Chapter Text
Pasos que chocaban con pequeños charcos, testigos de la criatura que intentaba atraparlo con gran convicción. Su pecho subía y bajaba. Sentía escalofríos que recorrían sus piernas congeladas por los shorts que quedaban justos y "medias" que no llegaban a cubrir por encima de su tobillo. Una respiración agitada y gotas de sudor frío bajaban por su frente. Enfocado en una idea en particular;
—¡Comer!—
Giró como dió lugar, resbalando y sosteniéndose con la mano izquierda, libre, al contrario de la otra con la cual sujetaba la escopeta recién cargada. Continuó corriendo hacia una casa que ya no podía reconocer como suya —estaba completamente destrozada, con la madera podrida y rastros de moho en el techo—, saltando una gran distancia apenas cruzó el marco de la puerta, provocando que el sujeto deformado caíga ante el, atrapado en dos trampas para oso. Will no se hizo de rogar, tomando el palo que estaba repleto de clavos y tornillos —pues no iba a desperdiciar balas en el—. Golpeando al monstruo incontables veces, hasta que sus brazos se cansaron, sus oídos zumbaron, sintiendo parte del dolor de aquel bicho y parte de su ropa se rasgara—dejando su vestimenta más rota de lo que estaba—. Cuando el monstruo dejó de gritar, su cabeza completamente reventada por el estruendo y violencia que el menor había ejercido sobre el, se quedo quieto unos segundos. Sentía cierta debilidad a la familiaridad que le daba el sujeto. Parpadeo un par de veces, acercandose a este. Tomó la navaja de su cinturón, inclinándose y cortando el pecho de este en forma de "Y". Metió la mano sin asco, adentrándose para comprobar que la criatura no había devorado algo anteriormente, cortando su estómago para ver el contenido dentro de este. No había ingerido absolutamente nada, al parecer había sido recientemente creado, —un bebé—por decirlo de alguna forma. Sin más espera, Will se sentó en el suelo, cortando parte de su hígado con sus uñas, desesperado por masticar algo que pueda saciar su hambre. Chupó sus dedos con exuberancia, tomando la poca sangre que circulaba por las venas de la criatura. Se limpió con parte de una tira de ropa, guardada en su bolsillo, que utilizaba de trapo, levantándose del suelo. Tomó su escopeta, reposando el arma en su espalda, volviendo a guardar la navaja en su demacrado cinturon. Camino hacía lo que solía llamar "habitación"— un espacio de la casa, con olor a carne putrefacta, la cual contenía distintos "mapas" que había creado con la esperanza de encontrar el camino a casa—. Masticaba la poca carne que quedaba entre sus dientes, era áspera pero nutritiva en un lugar donde no hay nada más que esporas y lagos contaminados. Miró los mapas, trazando con sus dedos los distintos caminos, adquiriendo los conocimientos previos de los recorridos hechos por el. En un momento su dedo frenó, dándose cuenta que al sur había parte no explorado, sonriendo de par en par. Quiza allí podría haber una salida a este infierno. Acomodó los mapas, guardandolos con delicadeza en un libro que tenía diferentes recortes de cosas que le hacian recordar a su hogar—partes de diarios, lleno de garabatos encima, hechos por Will para que las personas de las fotografias se asemejen a su familia. Aunque ya nisiquiera recordaba con exactitud sus rostros, les gustaba verlos cada tanto, haciendo dibujos torpes de como seria su reencuentro— y emprendió su viaje. Caminó un buen tanto de millas, mirando cada tanto para atrás, intentando orientar la distancia que reccoría con ayuda de "su casa". Entre sus dedos limpiaba la navaja que había quitado de su cinturón con una tira de ropa que habia encontrado en el camino. No le gustaba la suciedad, eso era algo heredado de Jonathan. Iba tarareando una canción la cuál no distingue. Ya ni recordaba el porqué de sus recorridos. Sentía que después de mil cuatrocientos sesenta y nueve días, ya no había una verdadera esperanza de escapar. Pero ahí seguía, con el espíritu en alto. Rascó su nuca, clavando parte de sus uñas en estas, un escalofrío recorrió su espalda. Él estaba cerca. Will empezó a correr, a como dió lugar, miraba a su alrededor intentando buscar donde esconderse. Seguía en territorio explorado, por lo tanto no iba a ser difícil encontrar algún refugio hecho por el mismo. -William..