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Shūkan Bunshun
Preparatoria Karasuno sorprende a dos alumnos besandose y los suspende
supuesta preparatoria pionera en deshacerse del acoso escolar referido a las distintas preferencias sexuales, suspende a dos jovenes al ser encontrados compartiendo un beso en el jardín delantero, frente a decenas de niños pequeños.
La prepatoria Karasuno se vio envuelta en una polémica recientemente. Endulzando el oído proclamando ser 'un lugar seguro e inclusivo', sus paredes se han venido abajo luego de lo sucedido este 19 de Julio.
En uno de sus descansos entre clases, dos estudiantes del mismo sexo fueron vistos acaramelados en el jardín delantero. Sin embargo, es justo en ese mismo horario en el que los infantes salen a ser recogidos por sus padres.
Los profesores, quienes se percataron de las miradas perturbadas de padres y niños confundidos, suplicaron a los alumnos para retirarse, los cuales se negaron recalcando el lema de la preparatoria de apoyar a cada pareja, independientemente del género de ambos.
Ante su resistencia, fueron llevados a dirección, y, según las malas lenguas, han sido suspendidos una semana entera.
Desde ese día, la preparatoria ha guardado silencio, como si fuera un tema tabú o una fibra sensible
¿Estuvo bien lo que hizo la preparatoria? ¿Fue una exageración? ¿Será este su verdadero dilema moral?
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Langa se encontraba en la misma esquina de siempre, esperando a que Reki hiciera su asombrosa aparición.
Siendo el peliazul, era completamente ajeno al drama que se presentaba en los periódicos. Su enfoque de atención estaba únicamente dirigido al skate y el hormigueo en sus dedos cada que su mano rozaba la de Reki.
Le erizaba la piel pensar en que podría significarse.
"¡Langa!" la figura del pelirrojo descendió sobre su skate desde la colina. Tenía una sonrisa extendida de oreja a oreja que se presentaba la mayoría de las mañanas cuando se encontraban. Al peliazul se le calentaba el pecho una vez la sonrisa era registrada por su cerebro.
"Buen día~" canturreó el menor de ellos, chocando sus puños para luego formar un infinito con ambas manos. Sus miradas se cruzaron una vez hecho el gesto, mandando una corriente electrica que recorrió toda la espina dorsal del peliazul. De repente se sintió acalorado.
Reki, sin quedarse atrás, fue el primero en quitar la mirada; los ojos azules de Langa, con una mirada intensa que era capaz de penetrar su alma. Llegaba asustarle el pensamiento que, algún día, pudiera descubrir sus sentimientos si se detenía mucho tiempo en ellos. Que lo ahogara en la profundidad de sus orbes de color.
Su rostro se torno de un color de la escala de su cabello, y se apresuró en retar a Langa a una carrera para no pensar más en ese sentimiento que le empezaría a estrangular si no hacía nada al respecto.
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"Kageyama se acabó todos los yogures de la marca de la jirafita." dice Langa apuntando la máquina expendedora con un puchero en sus labios.
"Cómprame un flan entonces." responde el pelirrojo meciendo su patineta en lo que esperaba al mayor. Escuchó el zumbido de la máquina y a Langa agacharse para recogerlo. Entre sus dedos traía dos pudines de vainilla para cada uno.
"La profe nos va a sacar la chucha cuando lleguemos tarde y más encima, comiendo." comenta el pelirrojo con su sonrisa característica, sin ninguna tensión que estire su rostro.
"Entonces, lleguemos más tarde." Langa toma asiento en el pasto, incitando a Reki a imitarlo.
"Comer este pudin con a pompompurin como sello me hace sentir mal." comenta el pelirrojo acostandose a su lado, sin desprenderse de la sonrisa en su rostro. Le dolían las mejillas de tanto sonreír junto a Langa. "Es como si me gritara '¡No me comas Reki!'" hace una voz más aguda para personificar al objeto inanimado. Langa suelta una risa suave, tal como sus gestos y Reki se encontró perdido en la forma en la que el viento movía sus cabello o en su piel pálida que reflejaba los rayos de sol mañanero que se posaban sobre él.
