Work Text:
Tweek había pasado los últimos meses usando un suéter demasiado grande, tenía un gran apetito a pesar de vaciar su estómago seguido.
Se reusó a seguir comiendo los pastelillos que le preparaba su madre, no quiera seguir estando gordo. Su peso había subido considerablemente, ya no podía jugar bien a las escondidas ni al fútbol con sus amigos. Además, sentía movimientos extraños en su estómago y muchas náuseas, ¿¡Y si tenía lombrices?! ¡De seguro lo estaban comiendo por dentro!
Cada que estaba en clases tenía que pedir permiso para ir al baño y botar toda su merienda en el inodoro, Wendy había notado eso así que cada vez que Tweek tenía nauseas ella lo acompañaba hasta los baños y al terminar de vomitar le daba una botella con agua para que se sintiera mejor.
Ella es una buena amiga de Tweek, han sido amigos desde que tenían 6 años y ahora a los 12 son inseparables.
Butters también es un buen amigo, le da a Tweek todos sus chocolates y caramelos cuando lo ve con hambre.
Ahora, Tweek está en clases de matemáticas. Está comiendo una barra de chocolate Princesa mientras anota lo que el profesor está escribiendo en la pizarra, no es muy bueno en las fracciones, pero ya le está agarrando sentido.
Las matemáticas apestan.
"¿Alguien podría decirme como se dice esta fracción?" preguntó la señorita Nelson
"¡Cuatro tercios!"
"¡Muy bien Kyle! Está fracción se llama cuatro tercios porque el numerador es 4 y el denominador 3"
Kyle sonrió con satisfacción mientras Wendy hacia una mueca y apretaba el puño.
"No entiendo porque él está en contra mía, primero se inscribe en el mismo taller de debate que yo, luego saca una mejor nota en teatro y ahora intenta robarme a la maestra Nelson ¿Qué más quiere?, ¿Robarme a Stan?" chilló con frustración en su asiento
"Wow Kyle, eres muy bueno en las fracciones, ¿Me ayudarías con la tarea?" murmuró Stan al odio de su mejor amigo
Wendy miró la escena dolida y chocó su frente contra la carpeta.
"T-Todo está bien Wendy ¡Ack!, recuerda que tienes una gran popularidad en la escuela" intentó consolar Tweek "Tampoco c-creo que él quiera robarte a Stan"
“Bueno, tampoco me importaría mucho si intentara robarme a Stan, digo, solo míralo” señaló a el pelinegro que intentaba pelar una mandarina con los dientes “Creo que él es el motivo por el cual Kyle me ha estado ganando, me distrae de mis estudios. ¿Sabes Tweek? Primero necesito terminar la escuela con excelentes notas para convertirme en presidenta de Estados Unidos, después pensaré en buscar pareja, pero por ahora solo necesito concentrarme y.…”
Tweek estaba prestando atención al sermón de su amiga, pero de la nada sintió un extraño calambre en la parte baja del estómago, se sentía incómodo al inicio, pero ahora dolía.
Sus piernas se sienten adormecidas y no puede evitar apretar los dedos de los pies. Algo va a pasar y su cuerpo lo sabe, pero su mente no.
Deja el chocolate sobre su carpeta y se encorva sujetando su barriga, aprieta un lado de la carpeta intentado controlar su respiración.
Wendy nota su expresión de dolor y se calla.
“Tweek, ¿Estás bien? ¿Otra vez sientes nauseas?” Preguntó preocupada
“Y-Yo…” intenta responder algo, pero no le viene nada a la cabeza. Solo puede concentrarse en el dolor que se acumula en su vientre.
Wendy mira profundamente a su amigo y se levanta de su asiento ganando la atención de sus compañeros.
“Disculpe, señorita Nelson. Mi compañero Tweek no se siente muy bien, creo que quiere ir al baño”
La maestra voltea y dirige su mirada hacia Tweek, se ve algo alterado y se nota el dolor en su mirada.
“Oh, Tweek, cielo. ¿Necesitas que llame a la enfermera?” se acerca al menor y soba su espalda
“No, s-solo quisiera ir al ba-baño…Por favor” murmulla
“Bueno, está bien. Pero si te sientes realmente mal ve a la enfermería, ¿De acuerdo?”
