Chapter Text
Hace mucho que Peter no dormía como lo hizo esa noche.
Peter se levantó de la cama y caminó hasta el baño. Una vez dentro se cepilló los dientes e intentó peinar un poco sus rizos, sin éxito.
Al final se rindió. Salió del baño y caminó hasta su armario. Inmediatamente sacó unos jeans rotos y una camisa de manga corta con un chiste científico que decía: «El oxígeno y el potasio tuvieron una cita… y les fue OK».
Se miró en el espejo una vez más antes de irse y se río de nuevo por el chiste de su camisa. Luego salió de su cuarto con una sonrisa contagiosa.
Bajó las escaleras de dos en dos y, al llegar a la cocina, se sobresaltó al ver a todos ahí.
Natasha y Clint estaban sentados tomando café.
Tony, Bruce, Harley y Shuri discutieron algo sobre un experimento.
May, Ned, MJ, Cooper y Laila estaban hablando en el sofá, mientras Wanda trenzaba el pelo de MJ.
Steve y Sam, al parecer, acababan de llegar de correr. Kamala y Cassie no se encontraban en la habitación, así que supuso que aún dormían.
Una vez que cayó completamente, todos giraron la cabeza hacia él al mismo tiempo. Tanto que dio miedo.
—Peter, ¿quieres algo?… —Sentimos mucho lo de ayer… —De verdad, perdónanos… —Haremos lo que sea… —Una fiesta… —O regalos…
Todos hablaban al mismo tiempo. Gritaban. Se interrumpieron unos a otros y sí... Peter no estaba orgulloso de lo que hizo.
—¡¿Pueden cerrar el maldito hocico?!
La habitación quedó completamente en silencio. Peter se llevó las manos rápidamente a la boca y abrió los ojos con sorpresa.
—Peter… —empezó Tony con cuidado.
-No. Lo siento. Perdón. Perdón. Perdón. Es que todos hablaban mucho… y gritaban… y yo… no sé… Perdón.
Todos seguían en silencio. En otra situación, el silencio le habría parecido tranquilizante a Peter… pero no en está.
—Oye… está bien, tranquilo —dijo May tomando a Peter de los hombros —nosotros nos sobrepasamos un poco. Solo respira —continuó con suavidad, respirando exageradamente para que Peter la siguiera.
Luego de segundos Peter recuperó el ritmo y luego volteó a ver a los demás.
—Lo siento…
-No. Espera, no lo digas —dijo MJ, poniendo una mano para detenerlo.
—Sí, Pedro. Nosotros tenemos que disculparnos contigo.
—Oh… eso no importa.
—Claro que importa —continuó Bruce, ajustando sus gafas.
—En realidad…
—Peter, nos olvidamos de tu cumpleaños —dijo Steve con suavidad.
—Eso nunca me lo voy a perdonar —Tony bajó la mirada mientras hablaba.
—Es solo una fecha más…
—No lo es —dijo Ned con firmeza, pero no con dureza.
—Sabemos que es difícil, pero queremos hacer algo para recompensarlo —dijo Natasha.
—No hace falta. Un “feliz cumpleaños” está bien.
Harley lo miró con tristeza.
—Eso debimos haberlo hecho ayer y, por nuestra ignorancia, pasaste tu cumpleaños número dieciséis solo.
—No estuve solo —murmuró Peter.
Tony apretó la mandíbula tan fuerte que le dolió. Era imposible que un adolescente… Harry Osborn, hubiera hecho mil veces mejor lo que ellos olvidaron por completo.
—Hay que hacer algo, aunque sea una pequeña comida y pastel —respondió Natasha.
—Si quieren, puedo llamar a Harry y podemos ir por la tarde a Parker’s Place.
—¿A dónde vamos? —preguntó Kamala, entrando en la cocina con el pelo despeinado y aún medio dormida, siendo seguida de una Cassie muy despierta.
—¿Quieren que lo llame? Él dijo que no había problema en ir cuando quiera y con quien quiera.
—Si tú quieres, por mí está bien, cariño —dijo May, sonriéndole al castaño.
—¡Bien, entonces voy a llamarlo! —respondió Peter con una sonrisa enorme, dando saltitos en su lugar como un niño pequeño.
Salió de la cocina con el teléfono ya en mano, dejando atrás un silencio atónito.
—Se le ve muy… emocionado —dijo Cassie, nerviosa, intentando romper la atmósfera de tensión.
—Se le ve más que emocionado… —respondió Clint, antes de quejarse cuando Tony le enseñó el dedo medio.
. . .
Peter entró a su habitación ya marcando el número de Harry.
El teléfono fue contestado al segundo timbre, e inmediatamente se escuchó la voz segura y melodramática que Peter tanto quería.
—Hey, Parker. Si me llamas para decirme que los regalos fueron demasiado, no quiero escucharlo. Ya te dije que, si pudiera, te daría el mundo entero, pero eso, lastimosamente, no es posible, tanto moral como físicamente, así que claro.
Peter soltó una risa corta y luego le contestó a Harry.
—Sí, ya aprendí la lección… pero no te llamo por eso. En realidad quería saber si podía… o podíamos… o tal vez no… No importa, solo quería preguntar…
La voz de Harry se suavizó notablemente cuando habló de nuevo.
—Oye, Pete. Tranquilo, dime qué necesitas.
Peter tomó una gran bocanada de aire antes de hablar, esta vez, más lento.
—Sí, perdón. Solo quería preguntar si podemos ir esta tarde a Parker’s Place a comer con los Vengadores, porque ellos… se sienten muy mal y quieren hacer algo para recompensarme. Pero, si no quieres, no, por supuesto. Solo… preguntaba.
