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DAERON
El aire se sentía pesado, apestaba a un olor que no lograba describir, casi no había luz, más que unas antorchas cerca de su cama. Las paredes eran de roca negra, no se podía distinguir bien si era de día o de noche lo poco que alcanzaba a ver a lo lejos eran lo que parecían ser estatuas de unos lagartos ¿o tal vez eran dragones?
Que lugar tan deprimente
De repente empezó a sentir dolor en todo su cuerpo, y se le hizo difícil respirar, un hombre anciano estaba a su lado mezclando cosas que no podía distinguir, vestía una tunica horrible y tenía una cadena exageradamente grande es su cuello
Eso se ve muy macabro
Empezó a sentir frío, demasiado, aunque le transmitía una sensación de calma, como si un extraño lo tomara de la mano para darle la bienvenida a la muerte, diciéndole que todo terminaba ya.
— Kepa
Una niña estaba a su lado, lo miraba con los ojos llenos de lágrimas, ojos lilas, como los suyos, estiraba sus pequeñas manos para tomar sus mejillas.
— no te mueras, Kepa — su cabello rubio se pegaba a su rostro húmedo — por favor, no te mueras
Daeron sintió una presión en su pecho, la niña lo veía con miedo en sus ojos, sintió impotencia ante la idea de dejarla sola.
Y tristeza, mucha tristeza
— Kepa, por favor
Daeron quería decirle que todo estaría bien, que no se iría a ninguna parte, pero sus palabras no parecían escucharse, solo veía a los ojos temerosos de la niña sin poder hacer nada, de pronto sintió ganas de maldecir a la vida por alejarla de su lado.
Cerca de ella diviso una mujer, muy hermosa, de tez morena y mirada seria, tenía el cabello rosa pastel, recogido en un moño alto, no decía nada solo le lanzaba una mirada de familiar decepción.
Kiera
— Principe Daeron — hablo el anciano — descríbame como se siente
¿Cómo me siento?
Cómo la mierda, así me siento
— no te mueras, Kepa...
— Principe Daeron
Los sollozos de la niña se empezaron a escuchar lejanos, aún podía oir la voz del anciano, aunque se escuchaba diferente, más sueve y ¿Femenino?
— Señor Daeron
La oscuridad de la habitación desapareció, siendo reemplazada por unas brillantes luces blancas que le apuntaban al rostro, el mal olor cambio a un aroma a desinfectante y aún sentía frío pero más directo, más artificial.
— ¿Señor Daeron? — Una mujer a su lado lo revisaba cuidadosamente — Descríbame como se siente
¿Que como me siento?
Su garganta estaba muy seca, para poder responder que como la mierda.
Intento hablar, también intento sentarse pero su cuerpo no respondia, la enfermera lo miró con comprensión y le informo que buscaría al doctor, no fue sino hasta después de eso que cayó en cuenta de donde estaba.
No sé molesto en intentar descubrir como había llegado allí, ya que su cabeza no parecía responder bien en el momento. Si era honesto con si mismo Daeron siempre se dijo que en algún momento terminaría en el hospital de nuevo, ya que las malas decisiones era algo de su diario vivir.
El doctor solo le hizo unos chequeos generales, no parecía interesado en actualizarlo de su estado, o de porque lo habían hospitalizado, de alguna forma Daeron tomaba eso como una mala señal.
— mañana por la mañana le daremos de alta, le recomiendo descansar y comer muy bien — Era un señor ya mayor que mostraba un carácter demasiado serio para el gusto de Daeron — creo que está demás decirle que lo ideal es que evite el consumo de alcohol o de otras sustancias — le lanzo a Daeron una mirada llena de cinismo sin embargo mantuvo un tono de profesionalidad — Es probable que debido a su situación no quiera aplicar estás instrucciones del todo, pero le pido que tenga al menos algo de discreción.
Maldito dolor de cabeza le hubiera respondido de todas las formas a ese tipo si hubiera tenido la energía.
— Descanse mientras le es posible joven Daeron — su hermano vendrá más tarde para verlo
¿¡Mi hermano!?
