Work Text:
"Red Flags (feat. Montaigne)"
Tom Cardy, Montaigne
Algo anda mal con Roier.
Cellbit quería ignorarlo pero ya no podía. Y no lo malentiendan, una cosa que nunca cambiará es que él amará a su esposo sin importar que.
Pero esto se volvía un mezcla entre ridículo y preocupante.
Hace unos cuantos días, se encontraba comiendo tacos con su esposo y Richarlyson, y mientras recogían sus platos, Roier cayó desmayado en el suelo.
Obviamente preocupado, Cellbit lo llevó hasta el cuarto del castillo, diciéndole a Richarlyson que fuera con Pac, y se quedó con él hasta que despertó.
Sin embargo, apenas Roier abrió los ojos, notó que algo estaba raro, por así decirlo.
- ¡Guapito! Você tá bem? O que aconteceu?
Roier no decía nada, sólo se quedaba observándolo en silencio. Cómo si no comprendiera que estaba diciendo.
- ¿Amor? - intentó de nuevo Cellbit. Y fue ahí que la expresión del castaño comenzó a cambiar.
El ojiazul sabe que su esposo lo ama pero en la mirada del castaño había más que amor, ¿sorpresa, quizás? Junto con algo más obscuro.
Roier sonrió, lo atrajó a un beso profundo que le quitó el aire y Cellbit decidió que no valía la pena pensar de más.
Ese fue su error, todo empezó a ir boca abajo desde ahí. Por más que quisiera negarlo, era hora de aceptar la realidad.
Algo anda muy mal con Roier.
Fueron cosas pequeñas que escalaron rápidamente conforme pasaban los días. Primero fue su ropa, Cellbit sabía que el color de su marido era el rojo pero de la nada comenzó a tener un gusto muy marcado por el negro. Todo bien, se veía hermoso de cualquier forma.
Por otro lado, el mayor conocía las muestras de afecto de su esposo, sabía que no era mucho de besos o abrazos pero le demostraba su amor de muchas otras formas. Cosa que cambió completamente después del incidente.
Cellbit podría estar hablando con cualquier persona y Roier llegaba a darle besos demasiado íntimos cómo para qué estuvieran bien. Y bueno, no es cómo si el ojiazul tuviera alguna queja.
Pero lo hacía de una forma...peculiar. Cómo si intentara probarle algo a la persona desafortunada que presenciaba el espectáculo.
Además, Roier comenzó a ser muy exigente con el tiempo de su marido. Quería saber absolutamente todo: dónde estaba, con quién, por qué y que cosas hacía apenas se separaban por unos minutos. Empezó a marcar su cuello con mordidas y chupetones (que obviamente recibía de regreso), le hablaba como si fuése un sueño hecho realidad. Lo miraba con una devoción enorme, totalmente entregado a él.
Era un poco abrumador pero nada que a Cellbit le molestara. Aún así recibía miradas preocupadas de parte de Felps y Pac, junto con diversas advertencias que había decidido ignorar. Innecesarias realmente.
¿Y qué si su esposo se había vuelto un poquito posesivo? Él era completamente de su marido. Además hasta este punto, Roier sólo actuaba de esta forma cuándo convivía con otras personas de su edad. Seguía de maravilla con Richarlyson y los tres pasaban mucho tiempo juntos (por no decir que Roier jamás se despegaba de su lado). No hay de que alarmarse.
Bueno, no había de que alarmarse. La gota que derramó el vaso fuer Roier apuñalando a Pac. Cellbit no tenía ni idea de cómo había llegado a esta situación. Sólo comenzaron a llegar mensajes preocupantes al grupo general y se teletransportó en seguida al Spawn.
- Você tá maluco! - gritaba Pac mientras sostenía una herida profunda y sangrante, Cellbit inmediatamente la reconoció cómo una puñalada (muy acertada y limpia, por cierto, estos últimos días su guapito había desarrollado un interés por los cuchillos).
- ¿Yo? - escuchó la voz de su esposo y lo miró asegurando un cuchillo mientras miraba a Pac con absoluta indignación.- El único loco eres tú coqueteando descaradamente con mi marido. Es mío.
"Fofinho"
¿Cellbit ya mencionó lo lindo que se veía Roier celoso? Probablemente no era el tiempo de pensar esas cosas.
