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Boruto acomoda las correas de su mochila, tallando su dedo pulgar sobre la placa de su bandana shinobi antes de saltar detrás del árbol, apresurándose para no llegar tarde a esta importante misión.
Sarada y Mitsuki habían salido a su propia y nada importante misión con Konohamaru-sensei, pero Boruto había sido seleccionado especialmente para esto gracias a sus habilidades como shinobi, ¡por supuesto que sí!
Le había pedido a su papá asistir a una misión llena de emociones pasionales y energía. Algo que Boruto jamás hubiera visto. ¡Algo impresionante y lleno de habilidades shinobi que solo podía transmitir la élite de la generación anterior! Y justo después de eso su padre, el séptimo Hokage, había parecido muy interesado en que asistiera a esta importante misión.
Boruto asiente y salta con entusiasmo solo con recordar las palabras de Naruto. No solo un importante jounin había sido secuestrado, sino que Boruto iba a trabajar en conjunto con jounins del más alto nivel en algo que sin duda sería una batalla emocionante y valiosa. Y lo mejor de todo es que también iba a estar acompañado del anterior Hokage, el señor Sexto.
Eso significaba que Boruto finalmente vería a Kakashi-San en acción real. ¡La habilidad mental y física del anterior Hokage era una leyenda en todas las naciones! E incluso si Kakashi-San no era tan fuerte como su padre, Boruto todavía tenía curiosidad de averiguar por sí mismo lo que podía hacer. Seguramente era por eso que su papá lo había mandado aquí; para aprender de él.
Los pies de Boruto se deslizan en la rama y su cabello dorado brilla bajo el sol cuando gira sobre la última brecha de árboles, dando un súper giro que ensayó con Shikadai antes de aparecer delante de su equipo de élite.
— ¡Boruto Uzumaki reportándose a misión! — Boruto grita, acomodando su banda shinobi mientras coloca una de sus manos en la cintura — ¡Estoy listo para comenzar, dattebasa!
Boruto sonríe muy grande y lleno de entusiasmo, sintiéndose un poco avergonzado cuando Sakura-San y TenTen-San solo lo miran con una sonrisa suave y tierna cuando lo saludan brevemente, lo que al menos es algo en comparación a la nula reacción de Kakashi-San.
— Boruto Uzumaki reportándose, capitán — Boruto repite y carraspea, recordando la indicación de su papá sobre obedecer todo lo que dijera Kakashi-San.
Pero incluso entonces Boruto no puede evitar gruñir cuando él solo se ríe entre dientes y gira la página de esos libros sucios que su mamá le confiscó, pero que según lo que escucho de Iwabee no es nada más que pornografía.
— ¡Kakashi-San...!
— Sí, sí, te escuché la primera vez — Kakashi-San suspira hondo y despega los ojos de su libro, haciendo una señal vaga hacia al bosque — Supongo que Naruto te dijo lo que pasó.
Boruto asiente, con las mejillas coloreándose mientras se llena de entusiasmo otra vez por participar en algo como una misión de rescate de un jounin de alto nivel. ¡Sin duda Sarada estará celosa de lo muy requerido que es Boruto en las misiones reales de élite!
— Sí, ¡Gai-San fue secuestrado por terroristas! — Boruto agita la cabeza — Así que iremos a rescatarlo.
Boruto apunta al camino, y Kakashi asiente antes de volver a girar otra hoja de ese libro para raros, haciéndolo pensar que tal vez tiene oculto un pergamino de misión en ese libro y está leyendo lo que tienen que hacer. Pero probablemente no es lo que pasa. Especialmente porque Sakura y TenTen tuercen los ojos cuando Kakashi tararea y se ríe una vez más, finalmente cerrando su libro antes de mirar al norte.
— Sí, básicamente eso.
Las cajas de Boruto se tuercen. "Básicamente" no debería ser el término. Él leyó el informe y Gai-San había sido secuestrado en su propio departamento durante la noche, atrapado por un gran grupo de terroristas que habían apoyado el sueño de Madara y que resentían a Gai-San gracias a todas esas historias sobre la paliza que le dio.
Pero obviamente, eran demasiado cobardes para ir detrás de Naruto, Sasuke o Kakashi, y se habían aprovechado de un pobre hombre en silla de ruedas. ¡Realmente imperdonable! ¡Más que ruin! ¡Boruto definitivamente no los perdonará y será el héroe de Gai-San cuando lo rescate de esos malhechores!
Boruto agita la cabeza y rápidamente sigue el camino cuando Kakashi comienza a dar las órdenes en voz baja, indicándole a Sakura y TenTen las posiciones del enemigo en el mapa de mano que TenTen extiende frente que todos, marcando un punto rojo con su objetivo antes de que Kakashi les dé un asentimiento táctico y comience a moverse con… bastante lentitud.
Sakura y TenTen parecen igual de tranquilas que Kakashi, caminando apenas en un trote a través del pasto hacia el lado norte del País del Fuego donde se han reportado movimientos y asentamientos clandestinos, charlando como si esto no fuera una emergencia y como si Gai-San no hubiera sido hallando así.
Las mejillas de Boruto se inflan, pero mantiene la boca cerrada mientras Kakashi sigue caminando delante de todos, tarareando algo vago y haciendo que la paciencia de Boruto llegue a su límite.
¿Qué pasaba con Kakashi-San? Siempre había parecido un viejo flojo, pero sus padres habían insistido toda su vida en que Kakashi era un shinobi excepcional con la suficiente inteligencia para ganar una guerra ninja.
Y probablemente más importante que eso, Boruto había esperado un poco de dramatismo y entusiasmo por parte de Kakashi-San, después de todo, él y Gai-San eran mejores amigos de toda la vida.
Boruto mismo había oído las historias que todos contaban, y a pesar de que Gai-San era lo suficientemente raro para llamarlo "Rival", todos los jounin de élite que tenían un poco de respeto en Konoha siempre parecían bastante tranquilos con eso, aclarando que lo que Gai quería decir era "mejores amigos" y que Kakashi lo creía también a pesar de lo aburrido y distante que parecía. Ellos eran así.
Los pies de Boruto se arrastran y mira a Sakura y a TenTen, preguntándose porqué también ellas simplemente caminan con relajación cuando se supone que está es una misión súper importante. ¡O más que súper importante!
Si hubiera sido Sarada, Mitsuki o Shikadai el que hubiera sido secuestrado, Boruto se volvería loco. ¡Él habría corrido más rápido que nadie a rescatarlos! Y su impaciencia lo hace azotar los dientes cuando ve a Kakashi sacar su novela otra vez, girando las hojas como si pudiera ponerse a leer en un momento así.
¡Se supone que su papá lo había mandado a esta misión para que aprendiera de los mejores!
— Oi, Kakashi-San — Boruto da un par de pasos largos, alcanzando a Kakashi y llamando la atención de su tía Sakura y de TenTen, quienes giran al mismo tiempo y con la misma calma que su capitán — ¿Por qué no estamos corriendo para rescatar a Gai-San? ¡Él es tu amigo, así que no deberías ser un traidor y dejarlo a su suerte, dattebasa!
Boruto lo apunta con el dedo, y TenTen se ríe de buena gana antes de seguir caminando y admirando el paisaje, dejando a Sakura un par de pasos atrás cuando le dedica una sonrisa tierna que lo hace ponerse rojo otra vez, como si hubiera dicho una tontería.
Solo que Kakashi no se ríe de él y en cambio guarda de nuevo su novela, moviéndose muy suave para que Boruto camine a su lado aun cuando lucha con los matorrales en sus pies con cada movimiento, por lo que en su opinión debería ser mejor idea simplemente saltar a través los árboles y moverse a prisa para detener... lo que sea que esos terroristas quisieran hacerle a Gai-San
— Mm-hmm, supongo que tienes razón en eso, Gai y yo somos amigos — Kakashi sonríe de forma evidente bajo la máscara, y Boruto levanta el rostro para ver la expresión de Kakashi-San — Pero es precisamente por eso por lo que no necesitamos darnos prisa.
Boruto chasquea, sacando los pies de los matorrales cuando más lianas se atoran en sus sandalias, humedeciéndole los dedos a través de las botas.
— ¿De qué hablas, Kakashi-San? ¡Estoy seguro de que si fueras tú el secuestrado Gai-San habría salido corriendo en tu ayuda!
Boruto en realidad no conoce demasiado a Gai, nada más allá de las historias de la guerra y de lo que Metal Lee dice constantemente de su héroe de toda la vida, pero Boruto está seguro de eso y mira a Kakashi-San con determinación.
Eso es lo que hacen los amigos. O es lo que hace cualquier shinobi de Konoha.
