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Solo por el bebé...

Summary:

Okuto Nakamura no solo tendrá que lidiar con un embarazo a su corta edad, también deberá soportar al molesto padre de su bebé, ese Kousei Matsumura que no pretende apartarse de sus vidas.

Notes:

Esta es una historia rápida de esta pareja, sin pensar tanto algo más relajado que escribiré cuando tenga un tiempito (⁎⁍̴̛ᴗ⁍̴̛⁎) No pretendo romantizar el embarazo adolescente, es solo una historia por diversión. No tendrá muchos capítulos, pero como amo el mpreg y el humor, será que actualizo pronto. Muchas gracias por el interés.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Negación

Chapter Text

La vida para Okuto Nakamura no podía ser más lamentable, la vergüenza sufrida por vomitar un poco en el aula frente a sus compañeros fue una desgracia que no pudo evitar. Siempre que trataba de pasar desapercibido ahora llamaba la atención de todos de la peor manera, era una humillación de la que no se podría recuperar al escuchar la risita burlona y murmullos de algunos mientras contenía el vómito en su boca al salir con prisa del salón de clases.

—Yo lo acompaño a la enfermería, ¡dejen de reírse a cualquiera le puede pasar!

Era la voz que escuchó al salir, al menos la vida no parecía ser tan mala porque Hirose, su querido Hirose preocupado por su salud saldría detrás suyo, además lo había defendido de las burlas del mundo hostil convirtiéndose en su encantador caballero al rescate. Una vez que este se colocó a su lado se apoyó en él para no caer, realmente se sentía mal, un vértigo terrible que no se detenía aumentaba sus náuseas, así que antes de llegar a la enfermería hizo una visita al baño para terminar de vomitar.

Que vergonzoso le era que Hirose presenciara esta humillación, pero a la vez se sentía reconfortado al percibir su tacto al acariciarle la espalda mientras mantenía la cabeza pegada en ese inodoro. Al terminar de expulsar lo poco que había comido era atendido por Hirose que le pasaba un paño húmedo en su rostro palidecido, agradeciendo su cuidado le dedicaba una sutil sonrisa, de verdad se sentía conmovido por la bondad de su corazón.

—Nakamura, ¿comiste algo que te hizo daño?

—No he comido muy bien estos días, he tenido náuseas… Lamento molestarte.

—Oh, no te disculpes, pero puede que tengas algo grave, vamos a la enfermería de inmediato.

Nakamura estaba feliz por la atención que Hirose le daba, ese chico lindo por quien sentía un especial cariño, un sentimiento diferente al amor verdadero que creyó sentir al conocerlo para darse cuenta que era alguien más el que le atraía de forma romántica, un afecto que se negaba a admitir aunque algo enamorado se sintiera, todo por el simple hecho de que esa persona no le agradaba mucho. Sacudiendo la cabeza apartaba la intrusa imagen de ese chico que ocultaba su personalidad retorcida tras una fachada de niño bueno, ese que lo irritaba cada vez que se veían.

Al llegar a la enfermería la doctora lo atendió, el gesto que hizo al escuchar sus síntomas preocupó a ambos jóvenes, Nakamura ya podía imaginar su tumba, ¿acaso no era muy joven para morir por una enfermedad incurable? Su mente pintaba el peor de los escenarios, pero al menos se alegraba de no morir virgen, un absurdo pensamiento en un crítico momento.

—Nakamura, tendré que hacerte una prueba, ¿puedes orinar en este frasco?

— ¿Eh? ¿Qué cree que tengo?

—Mejor me retiro, esto es algo personal… —dijo Hirose para dejar que la doctora hiciera su trabajo tranquilamente y no incomodar a su nervioso compañero de clases.

—No, no. Hirose, puedes quedarte, por favor.

—Si eso quieres, no hay problema.

