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Cyber Existence

Summary:

Para alguien tan roto como Bucky, un adulto con un brazo de metal, la tecnología debería ser una bendición. Sin embargo, se trata de un arma de doble filo y él más que nadie lo sabe. Agrega a la ecuación un androide rubio de ojos azules penetrantes y tienes una fórmula para el desastre….¿o no?

Cuando Tony cansado de ver a su amigo en una gran necesidad de un baño y de una buena comida caliente toma las riendas del asunto y lo obliga a cuidar de un androide, bueno quizá haya sido la mejor decisión que el autoproclamado genio, millonario, playboy, filántropo ha tomado en un largo tiempo.

AU Ubicado en el año 2077 en donde los androides son parte de la vida cotidiana.

Notes:

¡Hola! Espero que te ilusione una larga aventura de androides porque eso es lo que pretendo con este fic. Me emociona mucho poder contar la historia de Bucky y Steve en un universo alterno futurista. ¡Espero que lo disfrutes!

Chapter 1: IT COMES IN THE DEAD OF NIGHT

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Episodio 1

Come touch me like I'm an ordinary man
Have a look in my eyes
Underneath my skin there is a violence
It's got a gun in its hands
Bullets - Archive

 

Año - 2074

 

El sonido de las hélices del helicóptero lo tensaron. Su corazón palpitó desbocado. Formar parte de los Delta Force, la unidad de operaciones especiales más reconocida de América, no le había quitado el miedo pero sí le había enseñado a controlarlo.

A sus 23 años, James Buchanan Barnes, era un veterano de guerra. Vivía para eso, perteneciente a una familia pobre, siendo el menor de cuatro hermanos, su madre había tenido muchas bocas que alimentar y muy poco alimento para dar. Los androides habían llegado al mercado internacional en el año 2060 y a partir de su masiva producción, una crisis aguda se había instalado en todo EE.UU. El progreso solo había llegado para unos cuantos y la población más vulnerable había comenzado a perder sus trabajos ante máquinas perfectas, diseñadas para un mercado que cada vez pedía más, en menor tiempo y con la mayor calidad.

Desde los nueve años de edad James sabía que solo tenía dos opciones, unirse a la milicia o formar parte de una fábrica que ensamblaba los mismos androides que habían hundido a su familia y a miles de estadounidenses en la miseria. Había costado, pero había logrado falsificar sus documentos para poder entrar al cuerpo militar con apenas 17 años. Con tan solo 23 años, para el año 2074, había experimentado mucho más cosas que cualquier persona de su edad. 

No era un chico duro, no realmente, pero tenía su carácter y era mucho más perceptivo de lo que parecía. Con una inteligencia que venía de las calles y no de los libros había encontrado en la milicia la disciplina y formación necesaria. 

A pesar de los grandes avances tecnológicos en los últimos años. Eran los rusos los primeros que habían empezado a usar a los androides en misiones militares, habían comenzado en espionaje y se habían expandido a otras áreas. Sin embargo, en batalla, no formaban parte de los equipos de asalto; los androides habían sido manufacturados desde un principio siguiendo las tres leyes de la robóticas planteadas por Isaac Asimov. 

Extracto retomado del precepto AR2 del reglamento internacional para la creación de androides firmado por la OTAN.


1.Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño.

2.Un robot debe hacer o realizar las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la 1º ley.

3.Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la 1ª o la 2ª ley.


—Aquí Lima a Alpha. Jackal y yo nos encontramos en posición.

—¿Por qué no sólo puedes decir mi nombre Jim? Dum Dum, ¡incluso Dugan funciona! es igual de corto. 

—Aquí Delta. ¿Estás otra vez con eso Dugan? Tú no ves quejarse a Dernier y su maldito nombre de pila es Foxtrot ¿sabes la ironía de un francés con el nombre de pila Foxtrot? El nombre es más americano que nada. 

—Falsworth, que yo solo quiero demostrar que es más fácil usar nuestros nombres. Todos sabemos quién es quién.

