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Nightmare x Reset

Chapter 19: No debes olvidar.

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—Oye, Sonic —se escuchó una voz a su lado, tranquila y paciente.

—¿No te cansas de hacer preguntas? —susurró Sonic con una sonrisa, mirando el cielo azul con nubes esponjosas.

—No quería hacerte una pregunta —frunció el ceño el erizo plateado.

Ambos soltaron una risa al unísono mientras contemplaban el paisaje, sentados uno al lado del otro. No había mucho que ver; todo era un hermoso campo verde lleno de girasoles frente a ellos, extendiéndose más allá del horizonte.

Sonic dejó caer la palma de la mano a su costado, sintiendo el césped suave en su pelaje. Era extraño. Sabía que era una especie de sueño, como siempre lo hacía: un sueño como muchos otros en los que Silver estaba presente, charlando con él para pasar el tiempo.

Sonic sabía que nada de eso era real. Las respuestas de Silver eran erróneas, o fragmentos de recuerdos de conversaciones pasadas. Las frases que decía el erizo plateado en sus sueños eran palabras recicladas que Sonic reconocía fácilmente.

Pero ahí, en ese momento, algo era diferente. Silver no respondía a sus preguntas; en cambio, era él quien preguntaba.

“¿Cómo estás?”

“¿La estás pasando mal?”

“¿Te duele?”

“¿Aún estás solo?”

Ese Silver definitivamente no sabía nada de lo que Sonic estaba pasando. Aun así, le sonreía como siempre lo había hecho cuando alguna vez estuvieron juntos. Una sonrisa boba y despreocupada que podía cambiar el humor de cualquiera.

—¿Entonces, no quieres más preguntas? —escuchó su voz otra vez.

Sonic bajó la mirada hacia el horizonte, donde el extenso paisaje verde se unía con el azul del cielo.

—No… quería contarte… yo conocí a alguien.

Escuchó un siseo. No quería verlo a la cara. De alguna forma, no estaba seguro de si esto era realmente un sueño. Pero la humedad en sus manos en el césped mojado, el sutil viento en su rostro y el extraño ardor de su cuerpo lo hacían dudar.

—¿Alguien…? —repitió el erizo alfa.— ¿…un amigo?

—Algo así… pero… ¿qué pasa si es la causa de que te olvide?

—Dijiste que no habría más preguntas.

La voz de Silver no había cambiado a pesar de la reveladora confesión de Sonic, lo que lo hizo cuestionarse si realmente estaba bien hablar de eso ahí y ahora, en sus sueños… o quizás en sus delirios. Claramente escucharía lo que su mente quisiera, y no era una buena idea.

—Habrá unas cuantas —dijo Sonic honestamente, cerrando los ojos y dejándose caer de espaldas, con los brazos extendidos a cada lado.

—Si necesitas olvidarme para mantener esa sonrisa, entonces lo aceptaría.

¿Su mente quería escuchar eso?

—Pero, Sonic…

Sonic abrió los ojos y, donde esperaba encontrar un cielo lleno de nubes blancas, encontró unos ojos dorados mirándolo. Silver estaba arrodillado, con la espalda encorvada hacia adelante. Su sonrisa era fría y palpable en su rostro, haciendo que un escalofrío recorriera su espalda.

—La pérdida de un ser querido no se puede olvidar —dijo Silver calmadamente.— Lo que tú necesitas es superarlo.

—¿Hm?

Sonic tenía los ojos entrecerrados, mirando con curiosidad. Claramente necesitaba superarlo, pero no eran palabras fáciles de digerir.

—¿Por qué dices “olvidar”? —preguntó Silver.— ¿Por qué quieres olvidar todo?

El erizo azul no respondió. Estaba perdido en sus pensamientos, sin saber realmente qué decir. Era el camino fácil: olvidar todo era lo más rápido que tenía a su alcance para aliviar el dolor que sentía en el corazón.

—¿Te gusta ese amigo tuyo?

Sonic esperaba esa pregunta, pero nunca imaginó que vendría de Silver.
El cielo comenzó a oscurecerse, transformándose en un atardecer anaranjado y violeta. Donde se suponía que estaba el sol, solo había una franja de luz que se perdía en el horizonte. La vista de Sonic se fue nublando y los ojos de Silver se veían más lejanos.

—¿No estás listo para darme una respuesta? —susurró, casi inaudible.