—Hey, tranquilo. Claro que podemos ir. Dime la hora y estaré ahí para abrir la puerta.
—Sí… eso… eso está bien. Nos vemos a las 5:00 p.m.
—Muy bien. Te veo luego.
Peter colgó la llamada y guardó su teléfono en el bolsillo de sus jeans. Salió de nuevo de la habitación y cuando entró a la sala común solo vio a Wanda mirando la televisión.
—Hola, ¿Dónde están los demás?
—Fueron a cambiarse, porque, y cito textualmente, ‘queremos vernos mejor que ese tal Harry jamás se verá’.
Peter rodó los ojos ante las ridiculeces de su familia, pero lo dejó pasar y caminó a la cocina para comer un cereal.
Minutos después, estaba viendo instagram, cuando vio una publicación en la que especulaban sobre una relación entre él y Harry, junto a una foto de ellos en la pizzería.
Rápidamente deslizó con la mejillas teñidas de rojo.
En ese momento entró Tony a la cocina. Se sentó frente a él y soltó un profundo suspiro (Wanda notó que es una plática privada y se fue a su habitación).
—Peter, yo… quería disculparme. Yo sé que un simple perdón no va a arreglar el dolor que te hicimos pasar. Pero en serio, me siento un idiota. La verdad, nunca eh sido bueno con los sentimientos, tú lo sabes.
—Señor Stark, no hace falta…
—Cállate. Déjame terminar, porque si, es necesario —respiró hondo otra vez y se pasó una mano por el pelo antes de volver a hablar —te hice daño. Y no intentes negarlo. Fue una tontería, porque se supone que te prometí que jamás volverías a estar solo y fui yo quien te olvidó…
Cada palabra hacía que la frustración de Tony se notará cada vez más.
—Espero… que puedas entender que si hubiera podido, habría hecho la gala más grande del mundo… te quiero, Peter. Más de lo que imaginas. Nunca creí que tendría hijos, pero tú… eres como un hijo para mí, Peter. En todo menos en sangre.
Tony volteó a ver a Peter, solo para encontrarse con la mirada llena de lágrimas del castaño.
—Peter, ¿Estás bie—
Fue rápidamente interrumpido cuando el menor se lanzó a sus brazos, casi tirándolo del banco en el que se encontraba.
—Ok. Ya pasó… perdóname.
—No pasa nada. En serio —Peter ahora sollozaba libremente en brazos de Tony.
—Te lastimamos, bambino. Eso nunca me lo voy a perdonar.
Escucharon como alguien se aclaraba la garganta desde la puerta de la cocina y ambos voltearon inmediatamente. Todos los Vengadores estaban parados ahí, May tenía el teléfono en mano, al parecer tomando una foto, mientras los demás los veían con una expresión enternecida.
Peter se limpió las lágrimas cuando entraron a la habitación. Clint se acercó y le revolvió el pelo con cariño mientras todos lo abrazaban.
—Tranquilos. Fue un error, solo… no lo vuelvan a repetir —dijo Peter soltando una carcajada, para luego reírse más fuerte cuando Yelena lo empujó del banco juguetonamente.
—Vamos a ver una película en la sala —dijo Laila, desde la parte de atrás.
—Claro, mientras ustedes los niños hacen eso. Nosotros, los adultos vamos a hacer cosas maduras —dijo Sam con fingida seriedad.
—¿Vamos a hacer más pruebas de vestuario? —preguntó Bruce con cansancio.
—Si… así es —dijo Clint con seriedad.
Peter se rio bajito y luego corrió detrás de los demás de su equipo.
Llevaban aproximadamente dos películas y los Vengadores ya habían salido de la torre siete veces en cinco horas.
Ahora mismo ya nada más quedaban Peter, Harley, Shuri, Wanda y Cassie en la sala. Los demás se habían ido en el momento que los frikis científicos habían decidido ver Star Wars..
—Y bien… Harry… es solo un amigo? —preguntó Wanda con un tono cómplice.
Los otros tres voltearon a ver a Peter con sonrisas burlonas.
Peter inmediatamente se puso nervioso, sus mejillas se tiñieron de rojo y habló tartamudeando.
—¿Qu- qué? ¡No!... digo ¡S-sí, solo es mi amigo!
—Bueno… ese sonrojo nos dice lo contrario —dijo Cassie, disfrutando de ver a Peter tan nervioso.
—Ya les dije que solo somos amigos.
—Ajá… claro, y yo soy el rey de Roma —dijo Harley arrastrando las palabras con tono juguetón.
—¡Ya basta!, el es solo mi amigo… —dijo Peter cruzándose de brazos y poniendo un puchero adorable como si fuera un niño de cinco años.
—Ok. Tranquilo, niño araña —dijo Shuri mientras se acercaba al castaño y le revolvió el pelo —te creemos.
—¿En serio?
—No. La verdad no… pero es adorable verte tan nervioso —dijo Shuri a lo que los demás simplemente se rieron a carcajadas, mientras Peter volvía a “enojarse”.
—Ya me voy. Primero me olvidan, y luego se ponen en contra mía. Que tipos de amigos son —dijo Peter con un tono de indignación, que parecía que habían insultado a todo su árbol genealógico —como ya veo que aquí no me quieren, me voy al laboratorio, por lo menos ahí Dum-E si me va a apoyar.
Todos simplemente siguieron riendo a carcajadas, a lo que Peter se fue con falsa indignación.
(Escena completamente innecesaria pero quería agregarla)
Peter entró en el laboratorio aún caminando indignado, como si los chicos aún lo pudieran ver.
