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Nada más que polvo en la galaxia

Summary:

"Habla Shen Yuan, capitán de la misión explorativa al planeta Gliese 581d, hablo desde el satélite Jiu en la órbita de la estrella Próxima Centauri, ¿hay alguien allí? ¿Hola? Por favor, respondan".

Durante un viaje espacial rutinario, la nave de Shen Yuan falla de pronto, dejándolo varado en algún lugar desconocido del espacio. Incapaz de pedir por ayuda y sin los recursos suficientes para explorar en busca de un lugar donde refugiarse, todo lo que puede hacer es esperar.
Mientras tanto, allá en la Tierra, Luo Binghe trabaja incansablemente para encontrarlo y llevarlo a casa a salvo.

BingQiu Week Day 4: Space AU

Notes:

Supernova: Explosión de una estrella que se ha quedado sin combustible y cuya presión cae.
Nubulosa: Nube de polvo y gas proveniente de la explosión de una estrella moribunda.

Work Text:

“A thousand armies won´t stop me I´ll break through

I´ll soar the endless skies for only one sight of your starlight

Don’t leave me lost here forever”

—Starset

 

 

__________ SUPERNOVA ___________

 

Preparando para el despegue en…

10…

9…

8…

—Binghe, ¿recuerdas tu pregunta del otro día?

Por el intercomunicador llegó la respuesta. —No tenemos que hablar de ello justo ahora.

5…

4…

—Sí, tenemos qué. Escucha, ese día estaba demasiado sorprendido para hablar y te fuiste antes de darme la oportunidad de decírtelo.

— ¿A-Yuan?

—Es sí, la respuesta siempre ha sido sí; quiero casarme contigo, no quería irme sin decírtelo. Y te prometo que cuando regrese de esta misión en dos semanas, comenzaremos a planear los detalles de la boda, ¿de acuerdo?

—A-Yuan... yo... sí. Sí, está bien. Te amo.

2…

1…

—Hasta pronto Binghe —parecía que quería decir algo más, pero al final eligió guardar las palabras para sí mismo.

¡Despegue!

 

......

 

Habían pasado tres meses desde entonces, si sus cuentas no fallaban y comenzaba a creer que pasaría mucho más antes de volver a casa. Revisó los controles de nueva cuenta y trabajó para reparar más de los daños.

—Sistema, niveles de oxígeno y alimento.

La voz robótica salió por los altavoces y la luz azul de la pantalla sobre el teclado brilló. —Niveles de oxígeno normales, reserva agotándose. Ya no hay comida.

— ¿Qué hay del agua y los motores?

—Reserva de agua agotándose, el motor uno ha sido reparado con éxito, pero el motor dos y el estabilizador de gravedad siguen estando gravemente dañados.

—Bien, era de esperar.

Abrió uno de los paneles de control para revelar todos los cables debajo, muchos de ellos se habían quemado sin remedio, pero otros aún podían repararse. Centró su atención en aquellos con los que había trabajado el día anterior y pasó las siguientes horas enfocado en eso, cuando creyó que estaban listos cerró el panel y tomó el teléfono improvisado que había en la cabina de la nave antes de encenderlo, la luz que indicaba su funcionamiento parpadeó por unos maravillosos segundos antes de apagarse por completo.

—La radio de comunicaciones sigue sin funcionar —comentó la voz del sistema.

—No me digas.

—Se han detectado niveles altos de sarcasmo y estrés.

Shen Yuan iba a decir algo más, pero prefirió guardarlo para después. En cambio, tomó la grabadora que había estado usando como diario de campo y comenzó a grabar.

—Bitácora de campo. Habla Shen Yuan, piloto de la nave 00253 con destino al planeta Gliese 581d; han pasado 96 días desde que los motores de la nave fallaron y quedé varado en el espacio. La posible ubicación actual parece ser a unos doce kilómetros del satélite Jiu; entre las estrellas Alpha Centauri A y Próxima Centauri, aunque no hay manera de confirmarlo. Los niveles de oxígeno son adecuados pero pronto se agotará la reserva, el agua es escasa y ya no hay comida. Logré reparar uno de los motores pero el otro se niega a cooperar, la radio aún no funciona y no hay señales de que la ayuda pueda llegar pronto; a este paso me temo que solo aguantaré una o dos semanas más.

Con un último suspiro apagó la grabadora y reanudó su trabajo con los cables de comunicación.

 

......

 

Cuando el cable chisporroteó por quinta vez y se quemó por completo, Shen Yuan arrojó las pinzas y se rindió por el día. Se recostó sobre el asiento de cuero, cerró los ojos para contar hasta diez y de regreso. Luego, con voz pausada preguntó: —Sistema, reporte.

—Niveles de oxígeno continúan disminuyendo, reserva de agua a punto de agotarse. El motor dos continúa averiado y según un escaneo rápido será imposible repararlo sin las piezas adecuadas. La gravedad en el resto de la nave ha sido restaurada y el intercomunicador sigue dañado.

