Work Text:
Recuerdo cómo nos conocimos, fue en el colegio. Yo iba en mi último año y vos eras un año menor que yo. Fueron esas casualidades de la vida. ¿Acaso el destino ya tenía planeado todo lo que estaba por venir? Nos conocimos por un amigo en común. Mientras charlábamos, nos dimos cuenta de que teníamos muchas cosas en común. Los dos éramos extranjeros en este país, yo español y vos australiano. Entendimos mutuamente el sentimiento de extrañar a nuestros seres queridos, no tenerlos ahí en los momentos tristes y felices de nuestra vida, solo los veíamos en ciertas ocasiones.
Sin darme cuenta, empezaste poco a poco a ser más importante en mi vida. Empezamos a pasar todos los días juntos. Solo nos separaban las diferentes clases que tenía. Pero sin saberlo, pensaba en ti en mitad de clase, hacías que me desconcentrara de todas mis clases. ¿Te pasaba lo mismo que a mí? ¿Vos también empezaste a sentir como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo?
Sigo añorando cuando nos dimos nuestro primer beso. Recuerdo que fue durante el recreo, en un lugar secreto. El colegio era muy grande, tenía mucho espacio sin usar. Recuerdo lo mucho que te hice correr y me río... perdón por haberte hecho pasar eso, estabas sin aliento cuando llegamos. Te mostré la hermosura del lugar, cómo el cielo se veía tan despejado, con un sol ardiente, pero no lo suficiente. Me quedé viendo tus facciones para grabarlas en mi memoria.
Y sin darme cuenta, vos también me estabas mirando. Intenté apartar la mirada avergonzado. Me habías descubierto. Pensé que no me aceptarías, pero...
Pusiste tu mano sobre mi cara.
Con tanta delicadeza giraste mi rostro para que conectáramos miradas.
Poco a poco nos fuimos acercando y ocurrió.
Desde ahí nuestras vidas cambiaron. ¿Cómo te sentías en ese momento? Yo estaba tan nervioso, no podía creer que pasara, lo veía tan lejano.
Luego de ese beso, todo era tan hermoso. Empezamos a salir. No importaba el lugar, lo que importaba era que estábamos juntos, en nuestro mundo, mientras nuestro amor iba floreciendo poco a poco. Empezamos a vernos a escondidas, nos escabullíamos de clases para poder pasar más tiempo juntos. Comenzamos a vernos fuera del colegio, en nuestras citas. Te veías más hermoso todavía sin ese uniforme. Salíamos a andar en bici, íbamos a merendar o a almorzar.
La pasábamos tan bien. El tiempo contigo nunca se sentía aburrido, se pasaba tan rápido que, en un cerrar de ojos, ya estaba atardeciendo frente a nosotros. Pero nosotros seguíamos igual de energéticos desde que empezamos la cita. Cada salida contigo quería gritar lo mucho que te amaba, que amaba esos momentos.
Luego... un día nos peleamos. No me acuerdo por qué. Seguro fue algo tan estúpido que por eso mi mente lo olvidó. Lo único que recuerdo es ver cómo te escapabas, cada vez más y más lejos de donde yo estaba parado. No me podía mover. Tanto pasó en poco tiempo que no lo estaba procesando. Miré al cielo y mis ojos se llenaron de lágrimas y empecé a llorar. Temía saber qué nos depararía el destino.
Sin darme cuenta ya era primavera, y eso significaba que era mi graduación. Todavía seguíamos peleados. Intenté estar bien por mi familia, que no veía hace bastante, pero no verte ahí, mirando la ceremonia con esa sonrisa tan linda, me derrumbaba por dentro. Quería verte. ¿Por qué no estabas?
Empecé a recordar todo nuestro romance, cómo cambiaste mi vida por completo y luego, sin darme cuenta, pequeñas lágrimas empezaron a caer. No tenía fe de que aparecieras, pero mientras estaba afuera del colegio sacándome fotos con mi familia, te vi. Estabas ahí a lo lejos con unas flores. Podía ver lo nervioso que estabas. Recuerdo lo tierno que se me hizo.
Cuando terminaron las fotos, les dije que me esperaran, que tenía que ver a alguien especial. Mi familia quedó sorprendida, pero no les di una oportunidad para preguntas. Me fui corriendo hacia ti, agarré tu mano y te arrastré.
¿Hacia dónde?
A nuestro lugar, donde fuimos más felices, en donde nos dimos nuestro primer beso. Quería que nuestro último día fuera inolvidable. No podía irme sin volver ahí contigo, con la persona que amaba tanto.
Recibí tus flores con gusto. Nos miramos y tú empezaste a llorar. Empecé a reírme y, mientras acercaba tu cuerpo contra el mío para abrazarte, te dije:
"No llores, esta no va a ser nuestra última vez".
Y vos dijiste:
“Pero… no será lo mismo”.
Y tenías razón. Esta sería nuestra última vez viéndonos en ese colegio. Luego nos quedamos mirando el atardecer, en un silencio, pero uno agradable. Los dos estábamos guardando esta memoria. Una nueva etapa estaba por empezar para nosotros.
"¿Nos seguiremos viendo?" preguntaste, con esos ojos de inocencia.
Y yo respondí:
"Obvio que sí, mi amor. ¿Por qué no?"
Y nos besamos bajo nuestro lugar, en donde nuestros sentimientos florecieron y se convirtieron en amor.
...
Y sin saberlo...ese fue nuestro último beso.
¿Seguirás pensando en mí? ¿De la misma manera que yo pienso en vos? La nostalgia aparece constantemente en mis pensamientos, es un cuchillo de doble filo. Todo es lindo hasta que recuerdo la actualidad.
Ese último día que te vi, nunca supe que sería el último. ¿Dónde estás? Si hubiera sabido que ese fue nuestro último encuentro cambiaría todo mi accionar. Me hubiera gustado despedirme con más amor del que demostré ese día.
Quiero verte y hablar del pasado, nuestro pasado.
Sea donde estés, espero que seas feliz.
Te amo…
y siempre lo voy a hacer.
