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Asagiri Gen odiaba las tardes lluviosas porque le parecían tristes.
Pero aun así, Gen pensaba que los días lluviosos eran perfectos porque podía ver a Senku con el cabello húmedo y tan atractivo como siempre se veía, mientras movía materiales de lado a lado para seguir haciendo todos los increíbles inventos científicos que cada día lo dejaban más confundido sin saber cómo Senku lo había conseguido.
Se golpeó el rostro porque no era momento de estar pensando así. Gen llevaba tiempo creyendo que quizá ese “me gustabas desde antes de conocerte ” que le dijo a Senku el día de su bendito cumpleaños era mucho más, todo había cambiado debido a lo muchísimo que había convivido junto a él, y si se ponía a reflexionar acerca de eso sí era un gran, gran problema para su pobre corazón porque había algo que jamás olvidaría.
Los mentalistas no se enamoran.
Pero ahí estaba, como un gato enfurruñado sentado en el suelo, reflexionando en qué era lo que haría ahora. Había tres situaciones posibles con destinos relativamente similares.
Forma número uno:
Gen se acercaba a Senku y le pedía hablar. La situación derivó en que Gen se confiese otra vez a Senku y este, otra vez, termine sin entender lo que el mentalista siente.
Resultado esperado : Senku no se percata jamás que se le confesaron, Gen es burla de Ukyo el cual tiene un oído endiabladamente bueno y todo resulta en un chiste al final.
No, no. Él no quería eso.
Forma número dos:
Hablar con Taiju y Yuzuriha lo ayudarían a suponer qué es lo que puede hacer para “enamorar al enorme cerebro del hombre más inteligente del nuevo mundo de piedra ” pero eso estaría difícil porque el resultado era muy, muy obvio.
Resultado esperado: Taiju en cualquier momento iba a gritar a los cuatro vientos un “ FELICIDADES SENKU ” con toda la buena intención del mundo. Yuzuriha intentaría calmarlo, pero al final Senku se enteraría, y como no sentía nada recíproco por él, terminaría ahí, con el mismo resultado de la forma número uno.
En un chiste.
La tercera forma era un poco más difícil de hacer solo él. Necesitaría mucha ayuda de Ukyo, de Tsukasa, Ryusui y del mismísimo Dios si fuese necesario.
Pero la forma dos constaba de hacer los míticos mandamientos del sagrado romance que existen en la actualidad, y de ser así, ¿era algo muy complicado?
La respuesta es sí, porque los estudios del romance estaban hechos basándonos en la población general, población no tan inteligente como Senku.
Pero nada era imposible en la psicología.
O al menos eso quería creer.
El problema era que, la posible hipótesis que llegaba a esto, era lo mismo, siendo un chiste y que Senku le dijera que no le gustaban los chicos.
O siguiera gritando que el romance era un problema y que no aportaba nada a su vida.
Así que ese día, Senku, por obra de Dios, le había pedido que ayudara nuevamente a hacer hilos de oro junto a Suika y los niños. Probablemente sería gracias a la lluvia, Senku prefirió que los niños se mantuvieran resguardados y con una temperatura constante que estando mojados sólo porque sí.
—Nee, nee, Gen-san, ¿así está bien? —preguntó Shovel con algo de preocupación. En sus manos estaba el hilo de oro, levemente enredado en la esquina del segundo pliegue donde la pequeña estaba haciendo el hilo.
—No, no, Shovel-chan, intenta volver sobre tus pasos para seguir uniendo los hilos.
—¡Muchas gracias Gen-san!
—Mentalista, te necesito aquí. Suika, ¿puedes encargarte de los hilos de oro? —preguntó Senku metiendo la cabeza por el agujero para ingresar a la habitación donde estaban todos los niños.
—¡S-Sí! ¡Haré lo mejor que pueda!
—No lo dudo. —le respondió regalando esas poquísimas sonrisas que algún aldeano conseguía de su jefe.
Cuando el mentalista y el científico se habían alejado, Shovel y Suzu miraron a Suika, la cual estaba concentrada en la confección del hilo.
—Suika-chan, ¿has notado que Senku-san siempre está de mejor humor cuando está al lado de Gen-san?
—Sí, sí, siempre lo notamos Kohaku-chan y yo, ella piensa que… ¿Es algo así como Chrome-kun y Ruri-san? —preguntó Suika tocando su barbilla en un gesto pensante.
—Entonces, eso quiere decir… ¿Están enamorados? —preguntó Shovel sonrojada.
—¡N-no lo sé, Shovel-chan! Solo sé que… ¡Es tiempo para detective Suika! ¡Yo les traeré noticias!
—¡Hay que hacer un plan para juntarlos, Shovel y Suika! ¡Sería algo divertido! —admitió Suzu divertida.
Mientras los niños parloteaban acerca de su próximo “ gran movimiento ” Senku y Gen estaban alejados de todos un poco, bajo una sombrilla que los cubría lo suficiente como para no mojarse por las suaves gotas que caían a su alrededor. Cerca de ambos estaba Ryusui junto a Ukyo, los cuales estaban ayudando a movilizar algunas cosas que les pidió Yuzuriha.
—¿Y bien Senku-chan? ¿Para qué me querías aquí?
—Quería pedirte un favor, Gen, quisiera si es que…
Ambos se quedaron en un repentino silencio y Senku, por algo que Gen desconocía, se había quedado mirando el rostro del mentalista. Alzó una ceja y una mano se dirigió hacia el rostro de él. Gen estaba a un segundo de entrar en pánico.
Observó, contrariado, como Senku dejaba de mirarlo a los ojos para bajar a la boca y por otro milisegundo, volver a los ojos. ¿¡Le había hecho una maldita triangulación!? No podía creerlo. Primero que nada, ¿Por qué? ¿Acaso Senku sentía algo por él? No, no, alguien tan increíble como Senku no podía sentir algo por él . El amargo pensamiento que cruzó su cabeza hizo que desviara la mirada, incapaz de sostener la misma, aún si había sido por un segundo. Probablemente, estaba entrando en pánico y el cerebro del mentalista estaba hecho un lío.
Pero la mano de Senku se dirigió a su mejilla para retirar algo.
—Tenías algo en la mejilla.
Sintió que el torrente de emociones bajaba de pronto. Tomó aire y le sonrió, nervioso.
—Bueno, mentalista, quería pedirte que si puedes acompañarme a hacer un viaje de expl…
La potente voz de Ukyo había aparecido como un rayo, acercándose a Gen a grandes zancadas y sonriéndole.
—¡Gen, necesitamos tu ayuda Ryusui y yo! Tenemos que ir a hacer un registro a un par de kilómetros de aquí, nos demoramos un tanto, no tienes nada que hacer, ¿verdad? Le pregunté a Kohaku-chan y ella dijo que Senku no te había asignado nada para hoy ni mañana, ¿verdad?. ¿Está bien si me robo a Gen un poco, Senku?
Gen quería reírse, desde el fondo de su alma, por esta ironía de la vida. Senku se dio media vuelta, y arrastrando las palabras dijo un “Claro, avísenme cuando vuelva” para posteriormente irse dando grandes zancadas.
¿Eso había sido algo real? Gen no entendía por qué Ukyo había llegado tan rápido ahí, ni por qué había percibido a Senku tan molesto, ¿era porque lo habían interrumpido? ¿Qué había querido pedirle el científico?
—¿Dónde quieres ir, Ukyo-chan?
—Gen, me vas a deber el favor que me prometiste, porque Ryusui y yo te vamos a ayudar… No sé cómo me convenció.
El hombre más rico del nuevo mundo sonreía de una manera sacrílega. Gen podría haber visto fácilmente el fuego tras él, mientras decía, con total seguridad, las palabras que el mentalista, aunque quisiera, no podría olvidar jamás.
— Mandamiento número uno de la seducción: aléjate… Y hazte el difícil . TODOS caen rendidos a tus pies con eso, Gen.
Una risa bastante alta salió de los labios de Gen, genuinamente esto iba a ser divertido, sin importar qué final podría llegar.
“ Bueno… ”, pensó Gen en un atisbo de risa mirando el cielo nocturno completamente estrellado, “ va a ser divertido, Senku-chan ”
Y tardado. Muy, muy tardado.
