Chapter Text
Cuando Bellingham vio al noruego de casi dos metros y mínimo cien kilos encima de puro músculo, lo primero que pensó es que sería uno de aquellos alfas mega dominantes; su estilo de juego era sumamente violento, no por gusto claro era, es decir, el hombre era provocado con jalones, empujones y barridas, por lo que Erling no tenía más opción que responder de la misma manera, con aquellas respuestas violentas.
No necesitaba mucho, en realidad, no bastaba más allá de un simple empujón para que el contrincante saliera volando en un dos por tres. Todas aquellas características reunidas hacían de Erling un alfa dominante en toda la extensión de la palabra.
Era extraño, pero Erling siempre esperaba más allá de la hora de cierre para entrar en las duchas, siempre entraba a bañarse cuando todos salían en fila de los vestidores. No entendía el por qué de aquello, y aunque ambos se llevaban bien, nunca se había atrevido a cruzar aquella línea y tener el atrevimiento de preguntar la razón de sus acciones. Jude salió de los vestidores con la prisa de siempre, era el único que faltaba para que Erling pudiera entrar a las duchas.
Haaland hizo su rutina de siempre, ingresó a los vestidores y retiró toda su ropa por completo, el sudor había dejado su camisa empapada, tanto que las gotas de sudor habían logrado empapar tanto su cabello como su short. Después de haber quitado su ropa retiró todos los parches anti-olor que llevaba pegados a lo largo de sus glándulas de olor, sintió como su cuerpo se había relajado por completo puesto que al final de todo por fin había logrado liberar todas las feromonas.
El dulce olor de las fresas y el ligero toque a vainilla y canela inundó los vestidores casi al instante; ingresó a las regaderas y no dudó un segundo en comenzar a bañarse retirando cada una de las gotas de sudor que caían por su torso.
Ser un omega con su físico y adicto a los entrenamientos definitivamente no le favorecía en la búsqueda de una pareja en lo más mínimo, pero realmente aquello no le importaba, después de todo su mayor propósito como omega era honrar el nombre de su padre y de su familia. Tener una familia o cachorros en realidad no le importaba, no por el momento. Después de todo apenas tenía 21 años de edad.
Siempre esperaba al final, porque a pesar de ser alguien con aquel físico tan impresionante, seguía siendo un omega en un equipo lleno de alfas, y su mayor propósito hasta ese momento era ocultar que era un omega. Por ende en el momento en que Bellingham ingresó a los vestidores su cuerpo se heló por completo, claramente no se habían visto de frente, pero el aroma tan fuerte y aquel sonido de pisadas eran completamente reconocibles.
Jude nunca había presenciado aquel olor tan dulce y adictivo, el simple hecho de aspirar aquel olor tan dulce había hecho que su cuerpo reaccionará de forma automática. Nunca le había pasado aquello, estaba acostumbrado a pasar tiempo con omegas, ¿por qué ahora su cuerpo reaccionaba ante el mínimo olor?
Cuando Erling salió de la ducha, definitivamente no esperaba ver a Jude Bellingham de pie ante él, es decir, esperaba que el hombre ya hubiera salido y no que continuará dentro de los vestidores a pesar de haber terminado hace minutos atrás. ¿Qué hacía ahí?, ya debería haberse ido, ¿no?
-¿Eres…?
Erling ni siquiera dejó que terminará aquella pregunta, se abalanzó sobre el alfa tapando la boca ajena con la palma de su mano. Jude se estrelló contra los casilleros, el golpe de la nuca contra el metal hizo que su cabeza rebotará mientras sus ojos simplemente se mantenían abiertos ante la sorpresa del rubio acorralando su cuerpo contra los casilleros como si de un omega se tratará.
-Ni una palabra. En serio, por favor.
-Entonces… ¿Si eres…?
-Si. Pero en serio, ni una palabra, por favor.
