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Pretty liar

Summary:

Tres veces que Spreen conoce a Spider-Man + una vez que se da cuenta del porqué lo hizo

Work Text:

i.

 

Spreen no es una persona que llore, con toda honestidad, ¿pero ahora mismo? siente que está apunto de hacerlo, porque... ¿En serio? ¿Alguien mira su cara después de un día de mierda y se dice, 'Sí, amigo. Voy a robarle a este pedazo de pelotudo" déjate de joder.

El aire nocturno le está raspando la garganta con cada respiración, la brisa fría golpea su rostro y aún así, no es lo suficientemente helada como para justificar el temblor que le recorre las manos.

Lleva horas sintiendo que todo le sale mal, son pequeñas desgracias que, una encima de otra, terminan pesando como si alguien le hubiera dejado caer un edificio entero sobre los hombros.

Lo único que quería hacer era llegar a su coche, irse al departamento de él y— uh, en realidad no quiere pensar en eso por ahora, tomar una ducha larga en su bañera, terminar el puto trabajo del profe Auron y dormir trece horas seguidas.

¿Era mucho pedir?

"Estoy teniendo el peor puto día de toda mi vida, ¿y vos querés mi celu, mogolico?" Se oye decir, cansado.

El otro tipo solo se le queda viendo como si fuera un estúpido, Dios santo, lo es, intentando hablar con una rata y todo.

El pequeño callejón que conecta con el estacionamiento permanece absurdamente silencioso por un rato.

A lo lejos todavía se escuchan algunos autos pasar por la avenida principal y el zumbido constante del enorme letrero amarillo del McDonald's.

"Dale, no te hagas el loco, dame tu celular"

Spreen suspira, bueno, que buen puto cierre de día.

Sus dedos fríos por el clima encuentran el teléfono con torpeza.

Durante un segundo se queda observando el reflejo de la pantalla, Conter está sonriendo a la cámara, Farfa y Piru están de fondo peleando sobre— no lo recuerda exactamente.

Cuando estaba tomando esa misma foto, no estaba prestando mucha atención a su alrededor, sus ojos estaban fijos en el peliblanco, en lo cálido que lo estaba haciendo sentir.

Es ridículo si lo piensa, el aparato probablemente vale menos que todo el estrés que le está provocando este momento, no es como si pagar por otro fuera difícil para él.

Sus viejos podrían comprarle ocho si quisiera ahora mismo, y aún así—

Que paja.

Una explosión de verde oscuro golpea el suelo atrás del sujeto que estaba a dos segundos de hacerlo sentir más miserable.

El impacto hace vibrar el pavimento bajo sus zapatillas, el movimiento que hizo el otro es perfectamente calculado. En el momento en el que el héroe aterriza, levanta polvo y pequeñas piedras alrededor.

El ladrón retrocede un paso por puro instinto antes siquiera de entender qué acaba de aparecer frente a él.

Spreen nunca había visto a Spider-Man de cerca y trata (y pierde) de no quedar con la boca abierta por verlo en persona.

Ahora, no se confundan, no es un fan (Lo es, dice la pequeña voz vergonzosa en el fondo de su mente).

No es fan, pero él mira las noticias, lo había visto cientos de veces desde la comodidad de su cama, entre titulares de internet o videos grabados con celulares que apenas consiguieron enfocar una silueta verde balanceándose entre edificios.

Nunca imaginó que en persona el otro fuera... más alto. Ni que la presencia que impusiera fuera suficiente para hacer que alguien armado dudara por primera vez en toda la noche.

Dios, si el putito de Serpias estuviera aquí, probablemente vomitaría de la emoción.

"Oye, estúpido. Una consulta" El de traje verde inclina apenas la cabeza mientras habla “¿Eres tú el que pidió dormir hoy contra una pared?"

El ladrón apenas tiene tiempo de fruncir el ceño antes de que una telaraña lo envuelva y lo estrelle contra el ladrillo con un golpe seco.

"Ah..." Escucha el suspiro del más alto un momento después "Pensé que iba a quedar más gracioso"

"¿Lo vas a dejar colgado ahí?" Su voz rompe el silencio dramático, después de todo, ver a su asaltante luchar contra las telas de araña en la pared (y en su boca, ew) le causa una mínima pizca de preocupación.

"Nop, las telas suelen desaparecer en unas horas. Tiene mucho tiempo para reflexionar sobre sus acciones" Le responde, mientras agita dos dedos hacia el de la pared.

"Uh- Bueno, gracias... Supongo" Agradece mientras comienza a caminar hacia su coche en el estacionamiento, que día.

Da apenas unos cuantos metros de pasos antes de notar que las botas verdes también empiezan a moverse detrás de él.

No escucha el típico sonido de un héroe alejándose con una telaraña, al contrario, las pisadas permanecen a una distancia prudente, casi como si estuviera esperando confirmar que realmente puede seguir caminando por su cuenta aún cuando no tiene ninguna herida visible.

Realmente debería de convencer a Conter de que acepte la oferta de mudarse de vecindario, piensa mientras ignora a cierto héroe, un día de estos los van a terminar matando.

Ni siquiera sabe porque sigue viniendo a este local de comida rápida, siempre le rechazan su tarjeta de crédito, los empleados siempre lo miran con una cara de orto y la semana pasada aún cuando vino en una hora poco transitada, estaba llenísimo.

"¿Estás realmente bien?" Escucha que le preguntan desde atrás, hay una pausa demasiado larga entre cada palabra, se da cuenta que el otro espera una respuesta honesta de él, sospechoso, realmente nunca tomó al otro héroe por preocuparse tanto por las víctimas.

Mhm, sospechoso y raro, pero intenta no cuestionar mucho las decisiones del otro, después de todo, es el héroe de la ciudad, tiene un gran corazón bondadoso y blah, blah, blah.

"Todo piola, solo fue un mal día" Dice mientras se detiene, aún en contra de sus sentimientos, no puede evitar darle una mirada sospechosa.

"¿Qué tan mal?"

Siente la mueca en su cara antes de hablar “¿Por qué pija te importa?" ¿Y por qué pija te diría? No dice.

Ve como el otro se encoge de hombros, Spreen decide que todavía no es necesario irse a su carro. Tal vez su día de mierda empeore para mal si el de poderes lo empieza a acosar.

Se sientan en la acera no tan lejos de su transporte.

La distancia entre ambos no llega ni al largo de un brazo, pero el otro tiene el cuidado suficiente para no invadir su espacio.

Se acomoda apoyando los antebrazos sobre las rodillas, con una postura sorprendentemente relajada para alguien que hace menos de cinco minutos estaba lanzándose desde quién sabe cuántos pisos de altura.

Son las dos de la mañana y el estacionamiento está completamente vacío, excepto por el ladrón en la pared a unos quince metros de distancia, el héroe de traje verde con detalles negros y él.

