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la esperanza es esa cosa con plumas

Summary:

Stiles tiene diez años cuando salva a los Hales de un edificio en llamas y a Derek de una bala de acónito, y esto establece un patrón que parece proseguir indefinidamente.

Traducción.

Work Text:

La esperanza es esa cosa con plumas

que se posa en el alma,

y entona melodías sin palabras,

y no se detiene para nada,

 

Y suena más dulce en el vendaval;

y feroz tendrá que ser la tormenta

que pueda abatir al pajarillo

que a tantos ha dado abrigo.

 

La he escuchado en la tierra más fría

y en el mar más extraño;

mas nunca en la inclemencia

de mí ha pedido una sola migaja.

Emily Dickinson

 

 

Ya se ha pasado la hora de ir a la cama - sabe que la Sra. McCall está dormida en el sofá con una copa de vino a medio terminar peligrosamente cerca de su mano abierta, y los ridículos ronquidos producidos por el asma de Scott son familiares y reconfortantes en su oreja, pero no puede dormir. Algo se siente tenso y mal en su cuerpo, como si quiera quitarse la piel y músculos hasta que no le perturbase nada más que los huesos. La última vez que se sintió así fue hace casi ya dos años, y Mamá no había sobrevivido a la noche. 

Papá está trabajando en el turno de noche, razón por la cual está acurrucado con su mejor amigo en una noche de escuela, y él - él no puede quedarse aquí, no ahora mismo, no así. Apenas se ha puesto la ropa y los zapatos cuando Scott se está removiendo despierto, frotándose los ojos y parpadeando lentamente. “¿Stiles?” su boca se abre demasiado con la palabra, los ojos un poco demasiado abiertos y - y vale, quizás Stiles debería de haber pensado en esto, porque solamente han pasado unos pocos meses desde que Scott se despertó con alguién más huyendo en medio de la noche, y hasta el momento el Sr. McCall no ha regresado. 

“No estaba - no puedo,” Stiles suelta el aire por sus labios fruncidos, y le lanza los vaqueros a Scott a la cara, “no puedo dormir, o quedarme quieto, y la luna está realmente brillante, así que vamos al bosque. De noche es genial.”

En realidad tiene el aspecto de que haya oscuridad y animales salvajes en la noche, pero Scott se pone los vaqueros y las deportivas y le sigue por la puerta de atrás. 

Han estado caminando en silencio durante quince minutos, Stiles cogiendo hojas de ramas bajas cada media docena de pasos para hacerlas pedazos, cuando lo huele. Se detiene, lo suficientemente repentino como para que Scott se choque con él con un ruido sordo. 

“¿Hueles eso?” pregunta, estirando el cuello hacia arriba como si eso fuera a ayudar en algo. 

Scott respira hondamente detrás suyo, y Stiles sabe que lo huele cuando se pone rígido a su espalda, “Humo, eso es humo, oh Dios mío, el bosque está en llamas, tenemos que irnos, ahora.” 

Scott intenta alejarse corriendo, pero Stiles le agarra de la mano y se niega a moverse. Probablemente Scott podría liberarse, pero se muestra reticente de dejar a alguien del mismo que se muestra reticente de quedar solo él. “No - bueno, si, es humo, pero no es humo de campamento, ¿verdad? Lo que se quema no es madera.”

Aún sigue tenso como un palo, pero Scott coge otra vez aire, dice, “Huele como aquella vez en la que Mamá se olvidó de que había metido el Tupperware en el horno antes de que lo precalentara.”

“Deberíamos ir a comprobarlo,” dice Stiles, yendo ya hacia el olor. Scott gimotea para mostrar su desacuerdo, pero su mano sigue unida a la de Stiles así que le sigue. “Mira, no es como si pudiéramos llamar al 911 y decir que hay un incendio en algún sitio de Beacon Hills, primero tenemos que saber donde es antes de hacer nada.” 

“¿Por qué tenemos que hacer algo?” pregunta Scott, pero ha dejado de resistirse y está yendo al ritmo de las zancadas de Stiles, porque la madre de Scott es una enfermera, y el padre de Stiles es el sheriff, así que si han aprendido algo es que siempre haces algo. 

La peste se ha vuelto casi insoportable para cuando Stiles se da cuenta de que sabe de donde proviene, y luego está corriendo, tirando de Scott tras él mientras esquiva árboles y entra a un claro en el que quizás ha estado una vez. 

La Casa Hale está en llamas, y el humo es lo suficientemente denso como para que Scott empiece a toser, lo que es suficiente como para que Stiles empiece a apartarle a empujones. “Vete de aquí, busca ayuda.” 

“¡Ven conmigo!” demanda, la cara con un color rojo poco sano. 

“No puedo, alguien tiene que despertarles y sacarles, y alguien tiene que buscar ayuda, y tú tienes asma, Scott, así que no vas a ser tú el que se meta en un edificio en llamas y lleno de humo, ¿vale? Tú - ve en busca de la casa más cercana y llama a la puerta hasta que te dejen entrar, y asegúrate de que envíen a los bomberos, ¿vale?” Scott sigue con aspecto tozudo y aterrado, y Stiles puede notar el calor de las llamas en su nuca, así que le pega un empujón, intenta que su voz suene como la de su padre cuando dice, “¡Vete!” y debe de tener algo de éxito porque Scott lo hace. 

Luego está encarando una casa en llamas, y se echa la capucha de su sudadera sobre la boca antes de abrir la puerta y entrar dentro. Está el Sr. Hale dormido - espera que esté dormido - en el sofá, al lado de - Stiles cree que ese es su hermano pero hay demasiados Hales, quien puede seguirles la pista. Se acerca a toda prisa y empieza a sacudirle, puede ver el movimiento del pecho del hombre así que sabe que está vivo, pero no se está despertando. 

Se aparta la capucha para poder gritar, “¡Sr. Hale! ¡Tienes que levantarte, hay un incendio! ¡Sr. Hale, levántese!” Nada, ni siquiera se menea, los dos están respirando profundamente como si estuvieran teniendo el más pacífico de los sueños, y Stiles va a llorar. “¡Despertaos, despertaos, despertaos!”

Hay un momento, en el que todo lo que Stiles puede escuchar es la sangre fluyendo por sus oídos y no el rugido de las llamas o los crujidos de la madera, luego con un violento y silencioso pop todo regresa y ambos hombres están despertándose con un jadeo, abriendo los ojos y poniéndose de pie de un salto. 

“Vuestra casa está en llamas,” dice débilmente Stiles, cuando ambos pares de ojos se posan en él, en caso de que no hayan notado las llamas o el calor o el modo en el que se está volviendo más y más difícil ver con todo este humo, que huele un poco como si estuviera quemando madera, pero que recuerda sobre todo a Stiles a algo químico y nauseabundo. “Deberíamos de ir a por todos y salir, ahora.”

El Sr. Hale maldice, “Peter, coge-” pero el otro Hale, Peter, ya está yéndose corriendo, con suerte en busca de los otros. Luego el Sr. Hale le coge en brazos y le lleva a la puerta, diciendo, “Quédate fuera, quieto ahí,” y Stiles ya está asintiendo con la cabeza cuando están a tres pasos de la puerta, y el Sr. Hale simplemente - se detiene. Stiles puede notar como sus músculos trabajan y se tensan, pero no se mueven a ningún sitio. Hay algo horrible en la expresión del otro hombre cuando apoya a Stiles en el suelo y presiona una mano contra lo que parece aire. “No,” respira, una vez, antes de decirle a Stiles una vez más, “Sal afuera,” y darse media vuelta. 

Stiles - a Stiles se le da mal hacer lo que le mandan, y vuelve a entrar de un brinco y cruza la línea que el Sr. Hale parece incapaz de cruzar, pensando en cables de luz y gas pero maniobrando con facilidad por los cuatro pasos de espacio que han detenido al Sr. Hale. Luego escucha llantos desde la escalera a su izquierda, y ya las está subiendo de dos en dos antes de que recuerde que se supone que tiene que estar afuera. 

Sigue el llanto hasta el cuarto del bebé, hasta un infante que apenas llega a dos años con otros tres niños más jóvenes que están acurrucados a su alrededor, y cuando cuatro pares de ojos se enfocan en él con desesperación, se hace mucho más difícil respirar de lo que puede ser explicado por el humo y las carreras y el pánico. Pero algo gruñe en la casa, y Stiles se está lanzando hacia delante para coger al niño en brazos, intentando sujetarle como ha visto que hacen los padres en el hospital, y agarra una de las manos de las chicas y dice, “Todas vosotros, seguidme, vale,” y recibe asentimientos solemnes y le siguen suaves pasos escaleras abajo que están lo suficientemente calientes como para que Stiles piense en la playa y en pegar saltos por la arena cuando esta quema demasiado como para pisar firmemente. Llega hasta abajo, intenta guiarles a todos por la puerta y - no puede. Él se puede mover bien, pero sus brazos que sujetan al niño no se mueven, y siente que está jugando en un juego de tira y afloja invisible con medio cuerpo por fuera de la línea invisible y las manos con el niño en la otra. 

“Venga,” dice a los otros tres niños, y la chica cuya mano había estado sujetando y el chico cruzan a su lado sin problemas, pero la otra chica no puede, y parece aterrada cuando empuja contra algo que Stiles no puede ver o sentir. “Toma,” la da al niño, y ella echa ambos brazos a su alrededor para mantenerle recto, “Voy a llevarles a fuera, pero luego voy a volver a por ti, ¿de acuerdo?” Ella asiente, y luego Stiles está agarrando manos y tirando de los niños por la puerta, apremiándoles a que vayan con una niña que es más o menos de su edad que se encuentra con él a medio camino y les envuelve a ambos en un abrazo. Mira y ve a un par de niños mayores que él detrás de ella antes de entrar dentro de nuevo. Está casi seguro de que escucha una sirena de policía en la distancia, y espera no estar inventándoselo. 

Encuentra al Sr. Hale con sus brazos envueltos alrededor del niño y la niña, y unos cuantos adultos discutiendo con otros adultos con niños en sus brazos, y Stiles no sabe qué puede ser tan importante como para que no puedan gritarse en la calle. “¡Perdonad!” grita, y todos se quedan callados, le ven allí por primera vez, “Pero vuestra casa está en llamas, así que deberíamos de irnos ahora.” 

La Sra. Hale le lanza a los adultos que hay en su lado de la línea una mirada triunfante, y algo se cae al lado de su cabeza, y oh dios mío, la casa está colapsando, no tienen tiempo para que los adultos sean estúpidos. “¡Vamos!” y luego le están arreando hacia la puerta junto con el resto, por fin, gracias. Pero mira dentro una vez que han salido para ver que sigue habiendo gente en falta, que todos esos que estaban en el otro lado no les han seguido, y no, no, no

Stiles escapa de las manos que quieren aferrarle y vuelve a entrar en la casa por tercera vez, tiene que esquivar dos veces pedazos de madera ardiendo que caen, se queda frente a ellos de nuevo, “¡Vamos!” 

La Sra. Hale frunce el ceño, “Cielo, gracias, nos has salvado, pero tienes que irte ahora, ahora mismo, ¿vale? Vuelve afuera.”

Stiles se la queda mirando, porque no ha hecho nada, no ha salvado a nadie, porque siguen en la casa, los niños y los adultos, y no se van a morir, van a morirse, igual que su madre. “Venid conmigo.”

“No podemos,” el Sr. Hale lanza su voz suave con amabilidad, aferrando a ambos hijos insoportablemente fuerte, “simplemente no podemos, vale, tienes que salir o te vas a hacer daño.” 

Van a morir, es que no lo entiendes, así que Stiles se acerca a ellos, casi inmediatamente tiene manos que intentan empujarle lejos pero se agarra a una, mira a los ojos atormentados del otro hombre de antes - Peter, cree - y dice, “Si, si podéis.” 

Peter se ríe, no es nada gracioso, y dice, “De verdad que no podemos, pero tú si puedes, así que tienes que irte.” 

Stiles está - Stiles está furioso, quién se creen que son, para morirse y dejar a esa gente de fuera solos, una estúpida línea o no, van a vivir, no van a dejar detrás a esa gente para que llore por las noches en la almohada o que tengan unos corazones que latan demasiado deprisa por la pena y pulmones que olviden respirar. 

“SI PODÉIS,” ni siquiera puede llamar a eso un grito, es un chillido, agudo y fuerte contra su ya destrozada garganta, y cuando tira de Peter hacia delante está la misma sensación de antes - un momento de aterrador silencio y quietud antes de que suene a que Stiles ha pinchado un agujero en el aire y Peter está cruzando a trompicones la línea, apoyando sus manos contra el umbral en llamas con una expresión de puro shock, igual que el que hay en los otros cuando Stiles mira hacia atrás. Empuja al hombre mayor para que se acerque más a la puerta y regresa para recoger al infante del flojo agarre del Sr. Hale y dice, con severidad, “Si podéis, podéis iros ahora, tenemos que irnos, ¿vale?” Parece funcionar, porque lo hacen, esquivando escombros en llamas y alejándose de los crujidos y gemidos ominosos de la casa que de por seguro se va a caer encima de ellos. 

Todos los Hales se esperancen por el jardín para ver como se quema su casa y Stiles por fin siente como recede la adrenalina cuando la Sra. Hale le aúpa - es grande para su edad, y ella parece tan pequeña que no sabe cómo, pero lo consigue - y repite su gratitud en su pelo mientras observan como la sección izquierda de la casa colapsa sobre sí. La casa es un caso perdido, no es nada más que llamas y fuego y un olor horrible y amargo en la nariz de Stiles, pero todos los Hales han salido y están a salvo, así que van a estar bien. 

Stiles no la ve hasta que está siendo aplastado entre dos cuerpos femeninos, una chica echándose alrededor de la Sra. Hale y de él en el proceso mientras grita. No puede discernir las palabras, solo que son desesperadas y llenas de dolor. Quiere decir algo, pero se encuentra con que hay algo parecido al miedo atascado en su garganta; y si se han dejado a alguien dentro, hay demasiada gente, y si se han dejado a uno. Ya casi ha reunido el valor de interrumpirlas cuando están corriendo, y se aferra con fuerza a la Sra. Hale, porque se está moviendo demasiado rápido de lo que debería una mujer que lleva consigo a un niño de diez años.

Solamente abre los ojos cuando se detienen - y la Sra. Hale le tira al suelo, gruñendo y - oh dios mío, debe de haber inhalado más humo de lo que pensaba porque cree que la Sra. Hale se ha transformado en un lobo negro gigante de ojos rojos, y la otra chica está arrodillada al lado del cuerpo de alguien y llorando. 

Mira a la que de verdad espera que sea la Sra. Hale, quien está en mitad de un intento de despedazar a un grupo de gente, y se arrastra hacia los otros dos. La chica está agarrando con fuerza la mano del chico, está devastada y no difícil ver por qué, con un agujero de bala en medio de su pecho en donde Stiles está bastante seguro que está el corazón y- y algo negro y espeso está recorriendo sus venas por debajo de la piel. Stiles le reconoce - le conoce, solo un poco, o quizás simplemente ha oído hablar de él, pero su visión ya está un poco perjudicada con las lágrimas contenidas cuando dice, “Hola, Derek.”

Parecen darse cuenta de que está allí por primera vez, el cuello de la chica se gira en seco mientras que la cabeza de Derek se mueve a un lado un poco para que Stiles pueda mirar a sus ojos avellano-azulados febriles, “Ey.” Su pecho comienza a moverse como si le resultara difícil respirar. Stiles posa una mano sobre un hombro ensangrentado, con cuidado de no soltarse sin querer de la piel resbaladiza, y agarra la mano libre de Derek para entrelazar sus dedos. Su pecho se mueve más suave, respirando aún demasiado rápido y brusco, pero de manera más controlada. Hay un grito y el sonido de lo que Stiles está seguro que es carne arrancada, pero aunque hubiera querido mirar para comprobarlo, no parece ser capaz de apartar la mirada de los ojos de Derek. “¿Te conozco?” pregunta, su voz lo suficientemente débil como para que Stiles tenga que acercarse mucho más para poder oírle. 

“Trabajas en la biblioteca, los fines de semana,” dice, moviendo la mano hacia la herida sangrante sin saber realmente por qué. Está demasiado oscuro como para ver con propiedad, pero - está bastante seguro de que la sangre no debería de tener ese color, era un tono demasiado oscuro como para ser normal. 

“Leíste a Nancy Drew,” hay algo parecido a la diversión en su voz, pero sus ojos se estaban cerrando y la chica a su lado comenzó a sollozar. Una mujer grita, y Stiles estaría preocupado excepto que no cree que la Sra. Hale tenga las cuerdas vocales necesarias como para emitir ese sonido ahora. 

Stiles mueve su mano al agujero de bala, la sangre está caliente entre sus dedos y presiona hasta que los ojos de Derek se vuelven a abrir y encuentran los suyos, “Vas a estar bien.”

Los labios de Derek se mueven, como si estuviera intentando sonreír, “No lo estaré.”

Stiles está harto de estos Hales, y de todas las cosas que no pueden hacer, como despertarse y salir de una casa en llamas y vivir. Presiona más, y tampoco cree que la sangre haya de estar así de caliente, porque cree que si pudiera ver bien estaría burbujeando debajo de su mano. La chica jadea y se aparta apresuradamente mientras los ojos de Derek se abren como platos y Stiles dice, “Vas a estar bien,” y presiona con más fuerza, y esta vez - intenta pensar en cómo se sintió cuando el Sr. Hale se despertó, en cuando arrastró a Peter a través de esa línea que no podía ver, y recuerda al callado y huraño Derek colocando libros mientras Stiles le miraba en secreto por encima de páginas mustias y amarillentas. La boca de Derek se abre como si quisiera gritar, pero no pudiera encontrar el aire, y Stiles añade todavía más presión, se pregunta cuánto calor puede soportar el cuerpo antes de combustionar, y fuerza a que entre fuego en Derek, quema incluso las líneas negras que no puede ver, y nota como se remueve la carne debajo de sus dedos cuando repite, “Vas a estar bien,” con sus ojos clavados en los de Derek antes de quedarse inconsciente. 

 

 

Se despierta estando todavía en el bosque con la voz angustiada de su padre, y suelta un gruñido de queja aún cuando se hace un ovillo, lo suficientemente despierto como para darse cuenta de que está en el regazo de su padre pero no lo suficientemente espabilado como para sentir vergüenza por ello. “Me duele la cabeza,” gimotea y usa unas manos débiles para aferrarse a la camisa de su padre y presiona su frente contra su pecho. 

“Oh Dios,” se ahoga, y Stiles está siendo abrazado imposiblemente cerca y nota lágrimas contra su cuello, lo que es suficiente para que haga aspavientos, probablemente golpeando a su padre en el proceso cuando abre los ojos y agarra el rostro de su padre, mira horrorizado a unos ojos rojos y una mandíbula temblorosa. 

“¿Estás bien?” demanda Stiles, y sus manos presionan ahora contra el torso de su padre, “¿Estás herido? No estés herido.”

Él niega con la cabeza antes de volver a estrechar a Stiles contra él, una mano acunando la cabeza de su hijo. Stiles mira por encima del hombro de su padre, y ve como uno de los ayudantes de su padre habla con la Sra. Hale, quien tiene un brazo echado por encima de la chica de antes y el otro alrededor de Derek. Stiles siente como se le escapa la tensión del cuerpo y colapsa con más fuerza contra su padre, porque Derek parece estar entero y sano y ni remotamente cerca de morirse. La chica le ve y sonríe. Ella mueve la cabeza hacia su madre, luego hacia donde está seguro que hay unos cuantos cadáveres, y guiña el ojo. 

Él también la guiña el ojo, porque entiende los secretos, se le dan bien, y presiona un beso contra la sien de su padre antes de volver a cerrar los ojos, porque todos están bien, y a salvo, y su padre está aquí, y permanecer despierto parece necesitar de mucho esfuerzo ahora mismo.

 

Se despierta en la cama de su padre con Scott curvado a su alrededor como un pulpo, y tiene demasiado calor por haber pasado la noche compartiendo calor corporal, y también huele a humo y puede notar un leve dolor en las zonas donde la madera ardiendo y las llamas le lamieron la piel. Su padre no está por ninguna parte, y ni de coña va a levantarse sin despertar a Scott, así que no lo va a intentar. Solo consigue unos centímetros de espacio entre ellos y una sonrisa que estira su labio partido antes de que Scott esté despierto y lanzándose de nuevo hacia él, golpeando su frente contra la de Stiles con tanta fuerza que hace daño pero se ríe de igual modo. 

“¡No es gracioso!” dice Scott, con las pupilas dilatadas y pánico en la fuerza que usa para agarrarle. “¡Tú - tú no te despertabas, y mamá tuvo que vendar todas tus quemaduras, y tu padre estaba llorando vale! Y yo - yo estaba -”

Según Jackson son demasiado mayores para los abrazos, pero Jackson es un idiota, así que les hace rodar para poder poner su peso sobre Scott y presiona sus mejillas juntas, y sip, están pegajosas con lo que Stiles está bastante seguro que son lágrimas secas. Stiles es el peor amigo e hijo del mundo, porque Scott es un llorón, lloró cuando se fue su padre aun cuando Stiles estaba bastante seguro de que era el peor padre del mundo (se da cuenta de que igual no es justo comparar al resto de la gente con su padre) y siempre que Jackson es un capullo, y la otra semana lloró cuando Greenberg se cayó se rompió la nariz, pero no había visto llorar a su padre desde Mamá, así que si hay un infierno, probablemente va a ir de cabeza. Así que abraza a Scott hasta que deja de sentirse que va a hacerse pedazos. 

Bajan abajo dando tumbos, las manos todavía unidas hasta que entran en la cocina para encontrar a su Padre y a la Sra. Hale sentados en la mesa. Se aparta de Scott para quedarse de pie frente a su padre, quien ha girado su silla para poder echar los brazos alrededor de su hijo, con más cuidado con las quemaduras de lo que ha tenido Scott, pero eso solo hace que Stiles quiera abrazarle más fuerte. Cuando se aparta, hay una pena en su rostro que Stiles no había querido volver a ver allí jamás, y especialmente no por él. 

“Lo siento,” dice, sube una mano para pasarla por la arruga que hay entre sus cejas, como si con eso también pudiera llevarse la preocupación. 

