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Archivo de investigación número 1; buscando pistas

Summary:

Suika, Shovel y Suzu se cuestionan qué es el amor, y si es que Senku y Gen tienen esta chispa de amor. Suika no sabe lo que es un referente romántico, pero está empecinada en buscarlo en su corazón y sus recuerdos.

Notes:

Ahora tengo más tiempo de sacar más fics porque trabajo en un pc (?)

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Suika tenía un suspiro atorado en la garganta y no sabía bien el porqué. Había estado con Shovel y Suzu por la mañana mientras le decían qué opción era más fácil de seguir para las tres niñas. 

 

Las tres no tenían muy en claro qué se debía hacer; eran niñas pequeñas motivadas por un amor el cual jamás habían experimentado en carne propia y todas tenían un referente amoroso con sus padres. 

 

Todas excepto Suika la cual desde el fondo de su alma veía al jefe de su aldea como el padre que nunca había tenido. Suika tenía claro que sí había tenido un padre y una madre, pero quedó huérfana a tan temprana edad, que terminaba siendo una duda constante en su cerebro; ¿A quién se parecía más? ¿A papá o a mamá? ¿Iba a tener hermanos? ¿Estarían preocupados por ella ante las constantes intervenciones de la detective Suika en las bases enemigas? Las dudas no dejaban descansar a la pequeña, sobre todo en noches como la anterior, donde los rayos caían sin piedad en la aldea, siendo controlados por el pararrayos que había hecho Senku hacía un par de meses. 

 

Pero entonces veía la amable sonrisa de Senku observándola y brindándole el mejor de los cariños, al menos, hasta donde él podía. Y si veía a su jefe tan feliz como normalmente se encontraba al lado de Gen, se propuso algo bastante específico para una niña tan pequeña 

 

“Voy a juntar a Senku-san y Gen-Chan si es que ambos se gustan” 

 

De alguna forma infantil, la pequeña niña veía en un gesto fraternal a ambos hombres, sin importarle si ambos eran hombres e incluso, sin saber a ciencia cierta si ambos se gustaban.  Pero la visión infantil del amor para Suika significaba lo mismo que Senku y Gen hacían día a día; compartir grandes horas del día juntos, almorzar juntos, conversar, reír, y ser leales el uno con el otro y contar, hombro con hombro, entre ellos. Para la pequeña niña, Gen y Senku darían su vida por el otro y se cumplían absolutamente todos los caprichos que tenían y toda ayuda que necesitaran. 

 

Lo gracioso es que así se había originado la comitiva de preguntas por la mañana.

 

—Antes de hacer todo este plan, debemos tener claro si es que, Senku-chan y Gen-chan si tienen sentimientos el uno por el otro, ¿no? 

 

—Yo creía que eso era obvio, ¿no? 

 

—Hmmmm no lo sé, quizás sea mejor que si busquemos posibles… hipolisis… no, no, esa no era la palabra que dijo Senku-san… ¿Hipótesis? ¡Sí, a eso se refería, hipótesis! Primero, debemos establecer qué es el amor, ¿verdad? 

 

—hmmm si tú lo ves así de necesario, Suika-chan, entonces sí podríamos intentar analizar si estamos en lo correcto…

 

—Nee, nee, Suzu-chan, ¿cómo ves el amor? —preguntó entonces por fin la pequeña Shovel, inclinando la cabeza y cuestionando a su amiga. 

 

—Siento que… el amor, al menos como veo a mis papás, es lo que te hace sonreír aunque estés cansado… 

 

—Mamá siempre le hace pescado a mi papá, y siempre, siempre lo prueba antes para saber si está bien de sabor. Una vez la vi aderezarlo con aún más cosas de las normales porque papá había mencionado hace una semana y algo, que quería eso.

 

—También mi mamá siempre, siempre besa a papá. Es un festival de besos, y a veces se cansan de besarse y se ponen a conversar por horas. Son así, son horribles.— sacó la lengua Shovel en un claro gesto de asco al recordar como sus padres se besuqueaban cuando querían. 

 

—Mi papá le dijo a mi mamá que le gusta verla con el cabello cortito, y mamá siempre se corta el cabello… 

 

—Mi mamá le dijo a papá que le gusta que se afeite y papá todos los días por la mañana es lo primero que hace.

 

La única que no había hablado era Suika. Ambas niñas no quisieron atosigar a la pequeña con preguntas porque sabían que le dolería hablar. 

 

En realidad, a cualquiera le dolería hablar de unos padres que hacía años que murieron y la dejaron sola y varada en un mundo hostil. 

 

—A mí… —comenzó Suika, tragando saliva gracias al terrible nudo que estaba formándose en su garganta. — yo… yo recuerdo que mamá me cuidaba todos los días como si fuese el tesoro más grande en la tierra… Es… Lo único que recuerdo, es una sensación cálida que… me recuerda cuando a Gen-Chan le dio neumonía y Senku estuvo cuidándolo sin descanso durante dos semanas… A veces lo veía caer del sueño, pero se negaba a descansar… 

 

—Siento que eso es lo que podríamos definir como amor, ¿no? 

