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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-03-28
Updated:
2023-04-03
Words:
5,850
Chapters:
2/?
Kudos:
1
Hits:
52

Sora es detective, Elysian y Sigmund tienen una relación y nadie entiende que está sucediendo.

Chapter 2: Un café con preguntas extrañas, por favor.

Notes:

Me gustó escribir esto, pensar en lo que diría cada personaje me gusta mucho. Es especialmente divertido intentar imaginarme los diálogos de Rast o Sefirot, quiero volver a escribirlos prontos. La pregunta es si serán más o menos divertidos que los de Elysian. Tal vez mientras escribo debo de hacer una tierlist de que personaje me da más risa escribir.

Glim está en el ultimo puesto, creo.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Jane es una barista.

 

Bueno, no realmente. En realidad el trabajo de barista fue, en un inicio, simplemente un trabajo de medio tiempo que consiguió en una cafetería para poder pagar su parte de un viaje que iba a hacer con el resto de la “Brigada Celeste" (o al menos así terminó llamándose el grupo de mensajería en un inicio), pero luego de un tiempo y en necesidad de una fuente de ingresos, volvió a apostar por un puesto de barista en algún lugar.

 

Para su suerte, aquello había salido de maravilla y en poco tiempo volvió a conseguir un empleo, en una cafetería distinta, que si bien en un inicio también iba ser temporal, terminó siendo básicamente un trabajo fijo de medio tiempo.

 

Por alguna razón, la dueña de aquella tienda insistía en que se quedara. Extraño .

 

De todas formas, aquella tarde Jane, la “barista” ,  se encontraba bastante atareada: haciendo algunos pedidos, atendiendo la caja de vez en cuando, y revisando que todo fuese en orden. Si bien el lugar no estaba lleno, de vez en cuando llegaban varios grupos a la vez y era un tanto molesto.

 

Tal vez fue por eso que le costó unos segundos de más notar a una persona en particular haciendo la fila, solo haciéndolo al escuchar su propio nombre por parte de la voz familiar.

 

“Buenas, ¿Se encontrará libre Jane Dragomir?”

 

“¿Jane? No hay ninguna Jane… a menos que te refieras a M–” 

 

Antes de que su compañero de turno siguiera hablando, Jane levantó la mirada y al ver quien era rápidamente procedió a interrumpir.

 

“¡Sefirot! ¿Qué haces aquí?”

 

“¿Jane? Creí que–” volvió a hablar el trabajador a su lado.

 

“Mis amigos me llaman Jane, prefiero que me digan Jane.” interrumpiendo nuevamente, aclaró.

 

“Oh, disculpa, yo...”

 

“Mhm, no pasa nada, ¿pero te molestaría cambiar? Quisiera hablar con mi amigo.”

 

“Uh, supongo… no te demores demasiado.”

 

La joven asintió y procedió a tomar el puesto de la caja para poder estar frente a Sefirot, quién solo mantuvo una mirada de confusión, sin pronunciar ni una palabra.

 

“¿A qué se refería con que no había…–?”

 

“A nada.” Dijo Jane, con un tono algo serio, para luego relajarse. “Y bueno, ¿qué haces aquí Sefirot? Creí que estarías ocupado con los papeles para la visa.”

 

“Uh, sigo en eso, pero al menos ya terminé con todos los trámites de hoy, y aproveche de pasar porque quedaba cerca.”

 

“Oh, qué considerado de tu parte.”

 

“Rast quiere saber que tan bien haces el café.”

 

“No creo que eso sea tan considerado, ¿no?”

 

“Eso es lo que quiere Rast, yo solo tenía hambre.”

 

“Eso suena incluso menos considerado.”

 

“Uh, ¿lo siento?”

 

Jane solo suspiró y se acomodó un poco su pelo. “No importa, ¿qué es lo que van a pedir?”

 

“Un espresso” La voz del genasi fue un poco más ruda que antes y su pelo se levantó por unos segundos, pero rápidamente volvió Sefirot. “Mejor dicho un capuccino. O mejor ambos, así que supongo que no tan grande…”

 

“Muy bien… un espresso y un capuccino pequeño.” Repitió Jane mientras presionaba las opciones correspondientes en la caja. “Serían 10 monedas de oro.”

