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Corriendo con lobos

Summary:

Aquella noche Luo Binghe había tenido su primer acercamiento a las carreras de autos y cuando meses más tarde Liu Qingge se fue a Inglaterra dejando su auto a su adorado hermano Shen Yuan, éste último le ofreció a Binghe la oportunidad de conducirlo. Había sido una experiencia nueva, Luo Binghe había manejado antes por supuesto, pero nunca un auto de aquella calidad.
Y cuando mostró tener el talento para conducirlo, Shen Yuan le dijo que era suyo si le otorgaba la mitad de las ganancias. Así había comenzado el trato entre ellos, Shen Yuan proporcionó el auto y Luo Binghe ganó las carreras para ambos

 

BingQiu Week 2021 Day 3: Racer AU

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Shen Yuan observó el Aston Martin plateado acercarse con lentitud, una verdadera pena considerando el potencial que poseía el auto. Lanzó una mirada a Luo Binghe en el asiento del piloto y se encontró con que éste ya lo estaba mirando de regreso.

— ¿Vas a hacerlo? —Preguntó perezoso— ya conseguiste más que suficiente por una noche.

—No todo es sobre dinero. A veces, también es por diversión.

—Este tipo no es divertido, ¿debo recordarte que es por eso que lo has evitado todo este tiempo?

—Algo de fe A-Yuan, es cierto que es molesto, por eso debo quitármelo de encima de una vez.

— ¿Estás seguro?

—Mn, no hace falta que te preocupes, o quizá... —sus ojos se iluminaron ante la idea que acababa de ocurrírsele— tal vez, ¿A-Yuan sólo está celoso de que alguien más reciba mi atención?

Luo Binghe acompañó estas últimas palabras con una sonrisa pícara, a la que sabía que Shen Yuan no podía resistirse. El rostro de Shen Yuan se tiñó de rojo y dio un ligero empujón a Binghe en el hombro.

— ¿Quién está celoso? No hay razones para estarlo, pienso que la falta de sueño ha comenzado a afectarte el cerebro.

Es cierto que Luo Binghe estaba cansado, entre estas noches en vela quitándoles el dinero a niños ricos y las atareadas mañanas de clase en las que intentaba a toda costa ser un alumno ejemplar, nunca había mucho tiempo para dormir, sin embargo, estaba seguro de que su cerebro no era un problema aún.

Luego de un momento, Shen Yuan se quejó de nuevo. —Hagámoslo interesante al menos.

— ¿Qué tienes en mente?

—Sabes lo que tengo en mente.

—Correcto. Deshagámonos de ese tonto entonces.

Fue el turno de Shen Yuan de sonreír. Levantándose del asiento del copiloto, caminó hasta la ventanilla del conductor del Aston Martin que se había detenido a unos metros. El vidrio polarizado descendió lentamente obligándole a esperar, Shen Yuan supuso que esto no era más que un intento desesperado por imponer algo de respeto. Ciertamente patético.

—Estás lejos de casa esta noche.

Wu Wang le lanzó una mirada de desprecio desde su asiento. —Aquellos que no compiten deberían mantener la boca cerrada.

—Y aquellos que solo saben perder, deberían dejar de desperdiciar mi tiempo —añadió Luo Binghe, uniéndose a la conversación y pasando uno de sus brazos por sobre los hombros de Shen Yuan para acercarlo.

—Una vez. Ganas una vez en toda tu miserable vida ¿y de pronto te sientes invencible?

—Es curioso, el dinero en mi bolsillo dice que fue más de una victoria. Pero supongo que no sabrías la diferencia, dada tu racha actual de perdedor.

Wu Wang se mantuvo en silencio esta vez, ardiendo en una furia silenciosa que amenazaba con consumirlo todo. Sus dedos se apretaron en el volante y le tomó unas cuantas respiraciones antes de volver a hablar.

—Una carrera, es todo lo que necesito, considéralo mi revancha.

—No lo sé —respondió Luo Binghe— no hay diversión en ganar a simples principiantes, tendrás que mejorar la oferta si de verdad quieres que acepte.

—Apostaré cincuenta.

—Que sean cien —intervino Shen Yuan, y cuando Wu Wang solo asintió molesto, agregó— el pago será en dólares.

— ¡No manejamos dólares en estos eventos! —protestó.

Realmente no lo hacían, el monto mínimo para poder participar era de cuarenta mil yuanes, correr por dólares siempre era una mala inversión para el perdedor. Pero Binghe había descubierto hace mucho que a los jóvenes ricos y mimados no les importaba tirar su dinero para pretender ser mejores que otros. Siendo así, ¿quién era Binghe para impedírselos? Solo quedaba aprovechar.