Caminó hacia su estación de trabajo, Dum-E se acercó rápidamente y soltó una serie de pitidos agudos en forma de saludo.
—Hola Dum-E. Ellos me traicionaron… —dijo Peter con el dramatismo en la voz.
—Beep… Beep…
—Tienes razón. Sabía que tú me entenderías.
Dum-E simplemente soltó otra serie de pitidos y luego roció a Peter con el extintor que tenía entre sus garras metálicas.
—… maldita sea Dum-E.
(Fin de la escena extra y completamente innecesaria)
Las horas pasaron, entre molestar a Peter, desfiles completamente innecesarios de moda, y Tony diciendo que si se hacía novio de Harry lo iba a sacar del testamento.
Para este momento, todos estaban en el ascensor dirigiéndose hacia la entrada principal de la Torre para reunirse con Harry.
Todos tenían diferentes expresiones en sus rostros, la mayoría estaba completamente serio, otros tenían sonrisas burlonas (Wanda, Clint, Sam y Harley), mientras que otros le sonreían cálidamente a Peter.
Las puertas se abrieron en el vestíbulo y el numeroso grupo salió.
Caminaron hacia la cochera y una vez que llegaron, vieron el mismo Ferrari rojo de la noche anterior estacionado en la entrada.
Y ahí estaba Harry Osborn, recargado en el coche con lentes oscuros, una chaqueta de cuero negra sobre una camisa blanca, unos jeans rotos y una expresión de superioridad, mezclada con seguridad como si fuera dueño del lugar.
Una vez estuvieron lo suficientemente cerca, Harry se quitó los lentes de sol y le sonrió a Peter con ternura para luego revolverle el pelo riéndose de Peter quien soltó un gemido de indignación.
Una vez terminó su pequeña interacción el pelinegro volteó a ver a los demás con su expresión cambiando de tierna a arrogante en cuestión de segundos.
—Buenas tardes. Mucho gusto, soy Harry Osborn, pero supongo que ya me conocen —dijo tendiendo la mano en modo de saludo a todos los demás.
—Vaya. Que manera de demostrar tu doble cara frente a los demás —dijo MJ con seriedad.
Peter inmediatamente la volteó a ver alarmado. Mientras que Harry soltó una risita suave.
—Bueno, digamos que solo lo hago con personas olvidadizas —contestó mientras terminaba de saludar a todos.
Tony soltó un jadeó de indignación y todos los demás alzaron las cejas sorprendidos.
—Este chico me agrada —dijo Clint mientras soltaba una risita.
—Muchas gracias, señor Barton… realmente estoy disfrutando de ver sus caras de indignación cuando Peter me ve con la baba cayéndose de su boca —dijo mientras le guiñaba un ojo a un Peter completamente rojo.
Clint y Sam soltaron la risa más estruendosa que habrán escuchado jamás, los demás se rieron un poco más bajito, mientras que Tony y May voltearon a ver a Peter con el ceño fruncido a lo que Peter se tapó la cara con ambas manos antes de murmurar.
—Este va a ser el día más largo de mi vida…
—Subamos al carro, ¿Quién va conmigo a parte de Peter? —preguntó mientras sacaba las llaves de su auto.
—Yo, yo, yo —dijo Harley automáticamente.
Kamala, Laila y Cooper también se acercaron.
—Bueno, nosotros iremos en las camionetas —dijo Tony mientras le entregaba un par de llaves a Steve.
—Sí, nosotros los seguimos —contestó Natasha.
—Vamos a ver si me alcanzan —dijo Harry mientras se ponía los lentes de sol y abría la puerta del copiloto para Peter.
—Les paso la dirección por mensaje, porque la verdad, como conduce Harry, seguro lo pierden en la primera cuadra —continuó Peter con una sonrisa avergonzada, subiendo al auto mientras los otros cuatro subían en la parte de atrás.
—Bien —empezó Harry —abróchense los cinturones. Te veo allá, Stark —dijo Harry con seguridad mientras encendía el motor y los demás se abrochaban los cinturones —por cierto el cierre de tu pantalón está abierto —terminó antes de pisar el acelerador y salir de el estacionamiento a toda velocidad.
El silencio duró unos segundos antes de que Tony con voz impresionada hablara luego de checar si pantalón estaba desabrochado (spoiler: no lo estaba).
—… ¿Qué demonios acaba de pasar?
—El… ¿simplemente hizo lo que acaba de hacer? —preguntó Kate impresionada.
—Si lo hizo.
… …
—¡Dios mío! ¡¿Acabas de decirle a Tony Stark que su pantalón estaba desabrochado?! —gritó Kamala sorprendida, intentando que el viento no ahogara su voz, mientras Harley y Cooper reían a carcajadas atrás.
—¡Claro, porque no! —contestó Harry de vuelta.
—¡Ustedes son insoportables! —gritó Peter con las manos tapando su cara.
—¡Aún así nos quieres! —contestó Laila, riéndose de Peter que estaba rojo.
—¡Sí, admítelo, cariño! ¡Además no te vamos a soltar nunca! —contestó Harry, mientras salían de Manhattan y pisaba el acelerador a fondo.
Peter rodó los ojos con una sonrisa en el rostro y sacó su celular, abrió la aplicación de mensajes, escribió rápidamente la dirección del lugar y la envió al grupo familiar.
—¡¿Qué haces?! —preguntó Harry inclinando la cabeza hacia el teléfono.
—¡Enviando la dirección! ¡Voltea a ver la carretera!
