Chapter Text
El día en el Campamento Mestizo estaba extrañamente tranquilo.
Demasiado tranquilo.
Percy estaba explicando a unos campistas nuevos algo que ni él entendía bien mientras Annabeth intentaba corregirlo discretamente.
-Entonces básicamente golpeamos al monstruo hasta que deje de existir -concluyó Percy.
-Eso no es estrategia -susurró Annabeth.
De pronto, el aire se tensó.
No fue un trueno. No fue magia griega.
Fue algo más antiguo. Extraño.
El cielo literalmente se abrió.
Una grieta de luz se desgarró en el cielo justo sobre el campamento y antes de que alguien pudiera reaccionar-
CAYERON.
No aparecieron.
No se teletransportaron.
Cayeron.
Un joven de cabello rojizo con ojos beige fue el primero en impactar contra el suelo, rodando y quedando boca arriba con cara de absoluto desconcierto.
-...Esto no estaba en la agenda. -murmuro claramente mareado
Un chico de cabello marron-planeado con mechas lilas y lo que parecían ser... alas? Cayó después, aterrizando torcido, se levantó tambaleándose y dijo con total seriedad:
-Mi color favorito es el cuarto.
Silencio.
Y pronto se cayó de cara otra vez.
Un joven de cabello celeste descendió descontrolado, las muletas chocando contra el suelo mientras aterrizaba mal y terminaba boca abajo.
-...Odio los portales.
Uno de cabello rojizo con un arete que tenía un moño aterrizó rodando y levantándose inmediatamente en modo alerta, mirada filosa buscando amenazas.
Uno de baja estatura y cabello cafe claro apareció más atrás, incorporándose lentamente como si esto fuera un martes cualquiera.
Un hombre de pelo naranja-castaño descendió suavemente, aterrizando con un joven de pelo tricolor en brazos como si el caos gravitacional no existiera. El joven parecía agotado, apoyado contra él mientras observaba el entorno con cautela.
Un chico de pelo rosa-marron cayó sentado y se incorporó en silencio, mirando todo con curiosidad inquietante. Otro varón, esta vez de cabello morado apagado y ropa oscura, cayó con un golpe seco y una sonrisa torcida. Uno de tez ligeramente bronceada y algo extraño flotandos sobre su cabeza, cayó de cabeza y rápidamente ajustó su postura con dignidad herida.
Otro joven, este más alto, de cabello rojizo largo y lentes, aterrizó firme, absorbiendo el impacto con naturalidad.
Un chico de cabello rojizo con morado y alas blancas cayó perfectamente de pie. Sin perder el equilibrio.
Y por último, un hombre de cabello dorado y una corona imponente descendió como si la gravedad hubiera decidido respetarlo personalmente.
Quiron y Dionisio llegaron rápidamente. Habían sentido una cantidad de poder abrumadora reunida en un punto específico del Campamento. En el campo de entrenamiento. En cuanto llegaron, se quedaron quietos mirando confundidos y alertas a los recién llegados.
El campamento entero estaba congelado.
Semidioses mirando.
Solars mirando.
Dos mundos intentando procesar al otro.
De pronto, el joven de pelo rojizo-bordo que usaba lentes y vestía de forma andrógina habló, inspeccionando con la mirada el Campamento antes de intercambiar miradas con el joven de pelo rojizo-morado a su lado.
-Esto fue obra del Creador, otra vez... -dedujo con un suspiro agotado mientras las demás personas que habían caído del portal soltaron quejidos y murmuraron molestos al oírlo.
Mientras tanto, en otra parte del universo. Alguien estaba riéndose suavemente...
Esto sería interesante para él, pero muy irritante para estos jóvenes extraños que parecían conocerlo demasiado...