 

—Mamá haría eso por mí y por papá… 

 

Las niñas dejaron pronto a Suika tras terminar esa conversación y ahora volvemos al mismo punto de inicio. La pequeña siempre se iba a preguntar si sus padres estarían orgullosos de lo que se estaba convirtiendo con todo lo que existía a su alrededor. 

 

La vida se había vuelto más divertida desde que Senku y Gen habían llegado a su vida. Un sentimiento cálido la embargaba cada vez que se sonreían o la abrazaban con afecto. 

 

Suika pensó que si ellos se amaban, haría hasta lo imposible porque estuvieran bien. 

 

—¿Suika-Chan? —una voz la sacó de sus pensamientos, haciendo que la pequeña girara hacia Gen, el cual le ofrecía una flor, y a su lado se encontraba Senku, mirándola con preocupación. —¿por qué estás llorando? 

 

No se había fijado en las pesadas lágrimas que recorrían su rostro, en cómo estás, sin lugar a dudas, habían adornado su rostro dándole un aspecto tan triste. 

 

—Y-yo… 

 

Pero no se necesitaron palabras. No existió esa clase de contacto ni que ambos le siguieran cuestionando a la pequeña el porqué de sus lágrimas. Gen la infundió en un abrazo fuerte, uno que Suika necesitaba hacía muchísimo tiempo. 

 

Senku no se quedó atrás y con la forma tan atípica de hacer las cosas, le dio palmaditas en la cabeza a la pequeña niña, la cual lloraba angustiada en aquel cálido abrazo. 

 

Fuertes manos sosteniendo su cuerpo, manos curtidas por los químicos y el sol junto a un fresco olor a lavanda de unas manos suaves y aterciopeladas como la seda. 

 

Sí… Suika se sentía en paz, una nunca antes alcanzada, llena de amor y de compresión que jamás creyó necesitar. Era mucho más allá de su amor por la ciencia, mucho más allá de ser importante para alguien. 

 

Solo estaba ella con Gen y Senku. Y jamás se había sentido tan bien. 

 

                                                                        »»————- ★ ————-««

 

 

Desorientada, abrió los ojos, sintiendo que el peso sobre estos era tanto que le costó llevar sus pequeñas manos para refregar su vista, intentando enfocar al frente. Estaba tapada hasta el cuello con una manta cubriendo su cuerpo, perfectamente arropada. Desvió su vista, mirando a su derecha, como Senku parloteaba todo el tiempo acerca de uno de sus nuevos experimentos, mientras Gen, sentado a su lado junto al suave crepitar del fuego, pelaba una naranja con cuidado.  Y entre que escuchaba y hacía preguntas, tomando toda la atención del mundo en un espacio que era solo de ellos dos, consiguió un gajo le dio uno al científico con los dedos, el cual no reclamó, comiendo de la naranja y se puso a parlotear otra vez. 

 

Fue esa acción que observó que la hizo entender un poco más acerca del amor. 

El amor también se veía así, lleno de cariño y de escuchar a la otra persona. 



Suika pensó entonces que sí, que eso era amor. Que ambos no habían oficializado nada, pero, ¿por qué querrían hacer eso si ambos ya eran toda una pareja? 

 

—Suika-chan, despertaste, ¿quieres una naranja? —preguntó el mentalista ofreciendo un gajo hacia la pequeña niña, la cual se incorporó y asintió. 

 

—Espero que hayas descansado Suika porque nos tienes que ayudar a hacer más hilos. 

 

Esa era la forma de Senku de guiar a Suika otra vez hacia la forma más sencilla de quitar la pena, mantener la mente ocupada. 

 

—Sí, Senku-kun, estoy mejor. 

 

—Solo dime Senku, no seas como el mentalista que me agrega el bendito chan. 

 

—Oh, vamos, no seas malo Senku, tú sabes que amas que te diga Senku-chan. 

 

—Déjate de hablar tonterías, vamos, vamos. 

 

—¡Doeheee, Senku-chan! —terminó por exclamar el mentalista con falsas lágrimas en el rostro mientras el científico intentaba no reír por aquella tan mala interpretación. 



Bueno, Suika tenía claro algo, pensó mientras comía una naranja. “Al menos, las pistas de que se gustan ya las tengo.” 

 

 

 

Detective Suika 1      |       Senku y Gen 0 



Notes:

Se que quizás me digan que, qué tiene que ver Suika en el SenGen (o GenSen, en este libro increíblemente ambos son versatiles, pido perdón) pero realmente si necesitan a la pequeña Suika ahí porque aaaaa, son sus papis, no me pueden negar esto.