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La familia Ramos era bastante querida en el pueblo, al ser tan carismáticos y encantadores siempre, pero siempre tenían regalos al lado de la puerta de su casa.
La familia Ramos constaba del feliz matrimonio y un solo hijo. Sergio Ramos, el primogénito de la familia, un alfa con porte para la edad que tenía. Su cuerpo atlético y musculoso lleno de tatuajes que le encantaba presumir y que la gente admirara.
Oh, Sergio adoraba recibir atención. Ya fuera de sus padres cuando apenas era un cachorro, o de sus compañeros de maternal, o de primaria. Y oh, la atención de las chicas y algunos chicos en sus tiempos de preparatoria. Lo amaba, adoraba la atención y ser el centro de ella.
Ahora mismo Sergio Ramos tenía la edad de 21 años, estaba prácticamente en su apogeo y según sus propias palabras “¿Quién soy yo para negarme si algún quesito quiere probarme?” así que no tenía reparo, se acostaba con quien quisiera, cuando quisiera y donde quisiera.
Varias veces sus amistades le habían tenido que cubrir sus encuentros casuales, ya sea en una clase o incluso con sus mismos padres. Sergio Ramos no conocía la vergüenza ni mucho menos el pudor. ¿Veía algo que le gustaba? simplemente lo tomaba y listo. ¿Tenía ganas de follar? lo hacía, incluso no tenía una pareja fija para calmar su periodo de celo, y a pesar de las represalias de sus padres, Sergio solo tenía que poner carita de niño bueno y listo, problema resuelto.
Sergio estaba tan acostumbrado a ser deseado y admirado por todos que cuando su nuevo vecino Luka Modrić se había mudado a la casa de al lado y ni siquiera le digirió la palabra, sintió que el mundo que conocía se le venía encima.
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— Es que no lo entiendes colega… ¡Ni siquiera me miró! Vale, no hablarme te lo reconozco porque claro, te estás mudando y no tienes la cabeza para hablar con nadie… Pero ¿No voltearme a ver? — Se quejaba Sergio con sus amigos, estaban reunidos en el porche de la casa, picando y bebiendo cerveza.
Fernando había rodado los ojos y mantuvo la expresión de póquer durante toda la conversación, estaba más concentrado en que nadie se atreviera a tocar sus aceitunas.
Marcelo por otro lado simplemente se reía antes las quejas de su amigo, realmente Sergio aún no conocía lo que era tener un problema real. Ojalá sus problemas fueran como los de Sergio.
Cristiano simplemente tomaba de su cerveza mientras observaba al horizonte. En realidad el hecho que estuvieran en el porche era una “estrategia” para que cuando Luka saliera de su casa por lo menos le dirija la palabra.
— Bueno y a todo esto ¿Quién es el dichoso vecino? ¿Al menos sabes su nombre? — Por fin se dignó a hablar Toni, el cual estaba más concentrado en su celular que en la conversación. Honestamente y sin afán de ser cruel con su amigo, no le prestaba mucha atención a los “problemas” de Sergio.
— ¡Es que hasta eso tío! ¡Me sé su puto nombre porque mis padres hablaron con el! ¡Mis padres!— Tomo su cerveza y luego de un gran sorbo la dejó sobre la mesa con un ruido sordo y luego se agarró las cabeza con ambas manos. Todos los observaron como esperando que dijera el nombre. — Luka… Luka Modrić.—
— No suena a apellido español…—
— Es croata.—
— ¿Y qué hace en España entonces?—
— No lo se colega… Tendría que preguntarle a mis padres.— Y a todo esto, seguramente se preguntarán ¿Quién cojones era Luka Modrić? Pues bien, déjame sacarte de dudas.
Luka Modrić era un omega de 31 años de edad. Soltero, sin divorcios previos, sin algún lazo previo, sin hijos y con dos gatitos que según él eran bastantes cariñosos. Según la sociedad Luka cumplía el estereotipo de omega cuarentón divorciado y resentido con el mundo. Pero la realidad era otra.
Luka había vivido la mayor parte de su vida en un pequeño rancho en Croacia. Había sido criado a la antigua, la cual se basaba en: Omegas a la cocina y tareas del hogar, cuidado de los cachorros y Alfas a ser proveedores, hacerse cargo de la familia y llevar el pan y dinero a la mesa.
En realidad cuando era pequeño eso nunca le molestó, no le molestó porque aún no se había presentado, su única preocupación era ayudar a su madre con la comida, luego salir a nadar a un pequeño riachuelo y por último ayudar a su abuelo y tío con las ovejas.
Empezó a preocuparle cuando a sus nueve años se presentó en medio del campo, lo único que lo rodeaba eran ovejas y más ovejas. Poco a poco el sol se iba metiendo, el frío empezaba a calar en sus huesos y era incapaz de moverse.
La ropa se le pegaba de forma incómoda en sus extremidades gracias el sudor excesivo y un líquido viscoso que se extendía por su intimidad y por todo lo largo de sus piernas. Su aroma le resultaba nauseabundo y empalagoso. No sabía que le estaba pasando y estaba aterrado.
Por suerte (o no tanta) fue descubierto por su tío y abuelo que al no verlo regresar con las ovejas se preocuparon y empezaron a buscarlo.
No recuerda mucho más sobre su presentación, a veces agradece no hacerlo. Pues siente que su vida de ensueños se vino abajo al presentarse como un omega. En su familia los omegas no tenían derecho a estudiar o salir de la casa sin antes haberse enlazado o comprometido.
En cambio los alfas podían hacer lo que quisieran con su vida. Era injusto. Era muy injusto.
Pero Luka decidió no darles el gusto, a pesar de que toda su familia le dio la espalda cuando decidió estudiar una carrera universitaria, terminó la carrera, graduándose con honores y con una beca.
Pensó que su familia estaría orgullosa de él, no lo estuvieron, no asistieron a su graduación y no lo felicitaron cuando regresó con su título en mano. En cambio, encontró sus veintiún años empacados en cajas y maletas en la puerta.
Aunque sintió que su mundo se le vino encima, tenía algo mucho más grande, orgullo. Era bastante orgulloso, incluso si sentía que con cada caja que subía a la camioneta de Iván se le rompía el corazón, no iba a rogarle por cariño a su familia.
Se fue, ¿su familia lo quería fuera por no haber “cumplido” sus estúpidas reglas sexistas? pues entonces se iría. Y lo cumplió, lo cumplió entre lágrimas y el corazón hecho pedazos, lo cumplió aunque teniendo a Iván a su lado se sentía completamente desamparado.
Lo cumplió y aunque sus primeros años fueron difíciles, la vida por fin le sonrió.
Había conocido países que jamás pensó en conocer, a su vez había conocido artistas increíbles con los cuales había intercambiado bastante conocimiento. Si bien tuvo un par de relaciones, fueron pasajeras, ellos buscaban algo serio cuando Luka apenas estaba disfrutando de una vida sin cadenas.
Porque seamos sinceros ¿Quién a sus veintitantos años quería formar una familia? Nadie, Luka formaba parte de ese grupo.
De Croacia se mudó a Holanda, de Holanda a Francia, luego fue Italia, le siguió Argentina y finalmente España.
Y te preguntarás ¿qué le hizo escoger España? Desde su visita a Argentina quedó completamente enamorado del acento y el idioma, incluso había aprendido a hablar español ahí, aún así mantenía intacto su croata y su acento.
Así que si, por esa razón estaba en España, porque simplemente adoraba el idioma.
No le fue difícil encontrar una casa en un pueblo tranquilo en Sevilla, Ivan había tenido amigos y conocidos en España los cuales le ayudaron a encontrar un hogar y por eso mismo ahora era vecino de los Ramos.
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La mudanza había sido pesada, a pesar de tener apenas 31 años sentía que estaba envejeciendo bastante rápido. Lo primero que hizo cuando la última caja fue puesta en el piso fue tumbarse en el sofá.
— ¡Ay mi espalda! ¡Mis piecitos!— Se quejó mientras observaba el techo. La casa era una exquisitez, a pesar de ser antigua estaba bien conservada y por dentro era casi como tener un pequeño Louvre en casa. Había pinturas en el techo, eran preciosas.
Los muebles eran antiguos pero encantadores, los cojines estaban en perfecto estado y se preguntó ¿Por qué alguien vendería tan barata semejante obra de arte? No lo sabía, pero ahora que la casa está a su nombre lo aprovecharía al máximo.
— Tendré que contratar a más gente para que me ayude a acomodar cosas.— Suspiró mordiéndose las uñas, si, su casa podría ser el Louvre en miniatura pero sin ese montón de cajas dentro de la casa.
Ivan y alguna de sus ex parejas lo habían malacostumbrado contratándole gente para todo. ¿Tenía hambre? Pues alguien le cocinaba ¿Tenía demasiada pereza para lavar la ropa? Alguien le lavaba la ropa. Alguien le tendía la cama, siempre había alguien que le hacía algo.
A veces se sentía inútil, pero si tenía la posibilidad de pagar por ello y no hacer ningún quehacer ¿entonces por qué no?
Iba a tomar su celular para hacer una llamada rápida cuando el timbre fue tocado dos veces. Observó la hora en el reloj de pared y se extrañó ¿A esta hora alguien lo necesitaba? Arrastrando su cuerpo se dirigió a la puerta y una sonrisa extraña se formó en sus labios.
— ¡Buenas vecino! Notamos su esfuerzo y pensamos en que esta comida le serviría de mucho ¿no cree?— Habían dicho con una sonrisa bastante contagiosa. Luka se permitió relajarse mientras asentía y recargaba su cuerpo en el filo de la puerta.
— Oh pero no tenían que hacerlo… Aunque mi estómago y yo le estaremos eternamente agradecidos.— Bromeó con su característico acento croata. Acepto la bandeja humeante con ambas manos y una sonrisa de oreja a oreja. — Los invitaría a pasar pero ni siquiera el comedor se salva de las cajas.—
— Oh no te preocupes corazón.— Aquel apodo le derritió el corazón. Sintió un pequeño nudo formarse en su garganta.— Sabemos lo ocupado que está uno cuando hay una mudanza, somos los vecinos de al lado, la familia Ramos, si necesitas algo estamos a nada de distancia, no te queremos molestar mucho más…
— Luka, Luka Modrić.—
— Luka… No te queremos molestar mucho más Lukita, así que asegúrate de comerte todo lo que hay en esa bandeja y descansar.— Se despidieron con palabras breves y finamente Luka entró a su casa a devorar la comida, no había tenido tiempo para hacerlo antes.
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Ya había pasado una semana desde su mudanza, su casa había tomado forma gracias a las personas que había contratado para ordenar todo y por fin se había desecho de todas esas cajas.
A penas y había tenido tiempo para poder hacer amistades en el pueblo, pues si no estaba en casa dirigiendo a los trabajadores, estaba en algún otro lugar atendiendo asuntos de su trabajo.
Ahora mismo volvía del supermercado, varias bolsas en cada brazo, pesaban un poco pero no faltaba mucho para llegar al pequeño porche de su amada casa.
Dejo la última bolsa sobre el suelo del porche cuando se escucharon varias risas y voces. Volteó de un lado a otro, hasta que encontró de dónde provenía el ruido, la casa de los Ramos.
Levantó la ceja al ver a un grupo de muchachos reunidos sobre el porche y sonrío. No parecían tener más de 20 años y aquella edad le traía mucha nostalgia.
Metió la llave dentro de la cerradura y abrió la puerta, quizá luego podía pasar a saludar. Pero primero tenía que organizar los víveres y organizarse a sí mismo, porque claro, apenas y sabía cocinar lo básico, entonces ¿qué debía de hacer? no iba a vivir de sopas instantáneas y la comida que la señora Ramos le pasaba.
Soltó un suspiro y luego de unos veinte minutos todas las compras estaban en su lugar. Iba a sentarse en una de las sillas de la isla cuando escuchó dos maullidos.
Soltó un suspiro y decidió que ya era hora de sacar a pasear a sus pequeños “hijos.”
