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Ésta no es una canción de amor

Summary:

[ Para la RinHime Week 2023 ]

 

Cuando Rinne le pidió que saliera con él, HiMERU aceptó sin pensarlo mucho. Verás, el problema es éste: HiMERU no siente nada por Rinne que pueda catalogarse de índole romántica.

Notes:

RinHime Week 2023
Día 3: Confesiones

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

—Entonces, MeruMeru, ¿Te gustaría salir conmigo?

—¿Eh?

Era una fría noche de enero cuando Rinne soltó aquella pregunta cuando estaban a mitad de las escaleras de un templo, en Tokyo. Al principio, HiMERU creyó que el rojizo en las mejillas y la nariz de Amagi se debían a las bajas temperaturas pero, luego de escucharlo, pudo comprender mejor el porqué. Lucía ansioso pese a que tenía los ojos clavados en él, igual que un niño pequeño esperando a que uno de sus padres le diera permiso para salir a jugar, y HiMERU debía suponer que le tomó una gran cantidad de trabajo reunir el valor necesario para realizar la dichosa pregunta.

—De acuerdo —accedió HiMERU, una respuesta automática que brotó de sus labios sin él siquiera llegar a pensar en ella. Evidentemente, Amagi no esperaba recibir un «sí» con tanta facilidad a juzgar por la expresión de su rostro, algo que no pasó desapercibido por HiMERU, quien ladeó la cabeza para hacer notar su confusión—. ¿Qué sucede? ¿No era eso lo que deseabas, Amagi?

Su compañero abrió y cerró la boca un par de veces, incapaz de hallar las palabras exactas. HiMERU sonrió. No era habitual ver este lado suyo en el que no sabía qué decir; no le desagradaba, no. De hecho, podría decirse que era todo lo contrario. Le parecía entrañable.

—A decir verdad —se sinceró entonces—, pensé que soltarías algún comentario sarcástico, y me rechazarías de la forma más cruel.

—Aún puedo hacer eso si es lo que quieres.

—¡No, no! ¡De ninguna manera! —Rinne extendió la mano ofreciéndole una sonrisa que mostraba sus perfectos dientes—. ¿Qué dices? ¿Vamos a decírselo al resto de los chicos que tú y yo estamos juntos?

HiMERU se detuvo de pronto.

—¿HAH?

—Es que puede que les haya dicho, o no, que finalmente iba a confesarme, y...

HiMERU inhaló profundamente, pellizcándose el puente de la nariz y juntando un montón de autocontrol para no cometer homicidio allí mismo. Si no lo hizo fue porque arriba, al final de las escaleras, Shiina y Oukawa ya los aguardaban agitando las manos para que se apresuraran; no le quedó más remedio que suspirar y sostener la mano que Amagi le extendía, apenas percatándose de que ése era el inicio de algo que jamás debió empezar.

 


 

Pasó varios días alejado de la ES a menos que se tratara de asuntos oficiales; la mayor parte del tiempo lo gastaba en ir al hospital y encerrarse en su apartamento. No estaba evadiendo a Amagi, al menos se esforzaba en responder los mensajes que le enviaba, pero tampoco estaba entusiasmado por verlo.

Decir que había contraído bronquitis, aunque fuera una mentira, era una buena excusa.

«Eres un idol» le había escrito en uno de los mensajes. «No puedes darte el lujo de enfermarte de algo así».

Luego, se atrincheró en su apartamento y se rehusó a abrir la puerta a cualquiera que estuviera relacionado a la ES. O sospechara que lo hiciera. Al menos Ibara compró la mentira y aceptó darle algunas semanas de vacaciones, que HiMERU decidió emplear para poner la mente en orden.

Se conocía.

Nunca tomaba decisiones a la ligera y menos algunas cuyo peso podría llegar a afectar su carrera y ocasionar un escándalo en caso de ser descubierto, especialmente si pudiera manchar la imagen de HiMERU de alguna forma. Entonces, ¿Por qué?

Era capaz de recordar cada instante con una precisión fotográfica: el frío que quemaba la piel, la calidez de la bufanda en torno a su cuello, el sonido del crujir de la nieve mientras subían las escaleras del templo. Entonces, Amagi giraba a soltarle aquella pregunta con la misma casualidad con la que alguien comentaba el clima. ¿Quizás fue dicha frivolidad la que tomó a HiMERU por sorpresa y lo hizo aceptarla?

