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Te amé antes de entender lo que era el amor

Summary:

Lucy Chen se muda a Long Beach, Los Ángeles. No está muy de acuerdo con eso por lo cual una noche sale a caminar y conoce a un chico de su edad. Él la salva de unos hombres, la lleva a su casa y se conocen un poco. Luego de eso ella se da cuenta que van a la misma escuela y se vuelven amigos...

Notes:

Aquí esta una pequeña descripción de ellos.

Descripción del personaje: Timothy Bradford (16)

Cuerpo: Alto, hace ejercicio, rubio, ojos azules.

Familia: Mamá: Nicolle Bradford (ama de casa. 38)
Hermana: Genny Bradford (10)
Papá: Tom Bradford (constructor. 42)

Un poco de su vida: Juega fútbol americano, es considerado unos de los mejores y está dando su mejor esfuerzo para cuando tenga que ir a la universidad; pueda optar por una beca deportiva. Su papá prácticamente es un borracho que casi nunca está en casa, y cuando lo está, es para maltratar a Tim y a Nicolle, a Genny no le hace nada. Tiene un grupo de amigos grande, no todos son imbéciles; Pero uno que otro si, (son los populares).

Descripción del personaje: Lucy Chen (15)

Cuerpo: Bajita, pelo ondulado, corto y negro, ojos color café.

Familia: Mamá: Vanessa Chen (psicóloga, escritora de libros de psicología, famosa por ello. 41)
Papá: Patrick Chen (Psicólogo. 43)

Un poco de su vida: Lucy es un poco nerd, siempre le ha interesado la ciencia, es un poco tímida; pero a veces tiene carácter. Sus papás nunca le prestan atención, prácticamente pasa sola, ya que sus padres viajan por las convenciones que tienen que dar sobre los libros que publica su madre. Es muy inteligente en la escuela, siempre tiene altas calificaciones.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Después De La Playa

Chapter Text

Lucy Chen no quería bajarse del auto.

El motor ya no estaba encendido, solo se sentía su pequeña vibración de que ya se estaba apagando por completo. Sus padres ya estaban entrando y saliendo de la nueva casa: entrando cajas y maletas del camión y el maletero del coche. Hablaban entre ellos con mucha emoción, porque sólo los adultos muestran entusiasmo por tomar sus cosas y mudarse a otra ciudad.

Pero Lucy no estaba contenta. Ella estaba triste, porque dejó toda su vida allá en Ohio: sus amigos, sus abuelos, su tía Amy. Para ella, esto significaba comenzar todo desde cero, y rehacer su vida sería un poco complicado porque no era la mejor socializando.

Pero no podía volver a Ohio; quedaba demasiado lejos y sus padres no quisieron dejarla con su tía Amy porque las personas hablan. Pero ya no le quedaba más opción que aceptar el cambio.

Aunque extrañaba a sus amigos, su colegio, todo lo que conocía… se quedó allí, ahora solo eran recuerdos.

Soltó un suspiro, abrió la puerta del auto y salió. El aire cálido de california la envolvió en solo unos segundos, con un leve aroma a sal, ya que se habían mudado cerca de la playa. Su madre decía: “mudarte cerca de la playa puede ayudar a aliviar tu estrés”. Aunque ella no creía eso, a Lucy no le gustaba para nada el mar. Una leve brisa le removió sus ondas; miró la casa, era grande, no tanto como la anterior, pero lo era. Tenía un segundo piso y un patio trasero que parecía cómodo. Observó por unos segundos más, antes de dirigir su vista a las demás casas: habían bicicletas en la vereda, algunas casas con muchas flores y plantas y uno que otro niño observando el camión de mudanza.

Luego vio a su madre sacar una caja para entrar a la casa.

“Voy a salir un rato” Le aviso Lucy, cuando su mamá estaba a punto de entrar. La mujer se da vuelta con la caja en las manos y le dirige una mirada interrogante.

“A dónde iras?” inquirió.

“A conocer el lugar.” Dijo, dándose la vuelta para empezar a caminar, pero su madre la detuvo un segundo.

“No deberías salir aun, ya se va a oscurecer y no conoces el lugar.”

“Por lo mismo saldré a caminar. Para conocer el lugar.” Respondió, ya caminado por la vereda.

“No te alejes mucho” Gritó su madre ya entrando a la casa.

Empezó a caminar sin rumbo alguno. Solo seguía la brisa que le llegaba cada ciertos minutos en el rostro. En un momento empezó a oír las olas del mar, y ese olor incontable que le indicaba que estaba cerca. Camino unos minutos más y llegó a una parte en donde habían bancas distribuidas en cierto espacio y barandas que separaban el pavimento de la arena; le pareció un buen lugar para pasar el rato, así que decidió sentarse y pasar un rato allí. Sacó su teléfono y se puso a ver su red social: las fotos que habían subido sus amigos, la galería de su aparato en donde salían fotos de ella con una sonrisa de oreja a oreja. Extrañaba eso. Extrañaba poder estar con sus amigas, pero no habían pasado menos de dos días... bueno sí, sí habían pasado casi dos días. Fueron aproximadamente treinta y cinco horas de viaje atrapada en un auto con los consejos de su madre y el optimismo de su padre.

