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don't call me kid, don't call me baby

Summary:

Siendo Shishido, a veces era demasiado complicado seguir adelante con sus heridas.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Siendo Shishido, a veces era demasiado complicado seguir adelante con sus heridas.

 

Pesaban sobre su cuerpo como una pesa de miles de toneladas y sanarlas era imposible, ya podía estar curándolas todas las noches que a la mañana siguiente volverían a sangrar y tendría que coserlas con lo primero que tuviera a mano.

 

Había pasado toda su vida arriesgándola, en combates a muerte y sufriendo bajo el yugo de hombres más poderosos que él que le controlaban y usaban a su antojo, tratando a Shishido como si solo fuera una parte mínima y desechable de su imperio en cuyo trono erigían cadáveres para sujetarlo. La mayoría de sus años se sintió miserable, triste y desolado y anclándose a un clavo ardiendo totalmente desesperado y sujetándose a la idea de seguir adelante guiado por la supervivencia. Había tantas cosas que odiaba de su vida que no tenía ni idea de lo que era el cariño genuino o una preocupación desinteresada.

 

 

Tsuruno sabe todo esto, aunque haya cosas que se le escapen. Ha visto el destino que los hombres de Nishitani III sufren y le revuelve el estómago cada vez que piensa en ello. A veces se siente agradable, en cierta manera, haber podido salvar a Shishido antes de que sufriera un destino peor a lo que ya le había estado pasando factura, pero también se arrepentía de no haberlo hecho antes.

 

Las heridas que hay sobre la piel y la mente de Shishido queman cuando Tsuruno trata de acercarse a ellas. No hay salvación para el que no quiere ser salvado.

 

¿Cómo convences a una persona de que deseas lo mejor para ella si ni siquiera lo quiere para sí misma? La angustia y la melancolía recorrían el cuerpo de Tsuruno cuando observaba a Shishido y pensaba en su pasado. Creía que darle un nuevo nombre para hacerle escapar de lo que había vivido desde crío (Tsuruno lo conocía, pero nunca preguntaba) y aceptarla en su familia le ayudaría, pero Shishido opinaba completamente distinto dentro de su fracturada mente, tan distante de todo lo que no incluyera poder y miedo.

 

 

Y Tsuruno a veces no parece ser el capitán más atento. Codeándose con los altos rangos y atento a lo que asola a la Alianza Omi así como al ámbito yakuza en general, casi parece que no tiene tiempo para expresar todo esto. Pero a su manera lo hace: cuando Shishido se embarca en una pelea de forma peligrosa por no haber conocido nunca los límites Tsuruno usa un tono de voz casi que estricto con él y le dice que no sea impulsivo, o cuando los dos deben de hablar con Nishitani III y al salir de su oficina, encontrándose lo suficientemente lejos de él, Tsuruno deja escapar comentarios que parecen más superficiales de lo que realmente son en los que critica la actitud del patriarca. Incluso, a veces, le llama cuando hay una reunión en el Cabaret Grand o simplemente salen para divertirse, incluso si esto es menos usual.

Todo esto lo hace pensando en Shishido y para que sienta que tiende la mano en su hombro de una manera que nunca nadie lo ha hecho en él, pero lo cierto es que Shishido lo odia.

 

Y cada vez que hace el amago de aquello, solo quiere quemar su mano para que deje de tratar de reposar en su hombro, alimentando el fuego con el que ya existe en sus heridas. Estando solo toda su vida, no es el hombre que pensaría que su vida va a cambiar de la noche a la mañana. Sabe que hay cosas que le gustan, como despertarse sintiéndose poderoso y haciendo caer a las personas de la misma forma en lo que lo han intentado con él tantas veces, pero no tiene una manera sana de tratar con aquellas que odia y solo lo toma como algo que es necesario para disfrutar de lo que ama; así es casi insultante pensar que alguien de verdad quiere ayudarlo. Y quién lo diría, que después de tanto maltrato, podría acostumbrarse a algo así.

 

Llegado a este punto, Shishido ve las heridas sobre su piel como un camino. Ya que no las puedes deshacer de él ni dejar que otra persona le ayude a sanarlas (porque primero hay que echar alcohol, y es demasiado sensible al ardor que le produce), no le queda más opción que transformarlas como si fueran parte de su propio cuerpo.

 

 

Quizá Tsuruno busque ayudar a Shishido y ofrecerle un gesto genuino, de lo que el otro hombre ni siquiera debe de saber qué significa exactamente, pero Shishido ya está demasiado perdido, anclado en su miseria, su pasado y todo lo que le ha enseñado antes de que Tsuruno estuviera a su lado, y lo último que busca es un soplo de aire cálido de cariño que primero debería de pasar por sus cicatrices, y aún así la vida le ha preparado para todo, menos para eso.