Chapter Text
Stiles está conduciendo.
Stiles está conduciendo.
Stiles está conduciendo como si los perros del infierno lo estuvieran persiguiendo, porque, bueno, básicamente lo están haciendo.
Stiles está conduciendo como un idiota, y lo sabe, pero se suponía que recogería a Scott hace veinte minutos.
Si cuando dices 'perros del infierno' te refieres a Peter Hale. Quizás eso sea demasiado generoso. Quizás Peter no aprecie ese tipo de respeto.
Si llega más tarde, va a tener que devolver su tarjeta de mejor amigo. Scott va a poner su cara de decepcionado pero no sorprendido. Será la cereza en la torta de lo horrible que ha sido este año.
Esto es todo culpa de Derek. No se debería necesitar a un genio para darse cuenta de que tu tío zombi que mató a tu hermana no es el tipo de persona con el que debes juntarte. ¿En serio, Derek?
Esto es todo culpa de Papá. Si no hubiera decidido que ahora era el momento de la charla sobre seguridad en el bosque, Stiles hubiera salido a tiempo, y ahora no estaría acelerando. ¿En serio, Papá?
Claro que ahora Derek está muerto. No tiene sentido enfadarse con un muerto. Mierda, Derek está muerto.
Claro que Papá ha encontrado como tres cadáveres en el bosque este mes. Es entendible que esté preocupado. Esos son bastantes cuerpos, así de repente.
Está comenzando a pensar que se ha escapado con éxito cuando Peter se para frente al auto de la nada.
Stiles le da de lleno a los frenos, pero sabe que está perdido. Se palmea el corazón y activa la runa que tiene en el colgante, sin probar ni testear, solo de uso en una situación extrema. No tiene idea de qué sucederá; este es un plan tan de Derek. Pero ahora está definitivamente en una situación extrema, porque Peter está sonriendo y acercándose al auto.
Está comenzando a pensar que no llegará más de media hora tarde cuando un venado corre frente al auto de la nada. Derrapa para esquivarlo y le da de lleno a los frenos, pero entonces ve el árbol y sabe que está perdido. Tiene un pequeño segundo para darse cuenta que va a morir. Y eso va a matar a Papá.
El auto choca.
El auto choca.
* * *
Y todo se vuelve negro.
* * *
Stiles despierta en el hospital, y sabe que todo está mal incluso antes de abrir los ojos. No puede sentir a nadie cerca, y es aterrorizante. No puede recordar la última vez que ha estado solo con tanto dolor. Debería haber un hombre lobo a cada lado suyo haciendo esa genialidad de quitarle el dolor—conoce sus derechos.
Pero solo está Papá, dormido en una silla junto a la cama. Y hey, no es que Papá no sea genial, porque lo es totalmente, pero no es bueno con las habilidades mágicas de morfina. Stiles está bastante confundido por un segundo y luego todo le llega. Rápidamente decide que le gustaba más la confusión.
Claro que está solo. Derek está muerto, Peter se desbocó, Scott está con suerte a mitad de camino a Argentina ahora—nadie sabe dónde está Stiles. Se supone que debe encontrarse con Scott y los betas (sobrevivientes) en un par de días.
...Y de hecho, también Papá. ¿Por qué está Papá aquí? ¿Y por qué Stiles no puede sentirlo?
Mira a su alrededor en busca de su mochila. Está en el suelo junto a él; será complicado alcanzarla. Además tendrá que moverse con la intravenosa, qué asco. Sin importar cuántas veces le haya pasado esto, nunca se vuelve menos raro que esa cosa esté dentro de su vena, en serio, dentro de su sistema circulatorio, eso es simplemente asqueroso. Por otro lado, solo tiene cinco cables conectándolo con el monitor cardíaco, así que a pesar de todo el dolor que siente como puñaladas en el pecho, aparentemente no creen que esté en peligro de un paro cardíaco. (Si lo creyeran, habría doce cables; odia saberlo). Se las arregla alrededor de la intravenosa y los cables y se inclina. No muere. Excelente.
Saca su teléfono de su mochila, y el día de nuevo se pone raro, porque este es su teléfono viejo. O sea, ha tenido dos teléfonos después de ese. Intranquilo, lo enciende y mira sus contactos. El número de Scott es de su teléfono viejo. El de Danny es para un número que Stiles no reconoce. Derek ni siquiera está entre sus contactos. Y, nombrando alfabéticamente, tampoco lo están Allison, Boyd, Cora, Erica, Isaac, Jackson, Lydia, todas las del grupo del Jungle... pero sí hay algunos nombres que no reconoce, o que apenas reconoce vagamente.
Se fija en las fotos y le atemoriza encontrar que no recuerda haber sacado ninguna de ellas. Hay extraños en la mayoría. Estas fotos no reflejan de ningún modo la vida que recuerda haber vivido.
Además, sus cicatrices se han ido. Todas, y hasta este punto, se las ha arreglado para quedar seriamente cicatrizado. Las de sus manos son las que más... ¿extraña? ¿Es extraña la palabra correcta? Le asusta más que no estén esas, de todos modos, porque esas dolieron como la mierda. Se las ganó, las que le dieron los alfas. También, extrañamente, traían lindos recuerdos, más que nada porque habían hecho que Derek se volviera loco improductivamente por la seguridad de Stiles por tres días. Además, se veían algo geniales una vez que habían sanado. Corrían con sus tendones con líneas lindas y casi quirúrgicamente derechas. Le habían hecho sentir como Wolverine e intimidante. Pero ahora se han ido.
Su tatuaje debe haberse ido también. Eso explicaría por qué se siente tan solo, aunque Papá esté sentado junto a él.
Bien, así que, ese colgante. Ahora sería un buen momento para averiguar qué hace exactamente, porque parece que Stiles está en una situación seria. O se volvió completamente loco, lo que es una posibilidad también. La buena noticia es que puede ver el colgante en su mochila, así que al menos no lo alucinó todo, ¿verdad?
Llama a Scott, porque esas son las reglas. Si dudas, llama a Scott. Incluso si Scott no contesta, es inversamente calmante. Scott olvidadizo: una constante universal.
Pero Scott sí atiende esta vez, sonando confundido, joven, y tres-cuartas-partes dormido.
“¿Stiles? ¿Qué hora es– ¿Qué estás –Ay Dios, me estás llamando del hospital? ¡Estás despierto!”
“Sip, estoy despierto.”
“¡Eso es genial! Estaré... puedo estar ahí en–”
“¿Oye, Scott?”
“Sí, voy para allá, solo tengo que encontrar los zapatos. Tengo el auto porque Mamá todavía–”
“¡Scott!”
“Eh, ¿sí?”
“¿Los hombres lobo todavía existen, verdad?”
“¿...hombres lobo?”
“No me hagas esto, hermano. No lo digas así.”
“Stiles, ¿qué mierda? ¿Qué quieres decir con existen?”
“Quiero decir, ¿existen? ¿Conocemos a alguno? ¿Tú eres uno? ¡Esas cosas!”
“Prometieron que no tendrías ningún daño cerebral, mi Dios.”
“¿Crees que tengo daño cerebral porque eres un hombre lobo o porque no lo eres?”
“Por Di–”
“¡Scott!”
“¡Porque los hombres lobo no existen, Stiles! ¡Jesús!”
Oh, mierda.
“Nos vemos luego, Scott,” dice distraídamente, y cuelga ante el sonido de Scott entrando en pánico.
Una situación verdaderamente seria. O si no, está verdaderamente loco. No está seguro de cuál opción preferiría. Y no le da mucho tiempo para pensarlo, porque la enfermera nocturna elige este momento para enterarse de que está despierto, e invaden la habitación, despierta a Papá, toquetea y empuja y medica a Stiles, es un baile.
“Hola, hijo,” dice Papá una vez que la enfermera se retira, satisfecha de que Stiles todavía tiene cabeza, no va a morir pronto, y puede esperar con seguridad hasta la mañana para ver a un doctor. “¿Cómo te sientes?”
“Sorprendentemente no terrible,” más o menos considerando el estado de su salud mental. “Oye. Um. ¿Qué pasó?” la amnesia post-trauma no es particularmente preocupante o inusual. Puede usarla como quiere, y no debería preocuparle a Papá más que el simple hecho de que está en el hospital.
Porque, a juzgar por Scott, esta versión de Papá no puede estar acostumbrado a que hospitalicen a Stiles.
“Estuviste en un accidente automovilístico.” Papá tiene esa expresión sombría de estoy bien, mierda. “Un venado se cruzó en el camino.”
¿A que un venado, eh? Okay, eso es hilarante. ¿Por qué hay tantos venados suicidas? En serio, ¿cómo es que la especie no está extinta?
“¿Están seguros de que era un venado?”
“Sí, todavía estaba ahí. Muerto. Porque lograste darle al venado y a un árbol, Stiles.”
“Ah.” ¿Es que Peter persiguió al venado hasta la escena del crimen? ¿Es esa una pregunta relevante? ¿Siquiera existe Peter en este universo?
“Cuando te advertí de los ataques de animales, este no era el tipo de ataque que tenía en mente,” dice Papá. Su sentido del humor salió de su escondite. Stiles no se debe ver tan mal, entonces.
Y, eh. ¿Ataques de animales?
“¿Qué tipo de ataques sí tenías en mente?”
“Oh, lo usual. Mordidas, garrazos. No creí que tuviéramos que temerles a los venados.”
Oh, mierda.
“Los venados son criaturas crueles,” dice Stiles alegremente, intentando mantener interno su pánico. “Esas astas no son un juego.”
“Ahora lo sabemos,” dice Papá, sonriendo con alivio. No con terror a medio esconder, no con incertidumbre. Aparentemente el Stiles de este universo no es el tipo de hijo de puta que le miente a su padre todo el tiempo. Pero la sonrisa de su padre se desvanece, al pasar sus ojos por las máquinas y porquerías a las que Stiles está conectado. “Me asustaste, hijo,” suspira, cogiendo el brazo de Stiles, asegurándose de que es real. “Tu corazón se detuvo por treinta segundos. Nunca me hagas eso de nuevo.”
“No lo pretendo hacer,” contesta Stiles. La voz le flaquea, pero no por la razón que Papá cree.
¿Este Stiles? Este Stiles murió. Este Stiles murió, y a diferencia del Stiles Prime, no tuvo una ruta de escape colgándole del cuello. Así que Stiles, ¿qué? ¿Le robó su cuerpo? Y... ¿lo reseteó? ¿Cómo funciona todo esto?
Ese colgante: ahora es oficialmente aterrorizante. Pero al menos parece que él mismo no mató a ningún Stiles ni echó a ningún Stiles de su respectivo cuerpo, así que... eso es algo. Por el otro lado, siente como un aura de Peter Hale sobre su vida ahora mismo. Hablando del rey de Roma.
“Oye, me golpeé la cabeza bastante fuerte, ¿cierto?” se da cuenta de que sí. Duele como la mierda. “Así que... ¿puede ser tiempo de preguntas al azar? ¿Extravagancia de preguntas inducidas por la herida en la cabeza? ¡Diversión para toda la familia!”
Papá ríe sin quererlo, haciendo un gesto de permiso fatalista.
“¡Genial! Okay: la familia Hale. Dame un resumen de la familia, incluso cosas que pienses que ya sé. Ya.”
“Tengo que admitirlo, Stiles,” masculla Papá, “cuando dices al azar, en serio es al azar. Pero... de acuerdo, supongo. Espero que no te decepcione; no los conozco tanto.”
Stiles nota ese los. Si hubiera algún hombre lobo en la habitación, el repentino salto en su ritmo cardíaco le extrañaría.
“Kevin Hale es un bombero, y está casado con Talia Hale, que trabaja de contadora pública. El hermano de Kevin, Peter, y su esposa Felicia, viven en esa casa grande con ellos. Creo que ambos son profesores en la facultad. Luego están los hijos de Kevin y Talia: Philip, Laura, Derek, y las gemelas, Rachel y Cora, y sé que las conoces, porque están en tu clase. Son hostiles, por lo que escuché. Creo que la madre de Talia vive con ellos a medio tiempo también. No tengo idea cómo todos los suegros y cuñados pueden vivir tanto tiempo juntos sin que corra sangre. Es impresionante; siempre hemos estado impresionados. Eso es todo. ¿Pasé?”
“Eres genial, Papá,” contesta Stiles, algo mareado.
Así que es definitivamente un universo alterno. Lo que significa que la runa es prácticamente inútil porque el punto de que Stiles sobreviviera era para mantener vivos a Papá y a Scott. Si está vivo solo en un universo alterno cualquiera, ¿qué gracia tiene eso? Es como si estuviera muerto.
“¿Hijo?” pregunta Papá, frunciendo el ceño. “¿Estás bien?”
Aunque esta versión de Papá... Si Stiles no estuviera aquí, estaría llorando sobre un cadáver ahora mismo. Si Stiles está viviendo una mentira, es una inocente. Intentará volver a su propio mundo, pero mientras tanto, este es el mundo que tiene. Y estas personas tienen “ataques de animales” que no saben cómo lidiar. Stiles puede ayudarlos. Solo necesitará mentirle a todos sobre todo.
Y, oye, ya tiene bastante práctica con eso.
“Sí,” dice. “Sí, Papá, estoy bien. Solo algo mareado. ¿Qué tipo de drogas me dieron?”
Papá sonríe ligeramente.
“Bastantes. Como que perdí la cuenta, para decirte la verdad.”
“Ah, sí,” probablemente unas aspirinas fuertes, diluyentes de sangre, quizás antibióticos, pero a juzgar por los problemas crecientes en su concentración, sin nada de Adderall. ¿Existe siquiera el Adderall de intravenosa? No tiene idea. ¿Cómo es que no lo sabe? “Ah, y Scott dijo que vendría.”
“Qué, ¿ahora?”
“No hay tiempo como el presente.”
“Es la una de la mañana, Stiles.”