 

El ardiente pelo del genasi volvió a levantarse “¿Por qué no–?”

 

“No pienso bajarte el precio Rast.”

 

Un murmullo molesto se escuchó del otro lado del mesón antes de que Rast deje 10 monedas. Jane miró el monto y luego levantó una ceja, a lo que el joven devolvió el gesto.

 

“¿Y ahora qué sucede?”

 

“¿No piensas dejar propina?”

 

“Ni siquiera me has hecho el pedido.”

 

El compañero de Jane pasó detrás de ella y al ver el monto en el mesón solo procedió a negar levemente con la cabeza de manera decepcionada antes de seguir de largo. Rast solo mantuvo un rostro lleno de escepticismo. 

 

“¿Entonces…?”

 

“No.”

 

Jane solo se encogió de hombros, resignada y recibió el pago. “Muy bien, pronto tendremos tu pedido Rust.”

 

“Rast.”

 

“Eso dije, Rust.”

 

Rast simplemente procedió a dar la media vuelta e irse a esperar lejos del mesón su pedido, lo que provocó que Jane se riera un poco en voz baja. Tras llamar a su compañero de trabajo, volvió a intercambiar su lugar con él y procedió a preparar el pedido de Sefirot, empezando por el capuchino.

 

Algunas personas llegaron, y otras se fueron. El sonido constante de la puerta abriéndose y cerrando en el café era tan común como siempre, hasta que, rompiendo con la calma, se escuchó un fuerte golpe, como si alguien hubiera…

 

"¡Oye niña! ¡Ten más cuidado, la puerta no se abre a patadas!"

 

"¡Perdón!"

 

Jane levantó la mirada rápidamente, casi al mismo tiempo que el genasi que estaba esperando su pedido. A su vez, una chica pelirroja les devolvió la mirada mientras cerraba la puerta ahora con algo de cuidado.

 

Si bien aquella forma de abrir puertas era familiar para ambos, ya sea por el ex militar arrendatario que tenían o por la pelirroja que había incorporado ese hábito en su vida diaria, seguía siendo inusual ver a Sora por el trabajo de Jane a aquellas horas. O simplemente por el lugar en sí. 

 

Jane no pudo evitar preocuparse.

 

Como tenía ya listo el capuchino, se apuró un poco con el espresso y lo dejó en el mesón, ni siquiera se preocupó en decir el nombre porque Rast ya se estaba acercando a recibirlo. Luego de dejarlos ahí, se giró nuevamente en dirección a Sora quien se acercaba tranquilamente hacia ella.

 

"Sora ¿pasó algo? ¿necesitas algo?" Preguntó rápido de manera preocupada, buscando algún indicio que indicará la razón de porque la menor se encontraba allí. En respuesta, sólo recibió una actitud tranquila, relajada y de todas formas llena de energía, por parte de Sora.

 

"No pasa nada Jane, solo quería venir a verte." La chica pelirroja se interesó en algo peculiar por el rabillo del ojo y giró en dirección al genasi -al parecer en algún momento su pelo dejó de estar tan levantado- algo sorprendida pero también algo alegre. "Hola Sefirot, no sabía que venías por aquí seguido."

 

Sefirot intentó hacer algún gesto con sus manos, pero estas se encontraban ocupadas con las bebidas que había pedido. Sora miró confundida hacia el espresso.

 

"¿Ahí no dice Rust?"

 

Jane solo pudo soltar una pequeña risita mientras que Sefirot volteaba su mano viendo mejor el nombre escrito en el espresso, para luego mirar el capuchino y fruncir el ceño.

 

"Aquí dice Cephirott." Sefirot dirigió su mirada a Jane. "¿Por qué?"

 

La pelinegra simplemente lo ignoró, aunque mantuvo una leve sonrisa en su rostro mientras miraba a Sora. "Ahora, dime la verdad, ¿qué haces aquí? Esto está bastante lejos de la casa o el colegio."