Reki no se consideraba único al lado de Langa. Pero para el pelizul, Reki tenía ojos imposibles de hallar; una dulzura que no se encontraba en cualquiera. No era el café ácido al cual tenía que agregarle azúcar para poder digerirlo y mantenerse despierto para ir a 'S' por la noche. No, era completamente distinto; Langa sentía una descarga de adrenalina que recorría desde la cabeza hasta la mollera de los pies. Le podría quitar el sueño. Tan refrescante como la brisa que corta su cara cuando viaja en skate.
Estar con Reki, le regalaba paz a su alma. Las circunstancias podrían ser dificiles, pero a su lado, se sentía invisible.
En sus ojos encontraba el universo, cada que le batía las pestañas sentía su corazón derretirse en su pecho.
¿Esto era estar enamorado?
El tiempo se detuvo frente a él. Sea cualquiera la temperatura en la que se encuentre el café, si era el de los ojos de Reki, se permitiría disolverse como un cubo de azúcar. Hasta que su cuerpo con el del pelirrojo sean uno. Hasta que Reki no tenga espacio de dudar del amor que ahogaba a Langa en su pecho.
El flujo de sus pensamientos se vio interrumpido por un regaño repentino. «¡Ustedes! ¡Siempre son ustedes! ¡Hasegawa! ¡Kyan!»
Se paran de un salto y salen disparados sobre sus patinetas hasta su aula, Langa revisando el reloj en su muñeca izquierda que indicaba su bello retraso de poco más media hora. Ups.
Reki apretó entre sus dedos el envase vacío del flan que le había regalado el mayor, ¿Sería raro si lo lavaba, lo guardaba y luego lo ponía en una caja junto todos los pequeños regalos que Langa le había dado?
Mientras no lo descubriera...
El menor de ellos desliza la puerta con cierta timidez. La mirada de la profesora se clava en ellos, cargada de severidad y con aula en silencio sepulcral.
En el momento que ambos se iban a inclinar hacia adelante para pedir disculpas, la maestra hace un gesto con su mano que los detiene.
"Vayan a sus lugares."
La tensión flotaba en el aire, cargado. Parecía que cada estudiante contenía la respiración, como si soltar un suspiro fuera una regla no escrita para no destruir la nube en la que flotaba la tensión del aula.
Ambos chicos se deslizan apeesurados a sus asientos, intercambindo miradas intrigadas, aunque ninguno de los dos tenía la respuesta.
"Reki, Langa, llegaron justo a tiempo para escuchar las instrucciones del nuevo proyecto." Sus tacones resuenan contra sus tímpanos. "Como todos saben, la preparatoria Karasuno ha sido precursora en el ámbito de la inclusión de diversidad de género. Por tanto, para nuestra asignatura de Lengua y Literatura hemos de hacer un proyecto pionero del cual ustedes serán parte."
Varios alumnos se inclinaron a susurrar al compañero del lado, Reki le pregunta su especulación a Langa. «Ni idea»
"Silencio Jóvenes" llamó la atención tamborileando la madera de su escritorio. El silencio volvió a instalarse, a excepción del cántico de las aves se escuchaban desde lejos.
"¡Haremos una obra de teatro de un cuento de princesa clásico, con protagonistas queer!" extendió sus brazos con entusiasmo. El bullicio se hizo evidente en un instante, la profesora sonreía.
"¿¡Acaso escuché bien?!" El pelirrojo se agarró de sus cabellos volteando a ver a Langa, quien tenía las cejas arqueadas y los labios entreabiertos.
"Es un poco forzado." comentó Langa, quien se llevó su mano derecha hasta el mentón pausando para meditar.