— Sí, estoy seguro también. Gai se habría vuelto loco — Kakashi se ríe, sacudiendo su cabello con una mano cuando el aire de la mañana sopla, refrescando el rocío del pasto que se agita cuando ambos saltan un bache — Pero como te dije, no hay nada de qué preocuparse, Boruto. Nadie conoce a Gai mejor que yo.
Boruto bufa y escucha a las dos chicas riéndose en voz baja, compartiendo la opinión de Kakashi como si ver a su sensei secuestrado fuera bastante divertido.
— En ese caso, debería saber por qué. ¡También soy parte del equipo, mi papá dijo que mi presencia aquí era sumamente importante, dattebasa!
Los ojos de Kakashi lo miran con un leve asombro y luego asiente otra vez, mirando el camino donde probablemente Gai-San está asustado, siendo torturado por sus captores mientras espera a que su mejor amigo lo rescate.
— De acuerdo, en ese caso... — Kakashi sopla y camina solo un poco más veloz — Supongo que es porque Gai siempre se mete en problemas como éste. No es la primera vez que va por ahí dejándose secuestrar, aunque... es la primera vez que se queda con toda la diversión. Generalmente también termino secuestrado.
Kakashi se encoge de hombros con sus palabras, y TenTen tuerce los ojos con fastidio ante esa declaración mientras Sakura-San se ríe y asiente, dándole solo una mirada divertida a Kakashi antes de seguir.
— ¿Toda la diversión? ¡Los secuestros no son divertidos, dattebasa! — Boruto hace un puchero, inflando las mejillas cuando Kakashi solo se ríe más de él.
— No, es verdad, no lo son — los ojos de Kakashi se presionan en una sonrisa amigable y agita una mano para relajar a Boruto — Pero Gai tiene experiencia, ya sabes.
— En realidad no lo sé — Boruto gruñe — Jamás escuché sobre Gai-San siendo secuestrado por nadie.
TenTen mira hacia atrás, levantando las cejas y haciendo que Kakashi le dé una negativa sobre algo que Boruto no entiende, haciéndolo sentir impaciente por saber de lo que hablan.
— Supongo que ha pasado tiempo desde la última vez — la mano de Kakashi hace otro ademán y rasca su mejilla con algo de vergüenza rancia, tomando aire profundamente cuando guarda sus manos en sus bolsillos — La última vez ya no éramos tan jóvenes y... creo que fue en ese viaje desde el País de las Olas, ¿no es así, Sakura-chan?
Sakura gruñe y tuerce los ojos, dando una negativa a Kakashi cuando lo mira — A veces me pregunto cómo es que sobrevivieron a eso.
La risa de Kakashi es auténtica y muy suave, dando un gesto amistoso a Sakura-San antes de volver a mirar a Boruto.
— De todos modos, esa última vez estábamos juntos.
Boruto jadea, sin poder imaginar a Kakashi-San siendo secuestrado considerando todo lo que dicen de él, mucho menos si estaba con su mejor dúo.
— ¿También los secuestraron mientras estaban durmiendo, Kakashi-San? — los ojos de Boruto brillan, y Kakashi hace un ruido raro y gutural cuando parece regresar a sus memorias.
— En realidad, fuimos secuestrados por accidente. Tsunade me estaba presionando para convertirme en el Sexto Hokage y recuerdo que el País de las Olas inventó ese barco volador, el Tobishachimaru, y ambos íbamos ahí cuando fue secuestrado.
— ¿Un barco volador? — Las cejas de Boruto suben — Suena como algo muy tonto.
Boruto casi frena sus pasos, pero Kakashi hace una señal hacia donde TenTen se está moviendo.
— Mnh, sí, yo pensé lo mismo, pero a Gai siempre le gustaron esas cosas — Kakashi sube los hombros otra vez y aprieta los ojos en una sonrisa al hablar de Gai así — Es un poco testarudo, pero al final gracias a él muchas personas pudieron sobrevivir y salvamos ese viaje.
TenTen y Sakura asienten al mismo tiempo, y Boruto abre la boca en un jadeo emocionado ante una perspectiva tan heroica, casi deseando haber estado ahí.
— ¿Eso fue tan genial, Kakashi-San? — Boruto lucha con otra rama, escupiendo un insecto cuando Kakashi salta un tronco delante de él.
— Sí — Kakashi le da una sonrisa suave y lisa con los ojos cerrados — Especialmente la caída.
TenTen silba y mira a Kakashi, y Sakura tuerce los ojos como si estuviera harta de esa historia.
— ¿Cual caída? — Boruto también salta el tronco — ¿Y por qué dices que fueron secuestrados por accidente? ¡Necesito una explicación, dattebasa!
Kakashi tararea y se ríe con las dos chicas antes de volver a él.
— Porque lo fue — él asiente, suspirando antes de hacer una señal para cruzar en diagonal hacia el río — Gai simplemente subió sin permiso a ese barco volador y yo... lo seguí.
— ¿Qué? ¿Por qué lo seguiste, Kakashi-San?
TenTen y Sakura comienzan a deslizarse sobre las ramas, pero Kakashi se queda de pie sobre una roca, mirando el sol algunos momentos.
— Maa, supongo que ni yo mismo lo sé — su rostro se ladea ligeramente, dando una sonrisa — Tal vez fue porque no quería que se metiera en problemas, pero también había algo que quería decirle.
— ¿Algo que querías decirle? — Boruto abre muy grande la boca, tragando otro insecto cuando Kakashi salta a los árboles, haciéndole una señal para que lo siga.
∞
Kakashi se sostuvo con fuerza de las paredes interiores del Tobishachimaru, suspirando cuando se salvó de ser cortado por las hélices y cuando finalmente se encontró con Gai del otro lado de la plataforma, deslizándose con su silla de ruedas alrededor del barco como si no fueran polizones.
Era verdad que esta misión no era responsabilidad de Kakashi y que probablemente lo único que tuvo que hacer es informar a Tsunade de que Gai había sido un idiota y había terminado yendo al País de las Olas solo para conocer un barco gigante volador, pero comúnmente las tonterías de Gai se sentían un poco como su responsabilidad y si Kakashi sería el sexto Hokage tendría que comenzar a lidiar con eso.
La idea de su ceremonia lo hizo estremecer y patinar sobre el piso de madera con la silla de ruedas de Gai en las manos, pensando todavía en la forma en la que Obito le dijo que cumpliría su sueño y se convertiría en el sexto Hokage porque no había una mejor opción que él.
Y de todos modos, Kakashi no estaba listo. Ahora mismo había hecho algo tan imprudente como subirse a perseguir a Gai sin permiso a una nave voladora, sabiendo que si se hubiera tratado de cualquier otro compañero shinobi no hubiera sido tan suave ni permisivo con él.
Pero tal vez Kakashi quería escapar un poco de la presión de Tsunade asediándolo para que tome el puesto y también había querido hacer una locura con Gai, incluso involuntariamente, porque llevaban algunos meses sin verse desde que fue dado de alta después de la octava puerta y Kakashi había sentido algo de distancia entre los dos. Una distancia que lo había hecho apretar la quijada cuando alguien mencionaba su nombre o cuando escapaba de él en las esquinas de la aldea, sintiendo un fuego enfermizo que aumentó en lugar de disminuir incluso con sus mejores intentos.
— Es una buena vista — Gai dijo, ladeando la cabeza para mirar a través de las rendijas de las hélices aun cuando se movían tan rápido — Es tan extraordinario estar aquí, Kakashi.
Gai habló alto, y su voz aumentó el fuego en la garganta de Kakashi como agruras aun si la voz de Gai era constantemente dulce.
— Es extraordinario estar aquí contigo.
Gai realmente no sabía cómo mantener la boca cerrada y Kakashi torció los ojos e ignoró el picor detrás de su lengua que se hacía pulpa, manejando la silla de Gai alrededor de las paredes, un poco impresionado por lo enorme que se veía el Tobishachimaru por dentro. El País de las Olas había hecho un gran trabajo en construirlo, y tal vez entiende un poco porqué Gai se había fugado para entrar aquí.
— No puedo creer que tuviéramos que escabullirnos aquí para tener un momento a solas como los Rivales y hombres del destino que somos.
— Maa, en realidad, tú te escabulliste, yo solo estoy evitando que te arruines más — Kakashi hizo alusión a la pierna de Gai que no estaba curada del todo y con la que tenía que tener precaución, pero Gai jamás escatimó en ejercitar su cuerpo.
— Tonterías, ¡estoy perfectamente bien para hacer un viaje como este con mi mejor amigo! No soy un inútil.
— No dije que lo eres.
Gai frunció las cejas e inclinó la cabeza hacía atrás, dándole a Kakashi una mirada que estaba perdida entre el reclamo y la felicidad absurda que Gai tiene por todas las cosas, incluso por algo como quedar atrapados aquí.
