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Cheong Myeong alzó los puños sobre su cabeza, su rostro insatisfecho por la sensación de injusticia pero sin poder abrir la boca para refutar.
No podía encontrar las palabras adecuadas para defender su caso, no cuando él mismo no podía encontrarse convencido con sus propias circunstancias. Esto tenía que ser un engaño de algún tipo. Sin embargo, su sahyeong no estaría dispuesto a escucharlo mientras se encontraba tan furioso.
Finalmente, Cheong Mun se sentó frente a él, acunando al bebé frente a su pecho.
—Sajae, ¿quieres explicarme cómo fue que sucedió eso?
Cheong Myeong frunció el ceño cuando se dirigieron a él por su relación en vez de su nombre.
Cheong Mun debía de estar realmente enojado.
—No es como si lo estuviera intentando ocultar —replicó Cheong Myeong de inmediato—. Pero no recuerdo lo que pasó esa noche. Después de beber, las cosas se pusieron borrosas... ¿Podría haber pasado algo?
La historia sonaba débil en sus propios oídos.
De hecho, la narración había cambiado varias veces desde la primera vez.
Al principio juró de arriba a abajo que podía recordar todo lo que había sucedido, no había manera de encontrar un bebé, puesto que incluso borracho habría escuchado a alguien colarse en su habitación.
—Cuando me desperté, ya no había nadie ahí, ni rastros de su presencia.
Después comenzó a preguntarse a sí mismo si eso era verdad. La prueba de que algo así no sólo podía sino que debía de ser posible fue el bebé. ¿Se suponía que iba a aparecer de la nada si nadie lo puso ahí? De hecho, fue el llanto lo que terminó despertando a Cheong Myeong.
—Entonces hubo alguien ahí —señaló Cheong Mun.
—No es como si pudiera decir quién fue...
—¿Ni siquiera recuerdas eso?
—Estaba ebrio, ¡no puedo estar siempre atento!
Una vez que Cheong Mun comenzó a interrogarlo sobre lo que sucedió esa noche, Cheong Myeong tampoco podía estar tan seguro. Sintió que fue un día como cualquier otro. Comió en la posada, bebió al contenido de su corazón y después se fue a dormir en la habitación que alquiló.
Eso fue lo que pensó.
Algunas personas le hablaron, recordó más tarde, entre los clientes que estaban ansiosos por congraciarse con el Santo de la Espada Flor de Ciruelo y los empleados de la posada que intentaban vaciar sus bolsillos.
—¿Quizás fue alguien en la posada, o algún cliente? —adivinó Cheong Myeong.
Cheong Mun tuvo suficiente. Levantó una mano para callarlo, suspirando con fuerza.
—Está bien, no sabemos quién es la madre —dijo Cheong Mun—. Así que tendrás que asumir la responsabilidad total del bebé.
Cheong Myeong se sorprendió.
—¿Qué? No puede ser, sahyeong, ¿cómo voy a cuidar a un bebé? ¡No es cómo si lo hubiera dado a luz yo!
Cheong Mun se puso de pie, furioso.
—¡T-tú, bastardo sin consciencia! —Cheong Mun tomó una respiración temblorosa—. ¿¡Cómo puedes decir esas cosas después de lo que has hecho!? Te estrangularía con mis propias manos si pudiera, ¡si no fuera a dejar a un bebé huérfano en el proceso!
—No, no, ¡esto es injusto! Sahyeong, ¿por qué harías que yo lo cuidara? Simplemente puede ser aceptado entre los nuevos discipulos como cualquier niño, ¡o podrías cuidarlo tú mismo!
—¡No te atrevas a delegar la responsabilidad en otros, gamberro! Vas a cuidarlo, criarlo y ser un buen padre para el bebé, ¡o realmente te echaré de la Secta!
Cheong Myeong se congeló en su lugar, mirando fijamente a Cheong Mun sin parpadear. Rápidamente cambió su tono, bajando la voz a un susurro trémulo.
—Pero Sahyeong, él no...
