Actions

Work Header

Tu mano y la mía

Summary:

Entrelazar los dedos siempre ha sido su gesto especial.

Work Text:

Prompt 9. Entrelazar los dedos

Pairing: Rei x Yaten

Entrelazar los dedos siempre ha sido su gesto especial.

La primera vez que lo hicieron fue aquella vez cuando Yaten y sus hermanos se habían encontrado con el grupo de amigas mientras ellas acampaban y ellos rodaban una película de horror.

Luego de su intento fallido por gastarles una broma para asustarlas en el bosque, los idol resultaron perdidos y, siendo Kengo Ibuki —pariente de Rei— el único que conocía el camino de regreso, guio al grupo de regreso a su cabaña para ofrecerles un poco de té. Yaten, que se había quedado un poco atrás por su extremo cuidado en tener el contacto mínimo con los insectos, se vio jalado en la oscuridad por la sacerdotisa de Hikawa.

Al inicio lo había tomado de la muñeca, pero luego de notar que un par de ocasiones había tropezado con algo, lo tomó firmemente de la mano. Más seguro y confiado por la guía de ella, Yaten naturalmente había entrelazado un poco sus dedos. Una vez que llegaron a la morada de Kengo, ambos desvanecieron su toque; sin embargo, antes de entrar al taller, ambos se habían mirado intrigados por la sensación que, en el trayecto, habían experimentado.

La segunda vez ocurrió en casa de Serena, cuando en la desbandada general por la irrupción de un reportero que pretendía de rodar un programa de entretenimiento sobre la cena de las familias japonesas, Yaten había tomado la mano de Rei —que se hallaba a su lado— y huido en busca de un escondite. En las escaleras, había sentido el enlace de sus largos dedos con los suyos y no se soltaron hasta que entraron a la infame tina en la que, por los siguientes quince minutos, se refugiaron en silencio. La sensación de cosquilleo en sus manos permaneció, incluso después de que todos se despidieron.

Luego de eso, enlazar sus dedos se convirtió en una forma de comunicación entre ellos que expresaba confianza, apoyo y seguridad.

Estuvo presente en la batalla final con Galaxia, cuando al pasar al lado de Sailor Healer, Sailor Mars había vinculado sus dedos, brevemente, enviándole un mensaje de aliento.

También, cuando decidido a permanecer en el planeta tierra para vivir el amor que reconocía sentir por la doncella de Hikawa, Yaten fue en su búsqueda al colegio de Santo Tomás y, sorprendiéndola por la espalda, la había tomado de la mano en ese mismo gesto.

Fue una expresión de total soporte y protección en el triste acontecimiento del deceso del abuelo de Rei, y Yaten no se despegó de ella ni un segundo: consolándola, cuidándola y fortaleciéndola en el dolor de su pérdida.

Comunicó el amor que se profesaban y la esperanza en el futuro que construirían cuando, así como enlazaron sus manos, decidieron enlazar sus vidas. Yaten le había propuesto matrimonio en su cumpleaños número veintiocho, en el viaje que hicieron para visitar de nueva cuenta a Kengo. Su boda se celebró el otoño siguiente.

Volvió a aparecer, en el momento en que Reiko trajo a la vida a su primogénita y única hija, y enlazó los dedos con ella para transmitirle fuerza y calma, aunque el menor de los Kou no se sintiera nada fuerte ni tranquilo, preguntándose si sería capaz de cuidar y proteger a esas dos mujeres que ahora eran su vida entera.

Aquel gesto les dio valor y resignación cuando vieron a su niña asistir a su primer día en el jardín de niños y la imagen de los dos en la puerta del colegio, con la angustia pintada en sus rostros, lucía como el cuadro de alguien al que se le hubiera acabado el mundo. Les tomó varios meses acostumbrarse a la idea de que su hija crecía y que ellos, a su vez, crecían con ella.

Entrelazar los dedos siempre fue su gesto especial y estuvo presente en cada experiencia significativa que ambos vivieron en lo que les restó de vida. E incluso después de ella, seguramente, ambos volverían a encontrarse y a enlazar sus manos para continuar caminando juntos.

Series this work belongs to: