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Language:
Español
Series:
Part 4 of KakaGai Week 2022
Collections:
KakaGai Week 2022 entries
Stats:
Published:
2022-12-29
Words:
5,436
Chapters:
1/1
Comments:
4
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31
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3
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229

Un par de vueltas alrededor del sol

Summary:

La montaña de las parejas destinadas es una leyenda común en Konoha.

Notes:

GaiKaka & KakaGai Week 2022

Día 4: Leyenda

Work Text:

— ¡Es absolutamente real!

Kakashi detiene sus pasos, asomándose sobre la pasta de su libro cuando las dos chicas se detienen torpemente en la esquina, obstruyendo todo el camino cuando una de ellas levanta los brazos y agita una bolsa de mandado en su hombro derecho.

— ¡El propio Tobirama-sama fue quien lo dijo!

La otra chica infla las mejillas y mira a su amiga con calma, extendiendo un pie de un modo que solo bloquea más el camino y hace que Kakashi suspire, preguntándose porqué dos civiles tenían que ponerse a discutir justo frente a él, especialmente cuando está en una parte tan interesante de su novela.

— Pues yo no lo creo, es solo una leyenda.

— Eso es porque nunca has estado ahí, ¡todas las parejas que conozco se encontraron en esa montaña!

Los gritos de las chicas son molestos y Kakashi talla un poco su oreja antes de comenzar a rodearlas lentamente, evadiendo con pasos normales las rabietas infantiles de la otra chica.

— Pero, ¿cómo es posible que eso suceda? Quiero decir, ¿es un lugar mágico donde te encuentras con tu persona destinada? ¿Como si fueran... almas gemelas?

Los pasos de Kakashi se ralentizan con esa última afirmación y mira otra vez sobre la pasta de su libro, tratando de entender la conversación cuando la otra chica presiona los brazos sobre su pecho y asiente con firmeza.

— Sí. El lugar está encantado. Una vez que estás ahí, no puedes huir de tu destino — ella agita la cabeza con seguridad y señala al lado sur de la aldea — Es justo al lado de la Torre Hokage, y si no me crees, deberías comprobarlo con tus propios ojos. ¡Tu ser amado se parecerá ahí! ¡En ese lugar encontrarás a la persona que completará tu vida!

La otra chica parece dudar y mira en esa dirección al mismo tiempo que Kakashi pierde el interés, mirando su novela mientras tararea para sí mismo y nuevamente vuelve a ignorar a las dos chicas.

Había escuchado esa leyenda una vez cuando era niño y pensó que las personas dejarían de creer en esa tontería con el paso de los años y con todas las guerras que habían luchado los shinobi de la hoja. Pero aparentemente, los civiles amaban lo cuentos raros, y estaba muy claro que no habían dejado de divulgar esa fantasía sobre la montaña del amor.

Una persona destinada que lo complemente. El pensamiento arde en algún lugar, pero la simple idea de pensar en alguien que haya tenido la desgracia de nacer con un destino unido a él lo hace tararear en fastidio.

Así que Kakashi las rodea con pasos lentos, canturreando mientras juega a hacerse el sordo e ignora la nueva discusión de las mujeres, esquivando a tiempo una roca y moviendo su novela a un lado cuando una de ellas lanza un puño de tierra, gritando más cosas que honestamente no le interesa escuchar y que se quedan detrás de su espalda cuando finalmente gira en la esquina.


Kakashi cubre su frente con una mano, ocultándose del rayo de sol cuando un kunai vuela más allá de lo que probablemente estaba planeado y corta un par de hojas sobre él.

— ¿Qué clase de tiro fue ese? — un shinobi grita debajo del árbol y Kakashi gira en la rama para esquivar el golpe del Kunai que choca de regreso, perturbando a un grupo de pájaros en su nido.

— Ah, lo siento, lo siento — el otro shinobi jadea y se apresura a recoger el kunai, ignorando por completo el hecho de que Kakashi está arriba de ellos y de que su golpe terrible hizo un agujero de luz demasiado molesto en su cara — Es solo que estoy un poco nervioso, ya sabes, por lo de ayer.

— Eh, ¿de verdad fuiste?

Kakashi rueda una vez en la rama, asomándose por el borde de hojas maltrechas. Parecen ser solo un grupo de jounins comunes y corrientes, pero la forma en la que bajan la voz le recuerda vagamente a un par de niños.

— Sí, lo hice, y... ¡Ella estaba ahí! — el jounin con pésimo tiro juega con el kunai, sonrojándose cuando su amigo golpea suavemente su hombro.

— Te lo dije, la montaña del amor nunca nos decepciona. ¡Toda la gente que ha ido se encuentra con la persona indicada ahí!

El kunai cae al suelo cuando su amigo lo palmea otra vez, y detrás de las hojas Kakashi da un suspiro cansado.

Bueno, era un poco normal que los civiles creyeran cuentos tontos, pero está un poco sorprendido de que los shinobi sigan pensando que algo tan cursi y absolutamente imposible como que la montaña del amor era real.

Fue un cuento que salió después de la primera gran guerra shinobi. La gente estaba alterada y herida y por eso lo inventó. Y la montaña no era más que tierra y piedras en un lugar que servía como puesto de avanzada hasta que Hashirama reorganizó el mapa de Konoha.

Nada más que un lugar baldío.

— Así que ahora Akane y tú estarán juntos el resto de su vida — su amigo sonríe con orgullo, como si la idea de un amor romántico elevado a la eternidad ni siquiera se tuviera que discutir, y Kakashi considera buscar otra rama para descansar antes de que el otro shinobi enderece los hombros y responda el empujón.

— En ese caso, ¡tú y Akiko deberían ir a ese lugar también! Así podrán estar juntos el resto de su vida.

— ¿Ah, acaso eres tonto? ¡No puedes ir a la montaña del amor con una pareja ya establecida! — El chico se pone firme, levantando su Kunai como si fuera un profesor en la academia — El poderoso shinobi Tobirama embrujó esa montaña para aquellos que no pueden conseguir el amor por sí mismos. ¡Por eso el jutsu del amor solo aplica para los corazones destinados que necesitan encontrarse!

¿Un embrujo de amor? ¿Corazones destinados que necesitan encontrarse?

La cabeza de Kakashi se sacude. La historia que contaban en su niñez era un poco menos dramática, pero puede ser que tampoco hubiera escuchado demasiado de eso considerando todo lo demás.

Creer en leyendas que supuestamente el segundo Hokage dijo no era una de las pasiones de Kakashi. Y a diferencia de esos shinobi, él tenía muchas cosas que hacer además de perder el tiempo en montañas de cuentos.

Así que Kakashi jamás se imaginó compartiendo su vida con alguien para siempre, incluso si pensar en regresar a un hogar con una persona que lo ame le causa un escalofrío de emoción antes de que todo se convierta en apatía.

— Ah, ya veo, ¡entonces deben encontrarse por casualidad! — El chico golpea su propio puño como si finalmente lo entendiera, agachándose para recoger su arma antes de balancearla en su dedo — ¡Pues entonces tengo suerte, Akane llegó justo cuando yo estaba pasando por ahí!

— Bueno, en ese caso, ¡serán muy felices el resto de sus vidas!

El otro jounin parece muy enérgico y vuelve a empujar a su amigo, tirando de nuevo su kunai de un modo que Kakashi se pregunta cómo es que siquiera se graduaron de la academia.

Los shinobi más jóvenes realmente necesitaban aprender mucho más cosas funcionales para la guerra. Y también está muy seguro de que Tobirama pudo hacer muchas cosas  cuando estaba vivo. Todo menos tomarse la molestia de embrujar un lugar para un grupo de tontos.

Sin embargo, bueno, no eran más que tonterías y casualidades. A Kakashi no le interesa lo que dos jounin despistados puedan hacer y gira sobre los árboles, buscando otro lugar a donde ir.


La pasta de Icha-Icha se levanta delante de su rostro cuando Kakashi sale de los campos de entrenamiento un par de minutos después, tratando de cubrir su expresión aburrida cuando Aoba y Raido lo cruzan de frente en su camino, murmurando algo contra un viejo mapa de la villa que Kakashi trata de ver con curiosidad cuando sus dos viejos compañeros jadean con asombro, caminando en la misma dirección que él.

— Escucha, escucha, Azami dijo que funcionó, ¿así que por qué no darle una oportunidad?

Kakashi tararea muy suavemente con la conversación tan llena de secretismo, caminando un poco más rápido para darle un vistazo a su mapa al mismo tiempo que tuerce los ojos, bufando cuando se topa con una vista desagradable. La montaña del amor marcada con tinta negra en el papel. 

Honestamente, ¿qué estaba pasando con las personas hoy? ¿Otra vez esa tontería?

Sus pasos se ralentizan para dejar que sus compañeros se vayan y no escuchar lo que van a decir sobre ese lugar, pero los pasos de Raido y Aoba también disminuyen, caminando tan cerca de Kakashi que lo único que puede ver es el mapa shinobi señalando un lugar que su generación debió haber olvidado hace mucho tiempo.

— Quiero decir, llevamos tantos años solteros y... ¿no crees que sería bueno ir?

— ¿Qué dices? Si hay una Kunoichi cerca que nos conoce se burlará de nosotros y creerá que somos unos pervertidos desesperados, definitivamente no voy a arriesgarme.

Aoba hace un puchero, deteniéndose cuando levanta el mapa y haciendo que Raido y Kakashi se detengan también en una reacción instintiva para no chocar.

— Esa es la mejor parte, Raido, si te encuentras con alguien que ya conocías, ¡el hechizo del amor se activará y comenzarán a verse con otros ojos!

— Tú, ¿estás hablando en serio? — Las mejillas de Raido se sonrojan — ¿Dices que si es alguien que conozco nos enamoraremos incluso si antes no nos llevábamos bien?

— Por supuesto, si es tu persona destinada, puede que comiences a amarlo en ese mismo instante.

Raido se ríe, y Kakashi vuelve a levantar su libro cuando Aoba comienza a caminar, llevando un ritmo alentador cuando gira con el mapa en las manos.

— ¡No importa quién sea, cuando lo veas, caerás enamorado para siempre!

Kakashi realmente no puede creer que su viejo compañero shinobi crea algo como "caer enamorado" de alguien solo porque lo encuentre en ese lugar. ¿Comenzar a mirarse con otros ojos?

Ni siquiera está seguro de lo que eso significa, pero la sensación de soledad en el fondo se su mente duele y se imagina enamorándose repentinamente de alguien que lo conozca bien y Kakashi no necesite explicar nada para que lo comprenda. Alguien que lo ame a pesar de todo eso. Que se enamoren mutuamente por la eternidad.

No. Que absurdo.

Sus ojos se tuercen en incredulidad y horror, pero a diferencia de él, Raido jadea y le quita el mapa de las manos a Aoba, haciendo un ruido bajo como si tuviera que pensar seriamente en hacer algo tan inútil y sinsentido como ir a esa montaña buscando el amor.

— No lo sé, ¿tú qué opinas, Kakashi?

Los dos chicos inesperadamente lo miran, pero Kakashi simplemente levanta más su libro, girando las hojas mientras tararea y camina por el lado opuesto.

— Perdón, ¿dijiste algo?

Kakashi pregunta vagamente y Aoba gruñe ante su indiferencia ácida, agitando una mano para despedirlo antes de caminar en otra dirección, discutiendo más cosas sobre esa estupidez que ni siquiera tiene caso mencionar y a la que Kakashi olvida casi inmediatamente, desviando su trayecto a un restaurante tradicional un par de cuadras lejos de él.


La sopa de miso es cálida sobre su lengua, exactamente en la temperatura adecuada para hacerlo jadear de placer, hundiendo los palillos para buscar otra bolita de Tofu antes de que la barra sea empujada bruscamente por un enorme chico.

— ¿Es qué realmente no lo sabes? — El joven grita, y Kakashi levanta su tazón a tiempo para no derramar nada cuando el tipo da otro golpe en la madera — ¡Ese es un lugar mucho más especial que cualquier otro!

El otro hombre con el que habla parece entusiasmado también, pero las dos chicas junto a ellos dan una negativa.

— Escucha, ir ahí también es peligroso.

— ¿Qué? ¿Peligroso? — el joven aparta las manos de la barra, temblando como un cobarde a pesar de que había hecho una demostración de fuerza tan tonta solo un segundo atrás.

Y para ser honesto Kakashi en realidad no está de humor para soportar una pelea en un restaurante. Si el chico se pone agresivo, bueno, ese no será su problema.

Las tonterías de otros shinobi fuera de servicio no son su asunto y muy suavemente gira en el banco, listo para pretender que no hay nadie ahí antes de que la voz de ese mismo hombre baje.

— ¿Acaso... no es un hechizo de amor del gran Tobirama Senju?

El plato de Kakashi vuelve a la superficie y la cerámica hace un ruido contra los palillos de madera, deslizándose cuando trata de alcanzar el pedacito de tofu una vez más y no prestar atención al hecho de que hay otra charla sobre la montaña del amor justo a su lado.

Lo que, bueno, es absolutamente inusual. Todos los que conocen esa leyenda son adultos. Ya no están en la academia para creer esos cuentos y dejarse influenciar por una fantasía de adolescentes debería ser vergonzoso para todos aquí.

Pero probablemente la inminente guerra estaba presionando a todos para conseguir una pareja antes de salir a pelear. La idea de morir solos los asusta. Y parecen lo suficientemente desesperados como para confiar en un absurdo cuento de hadas.

Y en consecuencia, el nombre de Tobirama se mancha cada vez que alguien dice algo sobre ese lugar.

— Bueno, lo es si estás condenado a pasar el resto se tu vida tu solo — una de las chicas tararea — Por eso mucha gente tiene miedo de ir.

Kakashi levanta el tazón, y la mano del chico golpea la barra otra vez, derramando algunas gotas de su propia bebida.

— Pensé que era un hechizo de amor que el Segundo puso ahí, jamás escuché nada sobre una maldición.

Las dos mujeres de miran. Parece que hay un misticismo extraño sobre el tema. Kakashi tampoco escuchó nada sobre una maldición y sorbe muy lentamente los últimos pedazos de fideo delgado cuando las chicas se reclinan en la barra para susurrar.

— Es un hechizo de amor destinado, pero si no hay nadie destinado para ti, significa que pasarás el resto de la vida solo.

— ¿Qué estás diciendo? — El otro hombre recoge su bebida, dando un trago amargo como si no quisiera pensar en eso — Dices que si nadie llega, ¿es porque no hay una pareja destinada para ti?

— Exactamente. Significa que no tienes un alma gemela — una de las chicas asiente con aires de sabelotodo y les da un guiño — Así que muchos no quieren ir por temor a saber que están condenados.

¿Condenados? ¿La leyenda tenía incluso algo tan desalentador como eso?

Kakashi frunce las cejas, picando algunos trozos de alga mientras la mano del chico golpea de nuevo la madera, justo un momento después de que Kakashi termina de beber el caldo de su sopa.

— Pero, incluso si lo dices, jamás he escuchado de nadie que haya ido a la montaña del amor sin éxito.

— Bueno, deben ser muy pocos casos. Después de todo, es una confirmación de que estás maldito.

— Sí, sí, escuché que solo le sucede a los que no merecen el amor. Ya sabes, la gente que merece estar sola.

Los dedos de Kakashi se encrespan, y no puede evitar pensar que quizá el otro lado de su hilo rojo está incompleto, cortado dolorosamente por la mitad.

Y tal vez el propio Kakashi lo rompió después de tantas equivocaciones. Su alma gemela debería tener mejor suerte que alguien con las manos sucias como él, en caso de que algo así de tonto fuera cierto.

Kakashi deja un par de monedas en la barra con más molestia de la que le gustaría admitir, sacando su libro cuando pasa al lado de los chicos de un modo que pretende ignorar sus murmullos sobre más tonterías de la montaña del amor.

No eran más que bobadas infantiles. Kakashi nunca creyó en ningún cuento sobrenatural y además está seguro de que siempre hay alguien lo suficientemente loco para inventar algo como un hechizo de amor o una maldición con tal de llamar la atención de la gente.

No había nada de especial en esa montaña. Las personas no estaban destinadas a nadie en particular en la vida. Después de todo, los seres humanos nacían y morían solos. Y las almas gemelas no eran más que un invento de los débiles que necesitaban el amor.

Y para empezar, él no lo necesitaba.

De alguna manera, no hizo otra cosa en su vida más que alejar o herir a las personas que lo llegaron a querer.

Kakashi no tenía el derecho de exigir a alguien que lo quisiera para siempre, que lo complementara, que se enamorara y que lo consolara antes de partir a la siguiente guerra.

Y de todos modos, su mano gira su novela delante de él, y muy discretamente comienza a caminar al lado contrario de su apartamento, dirigiéndose al lado sur.


En realidad, la montaña del amor es un lugar tranquilo. Konoha resplandece debajo de ella y el sol de la tarde ilumina agradablemente ese lugar, resaltando el pasto y los árboles antiguos que rodean el claro.

Kakashi se para exactamente en filo de la montaña cuando llega a la cima, con los ojos mirando el horizonte y el cabello revuelto por el viento de finales de mes.

Afortunadamente, nadie lo vio venir aquí, y la montaña del amor está completamente vacía excepto por él y el color bermellón de la tarde que se desvanece como pintura disolviéndose en un charco de agua.

Totalmente quieto.

Vacío.

Completamente solo a excepción de él.

El viento enfría sus nudillos lo suficiente para hacerlo guardar las manos en sus bolsas y Kakashi se ríe mordazmente debajo de su máscara de tela, burlándose del hecho de que tenía razón y todos los cuentos sobre la montaña del amor eran mentiras y que en realidad no había ningún hechizo para encontrar a tu alma gemela aquí.

Solo era una montaña como cualquier otra.

Nada más que tonterías de la gente cobarde que tiene miedo de estar sola y se aferran a leyendas y cuentos en lugar de aceptar que son incapaces de mantener a la gente que quieren a su alrededor.

Y de todos modos, hay un extraño sentimiento de tristeza y decepción cuando el sol se oculta detrás del Monumento Hokage y nadie viene.

Pero, ¿qué estaba esperando Kakashi de todos modos? ¿Realmente pensó por un instante que encontraría a su persona destinada que estaba dispuesto a compartir el resto de su vida con él?

Qué tontería.

Kakashi se burla de su propia estupidez. La magia y los cuentos de hada nunca fueron más que formas de escapar de sus propias condenas.

No había una maldición en esta montaña.

Y tampoco llegaría un príncipe por él para darle todo lo que su maltrecho corazón ansiaba con todas sus fuerzas.

Sus ojos se cierran ante la perspectiva de morir solo. Y no importaba lo mucho que todos pensaran que Kakashi era un hombre frío, una gran parte de él probablemente hubiera querido que esto fuera cierto y de ese modo Kakashi podría dejar de luchar contra la corriente y tener esa vida doméstica que siempre soñó.

Pero, ¿cómo podría un asesino como él tenerlo?  Definitivamente no. Kakashi conoce sus propios pecados y las palabras hirientes regresan a su cabeza como granos de arena en una botella de vidrio.

La gente que no merece el amor.

La gente que merece estar sola.

Pero Kakashi ya sabía eso antes de venir aquí.

Y entonces, puede ser que el hechizo sí funcionaba. Así que Tobirama simplemente le estaba reiterando que merece estar solo. Tal vez así ya no podría dañar a nadie más.

Sus pulmones se llenan de aire y se siente listo para regresar a la soledad de su departamento, quedándose otro par de segundos porque las luces de Konoha comienzan a encenderse una a una, parpadeando como estrellas miniaturas debajo del cielo.

— Ah, es una vista maravillosa, ¿no lo crees, Rival?

Kakashi se estremece ante la voz, girando inmediatamente a su lado izquierdo para ver a Gai ahí, parado justo a medio metro de él con los brazos en la cintura y una sonrisa juvenil y enorme.

— ¿Gai? — Las mejillas de Kakashi se sonrojan — ¿Q-Qué haces aquí?

Gai lo mira a los ojos con total tranquilidad, y Kakashi siente que su ritmo cardíaco se acelera cuando las luciérnagas comienzan a encenderse, volando alrededor de Gai de un modo que lo hace sentir un escalofrío en toda la piel.

— Bueno, estaba en un revitalizante entrenamiento con mis invocaciones, pero creo que lancé demasiado lejos a uno de mis valiosos amigos y aterrizó justo aquí.

La sonrisa de Gai se hace más ancha y levanta su mano para mostrar su pequeña tortura S.O.S., haciendo que el corazón de Kakashi se acelere más.

— Eso significa que... ¿llegaste por casualidad? — el aliento de Kakashi se corta, y todas las condiciones de esa estúpida leyenda se enumeran una a una.

No, no podía ser posible. ¡Por supuesto que no!

Y sin embargo, al mismo tiempo el aire sopla y revuelve las flores, salpicando a Gai con un tornado de pétalos tan absolutamente fabuloso que Kakashi gime y abre la boca por la impresión.

¿Gai siempre había lucido así de bien?

El pensamiento viene como un relámpago y sus mejillas arden aún más, mirando a los lados como si quisiera huir de su propia mente o del destino o del... del embrujo de Tobirama.

Solo que sus pies no se mueven de su lugar y Gai le da guiño amigable, algo que lo hace darse cuenta de que el ejercicio bajo el sol le ha estado sentando muy bien. Gai luce un bronceado maravilloso, rozando lo excéntrico. Siempre tan imperturbablemente fuerte y firme de un modo que no puede evitar mirarlo de pies a cabeza como si se hubiera estado perdiendo de todo eso.

Mirándolo con... con otros ojos.

— Gai, ¿sabes qué lugar es este? — Kakashi apunta a sus propios pies, preguntándose si Gai también es consciente de lo que está pasando y de que ahora tendrán que enamorarse uno del otro para siempre.

¡Para siempre con Gai!

Aunque... honestamente, con todas esas luciérnagas, pétalos y su sonrisa, no suena exactamente como una tortura.

— ¿Qué lugar es este? ¿Te refieres al país del fuego?

Kakashi gira los ojos y niega, apuntando nuevamente a la tierra bajo sus pies.

— No, me refiero a... al lugar en donde estamos — esas últimas palabras son un susurro, y Gai frota su barbilla dramáticamente mientras parece esforzarse por pensar al mismo tiempo que Kakashi solo puede hallar más virtudes en él.

¿Siempre fue así de alto? ¿Así de confortable? Bueno, aunque Gai siempre había sido animado. Siempre tan amable con él. Y no parece mala idea pasar un invierno debajo de toda esa capa de impenetrables músculos.

Pero, ¿de eso a ser su alma gemela? ¿Era posible?

— Ah, ¿te refieres a Konoha? — Gai golpea un puño sobre su palma, y Kakashi se encoge de hombros tímidamente cuando se da cuenta de que Gai no lo sabe.

Ellos podrían estar a punto de pasar sus vidas juntos y Gai ni siquiera tiene idea de que el hechizo del amor se activó. Gai no sabe que se enamorará de Kakashi y lo amará para siempre y lo arropará y le dará besos en la frente antes de ir a dormir y le comparará una frazada de shurikens el siguiente invierno.

Kakashi da una negativa, tratando de concentrarse y convencerse a sí mismo de que esto es una enorme y absurda casualidad y que definitivamente no iba a enamorarse de su amigo en este momento.

Pero, tal vez el hechizo del amor de Tobirama era absolutamente real. No. El hechizo de amor tenía que ser absolutamente real porque Kakashi levanta la vista cuando Gai hace un puchero pequeño y su corazón se emociona tanto que casi puede verse viviendo con Gai mientras adoptan perros, tortugas y niños con cejas gigantes.

— Yo... no hablaba de eso — su voz tiembla con timidez, y se balancea como un niño cuando piensa en qué se supone que deberían hacer ahora.

— ¿No? En ese caso, no tengo idea, Rival, ¿acaso sucedió algo aquí?

Gai mira a su alrededor, obviamente tan perdido como siempre que no debe reconocer el lugar de la leyenda a la que obviamente tampoco le puso atención, demasiado ocupado contando sus ejercicios en voz alta y persiguiendo a Kakashi para ser Rivales y...

¡Por supuesto! Ahora Kakashi lo entendía. El poderoso Jutsu de Tobirama no era solo un hechizo aleatorio con personas que se encontraban casualmente aquí sin siquiera haberse visto jamás, sino que había embrujado la montaña de tal forma que las personas predestinadas a estar juntas se dieran cuenta.

Y luego de eso había puesto un sello para que se amaran por la eternidad y no pudieran resistirse a su amor.

Su cuerpo se estremece, y siente la adrenalina agitando su sangre a través de todas sus venas cuando casi escucha un coro de pájaros desde las nubes y un viento mágico revuelve su cabello.

¡El hechizo de Tobirama era real!

Kakashi se equivocó, ¡la montaña del amor funcionaba!

¡Y realmente había llegado un príncipe por él!

Sus manos se ponen rígidas a sus costados y piensa en huir. Tal vez podría haber un jutsu para desenamorarse, o tal vez el Segundo había puesto la solución en algún pergamino secreto, o quizá Gai estaba aquí para encontrarse con otra persona menos maldita que él.

Pero cuando Kakashi mira alrededor, están solos. Y resistirse a la maldición de Tobirama probablemente ni siquiera tiene sentido considerando que era un shinobi extraordinario.

Entonces no debía haber duda de que Gai y él eran almas gemelas.

Kakashi está completamente seguro de eso ahora.

Dios.

— En todo caso, Rival, solo me acerqué a saludarte porque parecías demasiado entretenido mirando la aldea, pero si necesitas un tiempo a solas...

Gai hace un ademán como si fuera a irse, y definitivamente el hechizo de Tobirama se pone en acción porque Kakashi niega y levanta las manos para que no se vaya, casi saltando detrás de él como si se hubiera convertido en otra persona.

— Mnh, pensé que podríamos cenar juntos — Kakashi se encoge de hombros, señalando la pequeña tortuga en su mano — Bueno, solo si ya acabaste con eso.

Kakashi guarda las manos en sus bolsillos con indiferencia. Podría estar ahora bajo los efectos de ese hechizo de amor por el resto de su vida, y Gai podría ser todo lo encantador que quisiera, pero eso no significaba que dejaría de ser él.

— ¡Por supuesto que sí! — Gai hace un pequeño ademán para que su tortuga desaparezca de regreso a su reino, y por la forma en la que sus ojos brillan cuando pasa a su lado, Kakashi adivina que el embrujo de Tobirama debe estar afectándolo también, porque prácticamente luce como si estuviera enamorado.

— Mnh, bien, en ese caso, hay que irnos.

Gai asiente, comenzando a trotar a su lado y hablando de un modo tan suave que Kakashi solo puede sonrojarse más, sin poder evitar alegrarse por lo benevolente que Tobirama había sido con él por darle a alguien como Gai para estar enamorado el resto de su vida.

[Muchos años atrás en Konoha]

— Entonces, ¿puedes repetírmelo de nuevo? — Tobirama suspira, apretando sus brazos en su pecho cuando Hashirama se ríe entre dientes con un gesto muy feliz, garabateando en un  pergamino.

— Es un pergamino mágico, ¡esto invocará una leyenda! — Los dientes de Hashirama deslumbran, pero Tobirama solo frunce más el ceño y angosta los ojos, prácticamente apuñalando a su hermano cuando se desliza en el escritorio para mirar.

— Esos son pergaminos normales, y estoy bastante seguro de que las leyendas no se invocan así.

Hashirama mira su propia creación, manchando sus mejillas de rojo cuando parce lleno de orgullo por lo que acaba de hacer incluso si su letra es apenas legible.

— Eso lo sé, ¡pero esta es una leyenda especial, hermanito! ¡Esta leyenda nacerá de los corazones de las personas! — Hashirama se ríe otra vez, dándole un asentimiento a su hermano a pesar de que él no cambia su expresión aterradoramente fría.

— En otras palabras, es una tontería que se te acaba de ocurrir, ¿verdad?

— ¡Oye, no lo llames así! — Hashirama infla una mejilla y lo señala con el pincel manchado de negro — Es solo una semilla de las muchas que hemos plantado en la aldea.

Las manos de Hashirama se presionan con entusiasmo y comienza a rayar otra hoja, escribiendo las mismas tonterías que antes.

— ¿Y en qué se supone que está "semilla" nos beneficia como nación?