Papá suspira, “Me has dado un susto de muerte, chaval.”

“Lo siento,” repite, miserable de un modo que solo la culpa puede conseguir. 

“Tú - no lo hagas de nuevo, ¿vale?”

Stiles mueve sus ojos hacia la Sra. Hale, quien le sonríe. Piensa en ella tras esa línea invisible, su calmada resignación ante su destino de quemarse viva con su familia y ni siquiera suena muy convincente para él mismo cuando vuelve a mirar a su padre y dice, “Lo intentaré.”

La sonrisa que le da es algo resignada, y despeina el pelo de Stiles y dice, “Debería de haberte educado peor.” 

Stiles arruga la nariz, porque qué se supone que significa eso, pero antes de que pueda preguntar la Sra. Hale está poniéndose de pie, tirando de él para abrazarle, y estos son muchos abrazos ya de mucha gente, pero sus brazos se echan alrededor de la cintura de ella, y ella parece tan pequeña que es difícil recordar la fuerza que esconde dentro. 

“Stiles,” sus mano acunan su cara, y por primera vez se da cuenta de que la Sra. Hale es muy, muy hermosa. Derek tiene sus ojos. “Lo que hiciste fue una imprudencia, y peligroso. Pero te debo - tanto, y no puedo agradecerte lo suficiente por lo que has hecho.”

“¿Pero todos están bien, verdad?” la pregunta, su corazón latiendo más deprisa por la ansiedad, “¿incluso Derek?”

“Probablemente no vamos a volver a tener una reunión familiar en Beacon Hills en la vida, pero todos van a estar bien,” dice ella, y definitivamente hay un tono de exasperación afectuosa en su voz, eso lo reconoce, es el tono que más hace que pongan su padre y la Sra. McCall, “gracias a ti.” 

“Cuando quieras,” dice sin pensar, pero lo dice en serio, en serio, quemaduras, miedo, cosas que no entiende, y padres y mejores amigos aterrados incluidos, lo haría de nuevo. 

Su padre suelta un quejido y Scott grita en protesta, pero de algún modo la cara de la Sra. Hale se suaviza todavía más antes de presionar un beso en su frente. 

 

Es consciente de la existencia del Dr. Deaton de un modo vago, pero cuando se presenta en su puerta durante esa hora que tiene entre que llega a casa del colegio y su padre llega a casa del trabajo, no puede evitar pensar que la expresión que lleva es un poco dramática. 

“¿Licántropos?” pregunta, haciéndose a un lado para dejarle entrar. 

Él mueve la cabeza alrededor, como si la Sra. Louis fuera a empezar a apuñalarle con las tijeras que usa para dar forma a sus arbustos, y Stiles empieza a reírse inmediatamente. “Me dijeron que no te habían dicho nada,” dice, cerrando la puerta detrás de él. 

Stiles le conduce hacia el salón y se acurruca en el sillón de su padre. El Dr. Deaton se sienta en el extremo del sofá más cercano a él. “La Sra. Hale se transformó en un lobo gigante devora hombres en mis narices. Parecía algo obvio.”

“¿Lo sabe tu padre?”

Stiles se ríe, “Sip, claro que no. Aunque me creyera, no es mi secreto para contar. Puedo guardar secretos.” 

Algo se suaviza en el rostro del otro hombre, y Stiles intenta aguantarse las ganas de moverse en el sitio, retorciendo el dobladillo de su camiseta en las manos. “Stiles,” el Dr. Deaton se inclina hacia delante, “He hablado con Talia - la Sra. Hale - y me ha contado lo que hiciste. ¿Sabes que eso no es normal, verdad?”

“Oh, en serio, pensaba que todo el mundo podía curar heridas de bala y abrir agujeros en las paredes con su mente,” masculla, y cuando Deaton alza una ceja, admite, “Hay algunos pedazos bastante grandes de pared que estoy escondiendo en mi armario.”

Un movimiento de labio pasa a una sonrisa, “Puedo enseñarte a controlarlo. Es lo mejor para todos si puedes controlar tus poderes - descontrolados podrían ser peligrosos. Eres el mago más poderoso que he visto en mi vida, Stiles, y he visto muchos.” 

Siente que está en medio de una trama inventada por J K Rowling, y entiende por qué Harry parece tener tantos problemas con el control de la ira. Suspira, “¿Cómo se lo voy a explicar a mi padre?”

“¿No quieres que lo sepa?” Stiles se le queda mirando, ya han hablado de esto, y no va a volver a poner esa expresión de preocupación en la cara de su padre cuando le diga que no es lo que se dice normal. “Podrías decir que estás haciendo voluntariado conmigo. Apreciará que haya alguien que te cuida después del colegio cuando él no puede.”

“Si,” dice secamente Stiles, “es un peligro total - cualquiera podría ir hasta la puerta principal y pedir que le deje entrar.”

 

No está seguro de si estaban esperando una señal de Deaton o que - pero de repente los Hales están por todas partes, Cora empieza a sentarse con él y Scott durante la comida y a veces ella y Cory, la hija humana de Peter (quien aparentemente tiene un padre mamón que llama a su hija Cordelia) pasan el rato en su casa los fines de semana, y Scott no está muy seguro de cómo comportarse con estas nuevas personas que están compitiendo con él por el tiempo de Stiles, así que mayormente hace mohines y les fulmina con la mirada hasta que Stiles le hace placajes. 

 

Ha pasado casi un mes desde el incendio cuando Stiles levanta la mirada de su colección de poemas de Edgar Allan Poe para encontrarse con Derek estirándose para recolocar un libro. Pega un brinco en el sitio, y su libro se cae y está de pie antes de que pueda pensarlo bien. “Estás bien,” dice, y Derek se sorprende tanto como él, perdiendo el agarre que tenía sobre el enorme libro. Stiles mueve sus manos, y está más aliviado que impresionado de que consiga evitar que se caiga encima de sus cabezas y levitarlo hacia su sitio en vez de hacer que estalle en pedazos. Mueve los ojos hacia la bibliotecaria, pero como siempre ella está más interesada en el libro que está leyendo que en lo que pasa a su alrededor. Stiles puede respetar eso. Nota el calor del cuerpo de Derek y le mira, la primera vez que ve al chico mayor desde que sus manos estuvieron resbaladizas con su sangre. 

“Oh, colega,” dice en voz baja, porque tiene un aspecto horrible, demasiado pálido y con grandes ojeras bajo sus ojos. Stiles apoya una mano sobre su pecho en donde estaba la bala. Hay un sentimiento como de electricidad estática y el pecho de Derek pega un brinco bajo su mano. “¿Lo hice mal? Tu madre me dijo que estabas bien.”

“Estoy,” sale ronco, y Derek se aclara antes de continuar, “Estoy bien, todo curado. Hiciste un buen trabajo.” 

“¿Qué ocurre?” Stiles le ha salvado la vida, y eso no le da el derecho de invadir el espacio del chico y demandar respuestas, pero no está siendo apartado. 

“Estoy bien,” dice Derek, pero suena como un disco rayado para los oídos de Stiles y agarra en su puño la tela de la camiseta de Derek que hay por su zona del pecho. Da un último paso más cerca, apoya su frente cerca de su mano, se queda allí hasta que la tensión de Derek se reduce por niveles. Las manos del otro se quedan en ambos lados, pero su barbilla aterriza encima de la cabeza de Stiles y descansa allí un momento. Cuando da un paso atrás, Stiles ve la nueva tranquilidad en su rostro, y se siente como un idiota, porque Derek es mayor y guay, pero de todos modos dice, “Si - si quieres - quiero decir, no te he salvado la vida para que estés triste, y que no duermas, y me doy cuenta de que a veces pasan cosas de mierda y te tienes que poner triste, y eso no algo que realmente puedas evitar, pero tienes a toda tu familia, y te aman, así que lo que sea que no te esté dejando dormir, les tienes a ellos y - y si quieres, también me puedes tener a mi.”

La boca de Derek se abre, los ojos como platos, y Stiles se pone de un color rojo previamente desconocido antes de salir pitando de allí, porque, Jesús, cómo ha conseguido siquiera a Scott, se le da fatal hacer amigos. 

 

 

 Más tarde esa noche Stiles está intentando enterrar su mortificación en El Señor de los Anillos cuando entra su padre, la cara arrugada en una cosa entre la confusión y la diversión, y le da el teléfono, “Para ti.” 

Stiles parpadea, porque la única persona que le llama es Scott, pero está en el cine con su madre. “¿Hola?” pregunta, y ama a un padre un poco cuando se va para darle privacidad. Los secretos no es algo que haya tenido con su padre, pero ahora con el entrenamiento para ser el nuevo Harry Potter y pasar el rato con un número cada vez mayor de licántropos, está empezando a ver su atractivo. 

"Stiles."

Conoce esa voz, y chilla un “Sr. Hale.”

“Derek llegó a casa y olía a que te había visto hoy.” 

Stiles arruga la nariz incluso cuando se pone rojo, porque no se da cuenta el Sr. Hale de lo raro que suena eso, “Uh, si, le vi en la biblioteca.” 

“Gracias,” dice él, y esa es la segunda expresión de gratitud que ha recibido últimamente de un adulto. Está empezando a acojonarle. 

“Um,” la boca de Stiles se retuerce, porque cree que su comportamiento está bordeando en lo acosador, y esto no es lo que estaba esperando, si es que tuviera tiempo de esperar algo siquiera. “¿Por qué? La verdad es que, um, le he acosado, un poquito. Parecía triste.”

“Lo está,” y el Sr. Hale también suena triste, y a Stiles le golpea todavía más impotencia, odia cuando la gente está triste y no hay nada que pueda hacer al respecto. “Pero estaba un poco menos triste, después de verte. No estábamos seguros de qué íbamos a hacer si - bueno, parece que está lidiando mejor con las cosas, después de verte. Gracias.”

“Cuando queráis,” responde, y el Sr. Hale no cuelga lo suficientemente rápido como para esconder su risa. 

 

Laura Hale se presenta en medio de una de las sesiones con Deaton y le besa la frente, le da un codazo en las costillas, y le da un chocolate caliente sin mediar palabra. 

Stiles sorbe de su bebida que de algún modo no está ni demasiado fría ni demasiado caliente, y ante la expresión de Deaton suspira y pregunta, “¿Todos los licántropos son así de raros, o es que los Hales son especiales?”

“La mitad de los Hales son humanos,” dice con suavidad, pasándole las frases en Latín que acaba de traducir con correcciones en rojo. 

Stiles suspira de alivio cuando solo parece que alguien ha sufrido un sangrado nasal encima de sus ejercicios, y no como si alguien se hubiera cortado las muñecas y hubiera usado el papel para detener el sangrado. “Así que los Hales son especiales.” 

 

 

Scott le despierta y Stiles pega un brinco antes de mirar a la pantalla de la tele y al mando de la consola abandonada con culpabilidad. “Te estás metiendo en muchos líos sin mí,” dice Scott, y no es una pregunta. Stiles no intenta mentir, solo asiente. “¿Por qué?”

“Son - líos nuevos. No estoy seguro todavía de qué clase.”

“¿Peligrosos?” pregunta, con los labios ya en posición de fruncimiento, y Stiles casi niega con la cabeza, pero duda, porque no está seguro. “¿Secretos?” Esta es fácil, porque hace que la bola de culpa de su estómago pese más. Scott suspira, choca sus hombros y dice, “¿Me lo dirás cuando puedas?”

Esa también es fácil, “Pues claro.”

Scott asiente y vuelve a empezar su juego. Puede que Stiles sea la peor persona que haya vivido, pero Scott es el mejor amigo del mundo. 

 

 

Una semana después Derek se cuela por su ventana. Stiles probablemente debería de estar cabreado sobre esto, o cagado de miedo, porque las uñas de Derek se parecen más a unas garras y su rostro se ha transformado en algo apenas reconocible. En vez de eso se está lanzando a toda velocidad hacia el hombre lobo adolescente cabreado y palmeándole, “¿Estás herido? ¿Qué ocurre?” 

Derek no responde, tira de él para que Stiles esté tumbado sobre el pecho de Derek. Presiona su rostro contra el cuello de Stiles, y se siente raro porque está transformado, los colmillos le rozan la piel. Es raro, pero toda la vida de Stiles es rara, así que se deja hacer, se queda justo en donde está y reza para que su padre no venga a investigar qué ha sido ese ruido sordo. Al cabo de un rato Derek vuelve a transformarse en humano, pero no le suelta, y Stiles está tan, tan confundido, pero no se mueve, y se queda dormido contando los latidos de Derek, inquietantemente en sincronización con los suyos. 

Se despierta con el móvil de Derek vibrando. El chico mayor está dormido, y parece que lo necesita, por el modo en el que la piel debajo de sus ojos tiene un color tan morado que casi parece cómico. Solamente se siente ligeramente culpable cuando responde al teléfono, porque fue Derek el que entró por su ventana medio lobo. “¿Hola?” pregunta, y su voz no es suficiente para perturbar a Derek, porque ni pestañea. 

“¿Stiles?” dice la Sra. Hale, y su voz es aguda y angustiada, “¿Está Derek contigo? ¿Dónde estás?”

“Uh, si, está conmigo, en mi cuarto. Um, ¿ha pasado algo? Estaba todo lobuno cuando llegó.” 

“¿Estás herido?” pregunta ella, y Stiles amará por siempre a la Sra. Hale. 

“No, no pasa nada, estoy guay, ¿pero aparentemente quería olerme y abrazarme? Lo cual es, muy extraño normalmente, pero ya sabes, licántropos. Y Derek, Derek ya es bastante raro por sí.”  

Ella se ríe, y se figura que es más por el alivio que porque él sea un genio cómico. “¿Puedo hablar con él?”

“Uh,” mira abajo, “¿la verdad es que está dormido? Podría despertarle, pero parece que necesita dormir.”

“¿Está durmiendo?” y ahora hay suavidad en su voz y un alivio definitivo. 

“Si, en plan, pacífico total y eso. Bueno, está en mi suelo, pero aparte.”

Hay silencio al otro lado de la línea y Stiles se remueve hasta que ella dice, “Sé que esto es mucho pedir, ¿pero le importaría a tu padre que se quedase? Es que. No ha estado durmiendo bien.” 

“Me lo imaginaba,” dice, porque tiene cero tacto, “pero Derek siempre es bienvenido aquí, hasta donde yo sé, y el lema de ‘lo que mi padre no sabe no le hace daño’ se está volviendo en mi favorito.” 

Su risa es un poco más tensa esta vez, pero se lo agradece - otra vez con esto de la gratitud, es un chico, le va a salir urticaria - antes de colgar. Stiles suspira. Se pone el pijama y se sube a la cama, porque Derek parece pensar que la alfombra de Stiles es buen sustituto del colchón, pero se equivoca. 

Derek no está allí cuando se despierta, pero solamente le lleva treinta minutos de parpadear para espabilarse para darse cuenta de que su estantería ha sido reordenado siguiendo el Sistema de Clasificación Decimal Dewey.

Dos días después, el hermano del Sr. Hale está colándose por su ventana. “Tengo una puerta,” dice, sonando más petulante de lo pretendía. 

“Y una ventana muy conveniente. ¿O solo le das permiso a mi sobrino?” Peter bota a su lado en la cama, y Stiles lo considera durante un momento antes de negar con la cabeza. 

 “No, aunque mi padre va a empezar a pensar que sois muy raros. Más raros, me refiero. Pero me caes bien, y Cory es muy maja. Y da menos miedo que Cora.”

La cara de Peter se ilumina cuando menciona a su hija, y dice, “Te ha cogido mucho cariño - he oído cosas buenas. Dice que eres muy maduro.” Stiles se sonroja y mira a sus rodillas, porque Cory es un año mayor que él, y eso es muy guay, que le haya dicho algo como eso a su padre. Cuando vuelve a levantar la mirada, el rostro de Peter está contemplativo. “Es buena juzgando a la gente - a veces creo que su intuición humana es mejor que nuestros sentidos de licántropo, y parece pensar que eres más duro de lo que pareces. Considerando lo que te he visto hacer, estoy dispuesto a creer lo mismo.”

Stiles se tensa, porque esto no parece estar encaminándose a ningún sitio bueno. “¿Para qué voy a necesitar ser duro?”

Peter le alborota el pelo, “Quizás no duro, pero si maduro. Toda la casa está en revuelo por ti, y por lo que hizo Derek.”

“¿Por que viniera aquí? ¡Pero no pasa nada! Me gusta Derek. Es majo aunque se le dé mal serlo,” Stiles frunce el ceño, porque eso no ha sonado como quería. 

La cama se sacude con la risa de Peter, así que debe de entenderlo, “Si. ¿Te ha hablado ya Alan sobre los anclas?” 

Eso parece un poco aleatorio, pero “Es lo que mantiene humano a los licántropos.”

Peter asiente, “Para la mayoría de los licántropos, la manada es su ancla. Todas las personas que te importan, y el sentimiento de pertenencia y amor que sientes por ellos.” Stiles cree que tiene sentido, pero sin tener claro qué tiene que ver eso con él. “Esa era el ancla de Derek - pero ahora mismo no está funcionando muy bien.” 

“¿Por qué?” demanda Stiles, “¿Puedes arreglarlo?”

“Si solo fuera así de simple,” masculla, “pero - ¿sabes quién prendió fuego a nuestra casa? Ella - ella conocía a Derek, y no es culpa suya, todos lo sabemos, pero ese chaval es tan -” Peter se muerde la palabra, “Es un cabezón, y se siente culpable, hasta el punto de que no puede usar a la manada como su ancla porque no cree que lo merezca, lo cual es tal -” gruñe. 

“¿Gilipollez?” ofrece Stiles, porque está bastante seguro de que eso era lo que quería decir. Papá usa mucho esa palabra cuando se olvida de que Stiles está allí. 

“Si,” coincide, los labios curvados en una sonrisa, “pero no puede evitarlo, ahora mismo, y le está haciendo daño no tener un ancla estable.” 

“Eso no es bueno,” dice Stiles, y es consciente de que es la afirmación del año, “¿pero qué tiene que ver eso conmigo?”

Peter se mueve para poder envolver sus manos alrededor de las muñecas de Stiles y sostener las manos del chico extendidas y abiertas, “Le salvaste la vida, drenando casi toda su energía en el proceso de este - bueno, diría que lo que hiciste era imposible si no te conociera. Eso es difícil de ignorar, y si eso no fuera suficiente, resulta que aparte de eso eres ridículamente valiente y leal.” 

Stiles está sonrojándose, porque ahí hay muchos cumplidos. “¿Así que ahora soy el ancla de Derek?”

“Podrías serlo, razón por la cual la familia está en pleno revuelo. Me escapé de allí cuando hubo más gruñidos que palabras.”

“¿No les gusto?” pregunta, y su voz sale pequeña. 

Peter rueda los ojos y le da una colleja, “Más bien lo contrario. Es solo que ser el ancla de alguien - es mucha responsabilidad, es mucho que poner sobre una persona. También es peligroso para ellos, porque si algo le pasara a esa persona, o a tu relación con ellos, entonces te quedarías sin ancla. Siempre es más seguro tener a toda tu familia como ancla que a una persona.”

“Pero Derek no puede hacer eso ahora, pero puede usarme a mí,” dice. Eso le parece bastante simple, no entiende por qué se están poniendo locos los adultos. “No pasa nada. Si fuera a pasar algo, eso le devolvería a la casilla de salida, y mientras tanto estaría a salvo.”

Peter le sigue mirando y Stiles está empezando a preguntarse qué ha hecho mal, cuando le pregunta, “¿Qué edad tienes, Stiles?”

“Diez. Pronto tendré once,” no está seguro de si suena orgulloso o a la defensiva. Probablemente un poco de ambas. 

Peter sacude la cabeza, “Cuando crezcas vas a ser un terror.” Stiles no dice nada ante eso, mayormente porque llamar estúpido a un adulto parece una bordería. Es tan aterrador como el Labrado de quince años del Sr. Collins de la otra calle. Peter le ofrece la mano para dársela, y eso es raro, toda esta familia es rara, pero lo hace de todos modos solo para ser envuelto en un abrazo. Otra vez con los abrazos, entre Scott y su padre y los Hales debería de rendirse ya. 

“Buena suerte,” entona Peter con una solemnidad que Stiles está un noventa por ciento seguro que es falsa por el modo en el que sus ojos se arrugan como si estuviera sonriendo antes de saltar por la ventana. 

Licántropos. Hales. Lo que sea. Y solía pensar que Scott y él eran raros. 

 

 

Deaton aún le está haciendo traducir cosas horrendas en latín, lo que Stiles está empezando a pensar que está mal. Tiene diez años - ¡tiene suerte de poder leer en Inglés!  Ha intentado señalárselo a Deaton, pero el hombre mayor solamente había movido los ojos de él a su mochila, que estaba lleno de libros demasiado avanzados para niños de quinto grado. 

Stiles frunce el ceño aún cuando intenta recordar qué conjugación es esta. Lydia lee más que él, y cosas sobre cómo nacen las estrellas y cómo mueren. En comparación sigue sin ser tan listo. 

Deaton está haciendo algo visiblemente doloroso al perro que hay sobre la mesa mientras Stiles sopesa los beneficios de prender fuego a todo el local para poder escaquearse de esto. Por qué no pueden trabajar en mover cosas con la mente, le gustan esas sesiones de entrenamiento. 

Por suerte para la oficina de Deaton, Laura Hale en toda su gloria entra por la puerta y dice, “¿De verdad vas a hacerlo?” 

Deaton y él comparten una mirada, y Stiles piensa que está empezando a conocer al hombre un poco demasiado bien. “Probablemente, conociéndome. ¿De qué estamos hablando?”

“De Derek, estamos hablando de mi hermanito, ¿de verdad te parece bien ser su ancla?”

Deaton hace un ruido como si se estuvieran ahogando que a Stiles le gustaría que repitiera bajo otras circunstancias. A ver qué le parece entonces. Pero no le mira a posta mientras asiente y dice, “Si, claro. Me gusta tu hermano. Es guay.” 

Laura se le queda mirando antes de irse tan rápido como vino. 

“Los Hales son tan raros,” se queja Stiles antes de regresar con su Latín. 

 

 

Cory le revuelve el pelo la siguiente vez que le ve, “Papá ha dicho cosas buenas de ti. Me alegra saber que tenía razón.” 