“Oh,” eso explica bastantes cosas sobre la llamada telefónica. “Él no dijo nada de eso. Y este cuarto no tiene ventanas. ¡Podían ser como las diez!”
“Las diez también sobrepasa el tiempo de visitas.”
“Y tú estás aquí. Además, Scott tiene contactos.”
Scott, con su tiempo perfecto de siempre, toma este momento para abalanzarse por la puerta, tropezarse con sus pies, y caer de cara al piso a los pies de la cama de Stiles.
“Mi héroe,” suspira Stiles. “Oye, tal vez deberíamos llamar a una enfermera. Quizás te quieran internar a ti también.”
Scott logra ponerse de pie y mira feo a Stiles desde el otro borde de la cama. Papá ríe.
Stiles puede hacer esto. Sí, puede seguir la corriente. Sí puede.
No es como si tuviera muchas otras opciones.
* * *
“Yo creo que somos testigos del fin de una era,” dice Peter. “Nuestro imperio se ha vuelto gordo y vago, decadente, perfecto para ser desterrado. Somos el imperio sasánida justo antes de ser conquistado por los musulmanes. Los romanos invadidos por bárbaros alemanes. Los británicos luego de la Segunda Guerra Mundial.”
“Peter,” suspira Mamá, sufrida. “Eso no ayuda.”
“Están haciéndolo peor de lo que es,” insiste Papá, y Derek está de acuerdo con él. Pero silenciosamente, porque en verdad no quiere formar parte de esto. “Hemos tenido algunos omegas más que lo usual. ¿Y qué? Los ahuyentaremos o mataremos, lo mismo de siempre.”
“Papá,” Laura arrastra las palabras. “Hemos tenido cinco veces más omegas que lo usual. Y todos han sido omegas locos y sanguinarios. Eso no es normal. Está pasando algo más grande, definitivamente.”
“Decadencia, enfermedad,” murmura Peter. “Muerte inevitable.”
Todos lo ignoran.
“Podría ser parte de un ciclo,” sugiere tía Felicia. “Eso sería bastante fácil de investigar. O podría ser causado por algo en específico, ¿pero qué?”
“¿Cuándo comenzó?” pregunta abuela Thea.
“El año pasado,” dice Mamá. “Los omegas comenzaron a llegar en números inusualmente altos. Y se han estado poniendo más salvajes.”
“Siempre he querido lidiar con varias manadas llenas de omegas locos,” declara Philip, negándose a levantar la vista de su libro. “La próxima vendrán pixies. Odio a las pixies.”
“Felicia, ¿investigarás esto?” pregunta Mamá, y tía Felicia asiente. “Si no... tendremos que esperar y ver qué pasa.”
“El ocaso,” susurra Peter alegremente. “Y la caída.”
Papá se inclina hacia adelante y lo golpea en el costado.
* * *
La casa Hale es hermosa. Stiles no recuerda eso. No está seguro si alguna vez lo supo. Todo lo que recuerda de los Hale es que eran más grandes, que eran anormalmente guapos como una familia, y que todos estudiaron en casa hasta que fueron a la secundaria.
Y luego que todos murieron excepto Derek y Laura, y el hecho de que Stiles sabe cómo se siente significa que intentó no pensar en ellos nunca luego de eso.
Pero ahora... Todas las luces están encendidas y hay gente moviéndose tras las ventanas. Hay algo de pintura fresca blanca en el sócalo y pequeñas huellas de manos azules cubriendo la pared junto a una pequeña huerta de vegetales. Huele a salsa de pasta y ajo y pan horneándose, y Stiles puede oír niños riéndose.
La casa Hale es lo más alejado de algo pavoroso. En realidad, es una casa ideal para mostrar todo lo que es sano y bueno en el mundo, y hace que Stiles quiera volver en el tiempo y eviscerar a Kate Argent con sus propias manos. Porque Peter no aprovechó esa oportunidad al máximo.
Pero no puede hacer eso –o al menos, no cree poder hacerlo– y de todos modos no es una línea productiva de pensamiento. Lo que sí puede hacer es asegurarse de que nada parecido suceda de nuevo. Incluso si tiene que hacerlo por sí solo.
Va a asegurarse.
* * *
“El chico ha vuelto,” dice Laura, espiando por entre las cortinas.
“Lo sé,” gruñe Derek. El olor de chico ya les es tan familiar a todos (chico y estrés y drogas y dolor), lo que lo hace cada vez más extraño que ni siquiera sepan su nombre. “¿Puedo llamar a la policía esta vez?”
“No. ¡Derek!”
Laura quiere atraer al chico con comida y amabilidad y hacerle su mascota, como un gato salvaje. Derek quiere que lo arresten por acoso. Están en un punto muerto. (Y el resto de la familia se ha quedado enfáticamente fuera del tema de un modo que sugiere que hay una apuesta en pie.)
“Vamos a hablar con él,” dice Laura.
“Se escapó las últimas tres veces que lo intentaste.” “Escapó” quizás sea generoso. Cojeó rápidamente es un término más apropiado. Derek no sabe qué es lo que le pasa al chico, pero le está tomando bastante tiempo recuperarse.
“Entonces ve tú.”
“¿Yo?”
“Sí, tú. ¿Qué? Voy a ser alfa; doy más miedo que tú.”
“No a un humano.”
“Lleva tu culo afuera, o le diré a las gemelas lo que pasó con su altar de Crepúsculo.”
Derek sale por la puerta antes de que Laura termine la frase, pero inmediatamente se arrepiente. El chico se incorpora cuando oye la puerta pero luego ve a Derek y se congela. Se congela, e incluso desde el porche, Derek puede olerle una docena de emociones que nadie debería sentir sobre un perfecto extraño. Lo que significa que el chico lo conoce, lo que significa que sí es un acosador y Laura totalmente debería dejarlo llamar a la policía.
Suspira y va a enfrentarse a su acosador adolescente. Laura ha hablado; no hay forma de salir de esto ahora. Sigue caminando hasta que está prácticamente cara a cara con el chico, lo que pone incómodo a los humanos, según todo el mundo. Pero el chico no se aleja. Solo mira a Derek.
“¿Qué estás haciendo aquí?” demanda Derek. “Esto es propiedad privada.”
Y el chico ríe. No es una risa feliz, es una desesperada, casi histérica. Es la última reacción que Derek esperaba obtener. Y solo –solo sigue riendo. Ríe hasta que sus rodillas le flaquean y cae al suelo. En donde continúa riendo hasta que está sin aire, cogiéndose el pecho, donde su corazón late fuera de control.
Derek se vuelve hacia la ventana y lanza sus manos al aire para comunicar, ¿qué mierda? Laura viene y se para junto a él y miran al chico reírse. Es un espectáculo.
“Lo siento,” jadea el chico finalmente, levantándose. “Lo siento, lo siento, yo solo– tú-” se muerde el labio por dentro tan fuerte que le sale sangre -– Derek puede olerla. Así que el chico es, de hecho, un acosador masoquista. Cada vez van mejor. “Me hiciste acordar a alguien,” continúa finalmente.
“¿Te hago acordar a alguien? ¿Es por eso que pasas por mi casa todo el maldito tiempo?” demanda Derek, ignorando la patada fuerte de Laura contra su pierna.
Pero el chico solo ríe un poco y deja caer su cabeza en la rodilla, mascullando:
“La ironía. Me quema,” lo que no tiene sentido.
“¿Quién eres?”
“¿Yo?” el chico lo mira con los ojos abiertos de par en par, sorprendido y... ¿qué? ¿dolido? “Eh, soy Stiles. Stilinski. ¿Mi padre es el sheriff?”
“Así que conoces el concepto de acosar.”
“Lo súper conozco,” dice con ganas. Derek está noventa por ciento seguro de que se está burlando de él, pero no tiene idea de por qué.
“Cállate,” dice por principios.
“Oh, vamos,” se queja Stiles. “Vives en un maldito cuadro de Thomas Kinkade, ¿por qué mierda eres tan gruñón?”
Derek lo mira con furia, pero Laura lanza una risita.
“Es mullidito por dentro,” anuncia porque es malvada. “Lo prometo. Solo tienes que ignorar todo lo que dice y ver qué hace.”
Stiles se ve dudoso. Derek se enfurece más. ¿Quién cojones es este estúpido, de todos modos, que acosa su casa y luego critica su personalidad? Es una mierda.
“Entonces, Stiles,” dice Laura con su voz de calmar a animales salvajes. “Soy Laura. Este es Derek. Me alegra encontrarte. Estás completamente bienvenido a pasar todo el tiempo que quieras aquí, por supuesto,” esto Derek no lo sabía, “pero, bueno. Sí pasas bastante tiempo aquí. ¿Por qué?”
“Ah,” Stiles mira a Derek desatinadamente, como si esperara su ayuda. Derek se encoge de hombros. No hay manera de escapar a Laura cuando está en modo interrogatorio, y además Derek no le debe nada a Stiles. Exceptuando quizás una orden de restricción. “Eh... ¿tienen una casa muy bonita? Es hermosa, y tu familia parece cool. ¡No que esté mirando por la ventana ni nada! Porque eso sería más que raro. Pero puedo escucharlos riendo desde aquí, y puedo oler la comida, y... me calma, supongo,” se pasa una mano incómodamente por la cabeza. “Lo siento si es raro. Es decir, sé que es raro. Lo siento.”
Stiles no lo sabe, pero el corazón de Laura se acaba de partir en mil pedazos con esa pequeña historia triste.
“Oh, Stiles, cariño. ¿Es que no eres feliz en tu casa?”
La cabeza de Stiles sube repentinamente, y se ve horrorizado.
“¿Qué? ¡No! ¡Es decir, sí! Es decir, mi Dios, acabo de hacerme sonar como Isaa– como un chico abusado. Eso no es, no, mi Papá es genial, es que... No sé, solo somos nosotros dos, y tiene que trabajar mucho– porque es importante y así podemos comer, lo que es definitivamente algo clave en la vida, y me lleva con él cuando puede– pero, bueno. Nunca hemos tenido una gran familia como esta. No es culpa de nadie. Amo a mi familia, es solo que es, ya sabes, pequeña.”
Está diciendo la verdad. Derek se irrita al notar que siente alivio.
“Bien,” declara Laura. “Pero sí pareces dolorido. ¿Por qué?”
“Oh,” Stiles se ve asombrado. ¿Es que en serio pensó que podía esconderlo? “Eh, ¿estuve en un accidente de auto hace unas semanas? Como que, sí, me rompí algunos huesos pequeños, aplasté algunos órganos internos. Pero aparentemente voy a vivir, así que no pasa nada.”
No pasa nada. Derek no tiene idea cómo los humanos sobreviven a ser adultos.
“Ya veo,” dice Laura. “¿Quieres quedarte a cenar?”
“¿...Si quiero qué?”
“Cenar,” repite Laura enérgicamente. “Deberías cenar con nosotros.”
Stiles la mira un rato, boquiabierto. Luego mira a Derek incrédulo, aparentemente buscando, nuevamente, su apoyo.
“Ha decidido que le perteneces,” explica Derek. “Tu futuro será macabro.”
“Oh,” dice Stiles, pestañeando sorprendido. “Wow. Eh, ¿gracias por la oferta? Pero en realidad necesito llegar a casa para cenar. Por sí solo, mi padre solo comería hamburguesas y papas fritas, y luego moriría a los cincuenta de un paro cardíaco increíblemente evitable. Y eso no está permitido.”
“Bien, entonces,” accede Laura, sonriendo cariñosamente. “Nos vemos luego.”
“Sí, nos vemos. Y, eh, un placer conocerlos. Laura. Derek.”
“Un placer conocerte también, Stiles,” arrulla Laura. Una vez que se ha ido, se gira a Derek con una sonrisa maliciosa. “Le gustas.”
“¿Qué?” exclama Derek. “¡Ni siquiera me conoce! Y tiene doce.”
“Hermanito, al menos tiene diecisiete. En un par de años, ¡apenas será raro! Felicitaciones.”
“¿Qué está mal contigo?” demanda Derek, desesperado. “Por qué.”
Laura se carcajea y escapa a contagiarle lo loco a las gemelas. La vida de Derek está arruinada.
* * *
Así que esa es Laura Hale.
El resto de los Hale han estado ignorando el hecho de que Stiles ha estado acechando en sus arbustos –¿por amables o por extraños? No puede decidirlo. Sabe que ellos saben que está ahí– pero Laura lo ha estado intentando invitar con una especie de bienvenida agresiva en su corazón. Pero él la ha estado evitando, porque... bueno, ¿qué sabía de ella? Nada, excepto que no se dio cuenta de todo el asunto de Kate Argent, y también que Peter la mató. No era lo que uno podría llamar una imagen prometedora.
Resulta que tampoco era una justa, porque Laura es genial. También, conocerla aclara tantas cosas sobre el Derek de Stiles. Porque en serio, a ese tipo deben haberlo mandoneado cada segundo de su vida hasta que Laura murió, y luego, ¿qué diablos se suponía que debía hacer? Tenía veinti tantos, y nunca le habían dejado pensar por sí mismo.
Hace que Stiles se sienta mal por su Derek. No que la lástima post-mortem le haga ningún bien a nadie.
En cuanto a este Derek, es extrañamente... suave. O sea, Stiles tiene un impulso impío de seguirle por la ciudad y asegurarse de que nadie le moleste. No se ve como si pudiera salir de noche. No que el Derek de Stiles debiera salir de noche, tampoco, pero eso era porque podría haber matado a alguien en un momento de pánico poco considerado. ¿Este Derek? Este Derek parece una pequeña y apretable víctima. Stiles puede ver totalmente lo que Kate le vio, excepto que a Stiles le dan ganas de enrollarlo en un burrito de sábanas y esconderlo bajo la cama, mientras que aparentemente a Kate le dieron ganas de asesinar a toda su familia. Argents, qué mierda.