“¡JAJAJ! ¡Miren, Tweek acaba de orinarse en los pantalones!, ¡Que bebé!” ríe Cartman sonoramente.
Su asiento está algo mojado y sus pantalones también. Ahora está avergonzado y adolorido, que jodido.
Los niños murmullen y algunos ríen entre sí, pero la maestra los manda a callar.
“¡Cállate, culo gordo!” grita Wendy
“Eric, tu compañero Tweek se siente muy mal en este momento. Ten un poco de empatía” regaña molesta “Ahora todos continúen con su ficha y tú, Cartman, saldrás a la pizarra a resolver uno de los ejercicios”
Los niños guardan silencio y Cartman molesto cruza los brazos mientras tira maldiciones.
La maestra saca una hoja de su libreta y escribe una nota. “Le das esto a la enfermera para que te atienda, ¿Sí?”
La señorita Nelson acompaña a Tweek hasta la puerta, Tweek agradece la ayuda y sigue solo por los pasillos.
Pero en vez de ir a los baños o a la enfermería va al cuarto de limpieza.
Está ansioso por llegar ahí y dejarse caer en la seguridad de las colchonetas y almohadas. En su nido.
Camina más rápido, los dolores se hacen cada vez más intensos. No puede pararse bien y siente algo mojado bajando por sus piernas.
Da una última vuelta y por fin logra ver la puerta con el cartel de “No pasar. Solo personal autorizado” Gira la manija y al entrar cierra la puerta detrás de él.
Se recuesta entre la suavidad de las almohadas y suspira más tranquilo, siente que ahora está a salvo. Busca entre todas las prendas un gastado abrigo azul y lo olfatea, su nariz se llena del aroma de su alfa y sonríe.
Lo extraña tanto, no sabe por qué de un día a otro desapareció. ¿Hizo algo mal? ¿No fue lo suficientemente bueno para él?
No lo entiende. Aún es muy pequeño para entender algunas cosas, y esta situación es una de ellas.
“Owwww”
El dolor regresa, pero con más intensidad. Tweek suelta un chillido y aprieta el abrigo.
Como lo necesita ahora, si él estuviera aquí sabría cómo resolver este dolor.
Se acomoda mejor en el nido, buscando una posición menos dolorosa. Al parecer la encuentra, ya no se siente tan mal. Sostiene su abultado vientre intentado controlar su respiración, sus mejillas están calientes.
Apoya su peso en sus brazos, hay una gran mancha en sus pantalones color café. Su trasero se siente incómodo, muy mojado.
Otra contracción, siente un dolor punzante en todo su vientre. Este es peor que el anterior, y eso que el anterior ya era demasiado malo.
“¡AAAAghhh!”
Suelta un grito y no puede evitar sollozar. Duele, duele mucho.
Necesita estirar sus piernas, pero sus pantalones no se lo permiten así que termina sacándoselos. También se quita el suéter, está sudando como loco.
Jadea y se acomoda, está vez recuesta su espalda en las almohadas y soba su vientre, intentado aliviar el dolor.
Otra ola de dolor lo invade y abre sus piernas, toma grandes bocanadas de aire.
Pareciera que algo dentro de él, dentro sus tripas quisiera salir. Oh dios, ¡Sus órganos se salen! ¡Va a morir!
Está asustado, tiene mucho miedo. Llora apretando el abrigo contra su rostro, buscando consuelo en él.
Sintió un aguijón disparándose en la parte inferior de su espalda, como si estuvieran desgarrándole el abdomen.
Sintió la necesidad de pujar y lo hizo.
Tomaba una gran bocanada de aire y presionaba, obligando a lo que sea que estuviera dentro de él a salir.
Ya no importaba si sus órganos terminaban esparcidos por todo el suelo, solo quería desaparecer aquel espantoso dolor.
Empuja, llora y grita tan fuerte como puede. Su rostro está rojo, empapado de lágrimas y el sudor se desliza de su frente. Aprieta tanto como pueda el abrigo.
Su cuerpo tiembla y levanta la espalda ante cada empujón.
Suelta un fuerte grito cuando siente algo asomándose fuera de él.
