Chapter Text
En Japón existe una cierta ciudad de lo más avanzada en tecnología y ciencias. Ciudad Academia, una soberana ciudad-estado sin salida al mar cuyo territorio consiste en un amurallado para separarse dentro del área metropolitana de empleo de la capital, cuenta con una población de 2.3 millones de habitantes. De estos, el 80% son estudiantes y se dice que tecnológicamente esta 20 o 30 años más avanzada respecto al mundo exterior.
Cierto estudiante perteneciente a ese 80% estaba posicionado en una cornisa de un rascacielos, abrazado por la fría brisa de la noche resultando tranquilizador para él. Su sombra se deslizó por los tejados de la Ciudad Académica, dibujada contra el famoso horizonte. Era la sombra de una nueva figura majestuosa. Una sombra que tenía una responsabilidad de cumplir. Observaba, vigilaba, pendiente de cualquier cosa, lo que se sea que sucediese, esperando el momento indicado para entrar en acción.
Concentrándose en su agudo oído, logro percibir el sonido de un coche aparcando en un estacionamiento cercano, y la alarma del vehículo puesta. Cualquiera no sería capaz de percibir alguna anomalía en el ambiente, pero su experiencia y su instinto le decían otra cosa...y era verdad.
Un hombre vestido completamente de negro se dirigió silenciosamente hacia uno de los automóviles de lujo que llenaba el estacionamiento. Miró a su alrededor para ver si alguien lo estaba observando. Sonrió, pensando que estaba a salvo.
El ladrón sacó un decodificador digital y lo colocó sobre la puerta del conductor para desactivar la sofisticada cerradura del vehículo. Mientras el decodificador se ponía en marcha, algo se movió rápidamente por la ventanilla del lado del conductor. El ladrón se giró rápidamente. Miró a la izquierda. Miró a la derecha. Nada.
*Beep*
De repente, el delincuente escuchó un pitido familiar y supo que el coche estaba abierto. ‘No es tan sofisticada después de todo.’ Pensó. Abrió de golpe la puerta del conductor, cuando de repente se oyó un fuerte golpe cerca. Cada vez más paranoico, el ladrón se alejó del coche e intentó averiguar el origen del sonido desconocido. De nuevo, miró a la izquierda, luego a la derecha. Otra vez nada.
El ladrón regresó al vehículo y se deslizó en el asiento del conductor. Otra sonrisa. Lo había vuelto a hacer y estaba a punto de huir en otro vehículo robado. Era un trabajo sencillo; robar el vehículo, conducirlo hasta el punto de entrega, y finalmente recibir su pago. Un robo cotidiano para él. O eso creía...
“Oye, en el futuro si vas a robar autos, no te vistas como ladrón de autos”
Irrumpió la voz masculina de una figura enmascarada alarmando al ladrón de autos. Jamás había visto a un sujeto como el que estaba sentado en el asiento del pasajero. Vestía unas mallas rojas y azules, con un símbolo de una araña en el pecho el cual estaba rodeado por un patrón de telaraña similar al de su máscara, la cual tenía unos enormes lentes blancos como ojos.
“¿Qué eres? ¿Quién eres? ¿Eres de Judgement? ¿Anti-Skill?”
“¿Enserio?” Dijo el enmascarado con expresión impasible. “¿Ves a un tipo en un traje rojo y azul y enseguida piensas que es una especie de policía?”
Antes de que el otro sujeto pudiese argumentar ante la pregunta de su inesperado acompañante en mallas...
*THWIP*
“Oye, tienes la mente de un verdadero erudito”
Su boca fue tapada por un extraño fluido blanco y viscoso (NO ESA CLASE DE FLUIDO BLANCO Y VISCOSO, MALPENSADOS), parecido al de la tela de una araña. Quitándose rápidamente de lo que sea que le tapó la boca, el ladrón procedió a intentar abrir la puerta del conductor.