—Yo…

Sonic no pudo responder. Sus ojos se abrieron de golpe y, donde antes había un cielo celeste lleno de nubes, ahora había uno azul oscuro, despejado y lleno de estrellas. Sus ojos estaban húmedos y las lágrimas resbalaban por sus mejillas.

¿Qué lugar era este?
Era lo único que pasaba por su cabeza. Silver ya no estaba a su lado y un extraño frío lo hizo temblar levemente.

—No deberías quedarte aquí por mucho más tiempo.

Escuchó la voz de Silver, pero Sonic miró en varias direcciones sin encontrarlo.

—¿Silver? —tartamudeó. Debía admitirlo: tenía una extraña sensación.

—Debes regresar. Aún te necesitan.

Sonic se levantó, buscando al otro erizo y siguiendo su voz, hasta que una luz rojiza apareció cerca de él, cálida y brillante. Caminó con cautela hasta tenerla justo frente a él. Levantó la pata hasta que la almohadilla sintió el calor que emanaba de la luz. Era familiar, muy, muy familiar… pero no lograba asimilarlo.

—¿Silver? —preguntó.

Sonic no esperaba una respuesta. Tardó unos momentos hasta escuchar una risa armoniosa detrás de él. Se dio la vuelta, pero no había nadie.

No, esa luz no era Silver. Pero aun así, se sentía tan feliz de tenerla entre sus brazos. Cerró los ojos y su cuerpo se relajó, hasta no sentir nada más que la luz brillante calentando su corazón en un lugar tan oscuro y frío.

. . .

Mientras la tarde se desvanecía, la noche llegó y la única luz que tenían era la fogata. Knuckles roncaba con los brazos estirados, durmiendo junto a Amy. De tanto hablar, el cansancio los había derrotado. Rouge estaba en el segundo piso de la tienda, con el rifle de Shadow en las manos, vigilando, y extrañamente, Ozzie estaba a su lado.

Tails y Shadow no se habían movido de su lugar; ni siquiera pestañeaban, a pesar de que ambos insistieron mutuamente en dormir. Sonic apenas respiraba. Shadow tenía que apoyar las almohadillas de su pata desnuda sobre el pecho del erizo azul para confirmar que sus pulmones aún estaban funcionando.

En el rostro del alfa se reflejaban la pena y la frustración, la impotencia de no poder hacer nada. No era religioso, pero rogaba, muy en lo profundo de su corazón, que no se llevaran a Sonic.

Esperaba cada segundo poder ver esos ojos verdes hermosos abiertos otra vez. Si tan solo sus sentimientos pudieran llegar a él… si tan solo su corazón fuera lo suficientemente fuerte como para gritar su nombre y pedirle que se quedara con él.

—¿Cuál era su destino? Me dijiste que estaban en un campamento.

La voz de Tails lo sacó de sus pensamientos. Shadow levantó la mirada y se encontró con el único ojo cansado del zorro de dos colas. Entendía el plan: hablar de cualquier cosa para mantenerse despiertos.

—Sí, habíamos llegado a un campamento de comerciantes. Ahí conocimos a Amy.

—¿En serio? Pensé que eran amigos desde mucho antes.

—De verdad. Incluso Sonic y yo llevamos viajando más o menos un mes, con unas cuantas semanas de diferencia.

—Me alegra saber que aún hay gente maravillosa en este mundo… Sonic tuvo muchísima suerte de que lo hayas encontrado —dijo Tails con una amplia sonrisa.

—No —negó Shadow con la cabeza.— Fue él quien me encontró. Yo fui el afortunado.

Ambos se rieron y siguieron hablando de cosas al azar, hasta que un movimiento en las piernas de Tails los alertó.

—Hm… —se quejó Sonic, abriendo lentamente los ojos.— ¿Sh-Shad…?

La pregunta fue algo temblorosa, pero ver los ojos verdes y escuchar su voz los llenó de alivio. Tails acarició su mejilla con una risita.

—No, yo no soy Shadow.

Sonic entrecerró los ojos, confundido, intentando enfocar la vista. Estaba oscuro y solo distinguía un ojo azul brillante.

—Yo soy Tails. Shadow está a mi lado.

—¿Cómo te sientes, Sonic? —preguntó Shadow con rapidez, aliviado de verlo despierto.

—Shad… —susurró el erizo azul, dándole una sonrisa agotada y risueña.— Creo… creo que estoy mejor. Aunque me duele… abajo.

—Es normal. Tu herida se infectó, pero gracias a Tails ahora estás mejor.

