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Selfish

Summary:

Varka descubre el Engaño que tiene Crepus y decide confrontarlo al respecto.
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"— Crepus, ¿qué es esto?
El eco de una gema chocando con fuerza sobre su escritorio lo tomó por sorpresa.
Levantó la mirada rápidamente; un guantelete con un cristal carmesí incrustado en la tela estaba en la mesa, justo frente a él. Crepus frunció el ceño.
— ¿De dónde lo sacaste? —la voz del noble ocultaba un atisbo de nervios.
— Eso no es lo que te pregunté."

Notes:

me gusta el angst. :D
disfruten jejejeje.....

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

— Crepus, ¿qué es esto?

El eco de una gema chocando con fuerza sobre su escritorio lo tomó por sorpresa.

Levantó la mirada rápidamente; un guantelete con un cristal carmesí incrustado en la tela estaba en la mesa, justo frente a él. Crepus frunció el ceño.

— ¿De dónde lo sacaste? —la voz del noble ocultaba un atisbo de nervios.

Varka había entrado a su estudio sin decir pío, hecho una furia. 

— Eso no es lo que te pregunté.

— No puedo decirte.

— Claro que puedes. Tú sabes lo peligrosas que son estas cosas.

El pelirrojo no apartaba su vista del guantelete, apretando el agarre de la pluma en su mano. La noche estaba transcurriendo pacíficamente para él hasta ahora, ¿por qué venía a perturbarlo?

— Varka, ahora no estoy de humor…

— Me importa un carajo. Explícate. Esto solo pudo venir de los Fatui —El caballero apoyó sus manos sobre el escritorio, señalando el objeto—. Los Fatui quieren destruirnos desde adentro, lo sabes mejor que nadie, Crepus. ¿Por qué tienes un Engaño?

El noble pasó una mano por su cabello y cerró los ojos, con una risa amarga en su rostro.

— ¿Realmente importa?

— Esto no es un juego, hombre. Lo que sea que creas que estés haciendo… Crepus, un Engaño tarde o temprano te va a costar la vida. 

— No lo uso todo el tiempo… 

— ¡No deberías estar usándolo en primer lugar! 

El noble se quedó callado, tenso ante la repentina hostilidad de Varka hacia él. Siempre era comprensivo con él, ¿por qué esta vez no? Sentía que estaba hablando con una persona totalmente diferente.

— ¿Tú qué sabes?

— Aparentemente nada, porque apenas estoy enterándome que has estado coludiéndote con los Fatui. ¿Es por eso que has estado actuando raro últimamente, hm? ¿Acaso…?

— No me digas que crees que trabajo con ellos —resopló Crepus, finalmente volteando a ver a Varka a los ojos. 

— Es lo que me estás dando a entender.

El noble soltó una pequeña risa que a Varka le revolvió el estómago.

— No lo puedo creer —el noble soltó la pluma y la dejó caer sobre la mesa, la tinta esparciéndose sobre la madera—. Que me creas capaz de algo así… Caíste demasiado bajo.

— Digo lo mismo de ti.

El fuego que Crepus había estado sintiendo dentro de sí todo este tiempo explotó, como una llamarada devorando todo a su paso. Se levantó de su asiento con fuerza, su silla cayendo hacia atrás por la velocidad súbita del movimiento; el golpe sordo de la madera chocando con el suelo retumbando en la habitación. 

— ¿¡Cómo puedes…!? ¡Tú no entiendes nada! ¡Nunca has tenido que sentirte débil en tu vida, lo has tenido todo desde un principio! La bendición del Arconte Anemo, fuerza, tu puesto en los Caballeros… ¿Nunca te detuviste a pensar en eso? ¿En los que no tenemos nada y jamás lo tendremos? No, ¿verdad?

— ¿En serio te estás escuchando? He tenido que trabajar muy duro para todas esas cosas, y de verdad, siento mucho que no hayas podido cumplir tu sueño, pero eso no significa que no tuvieras nada. ¡Por Barbatos, Crepus! ¡Eres un magnate! ¿Cómo puedes decir algo así? —Varka soltó una risa desconcertada.

— ¡Eso no significa nada! —respiró hondo, bajando la mirada hacia sus puños—. Yo solo… ¡Quiero poder proteger a mi familia!

— Para eso estoy yo. Los Caballeros de Favonius tienen un compromiso con Mondstadt —Varka puso una mano sobre su pecho, señalándose—. ¡Yo tengo un compromiso contigo! ¿Por qué recurrir a poderes que ni siquiera conoces?

— ¡Para sentirme útil, Varka!

Esas palabras le punzaron como agujas en el pecho.