*THWIP*
La puerta se cerró debido a una línea del extraño fluido que la jaloneo hacia dentro, haciendo que el pánico del matón aumentase a montones. Creyendo que iba a estar atrapado con el extraño en mallas, intentó volver a salir por la puerta otra vez...
*THWIP*
...sin éxito alguno.
“Yo hubiera pensado en los patinadores de hielo” termino de comentar el polizonte enmascarado ante la victima de sus burlas.
Sin más opción posible, terminó por abrir las ventanas del coche para poder escapar del infierno en el que se había metido. “Buena idea. Buena idea. Usa la ventana. Sal por la ventana.” Empezó a motivar de forma burlesca el tipo de rojo “Eso es, ya saliste. ¡Guau!”.
Levantándose del suelo, el ladrón se giró para encarar al que le había arruinado la noche, solo para encontrarse que el interior del coche estaba vacío.
Miró extrañado a todas partes tratando de encontrar al tipo de rojo sin resultado alguno. ¿Fue una alucinación? ¿Tanto trabajar lo estaba volviendo loco? A lo mejor era eso último y necesitaba descansar.
Decidiendo que lo mejor era irse por donde vino, el ladrón dio media vuelta y-
“¡Cuidado!”
Fue interceptado por el misterioso tipo de rojo que se abalanzo sobre él, haciéndole una llave de lucha con sus piernas sobre sus hombros y tirándolo al duro pavimento. Levantándose, el criminal viendo que no estaba alucinando y que el otro sujeto quería pelea, saco una navaja que tenía guardada en el bolsillo de su chaqueta.
“Déjame ir, te lo advierto” dijo en un tono amenazante.
“¡Ay no! ¿Eso es una navaja de verdad?” Dijo sorprendido el vigilante al ver el arma cortopunzante.
“¡Si, si es de verdad!”
“¡Es mi debilidad! ¡No! ¡Navajas no! ¡Todo menos navajas!” Suplicó por su vida de una forma tan dramática, que casi parecía sacado de una película.
El matón estaba sorprendido, no pensó que un sujeto tan estrafalario como el que estaba enfrente suyo se pusiera de esa forma con tan solo ver una simple navaja ¿Quién diablos era este tipo y porque era así? Esta noche sí que se estaba poniendo rara. “Déjame ir ¿si”
*THWIP*
De un segundo a otro, su mano armada se encontraba pegada a una pared que había detrás suyo. ¿Qué demonios acaba de pasar? Por un momento tenía al tipo de rojo acorralado y de rodillas pidiendo clemencia, pero ahora él era el acorralado.
“Ay pero que fácil ¿Acaso no estuve excelente? Me merezco un Oscar por eso” Dijo el tipo de rojo demostrando que andaba jugando con su presa.
Don ratero miro su mano, luego al otro sujeto, devuelta a su mano, devuelta al sujeto, y volviendo a fijarse otra vez en su propia mano, notando que estaba cubierta del mismo fluido de telaraña de hace unos momentos. “¡¿Qué esta cosa?!”
“Es una telaraña que yo mismo invente, aunque eso no creo que te importe ¿o sí?”
“¡Ya, déjame ir!” Ahora era el turno de rogar del ladrón
*THWIP*
Su otra mano termino igual de pegada que la otra. La telaraña era tan pegajosa que no podía zafarse de esta situación tan humillante. “Espera, espera...”
*ACHOO* *THWIP*
Disparando de ambas manos, su telaraña impactó en la entrepierna del ladrón. “¡Ya basta, por favor, déjame ir!
*THWIP* *THWIP* *THWIP* *THWIP* *THWIP* *THWIP*
Sintiendo que ya era demasiada humillación para el ladrón de autos, el tipo de rojo lo cubrió de pies a torso con su telaraña dejando solo la cabeza descubierta. Si antes el ladrón tenía miedo, ahora estaba aterrorizado. Y entonces el enmascarado se puso a reír, le parecía hilarante ver a este pobre diablo ahí pegado a la pared. “¡Esto no es gracioso!” “Si es un tanto gracioso” Le dijo al tipo envuelto de telaraña, tratando de recuperar el aire. “¡Auxilio!” gritó este último.
