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Cuando Fox dijo que no le importaba que Meg estuviera hecha una furia y fuese a reclamarle el no haber ido a clase sin justificación alguna, simplemente por el capricho de quedarse en la cama, parecía que lo decía en serio. Incluso Springtrap por un momento llegó a creerle entre los arrumacos y los besos que estuvieron dándose a lo largo de la mañana…
Hasta que Meg llegó completamente hecha una furia y Fox pareció convertirse en un perro regañado por haber mordido las zapatillas de su dueño. Incluso tenías las orejas gachas y su cola no se movía— curioso que aún pudiendo defenderse con palabras, hubiera elegido que su hermana menor le echase todo el sermón antes que decir nada.
Solo en ese momento volvió a su forma humana, pero, para sorpresa de todos, no dijo una sola palabra. Parecía haber aceptado que todo lo que dijo sobre lo irresponsable, irracional, desvergonzado y humillante que era como líder de la manada era algo que silenciosamente compartía.
- ¿No vas a decir nada?- se quejó Meg ante su silencio.
Fox se había levantado del suelo, arrastrando sus pies descalzos hacia su habitación, solo se detuvo en el marco de la puerta, girando la cabeza hacia ella por un instante. Meg asumió que ni siquiera iba a decir nada y solo iba a dar un portazo a la habitación. Sería algo que solía hacer cuando quería evitar una discusión.
- No tengo mucho que decir. Has resumido la realidad a la perfección.- Meg encarnó sus cejas con clara preocupación ante el tono monótono, no solía dejarse ganar de esa manera en una discusión.- No fui a clase porque no tenía ganas. Y de todas maneras Bonnie y Freddy nos pueden pasar el temario que dieron hoy. ¿Cuál es el problema?
- Según nos ha dicho Bonnie, tampoco fuiste al ensayo de esta mañana.- y ahí fue cuando a Fox se le heló la sangre.
Olvidó por completo el ensayo de la mañana. Chica iba a matarlo al día siguiente. Fox intentó no mostrar una expresión asustada, no podía mostrarse así por una humana temperamental. No era tener que darse de puñetazos con Deuz… Era objetivamente menos terrorífico.
Meg notó un cambio en el aroma de su hermano. Había miedo en su cuerpo, un temblor disimulado. Meg sabía lo temperamental y orgullosa que era Chica, pero que aquello le causase tal grado de temor a su hermano… ¿Tal vez la había menospreciado? Ann podía llegar a dar miedo si se lo proponía, pero para ella no era para tanto.
Spring estaba de pie a su lado, Bestia en sus brazos, acurrucado en una postura cómoda, recibiendo caricias agradables en su lomo y detrás de las orejas. No había notado el cambio en el olor de Fox, pero sí había sabido notar su temor en el sutil movimiento de apretar el borde del marco de la puerta y sus piernas tensándose.
- No sabía que Bonnie y tú hablabais en la escuela…
- No lo hacemos. Pero Bon y Bonnie sí suelen verse por las tardes y Bon nos cuenta muchas cosas.
- Tienes una relación con vampiros, ¿Eh? Qué ironía que te lleves mejor con ellos, que con tu hermano.
Un arañazo en el marco de la puerta, enterrando las garras con rabia y un gruñido hizo eco en la habitación. Fox le lanzó una mirada fulminante, sin embargo, Spring no se vio intimidado por aquella mirada dorada clavándose sobre él, más bien, incluso se atrevió a dibujar una sonrisita casi socarrona porque silenciosamente le hubiera dado la razón.
- No tengo buena relación con vampiros. Solo es una enorme casualidad que mis dos mejores amigos lo sean.- Spring soltó una risilla entre dientes por las palabras de Meg.
Bestia se bajó de sus brazos, siguiendo a Fox a la habitación. Meg soltó un suspiro derrotado.
- Toddy también es una vampira, y tenemos una relación detestable entre nosotras.
- Bueno, es una excepción. Está con vosotros solo por Bon.
Estaba bien informado sobre ese asunto.
- El problema es que Bon no tiene interés en ella, al menos no romántico como sí parece que ella siente.- negó con la cabeza mientras caminaba hacia el sofá, donde se sentó lentamente con un gesto cansado.- Es conveniente, una promesa de amor infantil. Una mentira que debería haberse olvidado. Y sin embargo, no lo hizo, y ahora está regresando para perseguir a Bon y a nosotras de paso.
- Suena… complicado.
- Suena agotador, más bien…- Spring se sentó a su lado, un gesto cuidadoso, gentil, un pequeño abrazo que la consolase, sabía que Meg lo aceptaría gratamente, siempre lo hacía.- Y ojalá pudiera decirle directamente a Bon que le diga que se marche y nos deje en paz. Creía que en el campamento Amadeus se cansaría por su insoportable actitud y el rechazo de todos, además de que claramente el ambiente no estaba hecho para ella, que seguramente jamás había estado en la naturaleza y terminaría por marcharse, pero aún no lo ha hecho.
- ¿Y qué crees que pase con ella? ¿O con vosotros?
- Sobreviviré, descuida.- respondió con seguridad.
Solo en ese instante se dieron cuenta del silencioso el imperceptible movimiento de Fox hasta acercarse a ellos. Sus brazos cruzados sobre el respaldo de un sofá que no estaba apoyado en una pared, más bien en medio del salón, delante de una televisión antigua y agrietada a la que muchas veces debían darle un par de golpes para que funcionase o subir al tejado porque la antena se había movido o las palomas picaron los cables creyendo que era algún tipo de comida— o los nightmares tenían ganas de molestarlos, aquello también era una opción, más bien… la más probable.