Todo sucedió tan rápido, que HiMERU ni siquiera tuvo tiempo de asimilar lo que acababa de ocurrir. De hecho, la realidad no lo golpeó sino hasta muy tarde aquella noche, cuando llegó a casa y se tiró sobre la cama, permitiendo que los recuerdos del día fluyeran con total libertad. Quizás el único consuelo era que Amagi no le había exigido un beso ni nada similar, y solo se había limitado a conservar las manos unidas.

HiMERU no pudo evitar sonreír ante el recuerdo de Amagi luciendo tan abochornado mientras ambos caminaban juntos entre las demás personas y tomados de las manos. Pese a su actitud, él realmente no tenía mucha experiencia, huh. En el fondo, eso no dejaba de ser entrañable, tratándose de Amagi.

Sin embargo, no podría permanecer atrincherado en el apartamento para siempre, y la mentira de la bronquitis tampoco podría durar mucho tiempo más, por lo que tarde o temprano no tendría otra opción que volver a ver a Amagi, es decir, su novio. Pero, ¿cómo hacerlo? HiMERU sabía que lo más inteligente era terminar con él lo más pronto posible pero algo, muy en el fondo, no quería hacerlo. No sabía qué. Tal vez era ese miedo a verlo lucir como un cachorro pateado por los siguientes días pero, era Amagi, seguro pronto lo superaría.

Tal vez.

 


 

Un par de semanas transcurrieron con rapidez y, con ellas, las vacaciones de HiMERU, quien no tuvo más remedio que retornar a la ES con un cubrebocas para disimular el motivo de su ausencia.

El frío continuaba helando hasta los huesos, por lo que no se negó al cálido abrazo que Rinne le ofreció apenas lo vio.

—¡MeruMeru! ¡No puedo creer que finalmente hayas vuelto!

—Amagi, estás sofocando a HiMERU.

—¡Hyaha! ¡Pues tendrás que acostumbrarte porque es lo que planeo hacer a partir de ahora en más! Te extrañé~

HiMERU no pudo evitar sonreír, y sintió un nudo en el estómago cuando estuvo a punto de sacar a colación el tema que le carcomía la cabeza, cuando Shiina y Oukawa llegaron con rapidez a ofrecer sus correspondientes saludos también, interrumpiendo el momento para bien o para mal.

Tras intercambiar noticias, cosas poco relevantes para HiMERU, se percató de que no tendría oportunidad para conversar con Amagi a solas, estando allí Shiina y Oukawa, por lo que no tuvo más remedio que enviarle un mensaje privado a través de Hold-Hands.

La cita sería en la cafetería, media hora antes de cerrar. Al menos HiMERU tenía esperanzas de que en esas horas hubiera menos gente; nunca era fácil romper una relación con muchos ojos mirando.

 


 

Para su sorpresa, Rinne ya estaba presente cuando HiMERU llegó. 

—¿Qué sucede, MeruMeru? Luces como si hubieras visto un fantasma ~

—HiMERU solo está preguntándose si alguna vez utilizarás esta puntualidad en las prácticas de nuestra unidad.

—Si tengo garantías de que tú ya estás ahí presente, entonces sí, totalmente ☆

HiMERU suspiró y se frotó las sienes mientras intentaba pensar cómo se suponía que iba a abordar el tema mientras Rinne estaba siendo tan dulce y actuando como un completo idiota enamorado que estaba flotando en las nubes con solo mirarlo. De hecho, ahora mismo lo veía, y HiMERU solo era capaz de observar a alguien que estaba ciego de amor. Esperaba que eso no hiciera más difíciles las cosas. 

Tras tomar asiento, echó un rápido vistazo a su alrededor. No había mucha gente más que algún solitario comensal que estaba próximo a abandonar la mesa. Bien. Al menos eso estaba según lo previsto. Niki se acercó a tomarles la orden y, mientras Rinne se encargaba de pedir una pizza extra grande ante la mirada ceñuda de HiMERU, éste solo ordenó una taza de té negro sin agregados.

—Deberías cuidar mejor tu alimentación, Amagi.

—Yo vine al mundo para vivir bien, no para vivir mucho tiempo.

HiMERU suspiró.

—Entonces, tal como está en el mensaje, HiMERU quiere conversar contigo.

—Pues eso es lo que estamos haciendo, ¿No?

—Sí, pero HiMERU se refiere a conversar acerca de un tema en específico —replicó—. HiMERU quiere poner fin a su relación con Amagi.

Rinne lo miró con perplejidad al principio y, tan pronto procesó la noticia, HiMERU fue capaz de ver cómo su mirada se tornaba opaca, similar a la forma en la que las luces de una ciudad se apagaban en la noche que azotaba una catástrofe.