- Guapito - decidió interrumpirlo apenas notó que tenía la intención de hacerle otra herida a Pac.
En cuanto escuchó su voz, Roier volteó encantado con una sonrisa enorme y dejó caer el cuchillo.
- ¡Cariño! - corrió hacía él y lo abrazó por el cuello. Seguido de un beso profundo que le robó el aliento.- ¿Qué haces aquí, mi amor? ¿No debías cuidar a Richarlyson?
- Sim pero, ¿qué es todo esto, cielo? - le dijó mientras acariciaba su mejilla. Roier parecía derretirse al tacto, cerrando los ojos y acariciándose con su mano.
- Nada importante, corazón - lo miró fijamente, con ese toque de locura en sus iris castaños. - Sólo me aseguraba de que nadie se meta entre nosotros.
Cellbit estaba tan concentrado en su esposo que no notó la ausencia de Pac. Por un momento se preguntó si estaba bien pero fue distraído por otro beso. Automaticamente pasó sus brazos por la cintura de Roier y decidió que lo resolvería luego.
"Seguro estará bien" pensó mientras profundizaba el beso y la lengua de su marido invadía su boca.
Aún así, sabía que ya no podía ignorar la situación. Tenía que hacer algo.
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"The Red Means I Love You"
Madds Buckley-
Okey, quizás había ido un poquito lejos apuñalando al tal Pac (o cómo quiera que se llame). Roier realmente no tenía intención de herirlo pero ese bastardo se la pasaba preguntándole a su esposo si todo estaba bien.
"¿No has notado algo raro con Roier?"
"Cellbit, esto no me parece normal"
"Te estoy diciendo que actúa diferente"
Bla bla bla.
El madito parecía obsesionado con la idea de que algo estaba pasando. Y sí, quizás había cambiado de universo a uno dónde estaba casado con un sexy brasileño millonario, junto a un hijo adorable que lo amaba cómo si fuera su verdadero padre.
¿Y qué?
¿Acaso a Pac le molestaba que Roier por fin fuera feliz? ¿No podía siquiera alegrarse de que su supuesto amigo hubiera salido de su noviazgo tóxico (no oficial) con el bastardo de Natalan?
"Gata rompehogares" pensaba el castaño. Después de todo lo que pasó en Chafaland, con nadie que lo apoyara y siendo juzgado simplemente por amar diferente, se merecía esta oportunidad.
Por fin podía ser libre. Tenía todo lo que nunca pudo en su mundo original.
Era correspondido. Cellbit (nombre que aprendió unas pocas horas después de despertar en este marivilloso lugar) no era nada cómo Natalan. Él sí lo quería, él sí lo aceptaba.
Su mirada estaba llena de amor y Roier se encontraba sediento de él.
No por nada había hecho uno de sus tantos rituales (qué sí funcionan, por cierto!!) en casa, este servía para cumplir tu mayor deseo. Roier había cerrado los ojos, pensando con todas sus fuerzas en aquello que más anhelaba.
"Deseo tener a alguien que me ame, que sacrifique todo por mí. Deseo ser su mundo entero, su prioridad número uno"
"Deseo a alguien que esté tan loco por mí cómo yo por él"
¡Y pam! Ahora está casado con un hermoso brasileño. Incluso si los primeros días tuvo que convivir mucho con Richarlyson para entender lo que decía, no importaba. Aunque no hablaran el mismo idioma, el amor sobrepasa cualquier barrera, incluída la del lenguaje.
Hablando de Richarlyson, ahora mismo ambos estaban dando un paseo por lo árboles rojos que se encontraban alrededor del castillo (que era de su marido!). Su precioso esposo dijo que tenía que hacer unas cositas y luego volvía, todo bien, Roier definitivamente no tenía ganas de encadenarlo a sí mismo y evitar que lo abandonara cómo Natalan porque Cellbit jamás haría eso y si lo hiciera lamentablemente tendría que sacarle el corazón-
En fin. El silencio lo dejaba pensando demás y era un poco extraño pues su adorado hijo solía hablar mucho, por alguna razón el niño estaba más callado de lo habitual.
