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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-07-29
Updated:
2025-07-30
Words:
35,446
Chapters:
2/4
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8
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10
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215

Así pasa cuando sucede

Chapter 2: Ánimo, ya pasamos lo más difícil. Sigue lo más cabrón y después lo más culero.

Summary:

Capítulo originalmente publicado en wattpad el 14 de marzo de 2025.

Ó

Natsuo: Esto se va a descontrolaaAAAR AYUDA.

Notes:

Repito, he dejado de ver bnha desde como el capítulo 290 y algo, no estoy liste para ver lo que sigue kajdbhjsd
Mucha de la vida universitaria y foranea de Natsuo está basada en mi experiencia después de que me corrieran de mi casa jaja.
La primera mitad lo escribí en 2021 y el resto apenas en marzo, por si se distingue la diferencia de la prosa, me he oxidado xd
Ahora sí entramos con el drama generacional.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

 

   —¡Shoto, tú eres tan bueno como Touya!

   Shoto se detuvo por un segundo y, por la fracción de otro, le devuelve la mirada por encima del hombro. Si nota la vacilación en los labios de Natsuo ante el apresurado remedio a su boca floja, no lo menciona, tal vez por piedad. Suavemente, Shoto acepta, devolviéndose a las instalaciones de la UA.

   Cuando no lo ve más, Natsuo suspira pesadamente, metiendo la porción de torso que sacó en desesperación por la ventana. ¿Cuándo iba a aprender a cerrar la boca? Shoto tuvo absoluta justificación en amenazarle cuando descubrió el amorío —pff, "amorío"— que éste mantiene con el pupilo de All Might, ¿ex-enemigo? declarado de su padre.

   Ah, sabes que no has tenido infancia si no descubres a tu hermano comiéndose la boca de su compañero de clase, cuando vas a recogerlo para la tortura semanal en la finca Todoroki a la que bautizaron «cena familiar», con los viejos más homofóbicos del condado.

   Reajustado el coche, ése que su padre le había obsequiado cuando empezó la universidad en el programa de la Comisión de Héroes estadounidense y que le condonó siempre y cuando Enji no volviera a invertir un solo yen en Natsuo; y con la cabeza fría —¿juego de palabras?—, Natsuo arranca el motor y se propone a salir del complejo de la UA.

   Aún había jóvenes a las afueras del edificio, haciendo lo que sea que un adolescente haga con su grupo social, antes del toque de queda. Mañana sería un día hábil y no dudaba de la fama que se ganó la escuela fuera en vano. Muchos de esos chicos seguramente estaban siendo exprimidos para dar lo mejor de sí. Natsuo recargó un cachete sobre el vidrio, a espera de que el oficial de seguridad vehicular le devuelva su identificación que le retuvieron a la entrada, observando a uno de los estudiantes siendo... adolescentes. Rubio, hiperactivo —si se podía dar el lujo de analizarlo por dicho baile que ejecuta frente a otros dos chavitos de su edad—, con una estruendosa risa que atraviesa los vidrios de su coche.

   Sí, Yuei es estricta. Pero, ¿comparado con el programa de la Comisión de Seguridad Pública de Héroes? Es un puto jardín de niños.

   ... y lo son. Son niños. Como su pequeño hermano Shoto. Un niño vulnerable al veredicto de papá y mamá.

   Aunque su vocación no esté en el heroísmo, Natsuo hubiera dado una pierna por estudiar en la UA en lugar de la Comisión. Habría podido aprender sin tener que despegarse de su juventud. El único número que tendría asignado sería el de la lista de asientos, no la nueva identidad que te impondrían, cual ganado. Apuesta los cinco centavos que hay en sus jeans agujerados que la comida de la UA por lo menos sería digerible, a diferencia de los pútridos nutrientes que les daban a ingerir en la correccional, asemejándose a la hora del almuerzo en las cárceles.

   Joder, hasta Shoto se adaptó más rápido aquí que en casa. Abrirse a la socialización con sus contemporáneos era un gran paso. ¡Ya tiene incluso un novio! "UA: terminándote de criar", Natsuo considera que es un buen eslogan.

   Mas, al salir por ese portón, recuerda el mundo que hay por fuera. Específicamente, el legado que los sujeta y los une en un primer momento.

   Todoroki.

   ¿Suerte de pacotilla o desgracia? Lo averiguaremos.

   Natsuo no tiene ni el ánimo ni el espíritu para regresar a su humilde y hogareño depa'. Por más tareas, académicas y domésticas, acumuladas que estén esperándolo. No cuando se sumerge en un denso lago de pensamientos, considerando lo irónica que resultar ser la vida de Shoto. Claramente, y por más que Shoto lo niegue, es el segundo hijo predilecto de sus padres. Guapo, inteligente, con un don ridículamente poderoso y una determinación inquebrantable. Hizo lo que los tres mayores no han podido hacer: tomar al toro por los cuernos y enfrentarse a sus padres, para cumplir su propia voluntad.

   ¡Caramba! El teléfono casi se le cae al inodoro cuando leyó el mensaje de Fuyumi cancelando la despedida de Shoto en el aeropuerto del próximo mes, pues estudiaría en la escuela que ÉL escogió.

   Tremendos huevos los de su hermano menor.

   Y, aún así, cada mérito es opacado. Desvalorizado y menospreciado.

   Era irónico que Shoto fuese el único de los cuatro que más cerca y más lejos ha estado de la libertad.

 

Amorcito corazón

En línea.

Nneee'.

20:43 p. m.

¿Dejaste a Shou-kun en sus dormitorios?

20:43 p. m.

¿Ya vienes? No traigas la cena, la he preparado yo :D

21: 02 p. m.

¿Nat?

21: 57 p. m.

Ando por la UA todavía, no hay de qué preocuparse _3_

22: 00 p. m.

Bb, me demoraré, hay algo familiar que debo atender antes. No me esperes despierta. Cena rico y te alcanzo en la cama, ¿sí?

22: 00 p. m.

Oh... nada malo, ¿verdad?, ¿todos están bien?

22: 01 p. m.

Dentro de lo que cabe, yeah. Tú tranqui', nada de lo que me arrepentiré mañana. Descansa <3

22: 01 p. m.

 

   Bien, primero lo primero. Harumi-chan ya estaba al tanto. Segundo paso en marcha:

   —¿Qué es esa horrible música de espera?

   —Hola a ti ta–.. ¿música de espera?, ¿pero qué carajos? Yo no contraté ningún servicio de ambientación. Sólo me cambié de número.

   —Bienvenido al mundo de las estafas por adquisición de servicios baratos.

   —¿Qué sonó?

   —Alguna propaganda de la compañía.

   —Uhg. Culpo al viejo, por él fue que me cambié de número.

   La comisura de Natsuo se alza y la mano que no sostiene el móvil apaga el motor a las afueras de la propiedad de UA. Hace menos de media hora, por una espontánea rabieta, estuvo a nada de matarse a él y de paso a su hermanito, no cometería el mismo error dos veces. Por lo menos no en el mismo día.

   —No vienes a recordarme mi extracto económico, ¿qué quieres?

   —¿Tienes tiempo?

   —¿Para?

   —"Cheves", en diez, te espero ahí.

   Tan fresco cuelga, mofándose del irritado chasquido al otro lado de la línea. Así se llevaban, y si había que apuntar a alguien, tendría que ser a su hermano mayor. Ése que le enseñó a ser descaradamente divertido.

   Ése, con el que lo compararon hasta que le hirvió la sangre y se terminase desbordando. Y que conste que Natsuo no es el del don inflamable.

   Bosteza con la cabeza por fuera, tragándose la ráfaga helada de viento. Se niega rotundamente a depositar la raíz de sus complejos en Touya. Había sido el cómplice y mano derecha del primogénito desde que aprendió a caminar, gran parte de él influenció en lo que es Natsuo hoy en día. Sin embargo, como se lo dijo a Shoto en su punto álgido: ama a Touya, pero nadie en su posición soportaría día con día vivir a las sobras de unos padres enamorados de su primer éxito. Touya no tiene la culpa de ser bueno en lo que hace; no, los verdaderos responsables reposaban en el poderío de su propio imperio. 

   Es por eso que comprende a Shoto, vivieron situaciones similares después de todo; empero, le entristece el rumbo que parece estar tomando: rencoroso al primer experimento bien ejecutado. No obstante, ¿qué palabra tiene él, quien escapó de la casa y abandonó a Fuyumi y a Shoto por pura cobardía?

   Por algo sus padres le arrebataron el poder de opinar.

 

 


 

 

   —No voy a pagar tu orden.

   Apenas sí nota el acercamiento de Touya, bastante más concentrado en limitar su ingesta de alcohol. Si sus cálculos no fallan, estará parándose a primera hora del día y tendrá que realizar las tareas más sencillas en el tren de ida a la universidad, ya que Harumi-chan se llevaría las llaves del coche de camino a su empleo. No cree que sus profesores se tomen con humor que llegue con una resaca mortal. Una vez echaron a su amiga, Shimura Hana, por ello.

   —Apiádate de un pobre miserable.

   —Se supone que el que cita, invita— el banquito a su derecha se balancea con la caída en seco del trasero envuelto en cuero sintético ajustado, pantalones emblemáticos de Touya. La barra está deshabitada para un martes por la noche, por lo que no hay demoras para que el barman tomara el pedido de su hermano. —. ¿No se supone que ustedes los médicos prevengan el consumo de alcohol en vez de incentivarlo?

   —¿No se supone que ustedes los héroes estén velando por nuestra seguridad en vez de aceptar un trago?— contraataca desinteresadamente, definiendo con la ampolla, por tanto escribir, de su dedo medio el vasito del shot. —. Tú serás el millonario, al menos hazlo por caridad. Un acto humanitario le encantará a los medios.

   —Que se jodan los niños leprosos, ¿entonces?

   La risa le cosquillea en la punta de la lengua. De nuevo, Touya es el principal responsable de su absurdo y poco sensible sentido del humor.

   —No es para tanto, sólo he tomado dos de estos— dice y apunta al vaso de cristal, captando de ante mano la preocupación del mayor por sus niveles de alcohol. Ninguno de los lo admitiría en voz alta, y está completamente bien. No son cursis —, y no me creo que el próximo número uno salga de su suite presidencial sin un yen en el bolsillo.

   —¿Ves este cuello torcido? Es el resultado de dormir en el sillón de la suite presidencial— por obra del barman, Touya contonea el recipiente de soju.

   Natsuo no contempla recato a la hora juzgarlo mal. ¿Quién pide una bebida tan corriente de Japón cuando están en un local con temática mexicana? Es el equivalente a ir a un restaurante de la alta alcurnia y pedir huevos revueltos. Desvergonzadamente toma el vaso de shot y se lo empina, saboreando en voz alta el fermentado de piña. Touya pone los ojos en blanco.

   —Ok. Ni un shot más. Tú conducirás.

   Natsuo se sirve una tercera ronda. Ya cuenta con un patrocinador, hay que aprovecharse.

   —Hecho.

   La noche, para una taberna latina, es relativamente pacífica. Sí, las bocinas vibran con el ritmo de algún cumbión' vivaracho que no deja de mencionar a "¡Los ángeles azules!" cada dos por tres, y las luces prismáticas llegan a cegar si las miras directamente. Pero hasta eso es ambientador. Hay poca gente, y muchos de ellos no son gritones, por lo que se da por bien servido. Lo que su tensa nuca necesita es una noche tranquila que compense el fiasco de la cena. Y en general, el fiasco de su vida.

   —¿Por qué estoy en "Cheves" casi a media noche y con un foráneo ventajista?

   El seño albino profundamente fruncido de Natsuo está a ainas de convertirse en una uniceja particularmente tensa. El pequeño vasito de vidrio transparente balancea la bebida a base de pulpa y cáscara de piña dado el grado de inclinación en el que está en la diestra del albino. Se toma su tiempo para saborear este último trago en vez de tragarlo en seco, como lo hizo con los anteriores.

   —Oye— la voz de Touya se engruesa con la reprimenda atañéndolo. —, te dije que no más alcohol. Tú vas a conducir.

   —¿Sabías que el tepache contiene, en un aproximado, un uno porciento de alcohol? Es bastante común que incluso los niños lo beban en las ferias de por allá, en tierra extranjera.

   —Oh, que bien, entonces jódete el hígado. ¿Eso es lo que te enseñan en la facultad de medicina?

   —Algo así. Una amiga de la universidad sabe más de lo que le gustaría acerca de los diferentes tipos de alcohol alrededor del mundo, gracias a su padrino barista, claro.

   Touya asiente con reconocimiento.

   —¿Shimura Hana sigue estudiando medicina? Hasta donde yo me quedé, ella detestaba la carrera. O más bien, odia todos los estudios por haber, si estamos hablando con la verdad.

   Natsuo tuerce la cabeza hacia su hermano.

   —¿Cómo la conoces? Nunca la he mencionado antes.

   —Vaya amigo que eres— dice, asestándole un golpe detrás de la coronilla, sólo porque puede y quiere hacerlo. —. Es la hermana menor de la rata apestosa. ¿Te acuerdes de él, no? Nos hospedamos con él, tú sabes.

   —Auch— Natsuo parpadea en cámara lenta para hacer memento. —. ¿Hablas de Shimura-kun?, ¿Shimura Tenko-kun?, ¿tu excompañero de secundaria?

   —Yep— agrega una explosión en la "p". Un sorbo limitado al soju para refrescarse la vía oral.

   —Ha— bufa con relativa sorpresa. Bueno, al menos puede aliviarse de que su querido hermano mayor no sea un edgelord solitario del todo. —. Hombre, creí que no seguían en contacto desde que te fuiste del país.

   —Soy la única razón por la cual no ha iniciado un atentado terrorista en su salón de clases a causa de perder una partida online.

   —Y, potencialmente, sea la única persona semi-cuerda que te seguiría tolerando a pesar de que metiste a todo tu grupo de amigos en problemas con el director del colegio por esa broma con el tinte de cabello en las regaderas públicas— recuerda con cierta cizaña, añorando aquellos tiempos. Para ese entonces, Fuyumi y Natsuo ya habían sido recluidos a los estudios privados en casa; en contraste con el mayor, que siguió y culminó absolutamente todos los niveles académicos en escuelas de verdad. Touya fue el vocero de los dos mellizos de hielo con el mundo exterior. —. Me sorprende que Shimura-kun se haya compadecido de ti como para darte alojo, ¿no fue por tu culpa que los expulsaron?

   —Whatever— resta Touya por inercia. A Natsuo le consta que vivir la mitad de tu adolescencia en el extranjero afecta el uso de las jergas en tu vocabulario, pero eso no quita que se vea un poco ridículo mezclando los idiomas, o eso opina Natsuo. —, no me cambies de tema, nerd. ¿Qué quieres?

   —Tsk. ¿No puede uno llamar a su onii-san pa—

   —Ay, ajá. Al grano, Natsuo. No vine a Japón de vacaciones, si es lo que crees.

   —Cierto, está por expirar tu pasaporte de estudiante, ¿no es así? Digo, soy él único que sabe que estás de paso y todavía no me quieres contar por qué no estás renovando tu inscripción para el próximo semestre. ¿Cómo es eso—

   —Natsuo— el tono sombrío se desliza junto con Touya hacia su lado, de forma tacita le informa que "no te andes por las ramas", un poco más obvio y se lo escribe en la frente.