— De todos modos, Rival, ¿no se siente esto como un juvenil y magnifico viaje entre los dos? — las palabras de Gai aumentaron el fuego en la garganta de Kakashi, y frunció las cejas para no suspirar cuando los ojos de Gai se volvieron soñadores y expresivos — ¿No te gustaría que hiciéramos un viaje juntos alguna vez?
Kakashi se detuvo en la parte más baja del almacén, patinando las ruedas de Gai en el piso mientras pensaba en las palabras de Gai y pasaba saliva en un intento tonto por aliviar el ardor, como si la sensación fuera algo meramente físico.
— Ja, aunque en ese viaje no seríamos polizones — Gai enfatizó, levantando el puño y volviendo a mirar hacia afuera a través de una ventana de góndola— Y tendría que ser en la tierra.
Los ojos de Kakashi dieron una vuelta y pensó de nuevo en que si se volvía el sexto Hokage cumplir ese sueño sería difícil, pero la parte más complicada fue que su cerebro consideró esa idea de verdad.
Gai y él estando solos. El fuego aumentó y huyó a su estómago, quemando todo ahí.
— Kakashi — Gai siguió hablando, imparable, y movió el rostro de nuevo hacia atrás — Creo que siento algo en mi estómago.
El corazón de Kakashi se agitó, preguntándose si Gai había sido perseguido por esa misma sensación desde que volvieron de la guerra, como algo que necesitaba sacarse y que era importante, algo que Kakashi sabía que faltaba entre los dos y… y…
Gai se estremeció al frente, haciendo un ruido asqueroso cuando tuvo una arcada y escupió saliva, apretando su estómago cuando el movimiento del barco volador lo hizo marearse y querer vomitar.
— Maa, creo que no importa si vuela, todavía es un barco, Gai.
— Tsk, ¡nada que la Noble Bestia de Konoha no pueda resolver! — Gai gritó, pero de todos modos volvió a inclinarse sobre su silla en otra arcada de vómito, haciendo a Kakashi olvidar lo que se supone que quería decir.
Boruto salta al primer charco entre las piedras, salpicado sus pies con agua limpia después de haber atravesado la parte más difícil del bosque que manchó sus sandalias de lodo, insectos y hojas de espinos.
— De acuerdo, tomaremos un descanso aquí — Kakashi hace una señal a los tres, y Boruto brinca a una piedra medianamente grande cuando Sakura y TenTen se acercan al ojo de agua junto a una enorme raíz, comenzando a llenar las ánforas nuevamente.
— Deberías tomar un descanso, Boruto, todavía caminaremos por horas — Sakura es suave con él, pero Boruto no quiere ser el único que jadee como un inexperto. Está seguro de que Sakura-san le dirá todo sobre este viaje a Sarada, y entonces debe comportarse como un ninja súper genial.
— Estoy bien, dattebasa — Boruto coloca sus manos en sus caderas, sonriendo a TenTen y Sakura-san — Del único del que deberían preocuparse es de Kakashi-san, ha estado callado desde que comenzó esa historia sobre el barco volador.
Boruto infla el pecho, acercándose a beber agua del manantial cuando TenTen se aparta y jadea.
— Supongo que solo se puso melancólico, a Gai-sensei le pasa todo el tiempo cuando habla de su juventud — TenTen dice y luego se ríe como si la melancolía de Gai-san fuera graciosa — Ese par de bobos son así, siempre han sido el uno para el otro.
Sakura parece estar de acuerdo con esa declaración, pero Boruto niega y hunde la cabeza en el agua antes de salir y agitar la cabeza, mojando un poco a las dos chicas.
— No lo parece, creo que Kakashi-san está pensando en abandonar a Gai-san en la guarida de los enemigos. ¡Creo que está molesto con Gai-san solo con recordar esa historia!
TenTen y Sakura comienzan a reír, salpicando agua también cuando niegan y miran a Boruto como si fuera lo más loco y sin sentido que han escuchado jamás.
— Por supuesto que no, Kakashi-sensei siempre ha sido el mejor amigo de Gai-sensei incluso si no lo parece — Sakura-san agita la mano y hace un gesto como si hubiera mordido un limón — No lo quería creer yo misma cuando fui genin, pero después de algunos años supongo que entendí por qué eran mejores amigos. Ellos se necesitan. Supongo que estar juntos les hace bien.
— Sí, ni Gai-sensei ni Kakashi-sensei pueden vivir sin el otro — TenTen endereza la espalda, mirando a Kakashi-san, quien todavía de pie en una piedra mientras hojea su novela de un modo que finalmente Boruto puede notar que no está leyendo, sino más bien pasando las páginas de un lado a otro en un tic para tranquilizarse — Él debe estar muy preocupado por Gai-sensei justo ahora.
Los ojos de Boruto se agrandan, tratando de ver a través de Kakashi-san como ellas lo hacen y no solo ver a un viejo raro que abandona a su mejor amigo.
Su papá dijo que había algo que tenía que observar sobre ellos, y Boruto se pregunta si hablaba de la traición.
— ¿Lo está?
— Por supuesto que sí — Sakura dice y hace un gesto de estar viendo a un niño rebelde — Incluso en esa tonta historia que estaba contando, lo recuerdo bien, Gai-sensei debió haber estado tan herido por su lesión en la pierna que todavía no tenía permiso de usar, pero entonces nos dijo que Kakashi-sensei lo había ayudado durante su viaje con su jutsu médico.
TenTen se ríe con algo de malicia, parándose con una pose muy similar a la que Boruto ha visto en fotografías de Gai-san.
— El cabeza hueca de Gai-sensei empezó a hacer ejercicio luego de salir del hospital, y en la misma semana Kakashi-sensei comenzó a tomar clases de jutsu médico.
— Sí, eso fue tan amable.
Kakashi-san gira el rostro hacia los tres, dándoles una sonrisa con los ojos afilados en curva, haciendo que Boruto se dé cuenta de que los está escuchando perfectamente bien.
— Maa, eso fue porque sabía que Gai era demasiado necio para dejarse cuidar por los médicos, así que era mi responsabilidad —Kakashi dice y guarda su novela, pero el pequeño tic en sus dedos se mantiene dentro de las bolsas de sus pantalón — Y no podía permitir que sufriera, ni que muriera.
Las palabras son inesperadas, y Boruto se pregunta si era eso lo que Naruto quería que observara de ellos. Algo súper genial de los mejores shinobi de antaño.
— Ah, ¿era porque todavía tenías que decirle eso súper importante, Kakashi-san?
TenTen y Sakura apartan la mirada al manantial, riéndose entre dientes cuando Kakashi tararea y mira la única nube que cruza el cielo azul.
— Sí. Supongo que sí.
∞
Resultó que había espías enemigos en el barco volador. Eso fue una coincidencia. Y también hizo que Gai y Kakashi olvidaran momentáneamente ese sueño sobre tener un viajen juntos alguna vez como mejores amigos.
— ¡Debemos averiguar lo que quieren aquí! — Gai gritó a pesar de que debía haber enemigos cerca, pero Gai nunca tuvo miedo de ser descubierto o de ser visto por las demás personas a su alrededor.
Él fue un espectáculo, llamado la atención incluso después de luchar con Madara o después de que el médico le dijo que no caminaría otra vez. Y fue exactamente en ese mismo momento que Kakashi tuvo miedo de decirle lo que sentía. Estaba seguro de que era demasiado inapropiado para ambos poner atención al fuego que ardía en su interior, así que prefirió alejarse un poco de Gai, incluso si eso pudo empeorar las cosas.
— Oye — Kakashi dijo cuándo bajaron el andamio, escondiéndose en el almacén de los jounin enemigos y pensando en emboscarlos desde el techo a través de los conductos de aire — Ese movimiento que haces, te duele, ¿no?
Gai frunció el ceño y trató de esconder el pie más allá de la vista de Kakashi en su silla de ruedas, pero incluso sin el sharingan los ojos de Kakashi pueden ver perfectamente el temblor en la rodilla de Gai, justo después de la gruesa capa de yeso.
— Estoy bien, Kakashi, ¡mientras mi espíritu arda puedo soportarlo todo!
— Pero no tienes porqué soportarlo todo, Gai — Kakashi giró los ojos y giró la silla de ruedas antes de llegar al conducto del aire, obligando a su viejo amigo a verlo.
Y tenerse cara a cara era distinto a empujarlo en la silla de ruedas o incluso distinto a la visita que le dio en el hospital; sentándose a su lado de en silencio mientras Gai lloraba lágrimas amargas y se lamentaba por no poder seguir avanzando.
Kakashi se preguntó cuánto tiempo había pasado desde que no se habían visto cara a cara. Y la última vez fue justo cuando Gai lo salvó de ese ataque que Madara lanzó para asesinarlo, interponiéndose a tiempo.