—Aquí Jam...Jackal, la idea es que si un androide enemigo logra decodificar nuestra conversación, no sepa quién es quién. Ahora cállate Alpha. —James ajustó la mira del rifle phantom W-300 con una sonrisa. Era su pequeño bebé, recién salido del horno, un prototipo solo para los francotiradores de élite, la casi total ausencia de retroceso y ruido hacían de esta un arma casi imperceptible—, además, Alpha es un gran nombre, quéjate cuando estés atorado con el nombre de Dernier, ni siquiera es que sepa bailar bien. —la risa grupal que siguió aquel comentario por un instante inundó los oídos de los Howling Commandos. 

— Golpe bajo, Sargento. —aquel comentario con el característico y conocido acento francés solo hizo que las risas ahogadas durarán un poco más.

Se encontraban en una misión de reconocimiento en Alikel, un pueblo ruso aparentemente abandonado. Habían recibido las órdenes directamente de los altos mandos. No había espacio para preguntas ni cuestionamientos. Antes que a ellos, ya habían mandado a dos grupos más que no habían regresado de sus respectivas misiones en aquel mismo lugar. Su misión era saber qué les había pasado a aquellos 12 hombres que no habían regresado. Alikel no prometía nada bueno.

Habían llegado en un helicóptero Desert One, última generación; silencioso, prácticamente imposible de rastrear. El que les brindaran la última tecnología hablaba de lo importante de la misión y James, podía oler gato encerrado a millas de distancia. 

— Aquí Jackal a Foxtrot, ¿ya están los explosivos en su lugar? —Eran las tres de la mañana y tenían una hora para que amaneciera. Una hora quizá para cualquier otro equipo no sería suficiente pero sí para los Howling Commandos. Ante un lugar aparentemente vacío, con edificios viejos, ventanas sin cristales, sin huellas en la nieve, parecía que lo que sea que estuvieran ocultando estaba debajo de toda esa nieve. 

—Todo preparado Jackal. 

En su transmisor, debajo de la voz clara de Dernier, James pudo escuchar las voces de Gabe y Dugan tratando de apostar sobre lo que encontrarían una vez los explosivos volaran la plaza principal de aquel pueblo. Según las lecturas, debajo de la plaza había una estructura reforzada y para poder entrar habían decidido que la mejor forma era crear una distracción lo suficientemente grande para hacer que todas aquellas ratas rusas salieran de ahí. No era quizá el mejor plan y sin duda no era la misión de reconocimiento que les había sido asignada pero todo el equipo sabía leer entre líneas y debajo de “saber qué le había pasado a sus compañeros” estaba la verdadera misión, ¿qué había en Alikel que los rusos estaban protegiendo tanto?

—Te estoy diciendo que seguramente se trata de puros científicos ahí dentro  —comentó Gabe para Dugan soltando un bufido porque estaban a menos 20 y estar demasiado tiempo en un edificio vacío cerca de la plaza esperando que la acción comenzara estaba haciendo que le dolieran las extremidades. 

—Aquí Jackal, los quiero a todos listos. Alfa, Bravo, Lima, Delta, Foxtrot. —Enseguida las voces se callaron y todos los comentarios del clima, las quejas por que nunca podían tener misiones en lugares cálidos, las bromas y las apuestas desaparecieron en un silencio finito. En ese instante James se permitió sentir miedo, se dio un minutos para sentir todo el peso de aquella misión sobre los hombros de sus cinco hombres. Pensó en casa y pensó en la pequeña hija de Dugan, Madelaine, de apenas dos años que había tenido la oportunidad de conocer en el verano, pensó en la novia que estaba esperando a Jones, en la familia de Morita y de Dernier y en la madre de Falsworth que podía dar más miedo que cualquiera de los presentes.

Sus huesos temblaron y no fue por el frío, aquellos hombres dependían de él para volver a casa sanos y salvos. Aquel minuto de debilidad había acabado. 