—Ha sido una noche larga y no correré por menos, tómalo o déjalo, basta de perder mi tiempo.

Wu Wang parecía que sufriría un aneurisma en cualquier momento, sacó su cartera y la contempló por un buen momento antes de lanzarla a Shen Yuan y asentir. Era increíble lo que harían algunos para reparar un orgullo herido.

—Hecho.

— ¡Mobei! —Gritó Luo Binghe entonces, mirando a lejos hacia la derecha— prepara todo para una última carrera.

En la distancia, Mobei asintió en respuesta antes de ponerse en movimiento, revisando que todo estuviera en orden y coordinando a los demás. Los pocos espectadores que aún no se habían ido, se emocionaron cuando lo escucharon hablar y entre risas y gritos se acercaron para observar.

Las ventajas de vivir lejos de las grandes ciudades, eran que hacía más fácil el trabajo de encontrar largas autopistas casi siempre vacías, había pocos oficiales de policía pendientes de lo que ocurría y menos ojos curiosos que los pudieran reconocer.

Las carreras de autos ilegales ya eran suficiente crimen, agrega apuestas sin licencia a la mezcla y daría como resultado algo con lo que nunca querrías ver tu nombre involucrado. Todas y cada una de las personas que acudían allí lo sabían, así que eran cautelosos con a quiénes permitían participar.

Wu Wang era un corredor ilegal de otra área del estado; Luo Binghe lo había derrotado una vez hace dos años cuando había estado viviendo en Dongcheng. Desde entonces el hombre había estado obsesionado con la idea de vencerlo en una revancha, llegando tan lejos como para seguirlo hasta aquí.

Luo Binghe no planeaba vivir como delincuente el resto de su vida, sus planes eran más ambiciosos que eso. Para ello acudía a una prestigiosa universidad privada en la que, si bien estaba aprendiendo lo necesario para desempeñarse en el trabajo que quería, no resultaba nada fácil de costear. Luo Binghe no era un niño rico de nacimiento; huérfano de madre y con un padre en prisión por un crimen que no cometió, Luo Binghe creció para arreglárselas por sí mismo. Fue solo hasta que conoció a Shen Yuan durante una noche en que trabajaba en el cine, cuando decidió invitar sus palomitas, que su vida cambió.

Aquella noche al salir del cine, Shen Yuan le había preguntado si le gustaría salir algún día y Luo Binghe no había dudado ni un segundo antes de aceptar. Más tarde había estado preocupado sobre a donde irían dado que él no tenía mucho dinero para gastar, definitivamente no podría pagar los lujosos lugares de los que un tipo rico como Shen Yuan habría de disfrutar.

Pero sus preocupaciones resultaron ser vanas cuando llegada la noche de la cita, Shen Yuan lo recogió en un auto que parecía ser tan viejo como el rector de la universidad. El auto era solo una forma de despistar a los curiosos, pero Luo Binghe no lo había sabido hasta mucho después.

— ¿A dónde vamos? —había preguntado Binghe cuando lo vio conducir hacia la parte más solitaria de la ciudad.

Pero Shen Yuan solo había negado con la cabeza y sonreído antes de responder un "pronto lo verás". El lugar al que lo había llevado terminó siendo el circuito de carreras ilegales de Dongcheng; donde el hermano mayor de Shen Yuan realizaría su última carrera antes de mudarse del país para trabajar.

Cuando se presentaron, Liu Qingge lo miró de la misma forma en que uno miraría a una cucaracha. Con su impecable traje Canali y un reloj Armani adornando su muñeca, hizo sentir a Luo Binghe como un ser inferior. Shen Yuan le había asegurado luego que el despectivo comportamiento de Qingge no tuvo nada que ver con su, en aquel entonces, falta de dinero.

—Tratará así a cualquiera que sea tan valiente como para salir conmigo, no dejes que te moleste —había dicho Shen Yuan— puede parecer peligroso, pero a menos que hagas algo realmente malo, te dejará en paz.

Shen Yuan era el hermano adoptivo de Liu Qingge, y aunque había decidido mantener su apellido nunca había sido tratado como inferior por ello. Para cualquiera que los viera, el cariño entre ambos hermanos resultaba evidente.