Se aseguró de cerrar con llave antes de salir, obviamente se había cambiado de ropa, no estaba acostumbrado al calor abrasador de Sevilla. ¿Por qué se había mudado en pleno verano? Le preguntaría a Iván cuando volviera. Su vestimenta consistía de una camiseta holgada que le llegaba hasta por debajo del ombligo y unos mini shorts que se ceñían a sus caderas y trasero, en su defensa hacía calor y él no estaba habituado a aquello.
Sus dos gatitos, Yin y Yang iban con un pequeño sombrerito que les había comprado en el aeropuerto de Buenos Aires. Cuando vivía en Argentina solía pasearlos con correa, pero ahora al vivir en un pueblo no lo veía necesario.
Muy a la suya pasó en frente de la casa de los Ramos, no le prestó mucha atención al bullicio, ni siquiera volteó cuando este cesó, estaba más preocupado en vigilar a sus hijos.
— Sergio…— Marcelo le tocaba el hombro, Sergio soltó un ruido pero no levantó la mirada. — ¡Sergio hombre tienes que ver esto!— ahora lo sacudía, Sergio odiaba cuando hacían eso así que se incorporó molesto, iba a gritarle pero las manos de Toni o Cristiano le voltearon el rostro hacia el frente. Y oh, lo agradecía bastante.
Luka pasaba frente a su casa con una camiseta holgada y unos mini shorts que no dejaban mucho a la imaginación. Los cuatro hombres lo miraban embobado, Sergio en realidad se concentró más en ese culo que rebotaba con cada paso que daba.
Luka desapareció de la vista de todos pero no de la mente de Sergio, el cual volteó a ver a sus amigos con una expresión de incredulidad. Algo como: "¿Vieron lo mismo que yo?”
— ¿Ese es tu Lukita?— Dijo Marcelo saliendo de la ensoñación.
— Si… Aunque aún no es mío.—
— Ya iba a decirlo, gracias por quitarme la palabra de la boca.— Dijo Torres echándose un puñado de manís a la boca.
— De nada compi, igual no falta mucho para que sea mío.—
— ¡Pero ni te voltea a ver! ¿Acaso sabe que existes?— Quizá fue Toni o Cristiano, no lo sabe, tampoco le importa, ahora mismo le importa volver a ver ese culo y esos muslos.
— Buah, los perdimos.— Fernando se levantó de la silla, observó la hora y deicidio que era hora de irse, no quería presenciar la conquista fallida de Sergio.
Estaba a punto de marcharse cuando una voz lo detuvo. Una voz con un acento aún más raro que el de Toni, Marce y Cristiano juntos. Volteó hacia Sergio y rodó los ojos al saber que se trataba de Luka.
— Hola muchachos espero no ser inoportuno — Probablemente ninguno de los muchachos conocían el significado de la palabra. — Lamento no haberme presentado antes, la mudanza me tuvo bastante ocupado. Soy Luka Modrić el vecino de al lado.—
Todos a excepción de Fernando y Toni tuvieron que tragar saliva tres veces, si Luka de espaldas era una maravilla, de frente podría ser exhibido en un museo.
El primero en hablar fue Marcelo, el cual le estrechó las manos odiándose un poco al sentirlas un poco sudadas. Luka pareció no notarlo y si lo hizo simplemente lo ignoró con una dulce sonrisa en los labios.
El segundo fue Cristiano, el cual imitó las acciones de su amigo y también le estrechó las manos mientras murmuraba entrecortado “M-mucho gusto Luka.”
El último pero no menos importante fue Sergio, el cual se acercó a Luka como lo haría con cualquier otro ligue o intento de. Le estrechó la mano y lo acercó fácilmente a su cuerpo, un beso en la mejilla izquierda, otro beso en la mejilla derecha y una sonrisa de playboy en sus labios al separase del omega.
— Sergio Ramos, es un placer por fin conocerte Luka.— Le guiñó el ojo, sus manos aún juntas.
Luka tuvo que parpadear dos veces para poder reaccionar. Y cuando lo hizo retiró amablemente su mano de la de Sergio y dio un paso hacia atrás mientras le sonreía. — El gusto es mío Sergio, tus papás me han comentado muchísimo de ti.— Si bien los besos lo habían sorprendido un poco, no era algo tan impactante. Quizá era la costumbre española al saludar.
— Espero que cosas buenas eh.— Para Sergio sus amigos y su vecindario habían desaparecido, en este espacio tiempo solo existían Luka y él. Así que no le importaba ser un poco atrevido, total estaba acostumbrado a ser admirado y sus amigos acostumbrados a verlo ligar.
— Mmm.. Déjame pensar, me han dicho tantas cosas que ya no recuerdo.— Decidió seguirle el juego el mayor, riendo suavemente al notar la forma en la que Sergio trataba de coquetear con él.
— Bueno igual mis padres no pueden contarte tanto como yo… Así que, ¿te apetece conocernos más con una cena? Yo invito. —
Luka sonrío enternecido, Sergio era tan directo y tan sinvergüenza que le parecía adorable. Soltó una risita y lo único que hizo fue revolverle en cabello y despedirse con la mano, tenía que ducharse pues sentía que la ropa se le pegaba al cuerpo.
Entró a su casa no mucho después y se duchó. Por el lado del alfa este se quedó congelado en su lugar, nadie nunca lo había rechazado.
Una risas lo sacaron en su trance, frunció el ceño y se metió a su casa de mala gana. Sus amigos se observaron entre sí y entre risas y comentarios burlándose de Sergio se marcharon de la casa no sin antes limpiar el porche.
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Cuando Luka vivía en Argentina disfrutaba mucho de escuchar música por las bocinas que siempre tenía que instalar al llegar a una casa, adoraba escuchar música para todo.
Para cocinar (aunque no fuera tan bueno en ello) Para limpiar, para ducharse, mientras leía, mientras trabajaba o simplemente cuando estaba aburrido y no tenía mucho que hacer, amaba escuchar música.
En Argentina conoció la música de una cantante llamada Noelia y debía confesar que sus canciones lo habían enamorado.
No era la primera y no sería la última vez que Iván le decía que pusiera otro tipo de música cuando él decidía que escuchar a Noelia o cantantes de su mismo género era una excelente idea.
Ahora mismo se encontraba con todo el cuerpo dentro de la bañera escuchando a Noelia. Por las bocinas se reproducía “Puedo ser tu libertad.” de la cantante, Luka tiene que confesar que cuando recién estaba aprendiendo español no entendía muy bien la canción; aún así la voz le parecía bastante cautivante.
Murmuraba por encima la letra de la canción, su cabeza estaba hacia atrás y sus ojos observaban el techo del baño. Era un baño bastante lindo, tenía bastante espacio y constaba de la ducha, una bañera, el lavamanos y un váter; el único inconveniente (no para Sergio) era la ventana que estaba justo donde daba la ducha y la bañera ¿Quién había diseñado esa casa y por qué le había parecido una buena idea colocar una ventana ahí? ¿Acaso los antiguos dueños eran exhibicionistas?
Igual no pudo prestarle mucha atención, no cuando teniendo la cabeza en tantas cosas se había olvidado de comprar la cortina.
Esperaba que nadie viviera en la habitación que daba justo a esa ventana, sería una vergüenza que alguien lo viera en una situación no deseada.
Mordió su labio y sonrió al recordar al “pequeño” alfa que había coqueteado con él esta tarde, sus intentos le parecían nada más que dulce.
Volteo la cabeza por curiosidad o instinto y se quedó congelado en su lugar al notar la luz de la habitación encendida, luego vio la figura de Sergio - sin camisa y con nada más que una diminuta toalla rodeando sus caderas - entrar a la habitación; se mordió el labio y rezó para que no fuera curioso y decidiera que observar por la ventana era una actividad divertida.
Parece que sus rezos no fueron escuchados pues lo primero que hizo Sergio además de quitarse la toalla para colocarse un boxer - que tampoco es que cubriera más que la toalla - fue abrir la ventana y asomarse por esta.
Y lo vio, todo fue como ver una escena de película de acción en cámara lenta. Lo vio abrir la ventana, lo vio asomarse, lo vio prestar atención a la ventana de la casa vecina y lo vio notar que detrás de aquella ventana había un baño y dentro de ese baño estaba alguien - que convenientemente se trataba de él.-
Luka trató de ignorar la mirada de Sergio, trató de fingir que no sabía de la existencia de dicha ventana y que se encontraba en la privacidad de su casa. Pero no pudo, no cuando sentía que la mirada del Alfa tenía como rayos láseres que lo quemaban cada vez un poco más y más.
Volteo la cabeza y lo primero que hizo fue saludarlo, igual no es como que se viera algo más que su cabeza y sus pies con gorritos de espuma en sus dedos.
Sergio le devolvió el saludo con una sonrisa entre arrogante y la típica que le ofrecería a cualquiera de sus ligues y en vez de quedarse embobado viéndolo, decidió hacer lo que sabía que mejor le funcionaba con sus ligues, hacerse del rogar.
Cerró la ventana - y las cortinas que obviamente Luka no tenía.- y se metió a su habitación, dejando a Luka con la palabra en la boca.
— Maldito alfa.— Susurró mordiéndose el labio y decidió que ya había tenido suficiente del baño relajante de burbujas.
No le importó salir del baño sin una toalla que cubriera su cuerpo, total Sergio ya no lo vería. Caminó con tranquilidad hacia su habitación y sin colocarse algún tipo de prenda se recostó en la cama, la edad ya le pesaba y no le costó mucho en quedarse profundamente dormido.
Por el lado de Sergio, este simplemente podía pensar en aquel omega treintón que desde la primera vez que lo vio lo había vuelto loco.
Se había acostado sobre su cama, lo único que lo cubría era el boxer y una almohada que había colocado sobre su regazo. Sus brazos estaban flexionados detrás de su cabeza y observaba el techo como si fuera lo más interesante del mundo.
— Luka Modrić… — Susurró cerrando los ojos, su mente llenándose de los recuerdos del omega cuando paso caminando frente a su casa, la manera tan dulce en la que le había sonreído y la forma en la que le había sacudido el cabello. Un gruñido salió desde lo más profundo de su pecho y abrió los ojos. Su cuerpo actuó por sí solo y se acercó a su ventana, corrió suavemente la cortina y sintió la decepción llenar su pecho al ver que el baño estaba vacío.
Volvió a su cama y decidió que ya era hora de dormir.
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Varios días habían pasado desde aquella extraña pero gratificante - para Sergio.- experiencia. Y con cada día que pasaba Sergio no podía hacer más que fantasear con tener a ese omega sobre su cama y entre sus piernas.
Luka era tan esquivo y modesto con el, sabía que aquello debía de molestarle pero lo hacía desearlo aún más, entre más se negaba más fantaseaba con estar entre sus piernas y probar su intimidad.
El solo pensar que podría estar entre sus piernas probando sus jugos lo hacía delirar y ponerse duro al instante. Debe admitir que nunca se había sentido de aquella forma, pues siempre había tenido todo lo que quería, aún así, sabía que en poco y nada Luka sería suyo.
Pero no es como que Luka le pusiera tanta atención o le siguiera el rollo, Luka iba muy a lo suyo, ignoraba todos los intentos de Sergio por ser algo más que vecinos.
Ahora mismo Sergio se encontraba tratando de concentrarse en lo que haría con su ligue del momento, porque si, aunque Luka lo tuviera loco eso no significaba que iba a dejar de follar con quien quisiera y cuando quisiera.
— ¿Ese es tu intento de ponerlo celoso? Porque no creo que vaya a funcionar eh.— Dijo Fernando mientras lo observaba desde la cama, de sus caderas para abajo estaba cubierto con una sábana, de caderas para arriba su torso desnudo lleno de chupetones y marcas de dientes.
Un gruñido salió de los labios de Sergio y Torres no pudo hacer más que reír. A veces, Sergio se comportaba mucho como un cachorrito.
Se levantó de la cama, la sábana cayéndose al suelo cuando lo hizo, caminó desnudo hacia Sergio y lo abrazó por la espalda, colocó su mentón sobre su hombro y le mordió la oreja.