—Sin peros —los interrumpió Cheong Mun—. Cheong Myeong... Realmente estoy decepcionado de ti. Sabía que eras irresponsable, pero nunca pensé que había fallado al criarte hasta tal punto...
Cheong Myeong tembló, bajando la cabeza para que su mirada se encontrara con las tablas en el suelo. Antes de que pudiera pensar en algo más que decir, el bebé dejó escapar un chillido agudo, sollozando miserablemente. Cheong Mun se apresuró a verificar la causa.
El llanto continúo durante largos minutos, mientras el Líder de la Secta intentaba calmar al bebé balanceandolo, dándole palmaditas en la espalda e incluso hablándole en voz baja con el mismo tono tranquilizador que usaba con Cheong Myeong cuando era un niño.
Con una expresión desconcertada, Cheong Mun se acercó a Cheong Myeong, tendiendole el bebé como si esperara que lo tomara en brazos. Cheong Myeong no se atrevió a objetar, sujetándolo por debajo de las axilas para alzarlo a la altura de sus ojos, buscando el motivo del llanto. Cuando sus ojos se encontraron, el bebé se detuvo, mirándolo con los ojos abiertos incluso mientras hipaba.
—Parece ser cierto que un niño puede reconocer instintivamente a su padre —comentó Cheong Mun.
Cheong Myeong estuvo a punto de llorar lágrimas de sangre.
¿Qué padre?
El padre de este niño debía de ser algún gamberro al azar, pero alguien decidió dejarlo caer junto a Cheong Myeong, ¡y ahora se había convertido en su responsabilidad!
Ni siquiera se parecían un poco, ¡de verdad!
Donde los ojos de Cheong Myeong eran oscuros, los de este niños eran claros y brillantes como un arroyo. En lugar del cabello marrón oscuro, los rizos oscuros habían comenzado a crecer sobre su cabeza. Incluso las facciones infantiles eran totalmente opuestas a las de Cheong Myeong.
¿Qué parte de él podría este niño reconocer como un padre?
Cheong Mun le dirige una mirada de advertencia cuando el bebé comienza a retorcerse, quejándose en voz baja mientras estira sus manos hacia él. Los hombros de Cheong Myeong se desploman, aceptando en silencio su sentencia como un hombre a punto de ser ejecutado. Resignado, acuna al bebé en su pecho para mercerlo mientras intenta decir palabras tranquilizadoras como había hecho antes su sahyeong.
Cheong Mun pareció satisfecho con su comportamiento, asintiendo para sí mismo. Cuando Cheong Jin entró a la habitación, dejó caer una serie de artículos para el cuidado de un bebé, así como varios manuales de cuidado infantil. Cheong Myeong se resignó a una tarde de conferencias antes de ser enviado a su pabellón con un nuevo residente.
Cheong Myeong intenta dejar al bebé somnoliento en la cuna que tuvo que arrastrar desde los almacenes de la Secta hasta su habitación. Cuando sus brazos lo dejaron ir, el bebé se removió hasta abrir los ojos, desconcertado por la pérdida de calor.
Inmediatamente comienzó a quejarse como un cachorro herido. El sonido asustó a Cheong Myeong, quién se acerca para verificar el estado del niño. Hizo una revisión completa tal y como se le había enseñado en la muy larga conferencia de esta tarde sin resultados. Pronto se rindió, levantandolo en brazos para llevarlo a la enfermería, sólo para encontrar que el llanto se había detenido.
Cheong Myeong palmeó débilmente la espalda con su mano, nuevamente confundido. Pero si todo estaba bien ahora, supuso que no había razón para ir a la enfermería. Se suponía que los bebés lloran mucho, se recordó a sí mismo.
Bostezando, Cheong Myeong dejó caer suavemente al bebé sobre la colcha, decidiendo volver a intentar dejarlo dormir una vez que se encontró soñoliento. Cheong Myeong cierró los ojos, dejando escapar un suspiro lleno de pesar. No tenía ni idea de cómo había acabado en esta situación. Si tuviera que pensar en una razón, entonces probablemente...
El bebé volvió a llorar.