"¿Escuchaste el rumor?" Langa niega con la cabeza. Reki continúa, susurrando para que los de alrededor no le escucharán: "Es un secreto a voces. Parece que encontraron a Oikawa e Iwaizumi, ambos de la clase 3-5, los encontraron acaramelados a la hora de salida de los niños. Y los padres se quejaron que podrían 'corromperlos' y al colegio se le cayó esa moral que construyeron."
Langa asintió. "Mhm, entonces, ¿Por eso nos forzarán a hacer una obra de teatro de un cuento de princesas, pero versión queer?"
"Eso creo." Reki empezó a jugar con su lápiz luego de pasar el shock inicial. "Si es gay, definitivamente serás el principe."
El peliazul se levanta de un brinco de su asiento, llamando la atención de algunos a su alrededor. Se sintió acalorado en cuestión de segundos y su rostro blanquesino se volvió un poema. "¡N-No lo des por sentado!"
Reki no pudo evitar reírse ante el sobresalto de Langa. "Claro que sí. Eres el estereotipo del principe. Eres noble, elegante, ¡todas las chicas te desean!"
No se podía distinguir la diferencia entre un tomate y la cara de Langa. "Dudo que quieran verme besar a un hombre."
"¿Crees que te pedirán besar?" La pregunta salió precipitada de sus labios, brotando de ellos sin si autorización. Ahora él era el avergonzado.
"Supongo." murmuró el mayor, ambos habían apartado la vista por la vergüenza.
La profesora escribía con una tiza los cuentos del cual podrían hacer una adaptación.
«Cenicienta
Rapunzel
La sirenita»
"Que divertido sería hacer una actuación de la sirenita. Imaginate el barco y su escenografía, o como se tendría que retorcer como pez fuera del agua. " comentó el menor de ellos, riendose ante la idea. Langa lo imitó.
"Como Shadow cuando fuimos a la playa." sus risas se intensificaron, algunas miradas se les dirigieron. Solo ellos se entendían.
Un código secreto que nadie más sabía. Recuerdos compartidos, un lenguaje inventado entre ellos, secretos compartidos que necesitarian esa confianza irrepetible que se tenían entre ellos.
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"Es una lástima que saliera la cenicienta. Hubiera pagado por verte hacer de tritón y retorcerte en el escenario al imitar un pez en el agua." Reki comenta observando a Sketchy dormir. Quien diría que esa criatura que se ve tan pacifica durmiendo, en verdad salió desde los confines del infierno.
"Me verás retorcerme con el simple hecho si me eligen como protagonista." responde Langa, con su característico timbre calmado en su voz. Como si sus palabras fueran tan ligeras al igual que una pluma flotando por la suave brisa del viento.
"¿¡Por qué no te gustaría!?" Reki hace gestos exagerados con sus manos intentando dar a entender la genialidad del papel. "Es genial." termina de decir con una sonrisa satisfecha en su rostro, con ojos brillantes como dos luceros. Langa, al verlo por el rabillo del ojo, sonríe.
"¿A ti te gustaría, Reki?" Le pregunta el peliazul acomodando los nuevos Magazines en su respectiva estantería, sin mirarlo.
"Supongo que no me desagradaria" contestó y llevandose una mano para rascarse la nuca, con la punta de sus orejas tornandose roja. Para disimular, se ve apresurado en tomar una revista cualquiera a su alcance y fingir sentirse interesado en el contenido.
Langa hizo un sonido de asentimiento con la garganta, asumiendo que la conversación había terminado ahí. Sin embargo, Reki continuó:
"¡Pero tampoco me desagradaría ser del equipo de escenografía! Siempre he aplicado mi habilidad para el dibujo y pintar para el skateboarding, pero su pudiera usarlo para que la presentación salga bonita en las fotos y videos... ¡Entonces me haría muy feliz!" Una sonrisa se estira en sus labios inconscientemente, y Langa al voltear a verlo, se contagió de su alegría.