— Me ofendes Sergi… ¿Pensando en otro mientras me tienes a mí? Qué malo.— Susurra juguetón, mientras le lamía la oreja sus manos se deslizaban por el torso definido de Sergio, como si apenas lo estuviera conociendo y no supiera dónde y cómo tocarlo para hacerlo suspirar.
Sergio simplemente rodó los ojos con fingida molestia y observó por el rabillo del ojo la ventana del baño de Luka antes de volver a Fernando. — Como Luka aparezca en ese baño y nos vea…— No terminó su amenaza, no es como que tuviera ganas de hacerlo y también los labios de Fernando no lo permitieron.
Empezaron una batalla por el control de aquel beso desordenado, era lenguas y dientes chocando, manos por aquí y allá, tocando y rasgando. Se separaron por falta de aire y Fernando sonrió dulcemente mientras dejaba que Sergio recostara su cabeza sobre su pecho.
Su vista se fijó en la ventana del vecino y su sonrisa se ensanchó completamente al ver a Luka ahí, obviamente los había visto, por eso había corrido las cortinas y abierto las ventanas, quería que Luka supiera que Sergio nunca iba a ser suyo.
Le sacó la lengua de forma infantil mientras sus manos recorrían la espalda de Sergio. — Me haces cosquillas… Y me da sueño que hagas eso.— Rodó los ojos que se decidiera si le hacía cosquillas o le daba sueño.
— ¿Te apetece otro round, Sergi?— Le dijo sin despegar la vista del omega que los veía del otro lado de la ventana. — ¿Ah? Pensé que te había dejado lo suficientemente cansado como para no querer más.— Le “replicó” el alfa mientras sus manos se iban a las caderas del omega, acercó sus intimidades y se puso un poco de puntillas para besarlo nuevamente, ¿Quién era el para negarle el deseo a un omega tan lindo como Fernando?
Por el otro lado, Luka simplemente se había quedado congelado en su lugar. No esperaba aquello, cree que nadie se esperaría ver a su vecino 10 años menor que tú follar con su amigo. Soltó un suspiro tembloroso y trató de ignorar y olvidar aquello que vio.
Pero el cosquilleo en su vientre era difícil de ignorar, y no había desaparecido incluso luego de echarse agua fría en la cara. Soltó un suspiro exasperado y se recordó de dos cosas, en su próxima salida al supermercado compraría su cortina y le diría a Sergio que siempre recuerde en cerrar su ventana.
Caminó hasta su habitación, no tenía mucho que hacer un jueves por la tarde, no lo habían llamado de su trabajo, no tenía ganas de pintar y ya había limpiado la casa. Se dejó caer sobre la cama, con cuidado porque estaban sus hijitos y soltó un suspiro.
Aunque no quería, recordó la escena que le tocó presenciar y soltó un quejido al notar que el cosquilleo en vez de desaparecer se hacía más presente. Con toda la pereza del mundo metió su mano en su mesita de noche y sacó uno de sus juguetes sexuales, ahora que lo piensa, hace mucho tiempo que no tenía un encuentro con alguien.
Soltó un suspiro y decidió que aquello lo haría meramente por aburrimiento y no porque aquella escena lo había excitado. Era ridículo pensar que aquello lo había hecho sentir así, ya no tenía quince años.
Empezó a tocarse por encima de la ropa, su mente haciendo lo posible para ignorar la espalda desnuda y llena de tatuajes de Sergio, un suspiro salió de sus labios al pasar una de sus frías manos por sus pezones.
Se mordió el labio con fuerza, no quería emitir sonido alguno, quizá estaba paranoico pero sentía que con cualquier mínimo ruido los vecinos podrían escucharlo.
Decidió colocar algo de música, de forma completamente aleatoria se reprodujo una canción de Noelia, pero Luka estaba más entretenido jugando con su vulva.
Sus dedos fríos hacían contraste con el calor de su intimidad, el lubricante natural que se extendía por su vagina también cubría su dildo. Y entonces deicidio que su ropa era un estorbo.
Empezó a introducir aquel juguete mientras pensaba en cualquier otra cosa que no fuera Sergio, quizá pensar en sus anteriores amantes le sería de ayuda. Pero no importaba que tanto quisiera evitar aquellos pensamientos, su mente siempre lo traicionaba y volvía a aquel momento.
Cerró los ojos mientras disfrutaba de las sensaciones que el juguete le ofrecía, cuando su mente decidió que era correcto reemplazar a Fernando con su persona en aquel recuerdo de Fernando y Sergio besándose.
Tuvo que agarrarse con fuerza al edredón pues sin preverlo se había corrido con un chorro. Se dejó caer en la cama y se permitió desconectarse un momento.
Cuando volvió en sí se dio cuenta de lo que había hecho y soltó un suspiro, negó con la cabeza y se sacó el juguete de su interior. Se imaginó que Sergio lo había visto y decidió que era buena idea saborear sus propios jugos directo de aquel juguete de silicon.
Lo metió a su boca y empezó a lamerlo, con la punta de su lengua delineó cada una de las venas artificiales y soltó un gemido ahogado al imaginar que aquel juguete era la polla de Sergio.
“— Mira el desastre que hiciste Lukita, tendrás que limpiarlo.— Dijo Sergio mientras empujaba la cabeza de Luka hacia su polla llena de semen y los fluidos del omega. Este simplemente gimió mientras abría su boquita y engullía su longitud.
Sin esperar mucho Sergio empezó a follarle la boca, sus manos mantenían en su lugar la cabeza del omega, ya se había corrido y estaba complacido, pero si Luka se veía tan hermoso haciéndole una mamada ¿Por qué no aprovecharlo?
Sintió varias palmadas en sus muslos y se rio de forma entrecortada. No detuvo sus caderas y simplemente le dio una cachetada al mayor mientras lo miraba con sorna.
— Cállate… Voy a detenerme únicamente cuando haya llenado esa linda boquita de mi semilla ¿Lo entendiste?— Volvió a cachetearlo. Luka gimió mientras se tocaba a sí mismo, lágrimas saliendo de sus ojos.
— No te escuché, dije ¿entendiste? responde con palabras, zorrita.— Con un jalón sacó su polla de la boca de Luka y deseó tener una cámara para inmortalizar aquel momento. Luka con los labios hinchados llenos de su semilla, sus ojos ebrios de placer, lágrimas por sus mejillas y sus cabellos rubios pegados en su frente.
Le apartó los cabellos con cariño y pasó su mano por sus mejillas. — Si… Si entendí Sese.— Susurró Luka abriendo su boca y sacando la lengua, Sergio rio y acercó la cabeza de su polla a los labios del omega, los delineó y sin previo aviso volvió a meter su polla de una estocada.
No pasó mucho tiempo para que se volviera a correr solamente que ahora en su boca, con una sonrisa observó a Luka tragarse su semen. — Que gatito tan bueno.— Susurró dejando una caricia en sus mejillas, se acostó junto a Luka y le dio un beso mientras lo abrazaba.”
Cuando Luka volvió en sí y se dio cuenta de lo que se había imaginado soltó un grito de enfado y tiró su vibrador al suelo. ¿Es que acaso había perdido la cabeza? ¿La falta de sexo era tan grave como para tener que fantasear con su vecino diez años menor que parecía tener una pareja?
Soltó un suspiro y decidió que por el momento no saldría de casa y trataría de no dirigirle la palabra y la mirada a Sergio si acaso llegaba a topárselo.
No se molestó en irse a limpiar y se acostó a dormir, no tenía cabeza para otra cosa.
Fue despertado por el incesante ruido del timbre al sonar, ni siquiera se fijó en la hora en el reloj de pared, simplemente cubrió su cuerpo desnudo con una bata de seda y de muy mala gana tuvo que bajar hasta llegar a la entrada de su casa.
Se mentalizó para que a cualquiera que estuviera detrás de esa puerta pudiera maldecirlo en todos los idiomas que conocía.
Abrió la puerta y para su buena o mala suerte Sergio y uno de sus amigos - no el omega con el cual estuvo ayer.- estaba ahí. Soltó un gruñido bajo - que esperaba que los alfas no hubieran escuchado.- y recostando su cuerpo en el filo de la puerta les hablo: — ¿Si? ¿Que necesitan?— No sabe si su mal humor se debía a lo insatisfecho que había quedado anoche o al recordar que Sergio se acostó con otro omega y él fue testigo de ello.
Sergio y Marcelo se observaron durante unos segundos, segundos que bastaron para hacer molestar aún más al omega. — Lamentamos venir a molestar a esta hora… Pero, anoche durmió con música puesta y se escucha hasta nuestra casa, solo queríamos pedirte que si le podías bajar un poco.—
Luka levantó las cejas y por lo bajo murmuró una maldición en croata, asintió en silencio y estuvo a nada de quitarse de la puerta y cerrarla cuando el comentario de Sergio llegó sin avisar.
— Que linda pijama Lukita… Te sienta increíble.—
Luka se quedó congelado en su lugar y su mirada se posó en Sergio, en cualquier otra ocasión hubiera sonreído y le habría revuelto el cabello al alfa, pero con su humor lo único que hizo fue ofrecerle media sonrisa y cerrar la puerta.
Con toda la pereza y mala leche del mundo tuvo que subir hasta su habitación nuevamente y buscar su celular para apagar la música que aún sonaba en los altavoces del baño.
Sonrió al pensar que al menos Sergio y aquel omega no habían podido dormir cómodamente. Con aquel pensamiento se acostó en su cama y cuando menos lo pensó se había quedado dormido.
Del otro lado de la puerta Marcelo y Sergio se habían quedado congelados, no esperaban que el dulce Luka les cerrara la puerta en la cara, Marcelo empezó a reír a carcajadas mientras empezaba a bajar las escaleras de la entrada.
— Buah… Al parecer tenemos un vinagrito en el vecindario.— Había dicho el brasileño mientras le sacudía el hombro al sevillano.
— ¿Que le habrá pasado para estar de tan mal humor? Aunque se lo perdono por la vista que nos regaló. — Se coloca las manos detrás de la cabeza y flexiona sus brazos tatuados, sonriendo con sorna al escuchar el cuchicheo de algunas vecinas. — ¿Viste el pijama? Se le veían todos los muslos… Dios ya quiero estar entre esos muslos y comer- Fue interrumpido por Marcelo el cual le tapó la boca mientras negaba, no quería saber detalles sexuales de su amigo.
— No quiero saber nada de eso compi, mejor me voy a mi casa que sigue siendo temprano, espero que tú y tu ligue ahora si puedan dormir bien.—
Se despidieron con un choque de puños frente la entrada de Sergio, este se quedó observando a su amigo irse y luego observó la casa donde vivía Luka. Soltó un suspiro y entró a su casa, fue directo a su habitación la cual estaba sola pues Fernando se había marchado en la madrugada luego de una llamada de su madre.
Se dejó caer en la cama, su vista daba a la ventana de Luka, esperaba poder verlo nuevamente en esa bata tan linda.
Con el pensamiento de Luka en su pijama de seda se quedó dormido.
Y así las semanas se convirtieron en meses. Todos en el pueblo conocían al omega, y se llevaban bastante bien con el, no es que Luka fuera invivible.
Por el momento Luka estaba a lo suyo, concentrado en su trabajo y algunas pinturas que algunos clientes le enviaban para saber su opinión y para ver si podían ser restauradas. Sergio también estaba a lo suyo, concentrado en estudiar para sus exámenes finales.
Luka no había vuelto a hablar con Sergio después de aquel día en la puerta, Sergio no había vuelto a intentar coquetear con él directamente.
Lo que sí había sucedido y podía sentirse en el ambiente era una tensión que con cada día que pasaba se iba haciendo más densa. Todo empezó por la ventana del baño.
Sergio al principio pensó que Luka había sido descuidado al prácticamente darle un show privado de striptease. Recuerda como las caderas de aquel omega se movían al ritmo de una canción la cual no pudo escuchar. Recuerda perfectamente como su respiración se cortó al observar el tipo de ropa interior que él omega usaba, tangas básicamente y sonrió.
Lo que Sergio no sabía era que había disfrutado de aquel show simplemente porque una madrugada en la cual estaba muy caliente decidió que era buena idea masturbarse en el pequeño balcón que tenía la ventana.
