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Experimento número 2; en base a un extraño sentimiento

Summary:

A pesar de que Senku es una persona que jamás se ha interesado en nadie, no puede evitar sentir ese extraño fuego en su pecho que arde de furia cada que alguien se ríe al lado de Gen.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Senku siempre había sido un hombre práctico y racional, alejado de sentimientos que podrían entorpecer su tranquilo día a día. Si bien, él mencionaba que los retos eran interesantes y que revivir a la mayor cantidad de población era un reto de lo más genial y que cada día se volvía más genial… no era lo mismo cuando se trataba de sentimientos irracionales.

Era un hombre práctico, que jamás se había interesado en nadie… hasta ahora.

Había descubierto hacía un par de días, con base en distintas hipótesis, que le gustaba Gen. ¿Estaba enamorado? Realmente no sabía la diferencia entre gustar, enamorarse y amar, por lo que aquel sentimiento era completamente irrelevante en ese momento.

El real problema que existía en esta ocasión, no era otro que un remolino de sensaciones molestas, que tamborileaba entre su pecho con una llama que jamás había sentido. Era algo molesto, incómodo y sobre todas las cosas, era completamente desagradable

Al menos, no lo había sentido de manera consciente.

Volvió a repetirse que era un hombre práctico y que nunca había dejado que sus emociones perturbaran su trabajo… pero cada vez que veía a Gen interactuar con alguien más en el equipo, sentía una especie de punzada de… ¿Envidia? No, no podía ser envidia, se repitió un montón de veces, era algo más, él estaba más que seguro.

—Agh, los malditos efectos secundarios de enamorarse.

Había gruñido eso mientras mezclaba el agua carbonatada más el jarabe de cola para darle la ración semanal a Gen de Cola, porque si algo sabía hacer el mentalista era distraerlo para seguir dándole… el refresco, claramente. Se tuvo que maldecir en su cabeza al pensar en eso, porque no era algo que le llamara la atención.

Al menos, no hasta ese momento de su vida.

Pero, volviendo al tema que le aquejaba la vida, Senku se sentía lo suficientemente molesto como para que toda la aldea notara aquel cambio de humor. No podía negar que Gen era una persona encantadora y carismática, era natural que las personas se sintieran atraídas hacia él. Pero también se había fijado en aquella manera en la que Gen lo miraba, en cómo se preocupaba de él, en cómo deseaba ayudarlo en todo lo posible, en cómo buscaba darle una mayor calidad de líder dentro de la aldea… Era algo extraño, algo que lo hacía sentir vivo.

Era algo, que en el fondo, jamás había experimentado.

Senku intentó ignorar esto de los “malditos” sentimientos al comienzo. Decidió que estaba siendo irracional y que las emociones no tenían cabida en su lugar de trabajo, menos cuando el trabajo del mentalista era, básicamente, servir casi como alguien de relaciones públicas. Se acercaba lo suficiente a Ryusui debido al trabajo… lo sabía, además que mucho del dinero que se facturaba dentro del reino científico venía directamente de las sucias manipulaciones que hacía Gen hacia el capitán del Perseo.

Intentó ignorar cómo Tsukasa halagaba sus actitudes, cómo algunas chicas del Reino se acercaban a coquetear e incluso, intentaba ignorar cuando se reía de manera tan suave con otras personas.

Lo intentó, y Dios o la entidad que exista en los cielos que era omnipresente lo sabía, hasta el mismo Dios sabía que lo intentó, pero no pudo.

Se ponía de mal humor e intentaba llamar su atención en cosa de segundos.
Y no podía vivir así.

Él era un científico y debía ser capaz de controlar sus emociones. Pero no podía evitarlo y por eso Senku siempre pregonaba que las relaciones son un problema.

—Neee, neee, Senku-kun, Ryusui-kun te estaba llamando. — Suika había aparecido de la nada, haciendo que el joven científico soltara un leve gruñido ante la mención.

—Dile que estoy ocupado Suika.

—Está bien, no sé qué quería mostrarte, pero Gen también estaba ahí… se veía gracioso, parloteaba muy cerca de Ryusui

Ni dos segundos bastaron para que abandonara sus planes y se fuera con total rapidez hacia donde se encontraba el capitán del Perseo.

Ni siquiera miró lo que quería, y lo peor es que, ni siquiera preguntó que era lo que quería Ryusui.

—¡Ah, Senku-chan! Te estaba bus… —el mentalista había sido agarrado de la mano y Senku se lo estaba llevando. —Espera, espera… ¡Espera Senku-chan! ¿Dónde vamos?

—Necesito que me ayudes a hacer baterías. Necesitamos 500.

—¡Doehee! Senku-chan no seas tan cruel, noooo.

—Vamos, vamos mentalista, necesito de tus habilidosas manos para que hagas esas 500 baterías.

—¡Noooo Senku-chaaan!

Alejados del bullicio que ambos estaban haciendo mientras se alejaban, Ryusui y Suika sonrieron, ambos cómplices de aquel extraño acercamiento que acababan de tener Senku y Gen.

Cada día, un paso más adelante.

Notes:

Escribí esto media drogada akjnksjdn. Perdón si está horrible, es que ando con ganas de escribir muchas cosas. En general me gusta ver a Senku como un ser que está intentando comprender qué tan horribles son los sentimientos para alguien que es demisexual casi arromantico sin saberlo.

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