 

Sora se encogió de hombros.

 

"Quería probar el café."

 

Jane levantó una ceja.

 

"No sueles beber café."

 

La pequeña volvió a levantar los hombros y su contraria simplemente suspiró e indicó con su mano la caja donde estaba su compañero. 

"Si es eso, entonces ve y pide algo."

 

Sora puso una expresión algo indecisa por unos segundos pero pronto volvió a la normalidad. "Bueno… también me gustaría hablar contigo sobre algo."

 

Jane la observó un poco, se giró a ver un reloj que colgaba en la pared detrás suyo, y luego volvió a mirarla "Tengo un descanso, pero tendrías que esperar unos 15 minutos."

 

Sora sonrió. "Me sirve." Luego se encaminó a la caja pero antes volvió a mirar a Sefirot. "¿Estás ocupado? También me gustaría preguntarte algo."

 

"No voy a ir al–"

 

"No es eso, es otra cosa."

 

"Oh. Hmm… supongo que si no es mucho puedo acompañarte." Sefirot volvió a mirar sus manos. "Además será más cómodo que caminar con esto en las manos."

 

Sefirot comenzó a avanzar hacia una de las mesas desocupadas y Sora aprovechó de comprar un café junto a algo dulce. Tras pagar, se acercó a la mesa donde estaba el genasi y le dio un mordisco al pastelito que había pedido.

 

El chico le dio un sorbo a su capuchino. "¿Y bien? ¿Qué querías preguntarme?"

 

"Quería–" empezó, algo inentendible.

 

Sefirot hizo una mueca. "Intenta tragar primero."

 

Sora le dirigió una mirada molesta antes de volver a hablar. "Quería saber si has visto algo peculiar en la actitud de Sigmund en el último tiempo."

 

Ahora si que Sefirot estaba interesado. "¿Peculiar?"

 

Sora asintió con la cabeza. "Si, alguna actitud fuera de lo común, o tal vez algún comentario que haya sido… interesante."

 

"Creo que tienes que ser más precisa."

 

"Hm. ¿Has visto que hagas algo extraño en los últimos…" Sora contó con sus manos. "... cinco meses?"

 

Aquella información tan puntual hizo que Sefirot se lo pensara un poco. "Cinco meses… cinco…" De repente su ceño se frunció. "Espera, hace cinco meses llegó Elysian."

 

"Mhm." asintió.

 

"¿Esto tiene que ver con Elysian?"

 

Sora volvió a morder su pastelito. "Algo así."

 

"¿Acaso Elysian hizo algo? ¿Le hizo algo a Sigmund?" Sefirot cada vez parecía más serio, y daba la impresión que en cualquier momento su pelo subiría. "Si es alguna especie de conflicto, tenemos que asegurarnos bien que Caleb se entere primero por nosotros que por Elysian o alguien más, nuestro arriendo…"

 

Sora rápidamente negó con la cabeza. "No, no, no es nada como eso, tranquilo." Sefirot pareció relajarse un poco pero de todas formas escuchaba atento a las palabras de la pelirroja. "No hay problemas con Elysian, bueno, ninguno además de sus ronquidos. Simplemente quiero saber si has visto algo fuera de lo usual con relación a Sigmund, eso es todo."

 

Sefirot la miró por unos segundos.

 

"¿Eso es todo?"

 

Sora asintió con la cabeza.

 

"Uh. En ese caso…" Sefirot volvió a relajarse y le dio un sorbo más a su capuccino. "No se me ocurre mucho en realidad."

 

"¿Estás seguro?"

 

"Mhm"

 

"¿Y qué hay de Rast?"

 

Hizo una mueca en vez de responder, pero aún así en unos segundos su pelo se le levantó, de inmediato soltó el capuchino en su mano para ir a sujetar el espresso.

 

"¿Por qué haces estas preguntas?"

 

Sora rodó los ojos pero de todas formas respondió. "Solo quiero… probar algo, pero primero dime si has visto algo extraño en Sigmund o no."

 

Rast puso una expresión pensativa y procedió a darle un largo sorbo al espresso. Se quedó mirando el líquido oscuro por unos segundos.