—Foxtrot...hazlos volar. 

Los dos segundos que siguieron fueron como si colectivamente tomaran aire. El tiempo se detuvo y al tercer segundo, exhalaron y todo el caos comenzó. La explosión retumbó en una onda expansiva que hizo vibrar los edificios cercanos. Las fachadas se derrumbaron, la inmaculada nieve se volvió gris con materiales volando por doquier y en medio de ese caos los Howling Commandos se movieron. Cada uno de ellos desde un lugar estratégico.

No tardó nada para que a aquella nube gris de caos se le unieran gritos y alaridos en aquel idioma tan desconocido y a la vez familiar para ellos. Los rusos estaban saliendo de su pequeña alcantarilla. Hombres en bata blanca salían de debajo de las ruinas brindándoles una apariencia de roedores. 

—Te dije que eran científicos —Pudo escuchar por el transmisor la voz de Gabe casi en alegría, sin embargo la ignoró. Apretó contra si el rifle mientras avanzaba en silencio, como un fantasma entre todo el caos. 

—¡Hay niños! —Su corazón dio un vuelco al escuchar la voz de Dugan— Quédate en tu lugar, Alpha...repito, quédate en tu lugar —James sonó claro y fuerte, mientras que con el rifle trataba de encontrar a Dugan entre aquel caos. 

—¡Te estoy diciendo que hay niños! 

—¿Los malditos estaban haciendo pruebas en niños? —La voz de Falsworth se unió a la voz de Dugan. 

“Pero en los reportes no venía nada de niños, en ninguna parte se mencionaba la posibilidad de niños en un lugar como este” pensó James enseguida buscando en su memoria. Había releido el reporte varias veces, todos los datos, cada posible causa de la desaparición de los soldados, todo lo había revisado, entonces, ¿por qué en ese momento entre todos los gritos y el caos no podía recordar ninguna pista con respecto a la posibilidad de niños? 

—Alpha, no abandones tu posición. —Ordenó haciendo un esfuerzo para que su cerebro hiciera las conexiones pertinentes porque algo parecía estar mal, algo no cuadraba en aquella operación. 

—A lo mucho tienen 10 años, Sargento. —Y en ese instante supo que Dugan estaba viendo a Madelaine en aquellos niños. Por la mira de su rifle no lo encontraba. La nube gris aún no se disipaba y le era imposible saber dónde estaban Dugan y Falsworth. 

—Lima, ¿los tienes en la mira? ¿puedes ver dónde están Alpha y Delta? 

—Tendrían que estar del lado oeste de la plaza pero parece que se movieron porque no los encuentro. ¿Qué hago?, ¿prosigo con la misión? parece que todos ya evacuaron. ¿Jackal? 

En ese momento, en ese preciso instante James debió de pedir una replegada, debió de enfocarse en sus hombres, pero los que estaban arriba de él querían resultados, querían saber qué estaban protegiendo los rusos y aunque aún no lograba ubicar a Dugan ni Falsworth, tomó una decisión. 

—Entra ahí y hackea sus computadores. Hackea todo. Morita, hazlo con cuidado. —su voz sonó preocupada incluso para sus propios oídos. 

—Tengo en la mira a Alpha y Delta —Escuchar a Gabe entre todo el caos fue como música para sus oídos—. Parece que sus transmisores están fallando, hay algo que se está metiendo en nuestra sintonía, no creo que puedan escucharnos, se están acercando mucho a los niños pero hay algo ra...ro…se...mu... —Gabe se cortó abruptamente. 

Sin pensarlo dos veces, James, tomó su rifle y se lo echó a la espalda antes de salir corriendo. Se habían movido, no habían hecho caso, se habían dejado influenciar por el lado emocional, eran humanos, eran personas y no eran asesinos que mataran niños a sangre fría. Debían de estar cerca; Morita, según sus propias órdenes, estaba adentrándose a aquellas instalaciones subterráneas, Dernier estaba no muy lejos asegurando el área, Gabe seguramente estaba cerca, era quien que solía tener la cabeza más fría y si seguía el plan estaría a pocos metros de Morita a punto de entrar en aquel lugar. Eran Falsworth y Dugan quienes le preocupaban. “Niños…¿por qué hay niños aquí?” 