“Shhh, cállate!” Siseó el tipo de rojo, temeroso de que lo vieran. Todavía era nuevo en esto de ser superhéroe y no estaba seguro de cómo reaccionaría la gente al ver a un tipo vestido con un traje de araña. El ladrón intentó gritar una vez más: "¡Ayu-!", pero lo interrumpió tapándole la boca con telarañas. El rostro del ladrón se puso de un rojo intenso. “Quédate quieto”. El tipo de rojo echó el brazo hacia atrás como si fuera a golpear al matón, quien cerró los ojos con temor. Entonces, con reflejos increíblemente rápidos, le hizo dos agujeros en la telaraña para que pudiera respirar. “De nada”.
De repente, una voz femenina irrumpió el lugar “¡Judgement, que nadie se mueva!” era una niña de baja estatura y con peinado de coletas, quien mostraba su banda verde demostrando su pertenencia hacía el organismo de ley. Ella se sorprendió al ver la situación y entrecerró los ojos dándose cuenta de a quién se dirigía. "¿Quién eres?". El enmascarado suspiró. "¿Es que nadie entiende el concepto de la máscara?".
“¿Suelta tus... armas?” preguntó confundida. “No tengo ninguna un arma, señorita. Verá, estos más bien son unos dispositivos de defensa” dijo el tipo de rojo mientras levantaba la muñeca para mostrarle el aparato de laza-redes. “Además ¿no cree que debería agradecerme? Acabo de hacer todo su trabajo y detuve a Don Ratero aquí presente. ¿No es así, amigo?” preguntó al ladrón lleno de telaraña y con la boca tapada que procedió a asentir ferozmente a la muchacha que lo veía con una ceja arqueada “Muchas gracias, pero no está bien que un civil se encargue de estas cosas. Y de todas formas necesitó que permanezcas aquí y des tu testimonio mientras llega Anti-Skill”
Si no fuera por la máscara, la agente hubiera visto la lluvia de sudor que se formaba en la frente del sujeto, nervioso por ser interrogado y por la pronta llegada de más autoridades. “Eh, si, eh, esto. No puedo quedarme, verá yo...” debía de inventarse una buena excusa enseguida.
“¡MI PROGRAMA FAVORITO!” chasqueo los dedos en señal de haberse dado cuenta de algo.
Otra ceja arqueada de la chica con peinado de coletas. “Me voy a perder mi programa favorito” explicó (mintió) el vigilante “es sobre una niña morenita que anda por la jungla y se enfrenta a terribles situaciones y habla con los animales con la ayuda de un mono poliglota”.
La niña estaba confundida sin saber si creerle o no sobre la existencia de dicho programa televisivo, después de todo en su dormitorio no tenían televisor. “En fin, fue un placer hacer su trabajo, señorita. Ahora si me disculpa, tengo que volver a casa”. Dijo apuntando uno de sus lanza-redes hacia un edificio cercano intentando huir.
*Clic*
‘Ay no...’
Intento disparar con el otro lanza-redes.
*Clic*
Pero nada salía del aparato. ‘¡Me quedé sin telaraña!’
“Sabes...” dijo ella acercándosele “Hemos tenido reportes sobre cierto sujeto vestido en traje de araña que ha estado actuando como vigilante deteniendo crímenes” dijo mirando de arriba abajo al sujeto “Y por lo que veo...” empezó a acercar su mano a unos dardos que llevaba en un cinturón en uno de sus muslos. “…pareces ser el culpable”. El tipo araña dio la vuelta y echó a correr.
Sus sentidos le advirtieron sobre el peligro y vio como de la nada la niña que había dejado atrás apareció al frente suyo con dardos en mano. Era veloz ¿tan rápido corrió? No, el hubiera escuchado pasos. “¡Ríndete ahora y no habrá problemas!” Ignorando la orden, dio un gran salto sobre ella, dejándola asombrada.