Jude sentía como su miembro se endurecía a cada segundo que pasaban en aquella posición, un omega lo tenía acorralado contra los casilleros, ¿y él simplemente se excitaba?, era lamentable.
-No diré nada, pero, sigue usando esos parches y no vuelvas a hacer esto.
Su voz era casi suplicante, e instintivamente su mano viajó hasta su propio miembro acomodandolo dentro de su ropa interior. Erling se percató del bulto, después de todo era inevitable notarlo debido al tamaño y la dureza de este, Haaland tomó distancia casi de inmediato, después de todo estaba desnudo… Y su propio cuerpo había comenzado a reaccionar ante el bulto del inglés.
-No volverá a pasar.
El rostro de ambos se colocó rojo de inmediato debido a la vergüenza. Haaland por sentir su trasero humedecerse poco a poco; Jude al sentir su miembro completamente duro. Bellingham tomó la mochila que le faltaba y salió corriendo de inmediato para poder dejar al omega a solas en los vestidores.
Al día siguiente todo surgió de manera normal, el entrenamiento, sin aromas, y con el rubio esperando a que todos salieran para poder entrar a los vestidores justo al final. Solo que esta vez no espero al final, esta vez entró antes de que Jude saliera.
Jude, con aquel rostro angelical y su cuerpo completamente esculpido. Bellingham, con aquella piel tan perfecta y su abdomen perfectamente marcado, con sus pectorales resaltando y sus brazos perfectamente musculosos. Lo que más resaltaba en Bellingham era lo que tenía entre las piernas, no necesitaba estar excitado para que su miembro resaltará cuando se acomodaba el short o los pantalones, y era inevitable no verlo.
No era que Erling observará aquella zona de sus compañeros de equipo… Había algo en el inglés que hacía que se sintiera mágicamente atraído a él. Y aunque el noruego no lo supiera o no estuviera consciente de ello, a Jude le pasaba exactamente lo mismo, no podía no estar cerca de Erling, se la pasaba buscando todo el tiempo la presencia del omega, ya fuera con la mirada o directamente buscando aquel contacto físico que hacía que la sangre bombeara mucho más rápido de lo normal.
Ese día fue diferente, ese día ambos se quedaron juntos hasta el final de la práctica y entraron juntos a los vestidores. Cada quien por su cuenta pero ambos retirando sus prendas empapadas, para después tomar una ducha, ambos agradecían que eran cubículos separados, para de esa manera evitar que pasarán futuros incidentes.
Aún así, el simple olor de Erling hizo que su miembro reaccionará de inmediato y aunque quiso contenerse, no pudo hacerlo. Su diestra viajó hasta su falo comenzando a acariciar este de arriba hacia abajo, el aroma dulce de Haaland solo hacía que la sangre bombeará mucho más rápido y aunque quiso contenerse su imaginación viajó mucho más rápido que el movimiento de su mano sobre su miembro.
La imagen mental de Erling recostado sobre una cama viéndolo directamente a los ojos mientras se masturbaba a sí mismo sólo logró avivar su deseo, y aunque quiso evitarlo un jadeo de mero placer escapó de su garganta ante la proximidad de su orgasmo.
Al otro lado, Haaland evitó pensar en su compañero de equipo, el sonido del chapoteo llegó rápidamente a sus oídos, pero ante todo decidió ignorarlo, intento no pensar en cómo el aroma a uvas y yerbabuena se intensificó a cada segundo en que su mano se aceleraba. Cerro la llave del agua y salió de la ducha escuchando aquel gemido gutural escapar de su boca.
Cuando Jude salió de la ducha con la toalla envuelta en su cadera sintió como su garganta se secaba, luchó por contener su necesidad de tomar agua, y sobre todo evitó observar el miembro ajeno. Ambos tragaron pesado, notando sus propios cuerpos reaccionar al contrario, el aroma siendo cada vez más intenso, fresas, uva, mentas y vainilla, todo hacía el ambiente más caliente, sintiendo más pesada la respiración con cada segundo que pasaba.
-Jude. -El inglés no respondió, simplemente volteó hacia un lado brindando su atención al rubio. -Puedes… Ya sabes, ¿puedes irte?
-¿Te incomoda?
-No, bueno, tal vez un poco.
-¿Por qué te incomoda? -Jude se colocó de rodillas frente al rubio, quedando frente a frente, sus ojos fijos en los ajenos mientras el rubio le veía directamente a los ojos.
-Porque eres un alfa y yo un omega. No se supone que estemos juntos, aquí, así.
Jude colocó su mano en los muslos ajenos, Erling sintió aquel toque arder, casi quemándolo. Los dedos eran firmes, largos y calientes, Haaland sintió su cuerpo tensarse y la sangre subir a su rostro ante el calor del momento. El aroma de ambos hacía difícil respirar y no pudo evitar lamer sus propios labios humedeciendo los. Jude se acercó para besar los labios ajenos, un roce lento y suave, casi romántico; Erling titubeó no sabía si corresponder a aquel tacto, pero finalmente su mano se posó en el hombro ajeno separandolo con suavidad de su cuerpo.
-Disculpame si te moleste.
-No me molesta, solo, no quiero que estemos aquí, ¿sabes?
Jude entendió aquello de inmediato, tomó distancia del noruego y termino de vestirse. Notó como Erling también se vestía y al final ambos guardaron sus propias cosas, salieron juntos de los vestidores y se dirigieron al estacionamiento.
-Erling.
-¿Si?
Jude tomó la muñeca del rubio dejando un trozo de papel en la palma de su mano antes de subirse a su propio coche, Erling vio el auto irse y subio a su propio auto, una vez encima de este revisó la nota en su palma, notando que era la dirección del inglés. Se dirigió a su propia casa, ignorando la dirección de la casa del inglés.
Al llegar a su casa lo primero que hizo fue echar la ropa sucia a la lavadora y después de ello tomó una ducha para arreglarse. ¿Qué debería ponerse?, ¿traje?, no, eso era ridículo; se cambió más de tres veces antes de finalmente colocarse una camisa y pantalones de mezclilla. Subió a su propio auto antes de irse a la dirección marcada en el papel.
Toco un par de veces antes de que finalmente Jude saliera. Su caminar despreocupado se tornó en sorpresa al ver al rubio frente a él, especialmente porque se encontraba solamente con un simple short cubriéndolo.
-¿Es un mal momento?
-¡No!, simplemente me tomaste por sorpresa, no te esperaba. -El rostro de Jude se tornó ligeramente rojo, y notó aquel aroma dulce entrar en sus fosas nasales.- Pasa.
Erling asintió, su rostro cubierto con aquel mismo tono rojizo antes de ingresar en el hogar ajeno con aquel paso lento. El lugar estaba en completo orden, pero lo que más noto al entrar no fue el orden, sino el aroma a uvas que calaba en lo más profundo de su ser, aquel delicioso aroma que cubría a Jude en el diario hizo que algo se removiera en el interior.
Una vez dentro, el primero en abalanzarse fue Jude. Tomó la cadera del rubio y lo atrajo hacia su propio cuerpo de aquella manera demandante, como cuando robaba el balón a mitad de un partido, sus labios sobre los ajenos en un beso igual de demandante y pasional, los labios de Jude mordían y chupaban, mientras que Erling intentaba seguirle el paso, las manos del noruego se dirigieron al cabello ajeno mientras que las del inglés se cernieron sobre la cintura del rubio delineando su espalda y cintura con aquellos dedos largos y sumamente delicados.
Erling tomo las mejillas ajenas chupando y succionando los labios y lengua de Jude, el cual simplemente dirigió sus manos al trasero del omega amasando este entre sus palmas, ambos miembros comenzaron aquella deliciosa fricción que lograba arrebatarle jadeos y gemidos sumamente placenteros al sentir como comenzaban a liberarse de sus propias necesidades.