La suave música cubrió el silencio que flotó entre ellos por algunos minutos. Algunos otros se les sumaban de vez en cuando; el tamborilleo de los dedos impacientes de Reki contra la madera, el pasar de las páginas, Langa sacando la última pila de revistas para ordenar.
"Oye Reki" Le llama, haciendo que este levante la vista instintivamente. Langa se reusa a mirarlo, con un suave carmesí tintando sus mejillas. "¿Qué harias si te toca besar a un chico? ¿Por tu papel?"
Reki definitivamente no esperaba esa pregunta. Langa está a punto de volver su mirada a él, y el pelirojo acelera sus movimientos para que no vea el calor que sube hasta sus mejillas.
Apretó entre sus dedos la revista y se escucha el crujido de las páginas arrugandose. Sketchy se remueve entre sus sueños, y el corazón de Reki teme por un segundo a levantarlo y que esa bestia del demonio lo mordiera.
(Es mentira, Reki quiere mucho a Sketchy)
Los ojos de Langa, detenidos en él, le queman el cuero cabelludo. No piensa levantar la vista para que lo vea en su momento más avergonzado hasta ahora. "Eh, no lo sé... Tal vez pediría no hacerlo, ¿Sabes? Es mi primer beso, y tiene que ser especial..." termina de explicarse, sintiendose el chico más patético que haya pisado el planeta.
"Entiendo..." asiente el peliazul pensativo, ya finalizado su trabajo. Aún así se mantiene quieto frente a las revistas, ahora con su mirada clavada en el mueble frente a él. "¿Con una chica?"
La pregunta queda suspendida en el aire durante unos segundos, y parece arrebatarles el aire. Deben tener precaución de que sus ritmos cardiacos no se hagan tan evidentes o la sintonía en la que bailaban ante la presencia del otro delatarían sus sentimientos y el nudo en sus estómagos.
"No sé si una chica..." Reki contesta en un mumullo, mordiendo su labio inferior. Finge una actitud despreocupada con su cabeza metida en la revista, cuando en verdad sus ojos no han captado información nueva, pues está muy concentrado en no tener un fallo cardíaco. "Con alguien que me guste es suficiente. O de confianza. No vaya a ser, no sé, el poste amargado de Tsukishima." bromea, intentando aligerar el peso de su corazón.
Langa asientió comprendiendo.
Reki chasqueó la lengua y contuvo su labio inferior atrapado entre sus dientes. No se quería quedar con la duda. "¿Y tú, Langa? ¿Qué harías?"
El mayor parece meditarlo por un segundo. "También es mi primer beso." camina hasta el mostrador para tomar asiento al costado de Reki. "Pero supongo que no lo contaria si la otra persona no me gusta. Serviria como experiencia" Finaliza Langa observando el techo sobre él.
"Experiencia... Sí..." Repite Reki para sí mismo, con un tono más bajo y melancolíco.
El tintineo de la campana indicando la llegada de un cliente sobresalta a Reki, llevandolo a estampar la revista contra la mesa y despertar a Skeetchy que lo miró con mala gana.
"¡Bienvenido a Dope Skeetch! En que podemos ayudarle?"
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El viaje en sus patinetas fue más callado que de costumbre, el ambiente cargado de palabras no dichas o a medio decir que lo mantenían inquieto y con una espina que se incrustaba en cada latido que su corazón daba.
A la hora de cenar, la madre de Langa pudo percibir el ligero cambio en la comisura de sus labios; la forma lenta en la que batía las pestañas, los hombros ligeramente encogidos hacia arriba.
«¿¡Le habrá ocurrido algo malo?! ¿¡No confía lo suficiente en mí para compartirlo?! Oliver era mucho mejor comunicandose con Langa que yo, ¿¡QUé debería hacer?!»