El ladrón sigue forcejeando ocasionalmente con las telarañas detrás de ellos y hay un ruido de un tirón seco seguido de un insulto frustrado, cada tantos minutos.

Ninguno de los dos le presta demasiada atención.

Por primera vez desde que salió del depa después de la facultad, Spreen siente que el mundo deja de correr durante un instante.

Hay una farola en el techo que brilla sobre los dos, sin pensar mucho en ello abre la boca para conversar un toque. Y, bueno, al menos puede sacar algo de provecho en este tiempo perdido.

"Me metí en una pelea con el pibe que me- con mi compañero de habitación"

Escucha cómo Spider-Man tararea de una cierta manera, es un sonido bajito, apenas un murmullo nasal que llena el silencio, es extrañamente familiar.

Frunce el ceño durante un segundo, convencido de haberlo escuchado antes en algún lado... Oh, ahora puede poner el dedo, es justo como lo hace Conter cuando quiere que siga algo.

"Fue bastante malo, creo que una de las peores discusiones que hemos tenido. Estoy acostumbrado a que siempre digan que mi personalidad es... difícil. En la facultad normalmente nadie se me acerca por eso, porque a veces soy demasiado-" Duda en un tono bajo “Soy demasiado” Dice con finalidad después de un momento “Y no pasa nada, estoy— Estoy acostumbrado a eso, pero él- pero mis amigos no me tratan diferente por ello, no es algo que cambie nuestras dinámicas"

Spider-Man está extrañamente demasiado silencioso, ni siquiera intenta interrumpirlo. Permanece inmóvil, con toda la atención puesta en él.

Incluso detrás de la máscara resulta evidente que cada palabra está siendo escuchada con un cuidado casi exagerado.

"¿Entonces él— eh, hizo algo diferente?" Pregunta el de traje.

Spreen siente las lagrimas en las esquinas de sus ojos, se frota rápidamente debajo dé con el dorso de la manga antes de que alguna termine escapándose.

No piensa llorar frente a un desconocido, muchísimo menos frente al héroe que probablemente mañana aparezca en todas las noticias salvando personas o deteniendo algún robo.

"Estábamos peleando por una pelotudez, se trataba de- de una cosa sobre una tarea de física. Siempre peleamos así, normalmente nos puteamos pero le tengo mucho respeto, ¿sabes?" Antes de que el otro pueda hablar, sigue “Se calentó de más y- me gusta molestar, le dije todo tipo de cosas molestas, nada grave, creo. Pero él empezó a decir cosas como que mi personalidad es una mierda y que a veces no soporta lo infantil que soy" Un poco vacilante sigue antes de que pueda ser consiente de lo que está diciendo, de lo personal que está siendo “Dolió. Normalmente no me duele, pero viniendo de él... Dolió"

"¿De verdad crees que lo quiso decir así? Tal vez sólo estaba a la defensiva" La pregunta sale despacio, sin sonar a reproche, como si deseara desesperadamente que la respuesta sea positiva.

"De cualquier forma lo pensó lo suficiente como para decirlo enojado" Dice, mientras sube y baja sus manos por sus brazos.

"Deberías irte a casa, para arreglarlo. Estoy seguro de que estará preocupado de que no hayas vuelto todavía. Si supiera que te asaltaron..."

"Casi asalto"

"Ah, sí. Casi asaltado"

Apoya su cabeza en las rodillas y lo mira fijamente. "Bueno, pero antes seguís vos"

"¿Yo- qué?"

"Tipo... Te digo lo que está mal conmigo y me decís lo que está mal con vos, como un pequeño intercambio"

Spider-Man se rie, haciéndose hacia enfrente, le recuerda a los gestos de Conter. Nah, eso es solo su enamoramiento buscando cosas que le recuerdan al mayor. Lo tiene re mal.

"Uh, no me esperaba que preguntaras. Eh— Yo también me metí en una pelea"

"¿Con quién?"

"Confidencial. Pero dije algunas cosas que no debí decir, a veces me enojo tanto que pierdo lo que digo y bueno, lo arruino"

"Deberías verme jugar Counter o Fifa con mis amigos, soy una persona completamente distinta" Se ríe.

"Te creo"

"No deberías de sentirte tan mal por eso, igual. Todo el mundo dice mierda que no quiere decir cuándo está enojado”

Mientras piensa en lo que acaba de decir, escucha el ruido de confirmación del otro y ya no hay mucho de qué hablar después de eso, el silencio que sigue no resulta incómodo, pasan un par de segundos en silencio contemplativo, cuando dice que es suficiente, se pone de pie, poniendo distancia entre él y el de máscara verde. "Nos vemos por ahí, capo"

"Llega a casa sano y salvo"

Spreen levanta una mano a modo de despedida sin mirar atrás, cuando escucha el chasquido inconfundible de una telaraña perderse entre los edificios, no puede evitar pensar que, para tratarse del héroe más ocupado de la ciudad, aquel tipo había permanecido demasiado tiempo sentado escuchando los problemas de un universitario cualquiera.

De camino a su hogar, decide que hablará con Conter, mientras las calles pasan una detrás de otra al otro lado del parabrisas no puede evitar pensar en las conversaciones que podrían suceder.

Su mente parpadea entre las posibilidades que puedan existir, construyendo frases que probablemente nunca llegará a decir y descartándolas casi al instante, se basa en él pensando en cómo empezará la conversación, en qué palabras serían suficientes para explicar lo que necesita decirle y, sobre todo, en cómo podría reaccionar Conter.

La música continúa sonando desde la pantalla del coche, lo bastante baja como para llenar el silencio sin llegar a distraerlo.

Cuando finalmente llega, estaciona frente a la gran edificio de departamentos y apaga el motor, el sonido del coche negro desaparece poco a poco hasta desaparecer.

Por unos momentos más, permanece inmóvil, con las manos todavía apoyadas sobre el volante, mirando hacia el frente a través del parabrisas, inclina ligeramente la cabeza hacia atrás contra el asiento de cuero y cierra los ojos durante unos segundos.

Ahora que ya está aquí, la pequeña ansiedad que estaba acumulándose en su intestino en el camino llega como un golpe contra una pared, haciendo que su panza se revuelva y sus manos suden.

Abre los ojos y suspira, observa por un momento más su propio reflejo en el parabrisas oscuro sin hacer nada, sus ojos verdes y morados perdiéndose contra el fondo oscuro.

Vuelve a suspirar mientras aparta las manos del volante, suficiente auto compasión por hoy, se dice a si mismo mientras baja del coche, lockea y pone una alarma a las puertas con la llave.

Sube las escaleras con pasos mucho más lentos de los que acostumbra en lugar de usar el elevador, la llave plateada gira con cuidado para no hacer ruido cuando llega a la puerta de él y Conter y, ya casi por reflejo, termina caminando directamente hacia la habitación del mayor.

Empuja la puerta apenas unos centímetros, el albino levanta la vista de su laptop en cuanto lo escucha entrar.