Una sonrisa apareció en la boca de Kakashi y Gai la reflejó incluso si no sabía las razones. Una sonrisa es un motivo lo suficientemente importante para sonreír.
— Déjame darle un vistazo a eso — Kakashi suspiró y se arrodilló frente a Gai, observando su pierna herida — Te lastimaste cuando subiste al barco, ¿no?
Gai apartó el rostro, tratando todavía de negar lo negligente y descuidado que había sido con su propia salud.
— Eso solo demuestra que sigo siendo el mismo hombre a pesar de esto, ¡como si una pierna o dos pudieran detenerme! ¡Estoy perfectamente bien!
Gai apretó un puño, y a pesar de eso no huyó cuando Kakashi tocó su herida a través del vendaje y sintió la piel ardiendo ahí, quemándose por el esfuerzo al que Gai llamaba juventud y al que se aferraba con todas sus fuerzas, inspirando también a Kakashi a seguir y alimentando las cosas extrañas que se acumulaban en su cuerpo.
— Mm-mnh, sí, sin duda sigues siendo el mismo hombre de siempre, Gai.
Sus palabras fueron extrañas incluso para él, y la sonrisa de Gai flaqueó, mirando a Kakashi con las cejas juntas y la nariz roja por el frío del almacén debido a las turbinas de aire y la altitud tan absurda.
— Gracias, Rival.
La boca de Gai dio otra sonrisa, pero fue una sonrisa suave que atrapó el corazón de Kakashi y que lo hizo ver un poco más claro, como si pudiera entender el miedo y el ardor y como si pudiera entender el impulso de haber saltado detrás de Gai.
— Ahora, déjame aliviar esto — las manos de Kakashi bajaron más, y Gai no contrajo ni un músculo a pesar de la cercanía de Kakashi con su herida, una gran prueba de lo mucho que confiaba en él.
Obviamente, Gai no sabía sobre las habilidades médicas que Kakashi había adquirido recientemente, y jadeó con asombro cuando las manos de Kakashi se iluminaron y atravesaron su pierna, apuntando a los lados más sensibles.
— ¡Eres un shinobi asombroso, mi Rival! Siempre un paso delate de mi — Gai habló muy alto y miró la cara de Kakashi con esa cercanía familiar — Incluso has aprendido jutsu médico mientras no me daba cuenta. ¡Te prometo que tampoco me rendiré!
Kakashi tarareó y apartó las manos cuando la lesión fue menos caótica, pero se quedó arrodillado frente a Gai, con una mano discretamente colocada sobre uno de sus muslos.
— No hace falta que te esfuerces tanto, Gai. Aprendí el jutsu porque sabía que lo necesitarías.
— ¿Qué yo lo necesitaría? — Gai volvió a juntar las cejas, y antes de que Kakashi pudiera apartarse tomó su mano en su muslo, sin saber que esta vez Kakashi no tenía intenciones de huir — ¿Significa que aprendiste esa noble e importante habilidad por mí?
Los ojos negros de Gai brillaron con ese toque demente, tal vez pensando en decir algo cursi sobre los rivales que eran, pero Kakashi no quería sentirse como el Rival de Gai en ese momento, sino algo más cálido. Algo como su amigo.
— Bueno, después de todo eres mi mejor dúo. Y supongo que quieres estar saludable para asistir a mi ceremonia.
Kakashi palmeó el muslo de Gai, y sintió que el fuego en su garganta se apretaba cuando retiró la mano, porque honestamente no hubiera querido hacerlo.
— ¡Por supuesto que sí! — Gai apuñaló el aire, y su sonrisa calentó un poco el almacén e hizo que no solo el pecho y el estómago de Kakashi tuvieran fuego, sino también sus manos, alrededor de su puño y en las partes donde su piel había sostenido a Gai.
Boruto realmente agradece la pausa cuando Kakashi hace una señal y se desliza al restaurante de ese pequeño pueblo.
Las píldoras de alimentos tendrían que ser su única comida para una misión de este nivel, pero Kakashi-San parece el tipo de persona demasiado vieja para soportar solo píldoras y TenTen y Sakura-San parecen muy agradecidas de no tener que lidiar con las bolas de alimento shinobi.
Aun así, Boruto no es capaz de lucir relajado como el resto de su equipo de élite cuando piensa en el hambre y la sed que Gai-San debe estar pasando en la celda de los enemigos, alejando su ramen cuando se desliza en el banco de madera.
— Kakashi-San — Boruto murmura y choca su codo con el brazo de Kakashi — ¿Cómo puedes comer tan tranquilo cuando probablemente Gai-San tiene tanta hambre?
Kakashi solo levanta la vista, parpadeando hacia Boruto con las cejas extendidas mientras el humo del ramen agita su cabello.
Incluso con las cosas que había dicho su tía Sakura y TenTen, la conciencia de Boruto no puede estar en paz. No es posible que el mejor amigo de alguien que fue secuestrado solo se siente a comer ramen con tanta lentitud cuando debería estar nervioso, trepando todo el bosque hasta hallar a su amigo.
¡Boruto no habría hecho una sola pausa! Él habría golpeado a todos y rescatado a sus colegas en un solo movimiento desde su hogar hasta la celda donde probablemente estaba aprisionado. Eso era lo que le había pedido a su padre ver; una batalla llena de pasión.
— Mnh, bueno, si Gai está hambriento y yo lo rescato estando hambriento, ¿no sería eso una desventaja para todos? — Kakashi habla y reparte su sabiduría, sorbiendo más ramen a toda velocidad de un modo que Boruto no puede ver su rostro.
— Pero, ¿no te sientes culpable de que Gai-San esté atado y herido mientras tú estás aquí? — el dedo de Boruto lo señala, y Sakura y TenTen lo observan con cautela, sin dejar de comer a pesar de eso.
— Puede ser — los hombros de Kakashi suben — Aunque comienzo a pensar que estás olvidando algo importante, Boruto-Kun. Gai no es débil.
Las mejillas de Boruto se inflan. Claro que sabe lo importante que fue Gai-San en la guerra y mucha gente alrededor de Konoha admira su determinación de seguir luchando incluso con una herida así.
Sin embargo, eso es muy distinto a creer que Gai-San puede lidiar por su cuenta con un montón de enemigos cuando está en una silla de ruedas y no puede volver a abrir las puertas internas que un día lo hicieron ridículamente famoso.
— Creo que eres tú el que debería preocuparse más por una persona como él, Kakashi-San — Boruto cruza los brazos, asintiendo para sí mismo — Él ni siquiera puede caminar.
Las dos chicas apartan la mirada, y Kakashi tararea cuando esas palabras salen de su boca, mirando la pasta de su ramen hacerse un hilo.
— ¿Sabes? Sobre esa historia del barco, no terminé de contarte todo — Kakashi dice, con su expresión volviéndose profunda — En realidad, había enemigos en ese barco y nos tomaron como rehenes a todos, asesinado personas al azar.
La expresión de Boruto cambia, y el interés en su rostro brota como los racimos de flores después del invierno.
— Gai y yo tratamos de escondernos, pero ellos me atraparon y me rompieron algunos dedos para que no me pudiera ir. Y luego me obligaron a presenciar los asesinatos de los pasajeros del Tobishachimaru.
La seriedad en Kakashi aumenta y Boruto baja el rostro, imaginando lo terrible que debió ser para cualquier shinobi observar a criminales acabar con la vida de tantos civiles.
— Ellos planeaban matarme también, supongo estaban bastante desquiciados — Kakashi talla su nariz y se ríe, sonando nostálgico con esa idea — Iban a hacerlo después de acabar con todos los demás.
El ramen de Kakashi burbujea como una popa de vapor, y Boruto sigue la línea del humo cuando Kakashi-San rasca su mejilla.
— Mnh, siendo honesto, ese era mi fin — la cabeza de Kakashi se agita — No tenía forma de hacer nada.
La mano de Boruto se desliza más en la mesa, golpeando un poco a Kakashi-San como si quisiera reiterar que realmente está ahí.
— Pero tuviste que hacerlo, Kakashi-San, después de todo, estás vivo — Boruto le da una sonrisa, pensando en las historias que contaban sus padres sobre el shinobi prácticamente invencible que fue Kakashi Hatake para todas las grandes naciones.
Solo que antes de que pueda decir algo sobre el poder del Sexto Hokage los palillos de Kakashi salpican alrededor de la mesa, y una gota caliente quema sus dedos.
— Sobreviví porque Gai me salvó — Kakashi dice y sacude el rostro — Él incluso inventó un movimiento súper especial para salvarme.
— ¿Gai-San te salvó con una pierna rota? — Boruto no puede evitar saltar en su asiento, haciendo rechinar el piso — ¿Realmente Gai-San es tan fuerte?
El rostro de Kakashi se llena de una inquietante pizca de orgullo, elevándose cuando le da un asentimiento confiado y feliz.