Una hilera de inseguridades se abalanzaron sobre ella sin piedad. De vez en cuando, se sentía un poco sola al tener que lidiar con su hijo único sin su esposo, la constante incertidumbre martillandole las paredes de su cabeza.
"Mamá..." el llamado del chico la sobresalta, aflojando su agarre de los cubiertos, casi estropeando todo.
"Dime, cariño" hace su voz un poco más aguda de lo habitual, más dulce, incitando un espacio de confianza.
"Tengo una obra de la escuela." su voz es monótona, alerta a su progenitora al instante.
"Debe ser emocionante, ¿ocurre algo en especifico?" intenta indagar, siendo cautelosa con sus palabras para no quebrar el puente de confianza que estaba construyendo con el menor.
"Creo que debo besar a alguien..." Langa revuelve la comida en su plato, pestañeando más despacio y con su mirada perdida. La madre le da su espacio para que continue. "Y no creo que vaya a ser alguien que me guste o confíe. No me gustaría que mi primer beso fuera así..."
Nanako asiente. "Si no quieres que cuente, no lo hagas." sus palabras son simples, pero para Langa tienen un peso mayor. Viene de una adulta, de alguien experimentada, y escuchar su palabra y despreocupación ante algo que él veía un problema, le aliviana una carga de sus hombros. "Lo importante, más que sea el primer o un décimo beso, es que lo sientas. Ese va a contar. El beso con alguien que aprecies, que sientas una conexión que transcienda todo lo conocido, cuando una vez toques sus labios y sepas que es donde quieras estar."
Su madre nota la comisura de los labios contrarios curvarse hacia arriba, sus ojos se achinan. Aún así, su frente tiene una arruga como si otra preocupación le estuviera carcomiendo.
"Mamá..." Esta vez el peliazul muerde su labio inferior con la vista apartada. Era un hábito nuevo que había adaptado; probablemente de Reki. Le sonrió y lo esperó a que continuara. La voz de Langa salió en susurro. "¿Te molestaría si me beso con un hombre?"
Deja de parpadear. Sus gestos se detienen en seco, como si una ola de frío le hubiera congelado los huesos, los sesos.
No quiere que Langa piense que ella no lo apoya. Hace gestos euforicos con sus manos mientras que sus cuerdas vocales desenredan sus hilos para devolverle la voz.
El peliazul mira a su madre y ladea ligeramente su cabeza. Desearía que su padre estuviera ahí para poder entenderla.
"¡Langa!" Su voz sale estridente de manera precipitada y exalta al menor de ellos, tal vez había cometido un error en preguntar ello.
Está a punto de disculprse, pero su madre carraspea y logra controlar el volumen de su voz "Langa, hijo, eso no me importa realmente. Sea por una obra, pareja, o diversión. Solo necesito que te cuidas y protejas. Tu felicidad es importante y que confíes en mí lo es todo para mí"
Alivianó todas las cargas que le pesaban. Al menos la mayoría de ellas, y se sintió reconfortado con tan solo palabras que se las llevaría el viento, pero cargadas de abrumadora sinceridad.
Langa se levanta de su puesto y requiere a su madre a hacer lo mismo, la cual alza sus cejas, extrañada
Su corazón se estruja cuando los brazos del menor rodean su torso y se inclina para enterrar su cabeza en su hombro.
Fue un abrazo que dejó fluir emociones, dejar libre a esos demonios que le atormentaban y romper la barrera de soledad que habían construido cuando el puente que los unía se destruyó. Nanako lo sostuvo entre sus brazos, regalandole ternura y calidez; Langa depositó su confianza, se dejó ser vulnerable y ser él mismo en sus brazos.
"Gracias, mamita"
"Te amo, Langa. Cuenta conmigo."
"Tú conmigo. Me cuidaré."
Un par de horas después, Langa estaba envuelto entre sus sábanas mirando al techo de su habitación.
A esa hora el ruido de afuera no le molestaría, su mente no trabajaba con la misma intensidad y estaba en su propia intimidad para poder sincerarse con él mismo.