—¡Sí, señor! —dijo Harry antes de volver rápidamente la vista a la carretera.
—Vaya… si parecen matrimonio divorciado —le murmuró Cooper a Laila, a lo que ella rio.
—¡¿Sabes que aún te puedo oír?! —dijo Peter mirando por el espejo retrovisor a Cooper, quien simplemente se encogió de hombros.
… …
Les tomó una hora llegar al lugar que Peter les mandó. Una vez que estacionaron las camionetas y bajaron vieron que Peter y los demás ya estaban ahí.
—Ya era hora —dijo Harley una vez que estuvieron cerca.
—¿Cuánto llevan aquí? —preguntó May.
—Como media hora —dijo Peter desde donde estaba sentado en el capó del auto.
—¡Fue el mejor paseo de mi vida! —empezó Kamala, emocionada —¡Harry manejaba como si estuviéramos en una carrera de Fórmula 1!
—Díganme por favor que los límites de velocidad fueron respetados —dijo Tony frotándose las sienes como si le doliera la cabeza.
Hubo un silencio aterradoramente largo, antes de que Harry hablara.
—Llegamos enteros, ¿no?
Steve se dio una palmada en la frente, mientras Harry se acercaba a las grandes puertas de madera y quitaba el candado.
—Ven aquí, Pete. Ayúdame a empujar las puertas.
Peter soltó un quejido mientras bajaba de donde estaba sentado y se acercó a las puertas. Comenzó a empujar al mismo tiempo que el pelinegro.
Una vez que terminaron de abrirlas, todos contemplaron el lugar con distintos grados de sorpresa en el rostro. Una cascada y un lago ocupaban el centro del terreno. Había pasto; todo era artificial… pero, a la vez, real.
—Este lugar… —comenzó Sam.
—Es impresionante —terminó Ned.
—Gracias. Tuve que pelear los papeles para que no lo derrumbaran —contestó Harry con aire de suficiencia.
El grupo comenzó a entrar y se instalaron en las distintas mesas que habían puestas.
—¿Trajeron un traje de baño? —preguntó Harry.
—¿Se puede entrar al agua? —preguntó Peter levantando las cejas.
—Por supuesto. Para eso pago el servicio de limpieza del agua.
—Oh…
—Creo que puedo llamar a Pepper para que traiga ropa para todos antes de que venga —dijo Tony ya sacando su celular.
—A veces pienso que Pepper es el adulto responsable de la Torre —dijo May.
—Ella nos mantiene vivos a todos —dijo Cooper.
—Tiene sentido… —murmuro MJ.
—Bueno, en lo que llega la comida hay que hacer algo productivo —dijo Clint.
Harry volteó a ver a Peter antes de tomarlo por la piernas y echárselo al hombro como un saco de papas. Caminó rápidamente hacia el lago y luego tiró a Peter al agua.
—¡¿Por qué fue eso?! —gritó el castaño mientras sacaba la cabeza del agua para respirar.
Los adultos y los demás jóvenes soltaron carcajadas, algunas estruendosas (Harley, Clint, Sam y Cooper) y otras mucho más disimuladas.
—No lo sé, eres el más ligero, por lo tanto el más fácil de cargar.
—Vaya… gran lógica —dijo Peter con sarcasmo mientras salía del agua completamente empapado.
—Ya. No te enojes, era una bromita —dijo Kate aún riendo.
—Ajá. Cómo a ti no te aventaron al agua sin previo aviso…
—Ya está bien —dijo May acercándose a Peter —quítate la camisa y ponla al sol para que se seque.
—Noo. Que vergüenza estar sin camisa frente a ellos —le susurró el castaño a May.
—No pasa nada. Además si te quedas con la camisa puesta. Tarde o temprano te va a dar frío.
Peter la miró fijamente en silencio antes de suspirar con pesar —odio que siempre tengas razón —dijo mientras se quitaba la camisa, dejando ver su abdomen y pecho marcado.
Harry abrió los ojos de par en par antes de apartar la mirada completamente rojo. Peter lo miró con una sonrisa burlona y una ceja arqueada.
—¿Y yo soy el que babea por ti?
—Cállate, Parker.
—En fin, creo que voy a caminar alrededor del terreno —dijo Harley.
—Yo voy contigo —dijo Shuri.
Y así, el grupo se dispersó, no sin antes dirigir miradas cómplices a Peter, quien simplemente puso los ojos en blanco.
—Voy al auto por una sudadera que tengo ahí para ti —murmuró Harry, aún con un leve rubor en sus mejillas.
—Awww, ¿Tienes ropa extra para mí? —preguntó Peter solo para molestar aún más a Harry.
—¿Quieres la sudadera o no?
—Oh sí, sí.
—… descarado —dijo Harry con una expresión de indignación fingida.
—Ayy, ya, corre por la sudadera.
—¿Ahora me vas a dar órdenes?
Peter lo miró fijamente con expresión de calma aterradora, Harry simplemente asintió y decidió que no quería descubrir la respuesta.
Peter suspiró mientras veía a Harry salir del lugar. Se sentó en el pasto y acomodó su camisa en el suelo, donde el sol le pegaba directamente.
Se quedó mirando el lago y por primera vez en años tal vez, pensó que tenía gente que lo quería, gente que siempre estaría ahí para él, aunque a veces se equivocaran y lo lastimaran.
Una sonrisa afectuosa se dibujó en su rostro.
—¿A quien le sonríes, loco? —preguntó Harry sobresaltando a Peter por aparecer de repente.
—Me asustaste… —dijo mientras se llevaba una mano al pecho.