— Lo es — Kakashi suspira — Pero supongo que la fortaleza más grande de Gai es su espíritu.
Boruto abre los ojos muy grandes, y el olor del ramen se hace rancio en su nariz cuando Kakashi se ilumina hablando así de Gai-San; absolutamente lleno de confianza en la resistencia de su corazón.
— Entonces, ¿crees que inventó una nueva técnica para golpear a sus captores? — la mano de Boruto se presiona con emoción, como si pudiera ver él mismo a Gai pelear con un solo pie contra una banda de terroristas.
— Quien sabe.
Una sonrisa feliz cubre la nostalgia, y Kakashi toma otro sorbo de ramen con esa velocidad vertiginosa que no deja ver a nadie un solo rastro debajo de su nariz.
— Solo creo que Gai es un shinobi y no deberías dudar de él — Kakashi presiona los ojos — Estoy seguro de que él querría que lleguemos a rescatarlo llenos de fuerza y juventud.
A Boruto le parece interesante la forma en la que incluso alguien como Kakashi-San ha sido contagiado por los discursos emocionales de Gai-San, siendo capaz incluso de repetir esas extrañas palabras.
— Antes dijiste que ya no eran jóvenes, ¿no es así Kakashi-San? — Boruto tararea y vuelve a tomar su plato de ramen — ¡Suena como si hubieran tenido muchas aventuras geniales juntos antes de eso!
— Maa, supongo que lo hicimos — Kakashi dice, pero no puede evitar volver a la melancolía que a veces tienen los viejos — En ese entonces tenía muchas cosas en qué pensar.
— ¿Eso significa que pensaste en lo que tenías que decirle? ¡Ja, apuesto a que estabas ansioso después de que Gai-San te salvó! — en la mente de Boruto pasa un sinfín de posibilidades que Kakashi-San pudo haber querido decir al hombre con el que había mantenido una amistad única y duradera.
Tal vez, un agradecimiento por haber estado a su lado desde su niñez, pero conociendo lo seco que era el corazón de Kakashi-San podría ser solo un secreto súper genial de Konoha.
— ¿Entonces se lo dijiste cuando te salvó?
La garganta de Kakashi hace un ruido, pero termina negando y soplando una última vez sobre el ramen.
— No tuve oportunidad de decírselo ahí — la boca de Kakashi se presiona como si estuviera un poco arrepentido de eso — Pero fue ahí cuando entendí lo que quería decirle.
— ¿Qué? ¿No sabías lo que tenías que decirle? ¡Pero lo habías perseguido por esa razón, Kakashi-San! ¡Comienzo a pensar que no eres el genio que mi papá dice, dattebasa!
Su dedo apunta a la cara de Kakashi, pero los rasgos de él no se crispan y solo se ríe con más vergüenza avejentada y extraña que probablemente guarda de su juventud.
— Mnh, como te dije, había muchas cosas en qué pensar. Y no me di cuenta hasta ese momento.
Boruto suspira, sentándose correctamente otra vez antes de negar y comer de su ramen.
∞
Los dedos de Kakashi estaban rotos, torcidos hacia atrás cuando lo encadenaron en el piso de la sala principal.
Él realmente iba a morir, y todos los demás rehenes iban a morir con él si nadie hubiera tenido el valor de intervenir.
Y era ahí cuando Gai había saltado sobre el enemigo, peleando por proteger a Kakashi incluso con una sola pierna mientras gritaba que esa lesión no lo detendría. Que nada en el mundo lo detendría de proteger a su Rival.
Kakashi bajó la cabeza, y su cabello se deslizó por sus ojos cuando sintió miedo de que Gai se hiciera más daño solo por insistir en salvarle la vida a Kakashi una y otra vez.
Pero Gai fue persistente. Gai no se avergonzó de su pierna aún si había llorado por eso. Él la levantó con orgullo y peleó con el resto de sus extremidades, todavía tomándose la molestia de asegurarse de que Kakashi estuviera bien incluso si estaba mareado y herido, balanceándose en el piso del barco mientras improvisaba la técnica del puño ebrio.
Kakashi tuvo que mirar otra vez cuando la batalla empeoró, e incluso si había visto a Gai pelear muchas veces en el pasado, esta vez fue diferente. Había algo diferente entre los dos después de la guerra y burbujeó adentro de Kakashi como si fuera una bola de metal, pero liviana, expandiendo sus pulmones cuando jadeó con miedo de que Gai pudiera perder definitivamente esta vez.
Pero, ¿cuándo Gai auténticamente perdió? Incluso si su cuerpo terminaba destrozado, se levantaría. Kakashi quiso creer en eso con todas sus fuerzas.
Eso era lo que significaba Gai.
La chispa de fuego quemó su garganta como los ataques de kunai quemaron el piso de la sala, y los ojos de Kakashi se abrieron y se iluminaron cuando le dio un sentido al fuego quemando en lo más profundo de su estómago.
Son palabras, Kakashi pensó mientras trataba de regresarlas del lugar donde habían venido, pero su corazón ya no estaba disponible para aceptar esas palabras de vuelta.
Kakashi necesitaba decirlas o necesitaba morir. Y por una vez realmente no ansiaba lo último.
Delante de él Gai levantó de nuevo los puños, se deslizó en un pie y jadeó cuando fue golpeado, escupiendo los residuos de vómito por el mareo mientras trataba de enfocar a su oponente y alejarlo de Kakashi a la vez.
Esa necedad tuya de arriesgar tu vida por mí, la mente de Kakashi pensó y lo hizo suspirar, siempre me haces sentir tan seguro.
Sus dedos todavía estaban rotos, pero Kakashi presionó los puños para darse fuerza cuando el fuego que eran palabras se calmó y pudo entender lo que quería decir.
Eres realmente un tonto, Gai.
Y Gai, quien obviamente no escuchaba ni sabía los sentimientos de Kakashi, siguió peleando, interponiéndose cada vez que los ataques trataban de tocar a Kakashi a través de los escombros y el suelo.
— ¡Tu oponente soy yo, así que deja a mi Kakashi en paz! — la declaración de Gai fue honesta, y fue tomada por una burla por aquel enemigo.
— ¿Piensas defender a tu amigo aún con esa lesión?
— Si la pierna no me sirve, todavía tengo la otra. ¡Y si deja de servirme todavía tengo mis manos, y mis dientes y mi piel!
El hombre se burló de Gai, pero Kakashi sintió que no podía contener más las palabras ahora tanto como Gai no podía soportar el vómito en la boca, salpicando la cara de su enemigo cuando lo golpeó en el estómago y lo hizo reír.
La guarida es una cueva patética al final del territorio del País del Fuego, y Boruto espera junto a Kakashi a que Sakura y TenTen regresen de la inspección del perímetro, recargándose en el árbol detrás de él.
— Entonces, Kakashi-San — Boruto habla muy bajo, y sus dedos tallan tímidamente el tronco — Sobre esa historia del barco volador, ¿Gai-San pudo rescatarte y los dos huyeron?
Kakashi sonríe de inmediato, y toma mucho aire antes de recargarse junto a Boruto y negar.
— No — su respuesta es inmediata y tajante, pero no parce decepcionado de esa idea y sigue mirando al frente con esos ojos llenos de orgullo que hace cuando habla de Gai — Él peleó con todas sus fuerzas, y cuando yo me liberé ambos peleamos con todas nuestras fuerzas, pero no fue suficiente.
— ¿El enemigo era más fuerte que ustedes dos? — Boruto hunde las cejas. Kakashi estaba a punto de convertirse en el sexto Hokage en aquella época y se supone que debía ser muy, muy fuerte.
— Mnh, no exactamente — Kakashi suspira — Pero el enemigo estaba lleno de odio y rencor.
Las palabras erizan la piel de Boruto. El rencor siempre es uno de los factores más grandes a tomar en cuenta para pelear.
— Ella dominaba el jutsu de hielo y voló todo el piso de la nave cuando Gai tomó la ventaja de la batalla e hirió a su hermano.
La boca de Kakashi se retuerce, tal vez afectado por ese pensamiento, como si pudiera volverlo a ver.
— Así que Gai giró y cayó en ese agujero — Kakashi presiona los ojos cuando mira a Boruto con una sonrisa triste y suelta el aire por su nariz — Y yo tomé su mano para tratar de salvarlo, pero con los dedos rotos no pude hacerlo y ambos caímos por ahí.
La cabeza de Kakashi se recarga en el tronco del árbol y Boruto imita su gesto, guardando también sus manos en sus bolsillos mientras miran hacia arriba.
— Gai quería que lo soltara para que yo pudiera sobrevivir, pero… no lo hice. Y los dos fuimos arrojados al vacío.
