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mystery boy (not so mysterious)

Summary:

Lance se enamora de una chico misterioso (no tan misterioso) que va a la cafetería donde trabaja.

Flufftober 2021
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Notes:

No sé como quedó, pero hice mi mejor intento *cries*

Prompt 5: coffee shop

Work Text:

Lance amaba su trabajo.

No es que fuera algo impresionante o increíble, solo era hacer café, pero amaba hacer café y en especial trabajar en aquella cafetería. Aunque cualquiera que lo conociera, en especial sus compañeros de trabajo, sabría que amaba su trabajo solo por el chico misterioso.

El chico misterioso no era tan misterioso; sabían que era de su misma universidad, sabían que su nombre era Keith, pero cada vez que iba a la cafetería se sentaba en la ventana o en la terraza, pedía lo mismo y se quedaba leyendo o solo mirando el paisaje por un buen rato.

No se sabe cómo ni porque, Lance quedó prendado de él. Cuando Keith estaba no dejaba de dedicarle un par de miradas que muy pocas veces eran captadas, le dejaba un par de galletas extras e incluso una vez le invitó un café extra diciendo que era el día de café gratis. Esto último le hizo mucha gracia a Katie y a Hunk en su momento, normalmente ellos solo miraban como el moreno caía cada vez más por el chico misterioso no tan misterioso.

—Puedes dejarle tu número—aconsejó Hunk una vez cuando estaban los tres en la cocina con casi ningún cliente.

—Sí, quizás en la servilleta—secundó la chica ordenando algunas tazas en el estante aéreo.

Lance bufó rodando los ojos—. Si fuese así de fácil ya lo habría hecho.

—¿Entonces que te detiene? —cuestionó Katie, alias Pidge como le decían sus amigos, yendo al mostrador a buscar algunas cosas.

El moreno quedó en silencio sin saber cómo explicar el cómo se sentía, era una nueva sensación, se suponía que era él quien dejaba a las personas sin aliento no al revés y, además, quien le producía eso ni siquiera se daba cuenta. Por el amor de Dios, se sentía tan nervioso cuando pasaba a su lado como un quinceañero.

Pidge suspiró volviendo frente al chico—. De acuerdo, esto es lo que haremos.

Lance y Hunk la miraron intrigados mientras esta se sacaba su delantal y libreta de pedidos, luego le pidió a Lance que se sacara su delantal de barista lo cual el chico hizo algo confundido. Pidge se puso el delantal de Lance y luego le pasó sus cosas al moreno.

—Listo, por hoy serás mesero.

—¿Por qué no lo vi venir? —suspiró rendido. Se quería quejar, pero la idea de estar un poco más cerca de Keith le entusiasmaba a la vez que le aterrorizaba. —Pero aun no sabes hacer bien algunos cafés.

—Sobreviviré—sonrió la chica acomodando su cola de caballo. Lance solo suspiró.

Vamos, Lance, es solo entregar café, no es nada del otro mundo. Tu puedes. Tu puedes. Tu puedes.

—Oh, ahí llegó—señaló Hunk.

—No, no puedo—dijo con la intención de sacarse el delantal, pero al final fue impedido por Pidge quien le frunció el ceño mientras le entregaba la libreta de pedidos.

Lance suspiró y salió a tomar el pedido.

Cada paso que daba se sentía un poco más mareado, Keith estaba sentado al lado de la ventana que daba la vista al parque mirando con una mano apoyando su mentón. Como era primavera los árboles estaban comenzando a florecer, los pétalos a veces eran arrastrados por el viento pareciendo que lloviesen flores. La vista era demasiado hermosa y se podía entender porque el chico miraba con atención la escena a través de la ventana. 

Lance carraspeó sacando a Keith de su ensoñación, este giró su cabeza encontrándose con la mirada nerviosa del chico, pero si la notó no le tomó mucha importancia, aunque Lance notó que el chico le sostuvo la mirada por más tiempo de la que se debería.

—Buenas tardes, ¿Qué va a ordenar? —preguntó cordialmente.

—Un cappuccino y una rebanada de pastel—dijo para luego girarse a ver por la ventana.

Lance tragó grueso asintiendo para luego retirarse, al entrar a la cocina soltó el aire contenido. Se calmaba a si mismo mientras veía por la pequeña ventanilla que daba al mostrador a Pidge y a Hunk trabajando. Inhaló aire manteniéndolo por un par de segundos para luego pasar al mostrador.

—Quiere un…

—Cappuccino, siempre pide lo mismo—interrumpió Pidge dándole una taza de café humeante para luego con la leche darle la forma de un corazón arriba.

Claro que Lance sabía que Keith siempre pedía cappuccino, él se los preparaba.

Lance asintió en agradecimiento sacando también una rebanada de pastel de la vitrina, eligió el especial del día el cual era relleno de mermelada de frambuesa. Puso las cosas en la bandeja y rezó esperando que no se le cayeran por los nervios. Sorprendentemente caminó sin vacilar dejando las cosas en la mesa sin que Keith se inmutara en verlo.

—Le traje una rebana de pastel del día, espero lo disfrute.

Keith se volteó a ver la taza de café y el pastel de la mesa, de inmediato tomó la taza soplando levemente y tomó un sorbo. Lance vio por un momento como el chico hacía una mueca.

—¿Lo hiciste tú? —preguntó tomando desprevenido a Lance quedándose mudo por un segundo.

—No, no, si algo está mal yo…

—Está rico, pero me gusta cuando los haces tú—bajó la taza de café y se giró a ver por la ventana.

Lance se quedó mudo, de verdad se quedó mudo, ni siquiera podía respirar. Caminó de manera automática a la cocina sin mirar atrás y en cuanto cerró la puerta se desplomo sonriendo como un chico de quince años que acababa de recibir su primera confesión de amor.

De pronto sintió la puerta dejando a entrar a Katie mirándolo sorprendida. —Dijo que mi café estaba rico.

Lance se levantó aun emocionado—Dijo que prefería los míos.

Ambos lanzaron gritos silenciosos para que no se escuchara afuera, se tomaron de las manos y comenzaron a saltar como niños pequeños que consiguieron pasar su videojuego en el nivel más difícil.

—¡Vayan a trabajar! —Koran salió de su oficina con el ceño fruncido viendo como sus empleados actuaban de forma infantil.

—Sí, señor—dijeron al unísono saliendo de la cocina.

La siguiente media hora no fue muy movida, solo un par de clientes aparecieron a los cuales Lance se encargó de atender, de vez en cuando le dedicaba alguna mirada a Keith quien a veces también se las regresaba. Katie se encargaba de hacer los cafés y Hunk estaba en caja haciendo las boletas para cuando se tenga que cobrar.

Así pasaron un tiempo más hasta que el chico misterioso no tan misterioso se levantó finalmente para retirarse, llamó la atención que pagó su comida en caja en lugar de en su propio asiento con el mesero, algo que sentó mal a Lance ya que quería interactuar con él una vez más. Se acercó a la mesa para retirar su taza, fue entonces cuando se dio cuenta que bajo esta había una servilleta con algo escrito.

’Llámame 567-xxx-xxx’’

Entonces Lance si se iba a desmayar. Si nadie lo sostenía por los próximos 5 segundos se iba a estrellar en el suelo y no le importaría el escándalo que produciría. Por el amor de Dios, ¡Que alguien lo sostenga que ya se cae!

—¡Lance!

—¡Oh por Dios, se desmayó!

Keith de verdad era alguien misterioso.

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