Stiles se ha estado preguntando qué tan involucrado quiere estar con los Hale. Originalmente había planeado hacer de su lugar uno a prueba de fuego y salir pitando, pero ahora siente que debería hacer más. Le gustan, y, lo más importante, son como una roca en eso de la estabilidad sobrenatural. No estaba seguro al principio, pero ahora, al ver a Laura, está convencido de que ellos son quienes se deshacen de los omegas antes de que le den una oportunidad de encontrarlos. Son la policía sobrenatural local. La falta de Hale es claramente una gran parte de lo que está mal con su Beacon Hills.
Lo que significa que la manera más fácil de mantener a salvo al Papá y a Scott de este mundo luego de que Stiles se vaya es asegurarse de que los Hale vivan para siempre. Así que Stiles tiene que protegerlos como si fueran Papá y Scott, porque logra el mismo resultado. Genial.
Lo siguiente en la agenda es resolver lo de la escuela, y eso está resultando ser más un dolor en el culo de lo que esperaba. Su primera semana de vuelta –dos semanas post-accidente–descubrió para su horror que el otro Stiles tenía una... vida escolar sorpresivamente compleja. Antes de los hombres lobo, Stiles más que nada solo hablaba con Scott. Seguro, conocía a como la mitad de la escuela, pero solo Scott sentía que podía acercarse a Stiles y comenzar a hablar, y a Stiles le gustaba así. Parece que los cambios estaban destinados a suceder incluso sin lo de los hombres lobo, porque toda una serie de personas le han estado dirigiendo a Stiles sonrisas malvadas y asentimientos profundos. Toda una serie de, manteniéndolo simple, personas turbias como la madre.
Otro Stiles, piensa, devolviéndole el asentimiento a Jordan, el que consigue lo ilegal, con vacilación cuando se cruzan en el pasillo, ¿en qué nos has metido?
Luego Veronica, la sociópata que odia la humanidad, le sonríe con maldad, y, wow. En su mundo, había logrado caminar todo el recorrido hasta su muerte sin que Veronica se diera cuenta de su existencia. Francamente, está decepcionado del Otro Stiles.
Luego hay problemas que él mismo causó, como Cora y Rachel Hale, las terribles lobas gemelas del horror, quienes han decidido interesarse en él ahora que habla con Derek y Laura. Todavía no está seguro de en qué resultará su interés –hasta ahora solo son miradas, susurros, y risitas. Sabe que no terminará ahí, pero eso es todo lo que sabe. Creía que tenía bastante bien leída a Cora, en su mundo, pero resulta que la Cora de Cora-y-Rachel es una persona muy diferente, y no tiene idea de qué esperar de esta. Le asusta y deprime al mismo tiempo.
Y agregando insultos a esas heridas, hay algo claramente extraño sucediéndole a Scott. Y Stiles se da cuenta de que, para variar, no es culpa de Scott.
Están en el campo de lacrosse luego de la escuela en noviembre, como un mes luego del accidente, cuando Scott finalmente explota. Stiles está impresionado de que haya durado tanto. Pero en serio esperaba irse antes de este momento, así no tendría que lidiar con problemas que no había hecho nada para crear. Oh, bueno.
“Y bien,” dice Scott, implementando el modo agresivo, “¿conoces al Dr. Deaton? ¿Mi jefe?”
“Sí, Scott, sé quién es tu jefe.”
“Sí... ese es el tema. Quiere que vayas algún día.”
“Oh, vaya.” Stiles no ha ido a ver a Deaton porque no planeaba quedarse, así que ¿para qué abrir esa lata de gusanos? Esa es la razón por la que no le ha dicho nada a Scott. Aunque igual, dada la velocidad en la que su investigación (no) está progresando, es probablemente una buena idea pasar, explicarse, conseguir algunas cosas. Deaton puede venderle algunas cosas que realmente, realmente le gustaría tener, en realidad, incluso si solo va a quedarse aquí otro par de semanas.
“¿Qué?” sisea Scott. “Tú– Stiles, ¿tú ni siquiera lo conoces, no? ¿Por qué lo conocerías? ¿Por qué no me lo dirías si lo conocieras?”
“Tenemos una conexión mística. Es incómodo de explicar.”
“¿Tú y el Dr. Deaton?”
“Unidos en el plano astral.”
“Stiles...” suspira Scott y juega con su palo de lacrosse. “Yo no– ya no te entiendo, hermano. En serio no sé qué es lo que te pasa. Primero me– me evitaste la mitad del año pasado, luego me llamas en mitad de la noche desde el hospital hablando como un loco y asustándome a mí y a tu padre, luego de repente conoces a los Hale y no me dices por qué, ¿y ahora lo de Dr. Deaton? ¿Qué está sucediéndote?”
Siento que te pierdo. Es lo que no está diciendo pero lo dice más fuerte que nada. Y Stiles– Stiles ni siquiera recuerda cuál era el comportamiento estándar de Stiles, antes de que lo de los hombres lobo se comiera su vida. Literalmente. Y como no puede recordarlo, no puede imitarlo, así que está actuando... raro. Un poquito raro. Y eso asusta a Scott como nada, como debería. (Además, ¿me evitaste la mitad del año pasado? ¿Qué hay con eso, Otro Stiles?)
Es fácil recordar cómo era Scott antes de los lobos, probablemente porque eso es lo que Stiles ve todos los días, así que esto no es tan raro para Stiles. Pero si fuera Scott siendo... ¿Scott pero no Scott? ¿De la nada y por ninguna razón aparente? Stiles se asustaría. Se asustaría como mil diablos.
Lo que, sí, es exactamente lo que le sucedió a Scott. Stiles suspira y estudia sus manos, palmas y por detrás. Todavía no hay cicatrices de Wolverine. Todavía es raro que no estén.
“Esta es una historia complicada,” dice. “Y vas a creer que estoy loco para cuando termine. Pero no te puedo contar de los Hale, porque eso– ni siquiera les he dicho a ellos lo que sé aún. Solo piensan que soy un acosador encariñado o algo así. Y además no es mi secreto para contar.”
“Oh– kay... ¿para decirte la verdad? Ya suenas como si estuvieras loco.”
“Y Scott, mi gran amigo, solo se pone peor. Mucho peor. Como si saltáramos de un barranco. ¿Todavía quieres oírlo?”
“Sí. Sí quiero.”
“¿Prometes no entregarme?”
“No puedo prometerte eso, hermano.”
“Genial. Eso, eso es exactamente lo que quería oír,” pero igual le cuenta la historia. O, bueno, le cuenta las partes menos psicológicamente dañinas, ignorando la expresión horrorizada de Scott cuando comienza con las palabras: Yo vengo de un mundo como este, pero algo distinto, porque a ti te mordió un hombre lobo al comienzo del segundo año.
Pero la historia de su vida es una buena madeja. Por el final, mientras está bastante seguro de que Scott no le cree ni una palabra, al menos está entretenido. Stiles se refiere a Peter como el alfa loco y a Derek como mi alfa, pero no nombra ningún Hale ni ningún beta. Sí explica lo de Lydia y Jackson, porque las circunstancias aquí no aplican, y no parece que vaya a hacer mucho daño. También lanza lo del amor trágico desde el punto de vista Argent, porque primero y principal, es una historia de Scott con una chica linda (fantástico) y segundo, Allison no está en la escuela todavía (¿o nunca vendrá? ¿Siquiera existen los Argents?) así que nada malo pasará si Scott lo sabe. Al menos, no aún.
El punto más importante, obviamente, es que algo extraño estaba ocurriendo con lo sobrenatural en el mundo de Stiles, y eso también es verdad en este mundo. Ese es el gran problema que tienen. Es a lo que quiere que Scott le preste más atención, porque es lo que quizás lo ponga en peligro.
Scott no le presta atención a eso. Por supuesto que no.
“Así que, según tú... no eres mi Stiles.”
“Nop.”
“Pero sí eres un Stiles.”
“Obviamente.”
“Y corres por ahí con, con hombres lobo. Y brujas y kanimas.”
“¡Vaya! Bueno, corría. En pasado. Aparentemente.”
“¿En serio esperas que me crea todo esto?”
“Nah, en verdad no.”
“Entonces...”
“Puedo probarte algunas partes.”
“¿Qué partes?”
“Esta,” Stiles checkea a ver si hay algún Jackson escondido en las gradas, algún Derek observando desde los árboles, o algún gemelo espiando en general, pero no hay nadie. Luego mira al palo de lacrosse de Scott y firmemente desea que la cuerda se prenda fuego. Obligatoriamente, se enciende en llamas.
Dios, Stiles ha extrañado el Chillido de Scott. Su Scott finalmente lo había superado. Es trágico.
“¿Qué mierda, hombre?” grita Scott, aplastando el palo contra la tierra. Aunque eso no es necesario. Stiles ya le dijo que dejara de arder.
“Lo siento. Te lo ataré de nuevo.”
“¡Ese no es el punto, mi Dios! ¡¿Cómo hiciste eso?!”
“Oye, te dije que era mágico.”
“Sí, ¡pero no creí que en serio fueras mágico!”
“Lo sé, pensaste que estaba loco. Por eso es que tienes que escucharme cuando te cuento cosas, Scott. Sé que hablamos sobre esto.”
“Ay, Dios. Ay, Dios, en serio eres– ¡¿quieres decir que ni siquiera te conozco?!”
“¿Creo que sí? Hasta el año pasado, creo que tu Stiles y yo éramos prácticamente la misma persona. Casi me conoces.”
“Casi te– no, okay, empieza de nuevo. Dímelo todo otra vez.”
“Scott, no.”
“Sí. Siéntate y, y comienza desde el principio,” y él mismo se sienta en el medio del campo y mira a Stiles con expectativa, como diciendo, ¿ves cómo estoy sentado? Esto es un buen ejemplo.
“Acabo de terminar, Scott.”
“Sí, pero esta vez sabré que no estás loco, y eso es grande, okay. Es toda una mentalidad diferente. Comienza de nuevo.”
Stiles gime pero colapsa en el campo embarrado junto a Scott de todos modos, vencido. Comienza desde el principio.
* * *
Son las diez de la noche y Stiles solo aparece de día, así que parece extrañamente malo que Derek abra la puerta a un hombre que huele tanto a Stiles. Este debe ser su padre, el sheriff. Se ve mucho más normal y mucho menos ingenuo de lo que Derek hubiera esperado.
“Hola,” saluda, amigable. “¿Eres tú... Derek Hale? ¿Philip Hale?”
“Derek,” confirma, preguntándose si esto tiene algo que ver con Stiles, o más con, no sé, algo de evidencia que una a la familia con un omega muerto de algún lado. Eso podría ser feo.
“Soy el Sheriff Stilinski,” dice, y Derek asiente, porque lo sabe. “Lamento molestarte, pero hemos tenido algunos reportes de que un fugitivo huyó hacia el bosque cerca de aquí... Quería su permiso para asegurarme de que no está escondido en tu garage o en ninguna de tus construcciones de afuera. ¿Te molesta?”
Derek se encoge de hombros, aliviado.
“Adelante,” dice. “Pero yo no oí a nadie.”
“Solo para estar seguros,” dice el sheriff. Deben estar buscando al último omega– corrió por la ciudad por un tiempo antes que Mamá y Papá lo atraparan. Mamá estará avergonzada de esto. Dirá, “Si lo hubiéramos matado más rápido, no hubiéramos gastado tiempo de la policía.” Nunca parece darse cuenta de la ironía en lo que dice.
El sheriff está haciendo un gesto a dos de sus oficiales para que examinen el área y otro para que le ayude cuando Laura baja corriendo las escaleras.
“¿Quién es, Derek?” pregunta como si no lo supiera.
“El Sheriff Stilinski,” le dice Derek, rodando los ojos. “Está chequeando el garage por fugitivos.”
“¿El Sheriff Stilinski?” repite Laura, emocionada. “¿El padre de Stiles?”
El sheriff se gira hacia Laura.
“¿...conoces a mi hijo?”
“¡Pero claro!” y entonces, antes de que Derek pueda detenerla: “¡Si viene todo el tiempo!”
Derek apenas se las aguanta de no golpear su cabeza repetidas veces contra el marco de la puerta. Es como si Laura no recordara ser adolescente.
“Así que viene...” dice el sheriff, sonando peligrosamente calmado, pero oliendo preocupado. “Nunca me lo ha mencionado.”
Derek intenta inventar una forma de decir Tu hijo está celoso de nuestra familia sin que suene como una acusación, pero no lo logra.
“Está como adicto a la cocina de mi mamá,” confía Laura. Laura siempre ha sido mejor mintiendo que Derek. Esto, por ejemplo, suena posible, pero la verdad es que Stiles nunca ha puesto pie en su casa, a pesar de todos los esfuerzos de Laura. A veces incluso huele a que le da miedo la invitación. “Creo que lo atraímos con el olor a carne.”
“¿Me estás diciendo que ha estado en tu casa pidiendo comida?” pregunta el sheriff, y se ve como si la pregunta le estuviera causando dolor corporal.
“¡No! No, él solo estaba...”
“Merodeando en el bosque patéticamente,” masculla Derek. Laura le codea con fuerza. Él le muestra los dientes. “Sigo sosteniendo que deberíamos haber ido por la orden de restricción, pero Laura siempre quiso una mascota.”
El sheriff se cubre los ojos con la mano, y el oficial, que ya había llegado al porche, intenta no reírse. Derek se siente algo culpable, pero no demasiado. El hombre es, después de todo, parcialmente responsable de lo que haya hecho a Stiles... Stiles.
“Yo lo invité,” espeta Laura. “Lo invité a que comiera con nosotros. Él se resistió. Yo no podía aceptar eso.”
Laura está tratando al sheriff como un lobo; mintiéndole sin mentirle. Es... interesante.
“Sí es bastante difícil discutirle a Laura cuando se decide en algo,” admite Derek, siguiéndole la corriente.
