Chapter Text
Después de un largo día, lo único que le apetecía era irse a casa, tirarse en la cama y desconectar hasta el día siguiente— claramente dormir y roncar a pierna suelta sin sentir culpa alguna. Quería ser un gato. Dormir, comer y dormir. Y no tenían estrés. La vida de los gatos era perfecta, desde luego.
- Hola.
- ¡La madre que te—!- por un momento sintió que su silencioso y ponzoñoso corazón iba a salir disparado del pecho, incluso tuvo que apoyar una mano en su pecho porque sentía que le iba a dar un infarto en ese mismo instante.- ¡Cuántas veces te voy a tener que decir que—!- suspiró frustrado. No iba a conseguir cambiar a su compañero de práctica de guitarra jamás, ni siquiera sabía por qué lo intentaba.- Hola, Bonnie.
- Estaba deseando que llegase este momento del día.
- Hmph…- un ligero rubor cubrió sus mejillas.- ¿Y el motivo?
- Tu compañía es excelente. Al menos no termina siendo un escándalo poco productivo musicalmente hablando…- caminó a su lado hacia un parque en el que ambos podrían sentarse tranquilamente con sus guitarras.- Y por si fuera poco… Nadie nos molesta, y ninguno de los dos falta nunca…
- ¿Fox faltó al ensayo de esta mañana, verdad?
- ¿Ahora puedes leer mi mente o estabas escuchando nuestra conversación a través de las puertas? Pensaba que no teníais ensayos por la mañana.
- No los tenemos. Meg mencionó que, y cito textualmente, el vago de su hermano, que no sabía ni cómo, ni por qué era el líder de la manada más que por ser el mayor de edad, se había negado a salir de la cama y responder llamadas hasta las dos de la tarde, momento en el que Spring seguramente ya harto de estar atrapado en sus brazos siendo improductivo y faltando a clase, se había conseguido escapar para hacer la comida e irse a trabajar…
- ¿Cómo puedes tener tan buena memoria y orientarte tan mal?
- Eso es un golpe bajo.- se quejó Bon, rodando los ojos.- Y que conste que no me oriento tan mal, simplemente soy…
- ¿Despistado?
- Sí. Eso. Estoy pensando en muchas cosas al mismo tiempo.
- ¿Entre ellas las ganas de besarme y por eso no dejas de mirarme los labios?- Bon tuvo un sobresalto, estremeciéndose por completo, su cuerpo tenso como una estatua de mármol, mirando a Bonnie casi con sus ojos salidos de las órbitas. El de ojos rojos dibujó una sonrisa en sus labios, sus colmillos lobunos hicieron un claro contraste con los grandes y afilados del contrario, que casi temblaron por inercia.
Si Bonnie estaba jugando en ese momento, no le estaba gustando para nada la broma. Pero lejos de eso, Bonnie solo se movió tranquilamente hasta el banco de madera, quitándose la mochila con la guitarra de la espalda, colocándola gentilmente en el suelo, apoyada en el brazo del banco y sentándose relajadamente en la banqueta en un gesto relajado.
Lo invitó con la mirada, Bon no tenía control de su cuerpo, se sentía como si lo hubieran dejado congelado ahí en medio, aunque irónicamente completamente avergonzado, sus mejillas se habían enrojecido tanto que alguien podría llegar a pensar que se encontraba mal. Aunque los vampiros nunca se enfermaban, más bien, no podían enfermarse, su sistema inmunológico era impecable.
- M-Mentiría si dijera que no. Pero no es lo único…
Al fin se atrevió a decir algo y moverse. Apretó la cuerda diagonal que pasaba por su pecho en un intento de aliviar la creciente ansiedad que palpitaba en su pecho de manera tan intensa. Bon se armó de valor para sentarse al lado de Bonnie en aquel banco de madera, sus ojos verdes se cerraron por un instante, concentrándose y reuniendo la valentía. No sabía de dónde la estaba consiguiendo sacar, la verdad.
- Bueno, yo también tengo muchas cosas en la mente pero la gran mayoría son las ganas de que este momento llegue…- admitió relajando su espalda en el respecto duro de madera, relajando sus miembros, mirando y sintiendo el agradable calorcito del sol calentar su piel.
Bon observó aquella postura con meticulosidad. Queriendo memorizarlo y atesorarlo por toda la vida, sus ojos cerrados, su cuerpo relajado, sus manos sin tensión. Sus piernas dobladas, cruzadas. La tenue brisa, el calor gentil del sol que estaba irritando sus ojos, aunque no lo suficiente para tener que llevar gafas o irse de allí a un lugar un poco más sombrío. Olfateó a consciencia, mojándose los labios con un gesto nervioso y sediento simultáneamente. Sentía como su voluntad cedía al deseo, el movimiento intenso de la sangre moviéndose por su interior, podía estar su bombeo, su corazón palpitando con intensidad, pero simultáneamente con una gentileza perfecta. Dándose cuenta lo sincronizado que estaba con el suyo. Maravillado por eso, no iba a negarlo, se acercó instintivamente a su cuello.
No era él, era su cuerpo. Su mente cuerda se sentía fuera de control, el deseo de tomar un poco de aquella sangre era lo que lo estaba empujando sin control alguna contra—
- Más te vale que vayas a besarme después de esto…- Bon sintió su cuerpo helado pese a la contradicción de estar sentado sobre las piernas de Bonnie.