Había pasado menos de una varita de incienso antes de que el bebé se hubiera despertado, lloriqueando en voz baja hasta que se dió cuenta de que Cheong Myeong no se estaba acercando, momento en el que lloró con fuerza.
"Aigoo, ¿qué dem—, eh, qué quieres de mí?"
Cheong Myeong intentó alimentarlo una vez más en vano. Después de un momento de pánico, la emoción se convirtió en frustración y finalmente resignación. El bebé duermió en sus brazos toda la noche, con Cheong Myeong mirando a la pared hasta que el sol se levantó como si le hubieran arrebatado el alma.
'¿Cuánto tiempo tengo que hacer esto?'
No se atrevió a volver a quejarse frente a su sahyeong, no después de que amenazara con echarlo, por alguna razón isondable para Cheong Myeong.
Prefería no dormir esta noche o mañana, siendo esclavo de un niño que no había vivido ni una vigésima parte de su propia vida...
¡No!
¡Esto fue inaceptable!
Estaba claro que a Cheong Mun se le había metido la idea de que este era el hijo de Cheong Myeong, a pesar de que ni siquiera sabía cómo se conseguían los bebés ni se había involucrado con una pareja romántica en su larga vida.
Entonces Cheong Myeong se decidió a buscar a los padres del mocoso.
Si los propio padres venían a reclamar a su hijo, incluso su sahyeong no podría discutir.
Era el plan perfecto.
Cheong Mun estuvo a punto de tener un ataque al corazón cuando vio que Cheong Myeong había desaparecido a la mañana siguiente, incluído el bebé.
¡Sólo les había quitado los ojos de encima un día!
"¿Alguien más estuvo en el segundo piso ese día?"
"Santo de la espada, incluso si pregunta eso, nadie quería rentar una habitación en el mismo piso una vez que se enteraron de su presencia..." El posadero se secó el sudor de la frente, dándole una mirada de reojo al bebé dentro de la túnica de Cheong Myeong. "Sin embargo, había una nota en su habitación."
"¿Una nota...? No había ninguna nota, ¿apareció después de que me fui?"
El pánico por encontrar a un niño extraño en su habitación había nublado su juicio, por lo que era plausible que hubiera dejado pasar una pequeña nota adjunta u otro rastro similar.
"La hemos guardado por aquí. Ahora mismo se la traigo."
Un momento después, el posadero regresó con una hoja doblada por la mitad, escondiendo la letra irregular característica de Cheong Myeong y su propia firma.
"Para mí querido yo más joven", leyó Cheong Myeong en un murmullo. "Ahora que las cosas han llegado a un punto de no retorno, dejaré al único niño que pudo llegar tan lejos a tu cuidado, con la esperanza de que cambien el futuro y todos puedan vivir."
Hizo una pausa.
¿A mi yo más joven, decía?
¿El futuro?
Con manos temblorosas, Cheong Myeong leyó el resto de la nota, temiendo que el niño realmente fuera suyo.
"Este pollito es terco y un poco tonto, pero también es muy divertido. No te arrepentirás. Y no permitas que otros le pongan las manos encima; cortalos por la mitad si es necesario."
Bueno, eso realmente sonaba como Cheong Myeong. Después de ese párrafo, se adjuntaron algunas mentiras de las que sólo Cheong Myeong sabía la verdad sin adulterar, lo que finalmente lo dejó convencido. Este niño no sólo era suyo, sino que había sido enviado desde el futuro para protegerlo.
Sin embargo, ¿por qué no había información sobre cómo prevenir dicho futuro? Cheong Myeong estaba frustrado con las terribles habilidades de comunicación de su yo mayor. Después de haber llegado tan lejos, por lo menos debería de haber añadido algunas soluciones y no sólo más problemas.
"Posdata. Su nombre es Baek Cheon, de nacimiento Dongryong..."
Cheong Myeong ni siquiera se rió.
En sus manos estaba un niño que era su completa responsabilidad.
Al menos tenía una nota para probar que no se había escapado a algún lugar para tener un hijo ilegítimo, pensó sombríamente. Si no podía devolver al niño, al menos haría que su sahyeong pagara por no haberle creído desde un principio.