Stiles sabe que esto probablemente es un poco borde, pero. “¿Se hace agotador?”

Ella parpadea, “¿El qué?”

“Ser el único Hale normal. Porque he conocido a los otros humanos, a Mark le gusta el chocolate blanco. Sé que lo de ser raro es una cosa Hale y no una cosa de licántropos, y tú eres casi un ser humano completamente funcional.”

Ella se ríe, y suena como Peter, “Me gustas. Eres mi nuevo favorito.” 

Se pone pálido, “Oh Dios mío, no se lo digas a Cora.”

Pero no está demasiado preocupado. Todos saben que Mark es su favorito. 

 

 

Son las tres de la mañana, según los brillantes y parpadeantes números de su reloj. Al principio piensa que los truenos le han despertado, pero pensándolo de nuevo igual es el chaval de quince años que gruñe desde los pies de su cama. Se aguanta un bostezo, “Tenemos colegio por la mañana, ¿necesito estar despierto para esto? Porque si no deberías de, en plan, tumbarte. O en el suelo, o-” Es interrumpido por Derek subiéndose a la cama y dándole la espalda a Stiles, y Derek es alto, Stiles puede ser la cucharita grande con Scott, pero Derek es mucho más grande que él. Sin embargo si Stiles no hace algo pronto, cree que Derek puede acabar sangrando en su cama, por la fuerza con la que parece estar cerrando sus manos en garras. 

Stiles se mueve hacia adelante hasta que puede apoyar su frente en medio de la espalda de Derek y mete sus pies junto a los del otro chico mayor. Aún sigue demasiado tenso y tieso, así que Stiles cuela una mano sobre su pecho para presionarla sobre su corazón e inspira y expira como su padre le enseñó cuando tenía problemas para respirar después de que muriera mamá, esperando a que Derek le copie, para que sus respiraciones y latidos vayan a la par. 

Cree que las garras de Derek vuelven a ser uñas, y su gruñido se ha asentado al quedarse dormido, con respiraciones metódicas que Stiles espera que signifiquen que el chico mayor esté dormido. Stiles sigue empeñado en burlarse de él por ser tan raro por la mañana, pero cuando se despierta por el brillo demasiado potente del sol, Derek no está allí. 

 

 

“Que te guste el chocolate blanco no es raro.”

Stiles levanta la mano, y el bolígrafo sale volando a través de la habitación para golpear la cabeza de Deaton. Esa no había sido su intención, pero sigue siendo desternillante. “¿Es que no hay nada sagrado?” le pregunta, “Primero Laura, ahora Mark. Si empieza a venir Cora, vamos a rodear este sitio con ceniza de montaña.” 

Deaton rueda los ojos antes de regresar con sus papeles - los cuales están en Inglés - mientras Mark sonríe de medio lado. Stiles frunce el ceño, desubicado, porque Mark es el hijo mayor de los Hale, casi ha terminado con la universidad y es prácticamente un adulto. Al menos Derek y Laura siguen en el instituto. “No importaría - soy humano, no funcionaría.” 

“Yo haría que funcionase,” masculla, y Deaton se remueve un poco, como si realmente pudiera, lo que - huh, guay, va a mirar eso más tarde. Cualquier cosa es mejor que Latín.

Mark posa un vaso de polietileno junto a su codo, y si es chocolate blanco caliente, la apreciación de Stiles por la ironía ganará a la crueldad. “Escuché que Derek fue anoche - lo siento, si él, uh, bueno que él, um. Lo siento.”

Mark está empezando a parecer tan incómodo como Stiles se siente, lo cual no, Mark es un adulto, no pueden hacer eso. Pega un sorbo de su, gracias al cielo, chocolate caliente normal antes de decir, “No hace falta que Laura y tú os sigáis disculpando por él. O que me deis sobornos para que me caiga bien, o lo que sea que estéis haciendo cuando venís aquí. Ya me gusta - estaría guay si me hablase, en algún momento, pero lo está haciendo bien.” Lo último sale más defensivo que otra cosa, y toma otro largo sorbo para esconder el fruncimiento de las comisuras de su boca. 

Mark no le abraza, en realidad, pero sí que se queda asquerosamente cerca y le revuelve el pelo antes de marchar. 

“Hales,” masculla antes de volver con su Latin. 

Deaton resopla una risa. 

 

 

 “Entra,” dice de manera distraída, entrecerrando los ojos a palabras que no son Latín, pero que piensa que quizás serían más fáciles si lo fueran. 

Su padre se aclara la garganta, “Tienes visita.”

“¿Scott?” aparta los ojos, y sonríe ampliamente cuando ve la persona al lado de su padre, “¡Derek! ¿Todo bien?”

Derek se aclara la garganta, “Si. Yo solo…” se calla. Su padre alza una ceja, y Stiles se encoge de hombros. 

“Si,” coincide. “Ey, ¿has leído Sueño de una noche de verano? Porque esto está escrito, en plan, en griego.” Lo que, según Deaton, aprenderá una vez domine el Latín.”

Las cejas de Derek imitan a las de su padre. “¿No es eso un poco avanzado para ti?”

Stiles le fulmina con la mirada. 

El chico mayor se ríe, suave y en voz baja, pero aún así hace que una sonrisa se extienda por la cara de Stiles. “Déjame ver,” se sienta al lado de Stiles y le coge el libro de las manos, los ojos escaneando la página y está explicando a Shakespeare en algo que se parece el Inglés cuando su padre cierra la puerta y les deja ser. 

 

~

 

Cuando la casa Hale está completamente reconstruida un buen año y medio después, Derek se asoma por su ventana y le empuja una llave contra su pecho. “¿Gracias?” dice, sosteniéndola en alto con una ceja alzada. “¿Para qué es?” 

Derek le mira como si fuera un idiota, lo que Stiles ha interpretado desde hace tiempo como afecto, “Es para la casa.” 

“¿La casa?” repite Stiles, “Guau, ¿en plan la tuya? ¿Estás seguro que debería de tenerla?” 

Él rueda los ojos, “Mamá la ha hecho para ti. Se supone que debes tenerla.”

Stiles muerde su labio, pasa una uña por el borde serrado metálico, “Puedo entrar a tu casa si quisiera, sabes. Se forzar cerraduras, y todas las barreras mágicas que tenéis las hemos hecho yo o Alan, y de todos modos yo soy más fuerte que él.”

Derek está sentado sobre su escritorio, y rueda los ojos con tanta fuerza que tiene suerte de que los hombres lobo no tengan que preocuparse de tensión ocular. Empuja la silla de Stiles con su pie para girarle unos centímetros, “Quizás te queremos allí, memo.” 

Mira abajo, se pasa demasiado tiempo catalogando los brillos de la luz sobre la llave, y dice sin levantar la mirada, “Nunca cierro con llave mi ventana.” 

Derek le alborota el pelo antes de irse, y Stiles sonríe tanto tiempo que le empieza a doler la cara. 

 

 

Cory y Peter están sonriendo, y Stiles se siente estúpidamente agradecido del motivo por el cual el resto de la familia accedieran a dejarles ser los que hicieran esto, porque esos dos son probablemente los únicos Hales frente a los que puede llorar sin que alguien se ofrezca a matar a alguien por él. 

“¿Te gusta? Derek eligió los colores.” Cory echa un brazo sobre su hombro, y él asiente rápidamente, porque si intenta hablar, probablemente va a llorar. Casi tiene trece años, y no va a llorar por esto. 

Es una habitación. No es muy grande, y la mayoría está ocupada por estanterías vacías y un enorme escritorio, con una cama doble metida en la esquina. Es suya, entre Derek y Pete, y la llave era una cosa, pero esto - esto es - esto es - 

Peter le atrae, y luego está siendo aplastado entre Cory y su padre, intentando no llorar, porque de vez en cuando casi le deja sin aire, lo mucho que ama y amado por esta familia con la que se encontró. 

 

 

Cuando Scott le suelta, “Colega, superé tus rarezas hace años, pero esto está a un nuevo nivel de qué cojones,” Stiles se le queda mirando completamente estupefacto, porque están en medio de la sala de estudio y cree que Lydia les está lanzando puñales con la mirada. Scott frunce el ceño de mala manera durante dos segundos más antes de que toda su irritación se desinfle con un suspiro. “¿No tienes ni idea de qué estoy hablando, verdad?” 

Stiles sonríe y se encoge de hombros antes de partir sus Snickers a la mitad y ofrecérselo a su mejor amigo como ofrenda de paz. 

“Te ha dado un ataque con el nuevo profesor,” Scott intenta meterse todos los caramelos en la boca a la vez. 

Stiles mira a su nuevo profesor de la sala de estudio, con algunas canas y algo de barriga, pero nada que le haga saltar los sentidos arácnidos. “¿Si?” 

“Tío, siempre que se levanta para dar una vuelta, te alejas de la dirección en la que esté yendo, y no paras de fulminarle con la mirada, con una expresión super terrorífica en la cara,” Scott hace una pausa, esperando a una reacción más allá de una mirada en blanco y soltando un quejido cuando no llega, “¿En serio?”

Stiles se encoge de hombros y se come el resto de las chuches, “Gracias, colega.” Scott rueda los ojos antes de meter sus deberes de matemática debajo de la nariz de Stiles y demandarle que le explique el teorema de Pitágoras en palabras que pueda entender. 

Scott aguanta unos treinta segundos de Stiles hablado en griego antes de intentar abrirle la cabeza con el cuaderno. 

Su padre trabaja hasta tarde y Deaton no está en el pueblo, así que está apilando judías verdes en su plato de la cena en donde los Hales cuando pregunta, “¿Conocéis algo que pueda ocultarse de un mago?”

Derek se tensa a su lado, pero el resto de la familia no reacciona aparte de Peter que se encoge de hombros y dice, “Muchas cosas, pero sobre todo pueden aquellos que albergan un gran poder.”

“Oh,” lo de gran poder es algo que usa frecuentemente Alan para describir sus habilidades, aunque desafortunadamente suele ser acompañado de la frase de ‘gran responsabilidad’. “¿Y si fuera uno como yo?” 

 Los Hales más jóvenes no le prestan mucha atención, pero tiene una buena media docena de pares de ojos fijos sobre él ahora. Derek gime y deja caer la cabeza sobre sus manos. Stiles le da un codazo. 

“¿Por?” pregunta Laura, con pinta de que va a lamentarlo pero queriendo saberlo de todos modos. 

“¡Nada!” insiste. Nadie parece convencido, así que suspira y admite, “Probablemente nada. Scott me ha dicho que estoy reaccionando al nuevo profesor como si oliera a queso viejo, pero resulta que lo hago porque olerá algo a queso viejo.”

“¿Quien?” demanda Cora. 

“¿El Sr. Greyson?” ofrece, “Sustituye la sala de estudio, y en plan, geografía, o algo.”

La cara de Cora es inexpresiva y se encoge de hombros, “No me suena, pero no he notado nada raro.”

Stiles asiente con energía, “Veis, una exageración total, estoy seguro de que todo está bien.”

Peter y Cory intercambian miradas sospechosas, y odia eso más que nada, y a juzgar por la expresión constipada en la cara de Derek, él también. Cuando esos dos empiezan a actuar como si supieran más que el resto, normalmente es porque lo saben, y casi nunca es bueno. 

El Sr. y la Sra. Hale están empezando a parecer también preocupados, así que Stiles echa un buen puñado de judías verdes en el plato de Derek solo para verle fruncir el ceño y dice con exagerada alegría, “Laura, querida y dulce Laura, ¿cómo va en la universidad? ¿Está siendo NYU todo lo que esperabas que fuera?” 

 

 

Prometió a su padre que iría directo a casa después de estar en donde Deaton, en donde Alan le da unos libros y le dice que lo averigüe, mientras él ya está metido de lleno en su propio libro y con los labios agrietados debido a haberlos estado mordisqueando todo el día, Stiles está seguro. 

Han hecho frente a cosas raras. Ha tenido que ayudar con un hechizo o dos, y prácticamente todas las pociones y barreras mágicas en Beacon Hills son obra suya. Sin embargo esto - esto es nuevo, este no es el primer cadáver, pero sí que es el primero en contexto. 

Su promesa a su padre no significa mucho cuando Derek, Laura y Mark aparecen con el Camaro del mayor en cuanto sale a la calle. Parpadea, “¿Me estabais esperando? Pero eso es un poco creepy, no es como si la ceniza de montaña os hubiera dejado afuera.” 

“Me hubiera dejado a mí afuera,” masculla Mark, porque sigue sin haberlo superado, y sus hermanos creen que es hilarante. La ceniza de montaña es la putita de Stiles. 

“Lo que tu digas, no es como si vosotros supierais lo que son los límites personales,” cree que lo que está diciendo queda excelentemente bien demostrado en cuanto se sienta en la parte de atrás y tiene a Derek aplastado a su lado, el chico de diecisiete años presionando su rostro en el cuello de Stiles y respirando hondo dos veces antes de darle su espacio. 

“Hemos escuchado lo del Sr. Greyson,” gruñe, la mano aún cerrada de manera incómodamente apretada sobre el hombro de Stiles, pero sabe mejor que nadie que no debe quejarse. 

Stiles hace una mueca, “Si, en plan, ¿cómo? Porque os lo iba a decir, pero no lo he hecho, obviamente, ¿así que?”

“Peter estuvo con el Cuerpo de Paz en África dos años,” y Stiles está aliviado de notar que se están yendo a la casa Hale y no solo le están acompañando a casa. 

Resopla, “En plan, ¿Peter Peter? ¿El mismo que se niega a beber vino blanco y se queja cuando sus jerséis no son de cachemir y que una vez estuvo haciendo pucheros una hora entera porque Cory dijo que no sabía lo que era Bruberry, y le de todos modos le daba igual?”

Laura y Mark están sonriendo de medio lado, “Si,” dice ella, “el forense le llamó para preguntarle si había visto algo parecido, ¿en plan igual pensaba que era una clase de parásito que no había visto nunca?” 

“¿el forense? A ver, no estás hablando de Sharon, porque ella es maravillosa y lista y no lo suficientemente tonta como para pensar que un parásito ha conseguido que los órganos internos de este pavo se hayan podrido durante tres semanas.” Derek ya vuelve a gruñir, y Stiles le enseña el cuello para hacerle callar, porque está rodeado de gente sobreprotectora. 

“Sharon está de baja por maternidad - el tio que la cubre aún tiene que llegar al nivel de frustración en el que lleve las manos al cielo, llame a tu padre, y lo de por finiquitado.” 

“Que pena,” su cuello está empezando a doler, pero Derek está presionando su nariz allí y marcándole con su olor como si no apestara ya constamente a PROPIEDAD DE HALE, “pero de todos modos mi padre tiene una copia del informe, dado que su muerte era sospechosa, así que nos vale.”

Han llegado, y Stiles conduce a Derek fuera del coche con un mínimo tirón del pelo. “Que no es que no seáis mis favoritos, porque lo sois, ¿pero por qué estoy aquí yo?”

“Porque dijiste que había algo raro, y ahora la gente se está muriendo de maneras que ni siquiera Mamá o Papá han visto antes - así que ahora tienes que ordenar esos extraños sentidos de mago que tienes en algo más específico que ‘huele un poco a queso viejo.”

Stiles hace un mohín, pero por principios se junta más a Derek. 

 

 

Se está lanzado sobre Scott antes de que pueda entender apropiadamente lo que está pasando, siente que algo le rasga la piel antes de que tenga tiempo de dar forma a su magia en algo útil, mandando lejos al Ayudante Johnson - a quien Stiles ha conocido toda su vida, quien hizo de niñera antes de que tuviera a toda una familia de licántropos a sus espaldas, quien le apretó el hombro con fuerza cuando murió Mamá pero no ofreció frases típicas - y Stiles está sangrando, puede notar el calor cayendo por su brazo cuando el hombre ladra y se lanza hacia delante, lo que no debería de ser posible porque usó tanta fuerza que lo sintió en los huesos. 

Scott está gritando, lo que es bueno porque él no lo está, está reuniendo más poder para apartar al ayudante bien lejos, esta vez con tanta fuerza que le cruje el cuello y se le gira en un ángulo que debería significar que está roto, pero en vez de eso se está levantando de nuevo, los ojos de un rojo brillante. Hay otro dolor agudo y se da cuenta de que Scott está haciendo presión en su herida mientras solloza, y - y - y esta es su lucha, cosas con ojos rojos brillantes, licántropos o no, son responsabilidad suya, y nadie que ama va a morir de nuevo por él. 

Así que esta vez es él el que ladra aún cuando escucha pasos corriendo por el pasillo, con suerte su padre y el cuerpo policial, y empuja con algo más que en las dos últimas veces, trata a su magia como si fuera ceniza de montaña y la retuerce hasta que toma la forma de algo que espera que sea útil. 

La cara de Johnson se retuerce de dolor por primera vez, pero se suaviza lo suficientemente rápido como para que Stiles quiera vomitar quizás un poquito. “No está mal,” dice, y no suena en nada al hombre que conoce Stiles, “pero yo no me haría ilusiones. Y pensamos que tú serías peligroso.”

Papá está girando la esquina cuando Johnson cae al suelo, y Stiles entra en pánico cuando mira abajo, porque Scott está cubierto de sangre, pero luego se da cuenta que es la suya. Eso probablemente no debería de ser un alivio tan grande, porque Scott sigue llorando y Papá parece querer matar a alguien. 

“Estoy bien,” dice, porque el agotamiento mágico es peor que la herida de bala en su brazo. “Estoy bien, Scott está bien, ¿tú estás bien, verdad? Todos bien, Papá.” Hay una media docena de ayudantes detrás de él, y no sabe si están horrorizados por las palabras que salen de su boca o por el cadáver de Johnson. 

Papá está aplicando presión para detener el sangrado y Scott se ha cambiado de lado para poder aferrar el brazo bueno de Stiles y pegar la cara contra su hombro. Stiles encuentra los ojos de su padre, y hace un movimiento con su boca que espera que sea más una sonrisa que una mueca, “¿Al menos esta vez no fue una casa en llamas?”

El suspiro de su padre no es ni de lejos una risa, pero sus ojos parecen algo más suaves en las esquinas así que Stiles lo cuenta como una victoria. 

 

 

Solo le había rozado, no era una herida de bala completa, y a Stiles le dan un cabestrillo y algunas pastillas para el dolor con unas instrucciones estrictas de no hacerse daño próximamente. 

Scott se niega a irse a casa. Mira a su madre a la cara y la dice, “No voy a dejar a Stiles,” con la sangre de su mejor amigo aún reseca bajo sus uñas, y a Stiles se le da realmente mal hacer amigos, lo sabe, pero no puede evitar pensar que ha tenido suerte con los que le han tocado. 

Stiles sonríe y coge la mano de Scott con la suya buena, preguntando, “¿Pijamada? No es noche de escuela.” Scott asiente con vigor a sus padres. 

La Sra. McCall suspira, y se encoge de hombros hacia su padre, quien lleva los ojos al cielo, “supongo.” 

Stiles y Scott chocan los cinco, y aunque es incómodo usando su mano izquierda, el alivio que lleva al rostro de su padre hace que merezca la pena. 

 

 

 

Esa noche acurrucados bajo las sábanas de Stiles, Scott le dice que es hora de que Stiles le diga la verdad, que lo que ha pasado hoy no era un ayudante ido de la olla, no importa lo que diga el Dr. Evens, su madre dice que la rabia no provoca que la gente haga lo que le pasó al Ayudante Johnson. 

“No te puedo contar todo,” susurra bajo el abrigo de la noche, “no es mi secreto.” La boca de Scott se curva hacia abajo en las esquinas, pero antes de que su puchero se convierta en un fruncimiento completo Stiles arruga su nariz como en esa vieja serie en blanco y negro que le gusta a su padre y atrae algo fuera de su pecho y lo apoya entre ellos. Está cansado, pero esto es fácil, aún más fácil cuando piensa en Scott, su mejor amigo, y en cómo es leal y brillante, y cuando estuvo cara a cara con fuego y sangre su primera preocupación fue Scott. Se apoya como una bola entre ellos, ligera, como una luciérnaga gigante pero más dorada. Cuando Scott pasa la mano a través y suelta una risilla, sabe que su amigo siente un calor como el de una tarta recién salida del horno y electricidad estática bailando en sus dedos, “Tengo magia.” 

Hay más después de eso, pero no menciona a los licántropo o a Deaton o a los Hales, y Scott puede notar que muchos vacíos de los que no dice nada, pero la bola de luz y calor permanece entre sus manos así que parece contento con escuchar hablar a Stiles de cosas imposibles hasta que se quedan dormidos entre una palabra y la siguiente. 

 

 

 

Stiles abre los ojos a la mañana siguiente con la misma bola de luz revoloteando sobre su cabeza y con su padre abriendo el picaporte. Agarra la bola del aire y la lanza bajo la cama, esperando que haya rodado lo suficientemente lejos de la vista para que no lo note su padre. Ya está medio fuera de la cama parpadeando adormilado cuando su padre ríe y dice, “De verdad que no sé cómo lo han descubierto.” 

“¿Los Hales?” bosteza, incorporándose más o menos. Scott gimotea en su sueño, y Stiles le mete la almohada en los brazos, dado que ya no tiene un Stiles al que aferrarse. “Al menos han esperado hasta la mañana.” Está realmente impresionado de que no se haya despertado con Derek acurrucado a los pies de la cama como el gran cachorro que es. 

“Stiles, son las seis y media de la mañana. No están puestas ni las calles. Me voy a la cama.”

Golpea su cabeza contra la pared unas cuantas veces antes de ir abajo, aun con los pantalones de pijama de Batman y una camiseta que está casi seguro que es de Derek. En cuanto entra en la cocina está rodeado de Hales, Cory y Cora metiéndose debajo de sus brazos aún cuando son más altas que él, y Mark y Laura aplastándoles a todos en un abrazo grupal. Stiles se ríe y devuelve el abrazo, aún cuando hace que le duela el brazo. 

“¡Eres tan idiota!” le echa la bronca Cora, besándole en la mejilla. 

“Si vas a ser atacado por una criatura mágica, ¿no puedes al menos herirte mágicamente?” prosigue Cory, “Al menos puedes curar esas.”