“Ah,” el sheriff los mira de nuevo, preparándose. “No está causando problemas, ¿no? Porque le puedo obligar a que los deje solos, si quieren.”
Derek duda seriamente que eso suceda. Laura, mientras tanto, está insistiendo vigorosamente que Stiles es su alegría, su luz, su estrella sideral, y su continua presencia es desesperadamente importante para su felicidad. El sheriff mira a Derek con ojos dudosos, pero él se encoge de hombros.
“Nunca es aburrido,” acepta vacilante.
El sheriff ríe, y su oficial sonríe a un costado.
“Sí,” concuerda el sheriff, “nunca lo es. Bueno, eh, dejando de lado todo lo de Stiles por ahora– terminaremos de chequear por aquí y luego saldremos de tu propiedad y les dejaremos ir a la cama. Lamentamos la molestia.”
“Apreciamos sus esfuerzos,” dice Laura amablemente.
Es lindo que el sheriff sea concienzudo, supone Derek, incluso si es una pérdida de tiempo en este caso. No va a encontrar al omega fugitivo aquí, dado que el omega probablemente esté en el sistema digestivo de varios carroñeros en las montañas hacia el sur.
Porque allí es donde Derek desperdigó sus restos.
* * *
Finalmente habiéndose convencido de ir a lo de Deaton, Stiles para frente a la puerta de entrada y piensa en intentar joder con el tipo, solo un poquito, por la justicia. Luego entierra ese pensamiento hasta un círculo del infierno de ideas estúpidas, donde pertenece. Valora su vida la mayoría del tiempo, sí que lo hace.
“Hola,” dice, entrando en la clínica veterinaria de la misma forma en que lo hacía cuando Deaton lo conocía.
“¿...Puedo ayudarte?” pregunta Deaton sospechosamente, lo que puede significar que no reconoce a Stiles, o puede significar que sabe exactamente quién es y todavía sospecha que sea un maníaco homicida.
“Scott dijo que querías verme,” le dice Stiles. “Y sé que probablemente te parezca extraño, pero ¡chequéalo! Puedo explicarlo,” saca el colgante de bajo su camiseta y lo sostiene entre ellos. “Esta runa.”
Cuando ha terminado de estudiar el colgante, las cejas de Deaton están llegando prácticamente a un nivel Derek de comunicación independiente.
“Ya veo,” dice. “Tú debes ser Stiles. Y sí, eso sí lo explica,” se detiene, sospechando nuevamente. “Esa es una reliquia de la familia Hale.”
“Lo es,” concuerda Stiles.
“Parece que ha sido quemada.”
“Lo ha sido.”
“Juraría que vi a Philip Hale usándola la semana pasada.”
“Probablemente lo estaba. Probablemente la esté usando ahora. Y mi Philip probablemente la estuviera usando hace siete años cuando murió en un incendio,” asumiendo que murió en el incendio. Quizás no murió. Quizás usó el colgante pensando que lo enviaría a algún lado a por ayuda, pero en vez de eso le dejó en un universo alterno y dejó su cuerpo quemándose con su familia. ¿O el colgante se hubiera ido si eso hubiera pasado? ¿Viaja contigo o solo se duplica?
Lo que sea, Stiles nunca lo sabrá.
“...Ya veo.”
“El problema es que escuché a Derek, y Derek siempre está equivocado.”
“¿Derek Hale?”
“Sí. Conoces a Derek, ¿verdad?”
“Indirectamente, sí.”
“Okay, imagina esto: todos en la familia Hale mueren, dejando a Derek solito para que sea el alfa. ¿Lo estás imaginando?”
“Estoy... intentando no hacerlo.”
“Exactamente. Pero, bueno, mi punto es que él me dio esto y me dijo que lo usara como último recurso si pensaba que iba a morir. Así que lo hice. Lo escuché, y lo usé, y fue estúpido. Porque esta cosa robó el cuerpo de otro Stiles y me dejó en él– aunque, para darle crédito, estoy bastante seguro de que este Stiles ya estaba muerto en ese entonces. Pero ahora no sé cómo regresar.”
“No hay garantía de que puedas,” anuncia Deaton en esa manera tan fantásticamente inútil suya.
“Okay, ¿esa? No es una actitud positiva. Inténtalo de nuevo.”
Deaton suspira con lástima y sacude la cabeza.
“De acuerdo,” dice. “Sería lógico comenzar con los Hale– ese colgante es algo que la familia creó, después de todo. Y Felicia Hale tiene la biblioteca mágica más extensa que conozco en este continente. Quizás es afortunado que hayas terminado aquí.”
“Sí, es posible,” y por qué no había pensado en eso él mismo, ¿eh? Una reliquia de la familia Hale, debería haber imaginado que sería inteligente preguntarle a los Hale sobre el tema.
Quizás es que siempre se olvida de que los Hale son gente real con la que en serio puede hablar. O quizás es que no quería lidiar con todas las explicaciones incómodas que eso conllevaría. Pero parece que va a tener que aguantarse lo incómodo.
“Hey, ¿Dr. Deaton? Necesito... algunas cosas. Puedo pagarte con protectores, si quieres. Aparentemente soy mejor en defensa que tú.”
Deaton sonríe débilmente y comienza a mover cajas con bolitas de algodón, clasificándolas por tamaño dentro de frascos de vidrio sin razón aparente. Así que este Deaton tiene la misma ineptitud para dejar sus manos quietas que el otro Deaton. Huh.
“Eso suena justo. ¿Qué te gustaría a cambio?”
Stiles inhala y saca su lista.
“Okay. Todo esto. Puedo esperar un tiempo para la mayoría– quizás incluso me iré de aquí antes de necesitarlo, ¡optimismo!– pero hay un par de cosas que me gustaría tener, ya sabes, ayer. Como esta —señala al ítem número uno, cuchillo, y la larga lista de runas que quiere que sean dibujadas en la hoja. Ha estado arreglándoselas con un cuchillo de cocina con unas runas rascadas con un clavo. DIY dudoso, definitivamente nada genial.”
“¿No puedes hacerlo tú mismo?” pregunta Deaton.
“¿Quizás? Pero necesitaría los instrumentos, tendría que comprar el cuchillo –incómodo, mi padre es el sheriff– y a ti te va mejor en ofensivas que a mí.”
Deaton asiente distraídamente, dejando a un lado las bolitas de algodón y leyendo el resto de la lista. Stiles puede ver cuando llega al final, porque se alzan sus cejas de nuevo.
“Asumo que el tatuaje es lo otro que necesitarás pronto.”
“Sí. Muy pronto. Hoy, si puedes.”
“No son todas ventajas para ti, Stiles. Es una atadura. ¿Entiendes que estarás... atado? Y no será recíproco.”
“Lo sé. He tenido este tatuaje por un año– o lo tuve, hasta que robé el cuerpo de este tipo. Lo extraño. Lo quiero de vuelta.”
“Es un compromiso importante para alguien tan joven.”
“En realidad no te sientes tan joven cuando hay una probabilidad alta de que morirás en un año.”
Y esto es lo que a Stiles le gusta de Deaton: solo asiente, como si dijera sí, es justo.
“Si estoy entendiendo bien las cosas, esto esencialmente te hace parte de la manada. ¿Correcto?”
“Y ajusta un poco la balanza. Sé dónde están si están cerca, sé lo básico de lo que sienten, si mienten, si están heridos e intentan esconderlo, ese tipo de cosas. No es tan intenso como ser un hombre lobo, y solo funciona con mi gente –manada– lo que sea. Pero es útil.”
“¿Le has dicho a las familias a las que te atarás?”
“No. ¿Por qué? ¿Es necesario? ¿Es una falla moral hacerlo sin permiso o algo así?”
“Inmoral, no. Tonto, quizás. Pero supongo que sí tienes una razón inusualmente buena para confiar en esta gente. No te detendré.”
Por supuesto que no lo hará. Si Deaton no hubiera accedido, Stiles lo hubiera hecho él mismo. No que eso hubiera terminado bien. Stiles no es un artista, y lo de tatuarse a uno mismo, asco. Hubiera habido sangre y vómito por todos lados para cuando hubiera terminado.
“Gracias.”
“Mm. Lo haré hoy luego del trabajo, siempre y cuando me digas todo lo que recuerdas sobre tu propio tiempo.”
“¿Por qué, qué probaría eso?”
“Elegir se vuelve más fácil cuanto más claras tienes las opciones.”
¿...Y qué significa eso?
“Okay. Um, acepto, supongo. Probablemente me desmaye, por cierto,” debería advertir al tipo.
“Por lo menos es seguro de que te quedarás quieto,” responde Deaton, sonriendo alegremente. Porque eso no es nada atemorizante. “Bien, ¿qué puedes decirme?”
Stiles recuerda todas las veces que Deaton supo cosas increíblemente importantes y no le dijo a nadie. Piensa que quizás terminó en este lío porque Deaton no quería contarle ni mierdas. Y ahora este Deaton quiere que Stiles le dé información. ¿Por qué debería hacerlo?
Inhala profundamente y comienza a hablar de todos modos. La venganza nunca hizo favores a nadie. Ni siquiera las pequeñas venganzas.
* * *
Ya era suficientemente extraño cuando Derek pensaba que Stiles solo estaba acosándolos. Eso podía perdonarlo, porque el chico tenía claramente algún tipo de falla física y emocional. Además, parecía indefenso.
Pero, ¿esto? Esto no es indefenso.
“¿Qué son?,” demanda, mirando con furia a uno de los tantos árboles junto a la casa que ahora tiene huellas mágicas en él.
“Nada de qué preocuparse,” le asegura Philip distraídamente. “Son cosas buenas. Le debe gustar bastante nuestra familia, por alguna razón.”
“Oh,” bueno. Eso lo hace... más raro pero mucho menos atemorizante. “Así que, ¿qué? ¿Dibujó buenos deseos o algo así?”
“Derek. No,” Philip traza un dedo gentilmente sobre la marca en el árbol. “Esto es... la cantidad de energía que debió haber conllevado esto, yo– hay muy pocas personas que podrían haber construido esto y sobrevivido. Yo no hubiera podido.”
Okay, ¿qué? ¿Por qué? ¿Qué han hecho ellos por Stiles? Nada. No han hecho nada por él, y no hay razón en el infierno para que se deshaga intentando protegerlos. Esto se ha vuelto atemorizante de nuevo.
“¿Hace cuánto tiempo que está pasando por aquí?” pregunta Philip.
Derek se encoge de hombros. No sabe por qué todos piensan que él es el niñero del chico.
“Un mes, tal vez más. Laura le habla más que yo, pregúntale a ella.”
Philip le envía una mirada de reojo y una sonrisa socarrona muy molesta pero por gracias a Dios no hace ningún comentario.
“Bien. Bueno, no soy un experto en este tipo de protectores, pero sí sé que este es un tipo de protección general. Casi como un amuleto de la suerte. Salvo por una cosa– fuego. Hay tantos protectores contra el fuego, no puedo ni contarlos. Creo que alguien podría echarnos napalm en la casa y lo único que sentiríamos sería el mal olor,” abre la mano sobre uno de los diseños en el tronco, casi con reverencia. “Me pregunto por qué está tan preocupado por el fuego en particular.”
“Yo quiero saber por qué le preocupamos nosotros en particular,” insiste Derek.
Recibe otra mirada de reojo y sonrisa socarrona. En serio está considerando el fratricidio.
“También tengo que preguntarme quién lo entrenó,” sigue Philip, por suerte no diciéndole nada a Derek. Por ahora. “Es de aquí, ¿verdad? Así que Alan debería haberlo entrenado, pero nunca fue a la clínica, por lo que yo sé.”
Y Philip sabría; a veces trabaja en la clínica.
“¿Podría haberle enseñado alguien que venía de paso?”
“Lo dudo,” Philip frunce el ceño. “Esto no es algo que enseñas rápidamente. Debe haber tomado meses, y cualquier persona que esté aquí por varios meses con este nivel de entrenamiento– nos hubiéramos dado cuenta.”
“¿Podría haber aprendido solo?” parece algo tan atolondrado que Stiles lo intentaría.
“Mm... no a su edad, no creo. Ser autodidacta toma tiempo porque tienes que diferenciar qué es verdad y qué es mito. No, para saber tanto tan joven debe conocer a un experto.”
“¿...El tipo de experto que podría entender qué está pasando con los omegas?” pregunta Derek, pensativo.
“Esa es la pregunta,” murmura Philip en concordancia, retirando su mano de la marca y inclinándose distraídamente contra Derek. “Y si fuera el caso, debes preguntarte si la razón es la causa de que Stiles sintiera la necesidad de proteger nuestra casa contra el apocalipsis.”
Derek suspira con frustración y Philip le empuja el hombro, divertido. Esto dice Stiles por todos lados. Cinco nuevas preguntas sobre él surgen cada día, y nada nunca se contesta. Es como si hubiera sido creado específicamente para hacer que Derek se arrancara los pelos.
Y no ayuda que todos los demás le tengan tanto cariño.
* * *
“Stiles,” llama John cuando su hijo entra por la puerta. “Ven aquí un segundo. Siéntate.”
Stiles se detiene en el umbral, mirándolo con duda. Es justo. No se han sentado a hablar hace bastante, y generalmente no es bueno para Stiles cuando lo hacen. Pero camina hacia él con obediencia y se sienta.
“...Okay. Hola, Papá.”
“Hola, hijo. Tuve una conversación interesante con los Hale hace unos días,” y han estado distanciados por los horarios desde entonces. John ya se está muriendo de la curiosidad. “Mencionaron cuán seguido estás por allá.”
Deja que procese eso. Stiles hace una mueca.
“Ah,” dice finalmente. “Eso.”
Y luego... para. Stiles Stilinski para de hablar. John no estaba demasiado preocupado antes, pero ahora sí.
“Laura intentó convencerme de que oliste la carne de su madre y fuiste desde el bosque,” deja de lado lo que Derek tenía para decir.