—¿No se supone que tienes ese… cosquilleo de Peter? —contestó el pelinegro mientras se sentaba a su lado en el pasto.
—Primero que nada, es “sentido arácnido” y segundo solo funciona con personas que son peligrosas o desconocidos a los que no les tengo confianza.
—¿Osea que ya me tienes confianza? Es muy lindo de tu parte, Pete —continuó Harry mientras le entregaba la sudadera a Peter.
—Que no se te suba a la cabeza —contestó el castaño poniéndose la sudadera de Harry —oh vaya… ¿Qué perfume usas?
—¿Te gustó?
—Huele delicioso.
El mayor soltó una pequeña risa y luego contestó.
—Mis mayordomos compran la loción de “Tom Ford Oud Wood”, por cierto, que sepas que eso que acaba de salir de tu boca es un gran empujón a mi autoestima —Harry se irguió orgulloso y sonrió con suficiencia.
Peter puso los ojos en blanco y le dio un pequeño golpe en el brazo.
Hubo unos segundos de silencio antes de que Harry hablara de nuevo.
—No contestaste mi pregunta inicial.
—No es importante.
—Entonces porque no me lo dices, ¿en que pensabas?
—En nada…
—Ajá…
—Solo… familia.
Harry asintió con seriedad fingida.
… …
Después de aproximadamente una hora, llegaron happy y Pepper cargando varias bolsas llenas de ropa extra para todos.
Hace unos minutos habían llegado las personas que estaban encargadas de la comida y ya la estaban preparando.
Peter ya se había comido 5 empaques de Sabritas y justo ahora estaba robando galletas del tazón que trajo Steve.
Todos corrieron a ponerse ropa apta para el agua y luego Harley miró a Peter sentado en una de las mesas comiendo un sexto empaque de Sabritas y preguntó:
—¿Cómo es posible que comas tanto?
—Metabolismo monstruoso, es una respuesta.
—A veces pienso que su estómago es un agujero negro sin fondo —dijo Tony desde atrás.
—Culparé a la araña que me mordió.
—Aceptable —dijo Bruce uniéndose a la conversación.
Clint llegó corriendo como niño pequeño —¿Ya podemos entrar al agua?
—… sí, ¿Por qué preguntas como si no fueras ya un adulto funcional? —contestó Peter confundido.
—A ver… lo de funcional se puede discutir —dijo Natasha con seriedad.
Clint soltó un jadeo ofendido y Peter soltó una carcajada ruidosa.
De repente oyó un estruendo en el agua y todos voltearon solo para ver Harley en el agua y a Sam en la orilla riendo a carcajadas.
Peter volvió a reír y luego uno por uno, todos se lanzaron al agua, dejando solo a Harry y Peter fuera.
—¿Vas a entrar? —le preguntó Harry a Peter, ajustando su camisa.
—Nah, ya me aventaste ahorita.
—¿En serio quieres que te vuelva a aventar? —dijo Harry con una sonrisa burlona.
—Oh, no, muchas gracias.
—Bueno… —continuó el pelinegro mientras se daba la vuelta y empezaba a caminar hacia el lago, fingiendo irse.
Peter se volvió a concentrar en su bolsa de Sabritas cuando de repente Harry se giro y lo tomó en brazos, corriendo hacia el lago y lanzándose aún con Peter en brazos.
—¡Maldita sea, Harry!
Harry rio, viendo a Peter patalear en sus brazos como un niño haciendo berrinche.
Una vez que todos estuvieron en el agua (con Pepper y May en la orilla supervisando) todos comenzaron a reír y jugar, empujándose unos a otros, hundiéndose o simplemente haciendo carreras de nado.
Pasaron un buen rato jugando en el lago, hasta que fueron llamados para comer.
Todos empezaron a salir poco a poco del agua.
—Vaya, me muero de hambre —dijo Clint frotando su estómago.
—Yo igu— dijo Kate antes de ser interrumpida cuando una gran cantidad de agua le cayó en la cabeza.
Voltearon a buscar al culpable y vieron a Wanda usando su magia para mover grandes cantidades de agua fuera del lago. La bruja sonrió con malicia y saludó a Kate con inocencia.
—Hija de— empezó a decir Kate, antes de que Cassie le tapara la boca con una mano y riera con nerviosismo.
—Hija de tu bella mami —dijo nerviosa.
—Vaya… que buena empapada le diste —dijo Tony mientras comía una bolsa de arándanos tranquilamente.
—Dios mío… en serio no podemos tener ni cinco minutos de paz —murmuró Steve derrotado —en mis tiempos…
—Sí, sí, abuelo. Ya sabemos que en tus tiempos la gente era tranquila, pero lastimosamente esto no son los años cuarenta, estamos en pleno siglo XXI —dijo Shuri dándole unas palmaditas en la espalda a Steve.
—Oye… no soy tan viejo.
—Claro, capipaleta. No es como si tuvieras 98 años.
—¡Mierda! Sabía que era viejo, capitán, pero no creía que tanto —dijo Ned con los ojos abiertos de par en par.
Peter miró a su amigo con compasión —gordo, esa es la historia de origen más tranquila que vas a escuchar en este grupo de superpersonas.
Natasha soltó una risa nasal y luego habló —sí, bueno, digamos que no a todos nos picó una araña radioactiva que modifico nuestro ADN.
Peter rodó los ojos y luego se sentó en una de las mesas.
La comida transcurrió entre bromas, anécdotas de misiones y pláticas triviales.
Luego de un rato, Wanda habló con una sonrisa burlona.
—¿Y si jugamos a una verdad y dos mentiras?
