Actions

Work Header

¿Quieres saber cuánto vale tu… Alien???

Summary:

¿Te imaginas que salvas el mundo con tu coche, que resulta ser un Alien-Robot?

Ahora, ¿Te imaginas que poco después, ese mismo coche se fuga con un calvo mágico que te atoxiga con el precio de tu coche?

Probablemente no, así que ya me lo imagino yo y te cuento lo que pasa.

Notes:

No sé qué estoy haciendo con mi vida.

Esto me vino en un sueño febril y tenía que escribirlo.

Chapter 1: Capitulo 1.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

La mañana era cálida, habían pasado ya unas semanas, tal vez meses; desde la gran batalla final y la ciudad se estaba recuperando.

La calle estaba extrañamente vacía cuando Sam salió de su casa con las llaves de Bumblebee en la mano, era fin de semana, no tenía nada que hacer y Mikaela estaba ocupada; su plan era montarse en el Camaro amarillo, acelerar lo máximo permitido y llegar a algún lugar inhóspito en el que la biomáquina extraterrestre pudiera tomar su verdadera forma sin darle tres microinfartos a nadie.

Sin mucho retraso abrió la puerta del conductor y se introdujo sobre el asiento de cuero “Buenos días, Bee”, dijo dando un suave golpecito en el volante recibiendo un pitido del coche como respuesta, cerró la puerta con cuidado y justo cuando iba a arrancar…

“¿Te gustaría saber cuánto vale tu coche?” Un hombre se asomó de repente por la ventanilla opuesta a la que se encontraba; el sol naciente se reflejaba en su calva, deslumbrando ligeramente a Sam.

Sam no había visto a ese hombre en su vida, aunque esa calva le resultaba familiar, puede que fuera algún famoso… pero- lo importante, ¿de dónde había salido? No había nadie en la calle hace 2 segundos, ¿acaso se puede teletransportar? ¿Es un alien? ¿Se puede hacer invisible y aparecer de la nada?

La estática de la radio lo sacó de sus pensamientos: “¡Antonio!!” Dijo una voz femenina en la radio “Lobo-” salió otra voz, masculina esta vez; antes de ser interrumpida por una tercera “...ató-” seguida de dos pitadas rápidas denotando emoción.

“¿Antonio Lobo ató?” Preguntó Sam casi en un susurro.

“Soy Antonio Lobato, visita Compramostucoche.es…” El extraño con deficiencia de pelo ahora se encontraba en el asiento del copiloto a sólo un par de centímetros de Sam.

Sam dio un respingo de la sorpresa, golpeándose la cabeza contra el techo del coche “¡¡¡¿QUE COJONES?!!! ¿CÓMO HAS ENTRADO? ¿CUÁNDO HAS ENTRADO?” Sam se apartó del desconocido, Antonio Lobato es como se había presentado, lo máximo que la carrocería interior del “coche” le permitía.

Pero el hombre siguió hablando: “Introduce los datos”. De repente el calvo tenía un teléfono móvil en sus manos, la pantalla mostraba una especie de página web mayormente blanca, con los espacios seleccionados volviéndose azules y un gran botón naranja abajo del todo “y recibe tu oferta rápidamente, ¡como una parada en boxes!” Un sonido, como de una herramienta mecánica siendo activada dos veces sonó de la nada, Sam miró a su alrededor, tratando de descifrar de dónde salió ese sonido sin éxito.

“¿Qué está pasando? ¿Cómo has hecho eso?” Sam no cabía de su confusión.

“Impresionante, Jenny, sigamos con—” Una voz masculina, con un tono forzoso y cliché de presentador de noticias, salió de la radio.

Antonio puso una mano sobre el salpicadero, casi en señal de agradecimiento antes de continuar: “Y en una sucursal…”

Antonio hace una pausa para darle emoción.

 

Sam espera.

Y espera…

Bumblebee pita sobresaltando a Sam, que se vuelve a golpear la cabeza en el techo, pero Antonio se queda igual

“...Lo vendes.” Dice al fin, señalando a Sam con una sonrisa de Fuckboy Lobato™

“No quiero vender a Bumblebee!” Dice Sam indignado, Bumblebee secundando la opinión con un pitido.

“Yo te lo recomiendo, consigue tu oferta ahora en Compramostucoche.es”

“Voy a llamar a la policía.” Giró su cuerpo para agarrar el móvil del bolsillo izquierdo de su pantalón, y al enderezarse, el calvo había desaparecido.

“Vaya, eso ha sido inesperado”, pronunció una voz masculina en la radio acompañada de una serie de risas infantiles, muy obviamente pregrabadas, de esas que perfectamente podrían tener 50 años de antigüedad.

“Mikaela no se lo va a creer…”

 

____________________________________

“Que no me lo creo, Sam, es una puta fumada que te has montado en la cabeza” La chica le miró seria, ya llevaban 20 minutos con un tira y afloja de “Es verdad, tienes que creerme” y “No te creo” y estaba un poquito hasta los cojones. Si Sam le volvía a tratar de convencer que la historia del tipo calvo que se teletransporta es real, seguro se tira por la ventana y va corriendo a su casa.