—Bien, al menos una cosa ha vuelto a funcionar —y luego, porque los días eran realmente largos cuando no había nada que hacer— dime sistema, ¿cuentas con algún método de entretenimiento? ¿Sabes jugar cartas o algo?

—...

— ¿Sistema?

—Este sistema fue equipado con un reproductor de música para su disfrute personal.

Shen Yuan se enderezó de golpe, emocionado por la nueva información; había pasado tanto desde que oyó una voz humana que no fuera la suya o algo de música, que aquella noticia realmente lo alegró, también se sintió algo torpe por descubrirlo solo ahora.

—Reprodúcela, reproduce la música ahora.

—Sistema iniciando reproducción. Espere un momento.

El rasgueo inicial de las cuerdas de un guqin sonó por los altavoces de la nave espacial, pero conforme los segundos pasaban la cara de Shen Yuan se agrió más al reconocer la canción. Iba a matarlo decidió, lo mataría y arrojaría su cadáver al río; estaba seguro de que había sido él, solo Shang Qinghua sería tan desvergonzado como para incluir esa canción en el repertorio.

—Detente, deja de reproducir eso y pasa a otra canción.

—El sistema lamenta informar que Resentimiento de la montaña primaveral es la única canción que fue programada para reproducirse.

—Ese hijo de... bien, haz silencio entonces. ¡Y borra esa canción de tu programa!

Yue Qingyuan, el santo que era, había prohibido la reproducción de esa canción en el complejo de trabajo, incluso cantarla no estaba permitido; eso no impedía que otros la tararearan cuando Shen Yuan entraba a alguna de las salas o que hicieran referencias a ella durante los descansos.

Honestamente hablando, culpaba a Liu Qingge por no saber guardar un secreto. Durante la fiesta de año nuevo, el jefe del departamento Zui Xian encargado de monitorizar los cambios de órbita de otros planetas y estrellas, consiguió colar algo de alcohol a la fiesta del trabajo. Él y Luo Binghe se separaron del grupo por solo unos momentos y deambularon medio ebrios por los pasillos hasta terminar en el clóset donde se guardaban los artículos de limpieza.

Liu Qingge los encontró allí un rato después, en una escena que tenía toda la pinta de comenzar a volverse indecorosa. Liu Qingge, que tan solo había ido por un trapeador para limpiar el desastre de la copa de vino que había tirado por accidente, cerró la puerta al instante luego de verlos allí, aún vestidos pero completamente desaliñados. A la mañana siguiente, todo el mundo conocía la historia y la canción, que exageraba vastamente los hechos en opinión de Shen Yuan, se regó como pólvora hasta que todos y cada uno de los empleados la habían oído por lo menos una vez o incluso la habían memorizado.

Jamás pudieron descubrir al autor de tal atrocidad, pero descubrió que Shang Qinghua se había encargado de agregarle sonido en la creación de una especie de remix horroroso y que además había sido el mayor responsable de que se conociera por todo el lugar. A Binghe no le había importado, pero Shen Yuan decidió que no habría más muestras de afecto en el trabajo.

 

......

 

En su sueño, porque sabía que estaba soñando, se encontraba de regreso a aquel día.

Era de noche y caminaba con Binghe por el parque de la ciudad, estaban tomados de la mano y Shen Yuan comía los últimos bocados de un helado de fresa. Habían llegado a una banca cuando de pronto Binghe cayó de rodillas al suelo.

— ¡Binghe! ¿Estás bien, te lastimaste?

—Sí, es decir, no... — se había apresurado a corregir Binghe ante la mirada de alarma de Shen Yuan, pero era tarde, porque este último ya se había arrodillado a su lado para poder darle una mejor revisión.

—Estoy bien A-Yuan —habló resignado y los puso a ambos de pie.

— ¿Estás seguro? Podemos ir al médico ahora mismo si no es así, caerse de repente no es algo normal y podría ser grave, no hace falta...

—A-Yuan —le interrumpió Binghe— estoy bien, yo solo intentaba...

— ¿Sí?

En retrospectiva, Shen Yuan pensó que era obvio lo que pasaba. Habían cenado en un lugar lujoso y Binghe había querido dar un paseo a solas por el parque donde se conocieron, había estado palmeando su bolsillo derecho como si comprobara que lo que tenía seguía allí y luego por fin se había arrodillado frente a él.

En aquel entonces, Binghe había sacado la pequeña caja negra forrada en cuero del bolsillo de su pantalón y la había abierto frente a él. Dentro, sobre el tapizado rojo de terciopelo, había un anillo de oro. Una banda sencilla sin diamantes o algún otro adorno, nada más que una ligera inscripción "Si vis amari, ama".

Binghe le había dicho que lo amaba y que deseaba pasar el resto de sus días junto a él, hasta que fueran tan viejos que sus cabellos fueran mechones plateados y sus memorias fueran tan escasas que lo único que les fuera imposible olvidar fuera lo mucho que se querían el uno al otro. Cuando había preguntado si aceptaría, Shen Yuan se había quedado callado, demasiado aturdido para poder hablar.