Recuperándose del asombro de ver semejante salto olímpico sobrehumano, decidió dejar de jugar “No digas que no te lo advertí”. Los sentidos del tipo de rojo volvieron a avisarle nuevamente. Vio como unos dardos metálicos estaban casi sobre él, por lo que con la velocidad un rayo, se movió y observó cómo cada dardo pasaba silbando a su lado.
‘¡¿Qué demonios fue eso?!’ Pensaron al mismo tiempo aunque por diferente causa.
Ella por ver los veloces reflejos de su contrincante al esquivar cada uno de sus dardos enviados milimétricamente. Él en cambio se había sorprendió a la repentina aparición de los dardos. ‘Ella los tenía en su mano hace un segundo y de la nada estaban a milímetros de impactarme. Es casi como...si se hubieran...teletransportado’ Sus ojos se abrieron de par en par al comprender cual era la habilidad de su perseguidora. ‘Esta más que claro que ella no es un Esper de nivel bajo o cero. Si pudo teletransportarse a ella misma y a esos dardos tan cerca de mi cuerpo y sin problema alguno, quiere decir que es un nivel 3 o 4. Mal asunto’. Ya tenía experiencia lidiando con Espers cuando ganaba dinero peleando en luchas clandestinas, pero jamás había enfrentado a un Teleporter. Tenía que pensar en un plan si quería salir de este aprieto.
“Tienes buenos reflejos, eso te lo concedo. Pero eso no quita que estás bajo arresto” dijo la niña mientras sacaba unas esposas de su bolsillo, aprehendiendo al vigilante arácnido, quien estaba tan pensativo que hasta ahora se dio cuenta de lo ocurrido “¿Eh?” Miro sus manos esposadas, y antes de que fuera teletransportado por la agente coletas
*CRAC*
Rompió las esposas con su gran fuerza haciendo que ella quedara boquiabierta y quieta como una estatua. Quitándose los restos del metal que colgaban de sus manos, decidió devolvérselos a la agente quien no podía creer que las quebrara con tanta facilidad ‘La superiora Konori me va a matar…’ pensó la pobrecita quien apenas y llevaba un año en esto de ser una oficial de Judgement.
“¡Adiosito!” Una vez más, vio como el tipo de rojo salía corriendo de ahí a toda velocidad. Ella no se iba a dar por vencida, así que decidió perseguirlo nuevamente, no sin antes guardar los restos que quedaban de las esposas dentro del mismo bolsillo de donde las sacó en primer lugar (Que En Piezas Descansen).
Mientras seguía corriendo, miró hacia atrás y vio a la chica que lo perseguía, con los dardos preparados. Esquivándolos lo más que pudo, apresuró el paso dirigiéndose a un oscuro callejón sin salida y recargó sus lanza-redes con los cartuchos que llevaba en la cintura.
“Se acabó el jueguito de El Gato y el Ratón”. Al oír la voz de su perseguidora, l tipo de rojo dio media vuelta para encarar a la niña de coletas. “Ha sido un buen desafío, pero hasta aquí llegaste” luego ella esbozo una sonrisa de determinación “Ultima advertencia, tipo araña. O hacemos esto por las buenas, o por las malas. Te recuerdo que estamos en un callejón sin salida, así que no tienes a donde huir”.
Él también esbozo una sonrisa, era justo lo que quería. ‘Ya mordió el anzuelo’
Y entonces empezó a reír, dejando perpleja a la chica de Judgement quien lo miró extrañado y con una gota de sudor frio recorriendo su frente. No había dicho nada gracioso. ¿De qué se estaba riendo? ¿El hecho de ser perseguido por una chica de secundaria como ella? ¿O el hecho de estar en un callejón sin salida? No podía comprenderlo.