Luka recuerda que a esa hora su vejiga lo había despertado y tuvo que entrar al baño, había hecho lo que tenía que hacer sin percatarse de su vecino del otro lado de la ventana. Fue cuando sintió una pequeña ráfaga de aire helado entrar que se tuvo que acercar a su ventana y entonces lo vio.
Sergio sentado sobre el filo del metal; sus piernas ligeramente separadas y su polla. Oh, de solo recordarlo se le hacía agua la boca, erguida de forma orgullosa, casi como llamándote para que la admiraras.
Recuerda como Sergio en voz baja suspiraba su nombre, afortunadamente tenía sus ojos cerrados y la cabeza en otro lado. El mayor mordió sus labios con fuerza y apretó sus piernas, no era prudente quedarse, pero lo hizo.
La mano que se deslizó dentro de su ropa interior tampoco fue prudente, y mucho menos cuando empezó a acariciar su clítoris mientras en voz baja susurraba el nombre de Sergio.
No pasó mucho tiempo para que ambos llegaran al orgasmo al mismo tiempo, y entonces ahí Luka supo que tenía que irse o de otra forma esconderse.
Y así, sin saberlo había empezado una especie de guerra de provocación. Primero fue el pequeño show, después había decidido que era buena idea masturbarse en el baño, con sus piernas abiertas frente a la ventana de Sergio. Luego fue Sergio follando a un omega que se parecía a él.
Cuando salían a la calle simplemente se saludaban brevemente, cuando los padres de Sergio aparecían este no podía ser más que amable con Luka.
Estaban en un tira y afloja delicioso. Luka definitivamente no se arrepentía de haber comprado aquella propiedad en Sevilla, y mucho menos haberse mudado a España.
Se los juro que Luka hubiera seguido con aquel jueguito que se tenía con Sergio, hubiera seguido de no ser por lo que se apareció enfrente su puerta.
Su ex pareja y su mejor amigo estaban con grandes sonrisas en la puerta de su casa, ¿y Luka? Luka estaba en un pijama vieja y rota, con las manos y parte del rostro manchado de pintura, con ojeras debajo de sus ojos y pocas horas de sueño.
Se talló los ojos un par de veces, debía de estar soñando o alucinando, sabía que Ivan podría visitarlo en cualquier momento… ¿Pero Gareth?
Se mordió el labio, mientras dejaba que Ivan lo abrazara y lo saludara con emoción, su mirada estaba fijada en Gareth, había cambiado mucho desde la última vez que lo había visto.
Ahora era un poco más musculoso y atlético que antes, se había cortado el cabello y quitado parte de aquella barba que cuando se besaban le daba cosquillas. Le sonrió mientras se separaba de Ivan y se acercó para estrecharle la mano.
Gareth tenía otros planes y lo abrazó, su abrazo fue cálido y fuerte, sonrió había extrañado los abrazos del alfa. Su aroma lo envolvió y lo golpeó de una forma reconfortante.
Le devolvió el abrazo y como costumbre aprendida le dio dos besos en cada mejilla.
— Es un placer volver a verlos a ambos.—
— ¿A qué si? Me encontré a este grandulón en el aeropuerto y dijo que tenía que verte, no me preguntes cómo supo que estabas viviendo acá porque no lo sé.— Dijo Ivan mientras empezaba a meter su maleta de mano a la casa, este simplemente soltó un suspiro cansado y observó nuevamente a Gareth con una media sonrisa.
— ¿Te vas a quedar ahí? Que no te de vergüenza porque Ivan ya tomó su lugar y créeme que si no nos apuramos te va a quitar tu habitación.— Dijo mientras empujaba al Galés dentro de su vivienda, sus maletas en ambas manos.
Por el otro lado, Sergio observaba la interacción con cara de pocos amigos, mordió su labio y soltó un gruñido. Igual sabía que no tenía ningún derecho sobre Luka.
— Te lo robaron y ni siquiera estuviste cerca.— Se burlaba Cristiano, Marcelo simplemente se reía mientras que sus ojos estaban fijos en el rostro de Sergio, a pesar de burlarse siempre pero siempre se preocupaba por él.
Sergio rodó los ojos con molestia y se mordió la lengua, ninguno de sus amigos sabía del pequeño jueguito que se tenía con Luka a través de esa ventana. Simplemente se encogió de hombros y entró a su casa, siendo seguido de sus dos amigos.
Luego de que sus amigos se fueran, esperó impacientemente a que Luka entrara a aquel baño, nunca habían cruzado palabra directamente, pero a veces le decía cosas y Luka tenía que ingeniárselas para leerle los labios. Le diría que le había encantado verlo en aquel pijama.
Por el lado de Luka este estaba en su estudio, Gareth lo acompañaba, pues sabía que Ivan primero exploraría cada rincón de la casa para luego hablar hasta por los codos de la vida en Croacia y de cómo estaba su familia.
— Y bueno… Ya que estamos, no es por ser grosero pero ¿Qué haces acá?— Dijo el Croata soltando el pincel y colocándolo a un lado. El galés le sonrió mientras observaba el estudio del omega y se encogió de hombros. — La realidad es que yo vine porque un equipo de futbol me fichó, pero Ivan me reconoció y dijo que tenía que verte y bueno…—
— Ivan es Ivan.— Dijeron al unísono y rieron. El omega en su interior le hizo saber que en serio había extrañado a aquel alfa.
Su relación había sido de lo más linda, Gareth era un alfa increíble, caballeroso, amoroso. Durante toda la relación Gareth se había comportado como un caballero con Luka.
Si no se quedaban en casa viendo películas, salían a museos o se iban de viaje a pequeños y pintorescos pueblos pues Gareth sabía que al omega le encantaba la tranquilidad.
Había sido la segunda relación de ambos, habían aprendido muchas cosas y a diferencia de lo que muchos piensan, terminaron por el bien de ambos, pues al ser algo inexpertos se habían lastimado un poco.
— Realmente lamento si mi presencia acá te molesta Lukita, me iré pronto lo prometo.— Había dicho el Galés mientras se inclinaba sobre su costado para poder observar el cuadro en el cual estaba trabajando.
— No me molesta tonto, a veces la casa se siente demasiada sola, si solo estoy yo y los gatos y a veces ni los gatos me quieren.— Sus ojos se fijaron en el perfil del Alfa y se le vino un pensamiento sucio que rápidamente descartó, dioses debería de saber comportarse.
— Te lo agradezco, pero igualmente tendré que marcharme mañana mismo pues tengo que viajar hacia Madrid.—
Hablaron un poco más sobre el futuro del alfa en aquel club, sonaba prometedor y parecía ser su sueño. Luka sonrió, realmente Gareth merecía tener una buena vida.
— Ya es un poco tarde, ¿No te apetece comer algo? Yo cocino.— Luka se levantó de su lugar, limpiándose la pintura fresca en la camiseta, Gareth se le quedó viendo con una expresión de incredulidad ¿Luka cocinando?
— ¿Ya sabes cocinar? Wow, lo que logra hacer españa.—
— Cállate, tuve que aprender.— Le dio un golpe en el hombro y sin esperar respuesta salió de la habitación, le apetecía comer algo que lo saciara, pero tampoco tenía tantas ganas de cocinar.
Decidió que lo mejor que podía hacer era pedir algo de comer, pero no sabía que. Se mordió el labio con fuerza mientras observaba su celular y navegaba entre la aplicación buscando algo que le llamara la atención.
Finalmente terminó pidiendo paella, era algo que los iba a saciar y encima era delicioso.
Se sentó sobre el filo de la isla y su mente empezó a pensar en su vecino, hace un par de días que no veía a Sergio, empezaba a extrañarlo.
Soltó un suspiro lastimero al pensar que hoy no tendría su dosis nocturna de placer. A veces maldecía no tener su información de contacto, aquello facilitaría las cosas.
Cenaron entre anécdotas y risas. Ya era hora de dormir, Gareth se había marchado con la excusa de que tenía que madrugar, dejando a solas a los omegas. Ivan observaba a Luka como tratando de descifrar cómo España lo estaba tratando y algo más. Ivan solía ver a través de Luka.
Se aclaró la garganta, haciendo que Luka volteara y levantara la cejas. — No me mires así, da miedo.—
— ¿Y bien? —
— ¿Que?— Murmuró con la boca llena de comida, estando así parecía un conejito con las mejillas llena de comida.
— ¿Alguna relación, algún acoston? ¿nada? — Casi se ahoga con la comida, había olvidado lo travieso, directo y sinvergüenza que Ivan solía ser. Cuando pudo calmarse simplemente negó con la cabeza, luego se quedó quieto y dudó si contarle lo que tenía con Sergio.
— Pues no te creo colega. ¿Me vas a decir que España será el único país donde no logres levantar algo? Tonterías.—
— Hmm… Hay alguien… Pero no es como que tengamos algo serio, supongo que solo es un juego.— Murmuró mientras jugaba con la comida que restaba en su plato, de pronto el apetito que tenía se había ido.
Ahora que lo analizaba, realmente solo era un juego, ni siquiera habían hablado a profundidad, no se conocían más allá de lo superficial.Luka mordió su labio y empezó a pensar de más. Ya no tenía la edad para esos juegos.
— Parece difícil ¿eh? cuéntame.— Le animó Ivan, golpeándole el hombro con una toalla de cocina. Luka sonrió a medias y con un suspiro empezó a contarle todo lo que sabía sobre Sergio.
Un par de minutos después Ivan lo veía con los ojos y boca abiertos. No se lo esperaba, Luka río ante su reacción y asintió mientras suspiraba.
— Lo sé… No debería, ya no tengo veinte años y encima le llevo diez años, ahora que me detengo a pensarlo no sé qué estoy haciendo.— Volvió a suspirar, el sonido molestaba al otro omega pero no dijo nada al verlo tan afectado.
— Bueno… Tampoco es como que se vaya a acabar el mundo porque hayas decidido tener una especie de dinámica barra juego sexual con tu vecino… Que por cierto ¿cómo es? ¿es guapo? anda dime.—
Luka suspiró por enésima ocasión, ahora un suspiro enamorado salió de sus labios. — Es guapísimo, y el muy cabrón lo sabe y se aprovecha de eso. Es alto, mucho más alto que yo, tiene el pelito largo, es musculoso, su cuerpo está lleno de tatuajes, y cuando digo lleno es porque en serio está lleno… Sus manos son grandes y fuertes… Oh y… — Bajo la mirada hacia sus manos sobre su regazo, sintió sus mejillas calentarse. — Su nariz es… Ya sabes.— Hizo un gesto con la mano, Ivan soltó una risa demasiada alta.
— Así que guapísimo ¿eh? Ya quiero conocerlo.—
— No vayas a espantarlo eh… Oh y es muy dulce, fuera de esta dinámica que tenemos lo he visto por el pueblo ayudando a los vecinos, que por cierto, casi todos los vecinos son ancianos, me vine a un pueblo de gente de mi edad.— Bromeó Luka, su abuelo le había dicho que los omegas a los treinta años ya eran inservibles y prácticamente ancianos, no iba a negar que aquello le había dolido pero ahora lo usaba como un tipo de humor.
— Mejor aún ¿O ibas a conseguirte un anciano? aunque déjame decirte que tienen mucha pasta… Pero no creo que te interese la pasta.— Mencionó al notar las mejillas rojas de su amigo y entonces preguntó sin vergüenza alguna. — ¿Se la has visto? ¿es grande?—
— ¡Ivan!—
— ¿Que tiene? propósitos meramente profesionales.. Tengo que saber todo sobre el nuevo interés de mi mejor amigo.—
— La paella debió de sentarte mal, vamos a dormir.— Lo empujaba Luka con su cara roja cual tomate, Ivan simplemente reía.
El rubio ni se molestó en lavar los platos, simplemente subió y se fue hasta su habitación, tenía que cambiarse de ropa pero antes tendría que ir al baño.
Murmuraba en voz baja la letra de una canción de Noelia mientras seleccionaba la ropa interior junto con la camiseta que usaría para dormir. Caminó hacia el baño y por inercia su mirada se fijó en la ventana de Sergio, cerrada y con las cortinas corridas. Soltó un suspiro y se encogió de hombros, hoy no habría diversión.