Lo minutos se habían extendido demasiado y Binghe había malinterpretado su silencio con una negativa; se había puesto de pie y disculpado por tomar las cosas tan deprisa antes de marcharse de allí. Shen Yuan se había quedado solo en medio de la noche, con nada más que los escasos faroles para alumbrar su camino. Había estado feliz, tan increíblemente lleno de dicha ante la propuesta que se había sentido mareado por un segundo. Cuando por fin regresó en sí mismo, Binghe se alejaba y su cerebro al fin se ponía al día con lo que acababa de pasar, había intentado correr tras él pero no lo pudo alcanzar.

Los siguientes días intentó hablar con Binghe, pero él siempre desvió el tema y evitó estar a solas con él; así que no pudo arreglar las cosas hasta el día de su inminente partida.

En su sueño, se repetían una y otra vez las últimas palabras que se habían dicho el uno al otro, antes de que una parpadeante luz roja lo cegara y todo se saliera de control, Shen Yuan gritaba intentando llamar a Binghe, pero nunca  hubo respuesta alguna y en su sueño, muy en lo profundo él sabía que era demasiado tarde. Tarde para decir las palabras que realmente había querido decir aquel día, tarde para cancelar el viaje y quedarse en casa, siempre tarde de una manera u otra.

 

Despertó de golpe y con inesperadas lágrimas en los ojos, aturdido las limpió y miró al vacío por unos inquietantes segundos. Todo era oscuridad afuera, kilómetros y kilómetros de extensa negrura solo rota por alguna ocasional estrella.

Cuando su cerebro pudo ponerse al día con la situación, Shen Yuan gritó.

Gritó lleno de furia y de impotencia, golpeó el panel con fuerza; continuó hasta que sus brazos cayeron cansados y sus gritos se convirtieron en sollozos ahogados. Siempre había odiado perder el control de sus emociones de esta manera, en el pasado se había jactado de ser alguien sereno ante cualquier situación, pero pensó que veces estaba bien perder el control, pensó que cuando encuentras tu punto de quiebre es necesario exorcizar dichas emociones. La única ventaja de estar allí solo, era que nadie lo vería actuar de aquella manera, era un pensamiento amargo de tener. Cuando se hubo calmado lo suficiente tomó la grabadora de donde la había dejado y por segunda vez ese día comenzó a grabar.

—Aquí Shen Yuan, capitán de la misión explorativa a Gliese 581d, yo... —no estaba seguro de cómo continuar, o de lo que deseaba decir en realidad.

Los minutos se alargaron sin que emitiera sonido alguno, allí en la cabina de mando que se había convertido en su lugar de trabajo y descanso, por ser el único lugar donde el oxígeno era funcional, se sintió por primera vez desde el accidente bastante desesperanzado. Un suspiro salió de su boca antes de decidir continuar. Si voy a morir igual, pensó, bien podría decir primero lo que no me atreví a decir antes. —Binghe, no sé si escucharás esto alguna vez o sí podremos vernos de nuevo. No quería admitirme a mí mismo que puede que nunca salga de aquí porque esa no era una opción que quisiera contemplar y la verdad... la verdad es que me aterra la idea de morir en este lugar en donde nadie jamás podría encontrarme.

—Yo... tuve un sueño hace unos momentos y tú estabas allí, eso me hizo feliz. Te extraño, extraño trabajar en la oficina y los regaños de Qingqi por tomar la última de las donas cada mañana, extraño a Qingge y a Qingyuan... dios, incluso extraño a Shang Qinghua ¿puedes creerlo? Pero sobre todo te extraño a ti. Quiero creer que todo estará bien y volveremos a vernos pronto, pero si no es así... si no es así, sé que no digo estas palabras a menudo, pero quiero que sepas que te amo y que casarme contigo era todo lo que quería para ser feliz... Shen Yuan, cambio y fuera.

Al llegar la mañana, la alarma del reloj programado de la nave espacial le despertó, afuera seguía estando oscuro, pero dentro la luz azul del sistema ya lo inundaba todo por completo. Todo parecía en calma y casi pudo fingir que la noche anterior no había ocurrido en absoluto.

 

......

 

—Yo veo, veo... oscuridad total.

—...

—Ahora es cuando intentas adivinar.

—...

—Muy bien, eso fue divertido Sistema, hay que jugarlo de nuevo luego.

Shen Yuan tomó las pinzas nuevamente y dio fin a su descanso para continuar reparando el cableado de la nave, encendió algunos botones por aquí y otros por allá, principalmente adivinando que hacer en base a las hojas del manual que había encontrado en su primer día varado.

Estaba cansado y todo lo que su cuerpo quería hacer era dormir, el hambre hacia mella en sus fuerzas e incluso si reparar cables no conllevaba un gran esfuerzo, todo lo agotaba fácilmente hoy en día.

