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Italy, 12 points

Summary:

Marco's POV

Ante los morritos fastidiados de su novio no pudo esconder la sonrisa, agitando la cabeza y entrando en el estudio para coger la manta que se dejó en la mesa del ordenador esa misma tarde—. Toma, te tengo mimado.

—Eres el mejor —Jean le besó la mano antes de retirarla.

—¡Deja de pedirme cosas que quiero preparar las palomitas y sentarme!

—Deja de dar por saco, Kirstein —Le llegó la voz distorsionada desde la llamada online con sus amigos.

Notes:

Espero que los lectores no europeos no se pierdan mucho, está basado en el festival de Eurovisión de este año, 2021, (y sí, han ganado los italianos)

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

—Marco, ¿has visto la manta? —Le preguntó Jean desde el salón, por supuesto a grito pelado.

—¿La de cuadritos?

—Nooo, la blanca, la suave. La de cuadritos está aquí —Marco asomó la cabeza desde la cocina, subiendo una ceja.

—Pues usa esa, no me seas caprichoso —Ante los morritos fastidiados de su novio no pudo esconder la sonrisa, agitando la cabeza y entrando en el estudio para coger la manta que se dejó en la mesa del ordenador esa misma tarde—. Toma, te tengo mimado.

—Eres el mejor —Jean le besó la mano antes de retirarla.

—¡Deja de pedirme cosas que quiero preparar las palomitas y sentarme!

—Deja de dar por saco, Kirstein —Le llegó la voz distorsionada desde la llamada online con sus amigos.

—Ya tuvo que saltar el tonto —gruñó Jean. Sabía que se llevaba bien con Eren, al menos mejor que antes, pero no podían evitar picarse cada diez minutos.

—Me presentaría a Eurovisión solo por comer de gratis —dijo Sasha desde su casa. Marco volvió para verla dándole una palmada en el culo a su novio cuando se levantaba para ir al baño en el descanso.

Desde la pantalla vieron a la chica abrir otro paquete de patatas nuevo, a Mikasa toquetear su teléfono y a Eren colocarle la manta a Armin por encima de sus hombros. Marco observaba a sus amigos de pie tras el sofá, esperando a que el microondas acabase y echando de menos tenerlos en casa.

Jean echó la cabeza hacia atrás acabándose la coca cola, estrujando la lata y dejando salir un eructo largo y grave que hizo a Sasha aplaudir y a Marco reírse, dedicándole el rubio una sonrisa divertida, preciosa y atractiva como siempre. Le revolvió los ya desordenados cabellos, casi todos fuera de la goma elástica que los recogía.

Esperaba que no se los cortara nunca.

—Bueno, qué, Francia la última, ¿no? —dijo Jean mirando su ranking escrito en una hoja de papel, con Finlandia, Italia e Islandia de las primeras.

—¿Por qué? A mí me ha gustado —dijo Mikasa, lo que se ganó un resoplido general.

—Es muy meh y es Francia —dijo Sasha, que llevaba la bandera de Islandia pintada en la cara—, aunque Reino Unido y Alemania los últimos por favor lo pido —Ante ese comentario, Connie frunció el ceño.

—Eh, la de la Alemania ha molado, anormal.

—Es una pena que la de Israel mole, pero tampoco quiero que gane —Comentó Niccolo.

—Como gane Israel puedo liar la de dios, lo advierto —Casi gruñó Eren—, esos hijos de p—

—Eren, política esta noche no, por lo que más quieras —Connie gruñó y Sasha asintió dándole la razón. Eren, por su parte, refunfuñó cruzándose de brazos.

—Reiner dice que le gusta Reino Unido —La sonrisa en la voz de Mikasa precedió a un resoplido general.

—Este hombre cada vez está peor —comentó Sasha con la boca llena de lacasitos.

—Ymir dice que quiere que gane la de las tres chicas de Serbia —Mikasa leía las conversaciones de grupo con el resto de amigos que no pudieron conectarse con ellos, mandando mensajes a unos y otros.

—La puta salida de los huevos, como no —Marco miró de inmediato a su novio al escucharle ese comentario.

—¿Perdona? —Le empujó entre risas con una mano, atrayendo su atención—, ¿y esto viene del que quiere que gane Italia porque se los follaba a los cuatro?

—Una cosa no quita a la otra, somos dos salidos, lo admito y no me escondo —Jean le guiñó, sabiendo que era débil a esos gestos chulescos—, tú me haces de traductor y te unes.

El timbre del microondas hizo a Marco dar una carrerita hasta la cocina aún con las mejillas calentitas, abriendo el paquete de palomitas con cuidado de no quemarse con el vapor y echando el contenido en un bol.