- Eres una líder natural en tu banda, la única loba de tu clase, orgullosa e independiente. Muchas veces me planteo si realmente soy merecedor de ser el líder solo por mi edad.
Meg entendió la dirección de sus palabras y casi de un brinco se levantó del sofá para encarar al pelirrojo.
- Eres el mayor de la manada, y eres el que nos ha salvado la vida a todos… Eres el motivo por el que Bonnie y yo seguimos con vida…- Fox apretó los labios en un gesto reflexivo.- Por más que me queje de que no te lo mereces por tu comportamiento y lo irresponsable que te estás volviendo desde que tienes pareja, sé perfectamente que no habría nadie mejor que tú…
Spring no tomó partida en aquella conversación, más bien, les dejó a ambos a solas, retirándose para que ambos hermanos pudieran hablar sus cosas. Porque lo necesitaban. Mucho más de lo que admitirían jamás.
- Tal vez sí esté enfocándome demasiado en Spring y siendo bastante negligente con la manada… ¿Desde cuándo Bon y Bonnie se llevan tan bien?
- Sí has estado descontado…- rodó los ojos, dibujando una sonrisa entre sus labios, una amarga y sarcástica.- No han confirmado nada, pero es obvio que están saliendo.
- Voy a tener que hablar con Bonnie seriamente.
- Se nota que están bien. Pero Bon necesita un poco más de tiempo para aceptarse a sí mismo antes de que el orgullo haga de las suyas por culpa de la situación social en la que se encuentra.
- ¿Bonnie está bien?
- Está perfecto de momento.- confirmó.
Eso no dejó muy tranquilo a Fox, que arrugó su expresión y emitió un suspiro. Meg notó la frustración en su cara, reconociendo con sus ojos arrugados que estaba siendo muy poco colaborador y activo en el cuidado de su pequeña familia. Meg lo rodeó entre sus brazos. Fue un abrazo tieso y algo incómodo, pero Fox lo necesitaba y genuinamente ayudó a que su tensión se rebajase considerablemente.
- Lo estás haciendo tan bien como puedes.- murmuró dibujando una sonrisa algo forzada.- Solo debes esforzarte por mejorar día a día. Empezando porque mañana no faltes a clase.
- Mañana me van a matar. Y si sobrevivo para contarlo, daré lo mejor de mí…
- No te exijas de más.
- Tendré que hacerlo si quiero mejorar como líder…
Meg no siguió hablando más, al menos aquello le había servido de evidencia de que Fox estaba más motivado respecto a su posición.
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Meg se tuvo que armar de valor para entrar en la sala de ensayos después de las clases del día siguiente. Aquello se debía a que aquel día había sido particularmente malo.
A primera hora, llegando al instituto, había llegado un poco antes para poder estudiar junto a Springtrap— el cual tenía que pasar a limpio los apuntes del día anterior— en la biblioteca, y en la entrada se encontraron a los Nightmares— Onnie y Oxy— intimidando a Bonnie para que les diera el dinero del almuerzo. Los otros dos estaban cerca, con posturas indiferentes, pero sin apartarse del vampiro debilucho y el lobo puro músculo y cero cerebro. Tuvo que meterse entre ellos en una competencia de gruñidos y casi mordiscos que podría haberle costado meterse en una guerra con los nightmares si Deuz no hubiera decidido pasarlo por alto en el momento en el que ella se metió por medio para defender a Bonnie.
En el descanso, la fuente estaba sin servicio, por lo que no tenía posibilidad de beber agua fresca, y la máquina expendedora se atrancó y la bebida se quedó atorada entre el espacio de caída y el lugar en el que se encontraba. Tuvo que darle varios golpes y tacklear la máquina como tres veces hasta que la bebida cayó.
Después del segundo turno de clases y durante la comida, una chica de secundaria tropezó con ella y le tiró toda la bandeja de comida al suelo, haciendo todo un escándalo en el comedor.
Y por fin, consiguió sobrevivir todo el día, pero ahora le tocaba la peor parte: Tener que aguantar a Toddy.
No era irónico decir que aquello era lo peor del día.
Para su sorpresa, al abrir la puerta, Toddy no estaba en la sala de ensayos, Joy, en cambio, se encontraba sentada en una pequeña banqueta delante de su piano electrónico, una tenue melodía clásica que Meg reconocía por ser cultura general resonaba en la habitación. No sabía decir sí era Mozart, Chopin o Bach, pero tampoco le importaba.
Bon, en cambio, estaba sentado en una silla con la postura más relajada y desinteresada con la que podría estar. Con su pulgar doomscrolleaba por Twitter. Aunque sus ojos se movieron hacia ella ante su silencio y su confusión.
- Toddy se fue. Decidió que este no era su lugar y nos agradeció el haberle dado un lugar temporal. Se disculpó por irse antes de que llegases, pero tenía otro lugar al que ir.
Por fin algo bueno en el día.
- Oh… Vaya… Eso es bastante inesperado…- admitió carraspeando para recuperar la compostura.- Bueno, entonces… Uhm… ¿Volvemos a ser tres?
Bon sonrió y asintió con la cabeza.
- Volvemos a ser tres.- confirmó dibujando una sonrisa entre sus labios.
En el fondo aquello era mucho más aliviador de lo que algunas podrían pensar. El estrés acumulado por todas las situaciones solapadas que tenía Meg encima por fin podía disiparse. La tensión que se había estado acumulando durante el día podría liberarse con una melodía y su voz gentil resonando en la sala tan bella y armónica como siempre había sonado.
THE END