“Su madre sí que hace una carne que huele deliciosa,” Stiles concuerda, servicial.
“Excepto que la casa Hale está a millas de cualquier lugar del que tengas una razón para visitar. ¿Por qué estabas cerca y oliste la carne, Stiles?”
“Sí... Estaba...” deja de hablar y sus ojos van a la ventana. Cada vez se hace menos probable que lo siguiente que salga de su boca sea la verdad. “¿Recuerdas al fugitivo?”
John ya puede sentir la jaqueca aproximándose.
“Sí, lo recuerdo.”
“Yo, ah. Pensé que podría saber dónde se escondía...”
“Stiles,” oh, Dios, más vale que esto sea la verdad, porque si esta es la mentira que Stiles piensa que es mejor que la verdad, John va a morir de un paro cardíaco Stilesístico. Olvida las papas fritas.
“¡Lo sé!” dice Stiles, sacudiendo las manos por todos lados. “¡Era una idea malísima! ¿Qué hubiera hecho si tenía razón, verdad? Pero yo– solo pensé que sabía y tenía que ir a ver, y, bueno. Resulta que no lo sabía, y eso probablemente fue suerte. Y al volver, básicamente desemboqué en la casa de los Hale. ¿Has visto su casa?”
“Su casa es ridícula,” John le permite, porque lo es. Parece que es una ciudad modelo en miniatura que pertenece al garage de alguien.
“Sí, así que estaba, um, por ahí mirándola en una forma que podría ser adjudicada como acosadora.”
“Y te pillaron,” esto explica la actitud de Derek, al menos.
“Culpé a la carne.”
“¿Y se lo creyeron?”
“Pretendieron hacerlo.”
“Genial, así que ahora creen que no tienes hogar. O que te abusan.”
“¡Puse mi mayor esfuerzo en evitar que asumieran eso!”
John suspira y pone su cabeza en sus manos.
“¿No tienes tarea que hacer?”
“Sí, sip, me iré a hacer eso ahora. ¡Buenas noches, Papá!”
“Buenas noches, hijo. Te quiero.”
“¡Te quiero!”
Corre al piso de arriba como si fuera una pequeña manada de elefantes. Es reconfortante, familiar. Stiles está bien. Todavía es travieso y tiende a meterse en problemas menores aunque vergonzosos, como siempre, pero está bien.
O al menos, lo está si John se cree su cuento, y no está seguro de hacerlo. Suena posible. Suena posible. Lo suficientemente malo para ser creíble.
¿Precisamente calculado para ser tan malo que es creíble?
John suspira de nuevo y saca el archivo del fugitivo. Si va a ponerse en modo policía, mejor lo utiliza para su trabajo pago. Y lo de Stiles...
Piensa que va a mantener un ojo en Stiles desde ahora.
* * *
Stiles va a lo de los Hale el día después de la charla horrible con Papá, porque claramente necesita salir de allí pronto. Ni siquiera ha terminado el semestre y Papá ya sabe que hay algo raro.
No quiere tener que comenzar a mentirle a Papá de hábito de nuevo. Justo había logrado parar de hacerlo en su último universo. Y lo había disfrutado. No quiere reincidir, Dios, por favor.
Golpea en la puerta y Derek es quien viene a abrirla. Derek es totalmente el chico de las tareas de la familia Hale, ¿verdad? Aprender eso es suficiente para iluminar el día de Stiles.
“¡Derek!” dice Stiles alegremente, ignorando por completo la forma en que Derek lo fulmina con la mirada, porque ahora sabe con certeza que ese enfado solo cubre el hecho de que Derek está feliz de verlo y confundido de por qué está allí; es tan lindo tener su tatuaje de nuevo. (Además, este Derek fulminándolo no tiene nada que ver con su Derek fulminándolo.) “Esto, hey, me preguntaba si podría ver su biblioteca.”
Este Derek también ha presentado a Stiles con una cara de Derek totalmente nueva: sus cejas hacen como una cosa inclinada y las comisuras de su boca bajan de un lado y es como si toda su cara estuviera gritando ¿Qué mierda, Stiles? A Stiles le gusta; es su expresión favorita de Derek.
“Nuestra biblioteca,” repite Derek categóricamente.
“Sí. Deaton dice que es la mejor del continente.”
“¿Conoces a Deaton?”
“Seguro,” a partir de esta semana, conoce a varios Deatons.
“¿En serio?” demanda Derek incrédulamente. “¿Así es como lo harás? ¿Sin explicar, solo vienes aquí un día y dices, “Hola, soy una bruja, quiero acceso a tu biblioteca mágica”?”
“¿Supongo? ¿Por qué, hay alguna especie de etiqueta que tenga que seguir? Supuse que ya sabrían, de todos modos. Protegí todo su lugar; tenían que haberse dado cuenta. Y estoy bastante seguro de que no hay nadie más merodeando por su territorio todo el tiempo. Aunque quizás esté equivocado, y si lo estoy... hombre, ¿qué tiene tu familia?”
Derek ahora se ve como si realmente quisiera coger a Stiles y golpear su cabeza contra algo, pero este Derek, a diferencia de su Derek, está demasiado socializado como para hacer eso. Lo que hace que joder con él sea diez veces más divertido, pobre tipo.
“Estás herido de nuevo,” gruñe Derek rencorosamente. Solo Derek podría lograr una preocupación rencorosa. Y Dios, pero claro que los Argents lo descubrieron– es malísimo con todo este asunto de esconder la verdad. ¿En serio cree que la gente normal puede oler el dolor?
“Deaton me hizo un tatuaje hace unos días,” explica Stiles. “Tomará algo de tiempo en sanar. No te preocupes por eso.”
“¿No eres muy joven para un tatuaje? Déjame verlo.”
“¿Qué? ¡No! Espera a que sane, ¡por favor! Luego podremos compararlos. Francamente, creo que el mío es más cool que el tuyo,” decididamente es más atemorizante. Y... con bastante seguridad enfade a este Derek, ahora que lo piensa. Oh oh.
“¿Qué? Yo no tengo un tatuaje. ¿Por qué pensarías que tengo un tatuaje?”
Bien, mierda.
“Eh, te ves como un tipo que tendría un tatuaje.”
Derek arruga la nariz. Es una cara de un Derek perplejo. Stiles la añade con cariño a su lista.
“¿En serio?”
En verdad no, ahora que Stiles lo piensa. O al menos, no el tipo de tatuaje que tenía su Derek. El tipo que decía que desesperadamente estabas intentando aferrarte a algo, y tintar un símbolo de ello en tu piel es la única forma que sabías de hacerlo.
“Olvídalo. Hey, escuché que conocieron a mi padre.”
“¿Te lo dijo?”
“Tuvimos toda una charla incómoda sobre el tema, sí. Fue genial. Muchas gracias.”
Derek rueda los ojos.
“Intenté explicarle a Laura por qué no querrías que él supiera. No lo entendió. Creo que se niega a entenderlo, deliberadamente.”
“Ajá,” Laura Hale, terca y con ganas. Stiles sabía que le caía bien. “Okay... bueno. Volvamos al tema, que es: tu biblioteca.”
Derek larga un suspiro como si alguien le estuviera pidiendo que les cortara un brazo, pero se aleja, dejando que Stiles pase.
Es raro, pero Stiles nunca ha estado dentro de la casa. Al menos, no la casa antes de ser incendiada. Resulta que el interior es tan hogareño y bonito como el exterior. Lamentablemente, también hay miembros de la familia adentro. Derek y Laura, bien, pero Stiles seriamente no quiere encontrarse con Peter, Cora lo confunde demasiado, y el resto de los Hale son extraños para él. Los extraños le cansan. Especialmente extraños que se supone que conoce, como Rachel, y por supuesto que ella y Cora aparecen en la entrada el instante en que Derek lo hace pasar.
“Oh,” dice Rachel, quien tiene los ojos algo más anchos y los pómulos más bajos que Cora, lo que la hace ver algo errónea ante los ojos de Stiles. “Eres tú.”
“Hueles distinto,” dice Cora. “Como tú pero no como tú.”
“¿Estás diciendo que huelo mal?” pregunta Stiles. Porque no sabe a qué están jugando, pero él todavía juega a que no sabe que son lobos.
“No hueles como tú,” aclara Rachel, rodando los ojos.
“Eso es por qué no te reconocimos cuando estabas curioseando alrededor de la casa,” le informa Cora. “Olías como una persona diferente.”
Esta conversación le estaría asustando en serio si no supiera que son lobas.
“Ja,” dice. “Supongo que eso sí tiene sentido.”
“No, no lo tiene,” dicen las gemelas al unísono. Se pregunta si lo practican. Sabe que ahora mismo se están muriendo de la risa, porque el tatuaje corre por líneas de sangre, y Deaton solo podía limitarlo un tanto. Stiles ahora puede espiar emocionalmente a Papá, Scott, Derek y Laura (de acuerdo al plan), pero también a Philip, las gemelas y los hijos de Peter, cuyos nombres Stiles ni siquiera sabe. Es un tema de generación por familia, aparentemente. Tal vez. Deaton intentó explicárselo como cinco veces y aún así no tenía mucho sentido.
Stiles solía tener a Papá, Scott y Derek, y también a Erica, Isaac, Boyd, Lydia y, extrañamente, todos los hermanos de Boyd y la hermana de Lydia. Justo estaba pensando en añadir a Allison cuando chocó contra Peter. Quizás los añada de nuevo, algún día. Si se queda aquí suficiente tiempo y terminan involucrados.
“¿Ese es Stiles?” pregunta Philip, apareciendo en el umbral y sonriéndole como si se conocieran. No se conocen– esta versión de Stiles no conoce a Philip tampoco. Lo chequeó. “Derek, ¡lograste meterlo en la casa! ¿Cuánto te debe Laura?”
Stiles se vuelve a mirar a Derek con incredulidad, quien se ve incómodo. Las gemelas se ríen de él, y Stiles tiene que luchar bastante para no unirse.
“¿Querías que entrara?” pregunta Stiles, algo tocado. “Hombre, me hubieras preguntado.”
“Siempre decías que no cuando Laura lo hacía,” masculla Derek.
“Bueno, sí pero…” pero no hubiera dicho que no si Derek hubiera preguntado, porque, ya sabes, conoce a Derek. Y también por otras razones en las que no se permite pensar porque los lobos pueden olértelo. E intenta explicárselo en una forma que no suene completamente loca y algo alarmante.
Philip, mientras tanto, ha leído demasiado de la no-respuesta de Stiles, y ahora se ríe más que las gemelas.
“Quiere la biblioteca,” Derek gruñe, infeliz, empujando a Stiles y a sus hermanas y dirigiéndose a las escaleras. “Tú enséñale. Tú eres el nerd.”
Stiles se sentiría mal, pero Derek no está realmente herido, solo está horriblemente avergonzado. Stiles sabe por su amarga experiencia que eso lo superas. Pone a un lado los problemas menores de Derek y corta las risas.
“¿Eres el guía de la biblioteca? Philip, ¿cierto? Guíame a la biblioteca, por favor. Definitivamente podría usar un guía,” y tanto. Más de lo que un lobo podría darle, pero cada pedacito ayuda.
“Claro,” dice Philip, mirándolo con un interés que le incomoda. “Es por aquí. Y ustedes dos deberían estar haciendo tarea.”
“Pero…” comienza Rachel.
“Mamá llegará en una hora,” le recuerda Philip. Ambas se rinden y se dirigen a hacer la tarea. Vaya. Así que Mamá es la que da miedo/probablemente la alfa, ¿eh? Todo lo que Stiles ha visto de ella es una vieja foto de otro mundo, pero pensándolo mejor, es cierto que no se veía como alguien con quien quisieras meterte. No que ese fuera el lugar donde estaba la concentración de Stiles en aquel momento.
“¿Stiles?” Philip está preocupado. Stiles no sabe cómo huele ahora, pero en serio desea que Philip no pudiera olerlo. Dios, todos deben pensar que está loco.
“Estoy bien,” insiste a pesar de la evidencia. “Estoy cool, estoy genial. Listo para el estudio.”
Philip lo mira raro pero no discute, solo lo lleva abajo y a la biblioteca. La cual es ridícula, junto con el resto de la casa. Debería dar miedo porque está en el sótano, pero está toda hecha de madera de cerezo cálida y hay sillas con almohadones de colores y luz suave y libros sobre libros. Incluso hay una escalera que conduce a un pequeño balcón que es como un segundo piso– ¿segundo nivel? Lo que sea. Solo es cuando Philip se ríe de él que Stiles se da cuenta que está tarareando 'Just You Wait, Henry Higgins.'1
Es sorprendentemente fácil encontrar el libro que va con la runa porque Philip es el mejor asistente bibliotecario de todos. Es más un panfleto que un libro, en verdad– escrito a mano por algún ancestro Hale específicamente para este colgante que hizo ella misma. Como una guía de instrucciones. Al menos esto explica por qué nadie podía decirle nada de él una vez que el panfleto se perdió en el fuego– no había ni uno como este en el mundo. El ancestro Hale fue el primer lobo que juntó esta runa con este metal y logró que sucediera esta magia en particular. Pero sí, buenas noticias: la respuesta a la pregunta de Stiles es fácil de encontrar.
Malas noticias: la respuesta es que no hay respuesta.
Cuando el poseedor está muriendo y toca el colgante, la magia hace como un triage y decide si puede reparar el cuerpo o no. Si no puede, envía al poseedor al cuerpo compatible más cercano que está desocupado y sí puede ser reparado. Hay muchas otras cosas que se consideran cuando se elige el otro cuerpo, pero la letra está desprolija y a Stiles no le importa mucho, así que ignora esa parte y busca lo importante.
Que no hay vuelta atrás.