 

"¿Y bien?"

 

"Estoy pensando."

 

"... ¿y ahora?"

 

Rast no dijo nada. Luego de unos segundos, sin embargo, levantó su mirada como si hubiera recordado algo.

 

"Bueno, además del obvio hecho de que se han vuelto grandes amigos, supongo que los he visto cocinar un par de veces juntos." Rast levantó una de sus manos,  comenzando a enumerar con sus dedos. "Sigmund y Elysian suelen salir bastante también, deben de ir a pasear a muchas partes juntos… También he visto a Elysian entrar mucho a la habitación de Sigmund… Oh, y supongo que Sigmund ha estado hablando con algo más de ligereza, aunque creo que es para explicarle ciertas cosas a Elysian, y—" Rast miró a Sora y se detuvo. "¿Por qué tienes esa cara?"

 

Los ojos de Sora tenían un brillo emocionante, toda su concentración en lo que decía Rast, aunque al ser pronunciadas las últimas palabras de genasi su emoción se calmó un poco.

 

"Nada, nada, solo me pareció información interesante." Mordió nuevamente el pastelito y luego de hablar miró con seriedad a Rast. "Ahora tengo otra pregunta, pero es para Sefirot."

 

El genasi levantó una ceja. "¿Y por qué no puedo responder yo?"

 

"Porque no eres Sefirot."

 

El genasi simplemente rodó sus ojos pero a los segundos su pelo cambió, así también la bebida en su mano. Sefirot procedió a beber un poco del capuccino.

 

"¿Qué quieres preguntarme?"

 

"¿Escuchaste lo que le pregunté a Rast?"

 

"¿Si? Si esa es tu pregunta pudiste haberle preguntado." Siguió bebiendo de su capuchino.

 

"No, no es eso." Sora dio otro mordisco. "¿Hacías alguna de esas cosas con Minerva?"

 

Sefirot se atragantó fuertemente con el café,  llegando a casi escupirlo. Su rostro rápidamente adquirió una tonalidad rosada  al igual que su cabello, se tardó unos segundos en recomponerse.

 

Sora siguió comiendo su pastelito. Estaba bastante bueno.

 

"¿Qué–Qué clase de pregunta es esa?"

 

"Mira, no es tan difícil, ¿hacías eso con Minerva o no?"

 

"¿Por qué me preguntas eso? ¿De dónde sacaste esas ideas?"

 

"No importa, ¿lo hacían o no?"

 

"Yo… Uh, no quiero…"

 

"Ya terminé– ¿Por qué Sefirot está rosado?"

 

Sefirot solo atinó a taparse la cara con las manos y hacer una especie de queja, mientras que Sora saludaba con una mano a Jane, cada vez comiendo más del pastelito. La pelinegra los miró extrañada pero se sentó junto a ellos en la mesa.

 

"Solamente le estaba preguntando algo a Sefirot."

 

"¿Hm? ¿Qué cosa?"

 

Mientras decía eso, Sefirot negaba con la cabeza aún entre sus manos. 

 

"Que si hacía ciertas cosas con Minerva."

 

"Uuuuuuugh."

 

Jane ignoró las quejas de Sefirot. "¿Qué cosas?"

 

"Las mismas cosas que hacen Elysian y Sigmund."

 

El rostro de la barista ahora tenía una expresión curiosa "¿Por qué Sefirot y Minerva harían cosas parecidas a esos dos?"

 

"Creo que podrían tener una relación parecida."

 

Sefirot ahora levantó su rostro confundido. "¿Y cómo llegaste a esa conclusión?"

 

Sora simplemente se encogió de hombros. "Los encontré en la cama de Elysian juntos–"



"¿Qué?"

 

"¿Cómo?"

 

"¿¡Uhhh!?"



"Pero Glim dice que eso no significa nada, así que decidí investigar." Luego de dar el último mordisco al pastelito, miró directamente al genasi. "¿Alguna vez hiciste eso con Minerva?"

 

El genasi volvió a avergonzarse, tapando su rostro con sus manos, quejándose. Jane solo miró perpleja a Sora.