—¡¿Eh?! ¡¿Por qué?! —Rinne se puso de pie de golpe, incrédulo, mientras HiMERU permanecía impasible— ¿Acaso hice algo mal? 

—No, en lo absoluto —respondió HiMERU con completa calma—. Amagi, eres muy dulce. Demasiado dulce. HiMERU no puede darse el lujo de ser deshonesto contigo: HiMERU nunca ha sentido algo por ti desde el principio —admitió—. La razón por la que HiMERU ha aceptado salir contigo fue obra de un impulso, no de un deseo genuino, por lo que--

—Espera —lo detuvo Rinne, elevando la mano—. Espera, ¡Espera, espera, espera! —realizó una pausa. Inhaló. Exhaló. Bajó la cabeza. Inhaló. Exhaló—. MeruMeru, ¿Realmente sientes todo lo que acabas de decir?

HiMERU arqueó las cejas.

—Amagi, ¿Crees que HiMERU está siendo irracional?

—¡No! No es--- —Rinne se frotó la nuca, nervioso—. Es que, dices que soy muy dulce. Creo que si realmente no sintieras nada por mí, no me verías de esa forma, MeruMeru, sino como el ser más molesto de la existencia. ¿N-no es así? ¡Ajá!

HiMERU tuvo ganas de reír y a la vez de expresar su lástima. Rinne estaba tan desesperado, que estaba aferrándose a cualquier mínimo ápice, lo cual también era triste. Entonces, eso solo confirmaba lo enamorado que se encontraba de HiMERU, algo que lo sorprendía bastante, para ser honesto pues, según recordaba, nunca había notado que expresara interés romántico en él; si lo hizo, estuvo dirigido hacia Shiina.

Suspiró por enésima vez.

—HiMERU no comprende cuál es tu intención, Amagi, pero puede asegurarte que es inútil.

—Por favor, MeruMeru —Rinne sostuvo sus manos con dedos trémulos—. Solo-- dame una oportunidad, ¿Si?

HiMERU bajó la vista a la unión entre ambas manos pero no ofreció respuesta, solo un silencio sepulcral hasta que se apartó y se puso de pie, pasando justo al lado de Shiina, quien cargaba las órdenes.

—¿Eh? ¿HiMERU-kun? ¿A dónde vas?

—Disculpa, Shiina —HiMERU se detuvo brevemente—. HiMERU ya se encargó de cargar el dinero en tu cuenta.

Shiina se encogió de hombros.

—Bueno, mientras me paguen... ¿Eh? ¡¿Rinne-kun?! ¡¿Qué sucedió?! ¿Por qué estás llorando? ¡GYAAAAAAH! ¡No suenes tus mocos en mi delantal!

 


 

Los siguientes días se sintieron muy irreales, extraños, como si qHiMERU no fuera realmente parte de ellos y estuviera en una realidad alterna siendo controlado por alguien más. Podía ver personas pasar, podía interactuar con otra gente, pero se encontraba tan desconectado de la realidad que todo lo hacía de forna automática; ni siquiera estaba seguro de ofrecer las respuestas correctas y, sin embargo, ahí estaba. Más a menudo de lo que imaginaba, se encontraba con la mirada perdida, viendo al techo como si fuese lo más interesante que había visto jamás, y fue entonces que decidió ir a consultar con un médico.

Tras una semana de ingesta continua, HiMERU no halló mucha diferencia. Solo se había percatado de la enorme distancia que ahora existía entre él y Rinne, distancia que ambos se habían encargado de imponer entre sí para evitar ser lastimados por el otro. HiMERU también notó que, cuando creía que nadie lo veía, Rinne lo miraba con añoranza, de la misma forma que alguien vería aquel hogar en el que fue feliz por tantos años y que fue forzado a abandonar.

El tiempo ahora parecía transcurrir más lento, y cuando HiMERU no estaba ocupado con sus actividades de idol, ahora no hacía más que dormir con las cortinas completamente corridas. La luz lo lastimaba, por eso agradecía que el invierno le proporcionara mucha mayor oscuridad. En un par de ocasiones, Arashi intentó convencerlo de abandonar la cama, en otro par de ocasiones, lo regañó por estar descuidando la piel de su rostro y no estar siguiendo las rutinas. En una ocasión, ella tomó asiento junto a él, al borde de la cama, y le hizo un par de preguntas respecto a su bienestar; tras no recibir respuestas, permaneció un rato más hasta que sus compañeros de Knights fueron a buscarla.

El día que HiMERU se levantó y se miró al espejo, notó que tenía un par de horribles ojeras que le tomó bastante tiempo intentar disimular. Pero lo que sí le costaba disimular era el pinchazo de dolor que sentía justo en el pecho al ver la expresión desganada de Rinne cuando volvían a encontrarse.