Saber cómo y cuándo llegó ahí era su prioridad en ese momento. En qué momento había soltado la guitarra, en qué momento había perdido tanta conciencia de su cuerpo como para subirse sobre el regazo de Bonnie y lo cerca que estaba de su boca, de su cuello, de aquella perfección rítmica y musical que era su corazón. Su cuerpo tembló por inercia. Arrepintiéndose de inmediato de todo. Y sin embargo, no dio un brinco para quitarse de encima.
Sus ojos verdes se habían quedado clavados sobre los de Bonnie, en una tensión creciente, más con la sonrisa maliciosa que se dibujó en los labios del licántropo al notar— más bien oler— su miedo. No había sido intencional, no había sido con otras intenciones que no fuese instintivas. Bonnie hizo el atrevimiento de evitar su huída, apoyó sus manos sobre sus piernas en un gesto seguro y confiado, subiendo hasta su cadera con una lentitud casi torturadora y Bon en aquellos momentos quiso salir corriendo, esconderse en su casa, agarrar la primera manta que encontrase, hacerse un burrito con todo su cuerpo hasta que solo pudiera moverse dando brincos y esconderse en el armario. No lo iba a sacar nadie de ahí jamás.
Y contradictoriamente… Ahí estaba.
- Te juro que—
- Más te vale.- insistió, sus ojos rojizos reluciendo de deseo y pasión simultánea y los nervios de Bon mandaron su estabilidad interna al traste, porque en ese momento estaba seguro que si no llamaba a una ambulancia su siguiente parada sería un ataúd.
Le iba a dar un infarto.
- N-No lo hice a propósito.
Más bien fue su propio cuerpo traicionero el que quiso cometer un pecado imperdonable. Quería dejar tomar un sorbo— un pecaminoso sorbo— de esa sangre. Tenía un deseo tan intenso de acercarse a su cuello… Era casi incontrolable, como las ganas de Bonnie de tomar su boca en aquellos momentos. Pero comprendiendo la situación y viendo la posición, entendía perfectamente que lo hubiera antojado.
- Quería morderte…
Los ojos de Bonnie se abrieron un poco más ante la revelación, pero no fue una reacción adversa como pensaba. Por un momento Bon creía que incluso retiraría sus manos de su cadera y dejaría de acercarlo contra su cuerpo como estaba haciendo en un controlado movimiento que no resultase excesivamente estimulante y ambos terminasen con un problema vergonzoso.
- Menos mal que te desperté del trance…- susurró con un tono costumbrista, más desinteresado y calmado de lo que Bon pensaba que iba a estar dadas las circunstancias, incluso dibujando una sonrisa nerviosa en sus labios, carraspeó, y desvió la mirada sutilmente.
Sí, menos mal.
Pero Bon estaba seguro que de haber sabido en qué posición se encontraba, seguramente no habría querido que lo despertasen de ese trance. Inspiró profundamente, intentando tragarse los nervios. Fue en vano.
- Eso no cambia que sigo esperando un beso…- osó tentarlo, al volver a mirarlo a los ojos, Bon sintió su cuerpo estremecerse.
De nuevo, un infarto… Su corazón empezó a palpitar con una fuerza preocupante, intensa, rápida. Su caja torácica pedía piedad, y con razón.
Bonnie soltó una risilla ante esa reacción, seguramente estaba escuchando, notando y disfrutando todas sus reacciones. Una maldad bastante clara apareció en sus ojos. Disfrutaba de avergonzarlo. Darse cuenta de eso se sintió… extraño. ¿Debería haberse dado cuenta antes quizás…?
No era el vampiro más astuto del mundo, pero tampoco era tan despistado… ¿o sí?
Seguramente era un sí rotundo e inevitable. Pero no se sentía como una humillación, al contrario. Bonnie parecía disfrutar de ello, disfrutar de su ingenuidad y su vergüenza, de que muchas veces pareciera que le iba a dar un ataque al corazón únicamente por la cercanía. Por el deseo incesante de querer acercarse a él y al mismo tiempo sentirse terriblemente avergonzado por hacerlo…
Bonnie sí era avispado, sí se daba cuenta de los detalles, de las cosas, de los significados de sus miradas, y parecía conservarlos todos y adorarlos con cariño igual que él intentaba siempre que podía hacer fotografías mentales de sus posturas gentiles, tranquilas, en reposo, en calma. Eran las mejores. Tal vez por su vulnerabilidad. Tal vez porque era una manera de ceder su confianza y dejarle claro que confiaba en él lo suficiente para permitirle estar a su lado, sabiendo que estaría ileso pese a lo peligroso que podía ser…
Bon no se lo quiso pensar más veces, porque sabía que se terminaría arrepintiendo. Se inclinó hacia delante, cerrando sus ojos lentamente, justo en el momento en el que sintió el celestial calor contra sus fríos labios fue perfecto. El toque perfecto, un helado con chocolate fundido por encima, el instante perfecto en el que la cuchara se entierra en aquella perfecta mezcla de frío y calor antes de que la solidificación y el frío tomase control del postre y se volviera relativamente incomestible… Se sintió como un brownie con helado de vainilla. Contrastes perfectos de calor y frío que hacían el cuerpo estremecerse a tal punto que lo volvía adictivo.
Separarse de sus labios fue casi como si alguien le hubiera exigido que lo hiciera, porque definitivamente no quería separarse de aquella sensación abrumadora y adictiva.
- Bésame cuantas veces quieras. Se nota que tú tampoco quieres parar.
Definitivamente… Aquel día no fue especialmente productivo musicalmente hablando para Bonnie. Pero… Ni siquiera le importaba.
THE END