—No, no… me duele la barriga —corrigió Sonic.— El cachorro… no ha dejado de patear, me duele.

Tails soltó una risa, tan fuerte que incluso Rouge miró en su dirección. Levantó con cuidado la cabeza de Sonic para volver a apoyarla sobre el montón de ropa, retiró las prendas que cubrían el vientre abultado y le dio un vistazo.
El color de su pelaje había vuelto a uno más sano, para alivio de todos. Parecía que todo estaba en orden, hasta que Sonic se quejó y la piel se levantó violentamente.

—Vaya… —dijo Tails, divertido.— Creo que tienes a un pequeño muy animado por aquí.

Shadow también observaba, sorprendido e incluso fascinado. Llevó una pata al vientre, sintiendo los constantes golpecitos en las almohadillas.

—¿No es malo que se mueva tanto? —preguntó con curiosidad, al notar la pequeña mueca de Sonic cuando el cachorro se agitaba.

—Para nada, es una buena señal —respondió Tails.— Además, Sonic no ha comido nada, ¿verdad? Puede que esa sea la razón de que esté tan inquieto. Traeré algo de comida.

Tails se levantó y caminó hacia la fogata para calentar un poco de sopa.

—¿Seguro que estás bien? —preguntó Shadow, asegurándose de cubrirlo correctamente.

—Sí, lo estoy. Aunque estoy seguro de que el dolor volverá cuando los efectos del medicamento se pasen.

—Nos quedaremos aquí hasta que te recuperes. Tenemos comida para un par de días.

—Perdón por todo esto… —dijo Sonic con tristeza.— Ya habríamos llegado a la siguiente ciudad si no los hubiera retrasado.

—¿De qué hablas? Nada de esto es tu culpa. Además, encontramos un buen lugar para pasar la tormenta y nuevos amigos.

—¿Es así? Me parece raro que confíes en ellos tan rápido como para llamarlos “amigos” —arqueó una ceja Sonic con incredulidad.

—Te salvaron la vida —respondió el erizo negro.— Es más que suficiente para confiar plenamente en ellos.

Sonic guardó silencio. Habían pasado muchas cosas desde que perdió el conocimiento. Sabía que había gente desconocida a su alrededor; recordaba voces, un dolor intenso y, por supuesto, la voz de Shadow alentándolo.
También recordaba el sueño que había tenido. Sus manos aún se sentían calientes, esa luz sobre su pecho no había desaparecido; de hecho, era el mismo calor que ahora sentía en su vientre.

Cerró los ojos con una sonrisa, y Shadow pensó que volvería a dormir, pero no fue así. Sonic suspiró y volvió a abrir los ojos.

—Oye, Shadow —lo llamó.

—¿Sí?

—Lo que dijiste en el otro refugio… ¿hablabas en serio?

La pregunta lo tomó desprevenido. Shadow estaba seguro de que el erizo azul no lo había escuchado o que ya lo había olvidado; más bien, deseaba que así hubiera sido. Sus mejillas se tornaron carmesí y sus ojos viajaron en varias direcciones, evitando el contacto visual.

—Yo… sí —dijo Shadow con honestidad.— Lo dije de verdad.

Ahora fue el turno de Sonic de sonrojarse. Quizás no esperaba una respuesta tan directa; tal vez pensó que lo negaría o que evitaría el tema.

—Oh… bueno, esto es…

—Lo siento —lo interrumpió Shadow.— Sé que todo esto es muy repentino, pero… no puedo seguir ocultándolo. Desde el primer momento en que te vi, supe que algo se había encendido dentro de mí. Pensé que eran instintos o las hormonas jugándome una mala pasada, pero…

—No se detuvieron —completó Sonic.— Creo que pensamos de la misma manera… yo también he estado sintiendo esas emociones extrañas, pero algo en mi cabeza me decía que no estaba bien.

—Aún estás enamorado de él…

—Él ya está muerto.

Esas palabras hicieron que Shadow levantara la mirada, sorprendido, encontrándose por fin con los ojos de Sonic.

—A veces… por las noches, sueño con él. Escucho su voz y revivo momentos que alguna vez viví, viejas promesas que no pudimos cumplir. Pero todo es falso; es mi mente llenándome de recuerdos.

—No debes olvidarlo —dijo Shadow.— Yo no quiero que lo olvides. Pero sí me gustaría que miraras hacia el futuro.

—¿Y qué es lo que quieres para el futuro, Shadow? —preguntó Sonic.