Tratando de recuperar el aire, el enmascarado empezó a hablar y aplaudir “Sabes, eres la primera en darme una verdadera persecución. Nada mal, niña. Eres buena. ¿Cómo dijiste que te llamabas?” preguntó ofreciéndole la mano derecha en señal de saludo.
Ella por otra parte seguía tratando de reiniciar su cerebro que quedó apagado al intentar comprender el extraño y amable comportamiento del sujeto. Decidiendo ir contra su buen juicio, y viendo el tipo araña no parecía ser alguien amenazante, la joven estrecho su mano con la de él. “Kuroko Shirai” dijo “Secundaria Tokiwadai, primer año”.
*Fiuuu~* hizo un silbido de impresión “Con razón me pusiste en apuros, eres de una escuela de elite. Cielos, en Judgement sí que tienen suerte de tener a alguien con tu talento y dedicación”
“Eh, gracias, supongo”. Desconcertada, Kuroko aceptó el cumplido. ‘¿Pero quién diablos es este tipo? ¿Por qué está siendo tan... amigable? No sólo me adula por mis poderes, sino que también me felicita por mi trabajo’ Pensó para sí misma mientras trataba de procesar la actitud del otro sujeto.
“Déjame darte un consejo, Shirai. Como tu amigable vecino.”
Ella empezó a escuchar atentamente a lo que decía, esperando que clase de consejo podría salir de la boca de un tipo en mallas rojas y azules.
"Olvidas miles de cosas cada día, asegúrate de que esta sea una de ellas". Dijo el enmascarado.
“Espera ¿qué? -” Con un movimiento rápido, el tipo de rojo levantó la mano izquierda y disparó una telaraña a los ojos de la niña.
*THWIP*
Kuroko no podía ver nada, sus ojos fueron tapados por telaraña. ‘¡Aaahhh! ¿Qué esta cosa? ¿Qué fue lo que me echo en los ojos?’ Pensó mientras intentaba retirarse el fluido de su cara, consiguiéndolo después de un buen rato. ‘Bien, parece que no era permanente’ tardó un poco pero su vista se recuperó ‘Ahora solo debo encargarme de ese sujeto y –‘.
Su oponente ya no estaba.
Había logrado escaparse.
‘¿Qué? ¿Cómo?’ Kuroko quedó estupefacta. Y entonces sus ojos se terminaron de abrir en par en par al darse cuenta de lo ocurrido. Todo esto fue una trampa. ‘Astuto bastardo, me hizo bajar la guardia haciéndose el amigable solo para cegarme y poder huir’. Procedió a teletransportarse al techo de un edificio aledaño buscando cierta mancha roja y azul en el lugar, sin ningún resultado. Teletransportándose de tejado en tejado, Kuroko pasó un buen rato tratando de encontrar a su ‘amigable vecino’ lanzador de telarañas, pero nada.
*Suspiro*
Dando un suspiro de frustración, tocó el auricular que tenía en su oreja, comunicándose con la persona al otro lado. “¿Lo encontraste, Uiharu?”. Esperaba que su soporte le ayudase, pero sin sorpresa alguna, la otra voz respondió con un sonido de negación. “Ya revisé todas las cámaras del perímetro, pero no hay rastro suyo. Es casi como si se hubiera esfumado o si se lo hubiera tragado la tierra”.
*Suspiro*
Kuroko dio otro suspiro de frustración. La estudiante de Tokiwadai empezó a pensar en su mala suerte ‘Y yo que solo me dirigía a la oficina para terminar el turno. Ojalá que la superiora Konori no se enoje tanto y lo comprenda’. “De todas formas” irrumpió Uiharu los pensamientos de la Teleporter “será mejor que vuelvas al estacionamiento, Shirai. Anti-Skill ya está llegando”. “Recibido”. Dijo la de coletas mientras terminaba la comunicación con su compañera y teletransportaba devuelta al lugar de los hechos ocurridos con anterioridad, sin saber que en lo alto de un edificio no muy lejano un cierto tipo araña la veía irse.