Aquella noche Luo Binghe había tenido su primer acercamiento a las carreras de autos y cuando meses más tarde Liu Qingge se fue a Inglaterra dejando su auto a su adorado hermano Shen Yuan, éste último le ofreció a Binghe la oportunidad de conducirlo. Había sido una experiencia nueva, Luo Binghe había manejado antes por supuesto, pero nunca un auto de aquella calidad.

Y cuando mostró tener el talento para conducirlo, Shen Yuan le dijo que era suyo si le otorgaba la mitad de las ganancias. Así había comenzado el trato entre ellos, Shen Yuan proporcionó el auto y Luo Binghe ganó las carreras para ambos; al final del día Shen Yuan usó el dinero para dar mantenimiento al auto y pagar la inscripción a las carreras, mientras que Luo Binghe pudo pagar la universidad.

Eventualmente su racha ganadora le otorgó cierta fama y la cantidad de las carreras aumentó, hasta llegar al punto en que el dinero fue superior al necesitado y Luo Binghe al fin conoció lo que era llevar una vida de lujo. Incluso consideró comprar su propio auto tan pronto como reunió lo necesario, lo contempló por semanas y se imaginó a sí mismo manejando el Maserati de sus sueños. Pero al final decidió que no valía la pena, Shen Yuan nunca mencionó nada acerca de romper el trato y a Luo Binghe le gustaba lo suficiente como para mantenerlo.

El automóvil de Shen Yuan era donde había comenzado todo y tenía demasiados buenos recuerdos como para abandonarlo. Pasado el tiempo, su relación con Shen Yuan también cambió para mejor. No solo hacían buenos negocios juntos, sino que la chispa entre ellos era algo que nadie podía negar.

 

 

Devuelta al presente, el auto que otrora perteneciera a Liu Qingge, un encantador McLaren con carrocería en negro mate y cómodos asientos de cuero, había sido colocado en la línea de inicio, justo al lado del Aston Martin, donde ambos permanecían encendidos. Shen Yuan ya lo esperaba en el asiento del copiloto, listo para acompañarlo durante la carrera. No era que temiera que Luo Binghe cometiera un error o algo por el estilo, era simplemente la manera en que siempre habían sido las cosas entre ellos.

Shen Yuan era por sí mismo un gran piloto, pero no disfrutaba del lugar tras el volante de la misma manera en que su hermano o Luo Binghe lo hacían. Y la única razón de que acompañara a Binghe en todas y cada una de sus carreras era que amaba verlo manejar. Desde la forma en la que la expresión de su rostro se endureció, o su entrecejo se frunció y como su boca se torció en una intrépida sonrisa que dejaba en claro que había venido para ganar. Hasta como sus manos se aferraron al volante y se movieron con rapidez hacia la palanca de cambios, brazos extendiéndose y contrayéndose, mostrando los músculos que poseía. Por su parte, Luo Binghe disfrutaba de tenerlo allí, una presencia reconfortante y estática en medio de un recorrido agitado, lo había llamado su amuleto de la buena suerte, dado que con Shen Yuan abordo, no hubo una sola vez en que perdiera una de sus carreras.

Al subir al auto y sentarse tras el volante, Luo Binghe dio una mirada a Shen Yuan a su lado, éste le dio una sonrisa de aliento antes de ajustar su chaqueta de cuero y decir: —Terminemos con esto y salgamos de aquí.

Asintiendo en respuesta, Luo Binghe hizo una señal a Mobei con los dedos y pronto Shang Qinghua se paró a un lado de ambos autos con una bandera en mano y un cronómetro listo para ser accionado; preguntó a los conductores si estaban listos y una vez que dieron su respuesta afirmativa, ondeó la bandera en sus manos dando inicio a la carrera.

Luo Binghe pisó el acelerador por inercia y el auto salió disparado hacia adelante al instante. Wu Wang no se quedó atrás y así ambos autos se mantuvieron a la par por un rato, al menos hasta que llegaron a la primera curva y ambos tuvieron que girar sin desacelerar. Luo Binghe tiró de la palanca de cambios y pisando por un segundo el freno, dio un volantazo que le hizo derrapar. Wu Wang intentó copiar el movimiento, pero incluso si logró realizarlo, no pudo evitar reducir un poco la velocidad.

El McLaren continuó deslizándose con facilidad por la carretera, el motor emitiendo un sonido suave parecido a un ronroneo, que indicaba que aquello apenas y le suponía un esfuerzo.

Luo Binghe pasó la tercera curva con éxito, cuando un golpe a su derecha llamó su atención. Wu Wang estaba golpeando contra el auto en un intento por sacarlo de la carretera. Al notarlo, Shen Yuan se mostró molesto.