— ¿Cuál hermano? — intento preguntar pero su voz a penas se escuchaba
Una hora después su hermano Aerion apareció en la puerta de su habitación, tenía que admitir que no era el hermano que esperaba ver, aunque era el más probable ya que Aemon no estaba en la ciudad y Aegon aún era menor. En cierto modo le sorprendio verlo ahí, de todas las personas era la última de la que esperaria una visita.
Aerion no se molestó en saludarlo, solo permaneció en silencio juzgando a Daeron con la mirada, hasta que por fin, después de soltar un bufido decidió hablar
— Padre dice que debo cuidar de ti — Aerion hablaba con algo de fastidio, muy típico de él — Así que... Mañana por favor date prisa para recoger tus cosas y moverte rápido a mi apartamento porque no tengo tiempo para venir por ti, ni para ayudarte a empacar o nada por el estilo y tampoco puedo esperarte hasta muy tarde para recibirte porque ya tengo planes para la noche, ¿si me entiendes??
Ah por supuesto hermano, claro que entiendo, como podría ser tan desconsiderado.... Imbécil
— tengo un hogar — le recordó a Aerion , una habitación rentada en el apartamento de su mejor amigo, pero un hogar
Aerion inclino la cabeza y le lanzó una mirada incredula
— ¿De verdad Daeron?, dudo que Duncan quiera dejarte vivir en su techo después de lo que pasó, prácticamente nos rogó para que hiciéramos algo contigo de una vez por todas
En ese momento Daeron empezó a sentir urgencia de saber cómo es que había llegado a ese hospital.
— y después de una pelea demasiado larga con nuestro querido padre— Aerion continuo — llegamos a esta conclusión
Por su mirada de desgano y el fuerte suspiro que soltó, Daeron supo que no era una conclusión con la que Aerion estaba de acuerdo.
— ¿que paso con Dunk?
Necesitaba saber porque su amigo estaría molesto para aparentemente no quererlo en su casa y para saber que empujaria a Duncan a comunicarse nuevamente con Aerion, hasta donde sabía no se hablaban desde hace más de un año, después de la obra de teatro cuando pasó aquel accidente con Tanselle, desde ese entonces Duncan evitaba a Aerion como si de un demonio se tratara.
— Espantaste a su novia, que esperabas
¿A Tanselle?
— Debía haber algo bueno con que el idiota se crea un héroe — su tono de voz era distinto, más suave — Apenas y pudo salvarte
— ¿De que estás hablando? — El desconcierto lo estaba empezando a estresar.
Aerion hecho la cabeza hacia atrás cerrando los ojos claramente fastidiado
— por supuesto que no lo recuerdas — soltó en un susurro más hacia el mismo que hacía Daeron
Daeron intento hacer memoria, el dolor de cabeza no lo ayudaba, la noche anterior estaban en la casa de Raymun Fossoway, en su fiesta de compromiso, recuerda hablar con su primo Steffon, no recuerda muy bien la conversación, para ese entonces ya estaba muy ebrio, pero después de eso todo se volvió confuso.
Tanselle
En algún momento se encontró con Tanselle, junto a la piscina, el agua se veía tan azul y Daeron sentía demasiado calor.
Quiero nadar
Tanselle fingía reírse de sus chistes, siempre trataba de ser amable, igual que Dunk, pero por alguna motivo está vez se veía angustiada.
— Daeron, ¡detente!
Vagamente recuerda los brazos de Tanselle rodeándolo, tratando de hacer fuerza, pero fallando contra el peso de Daeron.
— ¡Daeron, NO!
Déjame nadar
— ¡Duncan! ¡¡¡DUNCAN!!!!
No recordaba nada más allá de eso solo el frío del agua rodeándolo igual que el abrazo del extraño como si lo llevara de nuevo a la muerte.
— ¿Por que estoy aquí? — le pregunto finalmente a Aerion
Aerion volvió a quedarse en silencio, miradolo un rato antes de responder
— te pasaste de copas, como siempre, algún idiota te ofreció drogas y tu cómo idiota las recibiste, además de que casi te ahogas — Había ira en su voz, sutil pero presente — vine en cuanto Duncan llamo
Si, era una buena justificación para llamar a Aerion después de un año — Por cierto parece que metiste a Fossoway en un lío.