- ¿Pasa algo, Richalyson? - preguntó el castaño mientras veía el semblante caído del más pequeño.
- Pá...¿en verdad lastimaste a pai Pac? Me dijo que me alejara de ti porque eres peligroso - le contó el niño con un adorable puchero.
"Ni casi muerto ese estúpido deja de arruinar las cosas, la próxima vez le coseré la boca para que deje de meterse en lo que no le incumbe"
- ¡Claro que no, cielito! Lo que pasó fue un malentendido que resolvimos hablando cómo adultos - apenas lo viera, iba a matar a ese bastardo.
La verdad es que muy en el fondo (y con mucho pesar) Roier sabía que Pac sólo estaba preocupado, no sólo por Cellbit sino también de su amigo mexicano. Además estaba demasiado ocupado saliendo con un tal Fit cómo para buscar algo con su esposo.
¡Pero no lo atacó por nada! Roier no tenía ningún problema con Pac hasta que se enteró (mientras investigaba por completo la vida de su marido) del supuesto "romance" que había tenido con su esposo. Imperdonable, al parecer el Roier de este mundo no tenía una vida perfecta después de todo. Sus supuestos amigos eran unos hipócritas.
En Chafaland asesinó a varios por menos. ¿Cómo es que su yo de aquí era tan confiado? Parecía cómo si ignorara los peligros de dejar a su pareja convivir con tantas personas. Pero sin problema, Roier jamás bajaría la guardia, su yo le agredecería dónde estuviera.
Richarlyson se mantuvo en silencio por algunos minutos, se veía pensativo. Abría y cerraba su boca cómo si dudara de lo que estaba a punto de decir.
- ¿En verdad...eres Roier? - cualquier pensamiento fue interrumpido al escuchar la pregunta que acababa de hacer su hijo.
"¿Está sospechando?" Roier le tenía muchísimo cariño a Richarlyson y nunca había matado a un niño pero si fuera necesario quizás-
- ¡Es sólo que... - cómo si pudiera leer sus pensamientos, el pequeño comenzó a explicar apresuradamente mientras veía nervioso la cara antipática de Roier - ...ya no actúas cómo antes! No visitas a Bobby ni le hablas a Leonarda o a la tía Jaiden, sólo pasas tiempo conmigo y pai Cellbit.
Roier no tenía idea de quiénes eran esas supuestas personas pero tenía que hacer algo rápido o ese mocoso arruinaría todo.
-...¿Tanto te desagrada mi compañía, Richas? - el niño paró su parloteo al ver la cara herida de su padre. - Quería pasar más tiempo contigo y con Cellbit, pero si te molesta tanto yo...- lágrimas comenzaron a caer de sus ojos.
Richarlyson se sentía horrible. Jamás había visto a su papá llorar y ahora él era el responsable de eso.
- ¡No, no pai, eso no fue lo que quise decir! - se acercó a Roier y lo abrazó con fuerza, sus propios ojos se llenaban de lágrimas, estaba tan confundido y frustrado. - Sólo quiero que todo vuelva a ser cómo antes, lo siento pá.
- Richarlyson - tomó el rostro del niño entre sus manos y lo miró fijamente. - Todo será cómo antes, te lo prometo pero por favor... - su tono y su agarre se volvieron más firmes- ...No vuelvas a dudar de mí, ¿sí, cielito? -.
Richarlyson asintió y escondió su cara en el estómago de Roier. Nunca lo creyó posible pero, por primera vez, no se sentía seguro con su padre.
"Estou aterrado"
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Era suficiente. Cellbit podría dejar pasar unas cuantas puñaladas a uno de sus mejores amigos, pero ¿meterse con su hijo? Eso ya cruzaba la linea. Ahora estaba completamente seguro, ese no era su esposo.
Le había comentado que terminaría unos pendientes, odiaba mentirle a su guapito pero era necesario. Debía comprobar por sí mismo lo que ya temía, así que tomó una poción de invisibilidad para después seguir a su esposo y su hijo. Y vaya que lo comprobó.
Roier jamás haría algo que lastimara a Richarlyson. Esa mirada sombría llena de desconfianza que indicaba peligro no era una que le daría nunca, no a su propio hijo.
Entonces era oficial, necesitaba hablar con alguien y armar un plan para traer devuelta a su verdadero marido.