Tobirama presiona más las cejas, con sus ojos afilados de un modo que le causarían un escalofrío a todo mundo, pero al que su hermano es absolutamente inmune.

— Bueno, la gente necesita confiar en el amor, es importante para no darse por vencido.

Hashirama asiente y cierra los ojos, sonrojándose otra vez por el simple hecho de imaginar algo tan hermoso como los vínculos entre seres humanos.

— ¿Y qué tiene que ver eso con el hecho de que divulgues esta tontería? — Tobirama apunta al pergamino de Hashirama, mirando la letra espantosa que además parece un cuento escrito por un niño de cinco años.

¿La montaña del amor? Incluso el nombre era ridículo.

— ¡Ah, esa es la clave, hermanito! — Hashirama se emociona, prácticamente saltando en su silla cuando levanta uno de sus anuncios que pegará en el bosque circundante de Konoha — Cuando un shinobi sale a pelear depende de su fuerza y sus técnicas, pero cuando un shinobi se enamora, pelea solo con el amor y la honestidad.

Hashirama asiente feliz, pero Tobirama lo mira como si fuera una cloaca de gusanos y hace que sus ánimos bajen un poco, recargándose en su silla mientras trata de exponerlo mejor.

— Míralo de este modo; todos los corazones anhelan sentir que pertenecen a un lugar, pero la duda y el miedo en los hacen mantenerse al margen, ¡como la Tierra girando alrededor del sol! Sí, algo así. Entonces, ésta es una estrategia que los llenará de esperanza y valentía para dejar de darle vueltas a sus deseos.

— Claro, significa que vas a engañar a toda la villa, ¿no?

— ¡Ah, no lo llames así! — Hashirama frunce el ceño en un gesto muy tonto y se vuelve a inclinar en la mesa — Cuando le dices a alguien qué algo es imposible probablemente se rendirá, pero cuando le dices a alguien que puede suceder algo maravilloso, la mente y el corazón harán todo lo posible para lograrlo. Así que prefiero llamarlo motivación.

— Manipulación es el término correcto.

Hashirama se hunde otra vez en su silla con un aire de tristeza y decepción, aunque es un gesto tonto y dramático que dura solo por un instante antes de que vuelva a mojar su pincel.

— De acuerdo, si quieres esparcir mentiras fantásticas no me interesa — Tobirama suspira muy hondo, frotando las venas de su sien cuando da otro vistazo a sus horribles y llamativos letreros — Lo único que no entiendo es porqué lo estás firmando con mi nombre.

La mano de Tobirama golpea la mesa, dándole otra mirada amenazante que Hashirama disuelve con una sonrisa llena de felicidad.

— Ah, buen, eso es porque tú eres más listo que yo. ¡Y estoy seguro de que la gente lo creerá si piensan que tú lo dijiste!

Hashirama se ríe muy alto, rascándose la nuca en ese gesto que la pequeña Tsunade está imitando de él y que hace a Tobirama ponerse nervioso.

— Tú, pedazo de... — Tobirama chasquea, cruzándose de brazos otra vez cuando sabe que no habrá modo de hacerlo retractarse de algo tan absurdo —De todos modos, tu cuento tiene muchos huecos, ¿qué pasará si alguien no se encuentra con otra persona? ¿No los desanimaría?

— En realidad, no estoy seguro de que alguien lo crea, así que no pensé mucho en los detalles — Hashirama se ríe muy fuerte otra vez, luciendo un poco avergonzado por su historia absurda de amor destinado.

Pero, bueno, Tobirama tampoco cree que alguien crea esta tontería. Y las más probable es que todos se olvidarán de esa "leyenda" en menos de un mes, porque, vamos, era completamente ridículo.

Nadie creería que se podían enamorar solo por encontrarse ahí. O tendrían que ser completamente tontos o tendrían que ser lo suficientemente ciegos con sus propios sentimientos como para necesitar un pretexto así de absurdo para admitir su amor.

— Bien, pero si esto se sale de control, será tu culpa.

Hashirama asiente, y Tobirama comienza a enrollar los pergaminos para comenzar a pegarlos en la aldea, guardándolos sigilosamente en su cinturón.

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