Estaba a punto de terminar la conexión entre dos cables que estaba seguro repararían el visor de coordenadas, cuando la luz se atenuó de repente dejándolo en completa oscuridad.

— ¿Sistema? —no hubo respuesta alguna. —Sistema ¿estás ahí? ¿Qué acaba de ocurrir?

—Sistema reiniciando. Los niveles de energía de la nave han disminuido considerablemente, la nave ha comenzado el modo ahorro de energía al limitar el uso no indispensable, como lo son la fuente de luz en la cabina de comandos. Se calcula que las reservas son de menos del 25% por lo que la nave dejará de funcionar por completo en al menos tres días más.

Por supuesto que esto pasaría, era solo cuestión de tiempo; la nave estaba bien diseñada para casos como estos, pero incluso bajo estas condiciones se esperaba que el rescate ya hubiera ocurrido. Molesto, lanzó las pinzas contra el panel, que chisporroteó antes de encender por completo. Una pequeña luz roja brilló en la parte superior derecha de la pantalla, pero Shen Yuan ni siquiera la notó, demasiado emocionado como estaba.

—De haber sabido que todo lo que debía hacer era golpear, lo habría hecho antes. ¿Sistema?

—Se ha establecido conexión con el satélite Jiu a siete kilómetros de distancia, escaneo detecta la existencia de oxígeno y una mínima reserva de agua dentro del satélite.

Shen Yuan río, río en la alegría estúpida de estar vivo y gozar de un golpe de suerte. — ¿Qué hay del intercomunicador?

—La radio del satélite se encuentra en condiciones y operando, sin embargo, resulta imposible acceder desde aquí.

—Bien, está bien, solo... solo tengo que llegar al estúpido satélite. Me largo a casa.

Entre la luz que proporcionaba el teclado y la pantalla fue que encontró la grabadora que había estado usando y encendiéndola solo atinó a decir: —Bitácora de campo. Habla Shen Yuan, piloto de la nave 00253 con destino al planeta Gliese 581d; han pasado 117 días desde que quedé varado en el espacio. Los niveles de oxígeno son bajos, la comida se terminó hace 21 días y el agua hace 4. Logré reparar uno de los motores pero el otro continúa dañado, la radio aún no funciona y no hay señales de que la ayuda pueda llegar pronto.

—Sin embargo, se ha comprobado que la posición actual es a siete kilómetros del satélite Jiu, cerca de la estrella Próxima Centauri. Lo que confirma la existencia de un refugio seguro, el plan a partir de ahora es conectar todo el oxígeno restante al traje extra vehicular  y abandonar la nave, flotaré hasta el satélite usando el oxígeno presurizado para ganar velocidad y mantener la dirección correcta. Este es un viaje arriesgado con solo dos posibles finales —hizo una pausa para tomar aire antes de continuar. —Si muero allá afuera y alguien logra encontrar esto, quiero que sepan que... Shang Qinghua, mi fantasma te atormentará desde el más allá por tu última gran estúpida broma y Binghe, incluso si debo esperar hasta una próxima vida para ello, juro que pondré un anillo de matrimonio en tu dedo. Shen Yuan, cambio y fuera.

 

......

 

Había estado flotando por horas, ¿o eran días? El tiempo era un concepto extraño en el espacio; sin nada que lo atara y en completa oscuridad. Era aterrador, pero no planeaba rendirse ahora que realmente había una oportunidad de salvarse. El oxígeno se acababa rápidamente, pero creía que bastaría para lograr su cometido. El satélite ya era visible en la distancia (Shen Yuan quiso llorar de alegría cuando lo vio, aunque no lo hizo por supuesto), solo faltaban unos pocos kilómetros más.

Había resultado ser más complicado de lo previsto inicialmente, no había comido en semanas y posiblemente estaba deshidratado, considerando lo pesado que era el traje espacial resultaba difícil ponerlo en marcha con su estado actual.

Lanzó otro disparo de aire presurizado, que sirvió como un último empujón en la dirección correcta, cuando pasó cerca de la entrada del satélite, inmediatamente se lanzó contra ella con todo el impulso que pudo reunir, se aferró a la barandilla y comenzó a abrir la escotilla. Su visión empezaba a verse borrosa y sus pulmones ardían en protesta, el oxígeno se había agotado.

Las manos le temblaban cuando por fin logró entrar y cerrar la escotilla tras de sí, trastabilleó hasta el panel en la cabina e ingresó el código de activación que había memorizado. Luego cayó al suelo de rodillas y trató de quitarse el casco. En la cabina el oxígeno comenzó a filtrarse en la habitación y una vez que pudo deshacerse del casco dio una profunda inhalación.

Sus pulmones se llenaron de aire fresco y su pecho dejó de doler, aún se sentía mareado; pero sabía que lo peor había pasado. Se quedó allí por casi una hora entera antes de sentirse lo suficientemente fuerte como para levantarse y lo primero que hizo fue conseguir algo de agua, la reserva era limitada pero sería útil por unos días, no había alimentos, pero calmar la sed era casi lo suficientemente bueno por ahora.