- Escuchó en un susurro cercano. Eso lo estremeció por completo. Hace bastante tiempo no escuchaba su asquerosa voz o sentía ese escalofrío recorrer su cuerpo entero. Volvió a rascar su nuca, con más fuerza que la anterior. Odiaba la sensación del miedo recorrer su cuerpo. Frunció el ceño, guardando la navaja y tomando la escopeta para mirar alrededor. Uno de sus mountruos debía estar cerca, sabia que el susurro ni iba a ser por nada. Con sus oídos desarrollados por supervivencia, alcanzó a ser consciente de sus pasos a unos cuantos metros de él. Pero lo raro era que no sonaba a los pasos de una de las criaturas, eran varios. Will corrió en direccion contraria, con toda la fuerza que sus pies tuvieron. Introduciéndose en un bosque de mala muerte, el cual los árboles parecían susurrar su nombre. Volvió a rascar su nuca, con tanta fuerza que logró abrirse una herida, jadeando del dolor espantoso que se había ejercido. Escuchaba los pasos más cerca de él, no volteando porque le haría perder el tiempo. Quizá probar escalar un árbol, pero él rugido lo sacó de sus casillas, rindiendose y adentrándose más en el bosque. Cuando perdió de vista a la criatura, intentó dar pasos más suaves, no tan evidentes como los anteriores para no dejarse expuesto. Recostó su espalda contra el árbol, tomando su escopeta para apuntar ya que el ruido volvía a intensificarse.
"Vuelve a casa, con papá..."
Volvió a susurrar Henry, dándole una cólera a William que solamente quería un poco de tranquilidad. No entendía el porqué de que el hombre apareciera justo en ese momento y tampoco quería hacerlo. -¡Vete a la mierda!- Murmuró en un gruñido. Distrayendose del blanco, el cual estaba avanzando rápidamente frente a él. Will volvió a ponerse en posición, intentando disparar directamente en la cabeza. Apretó el gatillo, con más fuerza de la necesaria. Nada. Volvió a apretarlo, más suave, sabía que el arma vieja estaba algo oxidada y aveces no reconocía su pulsada. Nada.
-...-
Miró incrédulo, volviendo a apresar el gatillo incontables veces. No pasó absolutamente nada. Chistó con mal humor. La criatura estaba a unos pocos metros de el. Trepó el árbol detrás de él como pudo, en un acto desesperado, clavándose astillas en el proceso. Cuando la criatura estuvo cerca, temblo un poco, pero lejos de retractarse por el miedo se arrojo encima de ella, ahorcandola con la cinta de la escopeta e intentando con su navaja cortar uno de sus "petalos". Pero en cuanto él cuerpo del sujeto sintió las rasgaduras, hizo un rugido de dolor, arqueando su espalda, Will cayendo al piso, su tobillo dando un tirón que lo dejó inmóvil, con la escopeta en un extremo y la navaja clavada en el cuerpo del sujeto. Will se deslizó hacia atrás, mirando fijamente a la criatura y dándose vuelta solo para intentar escapar de esta. El escondite más cercano era otro árbol, diferente en su interior por la calidez que desprendía, recordadole a Will a una brisa veraniega. Se arrastró como pudo, dándose cuenta que dentro del árbol había una rotura—una de esas que solo lo teletransportaba a distintas localizaciones del lugar—. Con su manos abrió de un tirón el transportador, sintiendo la mezcla pegajosa entre los dedos. No le dió tiempo a divisar en que terreno iba a aparecer, cuando la criatura detrás de él intentó tomarlo del pie—tirando del lado malo—. Will con la pierna buena, lo pateo repetidas veces, logrando zafar de su agarre y tirándose de cuerpo completo dentro del agujero.