Se había emborrachado un millón de veces y Dunk lo había rescatado un millón de veces, aunque nunca estuvo a punto de morir, entendía porque Duncan se quería alejar de el.
— Trate de no llamar a papá, pero... No sabía que hacer
¿Y que dijo papá?
¿Le importo?
No...de seguro le volvió a reclamar a los dioses por haberle dado un primogénito defectuoso.
No significa que su padre fuera a dejar pasar esta situación por alto, lo cual empeoraba todo, no solo para el
— No es necesario que me mude contigo
— yo creo que sí, lo necesitas, no tienes dinero —se detuvo antes de continuar — tampoco me gustaría dejarte solo ahora.
Daeron soltó una risa — no sabía que te preocupabas tanto por mi hermanito — Sono más grosero de lo que pretendía
— ¡No seas un imbécil! Agradece que padre no te quiere cerca de los mocosos en el estado en el que estás, porque si no estarías encerrado en esa casa siendo constantemente monitoreado por él y no creo que te gustaría eso.
Bueno Maekar Targaryen debía dejarle la responsabilidad a alguien y quien mejor que su otro hijo descarriado.
Espero que los otros dos si resulten salir buenos, Padre
— lo siento — se disculpo — no te preocupes, haré todo lo posible por no molestarte por demasiado tiempo hermanito — Aerion frunció, sabía que no le gustaba que le dijera así, pero había algo divertido en ver la expresión gruñona de Aerion.
— No llegues tarde mañana, o te quedarás en la puerta hasta que llegué por la noche — dijo yéndose de la habitación sin despedirse, porque claro, porque lo haría.
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Estaba consciente de que Aerion le había dicho que llegara temprano, pero debía recoger sus cosas en casa de Duncan, sabía que Dunk salía por la mañana para su entrenamiento de Rugby, pero Tanselle no se iba de la casa hasta las dos de la tarde y prefirió llegar después de esa hora, empacó lo más que pudo lo más rápido posible, la verdad tenía miedo de que Duncan, o peor Tanselle, aparecieran en la puerta y tener que lidiar con una charla incómoda.
Antes de irse dejo su copia de la llave sobre la mesa junto una pequeña nota
”Gracias por acogerme todo este tiempo y de verdad lo siento
Ps: prometo recoger el resto de mis cosas pronto, no pude llevarme todo hoy, lo siento”
Decidió dibujar una carita sonriente al final como un intento de aligerar las cosas, pero cuando se fue solo pensó que eso lo hacía quedar como un idiota.
Cuando llegó al edificio de Aerion se encontró con que evidentemente no estaba, no quiso quedarse en la recepción porque después de un tiempo la recepcionista le empezó a lanzar miradas de desconfianza, para ser justo no parecía ser el heredero de una empresa de última tecnología, de hecho físicamente no era tan parecido a su hermano, decidió ir a una tienda cercana para comprarse algo de comer, eligió un sándwich y paso por la heladera con toda la intención de tomar una soda, sin embargo pudo divisar un paquete pequeño de cervezas, bueno técnicamente el doctor no le dijo que no tomará, con moderación, si bueno, es un paquete de cuatro, eso es moderado.
Se detuvo al acercarse al mostrador, la cajera se le hacía familiar, después de lograr reconocerla se quedó congelado.
Kiera, su ex novia, alta, esbelta, de piel morena, solía tinturar su cabello de diferentes tonos, algo común en Tyrosh, su ciudad de origen, Ese día lo traía de un rosa chillón que le caía en hondas sobre sus hombros.
— ¿¡Que estás haciendo aquí!?
La voz de Kiera lo tomo desprevenido, dió un paso hacia atrás y chocó contra una pila de latas de salsa, Kiera le dirijido una mirada afilada, después miro las latas en el suelo y volvió su marida de nuevo hacia el.