Una vez resuelto esto, se dirigió a la cabina de comando y encendió el intercomunicador. La luz brilló de un bendito rojo que indicaba que estaba operando y con rapidez buscó la estación correcta.

—Aquí Shen Yuan, ¿me copian? —Estática llegó por toda respuesta—, habla Shen Yuan, capitán de la misión explorativa al planeta Gliese 581d, hablo desde el satélite Jiu en la órbita de la estrella Próxima Centauri, ¿hay alguien allí? ¿Hola? Por favor, respondan.

Más estática y entonces una voz, una que conocía muy bien. — ¿A-Yuan? ¿A-Yuan me escuchas?

— ¡Sí! —Gritó aliviado Shen Yuan— ¡Binghe, te escucho! Estoy aquí.

—Shen Yuan —era la voz de Yue Qingyuan que se cruzaba en la llamada — estamos en camino, un equipo de rescate ya ha sido enviado, te recogerán en el satélite Jiu y te traerán de regreso, ¿está bien?

—Todo estará bien, lo prometo —era la voz de Binghe de nuevo— solo resiste un poco más, te traeremos a casa.

 

......

 

Incluso si se apresuraron lo más que pudieron, la ayuda aún tardó en llegar, era un viaje largo y complicado, que requería de transportar no solo a personas, sino todo el equipamiento médico que más adelante habrían de necesitar.

Cuando el equipo de rescate abordó el satélite Jiu lo primero que encontraron fue el traje desechado de Shen Yuan en el suelo, gracias a la gravedad activada pudieron avanzar a paso rápido y sin problemas hasta la cabina de mando. Allí encontraron un cuerpo acurrucado bajo un nido de mantas y al lado de un montón de botellas de agua vacías. Luo Binghe corrió hacía allí y tomó el cuerpo acunándolo en sus brazos.

Por su parte, Shen Yuan soñaba, con voces y figuras a su alrededor, que lo tocaban y portaban expresiones angustiadas, pero su mente nebulosa era incapaz de procesarlo todo.

—... signos de desnutrición... entrar en calor... necesitamos llevarlo a la nave... —trozos de conversaciones aquí y allá.

—Yo lo llevaré... no está a discusión —brazos que lo aferraban con fuerza y un cálido aliento junto a su oreja.

Y luego flotaba nuevamente, su conciencia volvía a pedazos, un parpadeo y de pronto se encontraba en una cama bajo una brillante luz amarilla.

—Shock hipovolémico... oxígeno con bolsa y máscara...

—... diastólica descompensada... pasando solución salina...

El mundo era demasiado ruidoso y molesto, Shen Yuan solo quería dormir, así que cerró los ojos y se dejó llevar por la corriente.

 

 

__________ NEBULOSA ___________

 

Es curioso, como las cosas que parecen estar bien pueden torcerse tanto en un instante. Un incendio o un paro cardiaco, un accidente de tránsito o un huracán; a veces todo lo que se requería eran unos segundos.

Así mismo, había cosas en su vida que Binghe nunca podría olvidar, cosas como: la sonrisa orgullosa de su madre el día de su graduación, los abrazos de su padre al llegar a casa del trabajo, más tarde a Shen Yuan aceptando casarse con él, a sus amigos gritando “sorpresa” el día de su cumpleaños y finalmente el sonido de la alarma el día en que la nave de Shen Yuan falló. Todos y cada uno de esos momentos habían requerido tan solo de unos instantes para ocurrir y el último de ellos en particular, había requerido de solo un momento para tornarse en algo peor.

El viaje había iniciado correctamente, la nave partió como se esperaba y en la sala de control se mantuvo el monitoreo constante, la aparición de una falla no parecía una opción factible y sin embargo ocurrió. En el tercer día de viaje la alarma comenzó a sonar y la radio de intercomunicación que no debía usarse a menos que hubiera algún contratiempo se encendió.

Mayday, Mayday, nave 00253, aquí Shen Yuan

La llamada de ayuda había sido respondida al instante por el hombre a cargo. —Aquí central de comando, ¿cuál es la emergencia?

Los motores de la nave han colapsado y el centro de control de gravedad se ha dañado, no logro estabilizar la nave”.

Al escucharlo Binghe había corrido para revisar la trayectoria de la nave pero se había perdido el rastro y el monitor ya no mostraba nada.

— ¿A-Yuan me escuchas? —Había intentado comunicarse— ¿cuál es tu posición actual? ¿A-Yuan?

Entonces la comunicación se había cortado definitivamente y fue como si la nave desapareciera  para siempre en el vasto espacio.

 

......

 

La sala de controles estaba vacía a excepción de una sola persona. Luo Binghe se encontraba sentado en una de las sillas dispuestas en el lugar, un montón de hojas impresas desparramadas a su alrededor, fotos recientes de avistamientos satelitales, cálculos y gráficas trazando posibles trayectorias de desvío o lugares de aterrizaje,  y la computadora frente suyo proyectando un mapa estelar.