   Este movimiento le hace apreciar con bastante calidad la demacrada faz de su hermano más viejo. Las manzanas de sus pómulos están más filosas a diferencia de su último encuentro. No es que Touya sea cachetón, pero su cara solía ser más redondita, no... angulosa. Se asemeja a un cadáver chupado, y no tiene nada qué ver con su usual estética gótica. Los flemáticos orbes azulados en los globos oculares se ven reducidos en tamaño por las rendijas de pestañas lacias y alud, más el abultamiento de unas ojeras peculiarmente amoratadas.

   No parecen moretones per se, ahora que los contempla con detenimiento, son marcados círculos violáceos. ¿Será maquillaje? Uno creería que para esta fecha Touya ya habría superado su etapa con el maquillaje emo. Sólo que... no se ve como sombra para párpados.

   Debería alegrarle que Touya haya abandonado el delineador en la línea lagrimal inferior, porque realmente hacía un desastre con eso, pero no lo hace. Porque si no es maquillaje, entonces, esa cara de muerto en vida sería real y estarían más allá de su personalidad borde.

   Sabe que Touya lo acecha con la intención de ver a través de él, empero, no es capaz de hacer de la vista gorda cuando las bolsas purpureas debajo de sus ojos hablan de una alimentación deplorable, un caso de anemia o un cuadro de estrés significativo. La punta de los dedos de Natsuo tamborilea en la barra, estudiar medicina podía volverte algo paranoico. Espera que sea ese el caso y no le esté buscando 'chichis a la hormiga'. Touya se caracteriza por dormir en un promedio de siete horas a la semana, sí, debe tratarse de eso. Además, este cabrón fuma, ¿no? Natsuo se aferra a esas respuestas superficiales.

   Ya es mucho trabajo mortificarse por la salud de su novia y la de su hermano inferior, no va a sumarle también la de un futuro héroe profesional. Ellos cuentan con un muy buen seguro médico, ¿verdad?

   Natsuo degusta el tepache en un ligero sorbo, es agridulce. Desgastado hasta la médula cerebral, suspira la poca alma que le sobra. Honestamente, ser el intermediario de los conflictos consanguíneos apesta. ¿Por qué Fuyumi se esfuerza tanto en serlo?

   Oh, claro, porque ella sigue anhelando una familia feliz. Ya que Natsuo no tiene tantos huevos como su hermana superior.

   —Aahh, sí, de acuerdo, te llamé aquí para contarte algo y pedir tu colaboración— Natsuo se pasa las uñas por el cuero cabelludo del plano occipital, queriéndose olvidar de enfermedades o de la existencia misma.

   Mejor se enfoca en las arrugas disgustadas que hay en el arco de la nariz de Touya. Pero a quién le importa, ¿eso que están viendo sus ojitos grises y castos a caso son perforaciones—

   Oh. My. God.

   Touya estira un poco demás el cuello de su sudadera (obviamente oscura) para rascarse las clavículas y ¿hay un Jesús imitando la pose de Baphomet —con las Lunas, los cuernos y las tetas— y haciendo la seña de amor y paz? Bendíganlo, maldita sea, bendíganlo.

   No puede concebirlo del todo, ¿cómo si quiera esto existe en la piel de Touya? Si su memoria no le falla —lo cual sería un pecado, porque tiene que entrenarla constantemente para memorizar la anatomía completa si no desea reprobar ese parcial de la semana que viene—, durante los cursos propedéuticos para ingresar al internado medio-superior de la Comisión, una niña llevó consigo en los malditos lóbulos un par de pendientes discretos que absolutamente nadie habría notado si la estirada rectora no se le hubiera ocurrido arrancarle de un jalón los aretes, haciéndola sangrar en el proceso, ya que no respetó el código de vestimenta. Y aún para ese entonces no pertenecían al sector estudiantil. Así que: What? ¿Cómo?, ¿a quién compró o a quién estafó?

   Malditos privilegios de héroes profesionales, concluye.

   —Nat’— un par de uñas negras carcomidas aprietan las sienes palpitantes de Touya. Procede a tronarse el cuello hacia ambos costados, de tal forma que le provocan prurito a los antebrazos de Natsuo. Un mal movimiento y ¡crash! Hasta ahí llegó el tan aclamado Dabi Hero. —, sé que las cosas son difíciles para ti y Harumi desde que el viejo los desterró, pero no soy exactamente la persona que estás buscando. Aunque no lo parezca, también tengo la soga atada al cuello, económicamente hablando. De ser el caso, no creo serte de más ayuda que no sea apoyo moral; y no, definitivamente no me pondré una minifalda tableada de animadora.

   Natsuo suspira dramáticamente. ¿A caso tiene la cara de un pobre diablo?

   —No te pedí que vinieras hasta aquí para que me prestaras dinero. Haru’-chan y yo hemos hecho que funcione para nosotros de alguna manera, sobrellevamos los gastos medianamente bien. No tengo nada específico de qué quejarme, fuera de lo habitual— ante la expresión inquisitiva de Touya, la que le exige una explicación en esa ceja puntiaguda que posee, Natsuo posa la frente en la barra. —. Hoy fue la cena semanal, y Shoto llevo su boleta para que papá la firmara.

   —¿Y..?

   —Reprobó la prueba de licencias.

   —Oh... oh no.

   Sí, "oh no". Porque los dos son productos de la misma sangre y saben lo que significa ir a una cena familiar y lo que es realmente bajo esa fachada. Han probado en carne propia lo frío que es vivir a la sombra de las expectativas, por más soleado que sea el día fuera de la finca Todoroki. Más que nadie, conocen el peso de las consecuencias cuando sus espaldas no son lo suficientemente resistentes para soportar "la grandeza" de ser miembros de esta condecorada y honorable familia. Porque partirse el lomo a veces es lo de menos.

   Touya se relame los labios, por consiguiente, haciendo tintinar la argolla en su labio inferior al chocar con su perlada dentadura.

   —Shoto, ¿él..?

   —No, no irá a los Estados Unidos. No aún, en todo caso— a los plateados iris de Natsuo se les desvanece el brillo, succiona los restos del líquido amarillento entre sus papilas gustativas. —. Peleó por una segunda oportunidad.

   —Ah, este enano. Se las sabe ingeniar, es bueno escuchar eso. Lo hará bien la próxima vez.

   Natsuo lo mira de reojo. Es esa clásica respuesta robótica previamente ensayada del libreto "del buen hermano mayor" que saca a relucir cuando se abstiene a opinar. El silencio que le sigue es algo que ha llegado a odiar, posiblemente un trauma que se remonte a su niñez, pero este no es el lugar ni la hora para buscar un terapeuta.

   «Ni pedo, un shot de Fluoxetina y cómo nuevo» piensa.

   —Touya, ¿hace cuánto que no hablas con él?, ¿hace cuánto no lo ves?

   Hablando de los elefantes en la habitación.

   Ya sea un mecanismo de auto-defensa, barra, preservación o un rasgo de abstinencia, Touya hace aparecer entre sus dedos un cigarrillo. Una flama emana de la punta del dedo índice, con el cual enciende e importándole muy poco hallarse en interiores, toma una profunda calada de éste. No parece ni cerca de querer charlar ahora.

   Natsuo se soba la tensión entre la nuca y los hombros. Ya están grandecitos para este juego, pero está bien, toca adivinar.

   —Son.. ¿son años?

   El recientemente azabache intercala inhalar la nicotina y sorber del soju. Combinación que le da un patatús al lado galeno de Natsuo, ergo, decide deliberadamente ignorarlo en este instante. Sus catedráticos solían aconsejar que separen su vida personal de la laboral, ¿no? Sí, probablemente no se refieran a esto.

   —¿Quién los cuenta?

   Su compañero en aquel bar mexicano asiente despacio, analizándolo.

   —Desde la graduación, okey— Natsuo le oye chasquear agresivamente los dientes. —. No te estoy reclamando ni nada, ¡cálmate! Sólo fue una pregunta.

   —Sabes que él me odia.

   —Eso no es verdad— «Shoto te admira» quiso agregar, empero, hay cosas que deben ser dichas por los mismísimos autores. Además, eso sería como escupir al cielo y que le caiga el escupitajo en la cara. En su lugar, dice: —, eres su hermano, ¿cómo podría odiarte?

   Touya jacta su mofa exageradamente hasta que se le hinchen las venas de fastidio a Natsuo.

   —Como si eso hiciera alguna diferencia. La sangre no lo es todo.

   —¿Y cómo lo sabes, si nunca te pasas a saludar? ¡Demonios, Tou’!— y lo último fue más para convencer a su mente de que se lo dice a su hermano mayor y no a sí mismo, claro que sí. —, ¡ni siquiera yo me alejo tanto! Y sabes que papá y mamá no me tienen en tan alta estima, eh.

   —¿Tú crees? Bien, entonces me aparezco, el hijo pródigo ha vuelto. ¿Cómo coños arregla mi presencia las calificaciones de Shoto?

   —Oh, ¡no lo sé!, ¡¿comunicándote con él, tal vez?! No sólo se trata de sus calificaciones, hermano— exclama sarcásticamente tan alto como puede, poniéndose de pie delante de Touya para exponer su punto. Hubiera alargado esto de no ser por el carraspeo a posta del barman para llamar su atención y señalarles con el trapo en las manos el pequeño cartel colgado en una esquina del anaquel que indica la cero tolerancia del establecimiento contra las riñas físicas. — Disculpe— ofrece con la cabeza gacha, volviendo a su lugar.

   —Idiota.

   —Cretino.

   —¿Cuál es el maldito punto?— Touya retoma el hilo. — Shoto no quiere verme, lo ha dejado claro. Es el único que no me ha mandado cartas, ni un mensaje o llamada. ¡Incluso el viejo me molesta mínimo una vez al mes! No lo voy a obligar.

   Porque rehuir del caos hasta que éste se encuentre colgando de las suelas de tus zapatos es lo mejor que saben hacer los Todoroki. Pregúntenle a Natsuo.

   —¿Y mientras tanto qué? Si Shoto te da la cara para cuando ya sea muy tarde, ¿entonces vas a actuar? Los héroes deben prevenir, no incentivar la causa, Touya— suelta un fragmento del código ético heroico que aún no se ha salido por completo de sus sesos, sin pensarlo detenidamente. —, ¿no tendrías que saberlo ya?— reclama muy impropiamente fuera de él, pues, su cerebro está mucho más entretenido con el fastidio que poco a poco se cuela a sus adentros como para considerarlo más de dos veces; tan distraído que no ha visualizado el efímero impactado en las facciones del mayor, denigrándose a una postura recelosa y a la defensiva.

   —Ya que la comunicación siempre ha sido nuestro punto fuerte, ¿no?— responde Touya con la misma clase de sarcasmo, lo que empuja a Natsuo a regresar a este plano de la realidad cuando Touya apaga la colilla dorada, retorciéndola en el área descubierta del antebrazo, sin mosquearse. — Si no quieres que hagamos una escena que bien podría encabezar los periódicos matutinos, será mejor que te cayes.

   La respiración de Natsuo trastabilla al ver claramente la ampolla en el dorso de su hermano. Inestablemente, se traga la saliva sobrante de su lengua en un acto nervioso. ¿Cuándo aprenderá a cerrar la puta boca?

   —Tou’-nii, no, no quise—

   —Ya déjalo— Touya le apachurra la boca antes de que se ponga a llorar, como diría despectivamente Touya. —, lo dicho, dicho está. Y no estás equivocado del todo— aún hay residuos de vaho grisáceo que se escapa de las comisuras en la boca de Touya. Éste fulmina con tanta rudeza el contenido de su shot, muy seguramente ya tibio y sin sabor, que no se extrañaría si hace un agujero en la cristalería con tan sólo mirarlo.

   Hace que Natsuo se sienta como la peste.

   Se relame los labios, secos y partidos, antes de pronunciar:

   —Si te sirve de consuelo, yo tampoco solucioné nada hablando con él. Ni siquiera Fuyumi lo consiguió— Touya le contesta con un chiflido que tiene la intención de ser desconcertado, mas es todo lo contrario. Repiquetea insistentemente la barra con una uña cortada hasta el ras. —... eso no quita que lo intentamos.

   Los eléctricos y feroces índigo voltean a verlo entre rejillas, lo que le hace saltar en su asiento, a espera de una respuesta mordaz. O un insulto.

   —¿En qué hago la diferencia? Ustedes son más cercanos a él y no los escuchó— Touya recuesta la frente en los codos, para consternación de Natsuo.

   «Porque tú eres su favorito» se le viene a la mente, ergo, ¿qué pinta allí Natsuo? Puede que sea un bocazas, pero hasta él sabe lo privado que es ese tema. Como el adulto maduro que debería ser para sus casi veinte primaveras, se aclara la garganta y arregla su postura.

   —Nosotros no somos héroes, no sabemos y no nos interesa esa vida... pero a ti sí— Natsuo sigue con la mirada los hombros ajenos enderezarse. —. A veces, una tercera voz es más motivadora de lo que crees, Tou’-nii. Shoto, él...— a falta de palabras dulces, porque no hay tal cosa, Natsuo se muerde la lengua en compensación. — es testarudo y sumiso a la vez, es de los que piensa una cosa y dice otra. Necesita un momento para procesarlo todo al mismo tiempo, pero no te quedes con la superficie, ¿sí? No esperes el momento indicado, créalo. O Shoto podría echarte de su vida. ¿De verdad quieres eso?

   Touya se sienta recto, con los pies pegados al suelo y no sobre el taburete, para inhalar una gigantesca bocanada de aire, tapa un orificio de la nariz y por el otro dispara lo recolectado. Repite la acción con el orificio inverso. Ejercicios de respiración¹ anti-estrés. Reconoce a los de su especie.

   Pasado un minuto, Touya abre flojamente los ojos.

   —Yo... no estoy en condiciones.

   Natsuo aletea tontamente sus blanquecinas pestañas.

   —¿Perdóname?

   —Perdonado— una risa sin gracia muere en la garganta tatuada cuando recibe un golpe bastante debilucho en las costillas. Una vez más, el vasito de shot es víctima de las emociones erráticas de su bebedor. Touya lo aprieta de tal manera que los nudillos se vuelven blancos. —. En este justo instante, están ocurriendo varios... problemas, en mi entorno. No estoy en la disponibilidad de conversar con Shoto y darle una charla motivacional, ¿de acuerdo?

   «Yo también necesito un momento» puede leer en el inusual lenguaje corporal quisquilloso del azabache. Touya se encuentra desparramado sobre la barra tras beber con un obvio asco el último trago jugueteado.

   Natsuo, en cambio, realmente se arrepiente de no haber pedido algo más fuerte. Se supone que esta sería una plática casual para ponerse al corriente, relajarse y olvidar que la vida tiene sus favoritos, cuando claramente él no es uno de ellos. Todo esto terminó encajando en un patrón que ha comenzado a notar en lo largo de su vida: un fiasco total.

   «Mi vida es como un cubo de rubik» piensa Natsuo al pedir la cuenta al barman que no les ha quitado el ojo de encima desde que Touya hizo acto de presencia. «Cuanto más arreglo un lado, más se desmorona el otro».

   Harumi-chan le ha dicho que el drama debe venir en sus arterias, porque no hay nadie más histriónico que haya conocido antes. Lo amerita al hecho de que no le ha presentado a sus hermanos.