— lo siento...yo amm — ¿que debería decir? — no sabía que trabajabas aquí...digo normalmente estás cerca de Flea Button...— la mirada de Kiera lo empezaba a poner nervioso — y bueno...no aqui
— Eso es porque nos rotan genio — le respondió asperamente, sin un toque de amabilidad
— si..si, umm....obvio...lo siento — recogió unas latas del piso para intentar organizarlas como estaban antes, sin embargo sus intentos fueron en vano porque terminaron cayendo nuevamente al piso
— ¿¡Vas a pagar!? — le dijo Kiera exasperada al escuchar las latas caer
Daeron dejo lo que estaba haciendo y se acercó hacia la caja con pasos torpes, tratando de no hacer o decir algo que fuera molestar a la chica frente a él.
Puso los dos paquetes de cerveza y el sándwich en la caja. Kiera se detuvo a mirar los objetos sobre el mostrador y después le lanzo una mirada a Daeron
¿En serio!?
Podia escuchar su voz juzgandolo en su cabeza
¡Si, en serio! sabes que tomo cerveza Kiera
Ella solo soltó un bufido y volvió su vista a la caja
— son $29.99
Saco su billetera y solo se encontró con un billete de $20, reviso los otros bolsillos pero no encontró nada, así que volvió a revisar unas cuantas veces más.
Kiera evidentemente se quedó sin paciencia
— ¡Ay por favor Daeron!
— Ya ya.. tranquila si — decidió rendirse y devolver uno de los paquetes de cerveza a la heladera, después fue a la caja a pagar lo restante.
Kiera prácticamente le arranco el billete de la mano y le devolvió el cambio con un fuerte golpe sobre la mesa — ya puedes irte
Sin embargo Daeron no se movió
— ¿Que? ¿Quieres que te venda cigarros? ¿¡Tienes dinero para eso!?
— No yo ...
— ¿¡Que mierda quieres Daeron!?
Soñe contigo
— ¿Cómo estás? — decidió preguntar
Teníamos una hija y tu me mirabas mal, muy parecido a como miras ahora...
— estoy trabajando en una tienda llena de cucarachas aguantando clientes que me desorganizan mi trabajo ¿¡Cómo crees que estoy!?
Bueno eso era justo
— Perdón — levanto su mirada, Kiera fruncia, parecía que quería gritarle — hace mucho tiempo que no nos veíamos y... solo quería hablar
— Pues búscate a alguien más con quién hablar — Kiera le respondió entre dientes — ¡Ve y molestas a otro lado!
— Si bueno...pero quería hablar contigo, ya sabes...—su tono de voz se volvía cada más bajo al mirar los ojos furiosos de Kiera
Ella no dijo nada por un rato, su mirada era una mezcla de emociones, ninguna positiva.
— No estoy interesada en volver contigo
¿¡QUE!? ¡NOOO!!!!
— ¿¡QUE!? ¡No te iba a pedir eso! — Ella le lanzo una mirada de incredulidad— ¡Es encerio! ¡De verdad! — intento defenderse
— ¿¡Entonces porque sigues aquí!?
¿Porque seguía ahí?
Porque casi se muere
Duncan probablemente me odia...y su novia también
Ahora tengo que vivir con mi hermano, el psicópata, que aparte se lleva mal con mi mejor amigo, si es que sigue siendo mi mejor amigo
Mi padre no me llama todavía, a pesar de que casi me muero, no es como si me llamara antes claro
Sigo teniendo sueños extraños y en todos me siento horrible.
—porque antes de ser novios éramos amigos — soltó casi en un susurro
En realidad nunca tuvo muchos amigos, era difícil rodearse de personas genuinas teniendo el apellido Targaryen, el único amigo real que había hecho era Dunk y por defecto Raymun y Tanselle aunque dudaba de si ellos dos en realidad lo consideraban un amigo, probablemente no.
Una de las razones por las que empezó a llevarse bien con Kiera fue porque era de las pocas personas que de verdad lo escuchaba, charlaban por horas y se entendían mutuamente, después empezaron a salir y las cosas se complicaron.