Dejó que el pensamiento que había estado ocultandose en las esquinas más recónditas de su mente, se diera paso.
«¿Qué tal sería besar a Reki?»
Es su mejor amigo. Alguien de confianza, no es cualquiera. Si tuviera que elegir a alguien a quién entregar su primer beso, sería a ese pelirrojo, con esa sonrisa cautivadora y hoyuelos.
Cerró los ojos y se forzó a quedar dormido antes que cualquier pensamiento indecente se apresurara en cruzarsele.
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Dos días más tarde, ninguno de los dos -desde su última mención mientras trabajaban en el Dope Skeetch- habló del tema. No creían que hubiera algo más que agregar, así que sus silencios cómodos se extendieron con sonrisas discretas y apoyo constante en las carreras amistosas en 'S'
El aula, llena de un bullicio en el cual no podías saber quien empezó o terminó una conversación, algunos comentaban sobre la ansiada asignación de roles.
"¡Esto es genial! Es como cuando voy a hacer un remate increíble ¡Nos vamos a lucir, Kageyama!" se escucha un Shoyo emocionado de pies de cabeza.
"Cállate enano culiao" Kageyama le contesta con el ceño fruncido, acabandose los restos que quedaron de su yogurt que se le reventó en la mochila. Yamaguchi le ofrece unos pañuelos.
"El rey no se le da nada bien actuar, sus sonrisas son perturbadoras." comenta Tsukishima, soltando una risa sarcastica. Kageyama chasquea la lengua, molesto. "No vayan a reprobar algo tan fácil"
Recibe ahora, dos miradas de mala gana, tanto del pelinegro que limpiaba su propia mochila y el de rizos anaranjados.
Otra conversación que Reki alcanza a escuchar, es de Yukie, una chica pelirrosa con su mejor amiga Suzumeda. "Yo creo que Langa va a hacer el papel de principe".
La castaña le contesta. "Los besos entre nombres no cuentan, ¿no?"
Reki no quería aceptar que, escuchar eso, le hacía doler el corazón. Al menos un poquito. El dolor de una cortada superficial. Arde, pero es pasajero...
"Ojalá que no le toque a Kageyama y Hinata para protagonizar. Lo único orgánico y que saldría bien, sería un beso entre ellos". Escucha una chica -cual no logra recordar su nombre, ups- rubia comentar.
Reki se inclina hasta Langa. Ambos están apoyados contra la ventana del salón, el mayor de los dos navegando en su celular. "Creo que tú y Tsukishima serán elegidos para ser los protagonitas" Le susurra el pelirojo al oído. Langa hace un gesto asqueado que saca una carcajada a Reki.
"¿Te golpeaste la cabeza?"
"¡Hey!" no para de reírse. "Ambos son lindos, Tsukishima tiene el pelo rubio para hacer de cenicienta. Ambos son deseados, y creo que no actuarían mal." Reki intenta ignorar las naúseas que le revuelven el estómago al pensar en si ambos compartirian un beso. Preferiría sacarse los ojos con un sacacorchos.
"¿No has visto la cara de homofobico que tiene?" le rebate.
"Vomita corazones por los ojos al ver a Yams." Hace gestos exagerados con las manos como si fueran a darle más validez a su punto. "Lo observa como si se lo quisiera comer, así yumi"
A Langa le hace gracia la expresividad de Reki, aún así rueda los ojos en blanco con la tonta idea de protagonizar la obra con el que llamaba "rubio desabrido". Su conversación se ve forzada a terminar una vez la profesora llega al salón.
"Ya tengo los guiones listos." palmea el montón de hojas apiladas que dejó sobre su escritorio. "Langa, ¿puedes venir conmigo un segundo?"
El aula guardó silencio por unos segundos, con sus cabezas volteadas hacia el peliazul. Su expresión no había cambiado, ni una sola facción, inmutable. Reki se estaría derritiendo de vergüenza.