Gira sobre si, sus brazos ahora debajo de el con el trasero arriba. Se siente exhausto, no puede continuar más. Llora fuerte contra la almohada.
Las contracciones regresan y lo obligan a seguir empujando, sus fuerzas se acaban cada vez más. Tiene ganas de rendirse.
Empuja y siente que se está desgarrando.
Más lágrimas se derraman de sus ojos, duele como la mierda.
Algo grande va a venir, algo grande va a salir.
Gira de nuevo, regresa a la primera posición con la espalda contra las almohadas y las piernas separadas.
Con sus últimas energías cierra los ojos con fuerza, toma aire y da un último empujón, botando lo que sea que estuviera dentro de él.
Se desplomó ahí, jadeando rápidamente y agradeciendo el descanso. Su cuerpo se contrajo por última vez y no sintió nada más que alivio.
Un llanto desgarrador llenó la habitación.
Se quedó paralizado, … ¿Y eso?
El llanto aumentó y sintió algo moverse debajo de él.
No quiere mirar, tiene miedo, ¿Y si es un parásito? ¿Y si es un extraterrestre? ¿Cómo el de las películas?
No quiere mirar, pero algo dentro de él, en lo profundo de su corazón le ordena.
Jadea y levanta la mirada, hay algo ahí abajo. Algo pequeño, mojado que intenta desesperadamente buscar consuelo.
Se acomoda mejor, se sienta y por fin lo ve.
Hay sangre, mucha sangre. La colchoneta está manchada con algo, como si fuera una bolsa de color rojizo.
Probablemente no se podrá lavar, El profesor de educación física se va a molestar con él, tenía planeado devolverlo, pero ahora ya no sirve.
Pero eso no importa ahora.
Hay un humano pequeño, lleno de sangre y una extraña sustancia blanca.
Se estira y patalea con sus pequeños brazos y piernas, buscando comodidad entre las mantas y almohadas.
Llora y llora, cada vez más fuerte. No emite oraciones ni palabras, pero siente como si lo estuvieran llamando. Rogando por estar con él.
Su barbilla tiembla y no puede evitar llorar aún más.
Se mueve el labio, pensando en que hacer. Quiere ayuda, quiere que los profesores entren y le digan que hacer. Que su madre lo consuele entre sus brazos. Que Craig bese su cabeza y le diga que todo va a estar bien.
Pero al mismo tiempo no quiere eso, no quiere que nadie más que él toque a ese pequeño ser.
No sabe porque, pero quiere proteger a esa criatura con su vida.
Se encorva y lo sostiene con sus brazos, el bebé reacciona al toque y se estira levantando sus pequeñas manitas hacia él.
Se recuesta contra la pared. Cuidadosamente coloca a la criatura entre su desnudo pecho para que entre en calor.
Su llanto ha disminuido, pero aún es lo suficientemente fuerte.
¿Cómo es posible que algo tan pequeño pueda gritar tan fuerte?
Si sigue así, podría terminar lastimando sus cuerdas vocales. Es un ardor que él experimenta continuamente, es desagradable.
Tiene miedo, no quiere que el bebé se lastime por su culpa. No sabe qué hacer, lo único que puede hacer es abrazarlo y llorar.
“L-Lo siento, lo siento t-tanto…”
Extrañamente el llanto desaparece, pero aún hay algunos quejidos.
¿Al pequeño le gusta su voz? Su corazón late rápido. A él también le gusta su voz.
“Shhh, shhh…T-Todo va a e-estar bien…”
Consuela y acuna a su pequeño. El bebé se retuerce contra él y balbucea.
Acerca su rostro hacia el pequeño y besa su pequeña cabeza cubierta por escasos mechones negros.
Utiliza el abrigo azul y lo cubre, quiere que su cachorro este lo más seguro posible.
Papi no va a soltarte nunca, hijo.
. . .
“Director Pc, ¿Hasta cuándo van a seguir robándome mis putas colchonetas?”
Todos los maestros caminaban en dirección a la sala de maestros para una conferencia y arreglar el asunto de las cosas robadas. Este problema había sido un dolor de trasero para el director PC durante los últimos meses.