Supongo que es más fácil aguantar mierdas de un amigo que de una pareja.
Kiera lo volvió a mirar, esta vez no se veía molesta, solo aburrida.
— por favor vete Daeron
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Por la noche Aerion lo recibió, no sin antes echarle en cara la hora a la que llegó — Te dije que llegarás temprano — Por supuesto que el paquete de cervezas no paso desapercibido por él — Dioses, eres increíble — le arrebato el paquete de las manos y lo escondió en algun lugar que Daeron desconoce porque no logro encontrarlo después.
— Te quedarás en la habitación de invitados, por favor hazle limpieza, a mi no me quedo tiempo y trata de que permanezca así.
Si quiera te importa la limpieza hermano
— Lleva tus llaves porque no voy a abrirte la puerta si se te quedan, necesito dormir bien, tengo una vida muy ocupada
¡Ja! Me pregunto con que
Se iba a retirar a su habitación, cuando Aerion volvió a hablar— también me gusta escuchar música por la noche, la dejo alto, no te quejes, esta es mi casa
Dioses
— y por último trata de no hacer ningún desastre — Agregó Aerion
— Gracias Hermanito — soltó suavemente, no teniendo ánimos de discutir con el.
Tomo la primera prenda cómoda que encuentro en su mochila para finalmente irse a dormir, ya no podía con el cansancio y no tenía ánimos de nada, pero fue interrumpido por el sonido de su teléfono.
— Hola — No sabía quién lo podía llamar, supuso que era su padre, así que se preparó para un regaño
— ¿Daeron? ¿Estás bien? — No era un regaño y no era su padre
— ¿Valarr?
— ¿Te sientes bien? ¿Estás con Aerion?
Valarr siempre hablaba calmadamente, casi sin mostrar emociones, aunque si detecto cierta urgencia en su voz
— ummm, si estoy en su casa
¿Cómo sabe que estoy con Aerion?
Escucho un suspiro fuerte de Valarr al otro lado de la linea
—¿y...si te ha tratado bien?
¿Acaso Aerion trata bien a alguien?
Estaba siendo injusto, a veces su hermano no era tan malo, solo a veces.
— Como normalmente me trata — le respondio — ¿Valarr cómo supiste donde estaba?
No respondio de inmediato, era obvio que estaba buscando una manera de no mencionar la fiesta de Raymun
— Ya — Daeron corto con el silencio — dime quien te lo contó
— Duncan llamo a mi padre — por supuesto— ni tu ni Aerion respondían a sus llamadas y estaba preocupado por ti, obviamente en algún momento tuvo que explicarle todo.
Grandulon idiota, aunque en parte le aliviaba saber que no lo odiaba del todo
— y llamaste para sermonearme o algo así...
— llame porque quiero saber cómo estás — Valarr lo interrumpio — estoy preocupado por ti — ambos permanecieron en silencio por unos segundos, hasta que Valarr volvió a hablar en voz baja — te hubiera acompañado en el hospital si hubiera sabido que estabas ahí.
Por supuesto que lo habrías hecho, niño bonito
— ¿Te sientes mejor ahora? — le pregunto Valarr
No
— si, supongo que estoy mejor
— ¿Cuánto tiempo vas a pasar con Aerion?
La verdad espero que no mucho
— Todavía no lo se, pero voy a buscar alguna habitación o algo rápido
Hubo silencio en la otra línea, aunque parecía que Valarr estaba preparándose para hablar
— si necesitas ayuda puedes decirme — Valarr se aclaro la garganta — con lo que sea...ya sabes
— Lo se — a Daeron se le escapó una sonrisa, era un poco tierno cuando Valarr trataba de mantener la imagen de tipo serio y perfecto — pero por ahora estoy bien Valarr, de verdad
Sabía que Valarr no estaba del todo convencido, pero no pareció protestar
— okay — respondio finalmente — prométeme que te vas a cuidar ¿Si? — le pidio Valarr — ¿puedes prometerlo?
Normalmente diría que si, que lo prometía, como un intento de que la gente lo dejara en paz, en especial su padre.