 

"Sora…"

 

"¿Hm?"

 

"¿Cuando…? No, ¿Cómo rayos viste eso?" Se agarró un poco la cabeza, suspirando "Uh… tienes que aprender a golpear antes de entrar."

 

Sora hizo un rostro de molestia. "Glim ya me dio una charla sobre eso, así que ahórrate el tiempo… aburridos."

 

"Espera, ¿Glim ya sabe de esto?"

 

Sora asintió de la cabeza. "Si, dice que se está volviendo un mal hábito."

 

"No, no, me refiero a lo de Elysian y Sigmund."

 

"Oh, también."

 

"¿Y su opinión fue…?"

 

"Dijo que no tenía suficiente información para saber si eran algo."

 

Junto a ellos, el genasi tomó un gran sorbo del espresso antes de hablar, su rostro aún algo ruborizado y cabello con algunas puntas rosadas. "¿Y qué va ha saber ese enano? ¿Qué otra cosa van ha ser si estaban en la cama juntos?"

 

"Glim dijo que incluso los amigos se abrazan, que todos pueden dormir juntos sin ser algo."

 

Rast hizo una especie de chasquido con sus dientes. "Claro que va a decir… espera, ¿dijiste abrazados?"

 

"Sora…" Empezó a decir Jane "¿Qué fue lo que viste en la cama?"

 

"Bueno, estaban durmiendo abrazados."

 

Jane soltó un suspiro, y Rast pareció decir algo como "tiene sentido" entre dientes, antes de relajarse un poco y tomar capuccino.

 

"Supongo que Glim tiene razón, eso no significa nada." Mientras Jane decía eso se acomodó un poco más el pelo tras la oreja. "De seguro estaban cansados, y Elysian es bastante físico para sus muestras de afecto."

 

Sora pareció pensar en eso un momento, para luego mirar seriamente a Jane. "¿Has dormido abrazada a Elysian?"

 

Jane se quedó en silencio unos segundos.

 

"¿No…?"

 

"Yo tampoco, y creo que sería terrible con cómo ronca." Dijo Sora con seriedad. "¿Por qué Sigmund lo aguanta?"

 

Jane se encogió de hombros. "¿Tal vez sus ronquidos no le molestan?"

 

"Pero es molesto."

 

"Tal vez no es tan molesto para Sigmund."

 

"Se nota que no has dormido ni siquiera cerca de Elysian." 

 

Jane se volvió a encoger de hombros.

 

"De todas formas mantengo mi pregunta" Sora se giró a mirar a Sefirot. "¿Has abrazado a Minerva?"

 

Sefirot ahora solamente se sonrojó un poco. "No… no quiero responder eso."

 

Sora parecía hacer un puchero, aunque se asemejaba más a una mueca. "Eres aburrido." Aún así parecía no rendirse, por lo que se giró a mirar a Jane. "¿Alguna vez has dormido abrazada a alguien?"

 

Jane pareció pensarlo un poco. "Bueno… supongo que solía dormir algunas veces así con mi hermana, cuando éramos más pequeñas, y alguna vez dormí así con alguien…" Jane se quedó en silencio unos segundos. "Pero… perfectamente podría ser porque Elysian y Sigmund son buenos amigos."

 

"Hm… Ya veo…" Sora frunció el ceño. "Aún así… Rast mencionó otras cosas que hacen juntos."

 

"¿Cómo qué?"

 

"Cocinan juntos."

 

"Bueno, Glim también ha cocinado con ellos, y también has ayudado tú un par de veces."

 

"También salen a muchas partes."

 

"Aiko y yo solíamos salir juntas."

 

"Elysian va mucho a la pieza de Sigmund."

 

"Hm."

 

"¿Así que no tienes ningún ejemplo para eso, eh?"

 

Jane frunció un poco el ceño. "No por ahora, supongo."

 

Sora sonrió victoriosa.

 

"Aunque perfectamente podría ser que Elysian va a conversar con Sigmund en su habitación porque este se encierra a estudiar."

 

La sonrisa de Sora desapareció.

