Chapter Text
Ace avanzaba con rapidez, saltando de rama en rama con diversión. Detrás de él, Shamrock lo seguía de cerca caminando, y le hacía un cumplido de vez en cuando sobre su agilidad, haciendo que Ace se sintiera muy orgulloso de sí mismo.
Ace se sentía el ser más genial sobre la tierra. No solo había burlado la vigilancia del aquelarre, sino que estaba a punto de llevarle a Shanks el mejor regalo posible, su hermano perdido. Ya se imaginaba la cara de Roger y Rayleigh cuando entrara con el pelirrojo, demostrándoles a todos que ya no era un niño pequeño al que tenían que ocultarle cosas importantes.
Sin embargo, a mitad del trayecto, Shamrock se detuvo de golpe.
Alzó la mano, indicándole a Ace que guardara silencio. Su mandíbula se apretó y sus ojos escanearon el lugar. Shamrock no era un novato, su entrenamiento le había enseñado a predecir el peligro incluso antes de sentirlo. El aire del bosque había cambiado.
Shamrock supo de inmediato que si continuaba un paso más, estaría firmando su sentencia de muerte. No todavía. Entrar ahora era un suicidio.
Ace no comprendía nada, para él todo era igual, solo escuchaba algunos ruidos muy a lo lejos, seguro de algunas personas en el aquelarre. Dio un brinco de la rama en la que estaba y avanzó unos pasos adelante, intentando escuchar más de cerca.
-Ace, espera - Susurró Shamrock, agachándose para quedar a la altura del pequeño vampiro. Su voz estaba calmada.
Ace se giró, confundido, soltando un quejido de impaciencia. No quería esperar, quería darle la sorpresa a Shanks de una vez.
- ¿Qué pasa? Ya casi llegamos.
-Escucha... -Shamrock colocó una mano en su hombro, fingiendo una mueca de preocupación - Escucho a los cazadores. Las pisadas de sus botas... están cerca. Deben haber notado mi ausencia en el campamento.
Ace aguzó el oído, pero sus colmillos se apretaron al no escuchar nada extraño.
-Yo no oigo nada - Dijo el niño, arqueando una ceja.
-Yo los escucho, confía en mí -Shamrock le dedicó una mirada llena de preocupación - Si entro al castillo contigo ahora, los traeré directo a Shanks y tu hogar se convertirá en un campo de batalla. No puedo permitir que Shanks y tu familia corran ese peligro por mi culpa.
La mención de Shanks ablandó de inmediato la postura de Ace. El pequeño vampiro bajó los brazos, procesando las palabras del pelirrojo.
-¿Entonces qué hacemos? - Preguntó Ace, frustrado- No puedes volver con ellos.
-Tengo que hacerlo - Afirmó Shamrock - Volveré al campamento para desviar su atención y fingir que todo está en orden. Así ganaremos tiempo. Pero regresaré mañana, cuando la vigilancia de los cazadores se relaje. Volveré por este mismo sendero.
Ace apretó los puños, debatiéndose internamente. Detestaba tener que posponer su momento de gloria, pero la lógica de Shamrock parecía correcta. No quería poner en peligro a nadie.
-Está bien... - Cedió Ace de mala gana - Pero tienes que tener cuidado.
-Lo tendré. Pero necesito que me hagas un juramento, Ace -Shamrock le dedicó una sonrisa suave- Ni una sola palabra de esto a Shanks, ni a nadie. Si se enteran, se alterarán, saldrán a buscarme y todo sería un caos. No es algo seguro, necesitas guardar el secreto. ¿Me lo prometes?
-Lo prometo. Será nuestro secreto - Aseguró Ace con seguridad, sintiendo una chispa de emoción por el pacto de silencio.
- Excelente. Y no olvides el frasco que te di - Añadió Shamrock, poniéndose de pie - Pon el polvo en los libros o pertenencias de Mihawk. Eso mantendrá sus ojos alejados de la entrada cuando yo regrese y será una gran sorpresa.