“Tios,” gimotea, y Laura le está llenando la cara de besos como la hermana mayor más irritante que jamás ha querido, pero que de todos modos ha terminado teniendo. “¡Ew, qué asco, Mark, ayuda!”

“Vale chavalada, todos atrás, dejad que respire,” frota la cabeza de Stiles como un coscorrón a medias, pero las chicas se apartan, así que no se va a quejar mucho. Pero por fin consigue mirar a Derek, y se olvida de respirar durante un momento. 

“Oh,” dice, abriéndose paso entre la repentina familia subyugada para llegar a él. Se detiene enfrente de Derek, quien está demasiado quieto y demasiado tieso con los ojos pegados al suelo. Stiles va a coger primero las manos cerradas, envuelve las manos alrededor de ellas hasta que Derek exhala de golpe y abre las manos. Stiles quiere seguir el camino de sus brazos hasta sus hombros, pero ya sabe que su brazo no podrá. Así que en vez de eso apoya una de las manos de Derek en su pecho y presiona la suya sobre el de Derek, siente los latidos sincronizados de sus corazones y mira a Derek hasta que este alza la cabeza lo suficiente como para mirarle a los ojos. 

Se acerca algo más, pasa su pulgar por la mandíbula de Stiles, porque nunca le resulta suficiente que huela como Hale, tiene que oler a Derek. “Me has asustado,” admite, y Derek odia las palabras y las emociones y usar las primeras para expresar las segundas es algo grande. 

“Lo siento,” dice, con sinceridad, “No pretendía hacerlo.”

“Nunca lo haces,” suspira, y antes de que Stiles pueda ofenderse está envolviendo su mano alrededor de su vendaje y chupando el dolor. Gime, dejando caer su cuerpo contra el de Derek y dejando que el mayor soporte su peso. La mano de Derek se mueve de su pecho hasta su cintura. 

Una vez que está hasta arriba de endorfinas de hombre lobo dice, “¿Es este un buen momento para deciros que Scott sabe que tengo magia y que lo que sea que está pasando no solo tiene ojos rojos brillantes, si no que ha oído hablar de mi?”

Derek le aplasta contra él hasta el punto de ser incómodo, Mark maldice, y Laura dice, “Deberíamos de contárselo a Mamá y Papá.”

“Por otro lado, Papá me debe cinco pavos,” ofrece Cory y por esto es por lo que Stiles les ama a ambos. 

 

 

“Demonios,” repite Stiles átono, porque no, absolutamente no, está cualificado para lidiar con muchas mierdas, pero esto sí que no. 

“Si,” y Stiles solo ha conocido a su abuelo una vez, durante un segundo o así cuando se lanzó en un edificio en llamas, pero está casi seguro de que está viendo cómo será Derek en cincuenta años, quitando las cicatrices porque los licántropos no las tienen, “pero no exactamente. ¿Estás seguro de que sus ojos eran rojos?”

Stiles alza una ceja. 

Talia y Kevin suspiran al unísono, lo que es impresionante, pero el Abuelo Paul parece divertirse más con él que con otra cosa. Otra cosa muy típica de Derek. “Eso quiere decir que no son solo demonios - son los primeros demonios, casi tan antiguos como la Tierra misma, y eso es…”

“¿Nada bueno?” ofrece, la voz baja, porque los demonios son terroríficos, pero puede hablar en Latín en sueños, siempre y cuando no le maten antes de que pueda terminar el exorcismo estarán bien. Pero esas cosas con más viejas que el Latín, y no hay palabras bonitas que vayan a mandarlos de vuelta al infierno. 

Sabe que no lo entienden, los otros, aunque por el modo en el que Cory y Peter están aferrados el uno al otro puede que si, pero esto va más allá de ser malo, es peor que cualquier historia que haya leído en los viejos libros polvorientos de Alan. 

No sabe cómo van a sobrevivir a esto, ni siquiera sabe si pueden, y no es un llorón, él y su padre tienen eso en común, pero ahora está pensando en Papá y Scott y los Hales, en todos ellos, y puede notar como se le encoge el pecho porque no puede protegerles. Su magia, tan supuestamente poderosa, no va a hacer nada contra un mal como este, nada lo hará, y puede que mueran todos de verdad. 

No sabe que está sollozando hasta que está siendo presionado contra el pecho de Derek, sabe que huele a miedo y dolor, lo que probablemente les está asustando a todos, pero no puede explicarlo, así que se acerca imposiblemente hacia la persona que ama tanto como a Scott y su padre y reza a un dios en el que no cree para que sobrevivan a esto. 

 

 

Tres cadáveres más, usados y abusados por demonios, aparecen en las siguientes dos semanas. La cara de su padre se ha vuelto cansada por la frustración y el miedo. Stiles casi quiere decirle que lo deje estar, pero la verdad no va a salvar a nadie. 

Scott y él son llevados y traídos del colegio por Derek, Cory y Cora todos los días, y más veces que no van a la casa Hale en donde todos están demasiado callados. Una noche encuentra a Peter apoyado contra la pared que hay afuera de la habitación de Cory, la cabeza echada hacia atrás. Se sienta a su lado, y se mete debajo del brazo que Peter levanta para él para poder acurrucarse a su lado. No puede escuchar sus latidos y respiraciones como su padre puede, pero puede sentirla con su magia cuando está así de cerca, ardiendo diferente del resto de los licántropos, pero igual de brillante. 

Cuando va a donde Alan, le da tantos libros sobre demonios como para hacerle sangrar los ojos, y su profesor le abraza antes de que se vaya, todas las veces, como si quizás no fuera a volver a verle. 

No pueden luchar contra esta fuerza en su pueblo, y pasar desapercibidos y esperar a que se aburran y se vayan parece un plan horrible, pero es el único que tienen. 

 

 

Es un plan horrible, porque no funciona. 

Stiles y Scott están en la Casa Hale, haciendo sus deberes metódicamente porque es más fácil concentrarse en eso que en la casi docena de cadáveres que han aparecido por el pueblo, cuando Talia recibe la llamada. Se queda congelada, y todos los licántropos hacen los mismo, la voz al otro lado de la línea es tan clara para ellos como si estuvieran cogiendo el teléfono. Mark y Stiles se intercambian una mirada frustrada mientras Scott se apoya contra él. 

Talia asiente una vez, dice, “Vamos de camino,” y cuelga. En cuanto lo hace, hay un estallido de gritos pero Kevin les hace callar a todos con una mirada. 

“Laura, vas con nosotros. Derek, Mark, os quedáis aquí, cuidad de los niños,” dice, y ambos asienten con vigor, aunque Mark no tiene ni idea de a qué está accediendo y normalmente Derek estaría lanzando una rabieta porque permitan hacer algo a Laura y no a él, pero ahora está callado. Entre un parpadeo y el siguiente se han ido, y Stiles se gira hacia Derek, los ojos bien abiertos. Abre la boca para responder la pregunta silenciosa de Stiles, pero no sale nada. 

Es Cora la que le responde, el libro que le había estado leyendo a Pete, de cuatro años, cayendo al suelo, “Ese era el Tio Peter. Tienen a Cory.” 

Mark hace un sonido como si alguien le hubiera disparado, y ya está a medio camino de la puerta para cuando Derek echa un brazo alrededor de su cintura, aún demasiado largo y creciendo pero con fuerza de hombre lobo y capaz de sujetar a su hermano mayor. “Derek, déjame ir.” 

“¿Para qué consigas que te maten? No.” Derek casi le está abrazando ahora, y el modo en el que se le rompe la voz hace que le duela el corazón a Stiles. 

“Bueno, si va a ir alguien a algún lado, ese soy yo,” dice, poniéndose de pie, y Scott está intentando hacer que se siente de nuevo incluso cuando Derek se da media vuelta y ladra. “Ni se te ocurra. Nadie tiene alguna posibilidad - los licántropos no son nada para ellos. Yo soy el único que quizás será capaz de hacer algo.”

“No pudiste detenerles la última vez,” insiste Scott, “y esta vez va a haber más de ellos. No, ni en broma, ya casi te has muerto dos veces encima mío. No.”

“Se fue, la última vez,” señala, pero no va a luchar contra el agarre de Scott. 

Cora niega con la cabeza, “Se fue porque el cuerpo estaba roto e inútil, no porque le obligases a ello.”

“Pues volveré a romper los cuerpos,” insiste, aún cuando el solo decirlo hace que algo se retuerza en su tripa. 

“Los licántropos son mejores en eso,” dice Derek, rogando a Mark y a Stiles a la vez, “Vamos, no pasará nada.”

Stiles no necesita ser un licántropo para saber que Derek no se cree lo que está diciendo, y Mark tira del agarre de hierro de su hermano sin éxito. “Derek, es Cory,” repite, como si no lo supiera, y Stiles sufre por una nueva razón. 

Hay nueve años que separan a Cory y Mark, pero él se siente más cercano con ella que con el resto de sus hermanos, y Stiles sabe que es porque son los únicos humanos en una manada de lobos. No sería tan malo si Kevin y Talia no fueran ambos licántropos, pero que Mark naciera humano sorprendió a todos, y es el único. Stiles se siente abstractamente agradecido de que al menos sea el mayor, aunque parece tener un síndrome de hijo mediano casi tan malo como el que tiene Derek, porque sus notas perfectas y matrículas de Columbia parecen ser su propia versión para demostrar que es igual de bueno que los lobos con los que se ha criado. 

La madre de Cory era humana, y Peter era un beta. Su humanidad era casi esperada, y ella siente la separación casi igual de intensa, pero tiene a Mark. Tiene a Mark para idolatrar y amar y no es que ella no ame al resto con fiereza, pero Mark es su favorito, y Stiles está bastante seguro de que esa es la razón por la cual le cae tan bien a ella, porque es otro humano que corre con lobos. 

“Es dura,” ofrece Stiles, y cae en saco roto, porque ser duro no significa nada cuando un demonio usa tu cuerpo como atracción de feria. 

Mark suspira, dándose la vuelta dentro del agarre de su hermano. “Derek, por favor. No puedo dejarla.” 

Cory le contó una historia a Stiles una vez, una que su padre le había contado. Había sido presentada al resto de los Hales tras su nacimiento, y todos habían hecho arrullos al verla, pero Mark necesitó de quince minutos para darse cuenta de que el pequeño bulto chillón que había sobre el brazo del Tio Peter era humano, porque el resto lo habían sabido con solo olerla. Él había estado rezagado, porque ya había lidiado con dos bebés llorones, sabía cómo iba la cosa. 

Entonces alguien hizo un comentario, y él estaba abriéndose paso, apartando a Laura a un lado para mirar a la bebé, demandando, “¿Es como yo?” Peter había asentido, le ofreció el bebé al niño de nueve años, y eso fue todo, fin del asunto. Mark se había negado a devolverla durante la siguiente hora, y se la pasó mirándola y sonriendo, porque ya no estaba solo. 

Y ahora quizás lo estuviera, ahora que el bebé al que había reclamado como un igual estaba allí afuera, y muy probablemente no volvería. 

“Derek,” dice Stiles, suavemente, “si fuera yo, ¿qué harías?”

El rostro de Derek se cierra, incluso cuando el agarre sobre su hermano se vuelve lo suficientemente fuerte como para probablemente dejar marcas. Si fuera Stiles, Derek estaría allí, estaría luchando con quien quiera o con lo que fuera que se pusiera en medio, porque aunque Stiles fuera a morir, ni de coña Derek le iba a dejar morirse solo. 

“En realidad quizás acabes siendo tú,” y toda esa tensión se rompe cuando Stiles corre hacia delante, con el agarre de Scott perdido. 

“¡Alan!” se está apoyando contra el marco de la puerta, agarrando su costado sangrante. Stiles puede notar las amargas cuerdas de la magia aferradas, y está tan aliviado, alargando sus manos para curarle. 

“¡No!” Alan intenta retroceder, pero en vez de eso acaba más apoyado contra el marco de la puerta. “No lo hagas, aguantará, conserva tu energía. Vas a necesitarla.” 

“No, no la necesitará,” gruñe Derek, “porque no se va a ir a ninguna parte.” 

“Se van a morir,” dice Alan, la cara retorcida por el dolor, “Van a morir todos, y Stiles es nuestra última oportunidad.” 

Stiles debería de sentirse presuntuoso ante tan declaración, pero en vez de eso siente náuseas, pero cuadra los hombros y conjura una sonrisa, “Ya has oído al hombre. En marcha.”

Derek gruñe, mirando entre él y Mark, y Stiles puede notar la victoria por la caída de sus hombros, pero se siente como una derrota, porque haría cualquier cosa por evitar que pusiera esa cara. Derek suspira, suelta a Mark para señalar con el dedo a Cora, dice, “Cuida de Pete, e intenta mantener con vida al Dr. Deaton.”

Ella asiente, pasando una mano por el pelo de Pete. 

Scott está de pie a su lado, y Stiles abre la boca para decirle que ni en broma va a venir su mejor amigo humano aplastable vaya a estar cerca de demonios, pero Scott está poniendo una mano sobre su boca y negando con la cabeza, “No te quiero cerca de esto, pero si tú vas, entonces yo voy contigo.” 

Stiles quiere discutir, en serio, podría hacer que Cora sujetase a Scott sin problema, pero en vez de eso le da una palmada en el hombro, asiente una vez, y es el primero en salir por la puerta, chocándose algo con Derek al hacerlo. 

“Muy bien entonces. Vámonos, tenemos una manada que salvar.”

Derek puede oler que está aterrado, pero rueda los ojos y le da una colleja en vez de dejarle en evidencia, porque Stiles tampoco le deja en evidencia a él. 

 

 

Hay tres de ellos, y Stiles reza que Scott y Mark se queden en el coche hasta que esto acabe, porque nadie aquí va a sobrevivir. 

Stiles reconoce a los otros dos, vagamente, sabe que si hubiera tenido más tiempo para concentrarse probablemente podría poner nombres a las caras, pero en vez de eso está aferrando el brazo de Derek y preguntándose qué cojones espera Deaton que haga. 

Kevin y Talia tienen cada uno un demonio, mientras que Laura y Peter están rodeando a Cory, pero Peter está alternando entre ponerse a la defensiva contra el demonio y gruñir a Laura cuando esta hace cualquier cosa que sea ofensiva. 

“¿Qué hacemos?” susurra, porque aunque Cory está prácticamente intacta, a los otros dos se les están cayendo los órganos internos sobre el suelo, y no parece estar ralentizándoles nada, aunque hace una mueca cuando Kevin se resbala con el bazo. 

Derek está pálido, “Voy a ayudar a Papá, y tú de verdad, de verdad que deberías irte.”

Stiles hace como que no ha oído eso, solo agarra todavía más fuerte el brazo de Derek y piensa que si por algún milagro sobreviven a  esto, va a hacer tatuajes protectores para Derek. En vez de eso crea una fina capa de ellos sobre su piel, y probablemente no ayudará mucho al otro chico pasado el segundo golpe, pero es algo

Pero probablemente es más de lo que debería de haberse arriesgado, porque el demonio al que estaba atacando Kevin olisquea el aire y se gira, yendo directo hacia ellos. Kevin se pone en medio, consigue abrirle la caja torácica y arrancar un pulmón, pero el demonio no hace más que ladrar y lanzar al hombre lobo a un lado como si fuera un cachorro que se estaba comportando mal. Derek ya está poniendo a Stiles detrás suyo, garras y colmillos fuera, pero - no, nop, nopnopnopnop. 

No va a morir nadie por él, y mucho menos Derek. 

Su telequinesis no es la más fuerte, pero es más que suficiente para apartar a un lado a Derek, y luego el cabreado y malvado demonio está envolviendo sus manos alrededor de su garganta, y no le está dejando solamente sin aire, también sin magia, drenándola del cuerpo de Stiles. No sabía que eso era posible y duele, no de un modo físico, pero en lo más hondo, el equivalente a alguien chupándole la médula de los huesos mientras siguen en su cuerpo. Derek se lanza al demonio, pero es apartado tan rápidamente que apenas hace contacto. Stiles le mira a los ojos y - y ve la codicia en ellos, pero algo más, algo en el modo en el que sus manos tiemblan contra su garganta le hace - si va a morirse, lo va a hacer haciendo ruido, y hay una buena posibilidad de que quizás sea capaz de llevarse al demonio con él. Así que se relaja, intenta luchar contra el pánico que surge por la falta de oxígeno, y deja que su magia cubra al demonio, intenta sentir en donde se concentra, y si tuviera suficiente aire para reír lo haría, porque esta puta cosa está en el corazón del hombre. 

Escaba en profundidad, más profundo que su médula, al poder que está entrelazado en su ADN, y lanza lo suficiente como para enganchar una mano alrededor del corazón putrefacto de este hombre sin nombre, empuja todo el poder salvaje que tiene, empuja la sonrisa de su madre, la paciencia de su padre, la lealtad tozuda de Scott, el amor de los Hale, y Derek, que es un horror usando las palabras, sus gruñidos y su furia y su preocupación y su amor, y dedicación. Se empuja a sí mismo contra este hombre, casi puede sentir como su alma abandona su cuerpo cuando la empuja contra el demonio, y reza que tenga tanta fuerza de voluntad como su padre siempre la ha dicho. 

Y la tiene, de verdad, porque los ojos del demonio brillan blancos antes de que esté gritando, siendo empujado de su cuerpo, pero no es suficiente, porque Stiles le quiero fuera, fuera d todo, y le envía tan lejos como puede, piensa en cómo se siente el Latín enroscado en su lengua, porque piensa que ahora funcionará, y envía a un demonio más viejo de lo que puede comprender a las profundidades del infierno. 

Kevin le está sujetando, Derek está inconsciente en el suelo, y no puede respirar de nuevo hasta que su alma regresa a su pecho, pero luego está jadeando, tosiendo. “El corazón,” dice, en carne vida, “abrirle el pecho, necesito el corazón.”

Sabe que Talia le escucha por el modo en el que cambia su ataque, haciendo cualquier cosa por abrir el torso, y Kevin le apoya contra la pared antes de unirse a ella, porque quizás la cosa estuviera jugando con ellos antes, o está desesperado, pero ni de coña Talia va a sobrevivir a eso sola. Ya está dando trompicones hacia delante cuando Kevin le hace trizas la piel y Talia le abre las costillas como si fuera un huevo testarudo. Stiles puede notar como la cosa intenta escapar, y se lanza hacia delante para poder envolver otro puño alrededor de un corazón putrefacto y esta vez es más difícil, forzar a su alma en este cuerpo cuando no está siendo arrastrado, usa su voluntad para ir a un lugar en donde puede recitar Latín en alto en su cabeza y enviar a esta cosa lo suficientemente lejos como para que nadie de los que ama salga herido. Kevin le está sujetando de nuevo, y Stiles respira hondo un par de veces antes de abrir los ojos, porque siente la piel demasiado apretada y tiesa durante unos momentos, como si su alma se hubiera recolocado mal. Talia aparece a su otro lado, le ayuda ir hasta Coy, Peter y Laura, porque está sangrando y cojeando. 

“¿Qué vas a hacer, pequeño mago?” dice la cosa que lleva la cara de su amiga, burlándose de él, “¿Vas a abrirla el pecho, enviarme al infierno con mis hermanos y matarla en el proceso?” 

Peter ladra, y Stiles no sabe si es a él o al demonio. 

“Lo siento mucho,” dice, porque aunque esto funcione puede que Cory le acabe matando igualmente, y se lanza hacia delante. Pero no está yendo a por su corazón, así que el modo en el que ella mueve el cuerpo no importa mucho, puesto que aún le está mirando cara a cara y sus labios se encuentran con los de ella con un doloroso choque de dientes y apoya una mano en su nuca, sujetándola para que se quede quieta mientras la obliga a abrir la boca con su lengua, besándola como en las películas que no puede ver porque no es lo suficientemente mayor. No puede forzarse a entrar sin tocar el corazón, no es lo suficientemente fuerte como para hacer eso ahora mismo, pero sí que puede obligarlo a salir y entrar en él, tira y empuja de la cosa oscura y malvada que hay en el pecho de Cory hasta que le está siguiendo a él, deslizándose en su alma y enroscándose alrededor de su corazón. Jadea, la suelta y se aparta dando tumbos mientras Cory cae al suelo. Escucha a Peter rugir de fondo, pero no se puede concentrar en eso ahora mismo, solo puede concentrarse en el modo en el que esa cosa está chocando contra su pecho, como un ariete, intentando forzar su salida, pero Stiles no le deja, nota como se va deshilachando cuanto más tiempo le deja dentro, hasta que hay un ardor en su costado y un grito en su pecho que no es suyo y un demonio casi tan antiguo como la tierra misma se muere ese día dentro de él. 

Se cae de rodillas y tose ceniza, todo lo que queda de ello, y cuando para Scott está a su lado, los ojos como platos, las manos revoloteando por encima de su piel que está mayormente quemada y una camisa que casi ha desaparecido. Levanta la mirada para ver a Kevin, Talia y Laura haciendo todo lo que pueden para sujetar a Peter, y Stiles cree ver algo plateado en los ojos azules eléctricos de Peter, y joder, se está volviendo salvaje, por qué por qué por qué. 

Luego mira abajo, y sabe por qué, por el modo en el que Mark está abrazando a Cory contra él y llorando. 

“No está respirando,” susurra Scott a su lado, como si decir esa frase fuera a sonar de otro modo que a gritos. 

“Por favor,” Mark le mira, los ojos rojos y mocos sobre su labio superior, “cúrala, por favor, cúrala.” 

Gatea hacia delante con la ayuda de Scott, con ceniza aún pegada a sus labios, y deja que sus manos estén por encima de su cuerpo inmóvil. “No sé si puedo,” dice, las palabras pesadas, “esto no es - no es -”

“Salvaste a Derek,” insiste, posando a Cory más cerca de Stiles. 

“Eso era acónito,” dice, y no es que estuviera ya muerto. 

“Inténtalo,” demanda Mark, y Stiles apenas tiene la fuerza para respirar, por qué cree poder hacer eso. 

Hay manos que se apoyan sobre sus hombros, y Stiles gira la cabeza para ver a Derek, la herida de la cabeza pegajosa por la sangre y casi curada. Derek presiona un suave y firme beso en su frente, repite “Inténtalo” contra su piel y Stiles respira hondo y asiente, coge fuerza del agarre que tiene Derek sobre sus hombros. 