   —No te estoy diciendo que lo hagas ahora, ya, sólo... tenlo en mente. Lo digo en plan serio, piénsalo— con ello da por cerrado con broche de oro el tema, más exhausto que nunca. Pasa un brazo laxo por los brazos rígidos de Touya, zarandeándolo un poco para espabilarlo de las sombras tumultuosas a las que haya migrado la mente de Touya. —. Después de todo, sólo nos tenemos a nosotros cuatro, ¿o no?

   Es en ese segundo que Touya le mira como el zombi que ha sido desde que ingreso a la correccional disfrazada de escuela, y finalmente baja los escudos, manifestándose con un ronco rugido que vibra en la mano aflojándose del torturado vaso de shot. No puede creer que ese vasito siga entero.

   —Sí... está bien, lo voy a tener presente. ¿Contento?

   —¿Me quita el mal sabor de boca? Sí, un poco. ¿Nos vamos?— Natsuo recibe la factura de sus pedidos. El hombre con peculiaridad de hielo se devuelve hacia el hombre de fuego, expresión remilgada y todo el cuento. — ¿Tou’-nii?

   Touya le arrebata la factura de un zarpazo.

   —Sí, sí, ya cállate.

 

 


 

 

 

   Si creen que la vida de un universitario es dura, la de Natsuo lo es más.

   —¡Levántate, cabrón! El profesor está pasando lista— susurra lo más estridente que le es capaz, sin que la pillen, para sus espaldas.

   —No, cariño.. no hay leche.

   —Cariño tu puto rifle, ¡te van a sacar!

   —¿Todoroki Natsuo?

   Con desesperación, la chica pega una patada que apunta directo a la tibia posterior a la rótula de su compañero dormilón, como último recurso.

   —¡AH, HIJA DE— la boca de Natsuo se sella en cuanto la ceja interrogatoria del pulcro docente se manifiesta en un rostro igualmente disgustado, siendo lo primero que ve al abrir los ojos. Se traga ese "puta" en seco y la escarcha se materializa en su espalda baja como efecto secundario. Carraspea. — Lo siento, quise decir, ¿mande profesor?

   —¿Está usted presente?— los párpados se entrecerraron sólo para juzgarlo con más placer, debe estar viendo la baba brillando en su mentón.

   —Eh.. ¿sí?

   —Eso espero...— apila nuevamente los papeles y continúa con su pase de lista. —¿Shimura Hana?

   —¡Presente!— la chica de un intenso cabello ébano, sujetado por dos coletas, suspira contra su respaldo, que cómicamente acompaña al soplido devastado de su compañero atrás. — Eso estuvo cerca, si Uchiyamada te cacha durmiendo una vez más, te va a reprobar.

   —Lo séee— Natsuo se derrite con desgano y sueño sobre su pupitre. Hay una molesta lagaña que se ha pegado a sus pestañas y no lo deja abrir del todo los ojos. Para variar. —, estoy al límite de faltas y a este paso, jamás aceptará un justificante médico.

   —Lo cual es una mierda irónica, todos aquí seremos médicos algún día, podríamos expedirte una receta y dentro de unos años tendrá rigor.

   —Tiembla manual de la ética médica, tiembla.

   —¿Con qué te desvelaste esta vez? Touya tampoco llegó temprano.

   El profesor terminó de nombrar a cada uno de sus compañeros de aula, por lo que da paso al tema de la clase, y dado que definitivamente Desarrollo de Habilidades del Pensamiento Complejo y él no serán mutuals en este presente o ningún otro futuro, opta por descansar el cerebro ahora que le es factible, en las clases de mayor complejidad no podrá darse esos lujos. Por el bendito Hacedor, es una materia del tronco común y son las perras siete de la mañana, no se lo pueden tomar tan en serio.

   Natsuo hace memento, ¿cómo concluyó su estrafalaria noche familiar y de tragos? Nada espectacular. Touya y Natsuo discutieron sobre cuán demandante era la rama médica que permea algunas materias en la carrera del heroísmo y las diferencias que tenía con la universidad del más chico, puesto que ésta sí está especializada en el ámbito facultativo. Una vez que dejó al mayor en el fraccionamiento de los Shimura (que al parecer son de buena pasta, si los amplios estacionamientos y patios con verde pasto indican algo), llegó a su propio apartamento para vislumbrar a su preciosa novia envuelta como taquito sobre su mugriento colchón individual, la chica roía la almohada entre sueños y emitía esos chasquidos de alta frecuencia que a veces Natsuo es incapaz de identificar. Contrario a la creencia popular y Wikipedia, Harumi no es un ente nocturno; cae rendida tras el pesado día de responsabilidades laborales, escolares y domésticas. Es por saber lo mucho que apesta cuando te arruinan el sueño y porque respeta a su novia, que Natsuo camina de puntitas por su apartamento y lava en completo silencio la torre inclinada de platos sucios; pese a que su novia se ha acostumbrado a dormir con tampones en las orejas para evitar ser despertada en su ya de por sí sueño ligero. Debe ser un dolor en los huevos poseer hiperacusia, opina Natsuo, sí de por sí ya se oye cómo fornican los vecinos de abajo, no se imagina cómo será la mezcla de ruidos en toda la vecindad.

   También intentó acabar el esquema sobre neurotransmisores que dejó pendiente al salir de casa. Al rededor de las dos de la madrugada se dio cuenta que había rayado la mitad de sus apuntes al escribir medio dormido y rechino los dientes, tendría que repetirlo. Se arrastró abatido hacia al acogedor hueco en los brazos de Harumi y ni siquiera se molestó en quitarse los tenis; después del desperdicio de noche que tuvo, un merecedor descansado era lo mínimo que se merecía.

   Como ya es costumbre, Harumi se despertó primero e hizo un humilde almuerzo para que ambos se lo llevaran a la escuela, antes que despertara a Natsuo con un beso en la frente y tomara su propio camino. Sus clases de psicología no comenzaban hasta eso de las dos de la tarde, pero todas sus mañanas se esfumaban atendiendo a otros estudiantes en una cafetería de la ciudad universitaria a la que pertenecían. Gracias a las propinas es que pagan el internet.

   Y Natsuo, como siempre dramático, tendió la cama y sacó la basura con el sarape sobre sus hombros. No lo soltó hasta que fue estrictamente necesario. Es un mal hábito que sin importar qué tan bien duerma o cuán temprano lo haga, acabará despertando con más sueño del que lo haya poseído al acostarse. Las mañanas son la peor parte de su día, jamás despierta del todo y dormita en todos lados (el autobús escolar, el elevador, las aburridas clases de DHPC). Ni siquiera el entrenamiento más riguroso de Enji o los reglazos de la tutora en la Comisión pudieron corregirlo.

   A veces se pregunta a sí mismo, frente al espejo del baño para remojarse la cara con agua fría, ¿por qué él solito se hace esto? Está viendo que su familia lo desprecia y para su novia tampoco es plausible resolverle la vida, ¿por qué estudiar una de las carreras más demandantes, largas y exhaustivas que han existido desde el principio de los tiempos?, ¿y todavía trabajar tiempo extra para sobrevivir?

   Bueno, es de las contadas cosas que atribuirá al heroísmo.

   Eran tiempos en los que su licencia como héroe en formación no había sido revocada aún (si es franco, la licencia es lo único que extraña de la Comisión, si no quiere ser multado, tiene prohibido hacer muñecos de nieve a diestra y siniestra) y su pasaporte estaba activo en los Estados Unidos de América, época coetánea a la que sus progenitores se aferraban a la ilusión de amasar toda una generación de nuevos héroes poderosos para el linaje Todoroki. Días en las que sus músculos se atrofiaban por la constante explotación de su Quirk: hielo seco, que diferente al de su madre o hermanos, es del dióxido de carbono en su más pura esencia, lo que lo hace extremadamente frío al hielo común. Su estancia en la Comisión le hizo comprender algo tan básico: ser tolerante a las temperaturas bajo cero grados no te hace indestructible a éstas; lo comprobó en diversas ocasiones, donde ni siquiera percibía que su gélido aliento le estaba congelando las articulaciones hasta el punto de sufrir los efectos de la hipotermia, tostándose los receptores nerviosos y con pulsos aletargados del corazón. Su tutora solía tacharlo de exagerado, alegando que el hielo tiene propiedades desinflamatorias y dado que Natsuo era incapaz de articular cualquier defensa, se reconfortaba imaginándose a la tutora siendo aplastada por uno de sus cubos masivos, a ver si seguía opinando igual. No es hasta que Touya intervenía y lo exponía de nuevo al calor que se tomaban en serio su pellejo purpura.

   Es en ese corto paso por los estudios heroicos que conoció al amor de su vida: la medicina. Si bien el plan académico del heroísmo es una cucharada variopinta de diversas profesiones enfocadas al rescate, la atención de posibles víctimas y a la prevención, la embarrada que obtuvo a las panaceas le hizo entrar en razón: nunca llegaría a ser un buen héroe que entrara en el ranking diez, como aspiraban sus padres, porque el había nacido para ser un doctor.

   De cierta forma, le gusta creer que es otra manera, una más convencional, de salvar a su gente. Secreto o no, le gustaría que su papá compartiera el punto de vista.

   Sí, ésta exige un doscientos porciento de su brío y la mayor parte del tiempo su batería suena en números negativos, pero eso no quita que hace lo que le apasiona. Tal vez no tiene las mejores calificaciones (mientras salvaguarde su beca del cincuenta porciento, no se va a desmayar por uno que otro siete como calificación final) y tiempo es lo que le hace falta, mas la fantasía de llegar a egresar como médico general para después seguir especializándose es más satisfactorio de lo que nunca fue cortarse el pellejo en pleno campo de batalla. Cuando menos la medicina le suscita la avidez de quemarse las pestañas por las noches, tras acabar el medio turno como lavatrastes en el comedor comunitario de la facultad en las tardes, para repasar acerca de la nomenclatura de los doscientos seis huesos en la composición humana; en vez de querer partirse el cráneo contra la pared y pintarla con sus sesos al inventar cualquier nombre insulso para sus ataques.

   El mundo se lo reconociera o no, en verdad lo está dando todo. Y si tenía que aplaudirse a sí mismo en una sala vacía para seguir adelante, lo haría.

   ... well, al menos habrían dos personas en esa habitación.

   Harumi siempre estaría esperándolo en el complejo de apartamentos para universitarios donde rentan con la sonrisa más sincera de todas y los brazos bien abiertos para que el joven se desmorone (¿Quién no disfrutaría de una almohada peludita? A esos hombres que tanto lo critican por salir con una chica mitad animal jamás lo comprenderían), acompañándolo en esta misión suicida llamada estudios superiores y vida independiente.

   Ése dulce alivio es por el que aún se esfuerza al levantarse en las mañanas.

   —¿Todoroki-kun, te has vuelto a dormir?, ¡Todoroki-kun!— Hana le proporciona delicadamente un cachetazo a la mejilla.

   —¡Ah!— Natsuo jadea y se endereza cual resorte, gritando a continuación: —, ¡estoy despierto, lo juro!

   El cuerpo de estudiantes lo observan con la duda impregnada en sus gestos, encabezado por el catedrático más soso de esta institución.

   —Bien, señor Todoroki, si está tan despierto, ¿podría mencionarnos cuál era la perspectiva de John Flavell acerca de la metacognición?— dijo y puede apostar una pierna que hasta lo saboreó.

   Natsuo y Hana se vieron con piedad. Shit.

   «Estúpida DHPC, ni siquiera sé qué significa».

 

   El resto del día se diluye en Natsuo yendo de aquí por allá entre los edificios pertenecientes a las ramas médicas, rumbo a sus distintas clases: lucha con las células en su microscopio para clasificarlas a ojo de buen cubero, construye un mapa genitourinario, festeja haber sacado un diez en su tarea del sistema nervioso, se queja de que el profesor Uchiyamada lo acose en los pasillos, almuerza con Hana y ésta lo acompaña en sufrimiento y pena durante farmacología. Lo cierto es que, por más que le cueste, ama cada una de las materias (excepto tú DHPC, púdrete), con todo y su complejidad, es exactamente lo que esperaba de ellas y aprender sobre el funcionamiento y rendimiento del cuerpo es como ver esos vídeos de curiosidades asquerosas sobre el humano por seis horas seguidas. Incluso si eso significa quedarse de pie por otras seis horas hasta que se le hinchen los pies durante su turno de lavaplatos en el comedor comunitario. No hay forma de que se arrepienta.

 

 


 

 

   —Amo mi carrera, amo mi carrera, amo mi carrera, amo mi—

   —¡Bebé!— tocan suavemente la puerta del baño. —, has estado ahí más de quince minutos, ¿te volviste a quedar dormido con la regadera abierta?

   —¡No, no, no nena, estoy despierto!— Natsuo se apresura a enjuagarse el jabón y a tallarse los ojos antes de cerrarle el paso al agua, a sabiendas que pronto se iría Harumi y no se perdonaría en esta vida ni en la siguiente que ella se fuera sin despedirse, sólo porque maldice el curso de su vida tan temprano en la mañana. — Lo siento nena, se me pegaron las sábanas y hoy incluso el agua fría me recuerda a mi almohada— dijo abriendo la puerta de cristal que los separa de la cocina (es un departamento muy pequeño, ¿okey?), ajustándose la toalla atada sobre su cadera.

   —Oh bebé, te acabarías toda el agua de la cisterna antes de que siquiera espabiles— a Harumi poco le importa que la dermis de su novio esté exageradamente helada o que la toalla de microfibra en su cabello no absorba la humedad, pues instintivamente, al sentir el par de brazos que se cuelan en su cintura para atraerla a un pecho mojado, su cabeza cae hacia atrás en el ángulo correcto para besarlo con el hambre que caracteriza a los foráneos. Natsuo ha perfeccionado el arte de besar unos labios con armas tan filosas como los de la especie de Harumi-chan sin cortarse en el proceso. —. Mmm, alguien está estrenando el nuevo enjuague vocal.

   —La magia de la hierba buena, nena— con una ligera risa entre las encías, Natsuo se inclina una vez más para frotar los tersos labios de Harumi con los suyos propios, esto propicia inevitablemente un segundo beso. Un sonsonete risueño vibra en el cartílago cricoides al percibir las cosquillas que generan los bigotes de Harumi. —. ¿Ya te he dicho que amo cuando ronroneas?

   Harumi hace ese particular chillido que enamoró a Natsuo en el pasado al reír. Con la intención de oír más de ese sonido, procede a atacarle el cuello en una declaración de guerra a modo de besos y ligeras mordidas. Harumi chilla más agudo aún y el corazón del varón se agita con excitación.

   —¡Ba-Basta!— los chillidos se materializan a carcajadas y pronto Harumi lo empuja para liberarse de él, el único signo que posee en su saber para identificar el tibio sonrojo que nace de sus mejillas atestadas de un pelaje sedoso y blanquecino es por la bolita que ostenta por nariz, transiciona del rosa al rojo y es adorable. Sus orejitas de Dumbo también se cohíben. —, aún tengo que empaquetar la comida antes de irme, picarón.

   —Es una lástima, podríamos invertir ése tiempo en actividades más trascendentales— el tono coqueto queda demostrado cuando se desata la prenda de la cadera e intencionalmente deja que se esparza en el piso. — Ups.

   Harumi echa un vistazo por encima del hombro y tiene que morderse la lengua para no demostrar que los actos deliberadamente descarados de su novio le remueven las hormonas, su jefa jamás sería indulgente con ella. En cambio, opta por chirriar con gracia y lo apunta con la misma espátula con la que cocinó el omurice.

   —Bebé, aunque tu oferta suena taaan tentadora, tu tren sale en quince minutos y aún no desayunas.