Hizo lo que tenía que hacer, se vistió y se quedó un momento de más observando la ventana y su reflejo en el cristal. A pesar de su edad aún se conserva bastante bien, por su rostro y complexión no aparentaba la edad que tenía.
Observó como del otro lado por debajo de las cortinas se lograba ver una luz amarilla y su corazón se movió ¿Quizá Sergio si aparecería hoy?
Se sentía algo estúpido, porque ¿quién se quedaba observando la ventana vecina ya de noche? solo Luka. Su respiración se cortó, como si el “Sergio” del otro lado de la ventana pudiera escuchar hasta el mínimo sonido que emitiera, observó como la cortina empezó a moverse y sintió su corazón acelerarse.
Después de unos cuantos minutos se dio cuenta de que la mano que se observaba entre la tela no era la de Sergio, pudo confirmarlo cuando la cortina se abrió por completo y la figura de Fernando estaba pegaba contra el cristal, siendo brutalmente follado por detrás.
Sus ojos se conectaron por una fracción de segundo y Luka sintió nauseas. ¿Que estaba haciendo? Se apartó rápidamente de la ventana y tuvo que vomitar todo lo que había cenado.
Se enjuagó la boca y salió del baño sin voltear. Empezaba a maldecir a Sergio Ramos.
Decidió irse a dormir con Iván, no quería quedarse solo con sus pensamientos. Pero cuando quiso abrir la puerta estaba trabada con llave. Un gemido lastimero salió de sus labios y decidió no molestarlo.
Pensó en Gareth, pero no podía despertarlo y acostarse con él, por Dios, habían pasado años sin verse y ya no tenían esa confianza.
Decidió que era buena idea retomar un pequeño vicio que tenía y salió al porche de su casa. Encendió un cigarrillo y dejó que el humo lo tranquilizara un poco. Pero las imágenes seguían ahí. Sergio follando a otro omega, Sergio besando y tratando con una mezcla de brutalidad y cariño a otro omega. La forma en la que este omega parecía verlo a él casi con burla en el gesto, como diciéndole de forma indirecta “¿Te gusta este hombre? pues es una lástima porque ya tiene dueño.”
Soltó un suspiro y observó la calle nocturna. Era tranquilo pero no lograba sentir dicha tranquilidad. Ya iba por su segundo cigarro cuando la puerta de su propia casa se abrió. Ni se enteró, se dio cuenta hasta que Gareth estaba a su lado. Soltó un grito del susto y golpeó en la espalda al Galés.
— ¡Que te pasa, avisa antes por el amor de Dios!—
— Lo siento Lukita.— Se rio el alfa, mirándole con unos ojos que Luka no sabría descifrar. — ¿Que haces acá?—
— Puedo preguntarte lo mismo.— Se defendió el omega cruzando sus brazos.
— Me desperté para tomar agua y noté que no estabas en tu habitación, tampoco en la cocina y mucho menos en la sala y me preocupé.—
— Que lindo.— No supo si la respuesta que dio fue sarcástica, lo único que sabía era que estaba de mal genio.
— Hmm… — Lo escucho murmurar, no le presto atención y siguió fumando, los recuerdos aún frescos en su mente. Estaba tan absorto que no notó la mano de Gareth sobre su cintura, el alfa le había quitado el cigarro de los dedos, lo había llevado a su boca y decidió que era buena idea pasarle el humo por la boca.
Durante un minuto o más ñ, Luka se congeló ¿Gareth lo estaba besando a él? Cuando quiso corresponder el Alfa ya se había marchado. Lo observó con los ojos llorosos y soltó un quejido al verlo sonreír.
— Te ves tan necesitado Lukita… ¿Necesitas ayuda?— Susurró acercándose unos cuantos pasos al omega, su cuerpo cubriendo el ajeno. La respiración de Luka se volvió pausada, su mente se nubló por el deseo y su intimidad empezó a auto lubricarse.
— Dímelo con palabras o de otra forma no podré entenderte.— Las manos de un alfa sobre su cuerpo se sentían correctas, aunque no fueran las del alfa que su omega interior añoraba. Soltó un quejido empezando a frotarse contra el muslo de Gareth, su aroma se hizo denso y algo empalagoso, llenado las fosas nasales de ambos a un aroma a roles de canela.
— Dime que necesitas Lukita…— Le mordió la oreja, un gemido salió de los labios del omega y este le ofreció el cuello.
— Te quiero… Te quiero por favor…— Murmuraba sin pudor, sus caderas moviéndose de adelante hacia atrás en un ritmo lento. — Quiero que…— Y se mordió la lengua ¿qué debería de decir? ¿follar? ¿hacer el amor? ¿cuál era la manera correcta de referirse al sexo con tu ex pareja? — Quiero que me folles…— Hablo su omega por él, decidió cederle el control, quizá él sabría cómo manejar mejor la situación.
Gareth sonrió complacido y tomó al omega entre sus brazos, las piernas de Luka se enredaron en sus caderas. Cerró la puerta descuidadamente y rápidamente subió las escaleras.
Luka pensó que lo llevaría a la habitación, se sorprendió cuando se vio en la ducha. Pero no dijo nada, simplemente sonrió y se puso de puntillas para devorarle la boca al alfa.
Mientras se besaban y luchaban por el control, las manos traviesas en inquietas de Luka le quitaban la ropa al alfa, necesitaba ver su cuerpo desnudo otra vez. Sus manos recorrieron su torso desnudo y empezó a chuparle y lamerle los pezones mientras una de sus manos bajaba hacia su pantalón.
— Estas muy desesperado… ¿Nadie te ha atendido? ¿Nadie te hay follado como lo necesitas y te gusta? ¿hmm?— Negó, negó mientras poco a poco sus besos y mordidas bajaban hasta dejarlo de rodillas.
Por encima del chandal empezó a lamer y chupar su entrepierna. La vista era completamente obscena. Gareth soltó una risita y acarició sus cabellos, con su mano libre se bajó el chandal y los bóxers, dejando libre su polla hinchada y roja por el deseo.
Luka acercó su rostro e inhaló su aroma. Un gemido salió de sus labios y sacó su lengua. Mientras delineaba su extensión sus ojos nunca abandonaron los de Gareth. Tampoco cuando engulle su polla hasta que el glande toca su garganta.
— Hmm… Eres como un Dios… Lukita.— Elogió mientras empujaba lentamente la cabeza del omega, con sus caderas marcó un ritmo lento pero profundo. Decidió que era un buen momento para abrir la llave y dejar que el agua los mojara a ambos.
El omega se separó de la intimidad del alfa y se quitó la ropa, a veces le avergonzaba su cuerpo, hace mucho tiempo que había dejado de hacer ejercicio y como a veces no salía de casa sentía que había ganado un poco de peso. Se cubrió la panza con los brazos, haciendo reír a Gareth. El cual terminaba de quitarse las prendas que tenía enrolladas en sus tobillos. — Luego la lavaré.— Dijo Luka volviendo a arrodillarse, empezó besando su longitud con una paciencia y cariño que era de aplaudir, la realidad era que el sexo entre ambos solía ser bastante tranquilo.
A ambos les gustaba tomarse su tiempo para hacer disfrutar al otro, incluso para hacerse disfrutar a sí mismos. Gareth simplemente podía observar a Luka tragarse su polla como un maestro, ni siquiera tenía arcadas. Gemía en voz baja y profunda mientras movía sus caderas una y otra vez, de adelante hacia atrás. Un par de minutos después terminó llenando la boca del omega, el cual, gustoso tragó toda la semilla. Al finalizar sacó su lengua, como diciéndole: “mira, lo he tragado todo.”
Gareth lo levantó del húmedo suelo y lo besó mientras sus manos acariciaban su trasero. Lo había extrañado tanto. — ¿Quieres continuar? ¿Quieres seguir acá?— Murmura entre besos y mordidas húmedas, sus dedos abriéndose paso por sus mejillas hasta introducirlos en su cavidad la cual estaba húmeda y resbaladiza.
El omega se aferró a sus brazos mientras gemía en voz baja, sus caderas se movían de forma apresurada, necesitaba sentir algo más que los dedos de Gareth. Necesitaba mucho más para lograr calmar sus ansias.
— Con palabras Lukita.—
— La bañera… Llévame a la bañera.—
No necesito decir más, fue alzado y llevado hasta donde había pedido, mientras esperaban que se llenara se besaban sin cansancio.
Estaban tan sumidos en su mundo que ninguno se percató de la ventana y los ojos viéndolos, Gareth no lo sabía y Luka tenía el cerebro tan frito que se le había olvidado.
Cuando la bañera por fin estuvo llena Luka fue buen anfitrión y le permitió a Gareth hacer los honores. Cuando el cuerpo del alfa estuvo hundido en el agua se metió y se sentó a ahorcajadas sobre su regazo, pasó sus brazos por su cuello y empezó a mover sus caderas en círculos lentos.
Volvió a besar al alfa, le encantaban y tenía que admitir que extrañó mucho sus besos, los besos con lengua eran la especialidad del alfa, bastaba un roce para que la ropa interior del omega estuviera empapada.
Al separarse se observaron durante un momento, luego rieron y Luka recostó su cabeza sobre el hombro ajeno. Las manos de Gareth fueron rápidas y se posicionaron sobre su cintura, apretándola. — Ni siquiera hemos empezado y ya estás cansado ¿eh? la edad ya te pesa.—
— Que cruel eres… Y yo que iba a empezar a moverme.— Se quejó con fingida molestia el omega, una de sus manos bajo lentamente por todo su torso hasta llegar a su polla, la cual acarició antes de posicionar en su entrada. — Ahora supongo que no lo haré…— Susurra, haciendo el amague de levantarse. Las manos de Gareth se lo impiden.
— Por favor… Por favor Lukita.— Y algo hizo click, esto era lo que necesitaba, después de tanto tira y encoge con Sergio, esto necesitaba, alguien que le rogara, alguien que lo mimara y tratara como un Dios. Luka se hizo el desatendido y siguió provocándolo, metiendo lentamente solo su glande. — ¿Que necesitas Gareth? Dímelo con palabras.—
— Déjame meterlo por favor… Te necesito.— Gareth estaba al borde de las lágrimas, aquello hizo sonreír al omega el cual sin importarle si salpicaba de agua el suelo, se dejó caer de golpe sobre su polla. Un grito salió de su garganta.
No les dio el tiempo para acostumbrarse, empezó a cabalgarlo con rapidez. Del sexo tranquilo y lento no quedaba nada. De vez en cuando Gareth lo ayudaba cuando notaba que sus piernas estaban temblando, lo tomaba de la cintura y movía sus caderas hacia arriba.
No bastó mucho tiempo para que Luka se corriera. Aún así el alfa no dejó de moverse. En cambio, sostuvo a Luka entre sus brazos y de forma rápida y descontrolada lo dejó a cuatro sobre la bañera, su rostro pegado a la fría cerámica.
El omega volteó a verlo con una sonrisa y se acomodó en su lugar, abrió un poco más sus piernas, recostó su pecho contra la cerámica y subió sus caderas. Luego las movió de un lado a otro y con una de sus manos separó una de sus mejillas.
Gareth se rio ante esto y maldijo no tener consigo su celular, definitivamente tendría que tomarle una foto. — No puedes hacerme esto Luka… Eres cruel.— Murmuró y sin esperar mucho volvió a introducirse en el omega y moverse con rapidez y fuerza.
A Luka se le había olvidado casi todo, desde que estaban en una bañera llena de agua y esta salpicaba todo el piso, hasta que su vecino los estaba observando, incluso se olvidó de ser considerado con Ivan y no moderó el sonido de sus gritos.
Ambos cuerpos chocaban en un ritmo descuidado, en pocos minutos el segundo orgasmo alcanzó al omega, el cual había dejado de mover sus caderas hacia atrás pues su cuerpo ya estaba cansado.
Gareth aún seguía penetrándolo, persiguiendo su propio placer y buscando su orgasmo. Soltó un gruñido que logró excitar aún más al omega, cuando sintió aquel delicioso cosquilleo instalarse en su vientre bajo.