Tiene el cabello completamente desordenado al igual que su ropa, como si se hubiera pasado horas recorriendo su mano por encima de si mismo, la culpa mancha su rostro incluso cuando una disculpa se está derramando por sus labios.

 

ii.

 

La segunda vez es un poco más vergonzosa, Spreen no sabe cómo se encuentra ahí, pero lo hace, en lo alto de un árbol sosteniendo un gato blanco, su pecho subiendo y bajando rápidamente.

Es el mayor esfuerzo físico que ha hecho en semanas.

El viento mueve las ramas por encima de su cabeza y cada pequeño crujido del tronco consigue que apriete la mandíbula un poco más.

Nunca había entendido cómo la gente encontraba relajante trepar árboles, montañas, recorriendo senderos o escalando piedras. No importaba la típica de 'reconectar con tu cuerpo y alma y naturaleza y—' La pija, todo implicaba estar demasiado lejos del suelo para su gusto.

Desde ahí arriba, el concreto parece ridículamente lejos y las ramas demasiado delgadas para sostener a alguien con un mínimo de sentido común, tampoco ayuda el hecho de que él no es precisamente liviano.

Habían pasado algunos días desde su encuentro con el de traje verde, pero aún así, no se sorprende demasiado cuando hay un peso extra hundiéndose ligeramente en la rama en la que se encuentra.

Cierra los ojos un momento, rezando en que el peso del otro imbecil no quiebre la rama en la que están. Con cuidado, gira apenas la cabeza hacia la derecha, Spider-Man está ahí.

Agachado con una facilidad casi insultante, lo observa en completo silencio, no puede verle el rostro debajo de la máscara, pero está bastante seguro de que esos ojos blancos sólo podían estar transmitiendo una cosa; Incredulidad.

"No era mi intención, posta" Se oye así mismo decir, avergonzando.

Levanta la mano libre en un intento bastante pobre de justificarse, la otra sigue rodeando al pequeño gato blanco, que, completamente ajeno al peligro, aprovecha para acomodarse mejor entre sus brazos y ronronear con total tranquilidad.

El otro tiene el descaro de reírse de él “¿Ese es incluso tu gato?"

La risa es extrañamente contagiosa. Si Spreen no estuviera demasiado ocupado intentando no morir, probablemente también se reiría, en cambio, contesta solo medio molesto.

"No"

"¿Y lo vas a entregar?" Spider-Man pregunta mientras mira el suelo abajo de ellos.

"Es una chica..." Murmura “Se llama Pelusa"

"... ¿No dijiste que no era tu gata?"

"La llame así hace diez minutos" Dice con un tono ofendido "Así que respetalá”

El otro se ríe de nuevo y tal vez todo esto sería muy gracioso si no estuviera intentando no caer de la pequeña rama en la que está.

No es alguien que explore cosas nuevas, en su grupo de amigos es el que normalmente sigue con una rutina alejada a cualquier socialización y está muy contento de que sea así. Así que esto lo está sacando de su zona de confort en tiempo récord.

"Okay, vamos" Oye a Spider-Man decir "Los voy a bajar a ambos"

"Te juro que sí me dejás caer, matare a todos los que amas" Le dice justo cuando el otro lo está agarrando por la parte superior de la espalda y la posterior de sus piernas, Pelusa mirándolo con sus ojitos bicolores amarillos y azules de cerca.

Acaba de conocerla y ya asesinaría por ella, increíble.

"Claro, claro" El héroe se burla, como si estuviera contando un chiste. (No lo está haciendo)

Los brazos del héroe rodean su cuerpo con una seguridad que desarma cualquier protesta, el movimiento resulta tan natural que apenas le da tiempo de reaccionar antes de sentir cómo sus pies abandonan la rama.

Durante un segundo, el estómago se le sube hasta la garganta, agradece a Dios cuando siente el concreto en sus pies.

Mirando a su alrededor observa lo solitario que se encuentra el parque, las farolas iluminan apenas los senderos de concreto.

A esa hora sólo se escucha el murmullo lejano del tránsito y el canto insistente de algunos grillos escondidos entre los arbustos.

¿Es un requisito que sea tarde para encontrarse al héroe de la ciudad?

El resto del parque permanece completamente desierto.

"¿Necesito darte un sermón sobre poner tu seguridad por encima de un gato que ni siquiera es tuyo?" Dice el más alto con un tono burlón.

Pelusa está en sus brazos, ronroneando y jugando con la cuerda del gorro de su hoddie negra. "Lo volvería hacer, capo" Se escucha decir “La amo" No es completamente mentira.

Los ojos que están en la máscara verde se estrechan, incluso sin verle el rostro, consigue imaginar perfectamente la expresión que debe estar haciendo debajo de la máscara.

Una mezcla entre incredulidad y resignación que tantas veces ha visto en alguno de sus amigos cuando dice una pelotudez completamente convencido.

"La acabas de conocer" Dice lentamente el más alto.

"¿Y?"

"Bueno, solo llama al departamento de bomberos la próxima vez"

El consejo suena más a preocupación que a regaño, es como si la verdadera molestia no fuera que hubiera trepado un árbol para jugar al héroe, sino la posibilidad de que pudiera haberse lastimado haciéndolo.

Asiente inconsciente, sobando la cabecita de su ahora nueva gata "Gracias, de nuevo" Dice, esperando a que el otro lo recordara por la otra noche.

Por otra parte, el más alto no dice nada, permanece inmóvil durante unos segundos.

Sus manos descansan relajadas a los costados, pero su cuerpo sigue orientado hacia él, esperando para asegurarse de que realmente piense en volver a casa y no hacer alguna otra estupidez antes de irse.

Él no lo hará.

"No me des las gracias, es mi trabajo" Dice, pero puede jurar que escucha una familiaridad en el tono de voz.

Decide que es momento de llevar a Pelusa a su nuevo hogar.

"Nos vemos por ahí" Y antes de que pueda responderle, Spider-Man ya se está alejando, el hijo de puta no tiene modales.

Se dirige a su departamento que comparte con Conter, sube las escaleras del edificio con la gata blanca en sus brazos.

Dios, ahora que lo piensa, ellos dos hacen juego con el color de su pelo, lindo.

Al momento de abrir la puerta deja caer las llaves en el mostrador que se encuentra en el recibidor de la entrada, cierra la puerta con un sonido bajo de click.

El departamento lo recibe con el silencio habitual de las noches, el zumbido del refrigerador y el televisor encendido en la sala rompen la tranquilidad del lugar, mezclándose con el sonido de las pequeñas patitas de Pelusa explorando un territorio completamente nuevo y grande.

Mira hacia la sala de estar y encuentra a Conter en el sillón, el mayor se encuentra con el cabello desordenado y parece un poco inquieto. La ventana se encuentra abierta, una corriente de aire fresco mueve apenas las cortinas blancas.