De todos modos, sabía porqué la profesora lo había llamado. O al menos una sospecha. Preguntarle si estaría bien con besar a otro chico al ser el protagonista...
Una espina se le clavó en el corazón al pensar en Langa besando a alguien más. Aunque era innegable que merecía el puesto; sobreabundaba en belleza, cortesía, elegancia...
Reki atrapó su labio inferior entre sus dientes. Los dedos se le aflojaron y todo empezó a parecer mala idea. Mala idea enamorarse de Langa.
¿Cómo podría evitarlo? Cayó rendido cuando lo vio haciendo su primer ollie, con el paisaje tintado de tonos anaranjados que abrazaban su piel pálida. El carmesí subió hasta sus mejillas, su corazón se derritió en la cavidad de su pecho. El fondo se coloreo de rosado, y todo lo que no fuera Langa se desvaneció ante sus ojos.
Se tapó la cara, sin creer que solo el hecho de pensar en el peliazul le tornaba la cara del mismo color de su pelo.
La maestra se lleva a Langa afuera del salón, el ruido de discusiones de especulaciones no tardaron en envolver la sala. Reki quería ignorar todo el tema y solo enfocarse en el skateboarding como antes de Langa.
Pero todo era distinto ahora que estaba él. Sus diseños, toda su mente estaba impreso el rostro de Langa. En sus cosas favoritas. Había sido una maldición enamorarse de él.
Cierra la puerta atrás de ellos para que los oídos curiosos no se asomaran.
"¿Qué pasó?" pregunta el peliazul, sus cejas ligeramente alzadas.
"Tenía pensado que tu actuaras de príncipe." Langa asiente, sin mostrar entusiasmo alguno ante la noticia. "Como sabes, es una obra queer. Tendrás que besar a un chico, el que tomará el papel de la cenicienta.
Mira, es el colegio quien me solicita estas condiciones de la obra. No necesita durar eternamente, un piquito basta. Quería preguntarte si hay algún varón cual se te haga menos incómodo besar."
La profesora apenas había terminado de hablar, y la respuesta de Langa llega de inmediato. "Reki" sin ningún dudar en su lengua, con un ferviente color carmesí subiendo por sus mejillas.
No pudo disimular la sorpresa dibujada en su rostro. Agitó su cabeza negando para salir de su corto trance. "¿Hay alguien más?"
Langa se apresura en negar con la cabeza. Sus mejillas ardían como el infierno.
La mujer arruga la nariz y el ceño en general. El peliazul la ignora, pues está flotando en las nubes, haciendose mil preguntas e imaginándose mil escenarios.
Besar a Reki ¿Sería como en las películas? ¿Qué sabor tendrían sus labios? ¿A menta, por su enguaje bucal? Si lo besa luego de comer helado, ¿Sería empalagoso? ¿Se volvería adicto?
Habían demasiadas posibilidades, y su corazón se desembocó en su pecho. Martillando, pidiendole salie y rendirse ante el pelirrojo.
Moría por probarlo ¿Afrutado? De vez en cuando se ponía una vaselina con olor a frutilla, ¿tendría sabor a ella? ¿Su beso sería sutil, como el olor a su perfume, acariciandole el paladar? ¡Tal vez vainilla! Un aroma dulce, cálido, sin llegar a saturarlo.
O chocolatoso, como el tostado de su piel. Miel, tal vez miel como el de sus orbes, tan dulces que no necesitaban azúcar.
Su mente se ve invadida de preguntas sin respuestas que, más que deprimirlo por no tener respuesta, lo emociona, lo motiva. Y no puede evitar la sonrisa que se le cuela en la comisura de sus labios.
La maestra toma una tiza y comienza a escribir en la pizarra, con el bullicio de especulaciones de fondo.
"Hey, arandáno" le llama Reki, finalmente sacandole de su ensimismamiento. El mayor apoya su cadera contra la mesa del pelirojo, incitandolo a continuar. "¿Por qué te llamó?"