Boruto quiere preguntar nuevamente porqué fue que no lo soltó, pero él mismo jamás habría soltado a un aliado en esa situación, mucho menos si eran unos rivales geniales y unos mejores amigos aún más geniales.
— Eran cinco mil metros de altura, y no importaba que tanto quisiera salvar a Gai o que tanto él quisiera salvarme, solo había un destino para los dos.
Arriba de Kakashi vuela un pájaro y ambos lo siguen con la mirada, un poco cautivados por la forma en la que las alas se abren cuando se dirige hacia su nido.
— ¿Estabas asustado, Kakashi-San?
Su pregunta puede ser tonta, pero Boruto conoce bien a los shinobis y sabe que su deber siempre ha sido nunca temer a morir.
— Mnh, tal vez — Kakashi cierra los ojos y agita el cuello a un lado cuando parece concentrarse en aquel momento en donde simplemente cayó — Pero, si soy honesto, morir con la persona con la que había pasado toda mi vida no sonaba tan mal.
Su garganta hace otro ruido, y las manos que guarda en sus pantalones se ablandan junto a su risa.
— Creo que era así como siempre había querido morir.
— ¿Cayendo desde cinco mil metros de altura? — Boruto pregunta con honestidad, ganándose una risa cuando Kakashi solo niega.
— No. Hablo de morir junto a mi mejor amigo. Morir junto a él. Junto a Gai.
Sus palabras tienen un extraño hueco que Boruto no puede entender del todo, pero hace que su corazón brinque por la forma en la que Kakashi-San parece tan comprometido y feliz por eso.
Y si Boruto lo pensaba detenidamente, no podía imaginar a Kakashi-San o a Gai-San muriendo uno sin el otro. Era como si todas esas historias de los mejores rivales de Konoha se hubieran impregnado en su cerebro.
La idea de Kakashi-San y Gai-San por separado simplemente no existía para Konoha. Y tampoco para Kakashi ni para Gai.
— ¿Y cómo fue que sobrevivieron, Kakashi-San?
La burbuja melancólica en la que Kakashi estaba volando se revienta y vuelve a sonreír cuando mira a Boruto.
— Bueno, eso fue gracias a Sai.
— ¿Al papá de Inojin? — Boruto frunce las cejas y reúne todas las pistas de la historia cuando salta y asiente — Ah, ¡entonces Sai-San los atrapó en al aire! ¿Verdad?
— Mmh, sí, sí.
— ¿Eso significa que ustedes simplemente cayeron al vacío pensando que morirían? — la espalda de Boruto se aparta del árbol, parpadeando con horror solo con imaginar lo que él sentiría si hubiera caído a la muerte con todos sus valiosos amigos.
— Así fue.
— Y... y si era la última vez que iban a verse, ¿no le dijiste ese valioso secreto, Kakashi-San?
Boruto no puede evitar la pasión y la curiosidad, y presiona los puños cuando se imagina lo mejor que puede algo tan dramático como eso.
— Yo... lo intenté.
— ¿Qué? ¿Cómo que lo intentaste? — El puchero de Boruto aparece de nuevo y lo hace torcer las cejas cuando infla sus pequeñas mejillas — ¡No era momento de intentar, debiste decirlo en el momento exacto que pensaste que iban a morir! ¡Es lo que un compañero shinobi hace, dattebasa!
Kakashi se ríe, cerrando los ojos en otra sonrisa mientras agita una mano fuera de su bolsa.
— Lo sé, lo sé — la boca de Kakashi se cierra, y aun cuando parece que quiere decir tanto solo suelta un par de palabras más — Pero incluso entonces tenía miedo.
La extrañeza tan inusual hace que Boruto se pregunte qué era a lo que Kakashi-San podría temer, pero su pregunta se queda estancada entre sus dientes como una bola de trapo sucio cuando Sakura y TenTen aterrizan delante de los dos.
— Encontramos la entrada, Kakashi-sensei.
∞
Entonces, este es el final. Kakashi pensó y deslizó la mano por el cable, ignorando la insistencia de Gai para que lo suelte. Así es como la historia acaba para nosotros dos, ¿eh?
La boca de Kakashi se torció en una mueca, sonriendo incluso cuando el sudor escurrió por su frente y sus dedos rotos ardieron alrededor del cable y alrededor de la mano de Gai, a la que no había renunciado incluso si le costaba la vida.
— Kakashi, por favor, solo déjame caer — la mano de Gai se agitó en la suya, más violentamente de lo que era agitada por el viento, y los ojos de Gai lo miraron con un ruego que Kakashi conocía perfectamente bien.
Gai no quería que él muriera. Gai quería salvarlo y protegerlo. Incluso ahora. No importaba si había dicho todas esas cosas de estar compitiendo y no importaba si había azotado los dientes cada vez que perdía un desafío de Rivales.
Porque la verdad es que Gai siempre había querido que Kakashi fuera el vencedor.
— No voy a dejarte caer.
— ¿Y vas a desperdiciar tu vida por un hombre destrozado como yo, que ya ni siquiera puede ser lo suficientemente fuerte para defenderte?
Kakashi no respondió con palabras, y en cambio, soltó el cable, aferrándose a la mano de Gai mientras ambos eran absorbidos por la fuerza del aire que los arrastró sobre el cielo en una caída libre.
La sensación era poderosa y revolvió su estómago, pero Kakashi tuvo la suficiente fuerza para levantar el rostro, cruzando miradas con Gai cuando él también levantó la mirada y lo observó con una sonrisa tranquila.
Eran shinobis, habían estado preparándose para morir. Y la mano libre de Kakashi se extendió en el aire para tomar la otra mano de Gai, equilibrándose para mirarse al rostro y girar juntos los últimos momentos de sus vidas.
— Gai — la voz de Kakashi fue distorsionada, batida por la velocidad que aumentaba conforme los metros al piso se reducían — Hay algo que necesito decirte antes de que esto se acabe.
Gai lo miró. La sonrisa en su rostro se hizo grande y fue él quien acomodó sus manos, entrelazando sus dedos con fuerza de un modo que lastimó sus huesos rotos, pero a Kakashi no le importó. Después de todo, iban a morir. Y en realidad, ese contacto se sintió como un alivio.
— Yo siempre… yo…
La boca de Kakashi se enfrió por el aire y se secó, volviéndose blanca y pálida de un modo que no podía hablar tan rápido como hubiera querido.
Pero Gai lo miró a los ojos y su sonrisa se volvió íntima y dulce como si supiera más cosas. Gai siempre entendía y sabía más de lo que la gente le daba crédito. Siempre fue más de todas las cosas. O al menos era lo que Kakashi sentía mientras sostenía sus manos y caía con él.
Que Gai siempre significó más, sino es que lo significó absolutamente todo.
— Yo…
Kakashi lo apretó, con el fuego en su lengua implorando salir.
Sin embargo, Gai apartó la vista y encogió su pie herido, amortiguando la caída en el ave fénix de Sai mientras volaban debajo del Tobishachimaru.
— Me llamaste, Kakashi-sensei, ¿lo olvidaste? — Sai se rió, señalando el resto de sus aves que salvaban a los demás civiles.
Gai y él se soltaron, y Kakashi suspiró y miró a Gai otro segundo antes de retroceder, prestando atención de nuevo a la mujer con la técnica de hielo.
La cueva es mucho más grande por dentro, y Boruto se emociona cuando Kakashi-San finalmente parece comprometido con la misión y atraviesa la primera barrera con pasos sigilosos, incluso destellando un poco de chakra de trueno.
Sin duda alguna Kakashi-san golpearía a todos esos rebeldes hasta el cansancio, y Boruto podría decir que estuvo en una misión de vida o muerte junto al Hokage anterior y lo vio luchar y salvar a su amigo con sus propios ojos. ¡Y probablemente eso era lo que Naruto lo había mandado a observar!
Pero lo único que Boruto ve es un rastro violento de golpes, asustándose por el bienestar de Gai-san antes de que un camino de cuerpos inconscientes haga suspirar a Kakashi-san y haga reír a TenTen, colocando sus manos sobre su cintura de nuevo.
— Ah, eso es un clásico de mi sensei.
Sakura también baja la guardia, torciendo los ojos con cariño cuando esquiva los cuerpos regados en la cueva y le hace una señal a Boruto para que deje su posición detrás de una roca y camine.
— ¿Qué se supone que pasó, tía Sakura? — Boruto murmura muy bajo, tratando de no distraerse incluso si el resto de su equipo avanza con normalidad y prisa, ignorando a los enemigos desmayados como si ni siquiera estuvieran ahí — Si hay alguien lo suficientemente fuerte para derrotar a toda esta banda, ¿no deberíamos tener miedo?
El puchero de Boruto delata su inexperiencia y se reprende a sí mismo casi de inmediato, no queriendo decepcionar a Sarada incluso ahora.