 

"Aunque bueno, también podrían ser algo, pero no deberíamos de asumir nada." Dijo Jane para concluir.

 

Sora se quedó pensando unos segundos y Jane solo la miraba atenta. Por otro lado, Sefirot ya se había recompuesto un poco, ya no presentaba una coloración rosa en su rostro y bebía de su capuccino con más tranquilidad. 

Parecía que toda esa situación tendría que terminar allí, pero al igual que con Glim, la pelirroja no dejaba de tener nuevas dudas o ideas.

 

Pareció recordar algo, y su rostro se iluminó un poco antes de mirar de nuevo a Sefirot fijamente a los ojos. El genasi no pudo evitar ponerse un poco nervioso ante la idea de más preguntas incómodas por parte de la menor. Sora parecía verse determinada.

 

“¿Elysian llegó hace cinco meses, verdad?” 

 

Sefirot se mostró algo confundido por la pregunta; no era en lo más mínimo lo que esperaba que preguntarse. “Uh… si, llegó en ese tiempo, tu misma mencionaste eso antes”

 

“¿Cinco meses? Wow, no me había dado cuenta que había pasado esa cantidad de tiempo.” Mencionó la pelinegra, claramente sorprendida. Los otros dos le asintieron con la cabeza.

 

“Mhm, así es.” Sora luego procedió a reposar su mentón en una de sus manos, tomando una pose pensativa. “Y diganme, ¿recuerdan algo particular de su llegada?”

 

“¿De que… era hijo de una amiga de Caleb?” Mencionó Jane, algo dubitativa. Sora negó con la cabeza.

 

Sefirot pareció pensarlo un poco más, y luego de un rato habló con duda en su voz. “Elysian mencionó que él conocía a Sigmund, ¿no?”

 

Sora asintió. “Así es.”

 

“Bueno, más razón de que sean tan unidos, son amigos desde antes entonces.” 

 

Ante las palabras de Jane, Sefirot pareció recordar algo, tal vez lo mismo que Sora, y negó con la cabeza, para confusión de la pelinegra. Por su lado, la más joven del grupo parecía estar muy contenta consigo misma.

 

“Sigmund mencionó… que no eran amigos. Al menos en ese momento.”

 

“Uh… entonces…”

 

Sora interrumpió a Jane. “¿Dónde pudieron haberse conocido?”

 

“¿En la universidad?”

 

El genasi negó con la cabeza. “No, no, Elysian estuvo ocupado con otras cosas, eso no cuadra… Además, al menos habríamos escuchado de él.”

 

“Y Elysian no va a la universidad.”

 

“Cierto, cierto…” Jane y Sefirot parecían ahora estar genuinamente interesados en encontrar una respuesta a aquella pregunta, y sus rostros denotaban la concentración que tenían en aquel momento para poder recordar algún otro dato en específico.

 

“¿A dónde más suele ir Sigmund? Siempre lo acompañamos, y a donde no lo acompañamos son sus trabajos o la misma universidad. “ Mientras decía esto, Sora se había recostado ahora en el respaldo de la silla, tenía una pose más relajada, llena de confianza.

 

“Pues…”

 

“Hm…”

 

“La única excepción, es el día que Sigmund desapareció.” El tono de la pelirroja era seguro. “Sigmund desaparece a algún lugar especial , y un mes después o algo así aparece un joven, que no es su amigo, pero con el que se abrazan…” Sora se acercó al resto por sobre la mesa y dijo un poco más bajo. “en la cama.”

 

“¿Por qué susurras eso?”

 

“Bueno, las dos veces que lo he mencionado todos se han alarmado bastante.”

 

“No es necesariamente por lo de la cama…”

 

“Pero deberías de dejar de plantearlo así.” Mencionó Sefirot. “Cualquiera pensaría en otra cosa.”

 

“Pero a eso voy" Sora se volvió a acomodar en su silla. “El punto es que coincidentemente Sigmund tenía un conocido externo que no era su amigo, pero suficientemente conocido para ser tan cariñoso con él.”

“Hm.”

 

“Uh.”