“Profesor Toizer, ya dijimos que hablaríamos esto al llegar a la sala de maestros”
“A mis estudiantes les robaron sus mantitas para dormir”
“Y a mí las almohadas de mis camillas”
“Oigan, ya dije que hablaríamos esto al llegar.”
“Estoy seguro que los estudiantes de secundaria tienen que ver con esto”
“¿En serio?” preguntó PC
“Bueno. No sé, pero hoy me llegó el reporte de que uno de los alfas se empezó a comportar de forma agresiva y alterada durante la clase de Historia. Necesitamos controlarlos mejor ¿Mm de acuerdo?”
“¿Sugieres…? “
“Más charlas a los adolescentes, necesitan expresarse libremente para mejorar su autoestima”
“Pura mierda, lo que ellos necesitan es una buena regañada para que se les quite lo pendejo”
“Esa no es forma de referirse al alumnado, le pido por favor que controle sus palabras ¿Mm de acuerdo?”
“Oigan… ¿Sienten eso?”
Mujer fuerte se detuvo en seco, inspeccionó el alrededor con la nariz, rastreando algo.
“¿Qué pasa, señorita Mujer fuerte?”
“Parece que uno de nuestros alumnos tiene problemas”
Apresuró el paso por los pasillos, los betas la miraron desde atrás y optaron por seguirla.
Su olfato estaba lo suficientemente desarrollado para recibir y diferenciar las feromonas. Pero esta vez era diferente, era muy fuerte. Demasiado fuerte.
Podría sentir el aroma a vainilla y café desde lejos, era Tweek.
“¿Alguno de ustedes tuvo clases con Tweek?”
“Tuve matemáticas con él” habló la señorita Nelson
“¿Viste si se sentía enfermo o algo?”
“Pues, se orinó en los pantalones y fue al baño. También estaba algo adolorido, así que le di una nota para que fuera a la enfermería”
“No fue conmigo” declaró la enfermera
¿Orina en los pantalones?...¿Baño?...¿Mojado?...¿Adolorido?...
Tal vez Tweek había entrado en celo y ahora estaba indefenso en una de las habitaciones.
“Ahí es”
Acercó su mano a la manija de la puerta, pero no pudo girarla.
“Está atascada”
“Déjame probar” PC agarró la manija y jaló, pero no se abrió.
“Creo que Tweek está en celo, necesitamos sacarlo ya” habló alterada la mujer
Los maestros intentaban abrir la puerta mientras Mujer Fuerte se comunicaba con el hospital para que trajeran una ambulancia.
“Dennis, ¿Dónde están las putas llaves de tu cuarto de limpieza?”
“No he usado esa habitación hace bastante tiempo, queda muy lejos de los salones” alzó sus hombros con indiferencia
“35% menos de paga para ti por dos mes” gruño PC
“Ugh, para atrás mariquitas”
Dennis se hizo camino entre los maestros y apoyó su pie contra la puerta. Dio un largo respiro y con todas sus fuerzas pateó la puerta y la abrió.
Mujer Fuerte entró primero y asomó la cabeza.
¿Pero…qué caraJOS?
Tweek estaba echado entre colchonetas, almohadas, prendas y mantas. Todas rodeándolo.
Se veía asustado, temblando descontroladamente intentando cubrir con sus brazos dos pequeñas figuras.
“¿Qué pasa aquí-?
Directo PC abrió la boca lo más que pudo ante la escena.
Dos pequeñas cabezas, uno con mechones negros y el otro rubios, sobresalían entre las mantas, estiraban sus pequeñas manitas para presionar los pequeños pechos y aumentar el flujo de su comida.
Gracias a Dios la ambulancia llegó y, al igual que todos los maestros, se sorprendieron.
Transportaron a Tweek y a sus cachorros sobre la camilla en dirección al hospital.
Al inicio, él estaba chillando y llorando. No quería que esos extraños tocaran a sus pequeños. No quería que los separaran de él.
Los bebés tampoco ayudaron, lloraron pidiendo ser regresados junto a su progenitor. Eso alteró aún más a Tweek.
“… ¿Qué fue todo eso?” Habló mujer fuerte
Todos los maestros estaban impactados, procesando la información.
Los niños salieron de sus salones curiosos por la bocina de la ambulancia.
“¿Qué mierda?”