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La rotura se había creado en una fugaz nube, oculta en esta y a una distancia bastante amplia del cielo. William tenía los ojos cerrados con fuerza, la luz solar y ventisca que azotaba su rostro no lo dejaban ver, intentó tomar algo de su alrededor pero apenas abrió los ojos y se dió cuenta que estaba a metros del suelo, supo que iba a morir. Miró a su alrededor, buscando algo, un objeto que lo ayude a evitar morir, pero no lo encontro. Soltando un par de lagrimas que se borraban con el viento que aproximaba su cara. Se sentía inútil. ¿Al final que caso tuvo sobrevivir tanto tiempo si iba a morir de esta manera?. Volvió a mirar abajo, intentando callar sus patéticos sollozos y dándose cuenta que no, no iba a morir de esta triste manera. Limpiando sus lágrimas y volviendo a ver a su alrededor, dándose cuenta que el tiempo corría, estaba a pocos metros del suelo. Con todas sus fuerzas pensó, como nunca. No iba a morir así, no quería. Apretando su puño al cual estaba estirado hacia delante, un intento vago de detener el impacto. De repente, un zumbido en sus oídos y un líquido que escurría por su nariz lo invadió. Una energía que distinguía en el lo sostuvo, suspendido en el aire.
"¡Ah..!"
Gritó con asombro al darse cuenta de esto. Mirando su propio cuerpo y verificando que seguía vivo.
"¡PERO QUE MIERDA!"
Gritó alguien a su izquierda. Will volteó ferozmente, dándose cuenta que siete personas, chicos de su edad lo miraban como si fuera una atracción de feria. Frunció el ceño, desconcertado su energía y cayendo unos centímetros hasta que volvió a concentrarse, jadeando alto por el punzante dolor corporal y centrándose en no caer. Los chicos rápidamente desaparecieron, el joven suponiendo que lo iban a dejar ahí. Seguramente estaban asustados tanto como el. Will miró abajo, incluso cuando había bajado, a esa distancia no iba a sobrevivir con el golpe directo hacia las rocas. Cerró los ojos con fuerza, un zumbido fuerte invadió sus oídos. Podía sentir su energía debilitarse. Apretó su mandíbula, mordiendo su lengua. No tenía idea de qué iba a hacer.
"¡Eh, nene feral!"
Gritó uno de los chicos, el mismo que había gritado anteriormente. Will se puso alerta, su pulso temblando al sentir como el esfuerzo se desgastada en sus venas.
"¡Tranquilo, te vamos a sacar de ahí!¡Nomas... hace lo que sea que estas haciendo y seguí flotando ahí!"
Continuó gritando el chico de lentes. El joven frunciendo el ceño por su respuesta. De pronto, todos aparecieron con colchones—algunos con manchas por el barro, otros impecables por más extraño que parezca—. De ahí, una joven fue corriendo en dirección al chico que gritó, mirando hacia la dirección de William y agitando suavemente las manos. Will trago en seco. ¿Qué carajos querían?, miró a los otros cinco chicos, estaban a una distancia considerable. No se veían demasiado fuertes, a excepción de uno que tenía manos agrícolas. Pero la mayoría se veían débiles, especialmente el pequeño que llevaba una especie de bolso en la cintura. Si tenía suerte y el impacto no le afectaba, podría escapar sin inflingirles daño. Todo su cuerpo temblo, una punzada se sintió en su sien la cual le hizo gritar. Ya no iba a poder soportarlo más.
"¡Podes tirarte, dale! ¡Nadie va a lastimarte!"