También desordena todavía más el cabello del albino, que levanta la vista de un libro al revés, apenas lo escucha entrar a la estancia principal.

¿Está leyendo un libro al revés? Se detiene antes de seguir caminando.

No le toma importancia, tal vez Conter quiere empezar a aprender a leer al revés ya que el inútil no sabe leer normal, qué sabe él.

“¿Cuándo llegaste?” Le pregunta.

"¿Y eso?" El albino le responde con otra, mientras deja el libro en la mesa de mármol del centro, con una ceja levantada, señalando a la gata.

"¿Mañana me acompañás al veterinario? Puede que- Puede que la haya encontrado arriba de un árbol"

Conter tararea después de hacer un sonido de risa, esperando que siga explicándolo, pero no lo hace, las palabras llegan hasta la punta de la lengua antes de quedarse ahí.

No sabe exactamente por qué decide callarlas. Quizá porque siente que, si empieza a hablar de Spider-Man, tendrá que admitir que lleva varios días pensando demasiado en él.

O quizá porque, por primera vez en mucho tiempo, disfruta tener un secreto que sólo le pertenece a él.

"¿Te subiste a un árbol? ¿Tú? ¿El que tiene miedo a las alturas y odia el esfuerzo físico ¿Voluntariamente?"

Se ríe mientras se acerca al sofá “Cerrá el orto, putita. Fue como mi buena acción del día" Se sienta justo alado del mayor y observa la televisión, hay un partido reproduciéndose en la pantalla.

"Del año será" Escucha resoplar al otro.

"Sos un pelotudo" Dice riendo.

"Se lo voy a contar a Farfa, se va a cagar de risa" El de ojos azules dice “Nunca te voy a dejar salir del depa de nuevo, imagínate que hubieras muerto por salvar a un gato"

"No es solo un gato, se llama Pelusa y es hembra"

"Sabes que casi no me gustan los gatos"

"Lo sé…” Dice dudando “Lo volvería hacer igual" Admite.

Puede decir sin mucho esfuerzo como el de cabello blanco se mira un poco recio a compartir departamento con una gata.

Aparentemente, Pelusa no lo hace, saltando de repente hacia el regazo de su mejor amigo “Ella te ama, Conter" Se escucha en el departamento. 'Como yo' pero esas palabras no lo hacen.

"Sí, sí. Lo que sea, estúpido" Dice en tono molesto, pero cuando voltea a ver al mayor, tiene una sonrisa cariñosa en su cara.

Se acerca a acariciar la cabeza de la gatita, apoyando la cabeza en el hombro del más alto, el calor del departamento, el ronroneo constante de Pelusa y el peso familiar del hombro de Conter terminan aflojando toda la tensión que había acumulado desde la tarde.

Recién entonces nota lo cansado que está, las piernas todavía le tiemblan ligeramente por el esfuerzo de trepar al árbol.

Cierra los ojos y no tarda mucho en sentir los brazos del otro abrazarlo, haciendo que se arrulle y en cuestión de segundos, sentir la inconsciencia llegar a él.

 

iii.

 

Spreen se sienta en las sábanas verdes oscuras de Conter, jugando un videojuego en la televisión de la habitación del peliblanco.

Pelusa, que se encuentra a un lado de él, está mordiendo el cordón de la sudadera que se quitó hace rato, cada cierto tiempo sale de la habitación y vuelve más gordita de lo que se fue.

Gata obesa.

La habitación huele a detergente y a ese perfume que Conter insiste en usar incluso cuando dice que no le importan ese tipo de cosas.

Las sábanas permanecen revueltas desde la mañana y una sudadera del equipo de fútbol de la universidad a la cual asisten descansa abandonada sobre la silla del escritorio, es la favorita de Conter. (Y también en secreto la de él)

Es un cuarto vivido, uno en el que Spreen lleva entrando tanto tiempo que dejó de sentirse como un espacio ajeno y se convirtió en un segundo espacio seguro, donde puede estar por horas y sentirse más cómodo que encerrado en sus propias cuatro paredes pertenecientes.

Uhgh, espacio seguro, suena demasiado de puto, incluso para sus propios oídos.

Por lo general, los dos se acurrucan en la sala jugando Counter, Minecraft o lo que sea juntos, ya sea solo ellos dos o en llamada en Discord con alguno del grupo, pero Conter le dijo que llegaría tarde de la casa de un compañero de su proyecto actual.

Y de cualquier manera, Pelusa está completamente enamorada de la habitación del mayor y aún más de Conter, tanto como él lo está. Así que, siendo el buen padre que es, decide acompañar a la gata inútil, esperando a que regrese su otro pseudo-padre.

La lluvia violenta de afuera convierte el departamento en una especie de refugio aislado del resto de la ciudad, cada tanto un relámpago ilumina la habitación antes de desaparecer otra vez detrás de las nubes, dejando únicamente el sonido constante del agua golpeando los ventanales.

En el fondo, Spreen está un toque (muy) preocupado por dónde está el albino, deja caer el controlador a un lado de él mientras revisa la pantalla de su celular, las 23:47. ¿Este pelotudo que no va a llegar? Resopla mientras bloquea el teléfono una vez más.

Conter suele avisar cuando llega tarde, no siempre, porque es un desastre organizándose, pero al menos manda un mensaje. Esta vez no hay nada. Ni un "ya voy", ni un sticker, ni una llamada perdida, nada, absolutamente silencio de radio.

Pasan cinco minutos más cuando un golpe fuerte en la ventana lo sobresalta, haciendo que se asuste y pierda la concentración al oponente en el juego.

El pelo de Pelusa se eriza, alarmada, el golpe sonó demasiado fuerte para ser un pájaro o una rama.

Se arrastra hacia la ventana mientras ignora el ‘Game Over’ en la pantalla, siente su cuerpo tenso y cauteloso de lo que sea que podría ser.

Cuando llega al ventanal abre las cortinas e intenta distinguir entre la niebla y la lluvia que podría haber, voltea hacia abajo y mira algo que realmente no esperaba encontrar ahí un viernes a media noche.

Spider-Man, colgando de una mano contra el exterior de su departamento, cinco pies por debajo de la ventana, sentado en las escaleras de emergencia.

Algo parece que está mal, no se está moviendo y tampoco está esforzándose en que él no lo mire, no tiene esa postura relajada que suele adoptar cuando se balancea entre edificios, ni la postura tranquila que llevó las dos veces que lo salvó anteriormente.

Sus hombros permanecen ligeramente caídos y una de sus manos aprieta con demasiada fuerza el borde metálico de la escalera de emergencia, si no lo supiera mejor diría que está buscando activamente triturar el metal oxidado.

¿Cómo mierda Spider-Man dió con su dirección? ¿Lo estaba siguiendo?

Sin pensar mucho, abre la ventana con fuerza, dejando entrar algo de lluvia en el suelo elegante del apartamento.