Fue así que terminó contándole todo a Felps, quién (después de varios Eu te avisei) le ordenó distraer a lo que sea que ocupara el cuerpo de su esposo por unos días en lo que buscaba una solución. Ambos tenían bastante conocimiento en rituales así que llegaron a una conclusión rápidamente:
Intercambio de mentes.
Si nunca hubiera sido perseguido por un oso blanco con una motosierra o asesinado por una banda de capybaras, esto sería lo más extraño que le hubiera pasado en su vida.
Aún sabiendo que no era Roier Roier, se encontraba conflictuado con todo esto. Es decir, en primer lugar, ¿cómo siquiera existía una versión de su esposo que no era bañado de amor todos los días? En el transcurso de todo el tiempo después del incidente, era claro que este Roier no conocía el concepto de ser amado con la misma intensidad.
"¿Quién sería tan estúpido para dejar ir una oportunidad así?" sí, puede que este guapito fuera un poco celoso, posesivo y manipulador pero estaba tan lleno de amor que nada más importaba. Cellbit siempre amaría a su esposo, incluyendo su versión más transtornada.
De esta manera, los días pasaron en lo que Cellbit y Felps reunían los materiales necesarios para traer devuelta a su marido. Sólo había un pequeño problema.
Roier sospechaba algo. No tenía idea de cómo se había enterado pero era claro por la forma en que sus celos y posesividad aumentaron drásticamente.
Cellbit intentaba de todo para mantenerlo contento pero nunca parecía ser suficiente para él y el ojiazul no era lo suficientemente fuerte cómo para negarle algo. No importaba si no era el suyo, seguía siendo Roier y jamás podría lastimarlo.
El ritual que encontraron servía para cumplir tu mayor deseo, el precio era un alma (que probablemente fue la de su verdadero esposo en el caso de Roier-no-Roier), esta misma era mandada a un mundo aleatorio para permitir el uso de su cuerpo, ahora tocaba hacerlo al revés. Utilizarían el alma de su falso guapito para traer a su verdadero marido, de esta forma, ambos Roier's intercambiarían dimensiones.
Y entonces llegó el día. Era hora de traer al amor de su vida devuelta en sus brazos.
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Algo estaba mal con Cellbit.
Roier sabía que su inteligente y apuesto esposo había comenzado a sospechar de él. Lamentablemente, a diferencia de los otros, no podía amenazarlo de muerte para que cerrara la boca. Sólo le quedaba besarlo hasta que perdiera el hilo de concentración y él fuera lo único en su mente. Cómo debía ser.
Se dedicó a seguirlo de cerca e hizo lo mismo con sus amigos más cercanos, pero de alguna forma nada parecía estar mal. Eso sólo encendió más alertas, algo iba a pasar y probablemente involucraba volver a la miserable vida que había dejado atrás.
"Cellbit no me haría esto"
"Él me ama él me ama él me ama él me ama"
"Jamás me lastimaría, porque yo lo amo lo amo lo amo lo amo lo amo"
"Cellbit no es cómo Natalan, no lo hará nononono"
"¿Cierto? ciertociertociertocierto-"
- Guapito - la voz de su esposo, que lo ama y jamás lo traicionaría, lo sacó de sus pensamientos. - Você tá bem?
- ¡Claro, amor! - salió cómo respuesta automática, ¿cómo siquiera había pensado que el hombre de sus sueños le haría algo tan cruel? Imposible, no con esa mirada desbordante de ternura y preocupación.
Roier se acercó a Cellbit, tomando sus brazos y guiándolos a su cintura. Rodeó su cuello de forma posesiva y lo besó. Su esposo correspondió inmediatamente, juntando sus bocas entre suspiros y mordidas.
Cuando su marido se apartó y comenzó a dar lentos besos en su cuello, Roier sólo cerró sus ojos mientras disfrutaba el contacto.
"Sí, todo fue imaginación mía. Él jamás me apartaría de su lado"
- Amor... - comenzó Cellbit en voz baja, aún besando y mordiendo la piel a su disposición. - ¿qué opinas de tener una cita hoy? Sólo tú y yo en un lugar especial.