Comento la chica. Will ya no podía evaluar más. Si no se detenía ahora mismo, el impacto iba a ser mayor. Iba a estar débil y se podrían aprovechar de esto, más si llegara a caer inconsciente. Nadie lo va a salvar solo porque sí. Repaso el plan una última vez. Eran siete en total, un poco difícil escapar al ser tanto y aunque era consciente de que su fuerza física era mayor, no quería hacerles daño. Sus oídos empezaron a zumbar y sus párpados se cerraron a la par.
-¡A..Aléjese, carajo!-
Fue lo único que pudo gritar en un desgarro. Apenas abrió la palma de su mano, su cuerpo cayó de un —¡zas!—. El impacto fue amortiguado por los colchones, logrando no infligirse daño. Will giró sobre si mismo, su tobillo dando un tirón y su respiración agitada. No tenía armas, ais que solo podía estar alerta, arrastrándose hasta chocar con un árbol. Todos lo miraban fijamente, haciendo que los hombros de Will se tensaran. La chica salió de entre el grupo de masculinos, acomodando su cabello y sonriendo de una manera que hizo que el joven tratara saliva. No se veía peligrosa, eso lo puso más alerta. La chica al estar a unos pocos metros, se agacho para estar a la altura, mirandolo con calidez que le recordaba a alguien.
"Soy Beverly, Beverly Marsh...-"
Su voz era dulce a comparación de los gritos que había desprendido anteriormente. Will intentó ir más atrás pero la madera lo detenía. Miró de reojo a su alrededor, estaba lleno de árboles y detrás de Beverly, lograba divisar un arrolló. Trago saliva en seco y volvió a mirar a la chica alerta, la cual se acercó un poco más hacia Will.
"¿Cómo te llamas?¿Sos de acá?..."
Volvió a preguntar, poniendo nervioso a él joven al punto que sus dedos empezaron a temblar, sintiendo un nudo en su garganta y sus ojos arder. Le dolía el cuerpo y los chicos que estaban enfrente de él le daban miedo.
"No vamos a hacerte nada, tranquilo. Solamente queremos hablar."
Dijo un regordete. Will giro la cabeza rapidamente por el estruendo de su voz, lo miró de arriba a abajo. No tenía armas o algo punzante que pudiera dañarlo, sus manos estaban hacia arriba, demostrando que no iba a hacerle nada. Cuando sintió un ruido de plástico volvió a voltear, viendo como el de lentes le murmuraba algo al chico de manos fuertes que no llegó a escuchar, pero pudo leer en sus labios -No hagan contacto visual, capaz es territorial. Como los perros-. Provocando risas en sus compañeros y que Will frunza el ceño.
"¿Co...Cómo te llamas?"
Preguntó un chico alto, de corte extraño y un problema en la voz. ¿Acaso tenía frió? Porque si era así Will no lo sentía, de hecho tenía calor. Dió un largo suspiro, mirando el cuerpo de los que tenía cerca por sí llegaban a hacer un movimiento brusco.
"William..."
Murmuro. Solamente los tres que tenía más cerca habían oído lo que Will soltó. Haciendo que los demás que estaban atrás fruncieron el ceño y murmuraran. Una punzada le dió en el tobillo a Will, haciendo que jadee con desgano. Los tres chicos intentan acercarse, pero Will vuelve a mirarlos, amenazante.
"¡No!"
Gritó con una voz rasposa, que hizo que más de uno se replanteara si continuar hablando con el.
"Will..¿Pu...Puedo llamarte Will?"
Murmuró el alto, con una voz pasiva y sus manos en alto, demostrando que no tenía intenciones de atacar. Le dio una sonrisa a Will que le causó escalofríos, el cual intento pararse, pero él tirón en su tobillo proseguía, cayendo de espaldas, sosteniéndose con sus manos y cerrando los ojos asustado. Ese apodo le dio náuseas, no recordaba porque.
"Todo va a estar bien. Podemos darte una mano con eso. Solamente, déjanos tocarte."