Reki continúa boceteando, Langa se siente agradecido que no se de cuenta del rubor suave que le coloreó. Titubea unos segundos, e inventa una verdad a medias. "Me preguntó si me sentía cómodo en besar un hombre o si lo cambiabamos"
"Cool" las palabras del menor no seguían el entusiasmo que intentó fingir. Sus labios estirados en una línea recta. "¿Qué le contestaste?"
Cuando Langa le iba a responder, la profesora-sin ella saberlo-, lo salva. Se alza de hombros como respuesta y toma asiento en su puesto. Reki estira sus labios en forma de puchero.
"Aquí en la pizarra, están sus roles asignados." La profesora se hace a un lado para dejar la vista despejada y busquen curiosos, sus nombres, el de sus amigos, y por supuesto, los codiciados protagonistas.
"Langa va a hacer del principe azul. Modificaremos algunas cosas de la obra, por tanto, también su nombre. Se lo cambié a 'el principe de la tierra de las nieves' debido a su parecido con esto, ¿no es así?" la profesora sonríe dulcemente, pero el salón se mantiene en silencio, pues habían leído quien cumpliría el papel de cenicienta.
Pues por lo mismo, sin más preambulos, lo anunció en voz alta. Para censiorar que todos habían leído bien. "Reki cumplirá el papel de la cenicienta"
El aula se sumió en un silencio sepulcral. Reki juró que todo el salón podría escuchar su corazón brincando en su pecho.
"Bro wtf"
El cerebro de Reki se congeló. O en verdad, se trabó en un solo pensamiento;
Besar a Langa. Besarlo. Besar a Langa, besar a Langa, besar a Langa...
Podría jurar que el alma se le había salido por la boca, o que su corazón había logrado escapar, o dejó de latir, o dejo de respirar, o...
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El siguiente bloque de clase, en el que entregaron el guión y... Reki no sabía. No pestañeó en toda la clase, se quedó en blanco igual que la hoja frente a él.
Langa se comenzó a preocupar. Había sonado la campana de almuerzo, así que se acercó a Reki para preguntarle si iba a comer.
"¿Estás bien? ¿Quieres comer?" se rasca la nuca, desviando ligeramente su mirada.
"S-Solo estoy algo sorprendido" El pelirojo hace gestos con sus manos intentando explicarse o discernir la atención, no lo sabe en verdad. Langa, como siempre, asiente, intentando comprenderlo.
"Entiendo, ¿prefieres comer a solas?"
"¡No!" se apresura en contestar. Se tapa la cara, intenta pensar en algo que lo ayude a relajar su corazón. El peliazul no lo presiona, lo contempla con una sonrisa. Cuando se siente listo, carraspea y continúa. "Vamos a comer" toma su bento y junto a la compañía de Langa, van a su lugar usual en la azotea a comer.
Sobre la patineta de Langa -hecha por Reki, nunca está demás decir-, ponen videos de skates. Su rutina no había cambiado, pero sus pensamientos sí. El vídeo se había vuelto un zumbido lejano, desconectado del presente.
Langa nota el cambio en el pelirojo, en sus hombros más caídos, la vista perdida, sin saborear realmente la comida. La carga se hizo evidente, como una mochila en su espalda que lo obliga a inclinarse hacia adelante para poder soportarlo.
"Reki, si te molesta que nos tengamos que besar..."
Reki se apresura en interrumpir su oración. "¡¡No es eso!!" niega haciendo cruces con sus brazos. "Solo que..." Ahí está de nuevo, volviendose el color de su rostro del mismo tono de pelo. "Me da verguenza besarte..."
"¿Eh?" Ladea su cabeza hacia un lado, un signo de interrogación reemplazó su rostro.
"¡Debo besar mal! Nunca lo he hecho y..."
"Entonces, practiquemos, Reki"