Prométeme que no vas a aparecer ebrio mañana en la cena para hacerme pasar vergüenza Daeron
Si padre, lo prometo
Aunque claro al final nunca lo cumplía.
Sin embargo por algún motivo no quería mentirle a Valarr, no podía prometerle nada claro, porque no sabía si lo iba a cumplir, así que solo respondió con un...
— puedo intentarlo
Cuando finalmente terminó la llamada, Daeron se fue a dormir, su conversación con Valarr fue lo último en lo que pensó y su voz resonaba en su mente mientras poco a poco se quedaba dormido.
Y de un momento a otro se había transportado a otro lugar.
El aire era cálido, fue lo primero que noto, estaba en un balcón grande, adornado con varias flores, los árboles se asomaban desde el suelo, de varios colores, como recién florecidos en primavera.
— hoy hablé con el abuelo — Dijo alguien junto a el, un chico joven, muy apuesto, un mechon plateado sobresalía entre su cabello castaño
Valarr
— Me dijo que se siente muy decaído, su salud ha empeorado desde que mi padre murió — había tristeza en sus palabras — Era como si me advirtiera de que pronto ocuparé su lugar en el trono.
Daeron lo observaba, se veía tan quieto, inmutable, tan perfecto, pero al mismo tiempo se veía tan frágil.
— No estoy listo Daeron — soltó en casi un susurro — Se que debo mantenerme estoico y seguir adelante con mis responsabilidades como padre me enseño pero...— noto como su cuerpo temblaba — Estoy aterrado.
Odiaba la sensación que le estaba provocando ver a Valarr tan vulnerable, sentía unas inmensas ganas de rodearlo con sus brazos y esconderlo del mundo.
En lugar de eso se acercó hacia el y lentamente tomo su mano.
— No lo vas a hacer solo — le dijo en lo que parecía ser un intento de reconfortarlo — La tía Elaena estará apoyándote o el tío Brynden — por alguna razón ese nombre le provoco un escalofrío — y también padre...él dice que quiere estar a tu lado, apoyarte en lo que más pueda...si tú lo recibes claro.
Valarr solo lo miraba a los ojos con una intensidad que le parecía abrumadora
— ¿Y tú? — pregunto — ¿también estarás aquí o vas a regresar a Summerhall?
— yo...
Algo le decía que no se quedaría allí por más tiempo
— Me gustaría que te quedes — le dijo Valarr — Me serías de mucha ayuda
Daeron soltó una pequeña risa — No puedo pensar de que forma — le costaba encontrar algo en lo que no fuera un completo inútil.
Valarr lo miraba, parecía tener un debate interno discutiendo entre lo que que quería decir y lo que consideraba más prudente o buscando una buena excusa para hacer que Daeron se quede.
— Te necesito, Daeron— dijo finalmente, al parecer con algo de vergüenza porque bajo la mirada rápidamente— porfavor quédate — percibía un tono de suplica en su voz
Su pecho dolía, dolía a montones, en el fondo quería quedarse al lado de Valarr, pero al mismo tiempo sabía que nunca iba a suceder.
— Valarr
Lo volvió a mirar a los ojos, esos hermosos ojos, diferentes a los de el, a los de toda su familia, Daeron pensaba que eran los más bellos que hubiera visto, más bellos que los de cualquier Valyrio. Ni todos los tonos de Violeta se comparaban con lo únicos que eran esos ojos.
— Prometeme que al menos lo vas a pensar — Valarr le pidio
Quería decirle que si, que nunca se apartará de su lado, que lo seguiría toda su vida hasta que la oscuridad se llevara ese mundo de mala muerte, pero lo invadía una sensación de profunda tristeza como si supiera que no importaba lo que él decidiera, todo se iba a desvanecer al igual que cenizas, como si el futuro solo fuera dolor y el destino se burlara de sus esperanzas, como si el tiempo que le quedaba con el hermoso hombre frente a él se le estuviera agotando y se volviera efímero para siempre.
Sus promesas no valían nada, Daeron siempre lo supo.
— lo prometo