Con un suspiro de alivio y fuera de peligro, el tipo de rojo se quitó su mascara para respirar aire y organizar sus pensamientos.
Su rostro era de un joven de 15 años de ojos cafés, cejas pobladas y con un distintivo peinado ‘Cortina’ de color castaño oscuro.
“Bueno, eso pudo haber ido peor. Pude haberle dado una paliza a esa chica Shirai en aquel callejón”. Dijo con una mirada sombría.
Cerró sus puños, luego sus ojos. Inhaló aire y luego exhaló, calmándose. Por mucho que quería gritarle unas cuantas verdades a todo el mundo, no debía dejar que sus emociones lo hicieran perder el control, o de lo contrario pasaría lo mismo que aquella vez.
Se recostó hacia atrás para continuar con su murmuro “Por otra parte, ellos ya me tenían fichado, así que era cuestión de tiempo de que me topase con Judgement o Anti-Skill. Digo, no es como que todos los días un tipo vestido de araña vaya por ahí dándole palizas a delincuentes como el ladrón de autos de ahora y que estos confiesen quien lo hizo ¿verdad?”.
*Suspiro*
“¿Por qué algo te saldría bien, Gentaro?”
Y entonces sonó su teléfono móvil. ‘Que bajón’ pensó Gentaro. Viendo quien lo llamaba, sabía perfectamente que si no contestaba, se metería en más problemas.
"Hola, tía Shinko", dijo, contestando la llamada. “¿Gentaro, dónde estás? Se está haciendo tarde”. Sonó la siempre preocupada voz de su tía. “Lo siento, Sakamoto y yo nos quedamos estudiando y perdí la noción del tiempo. Ya voy camino a casa” eso ultimo era verdad, su tía no podía saber su secreto o se pondría como loca, y luego el se pondría como loco y ella no merecía eso, no después de todo lo que pasó en los últimos dos meses.
“Ya que estas afuera ¿podrías pasarte por la tienda y traer huevos?”.
“¿De los orgánicos? Si, está bien tía”. Colgó terminando la llamada.
Con la muerte de su tío Sojiro, Gentaro sabía que tenía que ayudar a la tía Shinko en todo lo que pudiera. Pero recoger una caja de huevos era lo de menos. Le costaba acostumbrarse al nuevo traje que se había hecho. Era muy ajustado y no dejaba mucho espacio para los accesorios habituales, como un teléfono móvil o una caja de huevos.
Guardó el teléfono en su bolso. Era un simple maletín mensajero de color marrón que siempre usaba, puesto que en el cabía perfectamente la vieja cámara fotográfica que usaba en su pasatiempo, ambos [la cámara y el pasatiempo] heredados de su madre, Hitomi. Ella y su padre, Takuya, lo abandonaron sin razón aparente cuando tenía tan solo siete años, dejándolo a cargo con su tía Shinko y su tío Sojiro.
Gentaro siempre soñó en llegar a convertirse en un gran científico e inventor como lo fue su abuelo, por lo que hace 5 años atrás fue que se mudó con sus tíos a Ciudad Academia con la esperanza de cumplir dicho sueño. Pero también como cualquier otro niño que venía a esta utópica ciudad, quería convertirse en un Esper, aunque jamás logró eso último, y menos después de que fuese mordido por aquella araña radioactiva que le dio poderes.
‘Un gran poder conlleva una gran responsabilidad’ Fueron las palabras que le dijo su tío Sojiro el día que murió. Una dura lección para un chico de tan solo 15 años. Desde entonces se juró a si mismo usar estos poderes para el bien, convirtiéndose en el único e inigualable vigilante enmascarado trepador de muros conocido como SPIDER-MAN.
Con un último suspiro, Spider-Man se puso de nuevo su mascara y se fue balanceando a través de las oscuras calles de Ciudad Academia, desapareciendo en la noche...