—Oh, oh, yo primero —dijo Peter levantando una mano como si estuviera en clase.
—Bueno, empieza tú entonces —dijo Kamala.
—Bueno, bueno… ahmmm… tengo una estatura muy baja, mis ojos son verdes y… una vez me cayó un edificio encima.
—Ok, esto está clarisimo, se supone que tiene que ser difícil, cariño. Obviamente es la última —dijo Pepper, y todos los demás asintieron de acuerdo.
—Chicos, sus ojos son marrones… —dijo Shuri con una expresión de horror en su rostro.
Hubo un silencio colectivo antes de que Tony explotara.
—¡¿QUE UN EDIFICIO QUE?!
—¡El juego terminó, perdieron! ¡Siguiente!
—¡Ohh, no! ¡Ahora vas a explicar lo del edificio! —dijo Ned con una expresión de emoción en el rostro.
—A ver… si me dieran una moneda cada vez que un edificio me cayó encima, tendría dos monedas… no es mucho pero es raro que haya pasado dos veces.
Todos estaban completamente atónitos, nadie se atrevía a romper el silencio tan espeso que había. Harry miraba a Peter con la preocupación marcada en su rostro y los demás con distintos grados de horror.
—Peter Benjamín Parker… —inició May con su tono de madre preocupada, a punto de regañar a su hijo por hacer una estupidez.
—Oh, miren la hora. Ya es hora de que vayamos a la Torre a cenar —dijo Peter saltando de la mesa y comenzando a caminar hacia la salida.
—¡Peter tienes que explicar qué demonios quieres decir con dos monedas! —gritó Harley.
—Ohh… en serio, hay cosas que no necesitan saber.
Al ver qué Peter ya iba saliendo del lugar, todos decidieron que no iban a poder hacerlo hablar (por ahora), así que simplemente fueron todos a cambiarse y salieron detrás de él.
Cuando todos llegaron afuera Peter estaba sentado en la acera al parecer contestando mensajes.
Una vez que los vio salir se levantó y luego saco sus pulseras donde guarda su traje nanotecnológico.
—¿Qué haces? —preguntó Tony con desconfianza.
—Yo… los veo en la Torre. Primero tengo… algo que hacer —contestó Peter con nerviosismo.
—¿Qué cosa vas a hacer que involucre a Spiderman? —preguntó Natasha.
—Nada importante, solo… asuntos de justicieros y esas cosas.
—Peter…
—Vayan a la Torre, y cenamos algo, ¡Los veo allá! —gritó antes de que el traje nanotecnológico lo envolviera y saliera disparado con una telaraña.
—¿Nos volvió a dejar con la palabra en la boca? —preguntó Harry.
—Sí… lo hizo —contestó Harley.
Steve suspiró y luego sacó las llaves de la camionetas.
—Supongo que lo mejor es esperarlo en la Torre como él dijo.
—Bueno… los veo otro día —dijo Harry sacando las llaves de su Ferrari.
—¿Tienes algo que hacer? —preguntó Pepper con dulzura.
—¿Además de estar en mi casa solo?, no, la verdad no.
—Entonces ven con nosotros —dijo May.
—¿De verdad quieren eso?
—Claro… yo quiero ir contigo en el auto —dijo Harley emocionado.
… …
Peter se balanceaba entre rascacielos, respirando con tranquilidad. Realmente no buscaba dejar a los Vengadores allá, pero en cuanto recibió el mensaje no pudo esperar más.
Luego de unos minutos, llegó a un tejado alto. Ahí sentado, había un tipo con hombros anchos, un traje negro y rojo con katanas en la espalda.
—Hey, que onda, pool.
—Hola, baby boy —dijo Deadpool, mientras lo volteaba a ver —aquí está tu chimichanga.
—Gracias —dijo Peter con calma —¿dónde estabas?
—Bueno, digamos que a la escritora se le olvidó mi existencia y apenas ahorita quiso meterme a la historia —dijo mientras comenzaba a picar su chimichanga —seguro los lectores están con cara de wtf.
Peter ya acostumbrado a que Wade hablara con los “lectores” simplemente se encogió de hombros.
—¿Tienes lo que te pedí? —preguntó luego de unos minutos.
—Claro… ¿Quién te crees que soy?
Wade le entregó una pequeña cajita de terciopelo a Peter, quien la abrió, checó su contenido y luego asintió satisfecho.
—Muchas gracias por su servicio, señor Wilson —dijo Peter mientras le daba la mano a Wade como si estuvieran cerrando un trato internacional.
—Ese es mi trabajo, señor Parker.
Peter le sonrió a Wade, le agradeció la comida y luego se lanzó al aire de regreso a la Torre.
—Sí, definitivamente la escritora se pasó de lanza por agregarme hasta ahorita en la historia… ahora lárgate a dormir maldita loca.
(Vamos a ignorar eso y continuar con la historia )
… …
Una vez que las puertas del ascensor se abrieron todos comenzaron a salir, tenían varias bolsas de comida tailandesa en las manos.
—¿En serio era necesaria tanta comida? —gruñó Clint, dejando algunas bolsas en la barra.
—Digamos que hay un súper soldado, un niño araña, y otras veinte personas que comen como si no hubiera un mañana —dijo Cooper.
—¿Cuánto fue de la cuenta? —preguntó Kamala.
—Ustedes no pregunten… mientras hayamos usado la tarjeta de Tony —dijo Sam.
Tony soltó un risa sarcástica —que gracioso, cabeza de pájaro… pero sí, la verdad no me importa cuanto haya sido.
—Awww, ¿Te preocupas porque comamos bien, viejo? —preguntó Harley con ternura fingida.