Su viejo lo mataría si mirara esto, pero bueno, Veg no está aquí así que, ¿qué más da?

"¿Estás herido?" Le pregunta al vigilante, lo suficientemente alto para que pareciera que está gritando, la lluvia silencia cualquier otra cosa.

Ve cómo el otro voltea su cabeza hacia arriba con un rápido movimiento, sus ojos se abren tanto que incluso piensa que puede que esté en estado de shock, después de unos segundos de vacilación, el otro por fin decide subir hasta él.

No dice nada, pero puede ver la sangre en su traje, observa los parches rotos mientras se muestra una piel pálida como la nieve. Le recuerda a Conter.

"Estás lastimado, ven" Es lo que se oye decir.

Antes de que el otro pueda huir, arrastra al más alto hacia adentro, humedeciendo su ropa por la lluvia literalmente, cierra la ventana fuertemente después de ello, las gotas mezcladas con sangre chocan contra el suelo que uno de sus viejos hizo que remodelaran.

"Espera aquí" Dice, dirigiéndose a la puerta del baño de Conter.

Antes de llegar se detiene. "No toques nada, esta no es mi habitación" Vuelve a dirigirse a su destino pero se vuelve a detener antes de tocar el piso del baño "Y no te atrevas a irte"

Permanece inmóvil un segundo cuando llega dentro del baño, esperando escuchar el sonido de una ventana abriéndose o una telaraña escapando hacia la calle. Cuando no escucha nada, continua buscando su objetivo principal.

Escucha la pequeña risa de Spider-Man atrás de él, con rapidez busca el botiquín de primeros auxilios que tiene para Conter en la parte superior del gabinete.

Para la fortuna del bicho verde, Conter siempre encuentra una manera de hacerse daño, así que él se asegura de que el otro siempre tenga un extra de cosas en su botiquín aparte del que tienen en el baño que está entre la cocina y la estancia.

Camina devuelta a con el héroe y puede apreciar la gran escena que tenía enfrente con cierta incredulidad.

Pelusa está sentada en el regazo del otro, quien se encuentra en la silla de escritorio de Conter, tratando de lamer la máscara verde. Spider-Man está tratando de alejarla, pero hace una pausa dramática cuando mira que lo está observando.

La escena consigue arrancarle una sonrisa sin pedir permiso, el héroe más temido por los criminales de la ciudad está completamente derrotado por una gatita blanca de apenas unos meses que insiste en darle besos sobre la máscara

"Por Dios, dejalá, es un amor" Dice, sentándose en la cama frente a él.

Saca varias cosas del kit, agradece de haber arreglado tantas veces a su compañero que ahora al menos tiene practica con este tipo de cosas.

Sus movimientos salen casi de memoria, algodón, agua y jabón, antiséptico, gasa y vendas.

Hace meses que cura los raspones de Conter después de cualquier tontería que termina haciendo. Nunca imaginó que ese conocimiento acabaría sirviendo también para curar a Spider-Man.

"Y bueno, ¿qué pasó exactamente?" Pregunta después de pasar cierto tiempo en silencio y cuando la mayoría de cortes están limpios.

Ve como el otro duda.

"¿Qué? ¿No querés decirme?" Dice en un tono de ofensa que es mayormente fingido, agarrando algodón y echándole antiséptico.

"Algo así" El sonido de su voz ronca que sale de su garganta hace que tenga la seria necesidad de pasarle un vaso o botella de agua, pero adivinando cómo es esto, en el momento que salga de la habitación, el otro va a desaparecer de su vista.

"¿Por qué? ¿No confiás en mí?" Le dice, y mira como el otro se inmuta cuando pasa el algodón encima de un corte profundo.

"Porque confío en ti"

Ante ese comentario hace una pausa "Oh" El otro lo dijo con una sinceridad tan desarmante que durante un instante se olvida de seguir limpiando la herida.

Spider-Man se sienta más derecho, entregándole con su mano izquierda a la gata suavemente "No debería haber venido aquí"

"¿Cómo me encontraste?" Pregunta, no con mala intención, en realidad tiene muchísima curiosidad de esto.

Ve el entrecierre de ojos del héroe.

"¿Otro secreto?" Y el otro solo asiente “Si no estuvieses ayudando a la policía créeme que ahorita mismo estarías en la comisaría" Dice con humor.

"¿Crees que ayudo a la gente?" La voz del otro suena tan suavemente que si no se hubiera esforzado, no lo hubiera escuchado.

"Y, obvio. No creo que solo estés salvando gente sin intenciones de ayudar"

El del traje verde solo ríe "Mucha gente piensa que estoy mal en lo que hago. Piensan que estoy haciendo el trabajo de los demás más difícil, la policía me quiere tras la rejas"

"Bueno, pues ellos están equivocados entonces. Vi lo que hiciste el fin pasado, ¿salvar a esos niños y a su madre antes de que el auto cayera en el río? Fuiste- Fuiste completamente vos, no ellos. Eso es solamente lo que pasó en noticias, no quiero ni imaginarme lo que hacés cuando nadie te ve"

Spider-Man lo mira con incredulidad mientras se para para irse.

"Eso- realmente es- no es..." Le dice, tartamudeando "Cuando puedo hacer cosas que tú no puedes, y luego suceden cosas malas, suceden gracias a ti"

Se mueven hacia la ventana mientras los ruidos de gotas chocando en el cristal suenan desde el otro lado, voltea a ver de reojo a Pelusa, quien está en la cama de Conter.

"Tampoco tengas tu ego en las nubes, sos humano Spider-Man, como todos los demás" Dice volteándolo a ver.

El otro asiente en acuerdo, y luego abre la ventana sin esfuerzo alguno y se va, sin decir nada más.

Sigue un poco conmocionado por todo lo que pasó después de eso, se dirige al almacén de su área de lavandería para buscar productos de limpieza.

Los movimientos de los próximos diez minutos son automáticos, es cuando termina de limpiar el desastre que dejó el héroe que decide llamar a Conter, solo para ver si se encuentra bien. Sin embargo, después de 4 llamadas al buzón se decide en no insistir más.

Se acuesta en la cama del mayor, oliendo el aroma del otro y lo último que recuerda ver es el 00:47 en su celular.

Se despierta cuando siente un movimiento a su lado, voltea a ver al peliblanco, tiene a Pelusa entre sus brazos. "¿Qué estás haciendo aquí?" Conter le pregunta.

Todavía tiene algunas gotas de lluvia atrapadas entre los mechones blancos del flequillo.

Lleva una sudadera distinta a la que usó en la mañana, y desde donde está acostado, el olor a mandarina del Shampoo del otro le inundan las fosas nasales.

Se escucha bostezar entre sus brazos antes de acomodarse otra vez contra las almohadas del mayor.

"Pelusa está obsesionada con vos, yo solo la estoy acompañando"

Conter parece que está esperando a que diga algo más, no lo hace. Algo en esta extraña amistad que tiene con el arácnido parece demasiado importante para decirle a alguien más, incluso a la persona que más ama.

Además, ¿cómo iba a explicarlo? Ni él entendía qué estaba pasando. Sólo sabía que, cada vez que Spider-Man aparecía, terminaba sintiendo la misma tranquilidad absurda que experimentaba cuando Conter estaba cerca.

Era ridículo intentar poner eso en palabras.

Conter se acerca a la mesita de noche para apagar la lámpara, aparte de la pequeña luz contra el escritorio gracias a las cortinas que accidentalmente dejó abiertas son envueltos en oscuridad.

Después de unos segundos, siente el cuerpo del otro hundir la cama a su lado, todavía medio dormido, termina siguiendo el calor casi por instinto.

Se acomoda sobre el colchón hasta que su frente roza distraídamente el costado del cuello del albino.

Recién entonces parece encontrar una postura cómoda por primera vez en lo que llevaba dormido.

El mayor no dice absolutamente nada, deja escapar una respiración lenta que le acaricia el cabello antes de levantar una mano y acomodarle un mechón detrás de la oreja con una delicadeza inexplicable.

Fuertes golpes por la lluvia siguen sonando a través del silencio, el brazo de Conter permanece inmóvil a un costado de su cuerpo unos segundos, y después, con muchísimo cuidado para no despertarlo del todo, supone, termina rodeándole la espalda.

No llega a ser un abrazo completo; apenas el suficiente para mantenerlo cerca sin hacerlo sentir atrapado.

Spreen responde de la única forma que sabe hacerlo cuando está medio dormido, se acerca un poco más.

"Buenas noches, Spreen" Escucha que dice Conter, extrañamente con un tono de voz que parece demasiado suave.

"Descansa" Dice, exhalando una tierna respiración más, lo último que registra es una pequeña presión de labios en su frente.

Está muerto para el resto del mundo después de eso.

 

iv.

 

El iphone de Spreen vibra en el momento que sale del McDonald's que siempre va. Sí, lo odia. Sí, la atención del cliente es una poronga. Sí, siempre rechazan su tarjeta. Pero no quita el hecho de que queda cerca del departamento.

Sosteniendo las bolsas de comida que compró para que cenaran él y Conter desbloquea su celular. Un mensaje de Conter, lee.

< Hay un villaon cerca de la ccalle donse ibaw a comprat comidsa

Se detiene a mitad del estacionamiento, y rápidamente se mete a twitter para checar las noticias.

La pagina muestra la tendencia con más de ochenta mil tweets, varios clips de Spider-Man peleando con lo que parece ser una silueta rara y oscura.

Los videos apenas duran unos segundos, telarañas atravesando la lluvia, patrullas intentando gestionar calles enteras, una figura hecha de humo negro apareciendo y desapareciendo entre edificios como si las sombras fueran puertas abiertas únicamente para él.

En ninguno de los clips Spider-Man consigue quedarse quieto más de un instante, parece cansado.

Tiene un escalofrío, no puede evitar preguntarse cuánto tiempo lleva despierto el héroe o si alguna vez tiene un día libre, si existe un momento en el que simplemente pueda volver a su casa y dormir ocho horas seguidas sin que alguien intente matarlo o cargue con el peso de tener que salvar a todos en cada momento.

Él casi se suicida intentando salvar a Pelusa, incluso con la ayuda de dicho héroe arácnido, hay un escalofrío en su cuerpo de solo pensar en pelear con algo tan grande como lo son siempre los villanos.

Empieza a caminar hacia su auto mientras le contesta el mensaje a Conter.

ya voy pa la casq no te preocupes pa >

Saca sus llaves, Dios, lo difícil que es saber cuál es cuál cuando él y Conter tienen cuarenta diferentes del otro.

Antes de que pueda presionar la llave correcta en la manilla de su carro una respiración en su oído lo detiene en seco.

"¿Hola?" Pregunta, probablemente parecía un boludo porque cuando mira a su alrededor no hay nadie cerca de él.

De cualquier manera, sus manos comienzan a temblar por la repentina ansiedad que inunda sus venas, tarda mucho más de lo que quisiera admitir para abrir el carro.

Lo primero que hace es tirar las bolsas de comida en el asiento pasajero, antes de que pueda meterse así mismo al auto, siente manos frías en ambos lados de su cintura.

Grita al sentir que es arrojado hacia el suelo de concreto, el impacto le roba completamente el aire.

La espalda golpea el duro suelo con tanta fuerza que durante un instante está convencido de haberse fracturado algo.

Apenas consigue incorporarse sobre un codo antes de que la figura vuelva a aparecer frente a él como si hubiera salido directamente del suelo, el polvo que aparece de la nada hace que sea difícil de distinguir todo, pero cuando logra identificar que tiene enfrente, puede ver la figura sombría y enojada.

Inhala y exhala por la boca, entrando en un pánico que hace que sienta un mareo en su cabeza.

"¿Quién sos?" Pregunta.

El otro ser no dice nada, sin embargo, todo hace clic después de un momento, el mensaje de Conter, ese clip de Spider-Man peleando con una figura que es parecida a la que tiene enfrente, la tendencia en Twitter que tiene como nombre 'Shadowsmoke'.

"Viajas a través de las sombras, ¿no? Así es como vos-"

Su voz se interrumpe porque siente que su visión empieza a difuminarse, sigue en el estacionamiento, pero puede distinguir que está en otro lado.

Al voltear a sus lados, mira como se encuentra de repente tirado cerca del borde del tercer piso.

El estaba hace un momento en el primero.

El villano a unos metros de él, parece muy enojado, se para mientras intenta no mirar hacia atrás, donde el vacío de tres pisos de alturas lo saludan.

"Conoces a la araña" Le dice el villano, acercándose cada vez más a él en velocidades inhumanas.

Da inconsciente un paso hacia atrás, tocando el borde del edificio con la parte trasera de sus talón.

En cuestión de un parpadeo siente como el otro lo agarra del cuello y lo empuja hacia arriba, sus pies ya no pueden tocar el borde del edificio, ahora se encuentran flotando.

Si el villano quisiera, lo podría tirar aquí y hacer que su cuerpo se estampe desde diez metros de altura.

Los dedos buscan desesperadamente cualquier punto de apoyo que no existe. Apenas logra rozar con la punta de las zapatillas el borde del edificio antes de volver a quedar suspendido en el aire.

Lo único que puede hacer es negar con la cabeza e intentar hablar, no funciona.

Mira los ojos del villano, son morados y salen niebla de ellos, el otro alza sus manos con garras filosas y presiona los dedos contra su cara lentamente.

Lo único que hace es quejarse de dolor por el tacto, los rastros de sangre ya corriendo por su cara y extendiéndose a su cuello.

"Conoces a la araña. La araña te conoce" Repite Shadowsmoke, su voz ronca y fea zumbando en sus oídos.