Apoya una mano contra el cuello de Cory y está aliviado de encontrarse la piel aún caliente. Presiona allí, pasa su magia por su cuerpo y casi solloza de alivio cuando encuentra la oscuridad aferrada a su corazón y pulmones, porque es magia, esto puede curarlo. Coge una buena bocanada de aire antes de empujar otro tipo de magia por su cuerpo, barriendo los últimos vestigios del demonio fuera y luego hacia la Tierra. 

Colapsa contra las manos de Derek y Cory coge una bocana de aire lo suficientemente grande como para ser un jadeo, los ojos abiertos cuando escupe, “Das unos besos de mierda.”

Stiles se sonroja, pero también sonríe. Mark tiene casi un minuto entero para aferrar a Cory contra él antes de que Peter esté envolviendo a Cory entre sus brazos, los rasgos nuevamente humanos para cuando ella se ha acomodado. “Ella es tu ancla, no la manada,” dice Stiles, luchando contra el deseo de perder la consciencia. Está acunado contra el pecho de Derek entre la V de sus piernas, los brazos del otro chico bien apretadas contra su torso. 

Peter le mira a los ojos, “Si.”

“Eso es peligroso,” continúa, y no cree que tenga que elaborar en los motivos. 

Cory hace un ruido de asentimiento, pero por su mayor parte parece contenta de estar siendo aplastada contra el pecho de su padre, quien se encoge de hombros y responde, “No quiero estar en un mundo sin mi hija.”

Stiles no discute, pero sí que echa la cabeza hacia atrás contra el hombro de Derek para murmurar, “También es peligroso para ti.”

Derek pasa su nariz contra la garganta de Stiles e incluye a Scott en el abrazo cuando este se aplasta contra Stiles, y Stiles cae inconsciente en ese momento, cosa que siente que merece. 

 

 

Stiles se despierta en la cama de Derek con este dormido a su lado - y ew, que asco, que asquerosidad, todavía está con los restos de su ropa y cubierto de cosas en las que va a hacer todo lo posible para no pensar. No está completamente despierto hasta que está en la ducha, el agua demasiado caliente cuando golpea su piel. Pasa una mano por su costado, y las quemaduras que habían abierto su piel no están, pero hay una marca sobre su piel, suave y perfecta como un viejo tatuaje. Es plateada, lo que es raro de cojones, brilla con la luz fluorescente, y en este ángulo puede notar que hay curvas, pero eso es todo. Cuando por fin sale de la ducha, ve unos pantalones de pijama y una vieja camiseta posadas para él. Son de Derek y Stiles no se molesta en ocultar cuando rueda los ojos, porque sabe a ciencia cierta que tiene pijamas suyos en esta habitación, pero se los pone y huelen a Derek. No se da cuenta de que ha estado temblando hasta que se detuvo al presionar el cálido algodón contra su cara. 

Para cuando baja a la planta de abajo, casi todos están allí, y se da cuenta de que apenas está atardeciendo. Cura a Alan al menos parcialmente para hacer que Derek frunza el ceño, pero luego le tiemblan las piernas y tiene que ser estabilizado por Laura. “¿Estás bien?” le pregunta, angustiada. 

“Oh dios mío,” gime, y casi puede notar como todos en la sala se tensan de preocupación, “Me muero de hambre, qué cojones, rápido, que alguien vaya a por una vaca.” Ya está yendo hacia la cocina antes de que el resto pueda salir de su estupor para seguirle. Empieza a hacerse un sándwich y tiene tanto hambre de verdad que se mete una rebanada de pan para ir tirando. 

“¿Quieres un omelet?” ofrece Mark. Ya está sacando los huevos, pero Stiles asiente con vigor de todos modos, porque joder que si, si se lo puede comer, lo quiere. 

Alan se sienta con pesadez junto a la mesa de la cocina, “Es el agotamiento mágico. Ayer ha hecho unas cuantas cosas que hubiera jurado que son imposibles, y ahora su cuerpo está intentando recuperar la energía.”

Stiles no está listo para hablar de cosas imposibles, así que pega un mordisco a su sándwich y gime. Las magulladuras de su garganta hacen que duela tragarlo, pero merece la pena. “¿Está Cory bien?” Hacen falta unos momentos para que el silencio signifique algo, y su garganta están tan seca que su siguiente mordisco se arrastra hasta abajo. “¿Gente?”

“Está bien,” dice Laura, presionando una mano contra su espalda, “Peter está…él, él probablemente estará bien. La tiene en su cuarto, pero no deja que entre nadie. Pero podemos escuchar sus latidos. Están bien.”

Stiles posa su sándwich, y está yendo hacia Talia, pero pega un giro en seco en el último segundo hacia Derek que está a su lado, engancha su camiseta en sus puños y tira hacia abajo del chico para poder mirarle a los ojos. “¿Si?” dice Derek, y está intentando sonar exasperado, pero todo lo que consigue es sonar aprehensivo. 

Talia se mueve para ir con Kevin, así que Stiles puede meterse todavía más en el espacio personal de Derek. “¿Qué te pasaría a ti, si yo muriera?” Derek abre la boca, pero ya está negando con la cabeza, así que Stiles presiona, “¿Te volverías salvaje? Cory es el ancla de Peter, y en cuanto no pudo escuchar sus latidos perdió la cabeza. ¿Qué harías tú?” 

Derek sigue negando con la cabeza, y sus manos se han movido para envolverse alrededor de las de Stiles, aunque no hace nada por hacer que le suelte. 

“Derek,” presiona, “Lo sé, que no puedes, que tu manada no es,” mira hacia Talia, pero entiende la tristeza y la aceptación que hay en ella, “que tu manada no puede ser tu ancla, pero casi he muerto un par de veces, ¿y qué va a pasar contigo si me muero?” 

“No vas a morir,” si Derek pretendía que sonase a una orden, debería de saber que suena a ruego. 

“Quizás lo haga.”

Se agacha, arrastra sus manos por los costados de Stiles para poder hundir sus pulgares en las caderas y arrastrar su nariz por el cuello de Stiles, porque Derek es una persona ridícula. Está llevando la ropa de Derek, ha usado su champú y gel, ni en broma no está ya saturado en el olor de su amigo, y aún tiene que marcarle más. “No mueras,” dice, un sonido de aire contra el oído de Stiles. 

No es una solución, o una respuesta, tienen que hablar de esto, maldita sea, pero Stiles deja caer su cabeza  contra el pecho de Derek y dice, “Vale.”

“¡El omelet está listo!” dice Mark con alegría. 

 

 

Deaton no lleva a casa directamente a Stiles, que tampoco lo esperaba, pero tampoco esperaba tener esta conversación aparcados en la carretera. 

“¿Entiendes lo que has hecho?” le pregunta Alan una vez que Stiles ha llegado al punto de que va a saltar si no habla alguien ya. 

Apoya la cabeza contra la ventanilla, “He salvado a Cory.” 

“Has salvado a todo el pueblo, pero Stiles - pensé que serías lo suficientemente fuerte como para enviar al infierno a los demonios, y fue un riesgo, uno que esperaba no tener que tomar. Nunca quise-” 

“Para,” no puede mirar todavía al otro hombre, pero cree que su voz es lo suficientemente firme como para que no importe. “No me has obligado a nada, fui allí por mi propia cuenta. No - simplemente no, vale. Se que no soy normal, ni siquiera siendo mago, y tuve la capacidad de hacer algo que necesitaba hacerse, así que lo hice. Fin de la historia.”

Alan apoya una mano sobre su hombro y le aprieta lo suficiente como para que casi sienta que no se va a romper, “No sabía que podías matar a un demonio así de viejo, Stiles. Podría haber hecho juramentos de sangre afirmando que era imposible, y lo hiciste.”

“¿Lo has visto?” pregunta, llevando una mano a su costado. 

Alan suspira, “Desaparecerá una vez que lo uses- es, es una bendición, Stiles. Has removido el mal de la tierra, y la tierra quiere recompensarte.”

Stiles se gira tan rápido que su cuello hace un ruido, “¿Qué? ¿A qué te - qué?”

Deaton presiona un beso en su frente, y definitivamente está pasando demasiado tiempo con los Hales. “Lo descubrirás, creo en ti.”

 

 

Scott lo toca con los dedos, y Stiles frunce el ceño por principios, aunque no duele. “¿Es un árbol? No parece un árbol.”

“Aparentemente es un antiguo símbolo Celta para el árbol,” masculla Stiles,  preguntándose si se puede asfixiar a sí mismo con la almohada. “Aparentemente la energía de la tierra ha - sabes qué te digo, que no tengo ni idea, Alan me lo explicó unas dos veces, pero yo estaba haciendo referencias al Señor de los Anillos en la cabeza.”

Scott asiente, “La mayoría de las cosas que dices acabo por unirlas con cosas de Harry Potter.”

Stiles hace una mueca ante eso antes de bajar el cuello de su camiseta. Scott hace una mueca de dolor, y Stiles lo suelta con un suspiro, “¿Aún sigue mal?”

“Tu torso es generalmente horrible por múltiples motivos,” dice como disculpándose. Stiles suelta un quejido. “¿Quieres matar zombies?”

Stiles está horrorizado durante dos segundos antes de darse cuenta de que Scott está hablando de un videojuego, y - si, si quiere. 

 

 

Stiles salta sobre sus talones frente a la casa Hale, mordiéndose el labio. Ya han pasado dos semanas, se le han ido los moratones, aunque esa cosa rara brillante que hay en sus costillas sigue intacta. Ha visto a Cory muchas veces, aún le sigue yendo a buscar por las mañanas con Cora y Derek, pero no ha visto ni sabido nada de Peter. 

“Sabes,” Mark cierra la puerta de su Camaro, y Stiles se siente un poco como un idiota por no escucharle llegar, “tienes una llave, incluso una habitación. Puedes entrar.” 

Stiles niega con la cabeza, torciendo los labios antes de decir a un volumen normal, “Derek, ven, necesito un favor.” 

Mark rueda los ojos cuando su hermano pequeño está bajando las escaleras un segundo más tarde, y le da una colleja cuando entra. 

“Peter no está dentro,” dice Stiles, no es una pregunta porque probablemente podría sentirle si estuviera. Derek alza una ceja. “Ayúdame a encontrarle.” 

 

 

Está en el bosque, de pie frente a un árbol que tiene sus iniciales talladas. Derek se queda detrás, pero Stiles va hasta Peter y espera. 

“Se está muriendo,” dice al final, las manos presionadas contra la corteza. 

Stiles mira, porque a él le parece bien. “¿Cómo puedes saberlo?”  

Peter niega con la cabeza, agarrando la mano de Stiles para presionarla en el árbol, y cuando lo hace emite un sonido de dolor que hace que Derek gruña. Se está muriendo, lenta y suavemente, como si - como si fuera cáncer, el mismo modo en el que murió su madre, luchando, pero consiguiendo retrasar solo lo inevitable. Se siente como si se llevase muriendo años, y estuviera en las últimas. “¿Qué significa?” 

Peter sacude la cabeza, pero lentamente, como si no solo no lo supiera, si no que tampoco lo entendiera. “Es el árbol más viejo del bosque, y el más alto.”

“Así que nada bueno,” dice Stiles, porque estaría guay si un árbol moribundo fuera solo eso, pero nunca lo es. 

Peter se mueve de repente, agarrándole de la nuca, aún sin mirarle cuando dice, “Gracias.”

“Cuando quieras,” dice. 

Derek resopla una risa y Peter se ríe, y por primera vez Stiles cree que quizás todos estén bien. 

 

~

 

Scott es el que se lo dice, porque todo esto ha sido idea de Scott. Stiles le ha seguido la corriente porque Scott tiene un largo historial de seguirle la corriente a él y sus estupideces, así que no hará daño hacer lo mismo de vez en cuando.  

“¡Soy suplente!” dice, lanzándose hacia la mesa del comedor con más vigor del necesario. Si tuviera un rabo, lo estaría meneando. 

Stiles se traga la leche. “¡Eso es genial!” porque es un cabronazo lleno de apoyo. 

“¡No lo es!” cacarea Scott, y si sonríe algo más se va a partir la cara en dos. 

Stiles flaquea, “Uh, ¿qué?” 

“¡Tú eres titular!” prosigue, como si esto fuera algo por lo que estar emocionado. 

Jackson y compañía eligen ese exacto momento para entrar, y el otro chico llega tan lejos como para darle una palmada en la espalda, “Supongo que no eres un inútil total, perdedor.”

Stiles está boquiabierto mientras Scott prosigue, “Colega, ¡tú, Jackson, y Danny sois los únicos de primer año que habéis llegado a titulares! ¡Eso es genial!”

Abre su boca para decirle a Scott lo nada guay que es eso cuando Cora y Cory se sientan en la mesa y sonríen de medio lado, lo saben, vaya si lo saben. “A Deaton le va a encantar esto. Lo mismo que a Derek - todo ese tiempo en un deporte de contacto físico - piensa en todas las personas a las que vas a oler.”

Cora se está carcajeando, porque es una mini Laura y no tiene vergüenza alguna, así que se sostiene la cabeza entre las manos y espera que todo desaparezca. 

 

 

“Deberías hacerlo.” 

Stiles fastidia la runa que estaba dibujando a la par que Scott lanza el puño al aire desde donde está haciendo trabajo veterinario de verdad. En vez de tirarlo, Stiles prende fuego a la runa porque a ese nivel está ya. “Por qué. Solo - por qué.”  

Alan no queda nada impresionado con su pequeño show de llamas. Scott ni siquiera ha levantado la mirada. “No te haría daño tener más interacciones sociales que no sean Hales o Scott.” Scott hace un ruido de desacuerdo, porque nunca ha aprendido a compartir a sus amigos, lo que es justo porque a Stiles también se le da mal eso. 

“Entreno contigo dos horas todos los días, y en mis días libres estoy con los Hales dejando que Talia me haga cosas horribles. Mark está ahora viviendo en Nueva York permanentemente, sabes, Cory es la única humana que tengo cuando voy allí, y ella ha crecido con estas mierdas. No sé por qué Kevin y Talia se olvidan de que soy humano, pero hay un máximo de kilómetros que puedo correr y flexiones que puedo hacer hasta que alguien muera. Probablemente yo.”

Alan rueda los ojos, pero Stiles lo dice en serio. “Hay un motivo por el cual has conseguido ser titular, y probablemente es porque Kevin y Talia te tratan como a un lobo. Estoy dispuesto a amoldarme a las prácticas de lacrosse para Scott y para ti, y considerando que es algo físico quizás Talia reduzca el entrenamiento.”

Stiles entrecierra los ojos, porque eso es una mentira cochina y Alan lo sabe. “Esto va a ser una mierda. Al menos dos veces al mes tenemos que ir a matar el nuevo mal ridículo que aparece - si puedes averiguar el motivo de eso, por cierto, sería genial - mi promedio es un 4.0. Quiero conseguir el puesto de mejor de la promoción, pero considerando que voy contra Lydia Martin estoy dispuesto a conformarme con el segundo puesto.” No es que a Stiles le importen sus notas, la verdad, pero a veces entre Scott y los Hales y Alan su padre parece un poco triste, y ni de coña le va a explicar a su padre que no tiene nada que ver con él, que tiene que ver con el circo de locura en el que se ha convertido Beacon Hills, pero si Stiles no puede hacer feliz a su padre, al menos puede hacer que se sienta orgulloso. 

A juzgar por las miradas que le estaban dando Scott y Alan estaba siendo transparente de cojones, así que entrelaza otra runa en el papel, solo porque está seguro de que si lo activa va a volar todos por los aires, y le provocará una urticaria a Alan cuando lo encuentre entre sus papeles más tarde. 

 

 

Danny se sienta a su lado en biología antes de que Cora pueda. Ella alza una ceja, él se encoge de hombros, y ella sonríe de manera esplendorosa a un chaval hasta que este tartamudea y la hace hueco.

Stiles mira al otro chico, como si le mirase lo suficiente su comportamiento tendría sentido. Danny no le dice nada hasta que ha colocado su cuaderno, bolígrafo, lápiz y carpesano justo como él quiere y los dedos de Stiles ya están sufriendo espasmos con las ganas de desordenarlo. Pero luego Danny le mira a los ojos, y es distraído por unos grandes ojos marrones que inevitablemente le recuerdan a Scott. “Sé que no te caigo bien,” empieza. 

“Sí que me caes bien,” interrumpe Stiles, porque es cierto, a todo el mundo le cae bien Danny, Danny es genial. 

A juzgar por la confundida pero complacida sonrisa del otro chico quizás lo ha dicho en voz alta, lo que, ups. “¿Si?” Stiles asiente. “¿Y Jackson?”

“Jackass,” dice automáticamente, porque eso es lo que le llamó en cuarto grado y se irá a la tumba llamándoselo. 

“¿Greenburg?”

“¿...Quien?”

“¿Lydia?” prosigue. 

“Una diosa, perfecta, pero da miedo, mucho miedo, y confía en mí, conozco a mucha gente que da miedo.” Que dan miedo no por los motivos que Danny probablemente cree, sino porque ella tiene el suficiente potencial mágico que la sola idea de pensar en lo que podrían lograr juntos hace que se le haga la boca agua. Danny está debajo de ella solo porque tiene los poderes sometidos, así que Stiles no tiene ni idea cuanta magia tiene, pero es el suficiente como para que alguien sintiese la necesidad de controlarlos, y no es eso algo interesante

Los ojos de Danny van hacia Cora y su boca se tuerce hacia abajo, “Lo sé.” 

“Ella no da miedo,” dice Stiles despectivamente, antes de detenerse y considerar que ella le puede oír. “Da un poco de miedo, pero solo, en plan, ¿si las comparas? Y cuando quiere serlo. En plan, Laura, ¿la llegaste a conocer?, eso si que daba miedo de cojones. Mark también es aterrador, pero igual tiene más que ver con lo del chocolate blanco que cualquier otro factor intimidante, porque qué diablos, el chocolate negro es el mejor. Derek está de acuerdo.” 

Le está mirando como si le hubiera crecido otra cabeza, y Stiles traga con nerviosismo. “¿Entonces te caigo bien?” repite Danny, volviendo a su pregunta inicial.

Stiles se rasca la cabeza, “Si, pues claro que si tio, eres genial. Y quiero decir, Jackass es una persona horrible, pero también estoy un novecientos por ciento seguro de que le he visto llevarle la compra a la Sra. Goldblum un millón de veces, y recuerdo lo que hizo en secundaria, esa vez que uno decidió ser un capullo contigo, y soy el hijo del sheriff, la violencia está mal,” Cora resopla una risotada con tanta fuerza que requiere de un gran esfuerzo no mirarla, “pero eso fue realmente cañero, vale, si yo diera algo de miedo habría intentado algo, pero que todos sabemos que no lo doy.”

Danny parece estar acostumbrándose más a su verborrea, porque solamente tiene que parpadear unos quince segundos antes de pensar en una respuesta. “Yo - entonces, ¿quieres comer juntos?”

Stiles parpadea, porque, qué, “Yo no te caigo bien.”

Danny sacude la cabeza, “Colega, tú no te das cuenta, pero después de quinto grado, desapareciste el puto mapa. Te veíamos todos los días, pero si no era Scott o los Hales no tenías tiempo para nada. Así que nunca me has caído mal, pero creo que es seguro decir que ninguno de nosotros te conoce lo suficiente como para tener una opinión.”

Stiles está, por una vez en su vida, sin palabras por la sorpresa, hasta que el profesor entra y pregunta, “¿Por qué ahora?”

Danny sonríe, “Te apuntaste a las pruebas para lacrosse. Lydia casi sufrió una aneurisma por ello. Supusimos que eso significaba que no unos Hales territoriales no nos arrancarían la cabeza a mordiscos si intentábamos hablar contigo.”

Tiene tanta suerte de que el profesor elija ese momento para empezar a hablar, porque de no haberlo hecho Stiles habría sufrido un ataque de risa y no se hubiera detenido hasta que Danny hubiera retirado cualquier intento de amistad. 

 

 

“Si nos dejas por ellos, les mataré,” le dice Cora alegre. “Sé que son algo parecido a ti, y que está guay que tengas a tu propia gente y tal, pero no puedo llegar a expresar lo poco que me importa.”

Stiles parpadea, “¿Qué? Aj, no.”

“¿Por quién nos va a dejar Stiles?” pregunta Cory. 

Stiles ni siquiera presta atención a lo que Cora dice como respuesta, porque, “¿Es de marca?”

La cara de Cory se tuerce, pero Lydia Martin se está sentando a su lado, “Kate Spade, muy clásico, pero no es de tu estilo.” 

Jackson y Danny la siguen, sacando sus almuerzos, lo que casi cubre el destello de pánico que llena su rostro, porque es posible entender eso completamente mal, y Stiles se olvida muchas veces, pero Cory es mayor, y la gente se cree que es guay porque está en el club de teatro y en el equipo de natación y el último año salió con el capitán que este año está en último año. 

Pero Cory asiente, suspirando, “No lo es, en realidad no, pero me lo compró mi padre, ¿sabes? Pero me gusta tu vestido, tiene flow.” 

Lydia la enseña su sonrisa complacida, y Jackson deja de tener aspecto de querer pegarles un puñetazo a todos. Danny choca sus hombros con Stiles, quien rueda los ojos y esa es la única razón por la que ve a Scott dudar y apretar su bandeja de la comida con demasiada fuerza, con una expresión que Stiles no había visto en él desde que se fue su padre. 

“Ey,” ya está moviendo sus extremidades demasiado largas para ir donde Scott, “¿Qué ha pasado, qué ocurre?”

Scott niega con la cabeza, “Nada,” y Stiles se le queda mirando porque eso no es para nada convincente. Mira hacia el resto y dice, “La mesa parece demasiado llena.” 

Stiles también mira, y no, no lo está, pero lo que sea, “Quiero decir, vale. ¿Quieres comer afuera? Deja que coja mis cosas.”

Ni siquiera ha dado un paso antes de que Scott le esté agarrando del brazo, y vale, qué. “¿Vas a comer conmigo?” pregunta, los ojos como platos. 

“Um, si, colega llevamos comiendo juntos desde que teníamos cinco años, no vamos a parar ahora. Esos se pueden entretener solos si quieren.”

Scott ha perdido esa expresión del rostro, y ahora está sonriendo de un modo que está poniendo incómodo a Stiles. “No importa, vamos a comer con todos.”