Bellingham siempre tenía gente con la cual pasar sus celos, nunca estaba solo en aquellas ocasiones, después de todo eso lograba que su rutina fuera más corta, menos duradera y aumentaba su rendimiento en el fútbol. Por su cuenta, Erling se dedicaba a tomar supresores, nunca se liberaba de ello, simplemente soportaba, soportaba los cambios hormonales y el sentir por primera vez las manos de alguien sobre su cuerpo tocándolo de esa manera hizo que su piel se erizará y que los jadeos y gemidos placenteros brotarán de su boca sin control.
Era sorprendente el poder que el alfa comenzaba a ejercer sobre él, como su cuerpo parecía ceder ante cada caricia. Bellingham desabrocho la camisa de Erling con dedos ágiles, sus dedos delinearon el abdomen ajeno con delicadeza y finalmente su boca se dirigió al pecho ajeno, besando desde la boca de su estómago hasta llegar a su pecho, donde mordió parte de su músculo y finalmente chupo, lamio, y beso sus pezones con aquella avidez que había demostrado desde el comienzo.
Su boca se encargo de aquello, de estimular cada zona de su pecho, mientras sus manos delinearon su cadera hasta acariciar sus muslos. Presiono aquella zona de su cuerpo con fuerza, hasta que finalmente se atrevió a desabrochar los pantalones del mayor retirando estos por completo.
-Jude… Yo.
-Lo sé. Lo sé.
La firmeza con la que el inglés había dicho aquellas palabras hizo que Erling asintiera, confiando plenamente en la voz del hombre. Bellingham tomó por los muslos al rubio alzando su cuerpo con una increíble facilidad, las manos del rubio se enredaron en el cuello del menor volviendo a besar sus labios con aquella misma pasión y necesidad. Con pasos firmes y seguros el inglés se dirigió hasta su propia habitación dejando el cuerpo del más alto sobre el colchón, justo como se lo había imaginado ese día en los vestidores.
-Confías en mí, ¿cierto?
Haaland asintió, sus labios rojos y el cabello que se encontraba perfectamente peinado y recogido ahora se encontraba completamente despeinado, Jude no pudo evitar sentir la satisfacción recorrer su cuerpo de pies a cabeza ante aquella afirmativa. Estaba viendo el lado más sumiso, débil y frágil del omega… El cual se encontraba ahí solo para él, con su cuerpo recostado sobre la banca del vestuario, con aquel aroma dulce llenando todo el cuarto y logrando que este se sintiera tan caliente que le quemaba la piel.
Jude lamió la piel blanquecina de sus muslos, mordisqueando la parte interna logrando que los suspiros llenos de placer escaparan de los rojos labios del noruego, su lengua áspera recorriendo aquella zona hasta que finalmente llegó al trasero ajeno. Las largas piernas del rubio se encontraban sobre los hombros ajenos, mientras sus manos buscaban aferrarse de manera desesperada a las tablas de madera que estaban bajo su espalda; su espalda se arqueo de una manera tan perfecta y erótica que Bellingham sentía su propia desesperación llenándolo de deseo por fundirse en él.
Pero no lo hizo, simplemente hundió su rostro en aquel perfecto trasero saboreando los fluidos que escurrían hasta llenar sus labios. Su lengua recorrió aquella zona, desde su trasero hasta sus testículos, de adelante hacía atrás para después hundirse en el interior del noruego. Erling sentía que tocaba el cielo ante la lengua que se abría paso en su interior, después de todo era su primera vez… Era la primera vez que alguien lo tocaba de dicha manera, era la primera vez que su piel se erizaba y los jadeos placenteros brotaban desde lo más profundo de su pecho.
Sus manos viajaron a la espalda ajena, enterrando sus cortas uñas en la amplia espalda del inglés, no le importaba si al día siguiente alguien decía al respecto, simplemente se dejó llevar. Rasguñando la piel ajena y dejando salir cada gemido de placer sin filtro alguno.
El líquido lubricante escurría entre sus nalgas de una manera que jamás había sentido, al igual que sentía como palpitaba expectante al hombre inglés. Jude finalmente separó su rostro de aquella zona, al sentir como su lengua era aprisionada, señal de que el hombre noruego esperaba algo más que su lengua.
-Jude…
Escuchar su nombre ser gemido en aquella entonación suplicante hizo que el miembro de Bellingham reaccionará de inmediato. Se colocó de pie, tomó el muslo blanquecino en su mano dejándolo justo sobre su hombro mientras se abalanzaba sobre el cuerpo del mayor. Erling se aferró a los amplios hombros del menor, para después recorrer el rostro ajeno de manera delicada, recorriendo sus pómulos y delineando sus labios.
Jude se quedó expectante, recargando su propio rostro en la palma del omega, disfrutando de aquel delicado tacto que le brindaba y besando la palma de su mano. El aroma ajeno era simplemente… Embriagante, algo que nunca había sentido con alguien más, era cálido y no pudo evitar recorrer su tersa piel con aquel anhelo que había sentido desde la primera vez que había visto al rubio.
Jude se acercó al rostro ajeno, besando sus labios. No con hambre, ni pasión, si no con delicadeza, con aquel mismo anhelo, con amor y calidez. Un tacto suave como la seda y cálido como el simple tacto que se daban en aquellas ocasiones que necesitaban reconfortarse.
En medio de aquel beso Jude no pudo evitar hundirse dentro de Erling. Erling enterró con más fuerza sus uñas en la espalda ajena, logrando que finalmente un delicioso dolor invadió a Jude, un dolor que solo aumentó su excitación e hizo que no pudiera evitar moverse en el interior del noruego. Jude lamió la boca ajena saboreando la saliva y succionando con avidez la lengua de Haaland, su interior caliente y húmedo envolvió su miembro de una manera tan exquisita que no pudo evitar enterrar sus uñas en la piel de la cadera del mayor.
Para ese punto a ninguno de los dos les interesaban las marcas, el ardor que causaban aquellos rasguños en su piel solo lograban que sus falos respondieran. Jude encajaba sus uñas en la blanquecina piel, dejando marcas rojas de sus uñas, su boca se deslizo de los labios ajenos a su barbilla, dejando rastros húmedos de besos mientras sus caderas se movían en un ritmo lento y pausado.
Erling gemía contra el oído ajeno, su interior abriendo paso a aquel trozo caliente y húmedo, sintiendo como sus paredes se abrían en cada embestida; si bien era lento el ritmo, no dejaba de lado que su interior cediera al alfa, su cuerpo parecía obedecerle y estaba seguro que Jude podía hacer lo que quisiera con su cuerpo y no se opondría ni un solo segundo a él.
El alfa podía hacer lo que quisiera y estaba seguro de que no se opondría a él ni por un segundo. Solo su aroma era necesario para que se pusiera en cuatro si así lo quería el inglés, sus piernas se aferraron a la cadera del inglés, alzo su cadera suavemente dejando que entrará más profundo en su interior y sus propias caderas se movieron buscando que aquel ritmo pasará de lento a uno más rápido.
Bellingham notó las intenciones ajenas, y su boca rápidamente chupo con avidez el pecho ajeno mientras sus caderas aumentaban el ritmo, haciéndolo más constante. El sonido húmedo de sus cuerpos chocando constantemente en un ritmo rápido y profundo lleno los vestidores de inmediato, el calor era asfixiante y el sonido de aquellos gemidos tan dulces e hipnóticos no tardaron en inundar no solo los oídos del alfa si no también todo a su alrededor.
-Jude, Jude por favor…
Aquel tono suplicante logró que el alfa mordiera con mucha más fuerza la piel blanquecina del noruego arrancándole otro gemido no solo de dolor, sino también de placer. Ambos sabían que aquellos rasguños y mordidas quedarían plasmados en su piel por al menos una semana, pero había algo en el interior de ambos que los orillaron a marcar al otro como su propiedad.
Bellingham quería que todos supieran que aquel omega ahora era suyo, quería marcar su piel y su propio aroma en el cuerpo ajeno. No le importaba si los demás no sabían que Erling era un omega, pero quería que su aroma avisará a todos que ahora estaban juntos.
Erling, por su cuenta, no quería que ningún omega se acercará al alfa. Quería que su aroma dulce estuviera con Jude por el resto de sus vidas, quería que su espalda estuviera marcada y que sin importar qué todos los omegas supieran que aquel alfa era suyo. Quería que Bellingham lo llenará y tener sus cachorros, tal vez vivir juntos con una familia feliz… Haaland nunca había pensado en aquello, pero en ese momento específico, lo quería, quería una familia con el inglés, llevando a sus bebés en su interior.
Su deseo era tanto que la simple idea hizo que su interior se contrajera, tanto como su trasero como su pene chorrearon de mero placer, su espalda se arqueo perfectamente mientras el nombre del alfa salía de sus labios en un alarido de placer. Sus mejillas perfectamente rojas y sus uñas enterrándose con fuerza en los hombros ajenos fueron suficientes para que Bellingham llenará el interior del omega mientras sus labios jalaban uno de sus rosados pezones dejando la perfecta marca de sus dientes en el pecho del noruego.
Ambos se quedaron en aquella posición, necesitarían una segunda ducha antes de irse puesto que ambos estaban completamente sudados y pegajosos. Las manos y piernas de Erling se aferraron al delgado y torneado cuerpo ajeno, mientras el alfa continuó delineando el cuerpo del omega con la yema de sus dedos.
-Jude.
-¿Si?
Jude alzó el rostro del pecho del mayor, topándose con el azul de sus ojos. Haaland no dijo una sola palabra, simplemente tomó el rostro entre sus palmas besando sus labios, sus mejillas y todo su rostro. Jude sonrió, devolviendo aquellos besos que había recibido, y dejando unos más, beso el rostro del rubio con aquella delicadeza que había recibido. Los labios de Jude descendieron, descendieron por su mentón y cuello, hasta llegar a su pecho, besó sus pectorales, chupo sus pezones y descendió hasta su torso, dejando pequeños besos por su abdomen.
Jude sintió un pequeño ronroneo de parte del rubio, y aquello logró que una sensación de calidez inundará su pecho, nunca había visto a un omega ronronear. Pero no le importaba eso, le importaba que Erling, Erling Braut Haaland estaba ronroneando bajo su tacto.
Definitivamente quería marcarlo, marcarlo y poseerlo.
-Jude.
-¿Si? -esta vez, una sonrisa adornó su rostro, abrazó el cuerpo del más alto besando nuevamente su rostro, espacialmente sus mejillas y nuevamente sintió aquel bonito ronroneo. -Eres adorable.
-No, no lo soy. Por eso no me muestro como un omega.
-Si, si lo eres. -Jude tomo las mejillas ajenas entre sus manos besando sus labios nuevamente, uno trás otro.- Eres perfecto.
Su rostro se tornó rojizo ante aquellas palabras, nadie se había expresado de aquella manera sobre él, por lo que aquel ronroneo apareció nuevamente, su aroma completamente dulce se intensificó, una muestra de que estaba feliz.
Jude lo hacía feliz.
-Esto, ¿se repetirá?
-Si es lo que quieres.
-Si, es lo que quiero.
-Entonces se repetirá siempre que quieras.
Erling sonrió, sonrió de una manera que nunca se habría imaginado, y no pudo evitar besar nuevamente a Jude por la felicidad que le abrumaba de una manera inexplicable.