Se abstiene a contestar mientras siente que el otro lo baja lentamente, sigue estando flotando, lo único que lo mantiene a salvo es, irónicamente, el de sombras. Todo su cuerpo está tenso.

Antes de que pueda suplicar por cualquier cosa, el hombre sale volando un par de metros lejos de él, mientras grandes manos lo alejan del borde.

Siente el alivio en sus venas al ver al de traje verde, abre su boca para agradecer pero antes de que él o el héroe puedan hacer cualquier cosa, vuelve a sentir la mano filosa en su cuello, supone que el villano tiene una habilidad de poder de teletransportar gente, porque su rostro ahora se encuentra a la par del suyo, el héroe a unos metros de ellos.

"Hey, oye-" un pequeño 'mierda' suena después de eso. "No lo toques, no te atrevas a tocarlo" Spider-Man dice con una voz tensa.

Nunca lo ha escuchado así, no es el Spider-Man que hace chistes malos mientras inmovilizaba ladrones, ni el héroe relajado que se había sentado con él en una banqueta a escuchar cómo se quejaba de su facultad y de Conter.

Es una voz quebrada por un miedo tan evidente que le aprieta el pecho y la garganta, cada palabra gotea desesperación, pronunciada con la urgencia de alguien que esta completamente dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de impedir que le hicieran daño.

¿Tanto le importa la vida de un simple civil?

Mientras lucha contra las garras en su cuello intenta ver al de traje.

"Por favor, no lo toques" Lo escucha, mientras hace sus dos manos hacia arriba, es como si estuviera pidiendo paz.

La manera en que lo dice hace que su corazón se estruje otra vez. La garra que tiene en su garganta se mueve hacia su rostro, suelta un pequeño gemido de dolor cuando siente arañazos cerca de sus ojos.

"¿Esta cosa significa algo, Spider-Man?"

"¿Por qué no lo dejamos fuera de toda esta mierda y hablamos? No hay necesidad de tenerlo aquí, él no tiene nada que ver con esto. Él no es como nosotros"

Las palabras salen atropelladas, sin el menor rastro de la confianza con la que suele hablar.

Ni siquiera intenta pensar una estrategia o ganar tiempo con alguna de sus bromas ridículas; simplemente negocia.

Se ofrece a sí mismo, intenta convencer al villano de que él vale más la pena, como si la única prioridad que existiera en ese momento fuera sacarlo a él de allí.

¿Tanto le importa que él viva?

Nadie se mueve, están en un punto muerto, Shadowsmoke sosteniéndolo y Spider-Man mostrando sus manos en un tipo de rendición.

Antes de poder pensar en cualquier otra cosa, siente que su mundo se voltea, en un parpadeo y otro se encuentra en otro lugar.

Recuperando el aliento y tosiendo levanta la vista, ve cómo el héroe teje con sus telarañas al villano a una velocidad que no puede seguir.

Por primera vez entiende por qué media ciudad deposita tanta confianza en Spider-Man.

El héroe deja de parecer una persona y se convierte en un borrón verde atravesando a través de unos de los puntos del tercer piso a otro.

Las telarañas cruzan el aire desde todos los ángulos posibles, obligando a Shadowsmoke a retroceder mientras intenta atacar algo que ya no está donde lo vio un segundo antes.

El sonido seco de cada telaraña impactando contra el concreto rebota entre los edificios lo abruma, fuerza los oídos por primera vez desde que se puso en esta situación; los sonidos de los civiles gritando abajo y las sirenas de fondo mezclándose con su respiración agitada se mezclan.

Voltea a sus lados y observa un pedazo de ladrillo grande que fácilmente puede noquear a cualquier ser vivo.

Levantándolo le grita al héroe.

"Che, arañita" Cuando ve que tiene la atención del héroe, lanza la piedra hacia arriba, con la suficiente fuerza para levantarla unos pares de metros.

Mira como las telarañas se juntan con el pedazo de concreto y golpea a Shadowsmoke, noqueándolo en cuestión de segundos.

¿Ya puede llamarse a si mismo compañero de Spider-Man? ¿O todavía no? Él diría que puede.

Antes de que caiga sobre sí mismo, siente los brazos de Spider-Man envolverlo. Tan fuerte como si fuera la cosa más importante para el otro.

Durante unos segundos ninguno de los dos pronuncia una sola palabra.

Spider-Man únicamente sostiene su rostro entre sus manos enguantadas, recorriendo con la vista cada corte nuevo, cada mancha de sangre y cada rasguño que parece que alcanza a encontrar.

Sus dedos tiemblan, un movimiento tan pequeño que probablemente nadie más habría notado. Spreen lo hace, lo suficiente como para comprender que el otro había llegado a creer que no alcanzaría a salvarlo.

Con una pequeña risa y olfateo le dice "Todo piola" Siente dolor por todo su cuello y rostro, pero quiere verle el lado positivo a las cosas, ojo, no murió.

Cuando intenta sonreír, siente su piel estirándose por los cortes y la sangre seca, uno de sus ojos apenas consigue abrirse por completo.

Pero si él no intenta aliviar un poco el ambiente, está bastante seguro de que Spider-Man terminará culpándose por algo que jamás estuvo bajo su control. Dios, sus padres van a matarlo.

"Yo... de verdad, lo siento muc-"

Lo corta en seguida "Nah, no te disculpés. No me lo hiciste vos"

Escucha las sirenas de fondo.

"Deberíamos irnos, ellos lo encontrarán" Dice el héroe, volteando hacía Shadowsmoke por un segundo.

Mientras el héroe pone al villano en un lugar más seguro, su atención se dirige al teléfono que está en el suelo, lo agarra, confundiéndolo con el suyo, enseguida encontrándose confundido por lo que observa.

Está mirando su propia ubicación, su nombre, su cara en el icono de contacto. Raspa su dedo pulgar en la misma grieta que tiene el celular de Conter.

La misma calcomanía de un gatito blanco que le regaló hace unas semanas porque '¡Mirá Conter! ¡Es Pelusa!' se burla de él cuando le echa un vistazo a la parte trasera del celular.

Su cabeza se niega a aceptarlo de inmediato, tiene que haber otra explicación.

Miles de personas tienen el mismo modelo de celular, miles usan fundas negras y una calcomanía de un gato blanco no puede ser una prueba suficiente para sacar semejante conclusión.

Su mente empieza a fabricar excusas con desesperación, buscando cualquier posibilidad, por absurda que sea.

Pero al final, sin pensar mucho en sus acciones, él habla.

"¿Conter?"

"¿Sí?" Spider-Man le contesta, sin prestar atención a lo que dice o hace mientras gira a verlo. Un sonido vergonzoso y extraño sale de él cuando se da cuenta de lo que acaba de decir. "Espera-“

Siente como su corazón se detiene.