Stiles alza ambas cejas, pero esto es lo que le pasa por dejar que Scott pase tiempo con los Hales, era solo cuestión de tiempo que perdiera la chaveta. 

 

 

Está haciendo que los platos se laven solos mientras hace café, y su móvil está sujeto entre su reja y hombro mientras toquetea los botones, “He entrado en el equipo de lacrosse.”

“¿Te gusta el lacrosse?” pregunta Derek desde el otro lado. 

Cuando el placentero burbujeo de la cafetera empieza, se deja caer contra la pared y usa su mano para sujetar el móvil contra la oreja. Alan no para de decirle que no existe un hechizo para hacer café instantáneo, pero Stiles cree que es un mamonazo que no quiere que su aprendiz favorito sea feliz. “¿Más o menos? En realidad no, quiero decir, no me disgusta, al fin y al cabo he crecido en este pueblo, pero no pasa nada. Si me iban a meter en un deporte organizado, hubiera elegido cross-country. O fútbol.”

“¿Y estás en lacrosse por qué…?” Hay un fuerte claxon y algunas palabrotas de fondo, y hace que Stiles sonría. 

Mete algo de pan en la tostadora, y desearía que Mark siguiera aquí porque hace pan casero y siempre estaba de vicio. “Scott tiene asma, lo de hacer cross-country acabaría en tragedia. ¿Puedes irritar a tu hermano para que me mande pan?”

“¿Qué? Quiero decir, si, claro. De todos modos hace panes cuando se estresa.” 

“¿El nuevo curro no va bien?” Stiles coge un termo asquerosamente grade para verter el café, negro como su alma antes de las nueve de la mañana. 

Derek hace un ruido entre un suspiro y un gruñido, “No - no, le va bien en su estúpido título de abogado de Harvard no puede hacer daño, pero su jefe está siendo un capullo, y Mark es…”

“Un perfeccionista de cojones con TOC y problemas de ineptitud,” ofrece Stiles, mirando al reloj y maldiciendo a Derek en su cabeza, porque va a llegar tarde al colegio mientras que la diferencia horaria entre aquí y Nueva York significa que Derek está de camino a su clase de las diez.

Derek vuelve a hacer ese ruido, porque es cierto que Mark es su hermano mayor y Derek se va a morir pensando que fue él el que puso la luna y las estrellas. “Supongo, y solo es un asociado así que no hay mucho que pueda hacer al respecto. Laura le está llevando a emborracharse mucho.”

“Una ventaja de ser humano,” debería de recibir un puñetero premio por conseguir cerrar la puerta con llave mientras lleva en equilibro una tostada, su café y el móvil. 

Derek hace un ruido desde el fondo de su garganta diciendo, “Cory casi ha llegado.”

Stiles parpadea, “¿Cómo sab-” escucha un motor conocido llegar por la carretera, y frunce el ceño. Derek se ríe como si pudiera verle, cosa que no. “Lo que sea, capullo. Diviértete pintando a gente desnuda.”

“Eso no es-” empieza, indignado, pero Stiles le cuelga antes de que pueda terminar. 

 

 

Stiles colapsa más que se sienta al lado de Scott, metiendo su cabeza contra el hombro de su amigo, quien gracias al cielo solo le pasa un brazo por los hombros y se deja ser usado como almohada. 

“Colega,” dice Jackson, sentándose enfrente, “estás para el arrastre. No digo cansado, pero me refiero a para el arrastre.”

Stiles gime, intentando meter más su rostro en el pecho de Scott, “Porque Talia Hale es una mujer malvada y sin corazón.

Scott se ríe, moviendo a Stiles, “Tio, no sé si le gustas o es que te odia muy, muy en el fondo.”

“Me odia,” suspira, “probablemente me odia.” Puede sentir la intensidad de la confusión de Jackson, así que explica, “Dado que ya no puedo entrenar después de clase por el lacrosse, me hace correr por las mañanas.”

“¿Cuántos kilómetros?”

“Casi diez los días de diario, dieciséis los fines de semana,” refunfuña. 

"That's fifty miles a week," Jackson says slowly.

“Corres ochenta kilómetros a la semana,” repite Jackson. 

“Deja de recordármelo,” le ruega Stiles, apartándose de Scott para coger sus deberes de Inglés de su mochila.

Jackson está callado mientras saca sus deberes antes de decir, “¿Quieres compañía?”

“¿Qué?” Tanto él como Scott le están mirando. 

Jackson no les está mirando a ninguno a los ojos, “Danny y yo podríamos unirnos, si quieres. ¿Nos reunimos en tu casa sobre las, no sé, cinco y media? Mi padre nos puede dejar allí cuando vaya al trabajo.”

“Suena bien,” dice Stiles, esperando que las palabras suenen normales porque se siente un poco estúpido. 

Y así es como acaba saliendo a correr con Jackson y Danny todas las mañanas. 

 

 

Stiles presiona ambas manos contra el árbol, y se traga la náusea que viene con ello. La magia que le hace pudrirse no es tan potente como empalagosa, y le hace sentir que está empujando a su magia a través de la sabia del árbol. Apoya su frente contra el tronco  y tiene que respirar de manera rápida y superficial para evitar vomitar. Busca más hondo en el árbol, intenta localizar la fuente del veneno, pero llega a las puntas de las raíces y los extremos de las ramas desnudas y no puede ir más allá, desaparece, 

Quiere gritar, o romper algo, porque está seguro de que esta es la respuesta, de que si tan solo pudiera encontrar lo que está matando al árbol más antiguo de la propiedad Hale, podría encontrar qué es lo que atrae a los males en oleadas y detenerlo. Está - cansado, y es demasiado joven para estar tan cansado de luchar y correr y sangrar. Pero nunca puede rastrear la magia más allá de las raíces, da igual las veces que lo intente. 

En vez de eso aplana sus manos que se han cerrado en puños y las presiona contra el árbol. Puede sentir como empieza a sudar y sus piernas comienzan a temblar. Encuentra las ahora familiares líneas de magia vil, e intenta tratarlas como acónito en venas, intenta quemar lo que está matando a este organismo vivo, y le deja, como siempre hace, en el suelo jadeando, los ojos cerrándose. 

Se despierta con unos dedos que recorren su cabello, y suelta un quejido, aguantando las ganas de hacerse una bola sobre el estómago de Talia para tapar el sol que golpea sus ojos. “Deberías de parar de hacer esto - uno de estos días se te va a cruzar de verdad un león de montaña.”

Stiles resopla, y eso hace que su dolor de cabeza empeore. “Huelo demasiado a Hale y a lobo como para que algo considere atacarme.”

“No todos los depredadores son tan fácilmente disuadidos,” le amonesta ella, aunque sus manos permanecen amables. 

Él se rinde, girándose de tal manera que pueda esconder la cara en su torso, y las palabras salen apagadas cuando dice, “Me salvaríais.”

La mano de ella le acuna la nuca y le absorbe las punzadas de dolor, “Lo haríamos.”

 

 

“Hostia puta,” dice Jackson, y Scott lo repite no mucho después. Stiles y Danny se apoyan el uno contra el otro y miran. 

Cory rueda los ojos y Cora resopla una risa, “Subid perdedores.”

“Cómo has,” la mano de Jackson se queda por encima del pomo del coche, como si tuviera miedo de tocarlo. 

“Talia le va a comer el oído a Peter por esto,” Stiles se carcajea, pasando de la puerta para entrar de un salto. Jackson hace un sonido de dolor antes de abrir la puerta con reverencia. Acaricia el lateral mientras el resto entra, y Danny acaba prácticamente sobre el regazo de Stiles. “No me puedo creer que te haya regalado un Jaguar.”

“Y tampoco Mark,” dice ella socarrona, arrancando y saliendo a la carretera. 

Scott se ríe, “Oh dios mio, ¿esta ha sido tu manera de superar su Camaro, verdad?”

“Le ha enviado una foto esta mañana,” dice Cora, “él la enviado una diatriba de palabrotas en respuesta.”

“¿Cuanto falta hasta que uno de vosotros pueda conducir?” mira hacia atrás, “Esto está a petar, y ni siquiera hemos ido a por Lydia aún.”

“Yo me saco el carnet en Junio,” la dice Jackson, “Mis padres me van a comprar un coche.”

“¿Ridículamente caro y pijo?” pregunta Cora. 

Jackson sonríe. 

 

 

“¿En serio, Stiles?” su padre suspira, y Stiles sonríe tímido antes de guardar el móvil en el bolillo y comer su lasaña. Está discutiendo con Deaton por los aquelarres, y sobre lo mucho que Stiles no necesita ser parte de uno, pero no cree que su padre necesite saber eso. 

“Lo siento, a Cory le está dando algo,” explica, tomando un bocado de esa delicia con queso. 

“¿A Cory?” repite su padre, arrugando la cara, “Normalmente tiene los pies sobre la tierra, ignorando ese ridículo coche.”

Stiles sonríe, porque le encanta ese coche, es un naranja quemado. “Va a llevar a Lyle - su novio, el capitán del equipo de natación - a cenar, y está preocupada de que su padre vaya a matarle.”

“¿Lyle Eastwood?” pregunta, pegando un buen trago de agua, “No es mal chaval. Pero no parece su tipo.”

“Tiene el cuerpo de una estatua griega, igual que la cara, y aparentemente posee una lengua con mucho talento,” dice, y consigue mantener un rostro de poker hasta que ve la cara de su padre, que parece a punto de vomitar, momento en el que estalla a reír. 

“Estoy seguro de que Peter manejará la situación como haría cualquier padre.”

Stiles no rueda los ojos, porque su padre y Peter se han unido un poco demasiado al ser los dos unos padres solteros estúpidamente sobreprotectores. 

 

 

“¡Hostias!” dice Stiles, yendo hacia el otro chico, “¿Qué camión te ha atropellado?”

Ya se está poniendo la camiseta, los ojos muy abiertos, “Nada. No es nada.”

Las cejas de Stiles están escalando por su cabeza, “¿Qué? No. Tronco, eso parece muy doloroso. ¿Te has peleado o algo?” Está negando con la cabeza, agachándola para esconderse tras una cortina de rizos. Algo pesado y amargo empezó a formarse en el estómago de Stiles. “¿Quien lo ha hecho?”

Sus manos se cierran alrededor de las correas de su mochila, “Nadie, estoy bien, déjame.”

Durante un momento todo lo que Stiles puede hacer es mirar, porque no necesita ser un hombre lobo para escuchar la mentira. Stiles duda que una persona ciega y sorda se creyera eso. Siente como la ira se asienta pesada en su pecho, y no cree que esté dirigida al chaval, pero ciertamente está dirigida a algún sitio. Da un paso más cerca, no muy seguro de qué planea hacer, pero antes de que pueda averiguarlo Jackson le está pasando el brazo por los hombros y alejándole, preguntando demasiado en alto, “¿Vamos a hacer algo después de clases? Porque Cory, Cora y Lydia si, y no nos han invitado.”

“¿Qué? Si, claro, lo que quieras,” Stiles retuerce el cuello para mirar al chaval, y está bastante seguro de que está agradecido, pero Jackson le saca por la puerta antes de que pueda catalogarlo bien. 

 

 

“Su nombre es Isaac Lahey,” dice Stiles, una vez más con el móvil entre la oreja y el hombro. Está con los pijamas de Batman y dando vuelta a las tortitas, porque sus tres huéspedes siguen dormidos y bien puede ser de utilidad mientras él no. “Jackson lo ha sabido durante un tiempo, aparentemente.” 

“¿Y no ha hecho nada al respecto?” Stiles puede ver el fruncimiento de ceño cabreado de Derek en su tono de voz, “No pensaba que fuera esa clase de capullo.”

“No lo es,” dice Stiles, y se desespera por haber llegado a ese momento de su vida en el que está defendiendo a Jackson, “Aparentemente ha intentado que su padre haga algo al respecto, pero Isaac jura y perjura que su padre no le ha puesto la mano encima, así que acabó en agua de borrajas. Aparentemente su padre le golpea todavía más fuerte después de eso, si la cojera de Isaac es indicación, así que Jackson le - cubre, supongo. Lo que no ayuda, exactamente, pero si tenemos en cuenta como acabó la primera opción…”

Derek está callado al otro extremo, y Stiles desearía tener el oído de un licántropo, se pregunta si agudizando el oído puede averiguar si Derek está escribiendo o dibujando, si será capaz de saberlo por el ruido del lápiz. “¿Qué vas a hacer?”

Stiles echa otra tortita al montón y echa más masa en la sartén, “Desearía que mi padre pudiera encargarse de ello, pero si Isaac no va a decir nada, no mejorará nada. No puedes salvar a alguien sin su consentimiento, lo que es una mierda tan grande que no puedo ni expresarla.”

“Siempre hay una primera vez,” murmura Derek, y Stiles siente un chorro de triunfo - no necesita un super oído cuando conoce tan bien al hombre. 

Añade media bolsa de virutas de chocolate al resto de la masa, “¿Qué estás dibujando?”

Hay un momento de silencio antes de que pregunte, “¿Cómo sabes que estoy dibujando?”

“Solamente usas ese tono de voz cuando estás impresionado por algo que has creado, y siempre usas ambas manos cuando pintas, pero solo necesitas una para dibujar.” El silencio de Derek es por vergüenza, así que Stiles se ríe un poco antes de sorber su café, “No me lo tienes que decir. ¿Es porno? Me apuesto a que es porno.”

Stiles,” suena tan escandalizado que se atraganta con el café. “Joder, eres tú.”

Posa su taza porque por algún motivo sus manos están temblando, “¿Yo?”

There's a beat of silence before he asks, "How do you know I'm drawing?"

“Yo - es que, tienes esta sonrisa tan amplia en tu cara a veces, y tu puedo conseguir el color de tus ojos bien si no uso al menos cuatro tonos de pintura, pero tu sonrisa - esa la puedo hacer con carboncillo, creo, al menos se parece a la que recuerdo.” Derek se detiene, y sabe que debería de decir algo, que esta clase de cosas necesitan una respuesta, pero no puede puto respirar. “¿Stiles?”

“No has dicho que no fuera porno,” dice. 

Derek se está riendo y tartamudeando, pero las manos de Stiles siguen temblando. 

 

 

 

Stiles se deja caer contra la taquilla de Isaac para darle algo de ventaja de altura al otro chico, porque aunque es más alto que la mayoría nadie puede notarlo por el modo en el que está siempre encorvado. “Soy Stiles.”

Isaac asiente, metiendo sus cosas en la mochila, “Lo sé.”

Bufa, pasándose la mano por el pelo, “Debería de haberles pedido a Scott o a Danny que hicieran esto - se me dan fatal estas cosas.”

“¿Meter las narices en donde no te llaman? Pareces hacerlo de lujo de momento,” dice, y su cara se pone blanca y pálida antes de poder evitarlo, pero Stiles está sonriendo como un lunático, porque tiene sangre en las venas, y eso Stiles lo aprecia muchísimo. 

“¿Quieres quedar con nosotros después de clases?” ofrece, “Danny y Cora se mueren por ir a ver la última peli de Ryan Gosling, y al resto de nosotros no nos molesta tanto como para superarles en voto a otra cosa.” 

“Te encanta Ryan, no mientas,” dice Isaac, y está dubitativo y a la defensiva a la par, “Pero no puedo. Tengo que trabajar después de clases.”

“Que pena,” dice Stiles, y se pregunta como es eso de trabajar en algo que no involucra sellos y cánticos en lenguas arcanas. Stiles no tiene ni idea de a donde o a quien le manda Alan las cosas que hace, pero está ganando mucha pasta con eso. “¿En otro momento, entonces?”

Isaac se encoge de hombros incómodo antes de esquivar a Stiles e irse por el pasillo. 

 

 

 

“¿Cuántos?”

Papá se cae con pesadez en el sofá, y es algo bueno que Stiles ya hubiera pausado su juego porque su padre le está atrayendo a un abrazo tan fuerte que no va a querer saberlo. Con quince años probablemente ha alcanzado la edad en la que los abrazos han dejado de ser guays, exceptuando que pasa el tiempo con los Hales y Scott. Sorprendentemente, Jackson también es muy táctil, con brazos echados sobre los hombros, empujones que más parecen empujoncitos, y si se sienta a su lado en la cama o el sofá siempre se asegura de tocarle desde la cadera hasta el codo. De cualquier modo se derrite contra su padre, le da unos cuantos minutos antes de apartarse lo justo como para mirarle a los ojos, “¿Papá?”

“Tres. Era - eran niños. De doce, trece años,” aún tiene un brazo demasiado apretado alrededor de Stiles, pero no se va a quejar. 

“¿Has informado a sus padres?” pregunta, pero no necesita el breve asentimiento de cabeza de su padre para saber la respuesta. Beacon Hills ha visto su buen número de cadáveres estos últimos años, y unos cuantos más, incluso gente de su edad, y no afectan tanto a su padre. “Lo siento.”

Su padre suspira, dándole otro apretón antes de levantarse, “Es parte del trabajo. Pero ten cuidado, ¿vale?”

Stiles asiente con la cabeza y espera que su padre no pueda ver sus labios torcidos hacia abajo. Que haya cadáveres quiere decir que seguramente va a hacer todo lo contrario que tener cuidado. 

 

 

“Por esto necesitas un aquelarre,” dice Alan, y Stiles le va a transformar en un sapo. 

Pasa otra página del informe policial, “En realidad, puede que este sea un asesino perfectamente humano. Las tres víctimas han sido ahogadas con una cuerda, lo que es horrible, pero puede que seamos capaces de dejárselo a tu padre.” 

“Un aquelarre es el mejor modo seguro de fortalecer tu conexión con la Tierra, y contigo mismo. Además, por mucho que me importen los Hales, algunas cosas deberían de encargarse de ellas los aquelarres. Los demonios, por ejemplo, aunque dudo que alguno sea lo suficientemente valiente como para acercarse a un radio de cientos de kilómetros de Beacon Hills en este siglo.”

Stiles cierra de golpe el informe, y se acerca un libro sobre druidas que está mayormente escrita en Gaélico, cosa que odia, “Estamos bien. Además no soy ninguna puta bruja del bosque que necesite a todo un grupo para invocar algo, soy un mago, no nos unimos a los jodidos aquelarres.”

“No,” coincide en voz baja Alan, y antes de que Stiles puede disfrutar de su triunfo, prosigue, “Los lideran.”

Stiles necesita de unos buenos treinta segundos para apartar los ojos de la página, la boca atontada cuando dice, “Quieres que asuma el liderazgo de un aquelarre, y qué, ¿les arrastre hasta aquí? Claro, vamos a joder la jerarquía de una unidad mágica perfectamente funcional y luego obliguémosles a venir al mágico e inestable triángulo de las Bermudas que es Beacon Hills. ¿Has perdido la chaveta?”

Alan se encoge de hombros, “Nunca dije que tuvieras que usurpar un aquelarre. Puedes crear el tuyo.”

“¿Con quien?” ladra Stiles, hasta las narices de este tema desde el primer segundo en el que lo sacó su tutor, “Tú y yo no hacemos un aquelarre.”

“No. Sin embargo, hay otros a quienes podrías entrenar sus aptitudes.”

Alan le mira hasta que Stiles palidece, momento en el cual sus labios se curvan en una sonrisa satisfecha. “¡¿Danny y Lydia?!”

 

 

“¿Cómo nos hicimos amigos?”

Scott parpadea, “¿Qué?”

“¿Qué clase de gesto amistoso hice a la tierna edad de cinco años para asegurarme tu estimado amor y lealtad esta última década?”

Scott golpea su lápiz contra los deberes de álgebra, “Me diste un sándwich de manteca de cacahuete y perdiste el bus conmigo.” 

Stiles arruga la nariz aun cuando alarga la mano para borrar la fórmula errónea de Scott. Las mates no van a ser nunca su punto fuerte. “¿Que hice qué?”

“Mi padre se olvidó de meterme el almuerzo, y no se lo quería decir a la Sra. Ross porque entonces sería la tercera vez esa semana, así que me diste tu sándwich y comiste solo uvas. Luego mi padre llegó tarde, y tú perdiste tl bus porque te sentaste conmigo a esperar.”

“No apareció” dice Stiles, porque ahora recuerda vagamente ese día, “Mamá te trajo a nuestra casa y jugamos con los dinosaurios.” 

Se sentiría cohibido por la sonrisa estúpida que se está extendiendo por su cara de no estar seguro de que estaba viendo una igual en la cara de Scott. “No creo que eso funcione con Isaac.”

“Probablemente no,” coincide Scott, agachando la cabeza para volver con sus deberes. “¿De verdad les vamos a contar todo a Danny y Lydia?”

“Va a ser difícil entrenarles en magia si no lo hacemos,” suspira Stiles, “También vamos a tener que decírselo a Jackson.” 

“¿Por qué?” suspira Scott, porque aun cuando Jackson es majo no es muy amable, “No puede hacer magia.”

“Pero si no se lo contamos, será el único que no lo sepa. Al final alguno de nosotros se irá de la lengua, y si no le contamos lo de la magia y los hombres lobo, seguirá sabiendo que le estamos ocultando algo. Tiene unos problemas de inadecuación hasta el punto en el que él, Derek y Mark deberían de hacer un puto grupo de apoyo. Así que si confiamos en su novia y su mejor amigo, también tenemos que confiar en Jackson.”

Scott hace un puchero, pero ya no hay protesta en su cuerpo, “Odio cuando eres lógico.”

“Yo también,” le confiesa Stiles. 

 

 

Stiles se entera por un mensaje de texto, y está asquerosamente agradecido de haber recibido un aviso de esto, porque cuando se lo cuente su padre será capaz de escuchar los detalles sin vomitar. Cory es la que le escribe, pero Stiles no puede pensar en ningún motivo por el cual haya estado ella allí, a no ser que Cora fuera la que lo oliera primera y luego ella fuera detrás. 

No importa como haya pasado, lo que importa es que ha pasado y Stiles no va a dormir bien hasta que esté seguro de que no pase de nuevo. Había estado esperando a meter a los humanos en este mundo poco a poco, pero parece ser que les va a tener que tirar directamente a la piscina grande. 