—Cállate o te quedas sin comida, niño patata.
—¿Vamos a esperar a que llegue Peter? —preguntó MJ.
—Pues… si no lo esperamos se va a ofender —dijo Harry con seriedad.
—Bueno, está bien. Solo recemos porque no se tarde tanto —dijo Cassie.
Todos tomaron asiento en los sofás o en la barra, se mantuvieron hablando de cosas completamente innecesarias.
Luego de unos veinte minutos, vieron cómo una ráfaga roja y azul irrumpía por la ventana abierta y se estrellaba con fuerza contra una pared cercana.
—¡Mierda, Peter! —gritó Tony levantándose de golpe al mismo tiempo que los demás.
Se acercaron rápidamente a Peter, quien ya empezaba a levantarse, con una mano en su cabeza y soltando quejidos de dolor.
—Pensé que la ventana estaba cerrada…
Clint y Sam, al darse cuenta de que no era nada serio, comenzaron a reír, y con ellos, los demás también lo hicieron.
—Ay, pete… en serio… se supone… que eres Spiderman —dijo Harley entre risas.
—No se rían… creo que me rompí la nariz… —dijo Peter quitándose la máscara dejando ver su rostro con un puchero y bastante sangre en la nariz.
Con esto Tony y May dejaron de reír e inmediatamente se preocuparon.
Tony se acercó y tomó la cara de Peter entre sus manos, escudriñando su rostro con la mirada.
Bruce se acercó y le pidió a Friday que lo escaneara.
—Escaneo completado. Presenta una fractura nasal leve y desplazamiento mínimo del tabique. Hay inflamación de los tejidos y una epistaxis moderada. No se detectan traumatismos craneales ni otras fracturas faciales.
Tony suspiró y luego se volteó hacia los demás.
—Tráiganme gasas y una bolsa de hielo por favor… —dijo con voz firme, antes de voltearse y llevar a Peter para que se sentará en uno de los sofás.
Harry y Kamala corrieron a la cocina y los demás se acercaron a Tony y Peter.
Los dos muchachos volvieron de la cocina con lo que les pidieron, se las entregaron a Tony, quien primero limpió la sangre de la cara del castaño con suaves toques.
—Auch… eso duele… —dijo Peter intentando apartar las manos de Tony de su cara.
—Quédate quieto…
Peter hizo una mueca cuando Tony tocó el tabique de su nariz con un dedo. El mayor suspiró y negó con la cabeza derrotado.
—¿Hay que reacomodarla? —le preguntó a Bruce.
—No. El desplazamiento es mínimo. No sería necesario intervenir; solo hay que controlar la inflamación y asegurarnos de que pueda respirar correctamente.
Hubo un suspiro colectivo de alivio y luego Yelena llegó por atrás y le dio un golpe suave en la cabeza a Peter.
—¿Y eso porque fue? —preguntó Peter ofendido.
—Por idiota.
—Ush, que amargados… no fue para tanto.
Todos fulminaron a Peter con la mirada y este levantó las manos en señal de rendición —ok, ok… ya me voy a callar.
—Peter, ¿Esto es tuyo? —preguntó Natasha acercándose con una cajita de terciopelo en la mano —se cayó cuando te estrellaste.
—Oh, no… dime qué no se rompió —dijo el castaño tomando la cajita y revisándola. Suspiró cuando vio que el contenido estaba a salvo.
—¿Qué es eso? —preguntó Sam.
—Nada importante… ¡vamos a comer, me muero de hambre! —dijo mientras el resto del traje desaparecía en sus pulseras y guardaba la caja en su bolsillo. Peter se levantó entusiasmado y corrió hacia la cocina.
Todos se miraron los unos a los otros con confusión, pero al final lo dejaron pasar y siguieron a Peter.
Estaban, todos sentados alrededor de la mesa, llevaban unos minutos comiendo antes de que Cooper, queriendo hechar más leña al fuego, hablara.
—Y bien, Pete… ¿Dos monedas?
Peter lo volteó a ver alarmado, suplicando que se callara.
—Es cierto, me había olvidado —dijo May.
—Maldita sea, Cooper… —dijo Peter con la voz ahogada por tener la cara entre las manos —está bien… solo que no se cómo empezar.
—Pues… por el inicio, preferiblemente —dijo Harry desde donde estaba sentado a su lado.
—Ok… ¿recuerdan el asunto del buitre y el robo de tecnología alienígena?
Todos asintieron, la mayoría había estado fuera durante ese asunto, y lo adolescentes aún no habían sido llamados para la iniciativa, pero había sido un caso muy sonado, ya que Spiderman, finalmente se estaba encargando de situaciones más grandes.
—Bueno. En el baile de Homecoming descubrí que el padre de Liz, mi cita. Era en realidad el hombre al que había estado buscando, así que me fui del baile y lo perseguí.
—Oh, si recuerdo eso —dijo Ned.
—Correcto. Fui tras él, y llegué a un almacén viejo, ahí dentro él, me dijo que no me metiera y que hacía lo que hacía por su hija, luego hizo que sus alas volaran… creí que quería golpearme a mí… me equivoqué.
Peter tomó una respiración profunda antes continuar. No levantó la vista en ningún momento.
—Él destruyó todos los pilares de el almacén y luego… se fue y dejó que el edificio me cayera encima.
Los ojos de Peter comenzaron a humedecerse y Steve hablo preocupado
—Peter, si no quieres continuar…
—No, capitán… déjame terminar —se limpió los ojos con el dorso de la mano y continuó —yo… sentía que no podía respirar, todo era tan ruidoso… grité pidiendo ayuda, pero, obviamente nadie me podía escuchar.