El sol comenzó a descender poco a poco y no se había dado cuenta, ya que estaba tan absorta en sus pensamientos, como para darse cuenta. Después de unos minutos se dio cuenta de que ya estaba casi todo oscuro, solo iluminado por las luces de las calles; así que se levantó y empezó a murmurar algo entre los dientes.

No quería volver a su casa. No quería aceptar que esa sería su nueva vida a partir de ahora.

Arrastraba los pies por el pavimento mientras observaba lo solas y silenciosas que estaban las calles. Hasta que comenzó a escuchar pasos detrás de ella. No eran pasos de una sola persona, sino de más, eso le revolvió un poco el estómago y giró un poco la cabeza para ver a cuatro hombres de aspecto raro, parecían un poco borrachos y no le quitaban la vista de encima. Eso era una mala señal.

Apretó un poco más el paso.

Los pasos de atrás se empezaron a hacer más fuertes.

El miedo le subió por la garganta como un nudo ardiente. Sin darse cuenta ya estaba corriendo y los hombres la perseguían, las luces pasaban como destellos, y cuando dobló la esquina, no vio el cuerpo que venía de frente.

Lucy chocó su cara contra su espalda y el chico se balanceó hacia adelante por el choque desprevenido, soltó el balón que tenía en sus manos, cayendo unos pasos más allá de ellos.

Se giró un poco y dijo “¡Hey, más cuidado, chica!” una voz masculina, firme pero sorprendida

Ella se echó para atrás, solo unos metros para ver a un chico alto, rubio, un poco sudado con unos ojos azules claro que por un momento creyó ver un destello en ellos.

Luego volvió a mirar atrás, los hombres se quedaron ahí. Esperándola. Volvió a mirar al chico con cara de angustia y miedo, se iba a disculpar, pero no podía, tenía un ligero temblor por la adrenalina.

Volvió a mirar por encima de su hombro y los cuatro hombres, aún no se habían ido.

El chico noto eso y frunció un poco el ceño, ya sospechando lo que ocurría “¿Qué pasa?” preguntó, inclinándose para verla mejor; ¿sus ojos estaban vidriosos y rojos, con las lágrimas a punto de caer “Te estaban siguiendo? ¿Te querían hacer algo?”

Ella tragó saliva nerviosa, con un nudo en la garganta, sin poder hablar bien “S-sí. Me estaban siguiendo” logró decir con la voz temblorosa.

El intercambio una mirada rápida con sus amigos. No hizo falta que intercambiaran palabras antes de ponerse entre ella y los cuatro hombres.

“Se acabó el paseo. Váyanse de aquí ahora.” advirtió.

Los hombres murmuraron algo entre ellos, pero finalmente retrocedieron y le dieron la espalda, devolviéndose por el camino de antes.

Lucy soltó el aire de golpe, pasándose una mano por la cara. “Gracias” logró murmurar.

Uno de sus amigos fue a buscar el balón del suelo y se lo pasó. “Eres nueva por aquí? Nunca te había visto”

Ella un poco vergonzosa por toda la situación anterior, casi no le responde. “Si… me mudé hoy, quise salir un rato y parece que salió mal. Vaya suerte la mía”

Él le sonrió un poco al oír eso “Vaya comienzo entonces. Todos por aquí saben que no es muy seguro salir cuando está oscuro, no puedes andar sola”

“Tim, nos vamos. Se hace tarde” dijo uno de sus amigos

Tim se giró para verlos “Si, ya voy” se volvió hacia Lucy “Creo que te llevaré a tu casa. Solo para asegurarme de que llegues bien.”

Ella negó con la cabeza “No hace falta. Conozco el camino”

El chico dio un paso hacia ella, acortando el espacio. “Permíteme. No quiero que te pase nada.”

Lucy lo miró por primera vez con atención: ojos azules, expresión protectora y una seguridad que la hizo sentir extrañamente tranquila. Así que asintió, empezando a caminar al lado de él.

Tim empezó a caminar con ella a su lado, no demasiado cerca para no incomodarla. La mujer iba abrazada de sí misma, con el pulso aún acelerado.

“¿Sabes en qué calle vives?” preguntó él con voz suave, mucho más amable que el tono firme que había usado con los hombres.

Lucy lo miró unos segundos antes de responder “Si, creo que la calle se llama Modeska.. algo así. Los nombres de las calles son raros, ¿sabes?”