Los cadáveres de los tres niños, dos chicos y una chica, habían sido profanados de sus tumbas. Eso ya es horrible de por sí, pero es que también se los han comido. No un animal, lo que sería horrible pero no problema suyo, pero algo que hace que los licántropos retrocedan, y está seguro de que en cuanto sea capaz de ir allí, va a ser capaz de sentir algo parecido. Tiene tiempo antes de que Cory venga a buscarle, tiene unos buenos quince minutos para apoyar la cabeza entre las rodillas, respirar hondo, y preguntarse a sí mismo que de haber sabido que entrar en esa casa en llamas hace cinco años le hubiera llevado hasta aquí, lo hubiera hecho igualmente. 

(No necesita mucho saber la respuesta - lo haría, sin dudarlo, sin lamentaciones.)

 

 

“¿Qué cojones?”

Stiles se aparta el móvil, preguntándose si ha leído mal el nombre del que llama, excepto que aunque lo hubiera leído mal hubiera seguido siendo capaz de reconocer la voz, aunque ha pasado mucho tiempo desde que ha escuchado la voz alta tenor de Derek volverse áspera por la furia. “¿Hola?”

“¿Por qué cojones no me lo has dicho?” y oh, eso no es tan nuevo, el modo en el que Derek hace que su voz suene demasiado alta para evitar que se rompa, y Stiles ni siquiera está seguro de sobre qué está hablando, específicamente, pero que ya haya más de una opción le hace sentirse en la mierda.  

Cierra los ojos y respira hondo, sabiendo que Derek puede oírle, “Lo siento. Yo solo - hay muchas cosas, y no quería que te preocupases.” 

“Estás empezando un aquelarre,” dice, y Stiles se aguanta las ganas de decir que es consciente, porque ahora no es el momento, “con gente a la que no he conocido nunca, y tú y Deaton les estáis dando un curso express sobre la magia porque hay algo nuevo y terrible que está matando niños, dejando que sus cadáveres se pudran una semana, y luego les está devorando como si fueran un festín, lo cual es, qué cojones. Stiles, ¿por qué me estoy enterando ahora de esto? Y de la jodida Laura, de entre toda la gente.”

“Me figuré que alguien te diría lo que estaba pasando,” dice débilmente, sujetando el móvil con su oreja y hombro porque sus manos están temblando demasiado. 

Derek ruge, “¡TODOS PENSABAN QUE ME LO ESTABAS CONTANDO TÚ!” Stiles abre la boca para disculparse, pero en vez de eso sale un sollozo que no puede contener lo suficientemente rápido. “Ey,” puede sentir a Derek derretirse, y se siente como un capullo, porque se merece esto. “Stiles, venga, lo siento, no pasa nada. No llores, oh dios, no llores, por favor.”

“No estoy llorando,” espeta, ignorando lo espesa que suena su voz, cediendo y cayéndose en su cama y poniéndose boca arriba, “Lo siento, ¿vale? No es que no quisiera que lo supieras, o que no confiase en ti, es que tengo mucho miedo, ¿vale?”

Derek hace un sonido de arrullo al otro lado, y no es la primera vez que Stiles desea que Derek no hubiera elegido unirse a su hermano y hermana en Nueva York, que desea que estuviera aquí para presionar sus manos contra las costillas de Stiles, y dejar que Stiles esconda su cabeza en su pecho hasta que el mundo no de tanto miedo, “¿Tienes miedo?”

“Mucho,” confiesa, haciéndose un ovillo alrededor de una de sus almohadas, “Todo el tiempo - no sé lo que estoy haciendo, para nada. Alan ayuda, pero estoy entrenando a Lydia y Danny al modo tradicional, lo que significa que su entrenamiento durará un año y un día, y hay trescientos cincuenta y seis días para joderles vivos, vale. Yo estaba haciendo cosas imposibles antes de que pudiera levitar algo, y eso es hacerlo del revés, y soy una gran anormalidad, por qué cojones se cree Alan que es buena idea dejarme a cargo de dos brujos poderosos a rebosar de poder.”

“Porque lo es,” dice Derek mientras Stiles sigue jadeando por su monólogo, “Stiles, eres el mago más poderoso que alguien haya visto, y eres un líder nato con talento nato. Vas a ser un gran líder de aquelarre, estás a medio camino de crear algo increíble.”

“Guau,” dice Stiles después de unos momentos, “¿Te están saliendo sarpullidos ahora o algo? Acabas de expresar una gran cantidad de fe ciega.”

“Cierra la boca,” le dice, y está casi bien, pero no del todo. El siempre presente afecto está allí, pero también hay un tono de dolor que Stiles no puede entender. 

Stiles frota las sábanas con su pulgar, son suaves y ridículamente caras. Peter se lo regaló cuando cumplió catorce años. “Sabes que confío en ti, ¿verdad? Es que, se que estar en Nueva York te resulta duro, a veces, y que te preocupas por nosotros. Solamente tenía miedo por todo esto, y no quería hacerte cargar con ello.”

“Cuando tienes miedo,” dice, la voz saliendo lentamente, “normalmente vienes a mi.”

“Es un tipo de miedo distinto,” insiste, “Suelo estar acostumbrado de tener miedo de morir, o de que alguien a quien amo lo haga, o incluso que un hechizo o algo no funcione como debe y sea culpa mía. Pero - les voy a convertir en brujos. Lydia y Danny son practicantes de magias muy distintas, y es responsabilidad mía asegurarse de que ambos sean fuertes y controlen los poderes que les estoy enseñando a usar, no solo por mi y este aquelarre que estoy intentando crear, sino también por ellos.”

“¿Se puede hacer un aquelarre con tres personas?” pregunta Derek, y allí está ese dolor de nuevo. 

Stiles se gira en la cama para estar de nuevo boca arriba, “No, en realidad no. Bueno, soy un mago, así que técnicamente sí, pero voy a necesitar a dos personas más para hacer que funcione. Idílicamente esos serían Scott o Jackson, pero ninguno de ellos tiene la chispa para ello. Hay unos cuantos aquelarres locales con los que hemos trabajado Alan y yo antes, y el más grande está dispuesto a enviar a nuevos aprendices a aquelarres en los que confíen, así que es una opción.”

Derek hace un sonido como si le hubieran disparado, y Stiles conoce ese sonido porque a Derek le han disparado una o dos veces, “Joder, ¿qué ha pasado?” No dice nada, y repite mentalmente su conversación, y cuando lo averigua se siente como un idiota, pero Derek también lo es. “Oh dios mío, ¡no te voy a dejar! ¿Se te ha ido la olla? Deaton ha sido el emisario de tu familia durante décadas, ¿qué te hace pensar que el hecho de que vaya a hacer un aquelarre vaya a cambiar algo entre tu familia y yo, más allá de que ahora podré protegerles mejor? Derek, que le joda a lo que acabo de decir, aunque fuera a abandonar al resto, cosa que nunca haría, no hay nada en el cielo o el infierno que pudiera hacer que te deje a ti.” Las respiraciones de Derek son profundas y metódicas al otro lado, como si estuviera esforzándose en que fueran así. “Eso era lo que estabas pensando, no es así, por eso estabas tan enfadado, porque te pensabas que te estaba ocultando cosas porque me estaba distanciando, y no lo hago, nunca lo haré, te toca quedarte conmigo, Derek Hale. Soy tu ancla, y tú simplemente eres mío, ¿entendido?”

Es solo una vez que lo ha dicho que se da cuenta de lo creepy y posesivo que es, pero antes de que pueda disculparse Derek susurra en su oído, “Si, vale,” y toda la tensión se escapa de su cuerpo, y de repente está agotado. 

“Háblame de lo que estás pintando, o del libro que estés leyendo,” dice, sabiendo que se dormirá con la suave voz de Derek y no importándole, porque solo quiere algo a lo que aferrarse puesto que no puede aferrarse a Derek. 

 

 

Hay una mano firme en su hombro que le está sacudiendo para despertarle, y parpadea para ver a su padre de pie sobre él. Está hecho un ovillo sobre su cama, el móvil aun entre su cara y la almohada, y está medio estirado cuando escucha el tarareo. Se ríe, incorporándose para quedarse sentado y presiona el móvil en su oído. No reconoce la canción, no sabe si existe, pero dice, “Bicho raro, ¿me estabas escuchando dormir?”

El tararea para, y hay otro silencio antes de que Derek diga, “También podía escuchar tus latidos.”  

Stiles se ablanda, porque tienen una cosa con los latidos, “Sigue siendo raro, lo has estado haciendo durante,” mira al reloj, “durante una hora y media. ¿Has pintado algo bueno, al menos?”

“Si,” la voz de Derek es débil, y su padre se aclara la garganta. 

Stiles le sonríe, diciendo, “Tengo que irme, pero hablamos luego, ¿vale?”

“Vale,” repite Derek, y están bien, Stiles sabe que están bien, pero algo en ese tono hace que le duela el pecho. Antes de que pueda decir algo más, Derek cuelga. 

Stiles frunce el ceño al móvil antes de mirar a su padre. “Ey, lo siento. ¿Qué pasa?”

“La cena,” dice, pero se sienta al lado de Stiles, “¿Va todo bien con Derek?”

“Si,” suspira Stiles, “Es que es una mierda que esté tan lejos, pero le gusta de verdad Nueva York, y por mucho que Mark se queje de que quiere más espacio, le encanta que Laura y él estén allí. Cory ha sobrellevado mejor lo de que se mudase Mark que yo con que se mudara Derek.”

Papá está mirando a sus manos juntas, girando el anillo de boda que aún lleva, “Pero es distinto contigo y con Derek, ¿verdad?”

“¿Porque no somos familia?” pregunta Stiles. 

“¡Si!” su padre sigue sin mirarle, “Si, porque no sois familia. Así que es distinto.”

Stiles frunce el ceño, y quizás si su padre le mirase esto empezaría a tener sentido, “Sigue siendo mi mejor amigo después de Scott. Somos cercanos, aunque no seamos familia,” le pega un empujón al hombro de su padre con el suyo, “Papá, ¿a qué te referías?”

Su padre se gira hacia él, y Stiles no puede respirar, porque tiene esa expresión en su cara de cuando piensa en Mamá, una gran tristeza que está toda mezclada con un mayor amor. Envuelve una mano alrededor de la nuca de Stiles y presiona un fugaz beso en su frente, “Nada, nada. Es solo que. Derek es un buen chaval.” Le da una palmada en el hombro, “Hay pizza abajo.” 

Stiles sigue sentado en el borde de la cama cuando su padre sale, mirando al móvil que tiene sujeto entre las manos. 

 

 

“Qué cojones,” Stiles da un paso más lejos de Lydia, y luego se siente inmediatamente culpable y va hacia delante de nuevo, lo suficiente como para poder envolver las manos alrededor de sus codos, “Ey, no pasa nada, he visto cosas más raras, lo averiguaremos.” Danny también se acerca, presiona su cadera contra la de ella. Todo su rostro está pálido, pero no tiembla cuando echa un brazo sobre sus hombros. 

“Está muerta,” dice ella, los ojos como platos. 

Los ojos de Stiles se mueven brevemente hacia el cadáver mutilado y a medio comer, “Estamos en un cementerio.” Se siente como un capullo, porque él ha visto ya un buen número de cadáveres pero esto es nuevo para ellos, así que lo sigue con un, “Lo sé. A ella no es a la primera a la que le ha pasado esto. Lo explicaré luego, pero de verdad que deberíamos de irnos para que alguien la encuentre y llame a mi padre, ¿vale?” Lydia le está mirando como si fuera algo que no pudiera identificar, y es una mirada a la que se está acostumbrando lentamente. Para ser justos, después de que Lydia les haya llevado a un cadáver cual  perro de presa, él tampoco está muy seguro de qué es ella. Ella asiente y él y Danny la flaquean cuando se giran para irse. 

“¡Ey!” Stiles deja caer la cabeza, porque conoce esa voz, “Qué estáis - ¡oh dios mío!”

Se giran, y Stiles intenta sonreír, “Hola Isaac. Um. Qué casualidad vernos aquí.” Danny suelta un quejido y Lydia hace un sonido que casi parece un resoplido divertido. 

Isaac mira entre el cadáver y ellos, y Stiles está intrigado, porque ni siquiera se inmuta ante la chica de secundaria a medio comer, pero lo que le pone nervioso es que estén aquí. “¿Habéis hecho esto?”

“¿Perdona?” Lydia suena como si la estuvieran estrangulando, pero Stiles ya está sonriendo. 

“Tu padre se encarga de este sitio, ¿verdad?

Isaac asiente, no mira al cadáver que hay entre ellos. “Si, estaba haciendo algo de mantenimiento, porque al contrario que otra gente yo no voy a los cementerios para divertirme.”

“No sé si divertirnos es la palabra adecuada,” dice Danny, “¿Eres tú el que se encarga de las flores aquí? Siempre he pensado que son muy bonitas.” Isaac se sonroja, regresa a algo más parecido a lo que Stiles conoce del colegio. Mira alrededor, y la verdad es que no ha pensando en ello, porque siempre que viene aquí solamente puede pensar en su madre, pero Danny tiene razón. La mayoría de los cementerios son extensiones de hierba verde pero aquí hay flores y arbustos y matorrales y grandes plantas que rodean árboles curvos. Es casi como un jardín en vez de un cementerio. 

“Debes de tener mucha paciencia para esto,” dice, “y talento. No sabía que te iba lo de la horticultura. Mula mucho.”

Está intentando sonar sincero, porque lo es, pero Isaac está negando con la cabeza, “Solo - mirad, iros de aquí, ¿vale? Llamaré a la policía, todos estos cadáveres han estado poniendo de los nervios a mi padre. Será mejor que no estéis aquí cuando se entere.”

“¡No lo hemos hecho!” dice Danny, en algún lugar a medio camino entre horrorizado y doliente. 

Isaac suspira, “Lo sé, ¿vale? En serio. Pero de verdad que deberíais de irnos ya. Stiles, lo último que necesitas es que te encuentren en otra escena del crimen.”

Stiles aún sigue dando vueltas a sus palabras de antes, “¿Qué va a hacer tu padre?”

“Le volverá a interrogar tu padre. Otra vez,” no mira a los ojos de Stiles, y quiere saltar por encima del cuerpo de la chica para llegar a donde Isaac y darle unas sacudidas. 

“Isaac,” dice. 

Sus hombros se caen, regresando a ese encogimiento característico suyo que le hace parecer más pequeño de lo que es. “Será mejor para mi si no estás aquí, ¿vale? Iros. Por favor.”

Stiles asiente, y cuando se da media vuelta Danny y Lydia le siguen. Para cuando llegan al coche, Lydia está temblando y Stiles la atrae hacia él, encuentra los bordes humeantes de su magia moverse debajo de su piel, los calma y arrulla hasta que ella ya no tiembla. También acerca a Danny, la mueve en sus brazos para acabar lo que ha empezado. 

Danny aún es escalofriantemente nuevo en esto, pero a Stiles le resulta más fácil entrenarle por el modo en el que se mueve su magia. La magia de Danny está conectada con la tierra, conectada con ella de un modo que casi se parece a un mago. Stiles manda a la Tierra, pero Danny habla con ella, o al menos tiene el potencial para hacerlo. Una vez que reciba más entrenamiento, Stiles le va a lanzar al árbol de la propiedad Hale - igual él será capaz de seguir las líneas mágicas. Ninguno de los padres de Danny le puso el sello, y Stiles se muere por conocer a su abuela, porque el sello funciona, no por el poder que hay en él, si no por el modo en el que fue tejido. Stiles puede admirarlo, cuando la mayor parte de su vida ha lanzado un magia a los problemas hasta que el mundo se se doblega para acomodarle. La delicadeza no es su punto fuerte. 

“¿Soy algo malo?” pregunta Lydia, la cara enterrada en el hombro de Danny. 

Stiles apoya una mano en su espalda, “Lyds, no, claro que no. Tienes un poderoso don, y está conectado con la muerte y el otro lado, pero eso está bien. Es mórbido, quizás, pero también es increíble y nuevo y algo que estoy seguro que aprenderás a usar con gracia y experiencia. No es malo, y tú tampoco lo eres. Yo he visto el mal, luchado contra el mal, y tú eres realmente buena.”

Mira a los ojos de Danny, impotente, pero el otro chico le está sonriendo. La tensión que puede sentir el Lydia desaparece, y ella dice, “No se te da nada mal esto, sabes.”

Stiles no está seguro de a qué ‘esto’ se refiere, pero la respuesta es la misma, “Gracias.”

 

 

Cora está ayudando a Pete con sus muy complicados deberes de primaria, y la cabeza de Cory está sobre su regazo mientras observan a Peter y Kevin caminar. Esos dos se parecen más que Peter y Talia, y cuando se mueven en sincronización es casi fácil creer que son hermanos. 

“¿Queréis parar ya?” salta Talia. 

Ambos la fulminan con la mirada, y siguen andando. Cory suspira, y se incorpora para coger su móvil y empezar a mandar mensajes, “Creo que el resto de la banda de Scooby Doo debería de estar aquí.”

“Alan está fuera del pueblo hasta la próxima semana, algo sobre su hermana,” dice Stiles, “Lydia se ha auto convencido de que está causando las muertes en vez de predecirlas, así que he mandado a Jackson allí para que la haga entrar en razón, o al menos para que se enrolle con ella hasta que deje de llorar. Danny está cuidando de su hermana pequeña, y Scott está cubriendo a Deaton en las llamadas de emergencias veterinarias, lo que estoy bastante seguro de que es ilegal, pero cree que tiene la habilidad para ello, así que lo que él quiera.”

“¿Ya sabes lo que es Lydia?” inquiere Peter. 

Stiles suspira, “¿Aparte de una persona aterrada, que insiste en convencerme en que hay unos wendigos dementes por ahí? No, la verdad es que no. El chico es el tercer cadáver al que nos ha conducido, y me encantaría tacharla de vidente, pero su magia es mucho más poderosa que eso, aunque tenga elementos de vidente, no es lo que ella es.” 

Los hombros de Talia están hundidos y se sujeta la cabeza en su palma. Stiles envía un susurro mágico hacia ella, una brisa que huele a pinos y a mar, y ella levanta la cabeza lo suficiente como para sonreírle. 

“Lo averiguaremos,” promete, sintiendo el núcleo férreo de su magia abajo en su columna, “En cuanto sepamos lo que es, y como atraparlo, podremos matarlo, y lo haremos.” 

Ella sonríe, y los hermanos Hale dejan de caminar. Nadie menciona que aunque eso sea cierto, es un síntoma, no una causa, y que su pueblo sigue enfermo con una enfermedad que ninguno de ellos sabe cómo curar. 

 

 

Scott y Stiles están hombro con hombro e insultándose a voz en grito cuando su padre asoma la cabeza por la puerta. Pausan el juego automáticamente, y hay una tensión en sus rostros, en caso de que vayan a darles más malas noticias. Pero no  hay nada nuevo en el rostro de su padre, solo afecto, pero no se relajan lo suficientemente rápido como para que él no note su reacción. No les dice nada, pero sí que se apoya contra la puerta con un poco más de fuerza.

“¿Vas a quedarte, Scott?” pregunta, y Stiles asiente antes de que Scott pueda responder, porque ama a Lydia y a Danny, ama a los Hales, pero está empezando a echar mucho de menos a su mejor amigo, lo que es un poco ridículo porque le ve todos los días. 

Scott tiene una pequeña y complacida sonrisa en su cara, y Stiles choca contra él con una sonrisa. Su padre les ruedas los ojos, pero dice, “Vale, voy a salir - no ha pasado nada malo,” dice antes de que Stiles siquiera pueda empezar a entrar en pánico, “Solamente voy a cubrirle un turno a Janet, que no podía venir. He dejado dinero para pizza abajo.”

“Gracias, Papá,” dice Stiles, “Ten cuidado.”

Este asiente y les lanza a ambos una mirada de cariño antes de irse. Stiles y Scott se pasan en resto de la noche así, con videojuegos, películas malas, demasiados llenos de pizza, y durante un poco Scott casi se puede sentir como si tuviera quince años. 

 

 

 

“¿Qué mosca te ha picado?” Jackson se sienta enfrente de él durante el almuerzo, “Pareces - alegre, pero no con la alegría de caos a la que estoy acostumbrado.” 

“Está escribiendo a mi hermano,” Cora rueda los ojos, “Él, Laura y Mark van a volver para Navidad, y Derek le acaba de enviar los detalles del vuelo.”

“No le he visto en casi cuatro meses,” Stiles hace un puchero, “No te estás burlando de Cory por estar emocionada por Mark. Deberías de ponerte con ello.”

“Mark y Cory comparten un vínculo humano y especial de amor y afecto,” dice Cora mientras le guiña el ojo a dicha chica, “Tú y mi hermano sois codependientes y asquerosos.”

"What's with you?" Jackson slides into the seat opposite him at lunch, "You look - gleeful, and not even the mayhem kind of glee I'm used to seeing on you."

“No somos codependientes,” le informa Stiles a la mesa, “Derek ha estado viviendo en Nueva York dos años.”

“¿Cuántas veces os llamáis?” pregunta Danny. 

Stiles se sonroja, pero dice, “Tampoco tanto.”

Scott resopla una risa. Con fuerza. Stiles le mira con absoluta traición, pero él se encoge de hombros y dice, “Lo siento colega, pero habláis todos los días. A veces más de una vez.”

“Codependientes y asquerosos,” repite Cora, y Siles le lanza a la cara el corazón de su manzana. 

 

 

 

Peter es el que le está esperando esta vez cuando va al árbol, y le saluda al estilo militar cosa que le gana unos ojos al cielo. “¿Algo de suerte?” pregunta mientras Stiles apoya las manos en el árbol. 

“No,” suspira, “La verdad es que no. Lydia sigue diciendo que es un wendigo, pero normalmente son más sinsentido que esto, y se comen lo que matan al instante.” Aspira aire, la magia como la tinta que atraviesa el árbol le atraviesa a él mientras intenta purgarlo aunque sea un poco,  coger un poco para que el árbol pueda vivir algo más. No marcará la diferencia, intentar tratar este síntoma que forma parte de un problema mayor, pero aún así viene aquí a hacer lo que puede. 

Cuando se tambalea y comienza a caerse, Peter le echa un brazo alrededor de la espalda y dice, “Le va a encantar a Derek cuando sepa como te deja esto.”

Stiles mete su cabeza en el hombro de Peter, y no se queja cuando le levanta como a un niño, “Lo superará. Qué ganas tengo de que venga ya.”