—Aja, así que es posible… —Murmuró la doctora al ver la amistosa interacción de los jóvenes, ellos no entendían la mirada que les lanzó, Nakamura sin más opción orinó en ese frasco al ir de nuevo al baño. En medio de una charla incitada por Hirose esperaron en el consultorio los minutos necesarios en que la doctora hiciera esa prueba con la muestra dada.

— ¿Ya sabe que tengo? No importa que sea, lo aceptaré. —Con aparente calma decía un pálido Nakamura, quien internamente estaba aterrado por oír su diagnóstico y solo trataba de mostrarse valiente frente a Hirose.

—Niños traviesos debieron tener más precauciones. —La doctora comentó con una mirada sospechosa, notando la reacción confusa de los jóvenes estudiantes ante su insinuación decidió aclarar el asunto de una vez— Esta es una prueba de embarazo y es positiva.

— ¿Qué?

—Nakamura, estás embarazado.

Ese diagnóstico era algo que el joven no esperaba ni en mil años, paralizado pensaba que estaba inmerso en una pesadilla que se sentía muy real, Hirose a su lado lo miraba de reojo pareciendo incrédulo también de lo que oía. Es decir, sabía que algunos hombres tenían la capacidad de embarazarse, pero aún así solo podían concebir un bebé al alcanzar la madurez sexual, más de veinte años, así que era muy extraño ver casos de adolescentes varones en gestación.

— ¡Ah, no, no, yo no soy el papá de ese bebé! —Nervioso Hirose aclaró al notar la mirada acusatoria de la doctora, apenas si hablaba con Nakamura, ¿cómo pudo haberlo embarazado?

Nakamura al ver su reacción se resentía un poco por la forma en que lo dijo, pero no era momento de pensar en eso, estaba metido en un tremendo lío por causa de su calentura, ahora sin duda deseaba haber muerto virgen. Sin embargo, jamás imaginó que su cuerpo estaba predispuesto a concebir una vida, de haberlo sospechado no se habría acostado con ese idiota, para colmo de males ese fue un desliz de una sola vez, esto reflejaba su tan mala suerte incluso para estos asuntos, porque al dejarse llevar por el deseo en un momento de debilidad resultó embarazado a la primera oportunidad.

—Doctora, creo que Nakamura está desmayado con los ojos abiertos.

—Está en shock, es normal al enterarse de algo así.

Ellos hablaban mientras el joven ahora embarazado se quedó impávido con el rostro casi en blanco, pensaba en que su familia lo iba a matar y aún si su familia no lo mataba, moriría de vergüenza al enfrentar un embarazo a esta edad. La doctora siendo comprensiva le pedía que se recostara en una de las camas hasta que terminaran las clases, le pidió a Hirose que fuera discreto porque esta noticia podría provocar un escándalo innecesario de no tratarse de forma adecuada y sobre todo podía afectar emocionalmente al embarazado.

—Oye, Nakamura, ¿quieres hablar al respecto?

El joven movía la cabeza negando la sugerencia del dulce Hirose que permanecía a su lado, a pesar de que no era su obligación hacerlo apreciaba mucho su amistad incondicional y a la vez se avergonzaba de que él se enterara que era gusto por los hombres. Unas lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas al estar allí recostado, sentía que el mundo a su alrededor se desmoronaba así que cerrando los ojos no sabía que haría con su vida a partir de ahora, Hirose tratando de consolarlo limpiaba las lágrimas con un pañuelo.

—Sé que esto debe ser difícil, pero no todo es malo, tendrás un bebé, los bebés son lindos.

Esas palabras lo hicieron llorar más, porque ahora se sentía el peor ser humano al renegar de la vida de este bebé inocente, a la vez pensaba que obviamente sería lindo si se parecía a su otro padre, al evocar su imagen encantadora en la mente apretaba los puños con enojo, molesto consigo mismo por idealizarlo de tal manera.

—Ese maldito… —Masculló en voz baja con malestar, Hirose esperaba que se desahogara así que se quedó en silencio— Lo odio…

—Espero que no hables del bebé, porque son palabras muy crueles.