   —¡¿Quince minutos?!— toda el azúcar e intentos de comportarse seductor se evaporan de sus venas al percatarse que va tan tarde. Ni siquiera se molesta en volver a colocarse la toalla, tan sólo la recoge y corre a la única habitación que vino con el apartamento. —, ¿cómo es eso posible? ¡Tenía media hora cuando entré al baño!

   —Si no hubieras estado orando al santo All Migth junto al shampoo, quizás lo habría considerado, galán— canturrea con malicia mientras acomoda las loncheras que se llevaran hoy.

   —Mi amor, hazme el favor de callarte.

   Harumi es atacada por otra ronda de risas que le recuerdan por qué ama tanto a este hombre.

   En cuestión de minutos, Natsuo sale de su pieza con el conjunto del día: pants y sudadera, cepillándose el flequillo de camino a la mesa, donde ya lo espera un copioso plato de cereal con avena y frutos del bosque.

   —Gracias amor, está delicioso— dice y besa la mano de su amada con todo y leche.

   —Un placer, nene— Harumi está dándose los últimos retoques al maquillaje frente al diminuto espejo de mano, antes de tomar sus maletas y pasarse a un lado de su pareja para plantarle un beso muy ruidoso en la mejilla. —. Me está agarrando la mañana bebé, ya me tengo que ir.

   —¿Llaves?, las del auto y de la casa.

   —Yep.

   —¿El ensayo de Moscovici?

   —Yep.

   —¿Tu cartera?

   —Yep.

   —¿Me amas?

   —Con desquicio, nene— y aún con las prisas, Harumi se toma la paciencia para frotar su nariz con la punta respingada de Natsuo. —. Pórtate mal, muchacho.

   —Lo mismo digo preciosa, no dejes que nadie te pise la cola— en tanto la chica se dirige a la puerta, Natsuo aprovecha que le da la espalda para propinarle una buena nalgada.

   —¡Nat’!— la nariz escandalosamente roja de Harumi contrasta con su follaje albino y combina a la perfección con sus irises del color de la sangre. Con todo e indignación, los protuberantes incisivos se destacan en la enorme sonrisa que esboza.

   —¡Te amo!— Natsuo le lanza un beso y ni se mosquea con el latigazo que recibe de la cola pelona de Harumi.

   Harumi niega divertida y atraviesa el umbral.

   —Traeré soba para la cena, ¡también te amo!

   Natsuo hace la postura de victoria cuando el seguro de la entrada vuelve a cerrarse, sus ojos brillan amartelados.

   —Ni modo, tendré que pedirle matrimonio.

   La ensoñación le dura un par de segundos antes de que el silencio se vuelva prominente y comience a molestarlo de verdad. Tal vez sea el producto de haberse criado en una casa tan grande o que su madre odie los ruidos estridentes, pero a sus diecinueve casi veinte años, aún no tolera muy bien los espacios cerrados en los que no hay ruido. La televisión lo salva de la locura, cambiándolo a un canal aleatorio, no es como que vaya a verlo, sólo quiere el ruido de fondo.

   Su cereal está llegando a ese punto en el que absorbe la leche y deja de ser crujiente, por lo que acelera el ritmo. Porque a) odia cuando el cereal con avena se convierten en papilla, y b) eso significa que va tarde.

   Los reels de instagram y publicaciones de sus seguidores se deslizan rápidamente bajo su hábil dedo, cuando sus orejas se paran como las chismosas que son al oír algo familiar.

   Sus ojos jamás se abrieron tanto.

   —¡¿Qué mierda?!

   El presentador se hace a un lado para que la imagen de su hermano, un menor de edad, se amplíe y se aprecie con mejor resolución COMO CAE A CIEN PIES DE ALTURA JUNTO A UN RECIÉN NACIDO, ENCAMINADOS HACIA UNA SUPERFICIE CARNÍFICIE SIN QUE NADIE INTERVENGA.

   —¡¿QUÉ MIER– COF COF!— en lo que Natsuo se ahoga con las hojuelas, asía el control remoto y sube el volumen.

   No, no, no. ¿Es un montaje? ¡Hace menos de dos días dejó a Shoto sano y salvo en la seguridad de UA! Además, está prohibido que los estudiantes ejerzan sus dones sin el permiso del estado (dígase licencias), por más heroico que sea su hermano, ¡no sería capaz de romper las reglas!, ¡es el típico niño bueno que no mata ni una mosca!

   [Presentador: Y así como lo ven, querida audiencia, el joven aspirante a héroe: Shoto, es arrestado y puesto en la cárcel provisional. Esto es porque atento a la seguridad de los civiles con el desato de su Quirk sin la autorización  de la SEPHQ (Secretaría de Educación Pública en Heroísmo y Quirks).

   Presentadora: ¡Oh, pobre chico! Ya nadie agradece los actos desinteresados, ¿eh?

   Presentador: No cuando van en contra de la ley, querida].

   Fue una mala idea intentar volver a tragar el bolo alimenticio que ya había masticado, para no desperdiciar.

   —¡Puff, ¿CÁRCEL?!

   OHNOOHNOOHNOOHNOOHNOOHNO–

   ¡Sus padres en serio van a matarlo!

   Está seguro de que hiperventila al sujetarse el pecho con dolor y preocupación, ¿cómo se metió Shoto en esto? ¡Seguro que se golpeó la cabeza, pero no antes de salir en televisión nacional!

   Oh no, oh no, oh no.. ¡Enji!

   El sólo pensamiento de la apabullante furia de la fiera que tienen por padre le obliga a romper una cascara de carama que se extiende por los antebrazos. Una ráfaga de hielo quema la espalda en su rastro de la región lumbar a la cervical. Respira fuerte y pesado. La temperatura baja y baja.

   ¡¿Cómo se supone que salve a Shoto de ésta?!

   Cuando el timbre de su celular suena con una llamada entrante, es que se entera de que ha dejado caer el teléfono en el cereal. Emite el chillido más varonil del mundo.

   —Shit, shit, shit!— se apresura a rescatarlo y sacudirlo al contestar, cruza los dedos con la esperanza de que la leche no haya llegado al sistema. Ya se habría comido la mitad, al menos, así que no había tanto caldillo en el que se sumergiera.

   No hay tiempo ni de pronunciar los saludos de cortesía cuando del otro lado de la línea una agitada Fuyumi ya está gritándole al oído.

—¡¿ESTÁ CONTIGO?!

   —¡¿CÓMO ES QUE SHOTO FUE A LA CÁRCEL?!— es lo primero que se le ocurre responder.

—¡¿No lo sabías?!

   —¡Lo acabo de ver en la televisión!

—¡¿Entonces no está contigo?!

   Siente como las inusitadas ganas de vomitar se teletransportan desde la finca de los Todoroki hasta su esófago y la ansiedad se instala firmemente en sus tripas.

   —¡¿No está en la cárcel?!

—¡No! Papá ya llamó y dice que se fue hace media hora y el director Nazu nos negó que haya aparecido en los dormitorios desde que se escapó en la noc—

   —¿'Yumi?, ¡'Yumi!— Natsuo rectifica por qué la llamada de pronto se ha cortado. La pantalla se está apagando con lo que parece ser un fallo del operativo, la leche sí llegó al sistema. — ¡OH MALDITA PORQUERÍA!

 

 


 

 

   —Entonces... ¿me dirás por qué traes tu celular en una bolsa de arroz?— pregunta Hana al tiempo que lo pica con la punta de su lapicero justo en las costillas.

   Natsuo ha hecho algo que se juró no volver a hacer durante sus estudios superiores: tomar inservibles apuntes de DHPC.

   Antes de salir de su apartamento, trató de todas las maneras posibles volver a encender el aparato, pero parece que ver su reflejo desesperado a través de la pantalla oscurecida es la forma retorcida en la que el universo está burlándose de él. Tan pronto como las noticias terminaron de hablar de su hermano, apagó el televisor, ya no le servía para nada y ahora le estaba hartando la futilidad de la tv abierta. ¿A quién chuchas le importa cuál es la nueva operación que un idol cualquiera se ha hecho recientemente?

   No conseguiría prenderlo en un futuro inmediato y con furia buscó en su despensa la bolsa de arroz blanco que Harumi haría mañana para el desayuno. Luego se disculparía con ella.

   Todo el trayecto a la universidad y en cada una de las clases a las que asistió, estuvo perdido en sus pensamientos, comiéndose las uñas y arrancándose las canas. ¿Dónde demonios se encuentra Shoto?

   Ni siquiera se molestó en intentar prestar atención a las cátedras, nada podía apartar de su mente a su hermano menor y la aguda inquietud que le empapa el paladar al pensar lo mal herido que habrá quedado del abrazo de las brasas. Apenas podía tragar sin devolver el desayuno.

   Entonces, en su estúpida posición, se decanta por anotar cualquier tontería que sus maestros escriban en el pizarrón. Lo que sea para distraer a su mente hiperactiva y el abismo de pensamientos intrusivos que lo están jalando al borde del precipicio.

   —Mojé mi celular y no prende.

   —Tss. Eso es una mierda, tío.

   Asiente sin nada más que agregar, perdido en su letra chueca y enredada, hasta que una idea le pega en el cerebro. Retiene los brazos de Hana para que detenga lo que sea que está haciendo (dibuja al profesor Uchiyamada en tanga. Repito: ¿a quién carajos le importa DHPC?) y está no parece ni en asomo molesta, más bien, aburrida.

   —¡Hana! Touya se está quedando con tu hermano, ¿verdad?

   —Eso ya lo sabías.

   —Tienes que llamarlo y házmelo pasar, Shoto se metió en un jodido problema y necesito refuerzos— para añadir fuerza a su punto, la zarandea y pone los ojos de cachorro. —. Por favooor.

   —Te ves más chistoso que lastimero cuando haces esa cara, quítala de mi vista— Hana empuja con la mano el rostro de su amigo y se voltea para verlo con claridad. —. Y por mucho que me encantaría ayudarte, de nada servirá. A horas santas de la mañana, uno de esos héroes lo llamó para que lo asistiera, sabes que cuando se trata del trabajo en escena, Touya no contesta.

   —¡Lo que me faltaba!— con coraje, Natsuo avienta su lapicero a la libreta y la gravedad juega en su contra porque éste rebota y cae muy lejos de su pie. Su imposible ceño fruncido se ciñe aún más. — La puta madre.

   —Palabras mayores, chico. ¿Qué hizo Shoto para maltratar a ese pobre lapicero en su lugar?— Hana se agacha para recoger el susodicho instrumento del suelo, devolviéndoselo al dueño con un puchero 'tristongo'. —¿Él mojó tu celular o qué?

   Natsuo farfulla para sus adentros, al menos contárselo a alguien hará que se desahogue. Se toma unos segundos para meditar en cómo comunicárselo a su amiga sin sonar alarmante, mas concluye que no es como que la situación sea suave.

   —Shoto se escapó de UA, se quemó en un incendio al que acudió para rescatar a los civiles y fue arrestado por no portar licencia— decidió que barajearía con la realidad dura y pura. No poseía la tranquilidad mental como para endulzarlo.

   Hana había estado jugando con su banca, tambaleándose de atrás hacia adelante. Natsuo casi se siente mal por presenciar su posible caída.

   —¡¿Qué hizo qué?!

   —¡Shhh! Guarden silencio en horario de clase, se supone que están resolviendo un ejercicio– Uchiyamada los calla, mirándolos con la desaprobación de una estricta madre.

   —L-Lo siento profesor— un discreto rubor se propaga por las mejillas pálidas de Hana y ésta se encoge en su asiento con vergüenza. Toma su cuaderno para esconderse de una que otra mirada en el aula cuando el profesor regresa su atención al libro que sostiene su escritorio. —¿Tu hermano está bien?, ¿ya lo sacaron?, ¿cuándo sucedió todo eso? Hasta donde supe, se vieron hace apenas unos días, ¿cómo se mete en problemas tan rápido?

   Las cachetes de Natsuo se deforman ante el agresivo estrujamiento de su dueño, le atañe el mismo desabor en la boca. No se siente tan aliviado como creyó que lo estaría.

   —¡No lo sé! Ni siquiera me enteré por mi familia, lo vi en las noticias y luego mi hermana me llamó, pero este pedazo de mierda se apagó.

   —¿Y por qué rayos viniste a la escuela en vez de irlo a recoger del corralón?

   —Porque Haru’-chan se llevó el coche y ni siquiera sabemos dónde está Shoto.

   —¿Cómo que no lo saben? Debe de estar en el cerezo de Musutafu, ahí te llevan antes de la correccional.

   El estómago se le revuelve y decide que apoyar su cabeza en la paleta es mejor que en sus inestables manos.

   —No está ahí.

   —¿Cómo dices que dijiste?

   —Creo que se escapó o no lo sé, mi hermana tampoco sabe dónde está.

   —¡¿Qué?!— ahora Hana procede a zarandearlo de los hombros, viéndolo con un despectivo enjuiciamiento. — Repito: ¡¿qué mierda haces aquí?!, ¿no deberías ayudar a tu familia a buscarlo? ¡Es un menor de edad!

   —¡Ya te lo dije! Haru’-chan tiene el auto y no tengo dinero para los trenes hasta Musutafu, y no me mires así, yo también estoy preocupado, ¿okay?— unos ruidos miserables prescindieron a esto y Hana se apiado de él sobándole la nuca.

   —Está bien, está bien, de nada servirá que te pongas mal tú también— Hana se muerde el belfo inferior al idear un plan B. —. Cuando tú terminas tus clases, Cukizilla-chan está terminando su turno, ¿no?

   —Sí.

   —El café de Cukizilla-chan no está tan lejos de nuestro campus a pie, en cuanto termine tu última clase ve por las llaves de tu coche y asunto resuelto.

   —¡Tampoco puedo irme nomás' como así! Tengo trabajo.

   —¿Y si te cubro por hoy?

   A Natsuo le cuesta al menos un par de segundos procesar lo que dijo Hana antes de subir su cabeza para finalmente verla a los ojos.

   —¿Harías eso por mí?

   —Bro, si mi hermano desapareciera, no podría estar tranquila en mi lugar sin intentar buscarlo siquiera. Luego me las pagaras.

   —¡Dios, Hana, eres una santa!— con el revoltijo de sentimientos que le habían estrellado desde bien temprano en la mañana, Natsuo siente que al menos está opción lo hace volver a respirar. No se resiste las ganas de abrazar a Hana y besarle la mejilla con reverencia. — ¡No se qué haría sin ti, chica!

   —Lo sé nene, lo sé— Hana responde al abrazo con un par de palmaditas al espalda del otro. —. Sólo avísame que lo encontraron, Touya estará preocupado cuando regrese.

   —¡Hecho!

   —¡Todoroki y Shimura!— el señor Uchiyamada sonríe al verlos temblar en sus pupitres. — Supongo que tanta alegría es porque ya terminaron el ejercicio, ¿no?, ¿nos darían el placer de ser los primeros en explicarlo a la clase?

   «Jódase usted y todo DHPC, con todo respeto» piensa Natsuo.

 

 


 

 

   —Por Buda. Amor, respira—

—¡NO ME DIGAS QUE ME CALMÉ, TODOROKI!— Natsuo tuvo que apartar el teléfono inteligente de su oído unos centímetros o en el caso contrario su tímpano habría explotado. — ¡Llegas a mi trabajo a vomitar, me dices que Shou’-kun ha desaparecido y te llevas las llaves del auto sin darme más explicaciones, ¿y quieres que me tranquilice?!