— Bueno, eso es porque la persona que hizo esto no va a atacarnos — Sakura tararea y señala al frente, justo cuando todos giran en el pasillo hacia la sala principal.
Los ojos de Boruto se abren en su punto máximo, sintiendo que se ahoga con su propio aliento cuando ve a Gai-san delante de ellos, sentado en una enorme piedra con una hilera de enemigos noqueados y golpeados frente a sus pies.
Boruto piensa en correr hacia él, y también piensa que Sakura-san será la que tomará ventaja para comenzar a curarlo, pero antes de que pueda avanzar un solo centímetro la imagen de Kakashi se bate, moviéndose muy, muy rápido hacia él.
— ¡Gai!
— ¡Kakashi!
Gai-san extiende los brazos casi tan rápido como Kakashi corre, y luego ambos se estrellan en algo que podría ser un abrazo muy doloroso o un ataque con demasiado amor.
— ¿Estás bien? ¿Te lastimaron? — Kakashi habla y se mueve de los brazos de Gai al piso, arrodillándose delante de la piedra para tocar la pierna herida de Gai-san, dándole una revisión con jutsu médico incluso si Sakura-san podría hacerlo mejor.
— ¡Ja, como si una nimiedad como esta hubiera podido lastimarme! ¡No sufrí ni un solo rasguño! — la voz poderosa y juvenil de Gai-san hace resonar las paredes de la cueva, pero a pesar de sus palabras hace un gesto de dolor cuando Kakashi toca su rodilla — Pero… supongo que ya no soy tan joven y después de darles una paliza me dolía demasiado la pierna como para huir.
Gai inclina la cabeza para reír a carcajadas, inflando el pecho mientras Kakashi sigue curando lo mejor que puede el deterioro, siendo finalmente alcanzados por Sakura y TenTen.
— De nuevo fuiste imprudente, sensei, ¿qué voy a hacer contigo? — TenTen gruñe, y le da una palmada en la cabeza que Gai-san recibe con apremio — Me tenías tan preocupada, tonto cabeza hueca.
— ¡Lo siento mucho, mi amada TenTen! ¡La siguiente vez definitivamente dormiré con las ventanas cerradas!
Kakashi tuerce los ojos, haciéndose a un lado para que Sakura-san haga su propia revisión.
— Maa, ¿entonces realmente te secuestraron porque ser arrastrado por un grupo de idiotas no te despertó?
Kakashi cruza sus brazos en su pecho, y Gai rasca su cabeza con vergüenza por la forma en la que lo dice. Lo que lo solo significa que el rumor es cierto y Gai-san tiene el sueño más pesado de todos, siendo capaz de seguir durmiendo mientras esos tipos lo cargaban fuera de la aldea.
— Ah, lo siento mucho, mi Rival — Gai dice y sonríe con más ánimos — Aunque eso significa que definitivamente he ganado nuestro desafío de dormir. ¡Una vida sana siempre requiere de un sueño reparador!
TenTen niega y le da un leve golpe en el hombro, como si su “sueño reparador” hubiera rebasado todos los límites.
— De todos modos, sensei, ¿Dónde está tu silla de ruedas de emergencia? — el aura de TenTen aumenta, y todos en la cueva parecen apiadarse de Gai.
— Ah, bueno, verás, tuve que sacarla del pergamino que me diste cuando desperté y estaba aquí — Gai acaricia su barbilla y carraspea — Y como no tenía opción, ¡los golpeé un poco con ella!
Los ojos de TenTen se encienden de rojo, y luego señala la bola de metal que un día fue una preciosa silla — ¿Los golpeaste un poco?
— Eh, bueno, puede que los haya golpeado mucho con ella.
La risa de Gai-san es amplia y estrepitosa, y hace que todos sonrían de alivio cuando lo ven así de feliz. Lo que significa que Kakashi-san tenía razón. Gai es un ninja fuerte. Y también es un amigo asombroso.
— Mnh, no importa — Kakashi-san dice y suspira, dándole una señal de calma a TenTen antes de arrodillarse delante de la piedra — Yo puedo llevarte de regreso a casa, Gai.
La naturalidad con la que Gai acepta y se desliza a la espalda de Kakashi es inspiradora, y hace que los ojos de Boruto se enciendan en admiración cuando Kakashi-san carga con Gai-san en un movimiento delicado, absolutamente lleno de cariño y respeto por él.
— Ah, ¿no crees que esto te recuerda a algo, Sakura? — TenTen suspira hondo, cruzándose de brazos cuando los ve.
— Sí, no importa cuánto tiempo pase, nunca dejarán de ser ese par de viejos tontos.
Los ojos de Sakura se tuercen, pero su declaración está llena de cariño y paz de un modo que solo llena de más curiosidad a Boruto, preguntándose cómo es que habían logrado consolidar una relación así de sincera y haciéndolo pensar que esto también era emocionante.
El tipo de emoción gratifícate que una pelea no puede dar. Ah, entonces podría ser eso.
Boruto suspira y guarda las manos en sus bolsillos, entendiendo lo que trató de decir su papá. Esta sí que era una misión pasional y llena de energía.
— Bien, ¡entonces volvamos a casa! ¡Vamos Kakashi, más rápido!
— Ugh, creo que ya no quiero llevarte.
— ¡Argh, que aburrido eres, Kakashi! ¿Dónde está tu espíritu juvenil? ¡Ahora mismo deberías estar llorando por haberme rescato de esta prisión!
— Maa, maa, cree que estoy considerando dejarte ahí otra vez.
— ¡Ah! ¿Qué cosas estás diciendo, Rival? ¡Retráctate inmediatamente!
Kakashi se ríe del dramatismo tan exagerado y divertido de Gai, torciendo los ojos cuando Gai-san señala el horizonte y aprieta su cuello, comenzando a hablar sobre una apuesta de enemigos vencidos en el último mes al mismo tiempo que realmente comienza a ir más rápido, obedeciendo el capricho de Gai tan disimuladamente como si no quisiera que los demás se dieran cuenta.
— Oye, Kakashi-san — Boruto murmura cuando alcanzan el río, hablando lo suficientemente bajo para no despertar a Gai ahora que finalmente se durmió y comenzó a babear el hombro de Kakashi — Creo que es por eso que siempre te duele la espalda.
Kakashi se ríe igual de suave, suspirando hondo y tratando de mirar a Gai detrás de él — Supongo que sí.
Boruto le da una sonrisa con todos los dientes, colocando las manos detrás de su nuca mientras camina perezosamente entre las piedras.
— Aunque… creo que estoy bien si se trata de eso — Kakashi presiona un poco más los brazos, apretando las piernas de Gai contra él — Me siento aliviado siempre que puedo sostenerlo así.
El sentimiento del que Kakashi habla es maduro y envejecido, y aún si Boruto es demasiado joven para haberlo experimentado en carne propia, parece entender.
— Sí, es gratificante poder sentir que tus amigos finamente están a salvo — Boruto sonríe hacia Kakashi, mirando después la cara dormida de Gai que descansa sobre sus omoplatos.
Él había insistido en que podía llegar hasta Konoha y que podía derrotar a otro ejército, pero al final Gai-san era solo un hombre como todos los demás. Lo era aún sí ahora mismo Boruto puede entender un poco más sobre el heroísmo y la dedicación. Y también sobre los vínculos.
— Y al final… ¿no te sientes mal por nunca haberle dicho eso tan importante, Kakashi-san?
Los ojos de Kakashi se levantan para mirar a Boruto, y sus dos cejas se curvan antes de volver a mirar al cielo.
— En realidad, sí se lo dije.
Boruto jadea, saltando una piedra con un poco de torpeza cuando se distrae, emocionándose por pensar que ese momento lleno de lazos sinceros de mejores amigos realmente pasó.
— ¿En serio se lo dijiste? ¿Cuándo?
— Algún tiempo después de que volvimos a casa — Kakashi parece querer rascar su barbilla, pero con los brazos enganchados en las piernas de Gai solo puede mirar al horizonte — Después de que arreglé todos esos problemas, simplemente se lo dije.
La sonrisa que brota de él es feliz, pero también llena de algo peligroso como el fuego, como si hubiera estallado una bomba una vez que Gai lo escuchó y una vez que él se liberó de esa carga con alivio.
— Eso… ¡suena genial, dattebasa! — Sus puños se cierran en el aire, y salta un tronco al mismo tiempo que él — ¡Ahora necesito saberlo! ¿Qué fue lo que le dijiste, Kakashi-san?
Boruto salta delante de él, y Kakashi frena sus pasos y toma mucho aire, sonriendo debajo de su máscara antes de darle una sonrisa tramposa.
— Mnh, eso es un secreto.
La risa de Kakashi es salvaje, y salta con Gai hacia el siguiente tronco, haciendo que Boruto trague un mosquito cuando abre la boca y los insectos vuelan hacia él.