Roier intentaba prestar atención a lo que decía el brasileño pero estaba muy distraído con los afectos en su cuello.
- Claro cielo, lo que tú digas - tomó la cara del ojiazul entre sus manos y lo besó nuevamente. - Todo lo que quieras hacer está bien por mí, te seguiré hasta el infierno - decía entre besos para después apartarse y tomarlo de la barbilla, obligándolo a mirarlo fijamemte - seremos tú y yo, para siempre.
Cellbit sólo se quedó observándolo en silencio, hasta que una sonrisa (un poco maníaca) se expandió por su rostro.
- Eu e você pela eternidade, amor - aumentó el agarre en su cintura. Por alguna razón la iris de sus ojos se achicaba cómo un gato.
Roier estaba encantado. Este hombre se encontraba completamente loco por él hasta un punto obsesivo y enfermizo.
Amor, en su estado más crudo y retorcido, justo cómo él. Definitivamente Cellbit lo amaba y haría cualquier cosa para que estuviera bien.
Lamentablemente para el castaño, eso sería su ruina. Porque así cómo el mayor podría imaginarse un mundo feliz con esta versión de su esposo, movería cielo y mar para tener a su Roier devuelta, sin importar que. Lo había jurado cuando se casó con él y ni un clon impostor o la misma muerte serían capaces de romper su promesa. No mientras aún tuviera aliento para proteger a su esposo, incluso de él mismo.
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"Washing Machine Heart"
Mitski-
Cellbit estaba nervioso, muy nervioso. Iba de la mano con su fake-guapito mientras caminaban hacia el "lugar especial", obviamente se dirigían al sitio del ritual dónde Felps supuestamente tendría todo listo.
El brasileño sólo tenía una misión: lograr que Roier se quedara en medio de un pentágono rojo con velas en lo que él recitaba un obvio conjuro de intercambio de cuerpos. Fácil.
Seguro la versión más psicópata de su esposo, que había hecho muy claro su desagrado por alejarse de él, aceptaría cooperar sin oponer resistencia o asesinarlo en el intento. Seguro que sí.
Cellbit estaba al borde de una crisis, a su lado, Roier tarareaba alguna canción dando saltos felices por la supuesta "cita". Y aunque no debería, el ojiazul se sentía terrible, en unos cuantos minutos todo ese amor se transformaría en odio y desprecio. Una parte muy pequeña y profunda dentro de sí se encontraba triste.
"Lo mandaré devuelta al mundo que tanto odia, dónde no tiene a su propio gatinho para jurarle amor y lealtad incondicional"
"Ele vai me detestar" no habría vuelta atrás pero todo valdría la pena cuando tuviera a su verdadero guapito en sus manos.
Finalmente llegaron a una pequeña cabaña, por el exterior estaba cubierta de flores y luces que brillaban bajo la luna llena. Roier mostró una sonrisa encantadora y lo jaló con entusiasmo hacia dentro.
Apenas cruzó la puerta, su cara cambió completamente y Cellbit sintió su cuerpo tensarse, sin intenciones de rendirse, cerró la entrada trás de sí. El castaño veía con una cara vacía todo lo que indicaba un obvio ritual, y no se trataba de uno para jurar amor eterno (él conocía muy bien los de ese estilo). El mexicano se volteó lentamente y no pudo hacer nada más que mirarlo sin decir nada.
- Cariño...¿qué es todo esto? - habló Roier después de un silencio total.
- Roier, creo que sabes muy bien de que trata - respondió mientras sentía su corazón latiendo en sus orejas. - Por favor, no lo hagas más difícil.
- No, no no no nonono - sacudía su cabeza con agresividad y la tomaba entre sus manos, sus ojos se llenaba de lágrimas furiosas - ¡No puedes hacerme esto, tú me amas!
Era doloroso presenciar a "su" esposo tan destrozado pero no se echaría atrás.
- Por favor guapito-
- ¡Cállate! No estás hablando en serio, ¿es esto una broma cruel? ¡Dime que lo es! - el mexicano se desesperaba cada vez más. Tomó sus brazos en un agarre doloroso, encajando sus uñas - Yo te amo, te amo te amo más que a nada, puedo ser cómo él, dame la oportunidad y cambiaré, cambiaré te lo juro - los sollozos sacudían su cuerpo violentamente y le rompían el corazón a Cellbit. - Te lo prometo, por favor, por favor no me obligues a irme, moriría sin ti.