Ace asintió, palmeando el bolsillo donde el pequeño frasco estaba seguro.
-Regresa por el punto ciego. Te estaré esperando
-Allí estaré. Ve a casa, rápido.
Ace lo miró una vez antes de dar media vuelta y empezar a caminar. Shamrock iba a darse la vuelta para retirarse cuando sintió cómo alguien se lanzaba hacia él. Unos brazos pequeños pero firmes rodearon sus piernas, apretándolo con fuerza.
-Cuídate mucho.
Shamrock se congeló. El aire pareció escaparse de sus pulmones y bajó la mirada lentamente, con los ojos muy abiertos por la sorpresa.
Ace estaba aferrado a él, escondiendo el rostro contra la tela de su uniforme. El agarre del pequeño vampiro no tenía intenciones hostiles, no había garras, ni colmillos amenazandolo. Era un abrazo lleno de una calidez y una preocupación tan grande que descolocó a Shamrock.
"Es idéntico", pensó, y un nudo amargo se le formó en la garganta.
Recordó cómo su hermano solía correr a abrazarlo de la misma manera, incluso le había recordado como rechazo el abrazo de su hermano antes de empezar la cacería cosa de la que se arrepintió después
Shamrock sintió el impulso de corresponder el abrazo, de proteger a Ace como debió haber protegido a Shanks. Se preguntó, si valía la pena dejar vivir solo a ese pequeño ser que se aferraba a el. Si acaso solo el era diferente a los demás y merecía vivir
Pero el odio arraigado volvió de inmediato. No, se recordó a sí mismo, tensando la mandíbula. Este niño es un monstruo. El y los demás tenían a Shanks cautivo. Shamrock forzó una sonrisa suave en su rostro y le dio unas palmaditas en la espalda a Ace, tratando de que sus manos no temblaran.
-Lo haré - Despacio, su mano revolvió los cabellos negros de Ace, permitiéndose sentir ese pequeño momento de calidez antes de dar un paso atrás para romper el contacto -Ahora vete.
Ace lo miró con un brillo en sus ojos oscuros, asintió y, en un parpadeo, se perdió como una sombra veloz en el bosque.
Esta vez, Shamrock esperó a que la silueta del niño se perdiera por completo en el sendero antes de permitir que la expresión cálida de su rostro se borrara. Se dio la vuelta y comenzó a retroceder hacia el campamento, con un leve dolor en el pecho y la duda rodando su mente.
Shamrock sacó un cuchillo de su cinturón e hizo un corte en uno de los árboles del sendero. A medida que sentía más cerca el peligro, aumentaba la velocidad de regreso y seguía dejando marcas en los árboles con flechas para señalar el camino.
Finalmente, llegó a la parte segura del bosque y dejó una última marca.
-Pronto, Shanks - Susurró Shamrock para sí mismo, guardando el cuchillo - Pronto te sacaré de este nido de monstruos.
꒷꒦︶꒷꒦︶ ๋⭑⭑꒷꒦ 𝔅𝔦𝔱𝔢 𝔐𝔢 ꒦꒷⭑⭑ ๋︶ ꒦꒷︶꒦꒷
Ace ya no podía escuchar la voz de Shamrock, solo el crujido distante de sus pisadas rompiendo algunas hojas del suelo. Mientras tanto, él caminaba lentamente de regreso al aquelarre; quería tardar lo más posible en volver. Sabía perfectamente que le esperaba un gran sermón y un buen regaño. No podía evitarlo, solo postergarlo.
Cuando finalmente sintió la presencia de Rayleigh en el aire, supo que ya era muy tarde para dar media vuelta y alejarse.
En apenas unos segundos, una ráfaga de viento lo golpeó y Rayleigh apareció justo frente a él. Ace consideró rápidamente sus opciones.
Opción uno, correr. Descartada, Rayleigh era muchísimo más rápido que él.