Wendy casi se atraganta con su jugo de manzana mientras veía a su amigo siendo llevado en una camilla junto a dos pequeñas criaturas.
“Ah…Y eso que pensamos que solo estaba gordo…o estreñido”
La chica miró a Stan con potencia, el pelinegro se arrepintió de sus palabras rápidamente.
“Lo siento…”
“Bueno…Cartman, sigues siendo el más gordo de la escuela” dijo Kyle sin saber que más decir
“Vete a cagar, Kyle. ¡Ya dije que no soy gordo, solo fuertecito!”
“Oh, chico. ¿Crees qué este bien?” preguntó Butters preocupado
“¿Después de tremendo desgarre anal? Claro Butters” expresó con sarcasmo el gordo
La multitud no dejaba de murmurar sobre que mierda había sido todo eso. Era tan irreal.
Tweek, el niño más extraño y nervioso… ¿Ahora era…padre…madre?
Pero entre la multitud había alguien, un chullo azul junto a un pompón amarillo sobresalía entre la masa de gente.
“Vaya, que mierda amigo. Y eso que yo pensé que estar en secundaria era lo peor”
Clyde habló mientras se rascaba la barbilla y masticaba su hamburguesa.
“M-Mierda, 12 añ-añ-años. Yo a esa e-e-edad solo me preocupaba en pasar t-t-todas las noches de Five Night at Fre-Fre-Freddy's”
Craig se quedó paralizado.
Habían estado saliendo por algunos meses, no puede explicar porque Tweek es tan jodidamente perfecto.
Se encontraban a escondidas en los parques o usualmente él iba a la cafetería de los Tweak a visitar a su pequeño novio.
Pero en una de esas salidas, casi son descubiertos.
Una vieja chismosa les había dicho a los padres del rubio que lo había visto junto a él en el estanque Stark paseando de una forma muy romántica.
Hubiera sido un alboroto, hubieran llamado a Tweek zorra, puta o fácil. No quería que su Tweek estuviera asustado con todo esto, así que decidió terminar.
Su última noche había invitado a su pareja a su casa. No quería despedirse de Tweek sin haber experimentado algo.
Se besaron como siempre, pero esta vez aumentó la intensidad. Tweek intentaba seguirle el paso, pero no podía.
Después de las sesiones de beso, desnudó a Tweek, lamiendo y chupando cada parte de su cuello y pezones.
Pasó su lengua por la entrada del menor, lubricándolo. Tweek ya estaba mojado, pero bueno, más vale prevenir que lamentar ¿No?
Le gustaba los gemidos involuntarios que soltaba su pareja, tan hermoso.
Tweek estaba muy apretado, demasiado. Craig se sentía en el mismo cielo.
El omega chillaba por la gran polla del alfa y él lamía su oreja para consolarlo.
Cuando llegó al orgasmo, se aseguró de anudar a Tweek. No podía morder su cuello, todos se enterarían.
Con un fuerte gruñido y embestida, soltó su semen fértil dentro del pequeño agujero del rubio, Tweek gritó fuertemente dilatando sus pupilas al sentir su interior siendo llenado completamente.
Se quedaron pegados durante unos minutos, Tweek temblaba contra el cuerpo de Craig. Él le decía palabras bonitas en el oído y lamía su mejilla.
Prometió nunca dejarlo, y no lo haría ahora.
Tweek estaba lamiendo la cabeza de su primogénito, limpiándolo. Ambos cachorros sobre su pecho estirándose ligeramente por el bullicio.
Tan pequeños…tan frágiles
Wow, no había esperado esto. Dejar a Tweek embarazado…wow.
Sentía sus ojos cosquillear y su vista se nubló ligeramente.
Su corazón latía con fuerza contra su pecho.
Quiere estar con Tweek, quiere estar con sus cachorros. Con su familia.
Subir en la ambulancia y gritarles a todos que él hizo eso, que Tweek era de su propiedad.
Pero no podía. Puede que aún sea menor de edad, pero eso no evita que recibirá una condena por… ¿Violación infantil? Tal vez.
No puede arriesgarse a ser separado de ellos, solo necesita ser paciente ahora.
El adolescente de 16 años veía con impotencia como la ambulancia cerraba sus puertas y emprendía rumbo al hospital.