   —Amor, no quise preocuparte, creí—

—¡No me has contestado el teléfono en la última media hora!, ¡estuve a punto de llamarle a tus padres!— Harumi pronuncia eso último en un alarido y se queda sin aliento, puesto que, en sus códigos de pareja, hablar con los señores Todoroki es sinónimo de muerte.

   Los pies de Natsuo titubean al avanzar por el patio, entre el aterrador Torii que se irgue alto y escrutador, y el estanque de peces Koi en perpetuo estoicismo. La escarcha lo ancla al piso de piedra y un doloroso vuelco a la altura del pecho lo alcanza al oír nítidamente cómo Harumi ahoga sus lágrimas con la palma de sus manos.

   —... ¿amor?

—Só-Sólo dime que estarás bien... en dónde sea que estés— Harumi sorbe los mocos. —. Yo sé que está mal preocuparme más por ti que por Shoto, pero él está entrenado para este mundo, y es muy inteligente, sabe cómo actuar ante lo inesperado... no me quiero ni imaginar lo que te harían a ti si quedas en fuego cruzado, Nat’.

   —No, no, nena, me entendiste mal, Shoto no está luchando contra un villano– uhhg Buda, realmente espero que no lo esté— Natsuo se enjuaga la cara con el sudor y los picos de hielo que se están salpicando por toda su frente, ahora él también tiene ganas de llorar. —. Quise decir, Shoto estuvo en la cárcel, sólo que ahora nadie sabe dónde está. Vine a acompañar a mi hermana y ver si puedo hacer algo.

—¡¿Cómo que Shou’-kun estuvo en la cárcel?!

   Natsuo estuvo a punto de relatar la historia de los hechos que conoce hasta el momento para informar a Harumi, ergo, la lengua se le enrolla y retrocede por su tráquea cuando ve la ancha sombra de su padre a través de los paneles del Shoji. Sus platas se expanden con horror y casi manda a volar su teléfono. Enji no podía escuchar esta conversación ni en su más sano juicio.

   —Harumi, nena, escucha— Natsuo interrumpe la letanía de lamentos al otro lado de la línea con un susurro gutural. —. Todo estará bien, no me pasará nada, te lo explicaré todo en la noche, ¿sí? ¡Te amo, bye!

—¡Espera, amo—

   Justo al colgar, la puerta se desliza y divisa de primera mano el gesto totalmente encabronado de Enji. Por puro reflejo y memoria muscular, se coloca en posición de combate, con el corazón galopando en todo su esplendor.

   Enji lo barre con la mirada y sus cejas están a punto de titilar con el calor de las llamas. Cuánto más le ve, más gruñe.

   —Bue-Buenas tardes, padre— rápidamente, Natsuo arregla sus brazos a los laterales y se inclina en un perfecto ángulo recto para ofrecer sus respetos. Incluso él, el boca y lengua floja de la familia, sabe que es absurdo cabrear aún más al patriarca.

   —¿Qué haces aquí?

   —Y-Yo...

   —¡Nat’!— una voz cuasi angelical bajó del cielo (cocina) y vino a buscarlo a la entrada, apartando a su padre con un suave empujón que le permite echarse a los brazos fortachones de su hermano. Toda su caja torácica tiembla y sabe que es un desastre impertinente, pero Fuyumi lo necesita. — Por lo más bendito, ¡que bueno que estás aquí!

   —¡'Yumi-chan!— ver aquellas lagunas grises tan aguadas remueve los propios lagrimales de Natsuo y para este punto es imposible detener las gruesas lágrimas que se escurren por su rostro, aferrándose con su vida a la cintura de su hermana y enterrando la nariz a los cabellos blanquecinos de Fuyumi. Huele a olmo y canela, justo como a casa. — Estoy aquí, estoy aquí y lo encontraremos.

   —Eso ruego, por Buda, quiero devuelta Shou’-chan...

   —Y eso haremos, 'Yumi— Natsuo comienza a esparcir besos por toda la coronilla de Fuyumi, apretándola a su alrededor afectivamente. —. Tranquilízate, ¿sí? A Shoto no le gustaría verte derrumbada, ¿cierto? Ahora que estoy aquí podemos—

   —¿Tú?

   Natsuo es sustraído de esa reconfortante paz con la que Fuyumi lo abraza, siendo testigo de los bracos zafiros que lo devoran sin parpadear. Esos que lo desecharían en la primera oportunidad.

   —¿Qué harás, hijo?, ¿le administraras insulina mientras le acomodas la bata?— sigue con burla. Enji se cruza de brazos y se aleja por el pasillo hacia los adentros de la mansión. — ¿Qué podría hacer un don nadie como tú? Déjale el trabajo real a los héroes de verdad.

   Natsuo ve borroso. Sólo por el hecho de no querer hacer preocupar más a su querida y nerviosa hermana mayor, hace lo mejor que puede para disfrazar el zumbido de sus huesos al acongojarse por dicha sentencia y hacerlo pasar por un simple escalofrío. Es un pésimo actor, su labio más grueso sigue temblando. Había olvidado lo que se sentía ser la presa.

   —¡Papá!— Fuyumi recobra la fuerza para rezongarle a su padre y por unos instantes suelta a Natsuo, viendo con enojo a la sombra que desaparece de Enji. Cuando ya no hay rastro de él, se gira con timidez y delicadeza hacia su hermano, compadecida. — Nat’, él no puede estar hablando en serio, Shoto te necesita tanto como a cualquier otro, no quiso—

   Natsuo coloca una mano reconfortante sobre su nuca para detenerla.

   —Déjalo así, 'Yumi, sólo... déjalo así. Vamos, ¿cómo está mamá?

   Sabe que Fuyumi está desbordando una pena desgarradora, pero no es el momento ni el lugar para hablar de su corazón roto. En cambio, los conduce a él y a su hermana hacia la fortaleza Todoroki, donde los ecos de Enji relinchando en el teléfono fijo retumban en las paredes.

   —Mamá.. ah. En la mañana, nos hablaron de Yuei y ella fue la primera en enterarse, desde entonces está encerrada en su alcoba y no ha permitido que nadie acceda. Pero, Na’t, yo sé que está sufriendo... su hijo. No me quiero ni imaginar lo mal que la ha pasado Shoto, y-yo.. ¿viste cómo se cayó de ese octavo piso?, ¡¿dónde estaban los superhéroes en ese momento, los bomberos?!

   Natsuo estira la mano para ahuecar la zona occipital de Fuyumi y volverla a acunar en su pecho, arrullándola tal y como ella lo hacía a la tierna edad de seis años.

   —Shh, shh, ya lo encontraremos— Natsuo la mece con paz y armonía, trazando ligeros círculos en su espalda. Está seguro que así no es como le enseñó Harumi a proporcionar los primeros auxilios psicológicos a alguien que a todas luces está entrando en un cuadro de ansiedad. Las piernas de Fuyumi trastabillan y pronto Natsuo es el único que los sostiene a los dos, por lo que con cuidado, procede a ponerse de rodillas y dejar que el piso revestido de Tatami cargue con sus pesos. —. ¿Por qué no empezamos con lo que sabemos? Lo último que supimos de Shoto fue que estaba estudiando en UA, ¿de ahí qué ocurrió?

   Fuyumi se limpia las interminables lágrimas y algunas se las tiene que arrancar porque se han congelado en sus pómulos. Está tratando que el hipo no la domine y Natsuo halla un para nada incómodo parecido con el de su novia, ambas son unas masillas sensibleras al llorar. Se guarda ese aterrador dato para sí mismo, no necesita que Harumi le restriegue que Freud tiene una especie de razón.

   —Yo... estaba desesperada y debí haber hartado a la recepcionista de Yuei, porque ya no entraban las llamadas, entonces decidí llamar a Midoriya-chan. Oh, pobre criatura, sus compañeros creían que Shou’-chan ya estaba con nosotros y ahora también están preocupados, ¿cómo pude ser tan grosera?— Fuyumi se va sumiendo en un espiral de voces nocivas y corroídas, haciéndose bolita en los brazos de su hermano, por lo que Natsuo parte por arrullarla nuevamente. — Oh, Buda... estoy convirtiendo esto en algo mío, ¿no? Mamá no para de decirme que debo dejar de lloriquear.

   —Mamá no está aquí ahora, ¿bien? Vamos a respirar, ándale— Natsuo abreza (sí, la palabra existe, búscala) los mofletes de Fuyumi y aparta con sus pulgares los copos de nieve y las gotas salinas. —. Conmigo, una-dos-tres, adentro— inhala, retiene el aire y hasta que Fuyumi le copia cuenta otros tres segundos. —Exhala— dice y hace. Fuyumi le está siguiendo. — De nuevo, ¿va? Una-dos-tres, inhala.

   Repiten el proceso unas cuatro series más, y tanto Fuyumi como Natsuo regularizan su pulso.

   —Está bien, hermano... me siento mejor— Fuyumi deposita una delicada palma en el pecho voluptuoso de Natsuo.

   —Genial, ¿quieres volverlo a intentar con lo de Shoto?

   —Sí.. en, ¿en qué me quedé?

   —Los niños de UA creían que Sho' estaba con nosotros.

   —Sí, ah... no estoy muy orgullosa de decirlo, pero creo que hostigue a Midoriya-chan, estaba tan enojado que ni siquiera podía hablar bien— Fuyumi se aclara la garganta y la mente. —. Me reveló que el día anterior habían conversado sobre algo de hacer un acto heroico para encantar a la prensa, y estuvo discutiendo con Shou’-chan para convencerlo de lo contrario, porque eso sería peligroso. Midoriya-chan asegura que el resto del día parecía normal, incluso estuvo con ellos en la mitad de la cena. No tiene ni idea de cómo se escapó de los dormitorios.

   Las cejas de Natsuo se desencajan con la duda.

   —¿Por qué querría Sho' hacer tal cosa? Odia las cámaras desde que éramos unos fetos, es impropio de él querer tan de repente los reflectores.

   Fuyumi parece vacilante con confesar lo siguiente:

   —Midoriya-chan dice que resentía las palabras que le dijeron mamá y papá en la cena, incluso le pidió consejo sobre cómo atrapar a un villano, ¿puedes creerlo? ¡Hasta ese grado llega la presión de nuestros padres!, ¿pero en qué estaba pensando Shoto?

   Entonces una nueva clase de presión oprime la espalda de Natsuo y los nervios lo rebasan. Si Shoto resultó tan afectado por esa noche, ¿tal vez la poco inteligente conversación que llevaron en el auto habría tenido algo qué ver?

   «Malditos traumas de la niñez».

   —Me estás diciendo que todo lo que sabemos es que Shoto lo está haciendo... ¿para impresionar a nuestros padres?

   —Creo que ¿sí?

   —Bro, that's some really fucked up shit.

   —¡Natsuo!— Fuyumi le propina un golpecito en el brazo. Al menos le saca una sonrisa.

   —Bueno, bueno... ¡es que es ridículo! Criamos mucho mejor a Sho' que eso.

   —No dejes que papá te escuche o se burlará de ti por sonar como mamá, ja, ja.

   —Cierto, mucho hace menospreciando mi profesión, ¿no? No ocupamos que cuestione mi identidad de género, ¡JA!

   Aquellas piedras lunares brillantes se compactaron en aflicción.

   —Nat’, eso... ¿quieres hablar de eso?

   Natsuo se apresura a alejar los dedos que se entrelazan con los suyos y se rasca el cuero cabelludo. 

   —No, no. Shoto es nuestra prioridad— a la velocidad del rayo aparta esa cuestión con algo que Fuyumi no podrá rechazar. —. So! Tenemos entendido que Sho' se escapó por la noche de ayer y en medio de un operativo fue arrestado por Rock Lock, ¿verdad? Si mis nulos conocimientos en leyes no me fallan, debieron de llamarnos de la comisaría en cuanto lo retuvieron, ¿no? Tenía derecho a una llamada ¡y es un menor de edad!

   —También lo pensé cuando estuve investigando. Papá tiene contactos en los cerezos y no tardó en llamarles, pero nos dijeron que Shoto no quiso hablar con nadie. Shoto pudo contactarnos y no lo hizo, de nuevo, ¿en qué estaba pensando?

   «Probablemente en que no quería terminar de ser hecho a las brasas por Enji».

   —¡De nada nos sirve recriminar! Lo importante es que ya salió, ¿cómo lo hizo?, ¿se escapó? Ay no, si se escapó, ¡ahora es prófugo de la justicia!

   —¡No digas eso! Shoto no es ningún delincuente— la voz de mamá enojada se apropia de Fuyumi y Natsuo casi quiere disculparse, casi. —. Papá estaba demasiado ocupado gritándoles las deficiencias que cometieron al cuerpo policiaco por no querer revelar la identidad de quien pagó su fianza, como para detenerse a pensar en que el número de Rock Lock está en el directorio público.

   Gasp.

   —¡Nooo!, ¿tú en serio lo llamaste?, ¿tú, que no puedes ni pedir una pizza a domicilio?— dice Natsuo con honesto asombro y se ríe con honesta sorna cuando el rostro de Fuyumi enrojece.

   —¡O-Óyeme!— Fuyumi se indigna aún más al presenciar que Natsuo hasta pone la mejilla para recibir el golpe. — ¡No me iba a quedar de brazos cruzados a esperar que las cosas se resolvieran por arte de magia! ¿Qué chiste sería eso?

   —Punto válido, 'Yumi— Nat’ la retiene por ambas muñecas y le sostiene la mirada. —. Entonces, ¿qué descubriste?

   Un puchero igual de gracioso se plasma en los labios de su hermana mayor.

   —¡Nada útil! Me dijo que no podía hablar demasiado sin faltar a la ley, pero que estaba en manos familiares. ¿Qué se supone que significa eso? No llamó a ninguno de nosotros, papá ya estaría reprendiendo a Shoto en la comodidad de la sala de ser así. Y estoy segura que a ti tampoco te llamaron, ya nos habrías dicho.

   —Correcto, las únicas llamadas que he recibido son de Haru’-chan y tuyas— sólo para reforzar su punto, saca el celular de su bolsillo izquierdo, para revisar el historial. Hay más llamadas perdidas de su novia, pero se preocupará de ello más al rato. Hay una nueva notificación que no estaba antes y hasta una flatulencia le va a sacar.

 

Big big bro

últ. vez hoy a las 2:43 p. m.

Hey bro, ¿adivina quién está conmigo?

1:12 p. m.

[Tu contacto ha adjuntado una fotografía. Transcripción: Touya está recostado en las piernas de un muy vendado Shoto, el que hace un signo de paz con el dedo índice y el medio. Touya saca la lengua].

1:12 p. m.

Bueno, hice lo que me pediste, devuélveme el dinero de esos tragos.

1:13 p. m.

Ahorita llevo al enano a la finca, no le digas a papá que estoy aquí.

1:13 p. m.

 

   —¡Hijo de la putísima chingada!— exclama Natsuo y Fuyumi brinca del asombro.

   —¿Qué, qué pasa?

   —¡Ya sé dónde está Shoto!

   —¡¿Qué?!— Fuyumi se exalta a igual grado y le arranca el aparato de las manos. — Trae para acá, ¿qué coño hace Touya en Japón y por qué Shoto está con ese haragán?

   —¡Gasp, 'Yumi!, ¡dijiste la once!

