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Language:
Español
Series:
Part 2 of Fictober 2023
Stats:
Published:
2023-10-07
Words:
1,385
Chapters:
1/1
Comments:
12
Kudos:
9
Bookmarks:
1
Hits:
128

18 intentos (fallidos) de asesinato.

Summary:

La CIA intenta asesinar a Clark Kent y hacer que parezca un accidente.
Spoiler: sale mal.

Fic escrito para el #fictober23.

Notes:

Fic participando en el fictober 2023

Día 7, premisa 11 del fictober 2023: You lost it. Well, we lost it. / Lo has perdido. Es decir, lo hemos perdido.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

No he fallado en un caso desde 1980, allá por la época en la que llevaba pañales y ya quería ser un Agente Especial. Mi madre me escondía galletas y yo las encontraba por toda la casa en un abrir y cerrar de ojos. ¡Con sólo cuatro años! Obviamente aquello no fue la cúspide de mi intelecto —faltaría más— pero que conste que mi madre escondía las galletas fenomenal.

En fin, que la Operación Pluma Ligera no está siendo tan pan comido como pensé. No lo entiendo. Es verdad que Clark Kent siempre encuentra la noticia, y parece estar en el punto clave en el momento clave, pero, a ver, es un granjero de pacotilla del desconocido pueblo de Smallville. Está claro que todo el trabajo de investigación que trae de cabeza a medio gobierno, la CIA y los altos cargos del Banco Central tiene que hacerlo Lois Lane, su mujer, una gran periodista. Y que desde las Altas Esferas no se enteran de nada, así que me han mandado a silenciar al periodista equivocado. Entonces ¿por qué demonios me está costando tanto acabar con él?

Hoy ha sobrevivido a un balazo. Lo juro. Es decir, contratamos al mejor francotirador de este lado del Misisipi, y resulta que la bala se estrelló contra la cafetera. El francotirador perjura que debería haberle perforado un pulmón a nuestro objetivo, pero Kent salió de la cafetería sin un puto rasguño.

No debería ser tan difícil matar a un granjero periodista de tres al cuarto, digo yo, después de haber acabado con mafiosos y millonarios sin problemas. Pero aquí estamos.

Estoy empezando a odiar mi trabajo.

 

—¡Clark! ¡Ya estoy en casa!

Ah, hogar, dulce hogar. Después de tres semanas en primera línea a Lois le apetecía un baño de dos horas y un buen estofado con cerveza. Echar un polvo y dormir hasta una nueva vida.

Pero parecía que uno de sus planes, al menos, no podría realizarse con mucha inmediatez. Clark no estaba. Negó con la cabeza mientras se desvestía de camino entre la habitación y el baño. En fin. Gajes del oficio. Estaría salvando el mundo, o escribiendo un artículo, a saber.

El agua caliente fue maravillosa. Igual había alargado el baño más de lo debido, ya que tuvo que rellenar un par de veces la bañera para que no se enfriara, pero la había dejado como nueva. Además la sincronización fue perfecta, porque Clark abrió la puerta cuando ella terminaba de ponerse el pijama.

—¿Lois? —preguntó, mientras se acercaba al dormitorio recogiendo prendas de ropa del suelo, negando con la cabeza pero sonriendo a su pesar.

—¡Por Dios, Clark! ¿Qué ha pasado? —casi gritó ella al verle entrar en la habitación. Tenía la ropa chamuscada y estaba despeinado. Se le había roto un cristal de las gafas. Parpadeó entrecerrando los ojos pero no pudo atisbar el traje de supermán debajo de los… un momento, ¿eso eran balazos?—. No me digas que han vuelto a intentar asesinarte.

Él alzó la vista al techo y se tiró de espaldas a la cama, alzando los brazos con impotencia.

—No sé qué pasa, Lois. La CIA se ha vuelto loca, en serio. Ha sido ese detective. —Bufó, fatigado—. Me acecha por las esquinas, el otro día en la panadería casi salimos ardiendo porque llegó un loco a prenderle fuego al local, hoy sólo estaba tomando café, ¡lo juro! Ni siquiera me había puesto el traje porque olvidé que lo habíamos echado a lavar. Y de repente ¡PUM! un balazo en el pulmón. La gente te dispara con una alegría estos días... Dios, si no fuese inmortal me moriría de cansancio. Me van a hacer echar de menos Smallville.

Lois frunció el ceño.

—Espera un momento. ¿Te han disparado?

Clark la miró confuso y asintió despacio. Creía que ese punto ya lo habían establecido. Y no era la primera vez que le disparaban. No entendía tal sorpresa.

—¿Te han disparado… —insistió ella— siendo Clark Kent? Es decir, todos esos intentos de asesinato de los que hablas desde hace meses eran… ¿Eran hacia Clark Kent?

Ah. Clark parapadeó dos veces. Vale, entendía su punto. Había olvidado matizar ese pequeño detalle. Lois tenía razón, efectivamente tenían un problema.