La radio de intercomunicación se mantenía encendida y con tantos canales disponibles como era posible, Binghe comenzaba a quedarse dormido frente al monitor, arrullado por el constante bip bip que emitía la máquina de búsqueda. Los otros le habían dicho que era inútil, el rastreador de la nave en el que había estado Shen Yuan se había dañado, por lo que el detector no podría localizarlo.

Todavía se había negado a dejar de intentarlo; sobre la mesa un vaso de té comenzaba a enfriarse lentamente. Ni siquiera le había dado un trago, no disfrutaba del sabor particularmente, era solo otra forma de mantener cerca a Shen Yuan, a quien siempre le había gustado.

Incluso la noche en que se conocieron, él había estado bebiendo uno. Se habían encontrado en el parque durante una fría noche en la que ambos habían salido a caminar. Binghe se había agachado por un momento para atar sus agujetas, cuando un distraído hombre de gabardina azul se acercó hasta él intentando sostener precariamente su bebida y maletín en una sola mano, mientras trataba de sacar su móvil del bolsillo con la otra.

Para cuando Binghe se dio cuenta ya era tarde para esquivarlo y cuando el hombre tropezó con él, todo el contenido de su vaso fue arrojado sobre su cabeza y hombros. Había sido un té jazmín, afortunadamente ya había comenzado a enfriarse, por lo que no hubo ninguna quemadura, pero su camisa había quedado empapada y su cabello pegajoso con azúcar.

Shen Yuan se había disculpado profusamente apenado. Luo Binghe le había asegurado que estaba bien, después de todo, los accidentes ocurren, pero Yuan había insistido en comprarle una camiseta nueva y pagar por la tintorería de la ropa arruinada. Invitó a Binghe a su casa para limpiarse un poco del té y por el camino compraron una camisa nueva en una de la tiendas.

Como una idea de último momento ambos se habían presentado, solo sus nombres fueron compartidos, nada más que valiera la pena comentar. Tuvieron sexo esa noche, un sexo casual y divertido, nada que fuera a repetirse; tiempo después eso fue lo que le confesó Yuan que pensó. Él no tenía interés en comenzar nuevas relaciones, puesto que ninguna de las anteriores había resultado bien para él; Shen Yuan vivía gran parte de su vida encerrado en un laboratorio trabajando en lo que amaba, perdido con frecuencia de todo y de todos, abandonarlo todo para salir a citas no era algo que hubiera contemplado. Pero en su mente, Binghe ya tenía muchas más salidas juntos planeadas; cenas en restaurantes que incluyeran té de jazmín en el menú y paseos por los jardines de bambú cerca de su residencia.

Así que fue una grata sorpresa cuando a la mañana siguiente al llegar a su nuevo trabajo, la primera persona a la que encontró frente al edificio fue nada menos que Shen Yuan, quien había trabajado en aquel lugar durante dos años ya. No fue fácil convencerle, pero al final consiguió una cita, a esa cita le siguió una segunda cita, luego una tercera y eventualmente muchas más, hasta que un día de pronto y al mirar hacia atrás podían contar con cinco años de relación estable.

Se conocieron a profundidad a través de su trabajo, se amaron por sus defectos y por cada nueva virtud descubierta, aprendieron a añorar el toque del otro y extrañar las mañanas en la cama los fines de semana.

Fue por ello que Binghe se sintió tan herido cuando creyó A-Yuan no quería casarse con él; para Binghe jamás habría otra persona, nadie a quien pudiera amar de manera tan honesta y la idea de que su amor fuera de alguna manera unilateral dolía.

Excepto que Shen Yuan lo amaba y deseaba casarse con él, ¿cómo podría Binghe darse por vencido entonces? Era una idea tan absurda incluso de contemplar, habían sido casi cuatro meses de búsqueda, el mayor tiempo que habían estado lejos el uno del otro desde que se habían conocido, pero aún si fuera un año, Binghe no pensaba detenerse hasta encontrarlo, era una promesa que se había hecho a sí mismo.

Hay tesoros en la vida que solo encuentras una vez y cuando lo haces, difícilmente puedes dejarlos ir.

 

......

 

Ning Yingying estaba mostrándole los últimos registros de objetos fuera de órbita, nada más que asteroides que se desviaban de su camino y algún cometa ocasional atrapado en la órbita gravitatoria de un planeta. El reloj acababa de marcar la media noche cuando por el intercomunicador llegó una interferencia, ambos lo miraron al instante alertas y escucharon cómo una voz cortada salía del aparato.

"...ntes. ¿Sistema?" Más interferencia y estática, palabras ininteligibles y sonidos ahogados. "...al estúpido satélite... casa".

Corrieron hacia el radio e inmediatamente despejaron cualquier interferencia que se interpusiera con la llamada entrante, la voz cuando se volvió a escuchar, era clara y entendible.