El poseedor no se puede enviar a un mundo sin un cuerpo compatible. Y el cuerpo de Stiles está roto, o si no estaría en él ahora mismo. Además, pasó bastante tiempo. Incluso si descubriera una forma de reparar el daño físico serio, no cree que haya forma de reparar, Dios, el hecho de que las partes de él que Peter no se comió están o quemadas hasta las cenizas o enterradas bajo tierra, pudriéndose.
Está atrapado aquí. Está trancado. Nunca va a volver a casa, nunca verá a su padre de nuevo, nunca verá a su Scott de nuevo, nunca sabrá si alguien sobrevivió–
“¿Stiles?” Philip aparece junto a la mesa, frunciendo el ceño. “¿Estás bien?”
“Sí,” exhala una mentira que va a ser dolorosamente obvia para el lobo parado junto a él. (Asumiendo que Philip sea un hombre lobo. Esa es una buena pregunta.) “Sí, solo que... esperaba que hubiera una solución fácil a un problema que tengo. Y resulta que no la hay. Quizás ni siquiera hay una solución. Quizás estoy jodido.”
Philip se siente tan mal por él que ya es raro.
“Lo siento.”
¿Cómo eres familiar de Derek? Eso es lo que Stiles quisiera saber.
“No es tu culpa. Tú me ayudaste, incluso, así que... es el opuesto de tu culpa, hombre.”
Philip rueda los ojos, exasperado.
“Quiero decir que siento que estés triste. Derek y tú se parecen tanto a veces.”
“¡Oye!” exclama Stiles, ofendido.
“Definitivamente,” insiste Philip, sonriendo.
“No, porque yo sí sé cómo usar palabras.”
“Sí, pero no las usas para el propósito indicado, ¿verdad?”
“Apenas me conoces; no puedes ponerte todo sabio. Da miedo.”
Philip sacude la cabeza y ríe, satisfactoriamente distraído. Juego ganado. Stiles otra vez puede sentirse melancólico sobre el hecho de que este mundo bien podría ser la prisión en la que morirá, y quizás tenga que encontrar una manera de explicarle esto a Papá al fin y al cabo.
Pensándolo mejor, no, no va a lidiar con esto ahora. O nunca, preferiblemente. Sí, le gustaría hacerse bolita en una esquina y llorar, obviamente lo haría, pero no tiene tiempo para eso. El colgante será inútil, pero eso no significa que no haya ninguna vuelta atrás. Tal vez pueda traer al cuerpo consigo de alguna forma. Seguirá investigando. No termina hasta que él se rinde, y él nunca se rinde. Puede que esté diagnosticadamente loco pero es así.
Así que mientras tanto, va a tener que aguantárselas y ajustarse a la idea de que puede que se quede un rato largo aquí. Lo que significa que al menos debería adentrarse un poquito en la situación actual. Bueno, adentrarse más que defensa propia básica y asegurarse de que ningún lobo psicótico pueda morder a Scott, nadie pueda quemar la casa Hale, y nada joda con Papá. Adentrarse, y averiguar por qué todo lo sobrenatural se está volviendo loco en este lugar.
“Entonces... Philip,” dice, intentando sonar casual. “¿Qué hay con todos los omegas locos, últimamente?”
Philip abre los ojos como platos.
“¿Te diste cuenta?”
“Bueno. Sí.”
“¿Cómo te diste cuenta?”
“¿Alguna vez los ataques animales fueron ataques animales en esta ciudad?”
Las comisuras de los labios de Philip se mueven.
“No que yo sepa.”
“Ahí lo tienes. Así que, los omegas. ¿Qué hay con ellos?”
“Bueno,” Philip vacila, algo cauto. “No estamos seguros aún. Comenzó como hace un año.”
Sí, allí fue cuando todo comenzó a irse al infierno en el mundo de Stiles también. ¿Coincidencia? Probablemente no.
“No soy el experto de la familia,” explica Philip disculpándose. “Peter y Felicia son los que lo están investigando. Deberías hablar con ellos. Solo me cuentan cuando tienen algo que quieren que busque por ellos, pero me hubieran dicho si hubieran hecho algún avance real. Tú... ¿quieres que te mantenga al tanto? O podrías hablar con Peter y Felicia.”
“A ti te encuentro más fácil,” dice Stiles casualmente, porque ese es totalmente el problema; no tiene nada que ver con su miedo irracional a Peter. Ha ha. “Oye, dame tu número. Te mensajearé por actualizaciones constantemente. Te vas a arrepentir mucho de esto.”
“No lo creo,” Philip niega, sonriendo.
Stiles piensa que es lindo que sea tan optimista. Y esté equivocado, tan pero tan equivocado.
* * *
“¿Qué quería?” demanda Derek.
“Derek,” dice Philip distraidamente, sin desviar la mirada del panfleto que está hojeando. “Qué bueno verte venir aquí con los libros cada tanto. Quizás aprendas algo por proximidad. Ósmosis.”
“Philip.”
Philip encuentra su mirada y le sonríe dulcemente.
“Podrías preguntarle tú mismo, ¿verdad?”
Derek gruñe, frustrado.
“Me miente.”
Philip suspira y se le desvanece la sonrisa.
“Es un buen punto,” acepta. “Estaba buscando esto,” y le muestra el panfleto.
Derek lo toma y hojea las páginas, intentando ponerle un sentido a lo que está viendo. Cuanto más lee, menos sentido tiene.
“Esto no es... ¿este es tu colgante, verdad?”
Philip lo saca de bajo su camisa y se lo muestra a Derek, confirmándolo.
“¿Y te pidió el colgante o no?” pregunta Derek, confundido.
“No. Ni siquiera me preguntó dónde podía encontrarlo. Este colgante es básicamente un secreto familiar, así que no estoy seguro de cómo sabía de él para empezar. Y ¿por qué pedir el panfleto en vez del colgante? No tiene sentido.”
Es reconfortante que Philip esté tan perdido como Derek, para variar.
“Por qué... ¿está preocupado de morir? Porque si ese fuera el caso...”
“¿...por qué no me pidió el colgante? Exacto.”
“¿Y por qué le preocuparía morir para empezar?”
“Bueno,” Philip frunce el ceño. “Sí preguntó qué causaba lo de los omegas sueltos.”
“¿Sabe de eso? ¿Cómo?”
“No me dijo muy claramente cómo.”
“¿...Sabe que somos hombres lobo? Porque actúa como si lo supiera.”
“Tampoco habló muy claramente de eso. Para ser justos, yo no le pregunté.”
“Sí, no es un tema fácil de abordar. Así que, ¿qué, cree que un omega suelto va a matarlo?”
“¿O a alguien? Porque recuerda, no le interesaba el colgante en sí. Solo cómo usarlo.”
“¿Entonces va a intentar recrear el colgante?”
“No puede marcar la misma runa y hacer que funcione de la misma manera– tiene que ser marcada por… Por un hombre lobo. Oh,” Philip deja de hablar, mirando a la nada.
“¿Oh?” repite Derek impacientemente.
“Dijo que tal vez no había una solución a su problema. Sonaba... muy alterado.”
Derek y Philip se miran, a cuál más confundido que el otro, y por muy nuevo y divertido que eso sea para Derek, la novedad rápidamente se acabó. Suena como si Stiles hubiera querido recrear una ruta de escape, dado cuenta de que no podía porque no era un lobo, y luego ido, desesperado.
¿Está preocupado de que alguien vaya a morir?
“¿Las brujas pueden ver el futuro?”
“Nada que sea fiable,” dice Philip, perturbado. “Y quienes pueden... usualmente es su única habilidad. Debería ser imposible poner protecciones tan fuertes y ver el futuro.”
“Stiles no tiene sentido,” masculla Derek infelizmente.
“Cierto,” concuerda Philip, sonriendo de nuevo. “Veo por qué te gusta.”
“No me gusta.”
La sonrisa de Philip se vuelve socarrona. No por primera vez, Derek realmente desea que Philip pudiera oler una ira asesina. Los humanos hacen trampa.
* * *
Para cuando Stiles vuelve a casa, ha decidido que como tiene que aguantárselas y lidiar con el heredado drama sobrenatural, también podría aguantárselas y lidiar con el heredado drama de la escuela, ya de paso. Pero está menos entusiasmado por el drama de la escuela. Maldito otro Stiles y todas sus terribles decisiones en la vida.
Implementa su plan para enterarse de en qué tipo de problemas está metido el día siguiente en la escuela, y sí, se arrepiente casi instantáneamente.
“Oye, ¿Scott? Quería preguntar sobre esto, pero, uh... ¿por qué Verónica me mira y sonríe mal, como si me conociera?” ¿Y supiera algo de mí?
Scott queda boquiabierto. Cierra su casillero de un portazo y se vuelve para darle a Stiles toda su atención. Eso no es bueno.
“¿En serio?”
“No, solo te pregunto para ejercitar los pulmones. ¡Sí, en serio!”
“¡La invitaste al baile el año pasado!”
Stiles tiene que tomarse un momento para tragar la estupidez total y absoluta de eso antes de poder empezar a formar una respuesta.
“¿Y tú me dejaste?”
“¡No pude detenerte!” insiste Scott, gesticulando desesperadamente. “¡No me advertiste que ibas a hacerlo! Te hubiera encerrado, hombre, de haber sabido. Te hubiera encerrado y drogado, te lo juro por Dios.”
No miente sobre eso: Scott es un verdadero amigo.
“Okay, okay. Jesús, ¿qué le pasaba al otro Stiles?”
“Estaba muy enfadado con Lydia por algo.”
“...Y Lydia aún no sabe que existo, ¿no? ¿Sí?”
“No.”
“Entonces básicamente todo eso del baile fue como reprobar una clase deliberadamente porque crees que de alguna manera castigará al profesor. Ese no soy yo, Scott. Cuando un profesor me odia, soy perfecto en sus clases. Me saco excelente en todo. Les obligo a darme una A y luego restrego sus narices en esa A. Esta conducta, esto, no tiene sentido.”
“Y aún pasó. Pero te digo, hombre, yo no tuve nada que ver.”
“Oh mi Dios. Oh. Mi Dios. Bien. ¿Cuál fue el método que usó para destruirme?”
“Público. Muy público. Y también muy, eh. De volumen alto.”
“...Esto es como una pesadilla. No mis pesadillas, me entiendes, pero como una pesadilla que un personaje tenga en una película hecha para la tele sobre drama escolar.”
“Me dijiste que trabajabas en políticas sociales. No me pareció que fuera el caso. Más como que ellos te estaban trabajando a ti.”
“No, no hay forma, imposible. Yo evito las políticas sociales como si fueran una plaga. Son aburridas, me molestan, y la mitad del tiempo no entiendo cuál es el punto. El otro Stiles te estaba mintiendo.”
“¿Sobre qué?”
“Aún no lo sé. Pero sobre algo. Algo que pensó que sería mejor que no supieras.”
“Tal vez no quería que se lo arruinara.”
“Sí, no, te prometo que no hay ningún Stiles en ningún lado cuya primera preocupación no sea protegerte. Y a Papá. Tonto.”
“Huh,” Scott sonríe y luego intenta esconderlo, avergonzado. A veces es estúpidamente adorable. “Bueno, supongo que no importa. Ahora que sé que mentía, puedo cuestionarlo cuando vuelva, ¿verdad?”
Oh. Oh, ese es un golpe justo en el estómago. ¿Es que Stiles no aclaró bien cómo están las cosas a Scott? Obviamente no; oficialmente falló. Con razón Scott se lo está tomando tan bien. No lo entiende.
“No, Scott,” dice Stiles gentilmente, cogiéndolo y arrastrándolo lejos de los casilleros y a través de la masa de gente hacia el otro lado del pasillo, sentándolo en el escalón. Definitivamente tienen que estar sentados para esto. “Tu Stiles– su corazón dejó de latir. Te lo dijeron, ¿no?”
“Sí,” dice Scott sospechosamente, girando un poco la cara en modo de defensa inconsciente. “¿Y?”
“Y... murió en el accidente, Scott. La única razón por la que estoy vivo en este cuerpo es porque la magia que me envió aquí lo reparó. Pero tu Stiles... él ya se había ido para entonces.”
Scott está mostrando su cara de asustado/beligerante, la que mostró por meses luego de que su padre se fue, y resulta que las emociones debajo son igual de malas que lo que Stiles se había imaginado. Mierda, mierda.
No se supone que Stiles le haga esto a Scott. Se supone que Stiles protege a Scott de estas cosas.
“Quizás mi Stiles esté en tu cuerpo,” Scott discute tercamente.
Stiles cierra los ojos por un segundo, luego se fuerza a abrirlos. Se la debe a Scott, hacer esto con los ojos abiertos.
“Scott,” No había suficiente de mi cuerpo para sanar. Por eso la runa me sacó de él,”e incluso si ese cuerpo hubiera estado bien, no dice, tu pobre y sin preparar Stiles hubiera muerto en minutos.
El ataque de asma y/o ataque de pánico consiguiente de Scott no es para nada una sorpresa.
* * *
Scott está inspirando aire tan fuerte como puede, pero no está mejorando nada; sus pulmones se sienten como nudos en su pecho. Igualmente no está seguro de si quiere el aire. Quizás esto sea más fácil de lidiar si se desmaya un rato.
Lo peor de todo, piensa Scott, lo peor de todo es que, de algún modo, le cae mejor este Stiles.
Y eso lo hace el peor ser humano del planeta, oh Dios. No era tan malo cuando pensaba que su Stiles seguía vivo en algún lado, que volvería. Que este Stiles era como el primo mayor cool que venía de visita un tiempo y luego volvía a casa. Estaba bien sentir admiración por él entonces.