   —¡Déjate de payasadas, Natsuo! Ponte serio— el poco frecuente ceño fruncido de Fuyumi se da a relucir, callando al susodicho. Por sorprendente que sea, eso lo heredo de Enji, lo que lo hace más espeluznante. —. ¿Cómo se le ocurre avisarnos tan tarde?, son tal para cual, unos cabezas huecas. ¡Mira! Se ve los deshechos de su comida procesada. ¡Ellos por allá comiendo basura y yo aquí partiéndome la cabeza!, ¡qué bonitos!

   Natsuo observa a su hermana mayor tecleando furiosamente en su propiedad, apiadándose de Touya. Pero él también, ¿cómo se le ocurre?

   En fin. Fiu. Shoto estaá a salvo.

   Touya rescató a Shoto y eso es todo lo que importa.

   Casi puede ver el peso de sus preocupaciones levitar cual fantasma fuera de sus hombros.

   —Tengo que decirle a nuestros padres que Shoto viene en camino, Buda se apiade de su horroroso humor— Fuyumi coloca el teléfono en el Tatami y hace el amago de levantarse, hasta que una mano en su tobillo la frena.

   —'Yumi, por piedad, sólo no les digas a nuestros padres que Tou’-nii está aquí, ¿sí?, ¿por favoooorrrr?

   —¿Y qué se supone que les diga?, ¿qué All Might fue en su auxilio?

   Natsuo agita las pestañas con el labio inferior apretado hacia afuera. La mayor suspira hastiada.

   —¿Alguien te ha dicho que tienes los peores ojos de cachorro de esta familia? Y he visto la cara de Touya, hermano— al ver que su respuesta no hace más que engrandecer el gesto en el menor, Fuyumi gira las pupilas con desaprobación. —. ¡Bien! No les diré nada, me inventaré algo creíble, pero ustedes tendrán que contarme por qué mi onii-san está en el mismo continente que yo y yo no me he enterado aún. Y más les vale ser honestos.

   Natsuo se avienta a las rodillas de Fuyumi para abrazarlas con efusión y festeja con cariño.

   —¡Eres la mejor, onee-chan!

   —Sí, sí, tienen suerte que papá y mamá sean más comprensivos conmigo— Fuyu' se deshace con una sonrisa más liviana de los brazos en sus piernas, cerrando la puerta de Shoji a su paso a la verdadera batalla: domar el carácter de su padre.

   En cuanto sólo quedan las penas deshonrosas de Natsuo y él en la habitación, se echa de espaldas al piso con total cansancio.

   ¡Qué día! Y apenas son las tres treinta.

   Justo en medio de su meditación para alcanzar el Nirvana, la vibración de su teléfono se roba su atención. En la bandeja de entrada se colocan unos "???" que envió Touya en respuesta a lo que sea que Fuyumi le haya reprochado. No obstante, más que enviarle un sticker desinteresado a su hermano, importa por fin notificar a Harumi todo el paradero de la situación.

   Harumi ni siquiera deja que los tres tonos suenen antes de contestar.

—¡Nat’! Te lo prometo, si me vuelves a colgar, ¡teñiré todas tus batas de negro!

   Ésas sí son amenazas.

   Natsuo escanea el perímetro y una vez que se ha asegurado de la confidencialidad de su llamada, procede a contestarle con los nervios semi-contralados, pero nervios al fin y al cabo. ¿Sabes lo estrictos que son con el uniforme en la facultad de medicina?

   —¡Hey nena!—

—¡Nada de "hey nena"!— Harumi engruesa la voz a un tono sumamente divertido, más cercano a lo que sería el timbre de Touya, y no al suyo. — Todas mis llamadas van a buzón, tu hermana no me contesta y las noticias de internet me están sacando de quicio. ¡Y mi novio ni siquiera se digna en darme una simple respuesta!

   —Suena como un novio de mierda, nena— ríe en disculpa, rascándose la quijada. —, deberías terminar con ese cabrón, yo te trataría muchísimo mejor.

—Que  chapulín— pese a todo, la melodiosa y quedita risa de Harumi traspasa las líneas de interferencia y merma su desesperación. —. ¿Me dirás de qué me he estado perdiendo o de nuevo tendré que tragarme a Buda en la boca y fingir que la psicología organizacional me interesa?

   —Sabes que Recursos Humanos te la pela, nena, pero sí, te mereces una explicación— una vez que ha comprobado el temperamento más sosegado de su novia, Natsuo procede a relatar todos los eventos transcurridos hasta el momento y no puede evitar pensar que decirlo en voz alta es como contar la mala trama de una película de bajo presupuesto sobre unión familiar, algo que seguramente haría Adam Sandler. —... y prácticamente ésa será la causa de muerte para Sho': aprobación paternal.

—Oh por el amor de Ana Freud... ¿por qué esto no me sorprende siquiera? Esto es tan Todoroki.

   Natsuo pasa a ver la pantalla de su teléfono como si eso pudiera transmitirle la indignación al otro lado de la línea.

   —¿De qué hablas, primor? ¡'Yumi y yo no hemos hecho algo así de estúpido!

—¿No?— dijo y no necesita verla para percatarse que hay una ceja arqueada divirtiéndose en su faz. —, la primera vez que recibiste un reconocimiento por tu diplomado en problemas neurodegenerativos hiciste una fiesta en el depa' y te enojaste tanto cuando tus padres ni se atrevieron a cancelarte que terminaste por congelar a todos los invitados y electrodomésticos. Tuvimos que llamar a emergencias, el bombero que nos mandaron se carcajeó todo el trayecto.

   —¡E-Eso ni siquiera es remotamente parecido a lo que hizo Sho'!

—Ja, ja, tal vez. Pero no quita que ambos nacen de su hambre de atención paternal, cariño— Harumi vuelve a ahogar una ligera risa. —. Además, me encanta que ni siquiera tratas de justificar a Touya-kun.

   —Se trata de defender mi estirpe, no darte la razón, princesa.

—Claro, claro, bebé, lo que tú digas— el ruido de las bancas metálicas arrastrándose en vez de ser cargadas le recordaron a Natsuo que Harumi aún está tomando clases (y lo aparentemente permisivas que son éstas con sus alumnos, juzgando que nadie le ha reprendido a Harumi por estar al teléfono. Maldita envidia). —. ¿Pero seguros que todos estarán bien?, ¿crees que tus padres puedan ser... razonables con Shou’-kun? Sé que es grave lo que hizo y que el equilibrio patológico² de tu familia se sostiene por la ansiedad y sumisión de sus miembros; sólo que aún no es motivo para maltratarlo, ya sabes, derechos humanos y todo eso.

   Natsuo se restriega la mano por la frente y siente la zozobra por morderse los labios. Los tiene tan cortados que ha tenido que usar vaselina para que dejen de sangrar. No quiere ni sopesar en las probabilidades que obtendrán de hablar con sus padres una vez que Shoto haga acto de presencia. Cree que si lo piensa demasiado podría chorrearse en los pantalones.

   —No estoy seguro de eso, amor... también por eso me quedaré hasta que Tou’-nii lo traiga y hable con Enji, tal vez no sirva de mucho en la conversación, pero siempre podría cargarlo a mi hombro e irme corriendo al depa'. ¿Qué dices, no tienes por ahí alguna prueba psicométrica que debas aplicar en un quinceañero?

—Sabes que Shou’-kun es bienvenido a nuestro depa' cuando él quiera, pero me preocupa que sea porque lo hayan corrido de la casa y no por voluntad propia.

   —Guau, no nos eches la sal nena, ¡no creo que sea para tanto! Sho' es el segundo favorito de nuestros padres, tendrán clemencia— dice con desconfianza, sonando raro hasta para él.

—Eso espero, bebé...— «Yo también, muñeca, yo también». — ¿cuento contigo para que me mantengas al corriente? Esta vez bien, eh, Nat’.

   —Siento eso, bella, es difícil hablar contigo en la finca, no quiero descubrir que harían mis padres si escuchan que le hablo de "amor" a mi supuesto roomie.

—Oh sí, como olvidar que para mis queridos suegros soy Akito-kun— Harumi resopla con reproche. —. No te metas en muchos problemas, bebé, ¿te espero para la cena? Puedo comprar la Soba para otro día.

   —Mejor compra algo para ti, bebé, no sé cuánto vaya a tardar aquí, pero te prometo que te estaré mensajeando. Si todavía no llego para las diez, vete a acostarte, eso significa que la pelea se puso fea y me iré en la madrugada para calmar a 'Yumi o a Sho', no sé si Tou’-nii se involucrará o no.

—Es lo mínimo, ¿no? Ya alborotó el gallinero al llevarse a Shou’-kun sin avisarle a nadie, que se haga responsable.

   —Ya mucho tiene en su cabeza ese pobre hombre como para que le sumemos los delirios de mi papá, tranqui'.

—Debe haber alguna teoría psicológica que explique por qué los hermanos menores defienden a capa y espada a sus hermanos mayores, hombres, específicamente.

   Natsuo gira los iris.

   —Claro nena, disfruta de tu investigación sin fundamentos.

—Espero verte en la noche, tonto.

   —Yo también te amo, nena, no te olvides de masticar dos veces, te emocionas demasiado con las semillas. Y esta vez el doctor no está disponible, no hiciste cita.

—No me queda de otra, lo despediré— Harumi hace el sonido de un beso ruidoso. —. Por favor, amor, cuídate y cuídalos mucho, me gustaría seguir durmiendo junto a mi novio las siguientes noches, ¿de acuerdo? Voy a vibrar alto de ser necesario para que todo salga bien.

   —Awww, yo también amo dormir junto a ti. Y de verdad nena, ¿qué es lo peor que podría pasar? Te amo preciosa, besos en la cola.

—Degenerado.

   —Así me amas.

—Sí, lo hago— Harumi lo dice con anhelo y acelera el ritmo cardíaco del varón, sólo dejándolo pasar cuando se percata que la llamada ha finalizado.

   Es inevitable para Natsuo no suspirar con limerencia, llevarse el dispositivo rectangular al pecho y dibujar una curva hacia sus ojos en un lienzo róseo. Su espalda cae en seco hacia atrás y es ya en el Tatami que ve las pantuflas de conejo burlándose de él. El rosado de sus pronunciados pómulos se multiplica.

   —Así es como suena un hombre enamorado, ¿eh? Lo tendré en cuenta— Fuyumi se pasa una mano por la cintura, ondea las caderas en su camino hacia el lado yuxtapuesto de su hermano.

   —'Yumi, ni te sentí llegar. Lo escuchaste todo, ¿cierto?— para borrar un poco de la sonrisa maliciosa de Fuyumi, Natsuo se restriega el rostro con fuerza, enderezándose.

   —No mucho, sólo el final. No quise interrumpir— Fuyumi estira los dobleces en su cojín antes de tomar asiento. —. ¿Cómo está Cukizilla-chan? Como casi no veo a alguien, tampoco he podido saber mucho de ella.

   —¿Te han dicho que eres una chismosa con modales?

   —¿Ha?— Fuyumi se jacta en indignación. — ¡Sólo es interés por las personas con las que compartes tu vida, tonto!— la diminuta nariz de Fuyumi se enrosca y empina, expresando su disgusto. — Hace siglos que no la he visto.

   —¡Te hemos invitado a cenar al departamento! Y siempre nos sales con "ni mi diirin pirmisi"— Natsuo remeda con las manos en jazz. Ve a Fuyumi cruzarse de brazos. —. No te andes quejando, entonces.

   Hay un ruido sordo, como el de un golpe hueco a la pared, que se escucha a las afueras de la habitación, ergo, ninguno de los dos le da suficiente importancia como para detener su discusión.

   —Porque es verdad. A diferencia de alguien que nos abandonó, yo todavía le tengo que entregar cuentas a nuestra familia. ¡No todos podemos mudarnos para huir de nuestras responsabilidades, hermano!

   —Y dale la burra al trigo, otra vez difamándome 'Yumi. ¿Ahora qué?, ¿vas a decir que Harumi me sedujo y me sustrajo del seno de nuestra madre para corromperme?

   —¡Claro que no! En todo caso, tú serías quien habría corrompido a Cukizilla-chan, era tan amable y dulce, ahora cada vez que la escucho al teléfono está diciendo pura majadería. Eres de lo peor, Natsuo.

   Natsuo suelta exageradamente con burla:

   —¡JA! Y tú hablas como una anciana, nee-chan.

   —¡¿Anciana?!, ¿a quién crees que estás llamando anciana, bruto?— Fuyumi se le lanza a los brazos con puños congelados, lo que los lleva a retorcerse en el suelo en una pelea para ver quién se roba el control. Sin embargo, la fuerza natural y viejos conocimientos del campo de batalla hacen que el menor tome la delantera. — ¡Eres un incivilizado, se supone que debes respetar a las mujeres!

   —¡Tú empezaste!— Natsuo envuelve sus brazos de codo a codo y con una pierna retine los pies de Fuyumi, atacado inesperadamente por una ola de carcajeadas cuando ve de cerca lo roja que está la cara Fuyumi por el coraje. — ¡Ya ríndete, tomatito-neechan!

   —¡Grosero! No sé cómo lo haré, ¡pero convenceré a Cukizilla-chan de que te dejé!, ¡no la mereces, neandertal!— Fuyumi sigue luchando inútilmente contra el grueso cuerpo de su hermano. — Yo misma le buscaré un novio que no sea un bufón y que sí se preocupe por sus hermanitos. ¡Es más, hasta le presentaré a Tou’-nii! Incluso él es mejor prospecto.

   —Quiero verte intentarlo, nerd. Haru’-chan no me dejaría a mí ni al departamento. ¡Prácticamente estamos juntados! Lero lero— Natsuo canturrea e iba a comenzar a hacerle cosquillas como método de castigo a Fuyumi cuando su corazón se detiene por el impacto de oír la puerta estampándose con cólera.

   Fuyumi y Natsuo jadean y a rauda par giran sobre su eje para contemplar con pavor la sombra amedrentadora de Enji, el que a grandes zancadas se adentra a la habitación, sacando chispas iracundas.

   —¿Qué es esto?— Enji señala hecho puño la vergonzosa posición en la que ha encontrado a sus hijos y estos se retuercen como las lombrices con la sal para encuclillarse y bajar las cabezas, sumamente sonrojados. Enji coloca los brazos en jarra. — Estamos tratando de arreglar el honor de nuestro apellido en los medios por la tontería que hizo tu hermano, ¡y ustedes están jugando como malditos escuincles!

   Natsuo ve de soslayo a su hermana temblar y, en un acto de pura rebeldía y valentía, le ase de la mano, tratando de no doblarse cuando su padre gruñe con desdén. Probablemente piensa que está siendo afeminado.

   —No esta-estábamos jugando padre... sólo conver— Fuyumi trata de ayudar, ergo, el mayor la detuvo sin siquiera escucharla.

   —Perdiendo el tiempo, eso estaban haciendo— Enji chasquea la lengua. —. Y tú, ni siquiera sé qué haces aquí si sólo vienes a estorbar, ¡¿y ahora vienes a decirme que nos has estado viendo la cara?!

   Fue el turno de azorarse ante el tono acusador del hombre, encogiéndose cuando éste lo toma por el cuello de su sudadera y lo acerca a su cara, descolocándolo por completo.

   —¿Me puedes explicar cómo está eso de que tienes esposa y nunca nos lo dijiste?— le acusa escupiendo las palabras.

   Natsuo abre enormemente los globos oculares y por un segundo se le olvida cómo respirar. Esto no puede estar pasando, ¡esto no puede estar pasando! ¡Fue tan cuidadoso! ¡¿Cómo es que lo echó a perder?!