—No…

—Ah, ¿es a tu novio?

—Ese idiota no es mi novio.

—Lo siento, no entiendo muy bien estos asuntos.

—Es complicado, perdona por alterarme, es que él no es mi novio.

—Oh, ¿son como amigos con derechos o algo así?

—Tampoco…

Un Hirose confundido lo miraba por sus vagas respuestas, sabía que las relaciones eran complicadas, pero no tanto así. —Ya sé, es un compañero de clases que te gusta.

—No es ninguno de nuestros compañeros.

—No me digas que… ¿Es un profesor?

—Claro que no, no pienses cosas tan espeluznantes. —Con un leve escalofrío que recorría su cuerpo decía al imaginar besar siquiera a uno de los profesores, lo que sería muy raro además de ilegal— No importa quien sea, no se lo voy a decir.

—Ya veo, así de complicada es su relación.

Hirose murmuró todavía sin entender la actitud de Nakamura hacia el padre de su bebé, si habían hecho un bebé se suponía que tuvieron sexo y si hicieron esas cosas significaba que se amaban o al menos algo bonito sentían, así que no entendía. Sin querer provocarle más malestar que afectara su estado decidió cambiar de tema, así pasaron los minutos y un resignado Nakamura se disponía a regresar a casa para dar la noticia a su familia, después de todo, la escuela se los diría al día siguiente, así que era mejor darles la noticia el mismo.

—Te acompaño a tu casa… —Con una amable sonrisa decía Hirose a su lado al estar en la puerta principal de la escuela.

—Gra-gracias, no tienes que tomarte la molestia.

—No digas tonterías, no me molesta acompañarte.

Muy conmovido por esa empatía Nakamura sonreía animado, sinceramente la amistad de Hirose era el rayo de luz en la oscuridad en que se encontraba ahora, le alegraba contar con su sincero apoyo. Entonces esta pequeña felicidad desaparecía al ver a cierta persona indeseable en su vida hacer su aparición — ¿Qué haces aquí?

—Oh, Ko, no recuerdo que hoy tuviéramos una reunión para comer.

—No vine por ti, Hirose, vine por él.

—Es cierto que a ustedes los presenté antes, pero ¿por qué Nakamura te mira con tanto enojo? —Dudoso el joven cuestionó al ver su desafiante actitud, entonces abrió los ojos con sorpresa al sospechar lo que pasaba— Acaso, tú…

—Hirose, no digas nada… —Nakamura le susurró a manera de ruego para que no delatara su estado precisamente a él. Si, porque ese Kosei Matsumura era el padre de su bebé, con quien tuvo sexo casual una sola vez en su casa hace cuatro semanas. Ese chico que con insistencia lo cortejaba y no se rendía en sus intentos de formalizar una relación amorosa desde que estuvieron juntos.

—¿Puedes irte? Ya te he dicho que no quiero nada contigo.

—Vamos, Okuto, dame la oportunidad.

—Creo que ustedes deben hablar a solas de sus asuntos, yo me voy. —Hirose decía al sentirse incómodo por la tensión entre los dos, aunque él los había presentado estaba de más en lo que sea que tenían y menos ahora quería involucrarse en sus problemas de pareja.

—No te vayas, Hirose. —Nakamura le pedía con los ojos llorosos, ese gesto bastó para que Matsumura estallara en celos y tomara del brazo al joven de quien estaba perdidamente enamorado, un amor que no se comparaba con el que creyó sentir alguna vez por Hirose, este sentimiento era igual de obsesivo, pero más profundo, más sublime.

—Suéltame, no hagas estas escenas aquí, nos están viendo. —Le pedía al ver como su interacción no pasaba desapercibida por los demás estudiantes que salían de la escuela, quienes empezaron a murmurar, Hirose se sentía más que incómodo por la situación.