“Por favor, Mikaela, Ela, Mika, tienes que creerme, sé que es una fumada muy grande, GIGANTESCA, pero es cierta, yo acababa de entrar en Bumble…” El chico paró su discurso al darse cuenta “Coño de burra, Bumblebee ¡Claro! Él estaba ahí, es mi testigo, puede corroborar que pasó.”

Ante la mirada llena de brillitos de emoción, como si el chico se hubiera echado un bote de purpurina en cada ojo, Mikaela soltó un largo suspiro, lo miró de nuevo para a continuación rodar los ojos tan exageradamente que podrían haber hecho un backflip.

“Está bien, vamos”

“VAMONOOOOO, JEJE”

Mikaela ya se estaba arrepintiendo mientras veía a Sam salir de su casa (la de él) a toda velocidad, para hablar con un coche, sobre un tipo calvo mágico. Que coño estaba haciendo con su vida…

Ella le siguió poco después, con el padecimiento de ser la única con más de una neurona funcional.

“Hey Bumblebee, ¿qué tal, tío?” Saludó sam al ‘coche’ mientras se apoyaba en la carrocería de este. “Bro, dile a Mikaela que de verdad un tipo calvo apareció de la nada e intentó convencerme de que te vendiera”

“SEÑORAS Y SEÑORES EN EFECTOOOOOO” Una voz potente y teatrera salió de dentro del coche.

Mikaela empezó a dudar ahora de la veracidad de la historia, quizás… no, un tipo no podría simplemente aparecer de la nada, seguramente alguien se le acercó sin que él se diera cuenta y ya, sí, tenía que ser eso, Bumblebee toma forma de un buen coche, algo antiguo, pero bueno, seguro que llama la atención de muchos concesionarios de segunda mano.

“¡VES! Te lo dije, y tú sin creerme.”

“El ha confirmado que alguien de pelo escaso intentó que lo vendieras, pero eso no significa que el señor se teletransporte o tenga poderes mágico-psíquicos como me has estado diciendo”

“No te tomaba yo por mujer de poca fe, Mikaela, has visto a mi coche transformarse en robot para juntarse con su grupito de vehículos-robot y detener a otro grupo de Aliens-Vehículos-Robot pero malos ¿y aún así no te crees que un calvo mágico pueda existir?”

“He visto tu coche convertirse en robot-alien, pero no he visto nunca al calvo mágico este del que hablas”

La frustración bullía dentro del pecho de Sam, ¿en serio le era tan difícil tener un poquito de fe en él??? Claro que era una locura, nadie lo sabía más que él, pero aún así le hubiera gustado que a alguien a quien tiene en tan alta estima no se le pasara por la cabeza ni la posibilidad de que, quizás, esté diciendo la verdad.

Entonces, algo hizo clic en su neurona, iba a invocar a ese bastardo.

“Sabes, siempre me he preguntado” Empezó Sam, mirando cuidadosamente a su alrededor “¿CUÁNTO VALDRÁ EL COCHE?”

Si hubiera habido algún grillo cerca, habría quedado un sonidito realmente cómico, sin embargo, la calle quedó en un igualmente cómico silencio.

“Pffff” La chica se desinfla de la risa, lágrimas amenazando con salir de la comisura de sus párpados, no como sus carcajadas, esas no amenazaban y salían sin pudor.

“Bueno ya, no? Tenía que intentarlo”, dijo Sam avergonzado y molesto por la risa de la chica.

Entonces, sin más aviso que un leve destello en la calva del emisor, un hombre puso la mano en el hombro de Sam, apareciendo por su espalda. “Entonces, ¿quieres saber cuánto vale tu coche?”

Aunque estas palabras fueron ahogadas por el grito combinado de los otros dos. En eso, Sam, inconscientemente, se giró y golpeó con su puño, guiado por la sorpresa y la adrenalina, aunque antes de hacer contacto con el caballero de brillante calva, un sonido metálico tintineó por un microsegundo, como si el puñetazo fuera a cámara lenta, Bumblebee se había transformado, y puso una mano grande y metálica entre Sam y el Antonio, salvando al de escasa cabellera de ser propiciado de un puñetazo.

El calvo se salvó de un puñetazo, pero Sam no se salvó de romperse la mano al golpear metal.

Bumblebee tomó provecho de ese instante de confusión (y dolor por parte del chico) para agarrar al de brillante frente eterna y alejarse a toda velocidad tomando dirección hacia el horizonte.

Notes:

Bro, se que es una mierda como una olla, pero si te digo que esta mierda me sacó de mi bloqueo de escritor. Creetelo.

No sé si haré otro capítulo. Probablemente sí, pero dentro de 40000000 millones de años.