“Pues claro que las tienes,” dice Peter, y Stiles quiere demandar qué se supone que significa eso pero ya se está quedando dormido y su voz había estado cargada de afecto, así que lo que quiera que quisiera decir, probablemente no era malo. 

 

 

Lydia se está volviendo más fuerte, sus poderes son más precisos y fácilmente llamados. Stiles estaría más feliz por esto de no ser porque no significase que está conteniendo a media docena de wendigos que aparentemente están más jodidos que los normales. 

“Iros,” gruñe, dejando que el poder fluya por su mano en el siguiente golpe para dejar a la cosa tambaleante. 

Danny anima a un árbol a que envuelva sus ramas alrededor de un wendigo, y eso aguantará unos minutos. Le deja pálido como la nieve. “No podemos dejarte aquí.”  

“Podéis, y lo haréis. Id a por los Hales - la magia está bien y tal, pero ahora mismo serían mejor garras y dientes.”

Danny quiere discutir, los bordes torpes de su magia se ilumina para luchar. Lydia le aleja, agachándose bajo la cobertura que Stiles les da, porque ella también puede sentirlo. Los wendigos no iban con su descontrol de siempre, quizás tenían demasiado control dado por la magia negra de este pueblo que aún no pueden rastrear. Si vive, intentará descubrir cuál de los niños tenía magia, cuál de ellos les dieron el poder de poder hacerle frente ahora. 

Es un amigo, el poder de la tierra es suyo para comandar, y no deberían de ser nada para él. En vez de eso se abren unos largos cortes en su brazo, y reza vivir lo suficiente como para que llegue la caballería. 

“¿STILES?”

No es la caballería que él quería. Se pone delante del otro chaval, enrosca a su magia en una niebla porque los wendigos no pueden ver ni escuchar muy bien, se basan sobre todo en su olfato, y esto puede que les de un minuto para cubrirse. “Isaac, ey colega, ¿no te ha dicho nadie que tienes un sentido de la oportunidad terrible?”

“En realidad no,” dice, los ojos como platos, aunque Stiles está sumamente agradecido de que Isaac se quede detrás suyo, “Así que supongo que vosotros no erais los que estábais desenterrando los cadáveres.” 

“Oh dios mío, no, ¿por eso nos estabas evitando en el insti, a que si?” Stiles maldice cuando empiezan a rodearles, y se maldice a sí mismo aún más por no llevar ceniza de montaña. No es lo mejor contra wendigos, pero podría hacer que funcionase. 

“No puedes echarme la culpa, por lo que yo sabía iba a ser la próxima víctima,” Isaac se cobija todavía más detrás de Stiles, y por fin nota lo que lleva el otro chaval. 

Coge la tubería oxidada de sus manos, “Por favor, dime que esto es de hierro.” Isaac asiente, pero Stiles no necesita que lo haga, ya puede sentir el circuito de energía bajo sus manos. No es ceniza de montaña, pero oh, ya te digo que Stiles puede trabajar con esto. Su magia calienta el metal de sus manos, el óxido se pela y cae y cuando la punta comienza a gotear lo mueve como un látigo, para que el metal salpique a los wendigos que se están acercando. Estos rugen, y Stiles se carcajea.

“Eres vagamente terrorífico,” dice Isaac, pero suena más divertido que asustado. 

Stiles se encoge de hombros, y algo de la tensión se va de él cuando vuelve a mover la tubería. Está empezando a sentirse como una persona que tiene un spray con agua y está castigando a unos gatos con mal comportamiento. “Si quieres hablar de gente terrorífica, hablemos de Lydia Martin. Además te estás tomando esto extremadamente bien.” 

Isaac se mueve para que su hombro roce a Stiles cuando la siguiente vez que los wendigos ataquen se acerquen demasiado para su confort, “Siempre supe que había algo raro con todos vosotros, no sois exactamente sutiles.”

“¡Soy sutil!” se defiende. 

“En realidad no, no lo eres,” dice una voz familiar desde justo detrás suyo.

Se gira para mover amenazadoramente la tubería hacia Laura, “¡Que sí lo soy!”

“Que no,” Cory le coge la tubería de las manos y la lanza a un wendigo que se acerca. Stiles protestaría, pero Laura ya está transformada y el calor en sus huesos quiere decir que el resto de los Hales se están acercando rápidamente. Ella da un rápido abrazo mientras su prima se lanza a la lucha. “¿Estás bien?”

“Pues claro,” bufa, incluso cuando se apoya un poco contra ella. No está seguro de cómo huele ella para los licántropos, pero para él huele a lavanda. Cuando se aparta lo hace solo para girarse hacia Isaac. Stiles es consciente de que el resto de los Hales ha llegado y están ocupados despedazando a los wendigos, pero está más interesado en observar el modo en el que se le salen los ojos de las cuencas a Isaac cuando Cory se envuelve a su alrededor. Hace una mueca por los moratones que presiona, pero no le detiene de acercarla y meterla debajo de su barbilla. Stiles no le culpa - Cory da los mejores abrazos. Es pequeña, casi tan alta como Lydia, y se hace un ovillo contra tí de tal modo que no tienes otra opción que envolverla y acercarla, y te hace sentir fuerte cuando la sujetas, porque si Cordelia Hale confía en tí para que la mantengas a salvo, entonces vas a estar bien. 

Cora le arranca el brazo a un wendigo, y algo de líquido que no quiere identificar le salpica a él en la cara. “Qué asco,” se queja, pero antes de que vaya a limpiarlo, puede sentirlo, y no, oh no, reconoce la magia que recorre sus venas, porque es suya, es su magia la que les ha dado inmunidad, la suya y el veneno negro que siempre, siempre había pensado que era un síntoma, pero estaba equivocado. 

No era un efecto, era una causa, y es un idiota. 

“¿Stiles?” dice Cory, con cautela, y no sabe cómo debe de estar ahora mismo cuando se gira hacia ella, pero ella da un paso hacia atrás. 

Él sacude la cabeza, dice, “Lo tenéis controlado, ¿verdad?” y echa a correr hacia su Jeep, porque sabe lo que tiene que hacer, cree que quizás será capaz de arreglar esto. 

 

 

 

Se acerca tropezando al árbol, el gran y hermoso árbol moribundo y presiona sus manos contra él. Por primera vez en mucho tiempo, no intenta meter su magia dentro si no que le roza con ella, la presiona como si estuviera buscando un moratón, solo para ver cuales son las partes del árbol que están más delicadas y en donde va a tener que concentrarse más. 

“¡Stiles!” deja que Derek le aparte tirando de su hombro y le acerca hacia sí. Presiona su rostro contra el pecho de Derek, no intenta evitarlo cuando empieza a llorar, “¿Qué ocurre? Stiles, ¿qué ha pasado?” 

Stiles mantiene sus manos sobre el pecho de Derek, pero se aparta lo suficiente como para mirarle la cara. Cualquier herida que hubiera podido sufrir ya está curada, pero Derek tiene una expresión igual a como si le hubieran destripado. “¿Confías en mí?”

Derek le mira, “¿Qué?”

Stiles traga, “¿Confías en mi, Derek?”

“Pues claro. Más que en cualquiera, más que en Mamá o Laura, ¿ahora puedes por favor confiar en mi y decirme qué está pasando?” Los brazos de Derek están apretados alrededor de Stiles, y el miedo y la frustración hacen que se le ponga ronca la voz. 

Mueve sus manos para poder sentir los latidos de Derek debajo de sus palmas, “¿Confías en mi para protegerte, Derek? ¿Para proteger a tu familia, a todos los Hales? ¿Confías en que haría cualquier cosa, cualquiera, para asegurarme de que todos estéis a salvo?” 

No responde durante un largo momento, y el miedo se adhiere a la garganta de Stiles hasta que se inclina para besar la frente de Stiles y decir contra su piel, “Entraste corriendo a un edificio en llamas para salvarnos a todos antes de que te conociéramos, y todas las acciones que has tomado desde entonces no han hecho sino reforzar lo mucho que te preocupas por nosotros, y lo lejos que llegarías para mantenernos a salvo. No confío en que nos protejas, sé que lo harás. ¿Así que puedes por favor decirme qué está pasando ahora?”

“Lo he descubierto,” dice, ignora lo ronca que tiene la voz, está tan agradecido de que Derek no pueda notar el cambio que sus palabras han provocado en la tierra, porque si supiera a qué acaba de dar permiso para que ocurra entonces se tragaría las palabras de vuelta. No puedes salvar a alguien sin su consentimiento. “Sé qué es lo que está atrayendo a todas estas criaturas, y sé cómo detenerlo, pero necesito tu ayuda.”

“Lo que necesites,” dice Derek. 

Stiles traga, reúne lo último que le queda de coraje para decir, “Transfórmate.” 

Derek lo hace, confundido pero dispuesto, y Stiles arrastra su nariz por la garganta de Derek, marcándole a posta con su olor por primera vez, y presiona un beso contra la peluda mejilla de Derek antes de usar la magia contra él, le mantiene quieto de un modo que nunca conseguiría físicamente. Mira a Derek a los ojos y dice, “Necesita un sacrificio,” antes de degollarse la garganta con las garras de Derek. 

Se cae contra el árbol moribundo para desangrarse sobre sus raíces, descansa su cabeza contra la corteza. Esto no necesitará de más que todo lo que tiene, así que libera a Derek para poder meterse en el árbol. Siempre se había detenido de agotarse del todo antes, pero eso no es lo que va a pasar esta vez. Derek se curva a su alrededor, las manos presionadas inútilmente contra su garganta en un intento de detener el sangrado, pero Stiles sabe que Derek entiende que no tiene sentido, porque en vez de intentar apartarle solamente se aferra a él y solloza contra su nuca, murmurando “por qué por qué por qué” en su oído. 

Stiles no puede hablar con la garganta abierta, así que en vez de eso sujeta una de las manos de Derek, resbaladiza por su propia sangre, y espera que lo entienda. Derrama su sangre, su magia y su alma en este árbol, porque si puede curar la enfermedad que lo está matando, erradicará la magia podrida que está convocando a los monstruos para que vengan a su casa y a su familia como polillas al fuego. Lo último que siente es la mano de Derek, escurridiza por la sangre, apretando sus dedos con tanta fuerza que se rompen los huesos, y luego no siente nada de nada. 

 

 

Cuando se despierta, su conexión con la Tierra es como un puñetazo en el estómago, más fuerte y nuevo y mucho más de lo que había sido antes. Es suficiente para que se sienta como si le picase la piel, demasiado pequeña y estirada por encima de su alma, que es más fuerte y brillante y grande de lo que había sido. Debajo de eso, siente su conexión con los Hales, con todos ellos, pero sobre todo con Derek. Derek, quien debe de saber que está despierto y vivo, pero que está aferrado a él y llorando como si siguiera muerto. Puede sentir a los otros Hales a unos metros más allá, no entiende por qué nadie se acerca y hace algo porque Derek está histérico. “Ey,” dice, la voz nueva en su nueva garganta reparada. “Estoy viendo un patrón en el que yo hago algo impresionante e imposible y luego me desmayo, lo que igual cancela a la parte impresionante.” Derek no reacciona, aunque Stiles nota que le está acunando hacia delante y atrás, y que las manos que le agarran siguen teniendo garras. “¿Derek?” repite y mueve la mano para palparle la cara, las formas y partes bruscas que le dicen que sigue transformado. “Derek, estoy bien, todo está bien ahora.” No puede ver al resto de los Hales por el modo en el que su cuerpo está girado hacia Derek, pero puede sentirlos, y no entiende por qué no se acercan y le ayudan, no es como si Derek fuera a atacar - 

Oh. 

Quizás les ataque si se acercan más, porque Derek ha abierto en canal la garganta de su ancla, quien luego se murió en sus brazos, y guau, Stiles es probablemente la persona más estúpida que ha nacido, porque Derek quizás se vuelva un poco salvaje ahora mismo debido a la inhabilidad de Stiles de pensar hacia el futuro. Así que se remueve, presiona contra Derek hasta que este cede, desenroscándose de su postura protectora para ponerse boca arriba, deja que Stiles se gira para que estén tumbados pecho a pecho, y el borde plateado de los hermosos ojos azules de Derek hace que se rompa el corazón. “Lo siento,” susurra, presionando un beso contra su barbilla, “Lo siento,” besa su mejilla izquierda, “Lo siento,” luego la derecha, “Lo siento,” su frente, “Lo siento,” su nariz, y luego tira de las manos de Derek hasta que se quedan entre ellos, hasta que Derek puede sentir sus dos corazones latiendo sincronizados, y Stiles mete su cabeza entre el cuello y el hombro del hombre lobo, presiona sus labios contras las venas, y espera que si se quedan así el tiempo suficiente entonces pueda convencer a ambos de que están bien. 

Stiles prácticamente se ha quedado dormido cuando más de una hora después Derek se mueve, sacando las manos de entre sus cuerpos y apoyándolas en la espalda de Stiles. Besa la frente de Stiles con unos labios plenamente humanos y Stiles se incorpora lo suficiente como para mirar a los ojos avellano azulados de Derek antes de lanzarse sobre él y lanzar sus brazos alrededor de su cuello, “Lo siento, Derek, lo siento muchísimo.”

“Te perdono,” dice, fácil, como si Stiles no fuera la peor persona que jamás haya existido. “No, no lo eres.”

“No pretendía decirlo en voz alta,” frunce el ceño, pero no puede evitar beber de las suaves facciones del rostro de Derek, el tono perfecto de verde de sus ojos con la luz de la tarde. “Tus ojos eran plateados en el iris exterior, Derek, soy tu ancla, debería de habérmelo tomado en serio, en vez de eso hice lo que yo quise, y casi te jodí a tí-”

“Nos has salvado, has sanado el estúpido árbol, y te has unido a mi familia y a esta tierra, todo eso para que puedas seguir salvándonos, y cuando dije que confiaba en ti, Stiles, lo dije en serio, ¿vale?” Luego Derek arrastra su nariz por la garganta de Stiles, igual que Stiles hizo con él, “Pero que tú te mueras no va a ser algo que vaya a volver a pasar otra vez, ¿vale?”

“Vale,” susurra, aferrándose con más fuerza a Derek, porque los Hales ya se están acercando, los wendigos están muertos, él está vivo y Derek le perdona y confía en él y todo va a estar bien. 

“¿Qué significan los ojos plateados?” pregunta Derek. 

Stiles parpadea, porque Derek es un muerto cerebral, “Significan que casi te has vuelto salvaje, tonto del culo.”

“No en licántropos,” Stiles prácticamente puede notar como rueda los ojos, “en magos.”

“¿Nada? No pasa fuera de los mitos.”

“¿Y qué dicen los mitos?” insiste Derek, y Stiles está empezando a sospechar un poco, porque aunque la voz de Derek sigue un poco ronca por las lágrimas, aún sigue intentando sonar demasiado natural. 

“¿Qué eres realmente poderoso? Los ojos de Merlin eran dorados, así que supongo que si son plateados es que eres más poderoso que casi toda la peña pero sigues siendo menos poderoso que el mago más poderoso de todos los tiempos?”

“Huh,” el aliento de Derek roza contra su cuello, “No es por ponerte nervioso, pero tus ojos son plateados.”

 

 

 

“Entonces, ¿salvaste a un árbol al suicidarte, y ahora eres más poderoso que antes?” aclara Scott.  

Stiles se encoge sobre sí, y no solo porque esté perdiendo de nuevo contra Scott en la pantalla, “Esa es una simplificación asquerosa de lo que ha pasado.” 

Scott resopla una risa, “Tío, era el final de las Reliquias de la Muerte, contigo como Harry y este estúpido árbol como Voldermort.”

“¿Y eso en qué convierte a Derek?”

“En Ginny.”

Stiles se estrella. Scott gana. 

 

 

Puesto que son las vacaciones de invierno, Stiles consigue evitarles durante tres días. “¿Stiles?” su padre da dos golpes superficiales a la puerta antes de entrar, “Tienes compañía.”

“No estoy,” dice, sin levantar la mirada del libro, porque Scott está pasando el día con Alan, y a cualquier otra persona que quisiera ver no usaría la puerta. 

“¡Stiles!” y él suspira, sonriendo débilmente a Lydia cuando se lanza encima suyo, empujándole contra la cama y abrazándole con tanta fuerza que se hace difícil respirar. 

Él la devuelve al abrazo, con cuidado y poca fuerza para equilibrar su ferocidad, y dice, “Señorita Martin, tu novio está justo ahí, esto es completamente inapropiado.”

“Calla la boca, perdedor,” Jackson resopla, sentándose a su lado y botando un poco al hacerlo, presionándose de hombro a cadera contra Stiles, quien a su vez presiona contra él. 

“¿Danny? ¿No te vas a unir?”

Este suspira con fuerza antes de sentarse con cuidado en el otro lado, y durante un momento Stiles piensa que le va a hacer el vacío por evitarles antes de que Danny apoye su cabeza contra el hombro de Stiles y eche el brazo sobre la espalda de Lydia. 

“Entonces…,” Stiles se contiene una risa por el modo en el que su padre arrastra la palabra, “¿Hay algo que quieras decirme?”

“Que soy completamente irresistible y estoy en una relación poliamorosa con las tres personas más atractivas del instituto que no son Hales,” dice Stiles, y ninguno de ellos le golpea por hacerlo. 

“Vale,” dice su padre, “Bueno, tened sexo de forma segura,” y cierra la puerta. 

Danny se ríe, “Me encanta su padre.”

“A mí también,” admite Stiles, e intenta no mostrarse demasiado reticente cuando se apartan todos y se sientan rectos. 

“Muéstranoslo,” demanda Lydia, insistente, y Stiles suspira, lleva al frente la presencia hirviente de su magia para que sus irises se vuelven plateados. Jackson aspira aire y Danny está sonriendo de forma tan grande que su cara se va a partir en dos. “Lo sentimos, cuando moriste, y regresaste como esto.”

“¿Qué?” demanda Stiles, agarrando sus manos, “¿En serio?” 

Ella asiente, mirando a sus manos unidas como si pudiera ver la magia que hace que sus manos hormigueen si se concentrase lo suficiente, “Danny también. ¿Qué quiere decir?”

“Que somos más aquelarre de los que pensaba,” masculla, porque que se hayan unido a él tan pronto no estaba en sus planes, no quiere forzar su mano de ese modo. 

Ella le da un golpe en el brazo, “Me refiero a qué significa tu aumento de poder para nosotros, para el aquelarre.”

Mira de Lydia a Danny, siente a Jackson tenso y ansioso a su espalda y dice, “Quiere decir que tengo un deber aún mayor que antes con los Hales y la gente de Beacon Hills, pero no cambia gran cosa para nosotros. Vamos a acabar con vuestro entrenamiento, y después de que hayáis acabado de estar un año y un día conmigo, si elegís permanecer en mi aquelarre, tantearé el terreno a ver si podemos tener dos miembros más, y eso nos convertirá en el aquelarre oficial de Beacon Hills, aliados cercanos de la manada Hale.”

“¿Y qué significará ser el aquelarre oficial?” inquiere Danny. 

Stiles se muerde el labio, “Si alguien o algo nos amenaza o ataca, no solamente nos estaremos defendiendo como aliados o pseudo emisarios de una manada de licántropos, lo estaremos haciendo como brujos que tienen un reclamo sobre la tierra. Mayormente eso solo es útil contra otras brujas, cazadores, o emisarios de manadas de licántropos. Seguiremos difiriendo la mayoría de las peleas a la Manada Hale.” 

Los tres de ellos le miran, y él les devuelve la mirada con confusión hasta que una vez más está debajo de una montaña de humanos y Lydia está demandando en su oreja, “Enséñame cómo prender fuego a las cosas.”

“Oh dios mio, no,” se ríe, aún cuando ya está pensando en la combinación adecuada en Latín. 

 

 

Que Derek se cuele por su ventana y se meta en su cama es lejos de nuevo, especialmente recientemente, pero no vuelve a dormirse inmediatamente después de acurrucarse sobre el pecho de Derek. “¿Qué pasa?” bosteza, presionando su mano contra unos músculos tensos y notando los golpes de su corazón. 

Stiles nota como el brazo de Derek presiona su espalda un momento, “Regresamos a Nueva York en una semana.” 

Se pregunta si Derek puede oler su tristeza, pero sabe que puede, así que mueve su mano para pasar su pulgar por detrás de la oreja de Derek. Sabe que apesta a Hale, el olor de Derek siempre más potente que el resto combinado, que cualquier lobo extranjero huele primero a Derek Hale antes que a Hale, pero su obsesión con asegurarse de que Derek huela a él es nueva. Al otro chico no parece importarle, se inclina hacia estos toques que pretenden marcar el olor mientras su expresión se suaviza, “Te echaré de menos.”

“Yo también te echaré de menos,” murmura Derek, “parte del motivo por el cual no creo que vuelva después de este semestre.”

Stiles ya está despierto del todo, agarrando la tela de la camiseta de Derek en su puño, “Colega, no, te encanta Nueva York, y deberías de sacarte el título, no te transfieras a ningún otro sitio en tu último año, eso sería una mierda.”

“Relájate,” relaja el puño de Stiles sobre su camisa, “Ya me estaba graduando un semestre antes de tiempo, y lo acabaré este verano. Luego podré volver a casa.”

Stiles se incorpora, y no niega el torrente de emoción que siente cuando Derek le presente la garganta para que pueda enterrar su cara ahí. “No creas que no te quiero cerca, porque si las cosas fueran como yo quiero estaría contigo todo el tiempo, pero tampoco quiero que dejes Nueva York por mi.” 

“¿Nos sentimos un poco importantes, eh?” le vacila, “No es solo por ti. Quiero a Laura y a Mark, pero echo de menos mi casa, echo de menos que Cory y Cora me hagan la vida un infierno, y negaré esto, pero a veces echo de menos a Scott. Echo de menos nuestros bosques, y los olores, y - después de todo esto, después de todo lo que ha pasado, siento que quiero quedarme cerca de casa por un tiempo, ¿sabes?”

Stiles aprieta a Derek hasta que le duelen los brazos, hasta que Derek le envuelve con la misma fuerza, y solo entonces cuando es fácil respirar dice, “Si.”

Entiende el querer estar cerca de tu hogar. 

 

 

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