—Creo que acaba de rallar la maldita pintura —murmuró Shen Yuan— ¿tiene idea de lo costoso que es reparar este auto?

—Tranquilo, me ocuparé de inmediato.

La próxima vez que Wu Wang intentó golpear contra el auto, Luo Binghe dio un volantazo hacia la izquierda y el Aston Martin, al no encontrar nada contra lo que impactar, se vio ligeramente descontrolado.

Pasaron la cuarta curva sin problemas y faltaban ya solo unos cuantos metros para llegar a la meta. El Aston Martin los seguía de cerca y Luo Binghe pensó que ya había sido suficiente de jugarretas, había cien mil dólares con su nombre escrito esperando a que los recogieran. Tirando nuevamente de la palanca de cambios, sostuvo el volante con fuerza y pisó el acelerador a fondo. El McLaren dio un brinco hacia adelante y siguió ganando velocidad.

Wu Wang trató de acelerar también, pero sus manos se movían más lento y para cuando hubo comenzado a ganar velocidad ya era tarde, pues el McLaren acababa de cruzar la línea meta y Luo Binghe lo había vencido de nueva cuenta.

 

 

 

— ¡Hiciste trampa! ¡Lo sé! No puedes ser tan bueno como haces creer a los demás.

—Honestamente, esto se torna aburrido —comentó Shen Yuan— si es necesario que llores, ve a hacerlo en otro lugar.

—Tú, pequeño hijo de... —Wu Wang se encaminó en su dirección molesto, antes de ser detenido por una mano sujetando su hombro.

—Será mejor que te vayas —habló Luo Binghe, para luego soltarlo y darle un empujón.

—Quiero otra carrera.

—No. Esa fue la última de la noche, perdiste, ahora vete.

Luo Binghe hizo una señal a Mobei para que se encargara de Wu Wang y se asegurara de que todos los espectadores (que aún se encontraban cobrando el dinero de sus propias apuestas) se iban a otro lugar. Luego caminó hasta el auto de Shang Qinghua para dejar el dinero que le correspondía a él y a Mobei, el resto lo guardó en su cartera para repartir más tarde con Shen Yuan. Se puso el saco azul que había llevado más temprano dejándolo sin abotonar, para finalmente subir de nuevo al McLaren. Shen Yuan subió poco después y así juntos se alejaron por la carretera en camino a la residencia de la familia Liu.

Eran cerca de las tres de la mañana cuando llegaron y aparcaron el auto en la cochera, Luo Binghe se encaminó hacia la salida cuando un agarre sobre su mano lo detuvo.

—Es tarde, puedes quedarte esta noche si quieres.

— ¿Quedarme a dormir con A-Yuan? Qué propuesta tan indecorosa, ¿qué diría tu familia si lo supiera?

—Te crees muy gracioso, dormirás en la habitación de invitados. Y no finjas que no lo sabes, Mingyan probablemente moriría de la emoción si supiera que nos quedamos juntos.

Liu Mingyan estaba encantada con su relación y aprovechó cada oportunidad que tuvo para invitar a Binghe a quedarse.

—No es Mingyan a quien me refería.

—Qingge no vendrá hasta dentro de dos semanas y sé que de todas formas no te importa mucho su opinión. Además, aún debes estudiar para tu examen de mañana y ya tengo todo listo para ayudarte.

Shen Yuan era bueno en la escuela y paciente para explicar, por lo que cuando Binghe tenía exámenes de materias que le resultaban particularmente difíciles, siempre podía contar con él para ayudar. Así, sin soltar su mano, Shen Yuan lo guio por entre los pasillos vacíos de la casa.

— ¿Dónde están los demás?

—Mis padres se fueron de vacaciones para celebrar su segunda luna de miel o algo así y Mingyan está fuera en una pijamada con sus amigas, por lo que no volverá hasta la mañana.

Luo Binghe asintió ante la información brindada y luego lo siguió en silencio hasta una de las habitaciones; al entrar sus ojos se abrieron un poco en sorpresa, puesto que aquel lugar era el único en la casa al que jamás se le había permitido entrar.

— ¿Qué hacemos en la habitación de Liu Qingge?

—Dejé mis notas por aquí el otro día cuando vine a buscar una corbata para mi exposición en clase de literatura.