"No me jodas, no lo digas, no lo digas" Dice con un tono de voz enojado, casi puede sentir su propia incredulidad en sus ojos mientras se acerca a su compañero de piso.

Da un paso más y arranca la máscara, observa la cara del contrario llena de pequeños cortes por su lucha con el villano, los labios y ojos verdes que tanto ha memorizado se ríen de él.

Todo a su alrededor pierde importancia.

Las sirenas siguen acercándose, el viento arrastra el olor a humedad entre los edificios, pero deja de registrar cualquiera de esas cosas.

¿Y aún así?

Aún así lo único que existe frente a él es Conter. Conter respirando con dificultad, Conter sin la máscara arrancada entre sus propias manos, Conter observándolo con una culpa tan inmensa que parece incapaz de sostenerle la mirada durante más de un segundo.

¿Cuántas veces había visto esos ojos, esos labios confiando ciegamente en ellos? Los 'Voy a estar afuera con los chicos un rato', 'Solo fui a dar un paseo', 'Saldré tarde de clases' Ahora quedan claros para él.

Recuerda a Farfa burlándose de las ojeras que cargaba desde hace unas buenas semanas, a Amílcar preguntándole si alguna vez pensaba dormir ocho horas seguidas y a Shadoune comentando, en plena universidad, que Conter desaparecía demasiado entre clases.

Él había estado presente en cada una de esas conversaciones, él había visto todas las pistas delante de sus ojos y, aun así, nunca imaginó que la respuesta fuera esta.

Todo eso fue una mentira, siente que puede vomitar.

"Spreen, por favor. Solo- solo déjame explicarte" Le dice el otro, sosteniendo firmemente su muñeca, como si tuviera miedo que escapara "Te lo quería decir, te lo juro por Dios. Simplemente no quería..."

"¿No querías qué, Conter? ¿Que esta mierda pasara? ¿Qué carajo querés decir con que no querías qué?" Le grita enojado.

Ve como el albino se encoge, haciendo que se calme un poco.

"No quería arrastrarte a esto, a ti, a Farfa, a Shadoune, a Sili, a nadie"

Las sirenas ahora se escuchan más cerca de lo que lo hacían hace rato y Conter parece sensible a eso.

"Spreen, por favor" Le dice mientras abre sus brazos.

Con un suspiro cansado solo responde. "Dale- dale, sí, está bien" Las palabras salen de su boca antes de que su cabeza termine de procesarlas.

Aun así, permanece inmóvil, observa los brazos abiertos de Conter durante varios segundos, incapaz de decidir qué siente exactamente.

Está furioso por todas las mentiras, aterrorizado por todo lo que acaba de descubrir y, al mismo tiempo, profundamente aliviado de que el otro siga vivo.

Nunca había sentido tantas emociones distintas peleándose dentro de su pecho al mismo tiempo.

Es Conter quien termina acortando la distancia, lo hace despacio, con un cuidado casi doloroso, como si cualquier movimiento brusco pudiera hacer que Spreen se arrepintiera y retrocediera.

Él nunca rechazaría contacto físico del otro.

Cuando finalmente lo rodea con los brazos, el abrazo no tiene nada de triunfal. Se siente desesperado, apretado y casi tembloroso.

Un abrazo de alguien que llevaba varios minutos convencido de que acababa de perder a la persona más importante de su vida, ahora es consciente, él devuelve el abrazo igual de fuerte.

No admitiría jamás que hubo un grito cuando el más alto lo levantó como si pesara una pluma y lo llevó a más de veinte metros sobre el suelo, balanceándose con telarañas por la ciudad.

Cuando llegan a su departamento, (ahora sabe porque el héroe conoce su ubicación, cae en cuenta). Conter abre con facilidad la ventana de la estancia, sin siquiera hacer un ruido.

Lo deja entrar primero, sosteniéndolo en caso de que se caiga, Conter se desliza después de que estuviera completamente adentro.

Antes de que pueda pelear y discutir siente el jalón del albino en su brazo, el otro lo está arrastrando al baño de invitados de la planta baja, lo sienta en el borde de la bañera y abre el botiquín de primeros auxilios.

El baño de invitados está exactamente igual que siempre; Una toalla que Farfa olvidó la última vez que pasó la noche sigue doblada sobre el radiador y una botella de shampoo que Sapnap juró que recogería hace semanas continúa ocupando espacio junto a la ducha.

Todo le resulta absurdamente cotidiano, tan normal que contrasta con una manera casi violenta con la sangre seca cubriendo el traje verde de Conter y su propia sangre en su cuerpo.

Ve a Pelusa acercarse y arrastrarse a su regazo, la empieza a acariciar para saciar un poco su ansiedad.

Abre la boca para hablar cuando Conter se gira a lavar un trapo húmedo y antes de que salga una sola palabra, el mayor le dirige una mirada por el reflejo del espejo.

Cuando cierra la boca, Conter habla "Ya sé, te he estado mintiendo durante mucho tiempo. Pero si me dejas explicar te juro que lo vas a entender"

Hace el mayor esfuerzo para solo asentir, quiere decirle tantas cosas al otro, pero supone que un rato de espera no mata a nadie.

"Todo... todo lo que siempre he querido hacer es protegerte. Eres lo más importante para mí, Spreen. Cuando conseguí estos poderes... no pude evitar sentir que tenía la obligación de hacerlo"

Spreen baja lentamente la vista hacia el suelo.

Piensa en el departamento lleno de voces cada fin de semana, en Piru entrando sin tocar porque hace meses dejó de molestarse en avisar, en Amílcar robándose comida del refrigerador mientras finge que nadie lo ve, en Serpias ocupando el sillón durante horas mientras los obliga a pintarse las uñas con él, en Shadoune apareciendo para pedir apuntes de la universidad para terminar quedándose todo el día, en Farfa, diciendo una y otra vez que Cris es incapaz de cuidar de sí mismo, en Diff, en Vandal, en Sili.

Piensa incluso en los recién integrados al grupo de primer año, en yMiau, Coldi y Sefi.

Ninguno de ellos tenía idea, y él, que compartía departamento y pared con el héroe más famoso de toda la ciudad, tampoco lo hacía.

Puede mandarlo a la mierda, decirle que se siente como el peor amigo del puto mundo al no darse cuenta de las pelotudeces de su segunda vida, pero... Dentro de él, sabe que el otro jamás haría nada con malas intenciones, lo conoce como la palma de su mano.

Agh, esto lo más probable es que le saque canas antes de los veintitrés.

Cruza los brazos sobre su pecho y deja escapar un suspiro largo mientras cierra los ojos antes de volver a hablar.

Siente los ojos de esperanza del otro incluso sin verlo.

"Bueno, dale. Comenzá desde el inicio, hijo de puta" Dice cansado, envejeció unos cinco años en el lapso de toda esta conversación.

“¿Te acuerdas del viaje a Dedsafio en la materia del profe Eón..?”