   Nat’ patalea en cuanto su progenitor lo alza en el aire y sujeta con uñas a los gruesos brazos, mas el dueño de tales extremidades ni se inmuta. Unas inusitadas ganas de llorar le invaden y está rezando a todos los dioses para que este hecho no se refleje en sus clisos, pero ya está sorbiendo por la nariz y sabe que su padre lo siente castañear.

   Sus palmas se enfrían desesperadamente, Fuyumi está exigiendo que lo bajen y las flamas están lamiendo el bigote de Enji.

   —¡Contesta!— Enji zarandea a su progenie, sus expresiones cada vez más agalladas.

   —¡Padre, basta!— exclama Fuyumi.

   —¡Demonios, no!, ¡no tengo esposa!

   —¡No vuelvas a tratar de engañarme!— Enji arroja a Natsuo como un trapo sucio cualquiera y su hija corre a protegerlo. — ¡Los estuve escuchando, hablaban de tu conyugue! ¡No te sacamos de esta casa para que te juntaras con la primera furcia que te toparás en la calle! Dejaste una buena carrera de heroísmo para dedicarte a la medicina, dijiste que era tu pasión, cumplimos tus caprichos, ¡¿y así nos lo agradeces?! ¡No te dimos esta vida para que la malgastes!

   —¡No tiene nada de malo, sólo es mi novia!— responde Natsuo, inclinándose hacia atrás, donde su hermana lo está abrazando. — Ustedes no se han vuelto a involucrar en mi vida desde que me fui, ya soy independiente, ¡no vengas a decirme que ahora te preocupas!

   —¡Dejen de gritarse!

   —¡Claro que nos incumbe, eres nuestro hijo!— importándole poco o nada que su hija levante la voz, Enji desgañita con el fuego asomándose a sus espaldas. — Eres un Todoroki y debes comportarte como tal. ¡Ningún hijo mío va a andar deshonrando el apellido por ahí! Ni siquiera tuviste la decencia de presentárnosla. ¿Quién sabe con qué hija de vecina te has venido a casar, jovencito? Sus padres debieron pedir nuestro permiso. ¿Qué te hace creer que no es una cazarrecompensas? ¡No tienes nada para ofrecerle, ¿qué mujer de buen estatus se fijaría en ti?!

   Ante este arrebato, una llama impávida florece en las entrañas de Natsuo y no es capaz de reprimirlo con un simple rechinido de dientes. ¡Están injuriando el nombre de su novia! Con renovado denuedo, se exalta sobre las plantas de sus pies y afronta cara a cara a su padre.

   —¡No te atrevas a hablar así de Harumi-chan, ella es una dama!

   —¡Es lo que es! Una mujer de tu altura, al parecer.

   Fuyumi también se pone de pie y en un intento de remediarlo, se coloca entre los dos a brazos extendidos.

   —¡PADRE!, ¡No deberías estar hablando así de Cukizilla-chan! Ella es—

   —Entonces tú también la conoces, Fuyumi, y nos has estado mintiendo a la cara— Enji detiene el discurso de su hija y ésta se queda de piedra con la sangre abandonando su rostro, pues la severidad de sus palabras se enganchan a sus inseguridades. —. No puedo creer que tú, de todos tus hermanos, te hayas prestado para este circo, esperaba más ti, Fuyumi. Luego hablaré contigo.

   —¡HEY!— Natsuo atrae a su hermana por la cintura y la aparta de la virulenta mirada de Enji, protegiéndola con su propio cuerpo.— Esta conversación es conmigo, no la metas a ella, no hizo nada.

   —¿Encubrir un matrimonio sin validez es nada para ti?

   —¡Por favor, estás exagerando! Harumi y yo ni siquiera estamos casados, ¡sólo vivimos juntos!— Natsuo hace el conato de masajear su entrecejo, sabe que se está saliendo de control. Sabe que no debería estar hablando de ese tema aquí en la casa. Sabe que está metiendo a Fuyumi en problemas. Sin embargo, su moral está tan pintada de rojo que ni siquiera escucha las llamadas de Fuyumi a su oído, la que le dice que la ha cagado.

   —Nat’.

   ¿Por qué hacía esto su padre?, ¿por qué siempre arruinaba lo que ha construido con tanta paciencia?, ¿por qué desprecia todo lo que significa algo para él?

   —¡Nat!

   Desde su tierna infancia, cuando lo criticaba por juntarse más en los juegos de té de Fuyumi que en las peleas inconmensurables de Touya y sus amigos. Subestimando su poder con el hielo, no había entrenamiento en que no le recordara que el fuego siempre predominaría sobre sus débiles carámbanos, que sus habilidades palidecían abismalmente contra las de Touya. Por más que lo intentará, nunca sería suficiente.

   E incluso a su corta edad, recién ingresado al internado de la Comisión, lo supo. Su único pecado fue nacer después de Touya.

   —¡Natsuo!

   —¡¿QUÉ?!— el susodicho voltea a mirar a su parecida de sangre, y quiere arrancarse la lengua cuando ésta se acongoja bajo su bramido. No podía cometer los mismos errores que la horrible figura paterna e impartir terror a sus allegados. Aclarándose la garganta, sujeta su hombro. — Perdón, 'Yumi. ¿Mande?

   Con pasividad, ella le señala el total mutismo del Todoroki mayor, casi tan brioso e inestable como la peligrosa paz que hay antes de que caigan los rayos en el desierto. Fuyumi y Natsuo se ven mutuamente y regresaron a su padre, presagiando la pesadilla que se avecina.

   —Estás viviendo en concubinato— afirma Enji y su hijo acaba de darse cuenta cuánto la ha zurrado.

   Le acaba de decir a su padre, Todoroki Enji, aquel que está a favor de la eugenesia y se casó con su madre por pura conveniencia, con un árbol genealógico constituido principalmente por matrimonios arreglados para el estatus y el beneficio personal; que además era un acérrimo creyente de la religión tradicionalista, con valores más caducos que los alimentos enlatados echados a perder en su refrigerador, el mismo que creía que el máximo acto de amor a sus padres es seguir con extrema rigurosidad las santísimas escrituras, así fueran de su agrado o no. A ese hombre arraigado a la vieja usanza, es el a que le acaba de revelar que vive juntado con su novia.

   Con la que aún no se ha unido en sagrado connubio.

   Quiso dar un paso hacia atrás para tener el espacio de defenderse de lo que sea que su padre estuviera por hacerle, mas no contó con que las capas de hielo revistieran sus zapatos hasta las pantorrillas y la gravedad casi hiciera que se tropezara, de no ser por su hermana quien lo sostiene con esfuerzo.

   Natsuo heredó bastante de la genética de su madre. Es pálido por naturaleza. Y el frío en sus venas no hace nada por menguar su reflejo nauseoso ante la amenaza.

   Carajo, carajo, ¡carajo!

   Sus ojos duelen cuando de éstos caen cristales helados. Sus lágrimas se están solidificando incluso por dentro del lagrimal.

   No debió haber venido. Al mundo.

   Enji entrecierra los ojos y Natsuo sabe que está acabado, no hace falta que lo toque para que las llamas danzantes derritan el tempano de hielo, carente de significado y propósito, en el que se ha convertido.

   —... estoy tan avergonzado de que seas mi hijo.

   La casa vuelve a quedar en apesadumbrado silencio y sólo el eco de pedazos ya rotos desquebrajándose aún más es el fiel recordatorio de que sigue vivo.

   Porque no hay otra manera de que duela tanto si no fuera así.

   Enji respira a toneladas para que la lumbre –producto de sus emociones– no queme el techo, Fuyumi ha decidido ocultarse la boca con las palmas para reprimir los lamentos que quieren acompañar sus lágrimas, y Natsuo... Natsuo envejece lo de mil batallas y dos mil muertes. Repentinamente más cansado que de costumbre. Ni siquiera quedan fuerzas para plañir.

   La afasia en la sala común se ve interrumpida por el murmullo lejano aproximándose a la familia Todoroki, las tenues puertas susurran al deslizarse. La cáscara de lo que fue un cuerpo fornido y vivaracho se queda quieto en su lugar, escuchando una y otra vez la reverberación de la frase dicha con anterioridad a sus adentros, dispersándose en otro lugar de la galaxia, uno que es escabroso y lacerante. Mientras tanto, Fuyumi y Enji dirigen la mirada a lo que sea que haya intervenido. La mujer jadea con asombro.

   —¿Shoto?

   Shoto se para cual árbol echando raíz en medio del pasillo, sostiene una corona de cartón en la mano y la mitad del cuerpo angustiosamente vendado es inútilmente escondido. La carne blanca y verdosa a igual medida, está magullada, rasposa. Hay un ojo cansado en su faz, aquel que es plata, y el azul se esconde detrás de una gasa. Hay pena en su lenguaje corporal y engorro, lo que le ha caracterizada en cada ocasión donde retorna a su lugar de origen.

   —Hola, onee-chan— Shoto pronuncia quedito, ido y dolido.

   Nadie se atreve a interrumpir el fenómeno que se desarrolla en la habitación, casi vislumbrados por un espejismo que bien podría desaparecer.

   Pero Touya no es "nadie".

   Las pesadas botas de plataforma resuenan pese ser un piso amortiguado, y con todo el descaro del mundo, abraza de manera lateral al de cabello dual y da una buena bocanada al aire.

   —Puedes sentir el amor familiar en el ambiente, ¿no lo crees, enano?

   —Sup.

   La audiencia queda a la expectativa de los actores principales. Touya analiza visualmente las circunstancias. Había preparado a su inconsciente con antelación para una tórrida reyerta, sólo que había considerado que ésta daría inicio en cuanto ellos se presentaran, no antes. Sus hermanos menores yacen fracturados a los pies de Enji, el que ante el estupor extingue sus llamas.

   Oh man, nunca puede llegar a tiempo, ¿verdad?

   —What's up, viejo?— Touya alza el mentón hacia Endeavor, sus argollas tintinean y sus faroles añiles le azuzan cual animal liberado.

   Lo que nadie logra visualizar es que estruja con autoridad la camisa deshecha de Shoto, arrastrándolo hacia atrás de su persona, donde no podrá salir más herido. Touya avanza con decisión.

   Todos los días son un buen día para morir.

   Hay un tic nervioso en el ojo derecho de Enji, las venas verdes saltan en saña.

   —Touya... ¿podrías explicarme qué haces aquí, con tu hermano?— Enji eleva los decibeles para hacerse notar al miembro párvulo de la manada. — Y tú, no sabes el embrollo mediático al que nos has metido. ¿Y aún así no tienes la cara para mirarme a los ojos? Patético.

   Los tres jóvenes Todoroki's al final del testamento se agazapan estremecidos, como los polluelos que nunca se atrevieron a crecer que realmente son.

   Ver a su procreador irremediablemente le propiciaba un ceño fruncido a Touya, así que no tuvo que mover un músculo más para expresarle la bilis que le sube por la garganta.

   —Lo llevé al hospital. La única quemadura de tercer grado es la de su ojo, necesitará usar lentillas de ahora en adelante y probablemente cuantiosas cremas para pieles sensibles, sé lo que te digo— Touya arroja a su dirección la receta hecha bolita a la cabeza humeante de su padre, a cambio de su desinteresada acción recibe el rugido de un motor descompuesto. —. Yo sé, yo sé que estabas preocupado por la salud de tu hijo adolescente, I know. No es nada, en serio.

   Enji resopla.

   —¿Qué traes en la cabeza, Touya?

   El aludido mezcla la risa burlona y la sorpresa pícara en sus papilas gustativas.

   —¿Hablas de mi cabello? Crece en la mayoría de las personas.

   Eso brinda una escasa gota de alegría en los albinos, quienes reviven entre hilaridad superpuesta al bufido del mayor. Natsuo yergue la joroba y se atreve a sentir algo de esperanza para Shoto y para él mismo, ¡Touya está en el asalto!

   —No juegues conmigo, jovencito, sabes muy bien a lo que me refiero, esa apariencia andrajosa tuya no es apta para un héroe de tu calibre. Mucho tengo con las barbaries de tus hermanos para que vengas a escupirme con tu indecoro. No lo repetiré una vez más, Touya, ¿qué carajos haces en Japón? Yo no autorice ninguna visita de emergencia.

   —Y ni falta hace que lo hagas, yo sé tomar mis propios vuelos, gracias— Touya alega en inmediato, cruzándose de brazos. —. Necesitamos hablar.

   Sin saber qué hacer a continuación o con cero indicios de lo que se avecina, Natsuo y Fuyumi ven la confrontación a puerta cerrada que se está formulando entre los zafiros oscurecidos del patriarca familiar y los eléctricos índigos de su primogénito. Shoto poco a poco se mueve a los costados de sus hermanos, exhausto.

    Y como si de un mal chiste se tratara, el click de un candado abierto antela los pasos acelerados de una mujer de hierro, desciende por las escaleras como la parca acarreando almas en pena, al hallar el final de los escalones, converge en el sepulcro de sus consanguíneos. La faz indescifrable que se carga hace tragar a más de uno.

   —Rei— Enji pronuncia, casi con duda.

   —Ma.. ¡Madre!— despertándose del entumecimiento, Fuyumi salta a trompicones para recibir a Rei, optimista hasta las últimas consecuencias. — ¡Touya nos ha traído a Shoto! Está malherido, pero nada como el reposo para que se recom—

   Rei pasa de ella sin dedicarle una ojeada, pues es imperativo abordar a su hijo menor. El oxígeno huye de sus pulmones al atestiguar cómo la otra fémina levanta sin pesarle la mano derecha, con la palma bien abierta, y la deja caer con toda su furia sobre el cachete izquierdo de su hijo, ése que de por sí está vapuleado. El moreteado rostro de Shoto se vuelca con todo y crujido de huesos, su pecho sube y baja, los acezos se escurren por sus cuerdas vocales. La marca de la cachetada en su cara tiene rastros de hielo.

   Los hermanos se atragantan con el viento.

   —Oye, oye, ¡Rei! Eso fue demasiado. Podría considerarse abuso infantil— opina Touya y el azul está por brotar de sus mangas.

   Natsuo, como siempre, se queda inmóvil.

   —¡MADRE!— clama Fuyumi, corriendo a auxiliar a su parecido, Shoto sólo atina a sostenerse el producto afectado titilante, su iris plata borroneándose ante el agua que se estanca en su cuenca. — ¡Shoto ya está muy lastimado como para que lo reprendas físicamente!, ¡¿cómo se te ocurre—

   —¿A mí?, ¿cómo se me ocurre a mí?—  Rei se interpone con veneno salpicando por los poros. — Nosotros le hemos dado todo en su vida, ¡¿y así es como nos lo agradece?!— para agregar imponencia a sus gritos, Rei estrella su puño en la pared más cercana.

   —Pe-Pero... madre...

   —¿Y a ti quién te concedió la palabra, Fuyumi?— sólo cuando ve que ésta se desploma en los brazos extendidos de Natsuo, Rei se regresa a ver a su hijo mayor. — Ahora tú. No eres nadie para criticar mi método de crianza, Touya.

   Touya se sacude con incomodidad en su posición, siempre ha sido más difícil confrontar a la mujer que le dio a luz de lo que nunca será pelear con su donador de esperma. Ella posee una manera especial de recordarle cada uno de los fallos que ha cometido a lo largo de su trayecto vivido, lo que lo ha traído aquí, arrastrándose con la cola entre las patas una vez más al hoyo que le vio nacer.