¿Pero ahora? Ahora es como la peor traición de amistad, porque su Stiles no está de vacaciones en un universo alterno, está muerto. Scott debería estar triste (lo está, está triste) y definitivamente no debería estar viendo el lado positivo de esto. ¡No hay lado positivo de esto! Pero no puede evitarlo. Este Stiles– es como si hubiera sido reducido a lo más esencial o algo. Parece más grande, y más calmado y más en control. Más consciente de lo que es importante para él. Y en la lista de cosas importantes, Scott está en la cima de nuevo. No ha visto a Stiles mirarlo así desde que eran niños y a Scott le golpeaban. (Eso fue hace mucho tiempo. Todo el mundo se dio cuenta enseguida que el mejor amigo de Scott era una pequeña bola de furia sin ningún sentido de preservación y una vez que lo supieron, decidieron ser inteligentes y dejarlos solos.)
Dios, y es básicamente imposible creer que Stiles está muerto cuando Scott lo está mirando de frente. Es difícil no sentirse afortunado cuando este Stiles es como todas las mejores cosas de su Stiles, concentradas.
Scott está bastante seguro de que nunca se perdonará a sí mismo.
Pero– rayos, no hay forma de que este Stiles se quede. No la hay. Porque es Stiles, y si Scott es la mayor de sus prioridades, eso es solo porque su Scott es la máxima de todas, y eso significa que hará cualquier locura para volver con él. Lo que significa que Scott perdió a su Stiles y ni siquiera puede quedarse con este. Básicamente está jodido.
Deja salir aire y seriamente considera no inhalar de nuevo. Respirar es a veces más problemático de lo que amerita.
Stiles le empuja su inhalador en la mano, lo guía hacia su boca.
“Respira,” dice.
Scott ha estado haciéndole caso demasiado tiempo como para no hacerlo ahora. Por lo que respira.
* * *
Derek debería haber discutido más con Laura cuando le dijo que fuera a buscar a Stiles a la escuela. No hubiera ganado, pero se sentiría mejor consigo mismo como persona ahora si al menos lo hubiera intentado seriamente. Como no fue así, está husmeando en un estacionamiento, esperando acercarse a un adolescente y sintiéndose como un pedófilo. Es aún peor por el hecho de que siempre se olvida de que Stiles está en la secundaria. Parece mucho más grande. Pero no lo es, en verdad no lo es. Un hecho que Derek siempre debería tener presente.
Cada treinta segundos considera irse. Luego recuerda lo que le haría Laura si se va, y se queda. Un ciclo vicioso. Está como en la veinteava vuelta del ciclo cuando la campana final suena y todos los chicos salen por las puertas. Stiles aparece en una de los últimos grupos, hablando con un chico de pelo oscuro. Todo en su lenguaje corporal dice familia, pero ambos huelen a ansiedad y tristeza. El chico se sube a su bicicleta y Stiles lo mira hasta que desaparece de su vista, mordiéndose el labio nerviosamente.
Luego se vuelve a su Jeep, ve a Derek apoyado contra él, y– y sonríe, la tristeza se va al fondo de sus emociones. Como si tener a Derek parado de modo amenazador junto a su auto fuera un regalo.
Stiles Stilinski. El chico no tiene ningún sentido en absoluto.
Una vez que Stiles se acerca lo suficiente, Derek lo coge y empuja contra su auto con la vaga idea de golpearlo para conseguir explicaciones, de quitar esa maldita sonrisa de su rostro, de obtener cualquier tipo de reacción lógica. Pero no. Por supuesto que no.
Stiles ríe.
“¿De qué mierda te estás riendo?,” demanda Derek, asombrado.
“Lo siento, hombre. Lo siento,” jadea Stiles, palmeando el pecho de Derek, aparentemente queriendo tranquilizarlo. “Solo– solía conocer a este tipo, y nuestra relación consistía básicamente en yo salvando su trasero y él empujándome contra superficies verticales y rugiéndome. A veces con colmillos y todo —pausa. Una pequeña mirada sobre sus pestañas. Confirmando lo que la familia sospechaba. —Me recordaste a él por un segundo. Nostalgia, buenos tiempos.”
“¿Dónde está ahora?” pregunta Derek, curioso sobre los hombres lobos que Stiles aparentemente conoció.
No estaba preparado para una avalancha de dolor.
Muy alterado, había dicho Philip. Jesucristo, la subestimación del siglo. No que Philip hubiera podido saberlo– es imposible adivinar la profundidad del problema si solo puedes juzgar la cara de Stiles. Solo pone una expresión en blanco, nada más, y desvía la mirada. Como si recordara una historia triste de alguien más. Pero su olor, Dios. Furia y miedo y culpa y pesar, tan de repente y dolorosos que Derek hace un gesto ante su fuerza, y ni siquiera son suyos.
“Sí,” dice Stiles, seco y sin emoción, un contraste pavoroso con lo que está sintiendo. “Supongo que siempre supe que habría un día en el que no llegaría a tiempo,” una horrible pausa pequeña. “Tenía tu edad. Qué extraña coincidencia, ¿no?”
Derek lo deja ir y se aleja, dudando si quedarse e intentar arreglar esto o solo escapar. Escapar, porque Stiles caminó hacia él sonriendo como un maníaco y ahora huele como si el mundo se estuviera acabando, y todo es culpa de Derek. Su madre se va a enterar de esto por las gemelas, y va a matarlo.
“Lo siento,” dice. ¿Por qué falla cuando habla, como a Laura le gusta señalar?
Pero sorprendentemente, parece funcionar. Ese dolor sofocante se amaina un poco; Stiles y él inhalan.
“No tienes que sentirlo,” dice Stiles. “No es como si tú lo hubieras matado.”
“Igual–“
“Y para ser franco, es muy raro verte disculparte. Qué, ¿te dolió? Porque se ve como si hubiera dolido.”
“Cállate,” espeta Derek sin pensar, porque ha oído esto o algo similar de todos sus hermanos, y esa es su respuesta estándar.
Stiles solo ríe de nuevo, y lo último del dolor se disipa como rocío al sol. Si la lógica y Stiles existieran en el mismo universo, Derek se preguntaría por qué Stiles sabe qué tan poco se disculpa. Pero no lo hacen, así que no tiene punto preguntárselo.
Decide probar su suerte de una forma distinta, esperando con todas sus fuerzas no instigar nada peligroso.
“Mi edad. Si tenía mi edad– tienes diecisiete, Stiles. Él debería haberte protegido a ti'.”
“Sí, bueno. Algunas personas son bastante grandes para cuando tienen diecisiete. Supongo que es mala suerte,” frunce el ceño pensativamente, pero no parece alterado. “Además, él me salvó también. Nos salvábamos entre nosotros. Y el resto del tiempo, él no confiaba en mí y a mí no me caía bien él. Era todo un tema.”
“Eso suena increíblemente estúpido.”
“Realmente lo era,” pero está sonriendo, triste y con cariño. “Cambiando de tema. Tú viniste aquí por algo, asumo. Otra razón además que para empotrarme contra mi auto, aunque hayas disfrutado tanto eso. ¿Cuál era esa razón?”
“Mis padres quieren hablar contigo.”
“Tus padres,” chilla Stiles, moviendo los brazos. “Um, ¿por qué? ¡No conozco a tus padres! ¡¿Por qué querrían hablar conmigo?!”
Y este es el chico que marchó hacia su puerta sin dudarlo y demandó usar su biblioteca. Este es el chico que se rió cuando Derek lo empujó contra un auto.
“No lo sé,” arrastra Derek. “¿Quizás porque sabes más de nuestra familia de lo que deberías? ¿O porque no pareces recordar a las gemelas, y dicen que hueles extraño? ¿O posiblemente porque protegiste nuestra casa contra el apocalipsis?”
“Con un simple gracias me conformo,” insiste Stiles. “No tienes que llevarme a tu casa. Es, es demasiado, en serio.”
“¿Por qué protegiste nuestra casa contra el apocalipsis, Stiles?”
“...Me gusta su casa... como está, ya sabes. Es mucho más atractiva que un esqueleto quemado de sí misma.”
“Okay. ¿Por qué nuestra casa en particular?”
“Es mi preferida.”
Es como golpearte la cabeza contra una pared de ladrillos, por Dios. Derek suspira y se rinde en intentar sacar algo de sentido de Stiles.
“Vamos. Sígueme a casa.”
“No puedo creer que hayas dicho eso. Pero no, en serio, aquí estoy bien–”
“Stiles.”
"Está bien, está bien, no te transformes en el estacionamiento. Dios.”
* * *
Derek no solo que arrastra a Stiles a su casa en contra de su voluntad, sino que también lo deja en una habitación con adultos Hale intimidantes, dice:
“Me dijo que no me transformara en el estacionamiento,” y luego lo abandona allí.
Stiles casi había olvidado por qué pasaba tanto tiempo soñando con golpear a su Derek en la cara pero ahora lo está recordando.
Es la primera vez que Stiles visita la sala de estar. De alguna forma es... hermosa y atemorizante al mismo tiempo. Es decir, la entrada de la casa está toda iluminada y espaciosa y aireada, pero esta habitación tiene muchos colores de madera oscura y moqueta roja y fotos dramáticas de bosques colgadas en la pared con luz indirecta. De muy buen gusto. También es muy silenciosa, incluso puede que esté aislada. Probablemente podrías asesinar a alguien aquí sin que nadie lo escuche, y además, la sangre no se vería en la moqueta rojo oscuro.
Sí. No es una línea de pensamiento que ayude mucho.
Kevin y Talia Hale están sentados juntos en un sofá color dorado y marrón oscuro frente a la ridícula silla con un respaldo enorme en que Derek lo dejó. Thea, la madre de Talia, está parada detrás del sofá con una sonrisa socarrona. Se siente como un maldito tribunal.
“Entonces,” dice Talia, sonriendo alegremente de una forma que Stiles no confía, “sí sabes que somos lobos. Estábamos casi seguros, pero no del todo. Eres todo un enigma, Stiles.”
Kevin solo se queda ahí sentado y lo mira con mala leche, sin decir nada. Así que de ahí lo saca Derek. Mientras tanto, Thea se está riendo de él sin hacer ruido. Stiles quiere saber por qué no puede tener esta conversación con Thea, porque ella claramente es a) la más parecida a Laura, y b) por lejos el miembro más cool de la familia. Pero no es el alfa. Stiles no sabe si Kevin o Thalia son el alfa, o si son como, co-alfa, pero es obvio que los negocios de la manada no suceden sin ellos. Lo que es una lástima, porque a Stiles lo asustan demasiado.
“¿Lo siento?” intenta Stiles al azar. Parece un lugar seguro para comenzar.
“¿Por qué?” pregunta Talia con curiosidad. Entonces... no era seguro después de todo.
“Eh, ¿por confundirlos? Supongo.”
“Nos tienes mucho más miedo a nosotros que a Derek,” señala Talia. “Eso... es diferente.”
“Sí, bueno, conozco a Derek. Nada de él asusta,” salvo la fuerza de sus convicciones más idiotas, pero no va a decirle eso a la mujer que creó al tipo.
“¿Pero hay algo de nosotros que sí asusta? Yo soy contadora. Y Kevin es humano, sabes.”
No lo sabía. Pero no importa.
“Sí, pero de una familia de hombres lobo, ¿cierto? Por Peter. Y además, los humanos pueden ser increíblemente atemorizantes, muchas gracias,” algunos infelices recuerdos del Abuelo Argent pateándole el culo bailan en su mente. “Además me da miedo la idea general de contaduría. Y el tema con Derek es que no sabe cómo usar lo que tiene. Ustedes dos obviamente sí,” lo que le molesta, ahora que lo piensa. “Sobre eso, ¿por qué? Es su hijo, ¿no se supone que lo críen para que pueda cuidarse por sí mismo? Sé que no lo están entrenando para que sea alfa o lo que sea, pero por amor a Dios, necesita sobrevivir por sí solo. ¿Qué si ustedes no estuvieran, eh? No serviría para nada, en serio se los digo. Un desastre. Y es por lo que ustedes hacen, porque lo mandonean y tratan como un bebé aunque sea un maldito adulto. No tratan a las gemelas así. Juro que no los entiendo. Es como si deliberadamente quisieran que falle en la vida.”
Hay un silencio, largo y doloroso, en el cual Stiles reflexiona sobre el hecho de que definitivamente va a morir por la boca un día, y ese día bien puede ser hoy. Además Thea debería reírse en voz alta de una vez. Se va a lastimar si sigue intentando ocultarlo así.
“Gracias por esa... considerada crítica sobre nuestros métodos de educación, Stiles,” dice Talia finalmente, sonando un poco mareada. Stiles produce ese efecto en la gente a veces; es así de genial. Kevin, mientras tanto, le está mostrando los dientes en una forma que debe haber aprendido de sus familiares lupinos, pero Stiles no está impresionado. Ni siquiera lo han arrojado contra una pared todavía en esta conversación; puede molestarlos con seguridad mucho más que esto.
“Y ahora ni siquiera tiene miedo,” murmura Thea. “Está... irritado,” Thea, por otro lado, parece básicamente extasiada. Stiles decide que le cae bien. Pueden ser amigos. “¿Por qué estás protegiendo nuestra casa, niño?”
“Un poco de protección extra no hace daño.”
“Cierto,” concede Thea, sonriendo. “Pero no es una respuesta.”
“Hay un... Philip dice que han notado todos los omegas.”
Kevin se inclina hacia adelante abruptamente, viéndose interesado por primera vez.
“Es cierto. ¿Sabes qué significa?”
“No exactamente. Pero no me gusta lo que implica sobre el futuro, así que los quiero sanos y salvos. Los quiero seguros y completos y felices por la mayor cantidad de tiempo que pueda, porque si los omegas son solo una señal de algo peor que está por venir– y así es siempre como funciona mi vida, les advierto– no quiero tener que arreglármelas solo. Y si son una señal de algo peor, ese algo va a intentar eliminarlos a ustedes primero. Dentro de lo que sé, son la única fuerza sobrenatural estable en el área.”
“Está Alan Deaton,” señala Talia.
“Es un solo tipo,” discute Stiles. “Además, prefiere demasiado sentarse y ver cómo las cosas siguen su curso para mi gusto.”