"Flotaré hasta el satélite usando el oxígeno presurizado para ganar velocidad y mantener la dirección correcta. Este es un viaje arriesgado con solo dos posibles finales. Si muero allá afuera y alguien logra encontrar esto, quiero que sepan que... Shang Qinghua, mi fantasma te atormentará desde el más allá por tu última gran estúpida broma y Binghe, incluso si debo esperar hasta una próxima vida para ello, juro que pondré un anillo de matrimonio en tu dedo. Shen Yuan, cambio y fuera".

Hubo un momento de silencio en espera de más, pero incluso si los sonidos apagados continuaron, Shen Yuan no volvió a hablar.

— ¿A-Yuan me escuchas? ¿Sigues ahí?

Pero claramente el intercomunicador de Shen Yuan, dañado como debía estar, no era capaz de dirigir la voz de este lado de la línea. Mientras Binghe terminaba de comprobar esto, Yingying  había estado rastreando la señal.

—Lo encontré, está cerca de la estrella Próxima Centauri.

—Mencionó que se dirigía a un satélite —respondió Binghe— ¿a cuál?

Ning Yingying revisó el monitor de nueva cuenta antes de contestar. —El único satélite registrado en esa zona es el satélite Jiu, así que allí es a donde debe ir.

—Informa a Yue Qingyuan que lo encontramos, ahora.

Ning Yingying salió corriendo para hacer lo que le indicaron y una vez solo, Binghe se acercó al intercomunicador de nuevo, sabía que Shen Yuan no podría oírlo, pero aun así no pudo evitar decirlo. —Espérame A-Yuan, ya voy por ti.

 

......

 

Tardaron una semana antes de poder partir y solo cuatro personas fueron aceptadas para ir. Luo Binghe quien de ninguna manera se quedaría atrás, Sha Hualing que sabía todo sobre mecánica y sistemas, Mu Qingfan que era un médico calificado, y su asistente.

Habían cargado combustible y oxígeno extra, en caso de que Shen Yuan no hubiera logrado llegar al satélite y tuvieran que buscarlo en aquella área del vasto espacio. El traje que debía portar era de un chillón color naranja, por lo que tenían esperanzas de encontrarlo aún si ese fuera el caso, Binghe esperaba que no lo fuera y Yuan hubiera llegado a salvo.

Tres días después de iniciar el viaje, una señal más fue captada, tanto en la central espacial allá en la Tierra, como en la nave que Binghe pilotaba.

"...bla Shen Yuan, capitán de la misión explorativa al planeta Gliese 581d, hablo desde el satélite Jiu en la órbita de la estrella Próxima Centauri, ¿hay alguien allí? ¿Hola? Por favor, respondan".

Luo Binghe no pudo evitar emocionarse al escuchar su voz de nueva cuenta e inmediatamente intentó responderle. — ¿A-Yuan? ¿A-Yuan me escuchas?

"¡Sí! ¡Binghe, te escucho! Estoy aquí".

Al oír su voz tan llena de alivio el corazón de Binghe se apretó en un puño y no pudo más que asegurarle que pronto todo estaría bien, él iba en camino, él rescataría a Shen Yuan sin importar el qué.

 

......

 

El viaje llevó un total de doce días, seis de ida y seis de venida. Shen Yuan estuvo en constante monitoreo durante todo el viaje y Mu Qingfan había recomendado mantenerlo dormido todo el tiempo. Luo Binghe no se opuso a la idea, no cuando el hombre le aseguró que aquello haría todo más fácil para A-Yuan. Una vez que aterrizaron a salvo en la Tierra lo habían trasladado al área médica de cuidados intensivos.

Shen Yuan había sufrido de una deshidratación severa y había perdido tanto peso que el riesgo de hipotermia continuaba siendo real. Le habían trasfundido una tras otra soluciones para reparar la deshidratación y ayudar todo lo posible a revertir la desnutrición que había sufrido, pero el proceso de curación era lento.

Entre sus cosas habían encontrado una grabadora con mensajes ocasionales que Shen Yuan había dejado, al principio acerca de su situación pero más tarde simplemente confesiones de su estado de ánimo y mensajes para Binghe. Yue Qingyuan, quien la había revisado en busca de pruebas de la razón de la falla en la nave de A-Yuan, se la había dado a Binghe para que dispusiera de ella una vez que obtuvo la información que necesitaba.

Binghe escuchó, día tras día, sentado junto a la cama de hospital de Shen Yuan sosteniendo su pálida mano entre la suya, todas y cada una de aquellas grabaciones. Hasta que llegó a la última de ellas.

"Hace frío aquí, creo que hay más mantas en el almacén de suministros, pero estoy demasiado cansado para levantarme a buscar más, yo..."

Silencio, una respiración cadenciosa, y entonces allí estaba otra vez.

"¿Binghe?, te mentí. Aquella noche, cuando nos conocimos y tuvimos sexo increíble, la verdad es que nunca pensé que sería solo una aventura de una noche.

Yo pensé... pensé que... este tipo caliente al que le había derramado el té encima era realmente genial. Y cuando probé el desayuno que habías preparado para mí antes de irte... yo... creo que supe que quería más mañanas como esa en mi vida"

Hubo unos cuantos murmullos inentendibles más antes de que la grabación se cortara, pero no importaba, porque lo más importante había llegado a los oídos destinados a escucharlo.

Luo Binghe recordaba ese día claramente, se había despertado mucho antes que Shen Yuan y lo había contemplado por horas hasta el amanecer, cuando la luz del sol se coló a raudales por la ventana a través de los huecos en la cortina. Sus dedos se habían movido inconscientemente hacia el cabello de Shen Yuan para cepillarlo a un lado y luego trazando los contornos suaves de su rostro. Hermoso, había pensado maravillado y fue solo cuando su propio estómago rugió en protesta que se levantó de aquella mullida cama para ponerse su ropa y encaminarse a la cocina para preparar un desayuno.

En un día común pan tostado y café habrían bastado, pero ese día Luo Binghe había querido impresionarlo. Sabía que la cocina era su fuerte, siempre lo había sido, así que reuniendo todos los ingredientes preparó malteadas, panqueques y omelet. En sus planes estaba el esperar a que Shen Yuan despertara para desayunar juntos e invitarlo a salir una vez más, pero una llamada de su madre pidiéndole fuera a casa cambió los planes y comiendo su parte con prisa, limpió el desorden de la cocina antes de entrar a la habitación de Shen Yuan otra vez. Había dejado el dinero que le había dado para la tintorería sobre la mesita de noche y dejado una nota escrita a mano justo al lado. Era su número de celular, junto con un pequeño mensaje para acompañar. Había acariciado aquel rostro una última vez antes de marcharse e incluso una vez que estuvo en casa de su madre no pudo hacer nada para borrar la sonrisa alegre que dibujaban sus labios.

Esperaba seriamente que lo llamara pronto para un nuevo encuentro, aquel tipo... había sentido que realmente le gustaba.

 

......

 

La tarde que compró el anillo de compromiso, fue su padre quien le acompañó para escogerlo. Luo Binghe podría haberlo hecho solo, pero su padre quien siempre había sido un romántico empedernido insistió.

Estuvieron por horas mirando los distintos anillos, pero Binghe seguía sin saber cuál era el correcto; ¿con diamantes o sin ellos? ¿Llamativo o sencillo? ¿Oro blanco, rosa o amarillo? Cuando sintió que su cabeza iba a estallar por el estrés su padre lo alejó de allí y lo llevó a comer algo antes de continuar buscando.

—Sé que quieres algo especial —le había dicho— pero no puedes guiarte por la apariencia del anillo en estos casos, no señor. Ese anillo, sea cual sea el que escojas, debe significar algo para ambos. Y mientras comprendas el significado, no importará que tan costoso o extravagante sea, será el correcto.

— ¿Estás seguro?

—Al cien por ciento, escucha, cuando de amor se trata no debes dudar, si amas a ese hombre ve a por él. Y no temas intentarlo.

Binghe casi pudo creer que su padre era realmente sabio y profundo en sus pensamientos aquel día, al menos hasta que su padre lo abandonó a la entrada de la joyería para ir a comprar más de esas novelas eróticas de las que tanto disfrutaba.

Sin embargo, le había dado un buen consejo, por lo que no pudo reprocharle del todo. El anillo que había elegido al final resultó ser una sencilla banda de oro amarillo, sin diamantes ni otras piedras preciosas. Creyó que luciría bien en Shen Yuan, que apreciaba el decoro por encima de todo y que buscaba sobresalir por sus virtudes antes que por sus posesiones.

Y cuando el dependiente del lugar le preguntó si deseaba grabar algo en el anillo, al recordar las palabras de su padre, no dudó en aceptar.

Cuando un año después de todo el incidente Shen Yuan estuvo completamente bien y todo estuvo organizado, ambos se casaron en medio de una pequeña celebración llena de familia y amigos. Hicieron sus votos, bebieron de sus copas, realizaron las reverencias correspondientes y Luo Binghe finalmente tuvo la dicha de observar el anillo, que hacía tanto tiempo que había conseguido, adornar la mano de Shen Yuan.

Horas más tarde los invitados se habrían marchado y Binghe habría desnudando prenda por prenda la pálida piel de Shen Yuan, los trajes rojos olvidados en el suelo y luz de luna como única fuente de iluminación. Shen Yuan movió su mano para acunar el rostro ajeno y al hacerlo un destello de luz en su mano provino desde el anillo que ahora portaba. Cuando Shen Yuan vio aquella inscripción por segunda vez en su vida, sonrió. Si vis amari, ama, "si quieres ser amado, ama", pensó que era bastante adecuado.

Binghe besó sus labios entonces, y ninguno pudo pensar en nada más.