 

“Estoy segura, que Elysian y Sigmund se conocían de antes, y además, podrían haber estado en una cama juntos.”

 

“Sora.”

 

“Pero si estaban en una cama. Juntos.”

 

“Sora…”

 

“Estoy segura que en tan poco tiempo nadie deja que un desconocido te de abrazos en su cama."

 

"¿Tienes como comprobar eso?"

 

"Bueno, lo tendría si Sefirot respondiera si hacía aquello con Minerva."

 

Sefirot nuevamente se puso rosado, pero antes de que dijera algo pareció pensar un poco.

 

Por primera vez en todo ese rato, pudo pensar que Sora tal vez, y solo tal vez, no iba tan mal encaminada. Pero tampoco le iba a dar el gusto de avergonzar a su persona en público.

 

"Sin comentarios."

 

Sora sacó la lengua en su dirección.

 

"Aún así, " habló Jane. "No basta con una sola persona para saber eso, perfectamente Elysian podría ser una excepción."

 

Sefirot asintió con la cabeza. "Eso mismo, Elysian es, hm, bastante… interesante."

 

"Quieres decir que es raro."

 

"No dije eso."

 

"Sefirot, tú pediste dos bebidas para ti mismo."

 

"Una es para Rast."

 

Jane y Sora alzaron una ceja. "¿Y eso…?"

 

"OK, OK, ya entendí." Sefirot simplemente acercó el cappuccino más hacia sí mismo. "El punto es, que Elysian es una excepción, y según ustedes yo también tendría que ser una, ¿no? Así que hacerme preguntas no sirve de mucho."

 

"Al menos así va a dejar de preguntarme cosas tan personales" Pensó Sefirot.

 

Sora frunció el ceño. Técnicamente, Sefirot tenía razón. Pero si no era a él, a quien más podría…

 

"Supongo que Sefirot tiene razón… bueno, en realidad la mayoría de nosotros seríamos una excepción en general, especialmente en temas amorosos." Comentó Jane. "La única excepción ha sido Aiko, incluso va a casarse."

 

"¡Eso es!" Sora exclamó,  para luego bajar un poco la voz ante la mirada de algunas personas en otras mesas. "Aiko es perfecta para comprobar mis teorías."

 

"Uh, no me refería…"

 

"Incluso podría preguntarle a Caleb, o… hm, pero tengo que ver cuando puedo toparme con ellos…"

 

"Sora–"

 

"De seguro que puedo toparme con Aiko este fin de semana, será fácil, y Caleb suele venir a nuestra casa, así que…"

 

"Sora."

 

Sora los miró. Sus ojos estaban llenos de determinación, energía y emoción. 

 

Sefirot y Jane solo se vieron de reojo unos segundos y suspiraron. Parecía que no podrían quitarle la idea de la cabeza a Sora, e incluso, parecía que la idea no se saldría de sus cabezas tampoco, al menos por el momento. Ya no había nada más que pudiesen hacer, al menos por el momento o entre ellos dos.

 

Más tarde buscarían refuerzos.

 

"Creo que… es bastante tarde, y deberías de ir a casa, de seguro que tienes tareas." Mencionó Jane para luego hacerle una especie de gesto a Sefirot para que la ayudara.

 

Cuando este se dio cuenta también habló. "Yo también tengo que irme, así que puedo acompañarte hasta la casa."

 

Jane y Sefirot hicieron antemano de levantarse, pero Sora rápidamente agarró una de las mangas de Sefirot. Este se detuvo, mirando a la pelirroja.

 

"Tengo otra pregunta."

 

"Sora,creo que ya me has hecho demasiado preguntas, podríamos irnos a—"

 

"¿Te molestaría abrazar a Glim?"

 

" ¿Disculpa?

 

En aquel momento la voz parecía provenir de dos personas a la vez. Sora no estaba segura si era Sefirot o Rast quién había respondido.

 

"Dije que si te–"

 

"¡Claro que escuché eso!"

 

"Sefirot, no grites—

 

"¡Es Rast!"

 

"¿Pero te molestaría o no? Tengo la duda desde que Glim me dio su respuesta."