Tim sonrió al oír eso “Entonces vivimos en la misma calle, lo que significa que somos vecinos”

“Enserio?” indago sorprendida.

“¿Si, tú te mudaste a la casa blanca?”

“Si, me mude a esa… pero para mi parecer es demasiado minimalista”

Tim río un poco “Yo vivo seis o siete casas más allá de la tuya, si ves un buzón color rosa, con flores y brillos. Es mi casa”

“¿Por qué tienes un buzón rosa? acaso te gusta mucho ese color?” pregunto divertida.

“NO, solo que a mi hermana pequeña le encanta ese color y pinta todo lo que ve. Así que es imposible no diferenciar cual es”

“Eso es bonito, me gusta el rosa, pero mi color favorito es el amarillo”

“No para mí, los chicos dicen que mi casa parece dibujo animado por eso” se calló un momento “El amarillo es bonito, en especial que te guste porque no hay chica que no le guste el rosa”

“No esta chica” le sonrió tímida “Entonces tienes más hermanos o solo ella?” Lucy no se había dado cuenta de que sus amigos poco a poco se iban entrando a sus casas y dejándolos solos en el trayecto.

“¿Solo ella, y tú tienes hermanos?”

“No, soy hija única. Aunque hubo un tiempo en el que insistí por un hermano, pero al final me regalaron una tortuga. Era bonita pero lo único que podía hacer con ella, era mirarla comer o caminar”

“Eso suena… un poco aburrido” dijo sutilmente. Siguieron caminando y Tim miró a su alrededor, solo quedaban ellos dos “Por cierto mi nombre es Tim”

“Yo me llamo Lucy” respondió, esta vez un poco más tímida.

“Y cuantos años tienes? pareces de mi edad”

“Tengo quince... tu cuantos tienes?

“Dieciséis” pateó una pequeña piedra que estaba a su paso “Este barrio es tranquilo” hizo una pausa “Excepto por tipos como esos. Normalmente no pasa nada.”

“Pero hoy si paso” Declaró ella

“Pero no te paso nada” corrigió él, mirándola de reojo. Unos segundos después añadió despacio: “Y no dejare que te pase algo”

Lucy sintió un extraño calor en el pecho. No estaba acostumbrada a que alguien la defendiera así, menos un completo extraño. En Ohio ella era quien resolvía todo casi siempre… pero ahora estaba ese chico que conoció hace unos minutos que la hacía sentir genuinamente protegida.

Cuando llegaron frente a su casa, Lucy vio a su mamá todavía entrando algunas cosas que faltaban. Trago saliva. No quería que ese momento terminara.

Tim estaba al lado de ella “Bueno… ya estás aquí, sana y salva”

“Si. Gracias... por todo. No tenías que.

“No hay problema” respondió él, con naturalidad “Si alguna vez, necesitas algo, estoy por ahí.” señaló hacia las casas, en donde el buzón resaltaba “Casa del buzón rosa, ¿recuerdas?”

Lucy sonrió más grande esta vez. “Si. No creo que lo olvide”

Tim dio un paso atrás, como si se obligara a irse. Pero antes de irse, se giró, la miró con una sonrisa cálida que ella no esperaba. “Bienvenida al vecindario, Lucy”

Su nombre sonó bien en su voz. Demasiado bien.

“Gracias, Tim”

Él levantó la mano en señal de despedida y comenzó a caminar hacia su casa. Lucy lo siguió con su mirada unos segundos antes de entrar a su casa.

Una voz la sacó de su burbuja

“Lucy, ayúdame a entrar estas últimas cajas, ya es tarde."

Ella dejó de mirar a Tim y volvió en sí. “Ya voy mamá”

Se acercó al porche en donde estaban las cajas que quedaban, agarró una y entró a la casa.

“¿Vi que estabas con un chico, ¿quién era?" preguntó su papá.

Lucy miró el lugar: era grande, con una cocina abierta, escaleras, paredes blancas. Lo típico y aburrido que le gustaba a su madre, esto parecía un manicomio.

“Solo es un vecino que encontré en el camino”

“Bien, pero no te confíes. No lo conoces.”

Lucy asintió y preguntó: “Cuál es mi cuarto?”

“El que está al final del pasillo, solo sigue derecho”

“Bien” dijo y subió las escaleras hasta llegar al pasillo. Pasó por el cuarto de sus padres y luego un baño hasta llegar a su cuarto, era grande, no tanto como el otro, pero si se veía cómodo; una ventana, cuatro paredes, una puerta y suelo.

Sus cosas ya estaban ahí así que solo tenía que acomodar su habitación, lo cual quiso empezar a hacer enseguida.

Acomodo su cama, luego su mesita de noche, su escritorio. Todo.

Luego se tiró en su cama, sin querer hacer nada más que dormir por las próximas 24 horas.

Y así fue...