Estaba tan cerca del orgasmo que tuvo que salirse, haciendo llorar al omega. El cual lo volteó a ver con una expresión de lástima, su rostro arruinado por la rojez y las lágrimas — Alfa… Por favor, lléname, lléname de tu semen, quiero cargar tus cachorros… Por favor préñame.— Abrió más sus piernas, empujó sus caderas hacia atrás ofreciéndole todo su cuerpo al Alfa. El cual tuvo de ganar un premio por haber tenido el autocontrol y la responsabilidad de no hacerle caso, le tocó masturbarse hasta que se corrió sobre su espalda baja.
Luego se acostó sobre la bañera y jaló consigo a Luka, posicionándolo arriba suyo. Se quedaron en silencio durante varios minutos, recuperándose del esfuerzo físico.
No necesitaban decir nada, al menos no ahora.
Del otro lado de la ventana Sergio, Marcelo, Cristiano y Toni no sabían qué hacer, habían presenciado casi todo y ahora mismo tenían expresiones de emoción, las mejillas rojas y la respiración entrecortada.
El silencio fue roto por Marcelo, el cual aplaudió y silbó. — Wow… Lukita sí que sabe cómo cabalgar eh.— Le golpeó en hombro a Sergio. Este simplemente gruñó sin apartar sus ojos de aquel omega que parecía tan feliz y se veía tan correcto entre los brazos del alfa desconocido, o bueno, no tanto, pues habían descubierto su nombre gracias a los gritos de Luka.
Toni se fue a sentar sobre la cama de Sergio, Luka le había parecido tan atractivo cuando lo conoció y nunca se había imaginado que iba a presenciar algo como eso.
— Te lo tenías bien guardado ¿eh? Nunca nos dijiste que desde tu cuarto podías espiar al buenorro de Luka.—
— No necesitaban saberlo…— Fue lo único que dijo el sevillano mientras seguía observando hacia la otra ventana.
— No es como que te lo fuéramos a robar… Aunque parece que otro ya te robó el puesto.—
— A callar Marce.—
Ya se había recuperado del letargo que el orgasmo había dejado en su cuerpo y entonces algo hizo click en su cabeza, se levantó del pecho de Gareth, luego volteó hacia la ventana y en vez de sentir vergüenza al notar que los habían descubierto, sintió algo parecido a la emoción.
— ¿Que miras Lukita?— Susurró Gareth, besando y lamiendo su glándula odorífera. Aquello hizo temblar al omega el cual volteó hacia el alfa y simplemente lo besó, Luka tenía fijación oral lo cual podía explicar la extraña fijación con la lengua de Gareth, así que mientras lo besaba decidió que era buena idea chuparle la lengua. Al separarse simplemente señaló con su cabeza hacia la ventana y sonrió al ver los colores desaparecer del rostro del Galés.
— Tuvimos público todo este tiempo.— Susurra mordiendo uno de los pectorales del alfa, el cual simplemente podía voltear hacia la ventana y luego hacia Luka.
— ¿Lo sabías? ¿Sabías que esa ventana estaba ahí y alguien podía vernos?— No sonaba molesto, rara vez se molestaba con él. Asintió con una sonrisa traviesa y empezó a reír cuando el alfa empezó a hacerle cosquillas. — ¡G-gareth, para!—
Con sus manos trataba inútilmente de apartar las manos que lo torturan haciéndole cosquillas. Por fin la tortura termino y recibió un pellizco en su pezon y una nalgada. — Auch…—
— Quien lo diría que el Lukita de treinta y uno iba a ser un exhibicionista de primera.— Se burló el Alfa, el cual salía de la bañera. Luka se encogió de hombros con una sonrisa, su mirada siguiendo el cuerpo desnudo que caminó hacia la ducha.
— Ay por favor… Lo dice el señor que me rogó que lo hiciéramos en una atracción mecánica.— Decidió quedarse en la bañera observando como el alfa se duchaba, quizá en unos momentos se uniría a él. — Y por cierto, ¿No que tenías que madrugar?—
— Si, de hecho tengo que madrugar pero no podría ignorar a un omega necesitado…— Volteó a verlo y le sacó la lengua. Luka gimió desde su lugar, nuevamente sintió como su intimidad cosquilleaba.
— Que alfa más caritativo.— Dijo sarcástico y salió de la bañera, se acercó con pasos lentos al alfa y lo abrazó por detrás. Quizá de forma inocente, había pensando Gareth, pensamiento que se esfumó al sentir los besos en su espalda. — Luka…—
— ¿Siiii?—
— Por Dios eres insaciable.—
— Solo es un besito.— Decidió actuar inocente, sus manos bajaron hasta tantear la polla semidormida del alfa. — Ey, cochino.—
— Y eso que eres menor que yo.— Rodó los ojos y decidió irse a sentar sobre el filo de la ventana, volteó hacia la casa de los Ramos y sonrió mientras saludaba a los chicos que aún observaban hacia el su lado.
— ¿Entre más viejo más insaciable te volverás?— Se encogió de hombros como respuesta, recostó parte de su rostro contra el frío cristal y volvió a sonreír, ahora había quedado a mano con Sergio. — Quizá… Quién sabe ¿Por qué, te interesa?—
— Por el momento tendré que rechazarlo… Tengo que guardar vigor para el futbol.— Fue la respuesta que le dio el alfa, el cual se acercó hacia donde estaba Luka, lo tomó del mentón y lo besó, gracias a la posición en la que estaban le daba chance de poder ver hacia la ventana vecina.
Entonces sus ojos se fijaron con los de Sergio y sonrió mientras aún besaba al omega, le levantó al cejas a Sergio y compañía y se separó por falta de aire. Luego se colocó una toalla sobre sus caderas y salió del baño, seguido de un Luka que se quejaba — ¡No puedes besarme así y fingir que no me causas nada! ¡Hazte cargo!—
Para no hacer el cuento largo, Gareth tuvo que comerse a Luka, el cual se retorcía de formas inimaginables sobre la cama. Con sus muslos había aplastado la cabeza que descansaba entre estos. Dos orgasmos más bastaron para saciarlo y pronto ambos quedaron dormidos.
Ya era el día siguiente y un Luka demasiado dormido se encontraba en su porche despidiendo a Gareth. El cual se tendría que marchar rumbo hacia Madrid.
— Te odio… Que lo sepas, cada día te voy a recordar por mensaje lo mucho que te detesto.— Se quejaba el omega que para variar estaba de mal humor, anoche había sido delicioso, pero Luka amaba dormir y odiaba madrugar.
— Seguro que sí Lukita… Estaré esperando con ansias esos mensaje de odio.— Se acercó al omega el cual no retrocedió, simplemente permaneció de brazos cruzados y con un rostro que demostraba su mal humor.
Al mismo tiempo; en la casa vecina los amigos de Sergio se despedían, ya tendrían que volver a casa y esta vez no volverían durante un tiempo pues sus familias les habían exigido que se quedaran.
— Tenlo por seguro que los recibirás…— Recibió un beso bastante apasionado, al separarse observó a Gareth con los ojos nublado y su mal humor volvió a escuchar su risa alejándose. — ¡Ojalá te saquen un escándalo increíble en Madrid!—
El alfa simplemente se rio con más fuerza y se despidió con la mano, entró a su coche y rápidamente desapareció por las calles del pueblo.
Soltó un suspiro y luego soltó una risita, se quedó un rato en el porche, dejando que el aire mañanero lo golpeara un poco.
— Buenos días vecino.— Escuchó y tuvo que voltear hacia la casa de Sergio, asintió con una media sonrisa y los saludó con la mano.
— Buenos días vecinos.— Recostó sus brazos y su mentón la madera de la valla del porche y observó a los alfas que lo miraban de una forma bastante profunda, las imágenes de anoche aún frescas en sus memorias. — ¿Durmieron bien? — Fue una pregunta trampa, sabía que con el ruido que había hecho no habrían podido conciliar el sueño.
Los observó dudar y soltó una risita. — Hubiéramos podido dormir de no ser por un… conejito muy ruidoso.— Dijo Marcelo, el cual decidió tomarse la situación con humor, si bien Luka era atractivo no iba a coquetear con el interés amoroso de su amigo.
— Ou… Es una lástima escuchar eso, espero que ese conejito ruidoso no vuelva a molestarlos y que puedan volver a dormir correctamente..— Dijo sin pudor alguno, sabía que se trataba de él y no le importaba. — Ahora sí me disculpan me retiro.—
No esperó respuesta y simplemente se metió a su casa. Luego llamaría a alguien para que limpiarla el desastre del baño si es que Gareth no lo había hecho ya.
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Los meses transcurrieron de forma aburrida, después de haber presenciado aquella escena pornográfica Sergio había decido tomar distancia. Lo cual era algo hipócrita de su parte, aún seguía follandose a Fernando mientras pensaba en Luka, pero le molestaba que Luka hiciera lo mismo.
Ahora mismo se encontraba observando a la calle, un cigarrillo sobre sus dedos y el calor de Fernando aún reciente contra su cuerpo. Soltó un suspiro y se concentró en la calle vacía, era mejor que pensar en Luka, el cual no se veía afectado en lo más mínimo.
— ¿Y eso? ¿Por qué estas triste?— Le preguntó el pecoso, regresando con tragos en ambas manos, dejó el suyo sobre una mesita que había cerca y se sentó sobre el regazo del alfa. Este simplemente lo observó con una expresión de incredulidad, no se sentía triste. — Te ves triste Sergi, ¿qué sucede?— Dejó varios besitos sobre sus mejillas, con su mano libre acarició el rostro ajeno y con esa misma mano le acomodó con cariño los cabellos que caían por su rostro.
— No estoy triste… No me pasa nada Nandito.— Había dicho, pero en sus ojos se reflejaba una profunda tristeza. Fernando soltó un suspiro y dejó el trago sobre la mesa, tendría que tener esa conversación que no quería.
— Es por Luka ¿Verdad? —
— No vamos a tener esta conversación ahora Fernando.— El alfa intentó apartarlo, aquello hizo que el corazón del omega doliera. Inhaló y exhaló tratando de calmarse. — ¿Por qué no? ¿Por qué no quieres aceptar lo que sientes? —
— ¡Porque sé que lo haces porque estás celoso que a él si lo quiera y… — Se mordió la lengua dando se cuenta de lo que estuvo a punto de decir. Cuando se molestaba era muy fácil que insultara y perdiera el control.
— Termina esa frase.— Se había quitado de su regazo y lo observaba con las manos en sus caderas. Su expresión era neutra, aunque sus ojos denotaban tristeza y su corazón dolía a horrores. — Fernando por favor…— Suplicó Sergio negando con la cabeza, no iba a terminar aquella frase, aunque era verdadera. — ¡Termina la maldita frase, dímelo en la maldita cara! ¡Ten los huevos para decírmelo en la cara, anda!— Gritó, ya estaba cansado de esta situación a la cual él había accedido pertenecer, pero el hecho de que hubiera accedido no le daba el derecho al alfa de jugar con sus sentimientos.
— Fernando baja la voz… No hagamos un alboroto público.— Trató de volverlo a colocar encima de su cuerpo, pero recibió un manotazo. — Oh.. ¿Ahora si tienes modales, ahora hay que bajar la voz para no molestar a nadie? Eres un… — No pudo terminar, simplemente negó con la cabeza y pasó sus dedos entre sus cabellos. — Termina la frase.—
Sergio se quedó observándolo en silencio por varios minutos, minutos que eran cruciales para Fernando. Muy en el fondo esperaba que Sergio no lo hiciera, que se disculpara y luego podrían ir a la cama, acostarse sin ropa y ser mimado, pero Sergio abrió la boca y habló: — Se que estás haciendo esto porque estás celoso porque quiero a Luka y a ti no.— Aquellas palabras fueron como una sentencia de muerte, sintió que el corazón se le hacía pedazos y no pudo continuar sosteniendo su careta.