 

"¿Qué rayos respondió–?"

 

"Preguntó si tenía que abrazar a Sefirot o a Rast–"

 

"¡No quiero abrazar a ninguno de ustedes, mucho menos a ese enano!"

 

"Glim es un gnomo."

 

"¡A quién le importa!"

 

“¡Jane!” Desde el fondo de la tienda se escucha un grito bastante molesto, y a los segundos se ve a un semi elfo algo molesto. Jane se endereza rápidamente en su lugar y Rast deja de gritar para mirar en la dirección del hombre. “Si tu y tus amigos van a estar gritando, sería mejor que vayan afuera.”

 

Los tres, al mismo tiempo, hablan de manera sincronizada “Disculpe las molestias, no volverá a ocurrir” 

 

Al segundo se miraron entre sí de reojo por la casualidad, aunque Rast mantenía el ceño fruncido  y Jane ahora tenía una expresión molesta, mientras que quien parecía ser superior de Jane simplemente los observaba un poco menos enojado.

 

“Eso espero.” El semi elfo luego se dio media vuelta.

 

Jane miró a los otros dos.

 

“La próxima vez que quieran venir a visitarme a mi trabajo les voy a pedir que me esperen afuera.” Jane los miró seriamente a ambos, quienes asintieron con la cabeza. Rast intentó hablar, pero Jane lo interrumpió. “No pueden ir gritando así por la vida.” Luego miró a Sora. “Y tú tienes que dejar de intentar darle patadas a las puertas.”

 

Sora miró hacia el suelo. “Aburrida.”

 

“Escuché eso.” La pelinegra soltó un suspiro y empezó a caminar a la puerta, los otros dos siguiéndola. “Solo esperemos que no me digan nada además de esto…”

 

El genasi la miró con una ceja alzada. “¿En serio te preocupa que te vayan a decir algo? Ese tipo no va a arriesgarse a perder su mayor fuente de ingresos.” Antes de que Jane le respondiera algo, Rast simplemente levantó el capuccino que a Sefirot le faltaba por terminar. “Jane, no haces tan buenos cafés.”

 

¿Perdón?”

 

“Tú y yo sabemos que eso es verdad.”

 

“Rast, no puedo creer que—”

 

“Además, el uniforme te queda bien.”

 

Jane abrió la puerta e hizo el ademán de echarlos. “Suficiente, ya, fuera, no los quiero ver hasta que llegue a casa.”

 

Rast se encogió de hombros y caminó por la puerta. Sora por su lado se detuvo en el marco y se giró a ver a Jane. Ella le devolvió una mirada aún molesta.

 

“¿No crees ni un poquito que puedan…?”

 

“Sora.”

 

“Jane.”

 

La pelirroja mantuvo la mirada con la pelinegra. Luego de un rato Jane soltó otro suspiro.

 

“Si veo algo te lo diré Sora.”

 

Jane vió como una sonrisa se formaba en el rostro de Sora.

 

“Gracias Jane, nos vemos más tarde.”

 

Las dos alzaron sus manos, haciendo un gesto de despedida, mientras la pelinegra cerraba la puerta de la cafetería alcanzó a ver a la menor correr un poco para alcanzar al genasi de fuego, y como ambos parecían volver a conversar, o mejor dicho, discutir, mientras se alejaban.

 

En el rostro de Jane tampoco se pudo evitar formar una sonrisa.

 

“¿Quién dejó un capuccino casi entero en esta mesa?” Escuchó decir a uno de sus compañeros.

 

Al girarse, lo vió mirando una mesa en especial. Una con algunas migajas.

 

Jane, ahora con una sonrisa más leve en su rostro, soltó un suspiro. 

 

“Sabía que a Sora no le gustaba tanto el café.”

Notes:

En efecto, revisar una vez, luego que alguien te ayude a revisar, y luego revisar de nuevo sirve bastante porque todo lo escribo con tuto o apurada. Increíble.

Poco a poco vamos desbloqueando personajes jugables en la historia. Creo que es bastante obvio quienes pueden venir en el próximo capitulo.