— ¡¿Qué?! ¿Cómo que un secreto? — Los lloriqueos de Boruto resuenan en el bosque, y obviamente no despiertan a Gai — ¡No puedes terminar una historia así, Kakashi-san! ¡Oye, Kakashi-san!
∞
El otoño se acabó mucho más rápido de lo que Kakashi hubiera querido, y el nuevo año se llenó de nuevas noticias y nuevos rumores que la gente comenzó a decir de él después de que todos estuvieron al tanto del Tobishachimaru y del incidente en el País de las Olas.
Así que marzo llegó, y Kakashi escapó de los rumores de la gente y caminó al bosque mientras leía su libro.
Sin embargo, los pasos de Kakashi no fueron aleatorios. Él caminó hacia el campo de entrenamiento familiar sabiendo que ahí encontraría a su mejor amigo de toda la vida, deteniéndose debajo de un frondoso árbol cuando escuchó el ruido reconfortante de la silla de ruedas tallando el pasto con un desliz.
— Gai — Kakashi hizo un ademán suave, guardando Icha-Icha en su chaleco y dándole una sonrisa a Gai cuando él giró y levantó un pulgar, sonriendo con toda la energía aún si había tanto sudor en su rostro.
— ¡Kakashi! Es un gusto verte tan temprano por aquí, ¿estabas buscando un desafío? — el ojo de Gai se apretó en un guiño y deslizó su silla hacia él, deteniéndose debajo de las sombras.
— Mnh, no en realidad.
Kakashi guardó sus manos en sus pantalones y miró a Gai a la cara con más honestidad de la que había demostrado incluso cuando cayeron del barco volador.
En ese entonces, las cosas con esa Kunoichi de hielo se complicaron y Kakashi no pudo decirle a Gai lo que sentía.
Pero las cosas mejoraron después de eso, y Kakashi finalmente sabe exactamente lo que quiere decir sin la presión de estar cayendo a cinco mil metros de altura.
— De acuerdo, ¿entonces en qué puedo ayudarte, mi querido Rival? — Gai levantó las cejas y apretó las manos con emoción, preparándose para saltar a otro barco volador si Kakashi se lo pedía.
Él había acabado muy herido después de eso, pero tal y como Kakashi lo predijo, Gai no se rindió. Él siguió entrenando con todo el poder de su juventud. Y en contra de todo pronóstico, se hizo más fuerte, gritándole a Kakashi que se haría lo suficientemente fuerte para protegerlo la siguiente vez.
— Vengo a contarte algo importante.
Las hojas del enorme árbol se sacudieron cuando el aire las arrastró, y la ligereza cálida de la temporada lo hizo sentir más tranquilo.
— ¿Algo importante? — Gai se empujó con su pierna hacia atrás, tallando su barbilla mientras una sonrisa comenzó a formarse en su boca — ¿Sabes, Kakashi? Escuché que te hiciste amigo de esa chica que nos atacó y ahora intercambian cartas, así que supongo que vienes a contarme que ha nacido un brillante romance entre ustedes dos, ¡después de todo, eres un hombre joven y apuesto! No me extrañaría que encuentres a alguien para compartir tu vida.
La sonrisa de Gai fue honesta a pesar del toque decepcionado de sus palabras, y cuando Kakashi lo miró a los ojos incluso pudo ver como luchaba con las lágrimas de un corazón roto, tratando de lucir como un hombre muy valiente.
— No es nada de eso — Kakashi subió las cejas— No sé porque todos los dicen.
Gai tarareó con escepticismo y se recargó en su silla con la tenacidad de un ave, llenando sus pulmones de aire otra vez.
— Lo que quiero decirte es otra cosa, Gai.
Kakashi reflejó la atención valiente de Gai, y no dudó incluso si su corazón se aceleró y el fuego se acercó a su lengua.
— Me convertiré en Sexto Hokage.
Las manos de Gai se empuñaron otra vez, elevándose sobre su cabeza en ese gesto de victoria lleno de felicidad
— ¡Esa es una maravillosa noticia, Kakashi! ¡Deberíamos festejarlo con una ceremonia digna de mi Rival!
Gai habló con alegría, pero no pudo evitar llorar un par de lágrimas de orgullo que solo comprimieron más el corazón de Kakashi que ya estaba conmovido por la forma en la que Gai siempre se dirigía a él.
— Mmh, sí, supongo — sus ojos se cerraron en media luna, pero antes de que Gai pudiera divagar sobre su fiesta Kakashi se alejó del árbol y se acercó a él, deteniéndose cuando sus rodillas tocaron las llantas de caucho de la silla de ruedas de Gai — Solo que no era eso todo lo que quería decirte.
Las palabras detuvieron las lágrimas de Gai, haciéndolo levantar el rostro de un modo que Kakashi pudo ver con más atención la humedad en su piel y la forma en la que sus labios se curvaron con nerviosismo.
— ¿Qué tal si hacemos un trato, Gai? — Kakashi dijo y colocó una mano sobre el brazo de Gai muy suavemente.
— ¿Un trato? ¿Te refieres a algo como un desafío?
La locura iluminó los ojos de Gai por un instante, pero la cercanía inusual de Kakashi lo hizo sospechar que no se trataba de eso y sus labios se separaron en un gesto lleno de interés.
— Maa, supongo que puedes llamarlo así si quieres — Kakashi subió los hombros, pero su mano no se apartó de Gai y solo trepó por su brazo hasta que hundió los dedos detrás de su oreja — Así que, si no te importa, yo podría sostener tu mano si tú sostienes la mía.
Sus palabras fueron valientes e indirectas, pero Gai era la clase de hombre que no entendía el sarcasmo o las metáforas y torció un poco el gesto, dejando a Kakashi tocar su oreja debajo de su cabello aún si era un toque absolutamente raro e inusual.
Después de todo, Gai confiaba más en Kakashi que en sí mismo. Y el toque estaba siendo dado con el corazón.
— ¿Sostener tu mano? ¿Cuándo se supone que haría eso? — Gai preguntó con ánimos, incluso cuando sus labios se torcieron con timidez.
— No lo sé — la mano de Kakashi, que ahora ya estaba temblando por los nervios, recogió un mechón de cabello negro y lo colocó detrás de su oreja — Tal vez cuando tengas miedo, o cuando despiertes, cuando demos un paseo en el parque o... cuando quieras que no me aleje de ti. Puede ser en cualquier momento que quieras.
Las mejillas de Gai se colorearon, y Kakashi no pudo evitar pasar su pulgar en la piel de su mejilla.
— Y... como parte del trato también déjame cuidarte y, si no te molesta, yo podría besarte en la boca también, solo si tú quieres.
— ¡Kakashi! — el poder de toda su juventud rara y confusa explotó en el corazón de Gai, y usó toda esa fuerza para ponerse de pie en una sola de sus piernas, enroscado los brazos en el cuello de Kakashi de un modo que podría ser peligroso si no fuera él.
Los brazos de Kakashi también se apretaron alrededor de Gai, temblando cuando tocó sus hombros como si fuera la primera vez que lo hubiera tocado en toda su vida.
— Pero... Kakashi, esa chica de la nave... ella y tú... — Gai habló mientras se alejaba para mirarlo al rostro, hundiendo las cejas en un gesto de preocupación que Kakashi alejó con una sonrisa feliz.
— Nunca me interesó de esa forma, Gai, solo la conocí por un par de horas y... en realidad esa pelea me ayudó a darme cuenta de lo que tenía que haberte dicho desde que volvimos a casa — desde esa distancia, Kakashi pudo mirar mejor la forma en la que Gai torció de nuevo los labios con felicidad — Dijiste que compartíamos la primavera de nuestra vida, así que... bien.
Un destello de dientes brillantes lo encegueció, seguido de inmediato por los brazos de Gai apretando su cuello con fuerza mientras lloraba otro par de lágrimas dramáticas y juveniles.
— ¡Entonces estoy de acuerdo! — Gai gritó y retrocedió otra vez — Y si es así, ¿significa que puedo hacer uso de nuestro valioso trato justo ahora?
La saliva se acumuló en la boca de Kakashi a prisa, ardiendo junto a su corazón al escuchar esa solicitud.
— Sí.
Kakashi carraspeó y se preparó para ser besado por Gai, pero él simplemente enroscó sus dedos en la mano de Kakashi con una infinita cantidad de amor, cariño, respeto, juventud y todas sus fuerzas.
— Se siente mucho mejor ahora que cuando estábamos cayendo — la risa de Gai fue feliz, y Kakashi se rió también, devolviendo el agarre con el mismo sentimiento lleno de enamoramiento primaveral.
— Sí — Kakashi suspiró — Todo se siente mucho mejor ahora.
