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Dentro de la tina, dándose un relajante baño luego de semanas de consecutivas patrullas, Dick tomó la espuma sobre el agua y distraídamente comenzó a jugar un poco con ella.
—¿Quieres también unos patitos de hule?
Sorprendido, miró hacia la puerta, descubriendo a Slade allí, ni siquiera lo había escuchado abrirla, avergonzado bajó las manos bajo el agua. Slade ingresó al baño.
—No te escuche llegar.
—Ya veo —susurró, en un tono bajo y divertido.
Dick dejo de sentirse avergonzado, Slade lo había visto en sus peores momentos, jugar en la ducha estaba lejos de ser uno de ellos.
—¿Quieres unirte a mi?
Slade lo miró durante un largo segundo antes de comenzar a quitarse el traje naranja y negro.
Slade se deshizo de la ropa interior protectora y entró a la tina, Dick se movió permitiéndole ocupar un lugar detrás de él, se posiciono entre las piernas abiertas del hombre mayor, recostó su espalda contra su pecho y enseguida sintió los brazos de Slade rodeándolo.
Ambos permanecieron en silencio dentro del agua tibia durante varios minutos, Dick había cerrado sus ojos y recostado su cabeza en el hombro de Slade para mayor comodidad, sonrió al sentir la barbilla del otro contra su sien, eso era un gesto realmente cariñoso viniendo de Salde, la posición en la que se encontraban realmente lo era.
—¿Qué es tan divertido, pajarito?
—Tu siendo cariñoso
—Mmm—dijo contra su cabello—, es que quiero follarte más tarde.
Dick rió, abrió sus ojos y ladeo su cabeza para verlo.
—Y yo aquí creyéndote un romántico empedernido.
—Ese eres tu, siendo todo dulce y moviendo tus pestañas en mi dirección en cada oportunidad.
—Si, claro. —Dick bufo y miró al frente esperando ocultar así el sonrojo en sus mejillas.
—Tus ojos gritan por mi cada vez que me ves, Richard —susurró en su oído.
—Puedo decir lo mismo, eres todo menos sutil.
—¿Por qué debería serlo? —Tomó la barbilla de Dick para ladear su rostro—. Me gusta mirar lo que me pertenece.
Dick sintió un calorcillo originarse desde su vientre, lamio sus labios y movió a propósito sus pestañas hacia Slade.
—Sé que crees me parece sexy tu posesividad, pero déjame decirte estas equivocado.
—¿Oh? —susurró, acercando su boca a la de Dick.
—Si, muy equivocado —dijo sin aliento y mirando los labios del otro.
Vio sus labios curvarse en una lenta sonrisa arrogante, Dick sintió entonces la mano de Slade envolviéndolo en un firme apretón bajo el agua.
Gimió sin dejar de mirar al otro hombre.
—Sabes que esto es mío… —Comenzó a mover el puño bajo el agua— Tú eres mío.
Slade junto sus labios en un beso lento, Dick llevó su mano a la nuca del otro y lo instó a volver el beso más profundo.
Dick se perdió en el calor del beso, en el placer, en la sensación de pertenecía que Slade le hacía sentir, en el deseo que hacía bombear más rápido su corazón, se perdió en el amor crudo que lo hacia sentir libre y vivo.