   —Mamá, ¿cómo estás? Tanto tiempo sin ver—

   —¿Quién eres tú? No pareces un hijo mío.

   Touya se muerde los labios y se arranca un pellejo en ellos, sus uñas se clavan en sus vaqueros negros. Auch. Vaya forma de bajonearle el espíritu.

   —Hasta me da vergüenza tener que verlos todos juntos— arranca Rei, señalando a los cuatro. —, una bola de inadaptados. ¡¿Qué demonios han estado haciendo con sus vidas?!, ¿así es como quieren que la historia los enmarque, como unos imbéciles?— dado que el temperamento solemne de su esposa se está descascarando, Enji la coloca en su lugar en un fuerte carraspeo. Esto la devuelve a la realidad, alisa las puntas de su cabello y observa con adustez el semblante decaído del actual pelinegro. — ¿Quieren hablar? Hablemos, como los adultos que se supone que son.

   —Sigan— Enji indica y encabeza el séquito hacia el comedor.

   Natsuo sisea con ardor por la repentina oreja estirada que le jala su madre.

   —No creas que no lo escuché todo, muchacho. Luego será tu turno.

   Natsuo suda la gota gorda, claro, cómo olvidar que las paredes son dos trozos de papel pegados. «¿Hola, Dios? Soy yo de nuevo, apiádate de tu pobre ciervo».

   —Mentiría si dijera que no estoy decepcionada de ti, pero ya lo estaba.

   —¡Ay, mamá! Eso duele— Natsuo es halado por su hacedora, y a empujones se hace de un lugar en la mesa rectangular.

   —Tal vez así escarmienten acerca de todo el dolor que me han hecho pasar a mí— Rei se pasea en los alrededores como un toro instigado por su futuro ejecutor. —. Son unos ingratos imposibles. ¿Se dan cuenta de todos los problemas en los que han metido a su padre?, ¿la bola de calumnias en las que se hundirá el apellido?, ¿y para qué, eh,  para hacer el ridículo?

   Touya se despeina en un intento por tomar las riendas de su vida.

   —¡Es suficiente, madre! Esto ni siquiera se trata de ti o la familia— se aúpa para posicionarse a la misma altura que sus padres, reluctante a seguir siendo un peón más. —. Tu hijo estuvo a punto de perder la vida salvando a decenas de civiles inocentes, ¿ésas te parecen las preguntas indicadas para ti? Apenas y sí te has fijado que casi pierde la visión de un ojo, ¡¿qué les sucede?! ¡Él fue el héroe anoche! Hasta la prensa se lo reconoce.

   Enji rodea la muñeca del peliteñido en un fuerte apretón.

   —¡Cierras el hocico en presencia de tus mayores, Touya! Tú también nos debes explicaciones, ¡todos ustedes nos deben explicaciones!

   —¡Y si te callas tal vez podríamos dártelas!— para la sorpresa  de los presentes, Shoto toma el micrófono, pese a la debilidad de sus rodillas. Sí, la voz de sus padres aún lo hace querer a esconderse al baño, ergo, está cebado hasta la médula de la verborrea de los adultos. — Estoy harto de que siempre tengan que hablar por mí en mis propias narices. ¿No te ha pasado por la cabeza preguntarme cómo me siento?

   —¡Ah, ¿cómo te atreves, jovencito?! Eres el hazmerreír de Musutafu. Nos desobedeciste desde un comienzo, sabíamos que tu destino habría sido bien encaminado si te hubiéramos enviado a la Comisión desde un principio, ¡no que mírate ahora! Hasta tus compañeros de ésa escuelucha son mucho más honorables que tú.

   —¡Por lo menos estoy haciendo algo por mi vida!— Shoto desgañita y respira con dificultad ante los ofuscados pares de ojos. —  ¿Por qué nos reclaman si ustedes también nos han mentido desde siempre? Eso es hipócrita.

   —¿De qué nos estás acusando, Shoto?— inquiere Enji.

   —¡Sabes de qué hablo! Me repetiste hasta el cansancio que estaría condenado al fracaso sólo porque no caminé por el mismo sendero que Touya, me convencieron de competir contra mi hermano ¡e incluso llegué a odiarlo!, ¿y para qué? Touya no es más que otro ser atormentado por tus sueños frustrados, ¡padre!— para culminar, Shoto sacude la mesa con riesgo de partirla al azotar sus palmas en ella.

   Natsuo y Fuyumi comparten el pasmo a la par que se ciscan por la integridad de Shoto, porque no hay forma que tales acusaciones destapen la poca piedad que les queda a sus padres.

   Rei pierde la cabeza y sus facciones se deshacen en una mueca de pura rabia.

   —¡Desvergonzado, ¿cómo te atreves?! ¡Nosotros te dimos la vida!

   —¡Precisamente es por eso que quiero que sea mía! No voy a ir América y no voy a estudiar en la Comisión, ¡voy a estudiar heroísmo bajo mis propios términos! No les estoy pidiendo nada más. Acepto que fue estúpido correr por las calles sin supervisión de un profesional, ¡pero fue un grito de desesperación! Traté de todas las maneras posibles de hacerlos sentir orgullosos y fue cómo hablarle a una pared. Estoy harto de intentarlo, de ganarme el amor de mis propios padres... se supone que su amor no debería tener condiciones. Compartimos la misma sangre, ¡por Dios!— prorrumpe Shoto al borde del colapso, casi puede ver su vida frente a sus ojos azorados.

   Sin meditarlo, Natsuo se endereza en aplausos.

   —¡Así se habla, Sho’-kun!

   Sin embargo, los vítores se mueren justo al recibir de lleno esa fulminante oleada de desprecio en sus creadores y un golpe de su madre.

   —Eso es lo que crees, eh, Shoto— Enji tamborilea la punta de los dedos sobre la frágil mesa. —; y supongo que tú también— dijo haciendo referencia al albino total.

   Los labios de Natsuo trastabillan.

   —Bu-Bueno, y-yo...

   —Oh cállate, Natsuo, no quiero ni recordar todos los tormentos que nos hiciste pasar— Enji se masajea con fastidio el puente de la nariz y los nudillos de su puño se blanquean. —. Fuiste un desperdicio de tiempo y dinero, saliéndote con una carrera cualquiera y ¡todavía tuviste la insolencia de pecar con nuestro dinero! No seguiré manteniendo a la vividora que tienes por amante. Olvídate de volver a tu departamento, desde ahora tendrás que volver a rendirnos cuentas.

   —¡Pero ya ni siquiera vivo aquí!

   —¡Tu padre dijo que te callaras!

   —¡Y tú, Shoto!— Enji continúa. — No quiero escucharte parlotear más sobre las cursilerías que te has tragado de la UA, es flagrante que te lavaron la cabeza. Lo único que siempre te pedimos, a los dos, es que hicieran las cosas bien, que no nos avergonzaran. Que se comprometieran a la grandeza que estaban destinados. ¡Y ustedes sólo saben comportarse como payasos!

   El corazón de Fuyumi se descarrila, pues después de su madre es la más cercana a Enji, por lo que se ve obligada a dar un paso atrás de la mesa cuando ésta se parte en exabrupto a la mitad por el impacto desmedido de su padre.

   —Pa-papá... la mesa.

   —¡Cierra la boca, Fuyumi!— le ruge Rei. Fuyumi acata con las manos temblando.

   —Dicen amar a su hermano, pero si le prestaran un poco más de atención, tratarían de ser mejor que él. Quizás ahora luzca como un maníaco, sin embargo, ha hecho más de todo lo que ustedes harán en sus jodidas vidas juntos, ¡¿tan difícil es ser más como Touya en vez de la decepción que son ustedes mismos?!

   —¡¿Quieres dejar de usar mi nombre a tu conveniencia?!— Touya interrumpe a gritos, dando un pisotón a la mesa que se ha hecho añicos. — No finjas que soy tu gran orgullo cuando me enviaste al otro lado del mundo porque no querías volver a lidiar ¡conmigo!

   —No empieces, Touya— Rei advierte.

   —Oh claro que lo haré madre— Touya da un hilarante aplauso y traza una sonrisa lunática en las comisuras desgarradas. — . ¡¿Por qué no les cuentan a mis hermanos la verdadera razón por la que me enviaron a Norteamérica, eh?! ¡Porque básicamente soy un puto criminal!

   Natsuo casi se truena el cuello con la presteza al girarse a ver a Touya. El magnífico, el grandioso, el gran héroe Dabi, ¿un criminal? Nah, debe tener cerilla en las orejas.

   —¿Qué cosas dices, Tou’-nii?— dice Natsuo con el corazón en las manos, sus pupilas dos aros vacíos.

   —¿Tal vez éste no sea el mejor momento para confesarlo, Touya-nii..?— Fuyumi ruega con los ojos al acomodarse los lentes y pretende tocar a Touya, pero su madre se lo impide.

   —¿De qué hablas, Fuyu’? ¡Sí es el mejor momento de todos, la familia está reunida! ¿No, padre? Cuéntales a tus hijos acerca de todos los actos delictivos y el expediente abierto que tengo en México y Tokyo. ¡Ya que estás tan orgulloso de mí! — el brío indómito de Touya se materializa con lenguas de fuego en los antebrazos y el efluvio del humo en su boca abierta.

   —¡No me estés insultando, maldito escuincle insolente!— Enji ha perdido los estribos, su cara completa se ahoga en la incandescencia y pretende sujetar a Touya del cabello, de no ser por la llamarada cian con la que éste le da una manotada. — ¡Si te enviamos a la Comisión es para que enmendaras! ¡Estarías pudriéndote en una celda por tu imprudencia de no ser por nuestra intervención! ¡Ya no hay pruebas!

   —¿Es verdad?— los presentes pasan a ver a Natsuo, blanco como un pañuelo, supurando desconsuelo. —, ¿nos estuvieron presionando todo este tiempo para no salir igual que Touya?, ¡¿comparándonos con el mismísimo Touya?! ¡¿Qué clase de incongruencia es ésa?!

   —¡¿Y quién eres tú para reclamarnos, maldito idiota?! Ni siquiera fuiste capaz de tolerar unos cuantos golpes antes de truncar la carrera, ¡no te metas en lo que te incumbe, Natsuo!— le escupe Enji al que se le está diezmando la realidad a pedazos.

   —¿Tú lo sabías, onee-chan?— Fuyumi no es capaz de sostenerle la mirada a Natsuo y éste frunce el ceño. — Lo sabías. ¿Entonces toda esa envidia que almacené contra mi propio hermano fue una mentira..?

   —Bienvenido a mi mundo— exclama Shoto.

   —¡No te atrevas a rezongarnos, Shoto! Eres el peor parado acá, cometiste el peor de los oprobios— Rei le amenaza, sus dedos tan azules por las escamas del hielo.

   —¿Eso crees, madre? Porque tengo algo que podría hacerle competencia— Touya chasquea los dedos para retornar al centro de la conversación, casi saboreando el blefaroespasmo de sus padres.

   —¡¿Quieres cerrar el maldito hocico, desagradecido?!— despotrica Enji.

   —¡No quiero! Porque, ¿saben qué? Me desviví intentando alcanzar sus irrealizables expectativas toda mi niñez, ¡cuándo la respuesta a todos mis problemas siempre estuvo en mis manos! ¿Qué es lo que más anhelan unos padres de sus hijos? Obviamente no es el título de la carrera de heroísmo.

   —Touya, qué estás diciendo— Enji lo ve a través de rendijas rojizas.

   —Con que lo estás haciendo ahora, eh. Tomen asiento— Shoto da el ejemplo arrodillándose en el cojín, farfulla para sí.

   —Touya, ¿qué es lo que hiciste?— inquiere Rei entre dientes.

   —Nada espectacular, madre, sólo abandoné los estudios. Porque, ¿adivinen quiénes serán padres? ¡Exacto, Keigo y yo!

   . . .

   El alma etérea de Rei abandona su cuerpo y su piel se trasluce. El hielo escala hasta sus codos. Sus diminutas pupilas titilan.

   —... ¿qué?

   Los enormes y saltones ojos de Fuyumi brincan entre su hermano y sus padres, su mandíbula desencajada forma una perfecta circunferencia con los labios y de este agujero emite un ruido sorprendido e interminable. Los lentes se le han enchuecado y no parecen tener arreglo.

   Shoto aprovecha la oportunidad para contestar los mensajes en su celular, importándole nada que su padre se haya desmayado de la conmoción.

   Y Natsuo se siente traicionado.

   —Esperen, ¡¿estás embarazado?!, ¡¿por qué siempre soy el último en enterarme de estas cosas?!

 

Notes:

¹: Ése es un ejercicio de respiración para la ansiedad que me enseñó mi psicóloga y también luego el que le enseña Natsuo a Fuyumi! Sí funcionan.

²: En psicología de los sistemas y cibernética, el equilibrio patológico se refiere a una situación en la que el sistema familiar se ha organizado de tal manera que el malestar o el síntoma de uno o más de sus miembros es necesario para mantener el statu quo familiar. Es decir, el síntoma (ansiedad, depresión, problemas de conducta, etc.) de un "paciente identificado" (PI) dentro de la familia, paradójicamente, sirve para preservar la estabilidad del sistema, aunque sea una estabilidad perjudicial.
Todo el hate hacia DHPC es porque es una materia de tronco común para todas las carreras de mi universidad y quería transmitir la frustración de mi generación xD
Yo estoy estudiando actualmente la carrera de psicología, por eso puse a Harumi en la misma carrera, para tener la oportunidad de poner mi humor psicológico JAJAJA Habrá mucho de esa mierda, se los juro que no es auto inserción. A todo esto, Harumi es una ratona mus musculus (esos ratones albinos de laboratorio). Cuando la busqué en google me salió una publicación borrada de twitter que etiquetaban a la youtuber cukizilla para referirse a la novia de Natsuo y se me hizo muy cómico, por eso en este fic es su apellido.

Sobre los delitos que cometió Touya, realmente es un chistorete jaja, no hizo nada demasiado serio. No sé si lo aboradaré en el futuro, pero aquí van: sexo en vía pública, choques de auto, consumo y repartición de sustancias ilegales, quemar autos en protestas pacíficas, vandalizar monumentos gubernamentales, generar disturbios en vía pública. No dañó realmente a terceras personas xd

Comentarios del post original:
"También quiero dar un especial agradecimiento a mi profesora de Terapia familiar que nos volvió a hablar de los genogramas, ya que fue eso que me hizo recordar este fic y hasta me recobro una pasión que no había sentido en mucho tiempo. Hice un genograma de este fic y todo, ya lo verán cuando suba al final dibujos y demás material que hice para los anexos".
El próximo capítulo: ¡Keigo hace su ansiada aparición y se enfreta a su señora suegra!
Muchas gracias por leer <3

Notes:

Este va a ser un viaje muy cagado jaja

Harumi: ya que no se reveló el nombre o identidad de la novia de Natsuo en el manga, decidí bautizarla con este nombre que significa "belleza primaveral" o "flor de primavera".

La familia Todoroki es un caso tan interesante que tuve la necesidad de observarlos más de cerca al punto de hacerlos protagonistas akjscbns
Esta es la primera vez en mi puta vida que hago un maldito fanfic que rebase más de dos capítulos, pero bien jhgbsjrhds, por cierto, todos los títulos van a ser memes jaja tengo el humor roto
Tardo mucho en actualizar alnsdnvkdjs lol lo siento
Gracias por leer!