Chapter Text
—Ya llegamos, señor —dijo su chófer una vez que estacionó el auto frente a Midtown.
—Muchas gracias, Daniel —respondió Harry mientras tomaba sus cosas y bajaba del auto.
Hoy estaba muy ansioso y preocupado.
Ayer hubo un ataque en el centro de la ciudad. Se enteró de que Peter había salido herido.
Lo llamó.
Muchas veces. Demasiadas.
No contestó.
Lo más preocupante era que había llamado a Harley y tampoco le había contestado hasta horas después, cuando le mandó un mensaje diciéndole que lo llamaría al rato.
No sucedió.
Estaba muy preocupado. No sabía si MJ y Ned sabían algo. Tampoco sabía si iba a ver a Peter hoy. Esperaba que sí.
Entró a la escuela y caminó por los largos pasillos hasta su casillero.
Esperaba ver a Peter ahí, esperándolo. No pasó.
En su casillero solo estaban MJ y Ned. Parecían igual de ansiosos que él.
—¿Han sabido algo de Peter? —preguntó apenas llegó a su lado.
—No —dijo Ned, asustado.
MJ simplemente negó con la cabeza.
Harry suspiró con pesar.
—¿May no los llamó?
—La llamé varias veces… No me contestó —dijo Ned.
—¿Y el señor Stark?
—No tenemos su número de teléfono —dijo MJ con tristeza.
Harry iba a decir algo más, pero el timbre sonó y tuvieron que dirigirse a su primera clase.
… … …
Peter no llegó a la primera clase. Tampoco a la segunda ni a la tercera. Eso no era preocupante. Lo preocupante era que no les avisara.
—¿El señor Parker no avisó la razón de su falta? —preguntó uno de los maestros por sexta vez en el día.
Ya habían dicho que no tantas veces que comenzaban a odiar la palabra.
—Tenemos que hacer algo —dijo Ned minutos antes de que terminara la última clase.
—¿Pero qué? No sabemos qué sucedió —respondió Harry.
—Vamos a la Torre —dijo MJ.
—Pero… Espera, no es mala idea —contestó Ned.
—¿Y si no nos dejan entrar? —preguntó Harry.
—Seguro que FRIDAY nos deja entrar.
—Señorita Jones, señor Osborn y Leeds. ¿Algo que compartir con la clase? —preguntó la maestra con poca paciencia.
—No, maestra —contestaron los tres mientras se enderezaban en sus asientos.
Una vez que la maestra se volteó, Harry volvió a hablar.
—Puedo pedirle a Daniel que nos lleve a la Torre después de la escuela.
—¿Tu padre lo permitirá? —preguntó Ned, inseguro.
—Nunca le pido permiso, así que no importa.
—Bien, luego de la escuela vamos a la Torre —dijo MJ. Luego, todos se voltearon para intentar poner atención a la clase.
… … …
Una vez que sonó el timbre, los tres salieron rápidamente de la escuela.
Ni siquiera se molestaron en dejar los cuadernos en sus casilleros.
Subieron a la parte trasera del lujoso auto y el conductor les dirigió una mirada extrañada.
—Tenemos que ir a la Torre Stark, Daniel. Por favor —dijo Harry, suplicante.
—¿Sabes lo que tu padre pensará?
—No importa. Yo me encargo y me hago responsable si nos regaña.
Daniel dudó unos segundos.
—Por favor.
El chófer suspiró, derrotado, mientras encendía el auto y avanzaba hacia la Torre Stark.
… … …
—Gracias, Daniel. Si mi padre pregunta, dile que fui a la biblioteca.
—No se lo va a creer.
—Tú solo hazlo. Yo luego lo convenzo.
—Bien…
Daniel arrancó el auto y luego se fue.
Los tres adolescentes caminaron juntos hacia el interior de la imponente Torre.
Una vez que entraron, se acercaron a recepción. Una muchacha de cabello castaño estaba atendiendo.
—Buenas tardes. ¿En qué puedo ayudarles?
—Quisiéramos hablar con el señor Stark —dijo Ned con amabilidad.
—¿Tienen cita?
—No… Pero lo conocemos y resulta que pasó algo con uno de nuestros amigos —continuó el moreno.
—Lo siento mucho, pero sin cita o sin identificación no pueden pasar —dijo la recepcionista con amabilidad.
—Soy Harry Osborn. Seguro que el señor Stark me dejaría pasar. Pregúntele a FRIDAY.
—La IA no se encuentra en completo funcionamiento por ahora, ya que el ataque de ayer dejó algunos sistemas dañados.
Eso hizo que se detuvieran.
—¿Dañó algunos sistemas?
—Sí. El equipo de mantenimiento está trabajando en ello.
Harry suspiró con frustración.
—Mire, por favor. Nuestro mejor amigo estuvo involucrado en el ataque de ayer.
La recepcionista abrió los ojos, sorprendida.
—¿Peter Parker?
—Sí… —dijo MJ, dudosa.
—¿Cómo sabe su nombre? —preguntó Ned.
—El señor Stark dejó instrucciones por si llegaban a preguntar por él.
—¿Qué sabe de él? —preguntó MJ.
La chica dudó.
—No me dieron mucha información.
—Amiga, por favor. Necesitamos saber si está bien.
—… Bien. Esperen un momento —dijo antes de levantarse y caminar hacia otra recepcionista en el interior.
Los tres suspiraron con alivio.
Vieron cómo ambas recepcionistas hablaban y cómo la otra tomaba el teléfono para hacer una llamada.
Estuvieron ahí parados varios minutos, hasta que la mujer volvió a acercarse.
—Pueden pasar. Les daremos el pase de visitante con autorización para entrar a la enfermería. El señor Hogan ya está enterado y los está esperando arriba.
Les entregaron una tarjeta. Caminaron rápidamente hacia el ascensor que les indicaron y pasaron la tarjeta por el escáner.
Una vez que pudieron entrar, subieron y las puertas se cerraron.
El viaje fue corto. Ventajas de la Torre más tecnológica del mundo.
Las puertas se volvieron a abrir con un suave silbido y vieron a Happy con una mueca de preocupación, algo muy raro en él.
—Hola.
—Hola, señor Hogan —saludó Ned.
—Vamos…
—¿Dónde está Peter? ¿Está bien? —preguntó Harry, ya desesperado.
Happy no contestó. Caminaron en un silencio inquietante hasta el cuarto de recuperación.
Antes de que pudieran hacer o decir algo más, Happy se detuvo de golpe frente a la puerta.
Suspiró como si estuviera a punto de entrar en el peor lugar del mundo.
—Miren, lo que les voy a decir es… complicado, por decir lo menos.
—Happy, ¿qué está sucediendo? —preguntó MJ con sospecha.
—Me estás asustando —dijo Ned con nerviosismo.
—La situación de Peter es delicada.
—¿Qué quieres decir? —preguntó la chica de nuevo.
—Ayer, durante la misión, ocurrió un… accidente. Y eso le trajo complicaciones a Peter. Supongo que ahora mismo May estará ahí. No sé si Peter está despierto, pero quiero que sepan que está muy afectado.
—¿Pero qué tiene?
Happy los miró con tristeza.
—Tiene una lesión grave en la médula espinal.
Las palabras cayeron como un cubo de agua fría.
—Pero… eso se puede curar, ¿verdad? —preguntó Ned, como si aún no comprendiera la gravedad de lo que acababa de decir Happy.
—No, Ned. No es tan fácil —negó Happy con tristeza.
MJ se llevó las manos a la boca.
Los ojos de Harry se aguaron.
En eso, la puerta se abrió con cuidado.
May apareció. Desaliñada, con unas ojeras que decían que no había dormido en toda la noche y los ojos rojos e hinchados, probablemente por haber llorado mucho.
Se sorprendió al verlos ahí.
—May… —dijo Harry con la voz quebrada.
La mujer negó con la cabeza y Harry se derrumbó.
May los acercó a los tres en un abrazo. Los cuatro terminaron llorando.
Happy no dijo nada, pero bajó la mirada al suelo.
—¿Dónde está Stark? —preguntó MJ después de un rato.
La mirada de May se endureció. No supieron por qué. O, por lo menos, no en ese momento.
—Él no ha aparecido desde ayer.
—Creí que estaría encima de Peter todo el día.
—Yo también…
Se quedaron en silencio unos segundos y luego May les sonrió.
—Pasen. Yo voy a tomarme un descanso —dijo con la voz quebrada.
—Claro, May. Tómate el tiempo que necesites —respondió Ned.
La mujer les dirigió una última sonrisa y luego se fue en compañía de Happy.
Los tres muchachos entraron a la habitación.
Peter se veía… mal.
Muchas cosas pasaron por la cabeza de Harry en esos momentos.
—Hola, Pete —saludó MJ.
Harry y Ned fruncieron el ceño, confundidos.
—No te escucha, MJ. Está dormido —dijo Ned suavemente.
—¿Sabías que las personas inconscientes aún te pueden oír?
—No creo que eso funcione así… —respondió Harry.
MJ lo ignoró y se acercó a la camilla.
El pelinegro suspiró y se acercó a MJ.
—No me dejen solito —dijo Ned mientras los seguía.
Ahí se quedaron durante un tiempo, hablando de todo y de nada a la vez.
Solo cuidando a su amigo.
… … …
Tony se sentía mal.
Y no físicamente. Estaba destrozado emocionalmente.
Así que hizo algo que no hacía desde hacía mucho tiempo.
Bebió. Ahogó sus penas en alcohol.
No se sentía orgulloso, pero, sin Peter presente, no encontró otra forma de suavizar el golpe.
La única razón por la que había dejado de beber era que ahora tenía a un niño bajo su cargo, aunque no fuera oficial.