Corrió con todas sus fuerzas dejando sus huellas en la nieve, los científicos escurridizos deambulaban más ocupados en ver sus pérdidas que en prestar atención a aquel hombre que corría en los escombros. Después del pánico inicial parecían poco preocupados. “¿por qué actúan así?, ¿por qué no tienen miedo?” si en ese momento se hubiera detenido a pensar mejor en la respuesta a su pregunta quizá habría encontrado algo, pero estaba demasiado ocupado y con la misma velocidad que le llegaron esos pensamientos, con la misma velocidad fueron desechados. 

Los vio a unos 20 metros de él, los vio y enseguida supo a lo que se refería Gabe. Los niños, era un grupo de 9, todos traían unas camisolas blancas pero algo en ellos no parecía del todo bien, quizá era el trauma de la situación pero no cuadraban del todo con aquella ropa blanca en ese lugar. Él más cercano era Dugan, a pocos metros de ellos, con una rodilla en el suelo y los brazos abiertos esperando que los niños se acercaran. Detrás de él, parado con el rifle en mano de espaldas a Dugan estaba Falsworth protegiendo. 

Sintió un alivio indescriptible al verlos sanos y salvos. Solo tenía que acercarse, solo tenía que llegar a ellos, verían que los niños estuvieran bien, se reagruparían, irían tras Morita y Gabe y se reunirían con Dernier para que el francés pudiera dar la señal para que los sacaran de ese lugar y nunca más volverían a Alikel, por una vez le haría caso a Dugan y se negaría a tomar más misiones en la Madre Rusia. 

Bajó un poco la velocidad, su corazón sin embargo no dejaba de palpitar “los niños, están heridos” pudo ver que una niña de rubia cabellera se acercaba a Dugan, apretando lo que parecía ser su mano izquierda con ayuda de su mano derecha contra su pecho. “Si eran científicos y tenían una base en un lugar tan solitario….¿dónde están los androides que protegían el lugar? ¿dónde están los androides que los ayuda...ban?” 

—¡Alpha, alejate! —gritó lo más fuerte que pudo. 

—¡Sargento! —Dugan alzó el rostro, giró la cabeza hacia la voz de James, aún con los brazos extendidos. Falsworth se movió ante la voz conocida, dio un paso y los inicios de una mueca, seguramente una sonrisa se comenzaron a formar.

Más tarde, a James le gustaría decir que el tiempo se detuvo en ese momento pero no fue así. 

La niña bajó la mano derecha y James pudo ver lo que quedaba de la izquierda, tres dedos faltaban y sin embargo la niña no sangraba…no sangraba. 

—¡Dugan! ¡Falsworth! 

La niña cayó en los brazos de Dugan y con aquella mueca de sonrisa aún formándose en el rostro de Falsworth y con una expresión de sorpresa por parte de Dugan. El mundo que James Buchanan Barnes conocía….dejó de existir. 

Nueve explosiones. 

Un solo sobreviviente. 

Notes:

Foxtrot. El foxtrot o fox-trot es un baile de origen estadounidense suave y progresivo. Así que quise lanzar eso ahí porque me pareció gracioso.

Intenté que quedara lo más claro posible pero por si hay dudas estos son sus nombres y sus alias:
Jackal es James Buchanan Barnes
Alpha es Dugan “Dum Dum”
Bravo es Jones “Gabe”
Lima es Morita “Jim”
Delta es Falsworth
Foxtrot es Dernier

Usé los términos porque los usan los Delta Force y se me hizo un detalle interesante.

Si la historia te ha atrapado puedes dejarme un comentario o un kudo.