Asintió en silencio y al sentir como las lágrimas mojaban sus mejillas empezó a sollozar por lo bajo. Había sido tan estúpido, Sergio Ramos el mismo que se acostaba hasta con profesores en la uni para poder pasar de asignatura, ¿iba a dejar de ser quien era solo porque tenía sentimientos románticos por él? Soltó una risa amarga y trató inútilmente de limpiarse las lágrimas.
Sergio ni siquiera trató de consolarlo, simplemente se limitaba a verlo llorar. Fernando volvió a reír mientras negaba y en sus adentros se preguntaba ¿Qué demonios había hecho mal para merecer esto?
— Eres un imbécil Sergio… Eres un patán y un tarado… Y te odio… Te odio muchísimo.— Sollozaba entrecortadamente, esperaba que sus palabras tocaran un fibra sensible del alfa y este de diera cuenta de su error. Pero claro, eso no sucedió.
— Lo soy…— Había dicho, Fernando sintió algo más que la tristeza burbujear en su pecho y decidió darle un par de cachetadas. — ¡Definitivamente lo eres y te odio… Te detesto maldito alfa de mierda, no sirves para nada!
Sabía que ahora mismo solo trataba de recoger los pedazos de un plato roto que él mismo había puesto sobre el filo del precipicio, deseando que nunca se rompiera.
Entró a la casa echo una furia y subió hasta la habitación del alfa, empezó a empacar sus cosas con la misma furia que sentía. En realidad no podía odiar al alfa, se odiaba más a sí mismo por haber cruzado aquella línea invisible.
Sergio y él siempre habían sido amigos, eran amigos de la infancia, recuerda haberse sentido cautivado con el alfa cuando eran pequeños, es que vamos, no era un niño fácil de ignorar. Empezaron su amistad por una tontería y poco a poco los años fueron pasando, cuando Sergio se presentó como Alfa, Fernando llevaba unos años siendo omega, el echo que de ambos fueran opuestos instaló un granito de ilusión sobre el pecho.
Con cada año que pasaba y crecía, sus sentimientos por Sergio se hacían más fuertes, se odiaba, se odiaba porque sabía que aquello no sería posible, eran amigos, no podía arruinarlo.
Se observaba al espejo y se sentía asqueroso simplemente porque le gustaba alguien, era un sentimiento terrible. Pero Fernando era muy bueno fingiendo, mientras estaban rodeados de amistades simplemente fingía ser otro amigo del alfa, aunque su corazón deseaba ser mucho más que eso.
No fue hasta que alguien en un grupo de la secundaria le filtró un mensaje que hablaba sobre sus sentimientos hacia Sergio que todo explotó. Aún recuerda aquel día como si fuera ayer.
— ¡Fernando qué mierda es esto!— Se encogió en su lugar, bajo la cabeza y apretó las manos sobre su regazo, las lágrimas amenazando en caer sobre sus mejillas. — Solo ignóralo Sergi… Ignóralo por lo que más quieras.— Susurró, su corazón se apretaba y dolía dentro de su pecho, sabía que esos sentimientos eran incorrectos y nunca serían correspondidos. — No es nada…—
— Oh pero Nandito… Si te sentías así simplemente tendrías que haberlo dicho.— Sergio le había tomado del mentón, le había acariciado el rostro con cariño y le había sonreído. Fernando sintió una chispa de ilusión, quizá Sergio sentía lo mismo.
— Somos amigos Sergio, los amigos no se sienten así por los demás, los amigos no se dicen ese tipo de cosas.— Susurró sintiendo un nudo instalarse en su garganta, odiaba ser tan débil cuando se trataba de Sergio. Este simplemente le apachurró las mejillas y lo besó, fue un beso inexperto, pero un beso a fin de cuentas.
Después de aquel beso todo había sucedido rápidamente. No eran novios, lo sabía, pero cada que Sergio quería practicar cómo besar, lo llamaba, cuando quería saber cómo se sentía el sexo Fernando ahí estaba y aceptaba cada muestra de “amor” pensando que algún día Sergio se daría cuenta de la persona que tenía al lado.
Aquello nunca sucedió, mientras las esperanzas de un pequeño Fernando de 13 años crecían con cada caricia, Sergio simplemente lo veía como un intercambio, algo normal. Los años pasaron y con ello las esperanzas de ser algo más, Fernando había aprendido cuál era su lugar, era el plan Z de Sergio, si no estaba el omega que quería iba y lo llamaba y él tenía que abandonar sus planes para llegar a él y darle lo que necesitaba.
Ya no eran niños, Sergio había tenido varias parejas tanto sentimentales como sexuales y Fernando tuvo que guardarse, no porque Sergio se lo exigiera, simplemente porque esperaba que los sentimientos del Alfa cambiaran y por fin lo mirara con ojos de amor. Pero no sucedió y poco a poco Fernando empezaba a mostrar signos de fatiga emocional, porque era lo que sentía, estaba cansado de no ser nada.
La gota que derramó el vaso fue aquel omega que se había mudado a la casa vecina. Ver la emoción en el rostro de Sergio le rompió el corazón, verlo expresarse de una manera tan hermosa de alguien que no conocía era terrible, pero tenía que fingir que lo apoyaba porque a final de cuentas estaban rodeados y eran amigos.
La noche que decidió hablar sobre eso con Sergio este simplemente rio y dijo “Estás celoso Fer.” Luego se acostaron y tuvieron sexo hasta el cansancio. Al día siguiente tuvo que marcharse, sintiéndose asqueado con toda la situación.
Intento aferrarse lo más que podía, por eso se había mostrado de aquella manera con Luka, al menos las veces que se habían logrado ver. Fernando se aferraba con locura a un alfa que no lo quería, el mismo lo acababa de decir.
Finalmente dejó de recordar y también de empacar, había sido estúpido al acceder a aquello, pero no sería estúpido al seguir alimentándole el ego a Sergio.
Con prisa bajó las escaleras, se detuvo un momento a ver al Alfa sentado sobre el sillón, quizá se había metido cuando él estaba empacando. Sintió el impulso de avisar que se iba, pero no lo hizo, ya se había humillado lo suficiente.
Salió de la casa dando un portazo y cuando se encontró afuera se soltó a llorar. ¿Cómo iba a volver a su casa cuando le había prometido a su madre que volvería siendo novio de Sergio? Se sentó sobre la acera y se abrazó, la noche había caído, las calles estaban solitarias y hacía frío.
Continuó llorando un poco más, estaba completamente cansado y casi todo le daba igual. No fue hasta que sintió una presencia a su lado que tuvo que levantar lentamente la cabeza, pensó que Sergio por fin se disculparía, pero rápidamente se dio cuenta que no era así ante el aroma que la otra persona desprendía, roles de canela.
Cuando levantó la vista se encontró con Luka y algo en su pecho se movió, no sabía si era tristeza o enojo. — ¿Que quieres?— Espetó limpiándose bruscamente las lágrimas. El omega le tendió un pañuelo y le ayudó a levantarse.
— Escuché todo… — Dijo con su característico acento, acento el cual Fernando odiaba. Lo observó con molestia pero terminó aceptando el pañuelo, se sacudió la nariz y volvió a limpiarse el rostro. — Aja ¿y? Estarás muy feliz ¿no? Sergio ya es tuyo.— Sabía que estaba siendo un patán, que Luka realmente no tenía culpa de nada, pero si no podía descargar su enojo con Sergio, lo haría con su interés amoroso.
— Te llamabas Fernando ¿No? pasa la noche en mi casa, es muy tarde para que vuelvas y además hace frío.— Le tomó de la muñeca, intentó zafarse pero no pudo. — No necesito de tu lástima.—
— No es lástima corazón, sé cómo te sientes ahora mismo, yo también pasé por ello cuando tuve tu edad.— Quizá fue el apodo, el cansancio o su aroma, pero se dejó arrastrar a la casa vecina, observo el interior con un interés que fingía ser desinteresado y se sentó sobre una de las sillas de la isla ¿qué estaba haciendo ahí?
Se bebió con rapidez los vasos de agua que le fueron tendidos y luego se sumieron en un silencio casi sepulcral. Luka observaba fijamente a Fernando, acercó su mano hacia su rostro y lo acarició con cariño. — Eres muy bonito, tus pecas son preciosas.— Fernando sintió sus mejillas calentarse y su corazón acelerarse, no estaba acostumbrado a recibir elogios de otra persona que no fuera su madre o Sergio mientras lo follaba. — No digas eso…—
— Es la verdad… Ahora que ya pareces más calmado, ¿quieres escuchar un consejo que me sirvió mucho? espero que a ti también te sirva.— Se encogió de hombros como respuesta, ya le daba igual todo. Luka se acercó aún más a él y le acuno el rostro entre sus manos. — Eres demasiado bonito como para llorar por un alfa como Sergio, Sergio es un completo tonto por no valorar a semejante persona que tenía a su lado… Pero ¿sabes? el hecho que te haya tratado como basura no significa que lo seas, tú eres mucho más que los sentimientos que tienes por ese hombre y aunque deshacerse de ellos es difícil eso no quiere decir que sea imposible.— Tomó una pequeña pausa para tomar aire.
— Fernando no te conozco de nada, pero en ti puedo ver que eres un buen niño y mereces muchísimo más de lo que Sergio te ofreció, y se, porque lo sé y porque la vida siempre se encarga de darnos una recompensa, que vas a encontrar ese amor que tanto anhelas, quizá no es la persona a la cual querías, pero te lo aseguro… Serás amado de la forma que necesitas… Y quien sabe, quizá ese amor está cerca tuyo.— Cada palabra que salía de su boca le hacía sentir escalofríos, aunque su necia mente quería negar todo y no escuchar nada simplemente porque Luka no terminaba de caerle bien, no pudo hacerlo, no cuando lo estaba tratando con tanto cariño que hacía que su pecho doliera.
— Así que, no te desgastes más por un alfa tonto, verás que la vida lo castigará por sus malas acciones, en cambio, concéntrate en ti, ámate tal cual como eres, porque eres precioso tanto por dentro como por fuera ¿si?—
Fernando simplemente asintió sin saber muy bien qué decir, Luka tenía un aura que le hacía recordar a su madre. Comieron ligeramente antes de irse a dormir, por suerte Ivan se había marchado hace algunos meses atrás, dejando la habitación de invitados completamente disponible.
Con gusto Luka le había cambiado las sábanas y le había arreglado la habitación, le había ofrecido una sonrisa cuando pasó por su lado. Fernando se sentó sobre la cama, sintiéndose extraño con la situación, hace algunas horas dormía sobre la cama de Sergio, ahora no quería saber nada de él y se encontraba acostado sobre la cama de invitados de Luka. Soltó un suspiro y apagó la luz de noche dispuesto a dormir, mañana por la mañana le agradecería con un desayuno y luego se marcharía.
Pero no pudo conciliar el sueño, se daba vuelta para un lado y luego al otro. Algo en su interior - probablemente su necio omega.- le decía que tenía que necesitaba sentir el aroma de Luka. Lo ignoró, ya no era un niño para hacer eso.
Pero no pudo seguir ignorándolo cuando realmente necesitaba dormir y no podía. Se levantó y arrastrando sus pies se dirigió hacia la habitación del omega, golpeó la puerta tres veces y la abrió después de unos segundos.
Luka yacía sobre la cama, lo observaba con una expresión adormilada. Fernando sonrió con vergüenza y en voz baja le preguntó: — ¿Puedo dormir acá? Es que no puedo dormir.— No necesito decir nada más, Luka le hizo una seña y pronto se encontraba sobre la cama, cubierto con el mismo edredón e inhalando su aroma.
Esa noche Fernando sintió que descansó como nunca antes lo había echo. Al día siguiente despertó temprano como solía hacerlo siempre y se sonrojó al notar que durante toda la noche estuvo abrazando al omega. El cual al percibir movimiento soltó un quejido y apretó el abrazo.
— Luka… Tengo que irme.— Susurró sintiéndose extrañamente nervioso.
