Work Text:
Atreus no sabe quién es este Æsir de cabellos dorados; lo único que sabe es que no puede apartar los ojos de él.
Nunca había conocido a alguien tan bello y maleducado como ese chico, y, a la vez, le parecía que lo odiaba.
En su primera noche en Ásgarðr, lo único en lo que pensó fue en Heimdall, como supo que se llamaba. La ansiedad de estar en un lugar desconocido ni siquiera apareció en su mente durante toda la noche.
Esa noche no solo pensó en Heimdall, sino que también lo soñó; lo recuerda muy bien:
Heimdall entró en su habitación mientras Atreus, recostado en la cama, se encontraba medio dormido. El rubio se acercó hacia él. No podía moverse y tampoco quería hacerlo.
Se subió encima de él, colocando sus brazos a cada lado de su cabeza, y acercó su rostro, dándole un beso que se sintió real. El beso se intensificó: sus lenguas se conocieron y danzaron juntas. Solo pudo jadear por falta de aire; en ese momento, pensó que no podía haber mejor primer beso.
Sus manos no se quedaron quietas; comenzó a acariciar su cuello y siguió descendiendo poco a poco hasta su cintura.
El beso se detuvo y una lengua traviesa—
El sueño terminó tan rápido como comenzó, y Atreus nunca se había sentido así de frustrado.