Pero ahora él le había hecho daño a ese niño. Él había dañado a su razón de ser.
No supo cuánto tiempo estuvo en su laboratorio bebiendo lo que tenía. Lo peor era que ya no podía emborracharse. Se había deshecho de todo lo fuerte que tenía precisamente porque no quería que Peter lo viera en ese estado… Pero ahora Peter ya no estaba y todo era su culpa.
Pensó en lo mucho que le había arruinado la vida a Peter.
Cómo el hecho de no poder caminar iba a cambiar su estilo de vida. Y lo peor era que Peter amaba su trabajo y ahora ya no iba a poder seguir con su vida como hasta entonces.
—Señor, Peter está despierto y pregunta por usted —dijo FRIDAY suavemente.
—No puedo… —dijo Tony con la voz ahogada y rota.
—Creo que sería bueno que fuera a acompañarlo. Está muy afectado por la noticia.
—Sí. ¿Crees que va a querer verme si fui yo el culpable de su estado?
—No creo que a Peter le importe mucho eso. Señor, está muy mal.
—Yo… no puedo…
… … …
—Todo va a estar bien… —dijo Harry suavemente mientras abrazaba a Peter.
—Tranquilo, Pete. Nosotros vamos a estar contigo —dijo Ned mientras frotaba suavemente la espalda del castaño.
MJ los miraba con tristeza y simplemente se acercó a ellos.
Peter lloraba en los brazos del pelinegro y se aferraba con fuerza a su sudadera.
—Yo… no puedo… —sollozó Peter.
—Esto no va a ser un impedimento. Somos el equipo protector de Spidey. Vamos a poder con todo. Vamos a salir adelante, ¿me oyes? Porque tú eres Spider-Man y nosotros somos tu equipo —dijo Harry con firmeza mientras tomaba el rostro de Peter entre sus manos.
Estuvieron un buen rato en silencio, simplemente juntos.
Solo se escuchaban los suaves sollozos ocasionales de Peter, pero ya todos estaban más tranquilos.
Harry estaba sentado con Peter en la camilla, Ned estaba sentado en la silla de al lado, jugando con la manta del castaño, y MJ estaba de pie, hablando con los padres de los tres sobre quedarse a dormir en el hospital.
No querían dejar a Peter solo.
Nunca lo habían querido y menos ahora.
—Voy a salir por nuestras cosas. Mi padre trajo las mías y las de Ned. El señor Osborn envió a Daniel a traer tus cosas, Har —dijo MJ de repente.
—Te acompaño —dijo Ned, poniéndose de pie.
—Vamos. Peter, Harry, ¿necesitan algo?
—¿Me traen una leche con chocolate? —dijo Peter con voz débil mientras jugueteaba con un cordón de la sudadera de Harry.
—No sé si puedas tomar o comer algo… pero voy a hablar con la doctora Cho —respondió MJ con ternura.
—Yo solo quiero un vaso de agua —dijo Harry.
—¿Solo eso?
—Claro. Si Peter no puede comer nada, yo tampoco.
—Me parece bien. Ya volvemos.
Con esto, ambos salieron de la habitación.
Por unos minutos, ni Harry ni Peter hablaron.
—¿Ya estás más tranquilo? —preguntó el pelinegro luego de unos momentos.
—Supongo…
—Mini jefe, la doctora Cho permitió que tomaras tu leche con chocolate —dijo FRIDAY desde el techo.
—Yey… —sonrió Peter débilmente.
Harry soltó una pequeña risa y abrazó un poco más a Peter.
—Siento mucho no haber estado aquí la primera vez que despertaste —dijo Harry, ya con más seriedad.
—No sabías que estaba mal. Así que no es tu culpa…
—¿Qué pasó entre tú y Stark? Creí que no se iba a separar de ti.
Peter se tensó en los brazos del pelinegro.
—No lo sé… Creo que hice algo mal, pero no sé qué… No entiendo qué hice para que no me quisiera ver…
—Oye… Tú no hiciste nada mal. Que Tony no quiera estar aquí no significa que haya sido tu culpa…
—Pero…
—Basta. Si necesitas que hable con él…
—¿Lo harías? —preguntó Peter, esperanzado—. La verdad es que la incertidumbre me está matando.
—Claro que lo haría.
—Eres increíble.
—Ya lo sé —dijo Harry, orgulloso.
Peter puso los ojos en blanco con burla.
De repente, la puerta se abrió de golpe, revelando a un Harley muy agitado.
—Peter, estás despierto… Yo, me dormí y luego despierto y tú estás aquí y ahora yo… —Harley hablaba muy rápido.
Peter se separó de Harry y el pelinegro lo ayudó a sentarse con cuidado.
—Yo, perdón… Es que me dijeron que tú… que tú…
—Ya lo sé, Harley… —dijo Peter con tristeza.
El rubio lo miró con compasión y luego lo abrazó.