Will abrió los ojos, teniendo a la joven un poco más cerca y extendiendo su mano. Este no se movió, miró alrededor y volvió a mirar a la chica. Su mano era delicada, sin ningún rasguño, no sabía pelear. Will solo se arrodillo, viendo como Beverly se levantaba, quedando parada frente a él.
"¿Por qué?"
Fue lo único que Will pudo murmurar. Quedando el grupo confundido, mirándose entre sí para verificar si alguien había entendido la pregunta de William.
"¿Por qué.. darme ayuda?"
Su garganta dolía al pronunciar. El no hablar por tantos días, solo en ocasiones especiales, tenía consecuencias.
"Por qué no podemos dejarte así, sería cruel."
Le explicó el regordete, con una voz que provocó paz en Will. Podía escuchar el agua chocar contra las rocas, la suave brisa veraniega se introducía por sus poros y lo caliente de su ropa llegaba a incomodar.
"¿A cambio de..?"
Fue lo único que pudo pronunciar, mirando fijamente a los chicos que tenía enfrente. Los tres lo miraron con muecas incómodas, moviéndose de lugar por puro reflejo, haciendo que William vuelva a tirarse para atras, su espalda chocando con el árbol.
"De nada, William. No estamos reclutando gente salvaje, nomas intentamos ayudarte."
Pronunció el de lentes con mala cara. Will lejos de tensarse sintió molestia. Lo que decía el chico era una estupidez, ¿Realmente tenía capacidad de pensar?. Sus compañeros le dieron varios codazos que saco de las casillas a Will. ¿Qué se supone que hace el?. Will volvió a mirar a Beverly.
"Bien.. Acepto ayuda.."
Todos sonrieron, felices por su "victoria". Pero apenas se fueron en masa para acercase a William, este se paro con todas sus fuerzas y sosteniéndose del árbol se puso detrás de este.
"¡Solo Beverly!"
Gritó claramente asustado. Escuchando un;
"Para ser salvaje se ve que no pierde el tiempo."
Del de lentes, volviendo a fruncir el ceño y sintiendo molestia por su comentario. Beverly asiente, acercándose lentamente mientras los demás estas paralizados mirando fijamente que William no le haga nada. Cuando tiene a Beverly cerca, esta se queda quieta y se agacha despacio.
"¿Puedo?"
Pregunta en un murmuró. Will solo asiente y la mira con atención. No entendía si era estúpida o muy inocente, ¿cómo iba a dejarse tan expuesta por el enemigo?. La pelirroja comenzó a masajear con cuidado la zona, fruenciendo el ceño y levantándose de un tiros, que hace que Will de un gran paso hacia atrás, casi tropezando con sus propios pies.
"Es solamente un calambre.. ¿Hace cuanto no tomas agua?"
Dijo sorprendida, con el entrecejo fruncido. Will inclinó la cabeza, no entendía a qué se refería. "Ca-lam-bre", murmuró. No recordaba que significaba esa palabra. Sabe que era algo del cuerpo pero no sabía que hacía exactamente. Del grupo de muchachos le tiraron una botella a Beverly, abriéndole y ofreciéndole a William. Este tomó la botella con duda, oliendo el contenido de esta y dando un sorbo. Los ojos de repente se le iluminaron, no recordaba la frescura del agua. Bebiendo en grandes sorbos la botella. Cuando el contenido se acabó, este giro la botella, cayendo unas pocas gotas en el sueño y mirando a Beverly desilusionado. Ella tenía una mueca sorprendida, al igual que sus compañeros.
"¿Más?"
Preguntó Will con una suave voz, la primera que el grupo escuchaba salir del chico.
"Hay más... pero solo si nos respondes unas preguntas y te sentas con nosotros"
Will la miro, miró la botella y miró al grupo. No parecían ser tan listos como antes, enrealidad se veían muy bobos en su forma de confiar plenamente en el. William volvió a mirar a Beverly y con la cabeza baja solo asintió.