Roier lo abrazó tan fuerte que sentía sus huesos crujir, el brasileño no pudo hacer más que corresponder mientras acaricíaba su cabello dulcemente.
- Me desculpa, amor pero no puedo - colocó sus manos en las mejillas mojadas del castaño. - No tiene reemplazo, ni siquera siendo otra versión de él mismo.
La cara del mexicano terminó de quebrarse. Eso era todo, volvería a su vida monótona dónde no le importaba a nadie.
"No puedo permitirlo" pensaba repetidamente, había luchado por este hombre ¡se merecía esta oportunidad!
"No voy a permitirlo"
Apenas Cellbit notó el cambio en su mirada, sabía que si no lo obligaba a entrar en ese círculo no volvería a ver a su esposo.
- ¡Felps!
La confusión se apoderó del rostro de Roier, se soltó del brasileño estando a punto de huir cuando su mejor amigo lo tomó por detrás y lo arrastró al centro del ritual.
- ¡Suéltame bastardo, voy a matarte! - se sacudía con fuerza intentando golpear a Felps.
- Comienza Cellbit, porra! - eso despertó al ojiazul de su estado en shock.
Empezó a decir las palabras necesarias en lo que su amigo luchaba con todo para que el mexicano no le rompiera el cuello. Pensaba con todas sus fuerzas en su mayor anhelo.
"Deseo traer devuelta a mi esposo"
"Deseo que vuelva a mi lado"
- ¡Detente, basta no me alejes, Cellbit! - lo miraba con traición y dolor pero no había nada más que hacer. - ¡Cellbit, te lo ruego!
"Deseo que él venga hacia mí, en todos los universos"
Terminando el conjuro, una luz roja se esparció por la habitación junto con viento similar al de un tornado, del cuerpo de Roier comenzaba a salir un espectro totalmente obscuro. Antes de que desapareciera, Cellbit gritó.
- Eu juro que você vai estar bem! No hay una versión de mí que no pertenezca a tu lado ¡te prometo que me encontrarás!
El ente, que al último segundo parecía más tranquilo, resignado se esfumó y el castaño cayó al suelo desmayado.
- ¡Guapito! - Felps estaba sentado sin energía y Cellbit se encontraba con la cabeza de su esposo en su regazo.
Roier parpadeó con dificultad y abrió lo ojos, encontrándose con la cara de preocupación de su marido.
- ¿Gatinho? ¿En verdad eres tú?
Cellbit lo abrazo fuertemente y lo besó cómo nunca.
- É você, você realmente tá aqui - lágrimas cayeron de sus ojos, repartía piquitos por todo su rostro. Roier reía de las cosquillas que hacía su barba, también se encontraba llorando y correspondía el aprieto con fuerza.
- Estoy devuelta, pendejo.
"Todo va a estar bien"
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Cuándo Roier despertó estaba en medio de un callejón desconocido, no recordaba haber realizado el ritual fuera de su casa.
"Ya que más da"
Al parecer Cellbit no lo amaba tanto cómo pensaba, lo abandonó, igual que Natalan.
"Igual que todos"
Se sostuvo de la pared para pararse pero un anuncio en la misma lo hizo deternerse.
¡Escape masivo de Alcatraz!
"Última noticia del momento, una serie de prisioneros han conseguido escapar de la cárcel de seguridad máxima. Se recomienda cuidado al público y reportar cualquier avistamiento de los fugitivos"
Vaya estelar para empezar el día, Roier se disponía a ignorarlo hasta que vio las fotos de los presos en fuga y su corazón palpitó con fuerza.
"¿Acaso es...?"
"Cell: caníbal asesino en serie, evitar cualquier encuentro y acudir lo más rápido posible a la policía..."
Era él. Realmente era él.
Una sonrisa macabra se expandió hasta sus mejillas.
- Te encontré, amor - recortó con sus manos la sección dónde estaba la foto de Cellbit o mejor dicho Cell, la acarició con ternura y la llevó a sus labios. - Y esta vez, no te dejaré ir.
"Los deseos sí se hacen realidad"