Opción dos, subirse a un árbol y esperar a que se fuera. Descartada, el mayor podría quedarse allí plantado toda la noche o bien podía subir por él en un parpadeo.
Opción tres, seguir caminando como si nada hubiera pasado.
No tuvo tiempo de ejecutar ninguna de sus brillantes ideas cuando Rayleigh ya se había puesto de cuclillas frente a él, envolviéndolo en un abrazo firme. Lo apretó contra su pecho con mucha más fuerza de la que nunca antes había usado con él, delatando el pánico que había sentido al no encontrarlo.
-Rayleigh, yo... - Empezó el niño, buscando una mentira lo suficientemente creíble.
-Silencio.
La palabra dejó a Ace inmóvil. No era la voz suave que Rayleigh solía usar con él, en serio estaba enojado. Rayleigh se separó un par de pasos y se agachó frente a Ace, tomándole la cara entre las manos con algo de fuerza. Lo examinó de arriba abajo sin darle tiempo de protestar.
-Estoy bien - Dijo Ace, desconcertado por el trato ligeramente brusco al que no estaba acostumbrado.
-Lo sé - Respondió Rayleigh, pero no soltó su rostro.
Rayleigh se repetía eso mismo una y otra vez, Ace estaba bien, lo había encontrado, estaba a salvo, sin un solo rasguño. Y, aun así, seguía teniendo una inquietud que no podía ignorar, un amargo presentimiento de que Ace se había metido en problemas serios.
-¿Dónde estabas? -La expresión dura de Rayleigh hizo que a Ace le costara el doble inventar una historia convincente.
-Aquí... cazando -Los ojitos negros de Ace, que en un principio estaban fijos en el mayor, se desviaron sin poder sostenerle la mirada, haciéndolo ver aún más sospechoso que antes.
-Ace... -A pesar de que Rayleigh no había dicho mucho, era claramente un regaño, uno que ya empezaba a calar en el niño. Cómo hubiese preferido que el que lo encontrara fuera Roger para ponerse a gritarle enfadado, eso era mil veces más fácil de sobrellevar que una sola palabra de Rayleigh.
-¡Estaba cazando! - Reafirmó Ace, sintiéndose acorralado y atacado- No soy un niño, no necesito que me cuiden... y mucho menos por lástima.
Un silencio tenso se formó entre los dos. Las palabras de Ace resonaron en el bosque. Rayleigh no retiró las manos de sus mejillas, pero su mirada se volvió más suave, volviendo a ese trato paternal que solía tener con él.
-¿Lástima, Ace? - Preguntó Rayleigh en voz baja, con algo de dolor en su voz- ¿Crees que te cuido por lástima?
Ace apretó los dientes, intentando apartar la cara, pero Rayleigh sostuvo el agarre con firmeza y delicadeza a la vez.
-¡Sé cómo son las cosas! - Soltó el pequeño por fin. Después de tanta frustración, ya no podía contener sus palabras- Mi madre murió, probablemente por mi culpa. Roger solo me trajo porque le di lástima. Y tú... tú no tienes ninguna relación conmigo. Mihawk es tu novato, él es inteligente, fuerte y te respeta. ¡Es la maldita encarnación de la perfección!
Las manos de Ace seguían luchando contra las de Rayleigh buscando liberarse, hasta que sus garras salieron con la intención de lastimar.
-Él es todo lo que yo no soy... Él es verdaderamente parte de esta familia. Yo no. Debí morir ese día junto a mi madre.
Las garras de Ace cortaron la piel de las muñecas de Rayleigh. Hilos de sangre carmesí comenzaron a brotar, manchando la tela de sus mangas, pero Rayleigh ni siquiera se inmutó. No soltó el rostro del niño. Ignoró por completo el dolor físico, la última frase de Ace le había dolido mil veces más que cualquier herida.
-¡Suéltame! - Gruñó Ace con la voz rota y los ojos inundados de lágrimas de rabia y tristeza, pero aun así se negaba a ceder.