Mientras Shen Yuan buscaba sobre en el escritorio de caoba, Luo Binghe se dedicó a mirar la habitación. Las paredes estaban pintadas en de un color gris azulado y había fotos y trofeos repartidos por todo el lugar. Una espada de esgrima había sido colocada en una repisa junto a la cual descansaba un trofeo y una foto de un pequeño Shen Yuan cargado en hombros de un joven Liu Qingge, con una medalla de lo que solo podía ser oro adornando su pecho.

Una ventana a su derecha se encontraba cubierta por largas cortinas con estampado de bambú, al lado estaba el escritorio de caoba en el que Shen Yuan buscaba y al centro de todo, una gran cama King size, con cabecera tapizada en negro y una elegante colcha también negra cubriendo el colchón. Era demasiado para ignorarlo.

— ¡Lo encontré! Vámonos —dijo Shen Yuan caminando hacia la salida— ¿Binghe?

Pero Luo Binghe ya tenía mejores planes en mente, tomándolo de la mano lo llevó hasta la cama, allí recostó a Shen Yuan para luego sentarse sobre sobre él. Las hojas con los apuntes cayeron olvidadas al suelo.

—Hagámoslo aquí —dijo Luo Binghe, antes de quitarse el saco y la camisa.

— ¡¿Qué?! ¿De qué diablos hablas? ¡Tienes que estudiar para el examen!

—Es un examen de anatomía y soy una persona muy kinestésica, por lo que definitivamente aprenderé mejor de esta manera.

—Qingge nos matará si sabe que lo hicimos en su habitación, aún peor, en su cama.

—He querido hacerlo aquí desde que nos dijo que teníamos prohibido tener sexo en esta casa.

Shen Yuan aún no parecía convencido  por lo que Luo Binghe comenzó a repartir besos por toda su cara, antes de murmurar en un tono quejumbroso: —Por favor A-Yuan, no quiero reprobar la materia.

Shen Yuan era débil para Luo Binghe pidiendo algo y cuando una mano traviesa se escabulló bajo su camiseta para acariciar la piel sensible, supo que estaba perdido.

—Mingyan no tardará mucho en volver a casa —murmuró Shen Yuan, pero ya estaba desabotonando la pretina de su pantalón.

—Entonces será mejor que nos demos prisa.

 

 

Al llegar la mañana los despertó el sonido de la puerta principal abriéndose y cerrándose.

— ¡A-Yuan, estoy en casa! —Escucharon a Liu Mingyan gritar — y no adivinaras a quien me encontré en la entrada, ¡Qingge regresó antes a casa!

Shen Yuan y Luo Binghe se miraron con idénticas expresiones de pánico, antes de ponerse en pie de inmediato y comenzar a vestirse, listos para escapar de aquel cuarto. Luo Binghe terminaba de ponerse los pantalones cuando la puerta se abrió de golpe. Allí en la entrada se encontraban de pie los dos hermanos Liu, una con una sonrisa en su bello rostro y el otro tan inexpresivo como de costumbre, ambos se congelaron a medio paso y permanecieron allí estupefactos.

Por un momento nadie dijo nada, el silencio era tal que podría oírse caer un alfiler. Liu Qingge miró, primero a su hermano menor (ya vestido) intentar arreglar las sábanas deshechas de la cama, y luego a Luo Binghe, quien aún no traía la camisa puesta. Shen Yuan oró a un dios en el que no creía por ayuda, pero aquello no funcionó.

— ¡Luo Binghe! —gritó Liu Qingge furioso más allá de la razón.

Entonces, descalzo y con la camisa en mano, Luo Binghe corrió hacia la ventana y salió por esta hacia el patio delantero, dispuesto a no detenerse hasta llegar a su propia casa.

 

 

 

Al final resultó que Binghe hizo una carrera más, una en la que corrió lo más rápido que pudo hasta la salida de la casa de A-Yuan, con un Liu Qingge furioso pisándole los talones y gritando lo que le haría una vez que lo atrapara.

Sin embargo, más tarde esa noche y antes de comenzar con una nueva ronda de carreras, Luo Binghe le aseguró a Shen Yuan que no solo había ganado la de esa mañana contra Liu Qingge, sino que también había obtenido la nota más alta en su examen de anatomía.

Notes:

La última parte fue una ocurrencia tardía, es una referencia a la respuesta de Binghe en el extra de las preguntas, no encontré una forma de hacer que tuvieran sexo en la Cumbre Bai Zhan, pero espero que la habitación de Liu Qingge sea un buen sustituto de ello.

Quiero agregar que no sé nada sobre autos y es por ello que mis descripciones al respecto son tan vagas.