 

El imbécil de Thomas me está tocando los cojones. Si fuese tan fácil asesinar a ese tipo lo habría hecho ya hace cinco meses, joder, podía dejar de darme la vara. Pero no. Hoy, después de haber intentado asesinar a Kent en su trabajo, el Daily Planet, obviamente sin éxito, me ha reunido en su despacho hecho una furia.

« Déjame adivinarlo. Le habéis perdido », me suelta. Será que le hemos perdido, digo yo, pero claro, en los fracasos él nunca se incluye. Así yo también ascendería, ¿no? En fin, no sé si odio más a Kent o a Thomas, la verdad.

« ¡¿Pero cómo se puede perder a una persona en la azotea de un diario de cincuenta y dos plantas?! », se pone a gritar. Y yo qué coño sé, madre mía, si lo supiese no le habría perdido, digo yo. Ay Señor. ¡Qué paciencia hay que tener!

 

—Lois —dice de repente, interrumpiendo mi escritura mientras se coloca las gafas en su sitio con ese movimiento mecánico que ya interiorizó hace años—. Creo que acabo de entenderlo.

Alzo las cejas, alentándole a continuar.

Él señala la pantalla, nos señala a nosotros, me mira con esos ojos azules que me derriten cada vez que los veo, no importa cuántos años hayan pasado.

—Es por esto. Por el diario. Los artículos. Esas pistas que tienes sobre los fondos del estado, sobre la CIA y el desvío de capitales. Los asesinatos. Estamos cerca de algo muy gordo y no quieren que salga a la luz.

Miro las palabras sobre mi pantalla y de repente me doy cuenta de que debe tener razón. Joder. Intentan asesinar a Clark, no a Supermán. Tiene todo el jodido sentido del mundo, ¿cómo no lo vi antes?

—Pues tenemos un problema, Smallville —le digo—. Porque eso me pone a mí también en el punto de mira.

Él sonríe y hace un gesto despectivo con la mano, como si no le pareciese tan grave.

—Buah, ¿qué es la CIA contra Lois Lane? —me anima—. Los tienes controlados. Simplemente, abre bien los ojos, por si acaso. Yo haré lo mismo. Acabarán por cansarse. No podrán con nosotros.

Y me tira un beso.

Joder, es tan asquerosamente tierno que me lo tiraría aquí mismo. En la mesa, entre los ordenadores. No sé. En lugar de eso, le saco la lengua y sigo escribiendo. Esta noticia ha demostrado ser más importante de lo que pensábamos, y pienso sobrevivir a todos los intentos de asesinato que hagan falta para sacar a la luz toda esta basura. Lois Lane no se rinde tan fácilmente. Se lo demostraré a la CIA o a quien haga falta. Además, Clark Kent está de mi parte. Habéis encontrado un hueso duro de roer, amigos. Están jodidos, auguro mentalmente, con satisfacción; bien jodidos, aunque aún no lo sepan.

 

Hoy, después de que Kent sobreviviese no tan inesperadamente a un accidente de avión y toda una trama de corrupción y estafas saliese a la luz en el periódico de la tarde, he releído esta agenda. Estaba nostálgico, supongo. La verdad, es un documento invaluable sobre mi estrepitoso fracaso de la caza de Clark Kent, igual debería enviarla al periódico. Que lo publique Lane o quien quiera, como apéndice a toda la mierda que saldrá publicada en estos días, a mí ya me da igual. He intentado acabar con él sin éxito 18 veces. Él ha ganado. Voy a retirarme. Hace días que presenté mi carta de dimisión por correo electrónico. Mañana no me presentaré en la oficina. Uno tiene que saber dónde está el límite.

Y en mi opinión, el límite está claramente en el fracaso 18 y la seria amenaza de acabar con mis huesos en la cárcel por extorsión, asesinato de testigos, manipulación de pruebas y un sinfín más de mierdas con las que cargo desde hace años. Mira, ya está bien. Que la CIA le encargue este trabajo de mierda a algún otro pringado con mala suerte, que yo me largo a las Bahamas. Está claro, no me pillarán dos veces. Es decir, no me pillarán 19 veces. ¡Vamos hombre! ¡Faltaría más!

FIN

Notes:

La idea de este fic la vi en este tuit (la CIA intenta asesinar a Clark Kent y hacer que parezca un accidente. No porque sepan que es superman, sino porque es un muy buen periodista. Es una comedia porque los asesinos de la CIA no pueden entender cómo es posible que sus intentos siempre fracasen. ) hace como ochomil años porque me la pasó Nes, cuando estaba a tope con Smallville. Y pensé que sería diver hacer algo cómico al respecto. Pero luego dejé de escribir y me olvidé del tema hasta ahora. En fin, terminé de escribir esto ayer a las 12 de la noche y el humor no se me da bien, menos aún con sueño, pero la idea del fictober es que no puedo arrepentirme de lo que he escrito ni repasar 18 (ni 19 xD) veces cada frase, porque si no no habría manera de terminarlo, así que no voy a entrar a valorar si he conseguido que sea cómico o no (no xD). Pero al menos espero que haya sido entretenido.
¡Gracias por leer!

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