—Un día más, junto a ti.

—Jajaja, eres realmente cursi ~ —se rió Sonic, hasta que una punzada de dolor lo hizo detenerse.— P-Pero pienso lo mismo… creo que ya no podría imaginar un día sin ti a mi lado.

—Entonces… ¿qué quieres hacer?

Sonic lo pensó un momento, observando los ojos inquietos del otro erizo y cómo jugaba nerviosamente con sus garras. Estaba tan nervioso como él. Adorable. . .

—Bésame.

—¿Q-qué?

—Bésame para poder responderte.

La mente de Shadow entró en pánico. Sus manos comenzaron a sudar y su mirada se desvió hacia la fogata, donde Tails revolvía la olla y Amy parecía haberse despertado, sirviendo una taza de té. Luego volvió a mirar a Sonic, que lo observaba con paciencia; en sus ojos brillaba una expectativa suave pero sincera.

Shadow tragó saliva y se acercó lentamente, hasta que sus narices se rozaron. Pudo sentir el aliento del otro y el reflejo de los ojos verdes en los suyos. Finalmente, sus labios se encontraron en un beso torpe y tímido, cargado de nervios y emoción.

El mundo pareció detenerse por un instante. Shadow cerró los ojos, concentrándose únicamente en la calidez de Sonic, hasta que una tos fingida rompió el momento.

Shadow se separó de golpe y abrió los ojos, encontrándose con dos figuras frente a ellos: Amy, con los brazos cruzados y el ceño fruncido, y Tails a su lado.

—Cuando dije que había que alimentar a Sonic, no me refería a “ese” método, Shadow —rió Tails, sosteniendo un cuenco de comida y un bolsito de medicamentos.

—Al fin —habló Amy, aún con los brazos cruzados, aunque ahora con una sonrisa pícara.

—E-eh… yo… l-lo siento —tartamudeó Shadow.

Sonic no pudo evitar reírse ante la repentina timidez del alfa.

—¿Cómo te sientes? —preguntó Amy, arrodillándose junto a Sonic mientras acariciaba su cabeza y comprobaba su temperatura.

—Si me preguntas ahora… —dijo Sonic, desviando la mirada hacia Shadow— me siento mucho mejor.

—Aún tienes un poco de fiebre, pero parece que sigue bajando.

Amy retiró algunas de las prendas que lo cubrían y, con ayuda de Shadow, lo incorporó para que quedara apoyado contra la pared. Sonic dejó escapar un leve gemido, aunque el dolor se sentía más como una molestia gracias a los medicamentos. No podía mover la pierna izquierda, y el cachorro seguía agitándose lo suficiente como para mantener sensible su vientre.

Tails le acercó el cuenco con una mezcla de carne, verduras y semillas.

—Tu nombre era Tails, ¿verdad? —preguntó Sonic con una sonrisa amistosa, abriendo la boca para que el zorro lo ayudara a comer sin ensuciarse.

—Sip. Nos encontramos con Shadow ayer; él nos pidió ayuda.

—Muchas gracias —dijo Sonic con sinceridad.— De verdad, me salvaste.

Tails parpadeó sorprendido y luego sonrió, ofreciéndole otra cucharada.

—Fue un placer, Sonic. Me alegra mucho haber podido ayudar.

Notes:

Bueno bueno chicos! Nueva historia agregada!

Está entrará en la categoría de Fanfics que yo llamo "Saga del Caos", historia larga con varios capítulos, familia de Silence Voice y Lavender Moment. Por lo que tendran actualizaciones mas seguidas.

Espero que les guste, le tengo mucho cariño a esta historia.

Quiero dejar unos puntos importantes antes de que agreguen está historia en su biblioteca.

1. Sonic tendrá un desarrollo un tanto diferente en este fic. No es un héroe, es algo dependiente y tendrá que aprender a defenderse por si mismo. Tenía ganas de escribir a un Sonic vulnerable y algo miedoso al principio.

2. Los personajes no tienen poderes, todos aquí son Mobians comunes y corrientes. Esto lo decidí porque la idea es que se sientan más vulnerables al peligro que los rodea y tenga un poco más de realismo.

3. Sonic tiene de mascota a un perro común, no es un Mobians de rasa canina, por las dudas.

4. Muchos personajes  no se conocen entre si, por lo que su relación se formará a medida que avance la historia. Por ejemplo: Sonic y Tails nunca se han visto.

Y último... Les recomiendo encarecidamente... No encariñarse con los personajes.