—Sé que me repito, pero la que tiene que ganar es Islandia —Dijo Sasha por décima vez al menos. Armin fue a añadir algo pero el gruñido de Connie le interrumpió—, no, escúchame, como no gane Islandia me pego un tiro en el pie.

La carcajada de Jean retumbó hasta la cocina, riendo por la nariz él mismo al llegarle la lista de Sasha sobre los motivos por los que ‘10 years’ merecía ser la ganadora de Eurovisión de ese año.

—Son divertidos, son guapos, la canción es bonita, y llevan el mejor vestuario de todos los participantes —Marco entró en en el salón a tiempo para ver a Jean poner los ojos en blanco, su tablet y el portátil frente a él en la mesa, cada aparato mostrando a un grupo de amigos.

—¿Tú has visto a los italianos ¿Has cerrado los ojos y oídos mientras cantaban o…? —Jean le subía una ceja, alterándose más rápido de lo normal cuando le llevaban la contraria, como de costumbre.

—Tu opinión sobre los italianos no cuenta, no eres objetivo —Dijo Eren, olvidando su enfado solo para pinchar a Jean. Marco rió al verle imitar a Eren abriendo y cerrando la mano como si fuera un pico, alzando la manta con su otra mano para que se sentase junto a él—, y si nos ponemos así, Finlandia es la mejor de los de ese estilo.

Marco se tapó las piernas con la manta, dejando el bol de palomitas en el regazo de su novio, arrimándose a su agradable calor y sonriendo un poco más porque en cuanto le tuvo cerca, la mano de Jean se posó sobre su muslo.

—No es por ser obvio, pero Italia va a ganar —Marco se arrojó un puñado de palomitas a la boca intentando no atragantarse de la risa cuando Sasha y Connie empezaron a agitar las manos juntando los dedos, fingiendo hablar italiano y haciendo que Niccolo se llevara una mano a la frente.

—Estoy con la pareja —añadió Armin desde los confines de su manta naranja, arrebujado en el sofá de Eren y Mikasa—, creo que va a ganar Italia aunque mi favorita sea Suiza.

—La de Suiza es preciosa —añadió Marco—, y la de España.

—Mi tío Erwin dice lo mismo que Armin —comentó Mikasa aun mirando su teléfono, su otra mano entre las de Eren, que jugaba con sus dedos de manera abstraída. Era un gesto tan de ellos que ya pasaba desapercibido para todos.

—Claro, es que tu tío y yo somos iguales, he llegado a pensar que es mi padre secreto —Armin se encogió de hombros y Eren se asomó al teléfono.

—¿Qué dice el medio metro? —Mikasa le dirigió la más suave de las sonrisas confidentes.

—No lo está viendo, está leyendo mientras Erwin lo ve con Hanji y Moblit.

Marco escuchaba a sus amigos, comiendo palomitas con una mano, acariciando los dedos de Jean sobre su muslo con la otra, riendo sin parar porque al juntarse, el caos que formaban era una de las cosas más divertidas del mundo. Y al pasar varios minutos sin escuchar a Jean comentar nada, miró hacia el lado, encontrándose con la miel de sus ojos clavados en su rostro.

—¿Qué pasa? —Las comisuras de sus labios se curvaron de una manera que solo lo hacían para Jean, aún sintiendo ese pellizco de nervios al tener su atención a pesar de los años.

—Me encanta esto, estar así —Jean giró la mano en su muslo, entrelazando los dedos con los pecosos que le apretaron de vuelta—, pasar noches y días contigo viendo cualquier cosa, verte sonreír tanto.

—A mí también me gusta —Reconoció en la mordida de labio de Jean que debía estar exteriorizando en su sonrisa lo blandito que se sentía en el interior—, me encanta pasar tiempo contigo.

—¿Ves? Esa sonrisa y todas, las divertidas, las golfas y las dulces —Jean suspiró, inclinándose hacia él—, quiero besarlas todas.

Compartió el salado de sus labios con los del hombre frente a él, rozando su larga nariz, besando la punta después y volviendo a reír al suspirar los dos al mismo tiempo. Con las manos de Jean en sus mejillas y las quejas de su grupo de amigos por los continuos besos y los fingidos gemidos de Jean, esbozó una sonrisa más, deleitándose con la pícara bajo sus labios, rebosante de cariño y afecto.

—Bueno espérate que todavía tenemos la porno.

—Cállate, calvo —Espetó Jean sin mirar la pantalla, volviendo a arrancarle una risita divertida—, tienes envidia de que me llevo al mejor italiano.

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