De repente, todas las tensiones acumuladas se disiparon, la llamarada apagándose por completo. Un silencio sepulcral reemplazó el sonido de los gritos que habían estado compartiendo hace unos momentos, el ambiente tan callado que se podría escuchar el sonido de un alfiler cayendo al suelo.

Crepus levantó la silla de donde estaba y la reacomodó, desplomándose sobre ella. Colocó sus codos sobre el escritorio, apoyando su cabeza sobre sus manos y volteando hacia abajo. Era incapaz de ver a Varka a los ojos, la culpa invadiéndolo lentamente.

— ¿No piensas eso de verdad o sí? Que eres…

— ¿Inútil? —Crepus terminó la oración por él— Yo… —exhaló y cerró los ojos— Quisiera ser algo más que… un pobre indefenso que tiene que esperar a que otros lo ayuden.

La expresión de Varka se suavizó. El enojo que lo había invadido antes se iba esfumando como el viento, dejando ver lo que realmente estaba sintiendo; una tristeza y preocupación absoluta. ¿Cómo había dejado que las cosas llegaran a ese punto? ¿Desde cuándo Crepus le ocultaba secretos? Aquella confianza que tenían parecía irse desmoronando poco a poco a medida que iban creciendo, sus caminos apartándose cada vez más. 

— Tú ya eres algo más para mí. ¿No es suficiente? —dijo el caballero, en un tono tan suave que parecía más bien un susurro.

— No es lo mismo.

Varka sentía un hueco en el pecho, como si le hubieran arrancado el corazón, incapaz de decir palabra alguna. Su garganta comenzaba a arderle, como si todas las cosas que aún no había podido decir quisieran salir a borbotones de su boca. Antes de siquiera poder responder, Crepus levantó una mano en dirección a la puerta de su oficina, suspirando.

— Me parece que esta conversación termina aquí. Por favor, retírate.

— No —Varka frunció el ceño, las emociones a flor de piel—. No, no, no, no. Tú no decides cuándo acaba esto.

— Ya lo hice.

— Crepus. Mírame.

El caballero se acercó hacia él, rodeando el escritorio que los separaba y quedando justo a un lado del pelirrojo. Se arrodilló, quedando a la altura perfecta para que pudieran verse a los ojos, y extendió una mano, sosteniendo la mejilla del noble. Crepus cerró los ojos ante el tacto, soltando un leve sollozo.

— No sé qué es lo que está pasando. Escuché tus razones, pero… aún no lo entiendo del todo —Varka acarició suavemente el rostro del noble con el pulgar, haciendo leves círculos para reconfortarlo—. Y no quiero perderte por esto. Eres muy importante para mí, Crepus. Por favor… no sigas rompiendo mi corazón.

Crepus dirigió su mirada al caballero. Su rostro estaba adornado con una tristeza que nunca había visto en él antes, las cejas arqueadas y las comisuras de los labios temblándole.

— Por favor —suplicó una vez más.

El noble se quedó en silencio, acercando sus manos al abrigo de Varka. Tomó las solapas y lo jaló hacia él, cerrando la distancia entre ellos con un beso. El caballero sujetó su rostro con fuerza, el deseo y la tristeza combinándose. El beso se tornó salado, las lágrimas de ambos colándose en su saliva; compartían suspiros y pequeños sollozos, tratando de enmedar el daño y olvidar lo demás. Solo eran ellos dos en esa habitación, y más allá de esas cuatro paredes que los rodeaban, no existía nada más. Ningún Fatui, ningún Caballero. Nada que pudiera destruir aquello que les había costado construir a lo largo de los años. 

Después de un buen rato, despegaron sus labios del otro; Varka apoyando su frente en la de Crepus, retomando aire. El suave aliento del caballero rozaba su nariz, y sus manos seguía sosteniendo sus mejillas, mandando escalofríos por su cuerpo. Crepus amaba tanto a Varka…

— Te amo. Si lo sabes, ¿verdad? —dijo el caballero, la voz algo rasposa.

— Sí… Yo también te amo.

…pero por más que lo amara, no quería dejar ir su Engaño todavía. No. Aún no.

Así que, por el bien de ambos, mintió.

— Me desharé del Engaño mañana, ¿está bien?

Varka suspiró, aliviado.

— Bien.

El caballero lo envolvió en un abrazo cálido, escondiendo su rostro en el hombro del noble. Crepus se hundió entre sus brazos, sujetando la espalda de Varka con fuerza, su mirada perdiéndose más allá de los muros. Exhaló profundo.

Solo esperaba que algún día Varka pudiera perdonarlo por ser tan egoísta.

Notes:

Crepus nunca se deshizó de su Engaño y después pasa lo que todos sabemos....... oh my shayla.....

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