— ¡No importa que nos vean, yo te amo Okuto Nakamura!

— ¡Cállate!

— ¡No voy a callarme si te veo tan feliz con el lindo Hirose!

— ¡Pues si soy feliz con él, eso no te incumbe!

—Argh… ¡Ya cállense los dos! —Les gritó un muy enojado Hirose preso de la vergüenza por la escena de la que formaba parte sin tener nada que ver con ellos cuando solo trataba de ser amable— ¡Ustedes tienen cosas más importantes de qué hablar!

Ambos jóvenes al ser regañados por el joven que un especial afecto sentían se miraron entre sí por su actitud infantil, Nakamura más afectado por todo lo que estaba pasando empezó a llorar. Hirose de inmediato se disculpaba por haberle gritado, ahora se sentía mal por regañar a un embarazado, incluso sentía que le gritó a un bebé. Matsumura no sabía qué hacer, los veía tan amistosos a los dos que los celos se convirtieron en tristeza y se disponía a marcharse con el corazón roto, pensando que Nakamura al parecer consiguió quedarse con Hirose, a quien de verdad amaba. Los estudiantes alrededor empezaron a dispersarse entre murmullos al ver que la pelea gay terminó.

—Oye, Ko, ¿a dónde vas? Te dije que ustedes tienen que hablar.

—Hirose, yo no quiero hablar con él.

—Nakamura, esto es serio, habla con Ko.

—No quiero.

—No me hagas gritarte de nuevo.

Matsumura que detuvo su andar a unos pasos los veía hablar entre murmullos en confidencia mientras le dirigían la mirada, acercándose tenía curiosidad de por qué Hirose estaba tan interesado en sus asuntos. Nakamura le pidió que no se marchara que le daría la noticia, pero con la condición de que él estuviera presente porque a solas no se atrevería a decirle. Entonces un incómodo silencio se formó cuando buscaron un lugar donde hablar sin que pasara tanta gente.

—Yo, yo…

— ¿Tú qué? ¿Me amas?

—¡Eso no!

— ¿Qué pasa entonces?

El incómodo silencio volvía, Hirose ya empezaba a hartarse con estos dos y su extraña relación, codeando a Nakamura le incitaba que le dijera de una vez. Era la mejor opción que tenía, si iba a contarle a su familia del embarazo al menos que contara con el apoyo de quien le hizo ese bebé, porque suponía que Matsumura con lo enamorado que parecía se haría reponsable de su hijo o hija.

—Díselo tú, Hirose… No me salen las palabras.

— ¿Decirme qué?

—Ah ya, no me gusta meterme en asuntos ajenos, pero quiero irme a casa… —Hablaba en voz baja un molesto Hirose— Nakamura tendrá un bebé.

— ¿Qué? ¿Tendrás un bebé? ¿Tendrán un bebé?

— ¿Qué tratas de decir? ¡Claro que no es mío, es tuyo!

Hirose aclaró la pequeña confusión de Matsumura, quien con un gesto celoso los miraba, Nakamura resentido por la forma en que Hirose negaba la posibilidad de tener un bebé juntos se le escapaba una lágrima, entonces sintió como ese chico guapo lo abrazaba emocionado al entender finalmente la situación. Había comprendido que tendría un bebé con su amado Nakamura, no creyó que el sexo torpe que tuvieron en su casa una tarde hace un mes hubiera creado una vida.

El embarazado tratando de apartarlo se sentía enojado y avergonzado por su efusivo abrazo, mientras que Hirose esbozaba una sonrisa al verlos, de alguna forma se sentía más que involucrado en sus asuntos porque fue él quien los presentó, ahora se sentía como una especie de cupido o algo así. Aunque percibía que Nakamura no estaba muy enamorado al empujar a Matsumura con tanto enojo, creyó que ellos tendrían que asumir las consecuencias de sus actos y afrontar el mundo por el bebé que concibieron juntos, porque planeado o no ya era parte de sus vidas.