Ahora Peter respiraba rápido y algunas lágrimas traicioneras bajaban por sus mejillas.
El castaño sorbió por la nariz y volvió a hablar:
—Al final, salí. La verdad, no recuerdo muy bien cómo, pero lo hice… y luego fui tras el Buitre.
La habitación quedó en silencio. Nadie quiso hablar después de que Peter terminara.
Al ver que nadie decía nada, Peter sonrió y volvió a hablar.
—La segunda vez el edificio no alcanzó a aplastarme, pero sí me asusté mucho. Por eso digo que tendría dos monedas…
El silencio permaneció. Peter comenzó a sentirse incómodo, así que se puso de pie rápidamente.
—Voy a tomar aire al balcón.
—Peter… —empezó May, pero el menor ya había salido de la habitación.
—…
—Creo que voy a hablar con él —dijo Harry, poniéndose de pie.
Nadie lo contradijo. Todos sabían que, si iban al mismo tiempo, harían que Peter huyera de nuevo.
Harry salió de la cocina siguiendo a Peter, dejando tras de sí un silencio muy pesado.
Clint apartó su plato hacia el centro de la mesa y habló:
—Ya se me quitó el hambre.
… … …
Encontró a Peter en el techo de la Torre, estaba sentado en la orilla con las piernas abrazadas al pecho y miraba directamente al horizonte.
No dijo nada, o por lo menos no al inicio, solo llegó y se sentó a un lado del otro y colgó las piernas al vacío.
—Los incomode mucho allá abajo, ¿Verdad?
—No. Los tienes preocupados, siempre lo haces. Pero no porque hagas algo malo, si no porque te queremos y, queremos lo mejor para ti.
Escuchó a Peter tragar saliva con dificultad. Luego volvió a hablar.
—¿Estás bien…?
—Sí… ¿por qué no lo estaría?
Harry soltó una pequeña risa seca.
—Siempre haces eso.
—¿Qué cosa?
—Eso. Actuar como si las cosas no dolieran para que los demás no se preocupen. Pero déjame decirte algo… no funciona.
—Pero… yo soy un superhéroe, Harry. Tengo que poder aguantar. Si no… ¿quién más lo hará entonces?
—Ser un superhéroe no significa cargar con todo el peso del mundo… Todo esto, la vida, puede ser aterradora. Pero no porque tengas poderes tienes que resistir los golpes y guardarte el sufrimiento, a ver si se quita. Porque sí… puede que seas Spider-Man, pero adivina qué…
Peter lo miró con expectación.
—También eres Peter Parker. Eres un adolescente que carga con mucho, pero que no debería hacerlo.
Las lágrimas corrían por las mejillas de Peter sin control.
—Un héroe no se mide por su fuerza o la grandeza de sus actos, si no por la pureza de su intención. No necesitas llevar una máscara y tener poderes para ser un héroe… porque tú. Peter Parker. Ya eras un héroe antes de todo esto, y no por que fueras fuerte o veloz, si no porque eres tú, porque te preocupas por un gato en la lluvia, porque te preocupas por los demás tanto que a veces, te olvidas que tú también mereces ser cuidado.
Peter se lanzó a los brazos de Harry, quien lo sostuvo firmemente.
—Ser un héroe no significa nunca caer, si no siempre levantarse con la ayuda de todos los que te amamos… los que te queremos, te queremos, no porque seas un héroe o un ser magnífico, si no porque eres tú, y eso vale más que nada.
El menor sollozaba entre los brazos del pelinegro. Comenzaron a caer algunas gotas de lluvia, hasta que finalmente empezó a llover de verdad. Abajo, la ciudad seguía ruidosa, como siempre; pero en aquella ocasión era solo ruido de fondo. La gente corría para no mojarse, mientras dos jóvenes permanecían abrazados, solos, como si el mundo no existiera.
Luego de unos segundos se separaron, Peter comenzó a limpiarse las lágrimas y miró a Harry a los ojos.
—Gracias…
—No hay de que… para eso estoy, enano —se burló Harry y Peter soltó una risita húmeda.
Permanecieron en silencio unos minutos.
—¿Ahora me vas a decir que había en la cajita de terciopelo?
—¿Por qué están tan obsesionados con saber?
—Simple curiosidad.
Peter rodó los ojos y sacó la cajita de su bolsillo. La abrió y sacó un bello anillo de diamante.
—Era de mi madre…
Harry tarareó, luego volteó a ver a Peter con una sonrisa traviesa en el rostro. La lluvia seguía cayendo alrededor de ellos.
Peter miró a Harry con desconfianza, para luego soltar un chillido indignado cuando Harry le salpicó un montón de agua.
—¡¿Y eso por qué?! —gritó indignado.
—Ya fue suficiente drama… además, ¿de qué te quejas si ya estás mojado de todos modos?
Peter miró a Harry con furia y luego le salpicó un montón de agua también. Después de eso todo se descontroló, ambos adolescentes jugaban como niños pequeños tirándose agua entre ellos. Sus risas llenaban el tejado, solo eran ellos dos contra el mundo.
Ambos corrían, se lanzaban agua y reían a carcajadas. En un momento dado Peter se dejó caer en el suelo inundado, Harry se acostó a su lado y ambos cerraron sus ojos.
— ¿Ves?... no estás solo, Peter. Nunca lo has estado y jamás lo estarás.
Y con esas palabras, Peter tuvo la certeza de que, aunque no todo fuera perfecto, siempre tendría personas que lo amaban apoyándolo.