—Ah, MeruMeru. Hoy llegas tarde.

—HiMERU tuvo un inconveniente y lo lamenta.

—¿Así que era eso? —Rinne se rascó la nuca y le dio la espalda—. Al parecer, tenemos que filmar una especie de corto junto al río. Niki y Kohaku ya están ahí, pero decidí esperarte.

HiMERU asintió con la cabeza mientras Rinne y él se encaminaban juntos, pero conservando la distancia, hasta el coche en el cual irían al sitio en cuestión.

Viajaron en silencio, con HiMERU ocupando cómodamente los asientos de atrás, y siendo consciente de que Rinne solía verlo a través del retrovisor. Había algo en su pecho, una sensación que oprimía, cada vez que se percataba de la mirada de Rinne fija sobre él. Quemaba. Lo dejaba sin aire. 

Fue entonces cuando se percató de que, desde que terminaron, estaba más consciente de la realidad cuando Rinne se encontraba involucrado. Era como si Rinne fuese una especie de ancla que no solo lo mantenía conectado al mundo real, sino tampoco le permitía olvidarse a sí mismo mientras conservaba la máscara de HiMERU.

Exhaló.

—Bien, ya llegamos —anunció Rinne luego de estacionar el coche—. Desde aquí tendremos que caminar un poco. ¿Qué dices? ¿Estás con ánimos de estirar las piernas, MeruMeru~?

La estridente risa de hiena de Rinne lo sacó de sus pensamientos como un golpe, y HiMERU abandonó el coche.

Hacía frío.

La nieve crujía bajo cada paso que daban; el aliento de los dos formaban pequeñas volutas de vapor en el aire, y HiMERU agradeció haber llevado una bufanda lo suficientemente gruesa.

Rinne caminaba más rápido, por lo que la distancia entre los dos era enorme, y HiMERU sentía que, a ratos, el mundo parecía distorsionarse frente a sí.

Su pecho dolía mientras recordaba aquella noche que Rinne había girado para pedirle de la nada que saliera con él.

Su mirada se tornó borrosa.

¿Por qué ahora deseaba tanto que Rinne hiciera lo mismo? No lo quería en lo absoluto. No sentía nada por él. Jamás lo hizo. Sin embargo, cada parte de su cuerpo anhelaba volver atrás a aquellos días, a aquel momento exacto, a volver a sentir la calidez de sus dedos y volver a ver el brillo de sus ojos cuando le dijo que «Sí».

Rinne, si aceptaras salir conmigo otra vez ¿Volverías a sonreír con sinceridad?

No, no.

No debería pensar en estas cosas mientras estaba a nada de filmar un corto. Incluso ya era capaz de ver al equipo de la ES, a Shiina y a Oukawa desde la distancia y, aun así.

 

Aún así.

 

—¡Amagi!

—¿Eh?

HiMERU aceleró el paso, y pronto estaba corriendo. Entonces, se lanzó de lleno sobre Rinne, quien fue tomado por sorpresa y cayó de espaldas.

—¡GYAAA! ¡M-MeruMeru! ¡¿Q-qué sucede?!

HiMERU no respondió; solo sujetó la bufanda de Rinne con fuerza y lo besó en los labios.

Fue un beso cargado de furia consigo mismo, más que nada, pero cuando se apartó, no pudo evitar soltar un:

—¡Te amo, idiota!

Entonces fue como si todas las luces se encendieran a la vez, y la mirada de Rinne relució tal como lo hizo aquella noche. 

—¿...Meru? ¿A qué viene...?

—Lo que yo quiero decir es que odio lo siento y lo que me haces sentir, pero no puedo evitar quererte de todas formas, ¡Y estoy harto de pretender lo contrario! Así que, Amagi Rinne: ¡Vuelve conmigo de una maldita vez antes que me vuelva loco!

Rinne soltó una risotada, mitad a causa de la euforia, mitad a causa del estado en el que HiMERU se hallaba, y de forma tan repentina además. Sin embargo, una vez recuperó control de sí mismo, lo besó de forma menos agresiva.

—Espero eso responda tu pregunta, MeruMeru.

De pronto, HiMERU ya no supo si lo que quemaba era el frío o algo completamente diferente.

Quizás los dos.

Definitivamente eran los dos.

Notes:

DIOS MÍO ME ATRASÉ UN MONTÓN.

Lamento que el final sea tan apresurado, PERO SINO NO IBA A TERMINAR JAMÁS AAAAAAAAAAAA

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