Actions

Work Header

sweet honey

Summary:

Quackity descubre que el "amigo" con quien se había puesto bastante cómodo en realidad no es un alfa.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter Text

“And if I had the chance to make you mine

It would be so nice”

Sweet honey - Los Retros.

 

𐔌՞. .՞𐦯

 

Empieza como cualquier otro día.

 

La mañana es fría, las primeras clases son lentas, y a pesar del bullicio de la gente el ruido no tarda en quedar en segundo plano.

 

Quackity es bastante apático con las personas, aunque no es como si lo mostrará todo el tiempo, después de todo tiene una frágil reputación que mantener. Aunque su personalidad sarcástica y descarada a menudo podía generar la impresión de alguien que quiere atención, lo cierto es que poco le importaba lo que pensaran de él.

 

Pero como todo, había pequeñas excepciones.

 

—¡Quackity!

 

No necesito mirar en dirección a la puerta para saber quién era. Ahí, en el umbral de la puerta se encontraba Roier, en todo su esplendor sin importar el breve calor de las miradas ajenas.

 

No tardó en acercarse hacia su dirección.

 

—Como siempre con tu pinche escándalo —dijo, pero no había verdadera malicia en sus palabras.

 

—Y tú con tu jetota —respondió el castaño mientras palmeaba su hombro.

 

Todas estas palabras se sentían familiares, en el terreno de la comodidad.

 

Antes de que Quackity pudiera contraatacar con otra respuesta, cayó en cuenta de algo debido a la cercanía.

 

Roier portaba su sudadera, aquella azul que tanto le caracterizaba y que le había dado tantos regaños de los profesores debido a que: “incimplii cin il priticili dil iniformi”, pura mamada pues.

 

Una risa airada salió de su boca—y tú que pinche ratero, ¿qué haces con mi sudadera?

 

La cara de Roier pronto se transformó en una de exagerada indignación y uno de sus conocidos chillidos dramáticos no tardó en llegar a sus oidos. Cuando Roier hacía esa clase de caras, Quackit, muy a sus adentros, tenía este pensamiento de apachurrarle la cara y plantarle un besote.

 

—Como que ratero, ¡si tu me la prestaste cabrón!

 

—¿A poco?

 

—¡Si!

 

De hecho ahora que recordaba un poco la semana pasada en educación física Roier había mencionado algo acerca de dónde había conseguido la dichosa sudadera y… —Ah, con razón no la encontraba.

 

La tintineante risita de Roier no se hace tardar.

—Ay Quackity, eres un pendejo —continuó diciendo aún entre risas—pero se me ve chida ¿verdad?

 

Quackity barrio con la mirada a Roier mientras este se pavoneaba presumidamente. La sudadera estaba limpia pero claramente desgastada, pero aún con eso la manera en cómo las mangas deshilachadas colgaban un poco más allá de las muñecas de Roier y el gorro colgaba de su cabeza enmarcando sus desordenados mechones de pelo, removía algo en el pecho de Quackity; tibio y pegajoso, que calentaba sus orejas de manera incómoda.

 

Por un momento, unos segundos, sus pensamientos consideraron la idea de Roier impregnado de su aroma, lo cual rápidamente descartó. Era imposible, porque para empezar los dos eran alfas.

 

—Mmm, a mí se me ve mejor la verdad —declaró ignorando los resoplidos de fondo.

 

—Andale pues envidioso —dijo Roier mientras empujaba sus hombros para que caminaran —mejor acompáñame a la cafetería que me ando cagando de hambre.

 

—Y luego te andas quejando de tu pinche tripa cuando no tragas nada —comentó Quackity entre un reclamo y broma, pero el castaño lo ignoró tomando la actitud desinteresada que siempre tomaba cuando se trataba de su salud.

 

El camino no fue silencioso, ni calmado, nada lo era cuando estaba Roier, quién era de las pocas personas que podía considerar lo más cercano a un amigo. Era cómodo estar con él, pero no evasivo, sabía estar contigo en los momentos complicados, pero nunca hacía más preguntas de lo necesario.

 

Quackity no pudo evitar soltar una carcajada mientras Roier imitaba a su ya famosísimo abuelo dándole un sermón. 

 

Después de todo estaba bien estar así.

 

𐔌՞. .՞𐦯

 

O bueno, después de todo no estaba tan bien estar así.

 

A Quackity a menudo se le olvidaba lo sociable que era Roier así como lo popular también. Nadie lo podía culpar, el castaño con sus características marcas bajo los ojos era todo lo que cualquiera quería ser; buen alumno, carismático, guapo, amable y con quién era fácil hablar. Que fuera un alfa solo era una cereza más para el pastel.

 

Había sucedido después de la tarde, en la clase que todos los jueves Quackity se saltaba porque a parte de que le cagaba el profesor, no ayuda que además todos sus compañeros fueran, en sus palabras, unos mojigatos que lo echaban de cabeza todo el tiempo. Solo había como dos salvables de ese grupito caga palos.

 

Se había encontrado con Missa y Spreen mientras vagaba en uno de los pasillos, y se quedaron platicando un rato, que era más bien Quackity despotricando en contra de su salón. Esos dos también entraban en la categoría de personas que toleraba y consideraba algo cercano a los amigos debido a que en primer semestre estuvieron juntos.

 

Entonces fue cuando Missa dijo un comentario que no hizo nada para calmar su irritación, pero si para darle más razones para aumentarla.

 

—Oh, Pac no es el amigo del que anda quedando con Roier —había declarado el pelinegro con tanta facilidad ante la mención de uno de esos del grupito que le cagaba a Quackity.

 

—Sí, ese chabon que su nombre parece cebolla —agrego Spreen con la misma sencillez mientras agitaba su termo de cars.

 

Cellbit

 

Quackity no tuvo que pensarlo mucho, después de todo conocía a ese wey. Era uno de los estudiantes de intercambio brasileños que tenía un club de dizque misterios donde estaba Maximus. No debía significar gran inconveniente, ya que ni él ni Cellbit estaban en el mismo salón, sino fuera por el hecho de que ese grupito había hecho que lo despostularan de la presidencia para el consejo estudiantil.

 

Y ahora que se enteraba que Roier estaba saliendo con uno de esos, se sentía como traicionado. No tanto por el hecho de que era con Cellbit, sino porque no le había dicho nada.

 

Ahora con esta realización venía la tormentosa pregunta; no aquella de qué eran ambos. Eso se había sentenciado desde hace tiempo, sino aquella de ¿qué tan importante era él para Roier?, ¿acaso él también lo veía como un intento de payaso?, ¿qué era ante sus ojos?

 

Y tal vez la más importante.

 

¿Quackity de verdad estaba bien si todo estaba así?

 

Después de eso la conversación pasó como ruido blanco por sus oídos, solo respondiendo de forma casi automática mientras procesaba la información. Al final sus amigos se despidieron de él. Missa en especial al ver su cara, se le acercó zumbando su dulce aroma diciéndole que se cuidara; casi como un consuelo, sino es que lo era.

 

La tarde siguió su curso. Y a pesar del shock inicial Quackity pudo pasar la última clase sin problema.

 

En la salida pudo ver a Roier aún con su sudadera pero ahora amarrada a la cintura.

 

Cuando llegó a su casa se durmió toda la tarde.