En lugar de enojarse o apartarse por el ataque, Rayleigh usó su fuerza para atraer a Ace hacia su pecho, envolviéndolo en otro abrazo. Ace forcejeó, pataleó y gruñó contra el hombro de Rayleigh, pero el vampiro mayor simplemente lo sostuvo con firmeza, permitiendo que por fin el menor se desahogara.
-Escúchame bien, Ace - Dijo Rayleigh con una expresión seria, pero llena de calidez- Nunca, jamás vuelvas a decir que debiste morir.
Ace se congeló contra su pecho, con la respiración agitada y las manos apretadas.
-Tu madre dio su vida para que tú pudieras vivir, Ace. No moriste ese día porque ella te amaba más que a nada en este mundo - Continuó Rayleigh, aflojando sutilmente el abrazo para mirarlo a los ojos, ignorando la sangre que goteaba de sus propias muñecas.
-¿Cómo podrías saberlo? Ni siquiera la conociste -Ace relajó ligeramente los hombros y una lágrima resbaló por su mejilla- Seguramente iba a abandonarme en el bosque.
-No necesito conocerla para saberlo -La mano de Rayleigh trazó círculos lentos en la espalda de Ace- Yo habría hecho lo mismo y, aunque no estuve ahí ni la conocí, sé que ella dio su vida por la tuya.
Las manos de Ace dejaron de apretar un instante antes de aferrarse a la camisa de Rayleigh con fuerza. La tela se rasgó un poco bajo sus manos antes de que las lágrimas empezaran a derramarse.
Quería que esas palabras fueran ciertas. Quería creer que lo eran. No podía recordar la voz de su madre ni su rostro, solo sabía que cada vez que pensaba en ella una calidez lo envolvía, teniendo solo el recuerdo del sentimiento que era estar a su lado.
-¿Por qué tuvo que morir? -La voz entrecortada de Ace era ahogada contra la tela del hombro de Rayleigh, pero sabía que el mayor lo entendía claramente- ¿Por qué entró al bosque si no era para abandonarme?
Rayleigh apretó el abrazo con delicadeza, dejando que su calor envolviera por completo al pequeño vampiro. Sintió la humedad de las lágrimas de Ace empapando su ropa, pero no le importó.
-No lo sé, Ace. No estaba allí. No puedo decirte por qué tu madre estaba donde estaba, ni qué la llevó a ese lugar.
Hizo una pausa y, cuando volvió a hablar, su voz era más baja, más cuidadosa, como si eligiera cada palabra con sumo cuidado.
-Pero sí sé una cosa. Roger te encontró. Y Roger no es un hombre que ayuda a los demás por lástima -Apretó apenas el abrazo- Si te trajo, si te quedaste... es porque perteneces con nosotros.
Ace no dijo nada. Pero sus dedos, que habían estado apretando la tela con fuerza, se aflojaron apenas un poco. Un suspiro tembloroso se le escapó.
La culpa le apretó el estómago. Rayleigh y Roger de verdad lo querían, y él les estaba ocultando algo. Estuvo a punto de sacar el frasco, de señalar hacia el límite del bosque y confesarlo todo.
Pero las palabras de Shamrock resonaron en su cabeza: "Si se enteran, se alterarán y todo será un caos".
Ace cerró los ojos con fuerza, tragándose la verdad por el miedo de arruinar la "sorpresa" para Shanks y desencadenar una pelea. Se limpió la cara con el dorso de la manga en un gesto torpe, buscando recuperar su postura orgullosa.
-Está bien... - Murmuró Ace con la cabeza baja- Lamento haber arruinado tu camisa.
Rayleigh le dedicó una sonrisa cálida y le despeinó el cabello con afecto.
-La ropa se cambia, Ace. Ahora vamos a casa, Roger y Shanks nos están esperando.
Ace asintió en silencio y caminó al lado de Rayleigh hacia el castillo.