— Es muy temprano…— Murmuró entre sueños, su agarre apretándose aún más, no quería ponerse de mal humor cuando había descansado correctamente después de varios días sin poder hacerlo. — Pero tengo que irme… Mi mamá se preocupara.— Entonces su cintura fue soltada, soltó un suspiro tembloroso al ver el cuerpo ajeno darse la vuelta y darle la espalda. Sintió una espinita clavarse en su pecho y con cuidado tocó su espalda. — Luka… ¿estás molesto?—
Luka negó y con la voz ronca dijo: — Tengo mucho sueño, no podría enojarme contigo Fernando.— Se estremeció y sonrió mientras asentía, se levantó de la cama y se aseguró que el edredón cubriera todo el cuerpo del omega. Se despidió por lo bajo y salió de la casa.
Caminó hasta llegar al centro del pueblo y llamó un taxi para irse a su casa.
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La relación entre Sergio y Fernando básicamente se esfumó luego de aquel día, sus amigos dejaron de preguntar al notar el humor que cogía su amigo cuando le mencionaban el tema.
Sergio nunca fue de arrepentirse de las cosas que hacía y realmente no estaba arrepentido de haber hecho lo que hizo. Lo que le molestaba era la actitud que había tomado Fernando, ignorando sus llamadas y mensajes ¿Quién se creía?
Por el lado bueno, había logrado forjar una especie de amistad con Luka. A veces estaba aburrido sin hacer nada en casa y simplemente tenía que cruzar el patio para tocarle la puerta y preguntarle si podía estar en su casa.
Disfrutaba de ver al omega pintar. Lo tranquilizaba mucho y sentir su ligero aroma a roles de canela lo volvía casi loco.
Ahora mismo se encontraba acostado sobre un sofá en el estudio del omega. El cual atendía una llamada de un cliente, hablaba en un idioma que no lograba entender pero le gustaba la forma en la que el omega pronunciaba las palabras. Un ligero cosquilleo se instaló en su pecho.
Hace algunas semanas había empezado a pensar que quizá sentía más que deseo hacia el omega que lo trataba tan bien y le sonreía de forma dulce.
Una canción se reproducía por las bocinas, milagrosamente no se trataba de Noelia. Sergio murmuraba la melodía mientras su mirada recorría el estudio, se sentía correcto pertenecer ahí.
Finalmente Luka terminó la llamada y se acercó al Alfa. Lo observó desde su lugar y le sonrió: — Sese.— Dijo, aquel apodo le encantaba, se sentía demasiado correcto.
— ¿Si, dime?—
— Tengo que irme al centro del pueblo a recoger un paquete, pero no quiero ir… ¿me harías el favor?— Le hizo unos ojitos a los cuales no podía negarse, subió su pulgar y rápidamente hizo una llamada. Después de unos minutos colgó y le sonrió a Luka. — En diez minutos el paquete estará en la puerta.—
— Gracias Sese, que dulce eres.— Se sentó sobre su taburete y observó el lienzo. Un hermoso paisaje estaba pintado, frunció el ceño y decidió agregar un toque final de brillo. Se levantó y lo observó desde lejos y luego asintió.
Sergio lo miraba con una sonrisa, Luka era increíblemente talentoso, sus cuadros eran dignos de estar en un museo y cuando trabaja en restauraciones se veía completamente hermoso así de concentrado.
El día concurrió de forma normal y tranquila. Luka pasó todo el día en el estudio, Sergio decidió que hacerle la cena y por fin declararle sus sentimientos sería una buena idea.
Cuando llegó la hora de la cena, Luka le hablaba tan emocionado sobre la nueva restauración que haría y Sergio decidió que aún no era buen momento. Quizá otro día.
Y así pasaron los días, los días se convirtieron en semanas y Sergio se dio cuenta que sus sentimientos eran reales. Cada día inténtame confesarse, pero siempre ocurría algo que le hacía decir “mañana será.” Y el mañana llegaba y tampoco podía.
Finalmente Luka se había desocupado y había accedido a tener una cena en un buen restaurante a una hora del pueblo. Era un lugar acogedor y a la vez elegante, muy del gusto de Luka.
Ahora mismo estaban cara a cara, conversando cosas sin sentido y decidiendo que comerían, hoy sería la noche más perfecta del mundo, así que tendrían que elegir bien.
Sergio comió carne, Luka decidió que una ensalada y pasta era correcto. Sergio no dijo nada pero la expresión en su rostro lo delató. — Déjame… Me gusta comer así.— Simplemente levantó los brazos en señal de rendición y cuando la comida llegó, se sumieron en un cómodo silencio.
Ya era momento del postre y entonces Sergio supo que ya era hora. Se aclaró la garganta, llamando la atención del omega el cual sonrió al verle.
— Lukita quería decirte algo.— Comenzó, sintiéndose extrañamente nervioso, nunca se había sentido así. El omega ensancho su sonrisa y asintió, bebió de su copa de vino y dijo: — Que casualidad, yo también quería decirte algo, pero está bien… habla tu primero.—
Sergio sintió una especie de cosquilleo instalarse en su pecho, quizá Luka también le diría que siente lo mismo. — ¿Y si lo decimos al mismo tiempo? —
— Eso no es una buena idea… Pero si así lo deseas, está bien.— Ambos se quedaron en silencio, Sergio asintió y empezó a contar. Tres, dos, uno: — Me gustas Lukita.— — Me tengo que mudar de país Sese.—
Y el silencio reinó, ambos se quedaron viendo durante varios minutos y Sergio pareció reaccionar. — ¿Qué… Que dijiste Lukita?—
— Oh Sese… — Se mordió el labio, debió haberle dicho antes. Bajo la mirada hacia su postre sin tocar y decidió que era demasiado para su estómago que pareció hacerse más pequeño. — Me tengo que mudar… Me llamaron por trabajo de otro país y tengo que asistir, es algo que estuve esperando desde hace tiempo.—
— ¿Y crees que es posible que yo vaya contigo?— Su corazón martillaba contra su pecho, Luka no había dicho nada a cerca de sus sentimientos y la chispa de ilusión estaba ahí. — Me complacería poder acompañarte Luka..— Dijo tomando su mano por encima de la mesa.
Luka sintió algo extraño en su pecho y sonrió con pena. Con su otra mano tomó su copa de vino y se la terminó de un sorbo, observo hacia el horizonte nocturno y volvió su mirada hacia Sergio.
Antes de hablar pensó un momento, tenía que ser lo suficientemente dulce y suave para no lastimar al alfa: — Podrías… si, de hecho si podrías si hago una llamada y pido el favor.—
— Entonces hazlo Lukita, pide el favor y déjame ser tu compañero por mucho tiempo, no hay cosa más gratificante que servirte y hacerte sentir bien.— Esas palabras revolvieron su estómago, sintió ganas de vomitar. — Te amo Lukita, te adoro, me gustas, me encantas, por favor llévame contigo.— El agarre en su mano se apretó y de su boca salió un sonido parecido a un sollozo.
— Sese… Escúchame.—
— Si mi amor, te escucho.— Mordió su labio con fuerza y con cuidado soltó su mano, sus ojos nunca dejaron los de Sergio. Luego negó con la cabeza. — No puedo hacerlo Sergio, no puedo corresponder a tus sentimientos y no puedo llevarte conmigo.—
Aquellas palabras pusieron el mundo de Sergio patas para arriba. ¿Luka le estaba gastando una broma? Sonrió sin creérselo esperando a que Luka empezara a reír y le dijera que era una broma muy pesada. Pero pasaron los minutos y Luka no hacía más que verlo con una expresión de lástima y pena.
— ¿Es enserio? — El omega asintió mordiéndose el labio, cuando Sergio lo invitó a cenar se hizo una idea de lo que pasaría y se odiaba por no haberle dicho antes. — ¿Por qué, es que acaso soy muy feo para tu gusto? Puedo cambiar Luka… Puedo cambiar cada cosa que no te guste y ser perfecto para ti.—
No le gustaba hacía donde se dirigían sus palabras, no le gustaba ver a Sergio de aquella manera. — No es eso Sese… Simplemente no… No me gustas de la misma forma, lo lamento.—
— ¡Pero puedo esforzarme y veras que te gustaré! ¡Solo tienes que darme la oportunidad!—
Luka suspiró y negó mientras se apretaba el puente de la nariz, de pronto le dolía la cabeza. — ¡Sergio ya para de hablar así y escúchame! ¡No te puedo amar, no me gustas, no puedo corresponder a tus sentimientos no importa cuanto lo intentes!—
El silencio volvió a rodearlos y Luka casi se arrepiente de lo que había dicho. Aunque era la verdad a fin de cuentas. No iba a engañarlo haciéndole creer cosas que no podían ser posibles.
— ¿Cuando te vas?— Susurró Sergio con la voz quebrada, cuando levantó la mirada lo vio con lágrimas en los ojos y se sintió mala persona.
— Hoy mismo…— Dijo en voz baja también, su instinto diciéndole que se levantara y abrazara a Sergio, pero no lo hizo. — Ya tengo las maletas y las cajas listas.—
— ¿Y la casa? —
— La venderé… Como hice con todas mis casas en demás países.—
— ¿Y no te gustaría volver, volver a verme? Cuando te canses del clima y la gente de ese país podrías volver y…. Y podemos pasar el tiempo juntos.— Sus mejillas estaban rojas y mojadas gracias a las lágrimas y el llanto que trataba de esconder.
Luka negó, de poder hacerlo podía, podía no vender la casa y usarla como casa de verano, pero no quería hacerlo. No necesito decir nada, simplemente volvió a negar cuando Sergio lo volteó a ver y tragó saliva sintiéndose apenado por la situación.
Se levantó de su silla y se acercó al Alfa, le limpió las lágrimas y le ofreció una sonrisa triste. — Eres un buen muchacho aunque hayas hecho cosas malas en el pasado… Pero sé que dentro de ese corazón, en el fondo, hay un buen niño… Y sé que ese niño conseguirá alguien que pueda amarlo como lo merece…. Pero.— Soltó un suspiro, su mano bajando hacia su cuello. — Yo no soy ese alguien Sese…—
Sergio simplemente lo escuchaba mientras negaba y lloraba en silencio, esto era una pesadilla, estaba soñando y cuando despertara Luka estaría a su lado sobre la cama.
— Lo lamento mucho Sergio… Pero tengo que irme.—
Se despidió con dos besos en la mejilla y revolviendo su cabello. Dejando atrás a un alfa el cual lloraba y se sentía destrozado, preguntándole al cielo que había hecho mal para merecer aquello.
¿Es que acaso la única persona que amaba no iba a amarlo de vuelta por la persona que fue en su pasado? ¿O fue por cómo había tratado a Fernando? ¿Así se había sentido Fernando a su lado?
Pago la cena en silencio, ignorando la mirada de los meseros y volvió al pueblo en su coche, preguntándose si Luka ya tendría a alguien que lo llevara a casa. Se maldijo por aún pensar en él y durante todo el camino lloró.
Cuando llegó a su casa observó la casa de Luka, frente a esta estaba un camión de mudanzas, varias personas entraban y salían con cajas.
Y mientras observaba eso, lo vió. El mismo alfa con el cual Luka se había acostado hace más de seis meses atrás, ese mismo alfa el cual sostenía la cintura de Luka con ambas manos y le decía cosas con una sonrisa en los labios.
“Son amigos.” Pensó, mientras se bajaba del coche, entonces era cierto que Luka se mudaría. Quiso acercarse y rogarle nuevamente, pero algo lo detuvo, la escena de Gareth besando a Luka en los labios, Luka riendo mientras le golpeaba el hombro y ambos entrando al coche del Alfa.
Así que por ello no podía llevarlo. Soltó una risa amarga y entró a su casa sin ánimos de nada. Entro a su habitación y observó la ventana que estaba abierta, sintió algo revolverse en su interior.
Se acercó a esta y sintió su corazón doler al ver el baño vacío, a como solía estar antes de que Luka se mudara.
Con la imagen de Luka siendo besado por otro Alfa y el baño vacío, se sentó sobre la baranda de metal y se quedó llorando a sollozos que parecían gritos, le dolía el corazón.
Pero quizá lo merecía. Quizá este era su castigo por haber sido como lo fue en un pasado. Quizá este era el karma del que tanto le hablaba Fernando. Oh Fernando como le hacía falta en estos momentos.
Lloro y lloro esperando que alguien llegara a consolarlo, pero ese alguien nunca llegó.