Thea ríe y Stiles le sonríe.
“¡Me cae bien Alan!” dice Talia defensivamente, pero ella también está sonriendo.
“¿Por qué te preocupa tanto el fuego?” pregunta Kevin. Es bombero, ¿verdad? Oh Dios, Kate estaba yendo a por la ironía. Stiles tiene que concederle ese punto por una maldad bien hecha.
“¿Qué quieres decir?” busca tiempo.
“Philip nos dice que pusiste diez veces más protecciones contra fuego que las demás. ¿Por qué?”
Stiles suspira y se deja hundir en el asiento, frotándose la cara con las manos.
“Malos recuerdos, supongo. No puedo dejar que eso suceda de nuevo.”
Kevin asiente pensativamente y se apoya en el respaldo de su asiento. Stiles lo ama un poquito por no pedirle que aclare nada.
“¿Hablaste con Alan sobre los omegas?” pregunta Talia.
“Sí. Fingió no saber nada. No significa que en verdad no sepa nada, obviamente, porque es Deaton, pero no existe sacarle información al tipo cuando no quiere darla. Por cualquier extraña razón.”
“Veo que lo conoces bien,” dice Thea secamente.
“Sí y no,” es la única forma de contestar sin mentir.
“Bueno, eso es más de lo que podemos decir,” suspira Kevin, sonando extrañamente como Papá por un segundo. “Ha negado a hablar con cualquiera excepto Talia y Philip desde 1987. Dijo algo sobre lobos arrogantes que nunca escuchan la razón o algo por el estilo.”
“Te culpo a ti, Peter,” dice Talia cariñosamente. Y sí, ese es Peter, escondido entre las sombras en la esquina de la habitación. Malditos lobos.
Y ahora todos los lobos lo están mirando a Stiles. Sí, no sabe qué hizo su pulso en ese momento, pero apuesta a que fue dramático.
“Otro Peter,” explica. Básicamente es verdad. “Lo siento. Trauma incómodo,” me mató y me comió. No hay nada más incómodo que eso.
Kevin se ve muy... protector y preocupado y enojado en lugar de Stiles, de pronto. Así que Derek también lo saca de él, aw. Pero Peter– Peter solo se ve interesado. Típico.
“¿Temporal o a largo plazo?”
Stiles se encoge de hombros.
“A largo plazo.”
“¿TEPT?”
“Tal vez. No creí que probara nada diagnosticarme,” y además, no puedes saber si es postraumático si el trauma no para nunca.
“No lo hubiera adivinado hasta que reaccionaste a algo que estaba justo frente a ti,” murmura Peter. “Ya pareces calmado de nuevo, lo que debería ser imposible. Esconder algo así de hombres lobo– debes ser una persona extremadamente consciente. Y con un autocontrol casi peligroso.”
“¿Gracias?” Stiles no entiende mucho lo que está pasando.
“Mm. ¿Y cuándo exactamente fuiste a la guerra, Stiles?” pregunta Peter apaciblemente. Pero sus ojos tienen una intención que es... enfermamente familiar.
Tú eres el inteligente, ¿no es cierto, Stiles?
Su corazón se siente como si estuviera intentando galopar fuera de su pecho; sabe que está asustando a los lobos de nuevo. Respira profundamente un par de veces y decide que es hora de escapar de la escena antes de que tenga un ataque de pánico en serio, porque eso sería ridículo. No ha tenido uno en años; no va a tener uno por ver al Peter Hale equivocado.
“Stiles,” dice Talia, y su voz suena tan calmada y segura que devuelve a Stiles del borde con esa sola palabra. Debe ser por ser alfa. “Está bien. No te preguntaremos si no quieres que lo sepamos.”
“No es eso,” dice Stiles, diciendo la verdad, más o menos. Lo suficientemente honesto. “Es solo que... no quiero pensar en eso, ¿sabes?”
“No pasa nada,” tranquiliza Talia. “Está bien, Stiles. Todos tenemos cosas en las que preferiríamos no pensar.”
Stiles se pregunta si también le dispararon en este universo. De cualquier forma, es bastante obvio que la falta de Argents no ha hecho de la vida como hombres lobos algo facilísimo. Talia sabe de qué está hablando– más que Derek, de todos modos.
“No te llamamos para interrogarte,” continúa. A él le parecía que sí. “En realidad teníamos un pedido. Dadas todas las protecciones que pusiste, pensamos que podrías ayudarnos a manejar una cosita.”
“¿...Qué cosita?” pregunta Stiles sospechosamente, cuidadosamente manteniendo sus ojos lejos de Peter para prevenir alguna otra locura incómoda.
“Pixies.”
“Pero qué– ¿ahora tenemos pixies?” esto es tan injusto. “¡Odio las pixies! ¡Las odio como, como, como que no tengo ni siquiera una comparación porque no hay nada más que combine ese nivel de locamente molestas e increíblemente peligrosas!”
Las expresiones en las caras de los demás muestran que están en un cien por ciento de acuerdo con él.
“Exacto,” dice Kevin. “Así que nosotros nos encargamos de los omegas, tú te encargas de las pixies.”
“¡Oh, vamos! ¿Crees que no sé quién está quedándose con lo peor del trato? Qué tal si yo me encargo de los omegas y ustedes se encargan de las pixies.”
“La ley de la manada establece que es responsabilidad del alfa local refrenar omegas sueltos,” dice Talia piadosamente, aunque Thea como que lo arruina riéndose maliciosamente en un costado.
“Oh, Dios mío,” dice Stiles incrédulamente. “Los odio a todos.”
* * *
“¡A que es gracioso!” canturrea Laura, saltando en la habitación de Derek y hacia su cama, sentándose a lo indio en el medio con una sonrisa. “A Stiles le espanta el tío Peter.”
Derek gira la silla para verla.
“¿Peter? ¿Por qué?”
“Oh, claro que me dijo toda la historia. Porque a Stiles le encanta compartir información. ¡Haha! Ha. No. En verdad, yo no presencié el show, pero Mamá dice que se disculpó y dijo que estaba reaccionando ante la persona equivocada. No lo entiendo. Él sabe que podemos oír que miente.”
Derek está bastante seguro de que ese es el punto.
“Exacto. Sabemos que está mintiendo, así que no cuenta como mentir. Es su forma de decirte que no te metas en lo que no te incumbe sin decírtelo en verdad.”
“Vaya,” arrastra Laura, divertida. “Alguien está prestando atención.”
Derek la mira con furia.
“Pero la abuela Thea lo ama,” continúa Laura, sin importarle. “Quiere adoptarlo y morderlo y hacerlo de los nuestros, lo que veo que te darás cuenta que es lo que yo dije desde un principio.”
“Porque tú y la abuela son la misma persona.”
“¡Que no! ¡A veces no estamos de acuerdo!”
“¿En qué? ¿Si es más rico el chocolate con leche o el amargo?”
“¡Entre otras cosas!”
“¿Y qué dijo Stiles de las protecciones, de todos modos?”
Laura baja la mirada y juega con un hilo suelto en la colcha de Derek.
“Supongo... suena como si hubiera perdido a sus amigos –¿su vieja manada, quizás?– en un incendio.”
Derek deja ingresar aire por sus dientes, imaginándolo a pesar de no querer hacerlo, enfermo ante la imagen.
“Lo sé,” concuerda Laura bajito. “Peter dice que actúa como si hubiera estado en la guerra.”
“Pero... es el hijo del sheriff. Deben haber vivido aquí por años, ¿verdad?”
“Uno creería eso,” Laura frunce el ceño con confusión. “Puedo averiguarlo. ¿Están divorciados sus padres? Quizás vivía con su madre.”
“Quizás,” Laura trabaja en la oficina del Secretario del Condado, y el número de cosas que puede averiguar de la gente es atemorizante. Además es muy ilegal, pero eso no parece molestarle cuando se pone curiosa.
“Peter dice que a Stiles también le preocupan los omegas. Aparentemente somos el poder sobrenatural más estable en el área, así que nos quiere vivos. Se está preparando para algo.”
“¿Para qué?”
“Mamá dice que no parece seguro. Está preocupada.”
“Estaba preocupada antes.”
“Sí, bueno, ahora está muy preocupada. ¡Oh! Y le dio tareas a Stiles.”
Derek tiene que sonreír ante eso, a pesar de la negatividad de la conversación.
“¿Tareas?”
“Sí. Va a hacerle deshacerse de las pixies.”
“Oh, eso no es justo.”
“Sí, eso es lo que dijo Stiles.”
Derek resopla y sacude la cabeza, pensando en el desorden de confusión en el que se han convertido sus vidas este año.
“¿Le dieron las pixies a Stiles porque tienen algo que ver con los omegas?”
“Creo que sí,” dice Laura pensativamente. “Si no sería un desperdicio. Quizás quieren una confirmación independiente de que están conectados.”
Derek suspira y se pasa la mano por la cara.
“¿Qué diablos está pasando, Laura?”
“Bueno, hermanito, no tenemos idea. Ese es el problema.”
* * *
Stiles odia, odia, a las pixies. Tiene una causa justa –recorrió todo el campo de malas experiencias con pixies. De hecho, en el último mes en su vida antes de esta, probablemente gastó más energía mental odiando a las pixies que la que gastó preocupándose por Peter, Gerard, los alfas, e incluso el fin del mundo como lo conocía. Más que nada porque “muerto por pixie” sería un obituario muy estúpido.
Lo feo es que las pixies son muy fáciles de matar individualmente. Pero hey, también lo son las cucarachas, y todavía siguen vivas. Que este Beacon Hills también esté infestado de pixies quizás sea la cosa más injusta que le haya pasado a Stiles hasta ahora.
Pero sea como sea, aún tiene que investigarlo. Pronto. Hoy, sus mayores preocupaciones son sus problemas sociales de la secundaria y cómo volver a casa. (Si pudiera volver antes de tener que lidiar con las pixies, eso sería fantástico, y ni siquiera sentiría ni una pizca de culpa. Sí, es una persona horrible; no, no le importa serlo.)
Entonces, bien. Drama de la secundaria. A juzgar por sus emails infelices, el otro Stiles estaba siendo chantajeado. Por porno. Stiles está cada vez más decepcionado del otro Stiles.
Pero puede ver cómo sucedió. Sí que puede. A veces entra en una línea de investigación, y luego tiene que saber. Al menos el cincuenta por ciento de las veces que sabe, se arrepiente de haberlo preguntado, pero eso nunca lo detiene. Es por eso que sabe sobre las técnicas de tortura de la Santa Inquisición, los detalles asquerosos del ébola (con soportes visuales), y la historia completa de la circuncisión. Está seguro que este fiasco entra en esa categoría.
El otro Stiles probablemente se tropezó con algo que referenciara, quién sabe, técnicas de restricción con cuerdas, tal vez, y luego sintió la loca necesidad de saber todo sobre el tema. Leyendo algunos de los emails restantes, parece que quería tener una revista japonesa ilustrada específica que nunca llegó al internet –al menos no en un sitio web en inglés– y era la primera publicada del estilo o algo así. Y Jordan es, desafortunadamente, la única persona que conoce Stiles que tendría acceso a esa clase de cosas. Como no hay rastros de la revista en ninguno de sus lugares habituales de escondite, debió haberle asustado tanto al otro Stiles que la destruyó, posiblemente con fuego. (Y lo que sabe ahora es que ninguna versión de él va a aprender.)
Faltan los emails de la siguiente parte, pero a juzgar por los más tardíos, Jordan debió haber dicho que podía probar que el hijo del sheriff había sido poseedor de algo extraño, o quizás amenazó con plantar más, lo que sería exactamente por qué no es inteligente meterse con Jordan en primer lugar.
Así que, chantaje. No por dinero, aparentemente, pero sí lo suficiente para hacer que el otro Stiles hiciera mandados vergonzosos y/o prácticamente ilegales y sufrir otro tipo de cosas irremediablemente estúpidas frente a todos los amigos raros de Jordan, lo que al menos explica lo de invitar a Veronica al baile. En serio, la falta de creatividad es decepcionante. Stiles está decepcionado.
Y lo más triste de todo es que en respuesta al chantaje, el otro Stiles parece haberse asustado al borde de la histeria, cortado todo contacto con Scott para minimizar daños colaterales, y luego caído como una casa hecha de cartas. Wow.
¡Genial! Así que no es que el otro Stiles no hubiera estado mintiéndole a Papá, sino que estaba mintiéndole mejor. Aunque para ser justos, un chantaje es mucho más fácil de esconder que todo un asunto sobrenatural. Stiles hizo lo mejor que pudo.
Le gustaría juzgar a su gemelo universal por esto, pero tristemente entiende cómo pudo haber pasado. Y un chantaje claramente era lo peor que pasaba en la vida del otro Stiles en su momento. Le faltaba verlo desde otra perspectiva.
Bueno, lamentablemente para ellos, los malditos chantajistas tendrán que lidiar con un Stiles nuevo y más dañado, y no tienen idea en lo que se han metido. Tienen suerte de que no han intentado nada con él personalmente aún, y también que Stiles no tenga tiempo para entrar mucho en el tema. Si lo tuviera, sabría que lo llevaría demasiado lejos, solo para quemar energías.
Pero gracias al plazo fijo de tiempo, se limita a ir de compras, comprar un montón de carne, lograr por medio de magia que se queden tibias y sangrando constantemente por una semana, envolverlas en plástico y enviarlas a todos los involucrados con una bonita nota argumentando por qué deberían dejarlo solo. Con sangre. Oh sí. Y puede que carcajee como villano al hacerlo.
Y problema resuelto. Este truco no funcionaría con alguien como Peter, pero estos son perdedores de la secundaria, no psicópatas legítimos. Definitivamente les dará miedo suficiente para detenerse. Y si no, bueno, a Stiles no le molestaría empeorarlo. Si eso es lo que quieren lograr.
Así que así queda el problema pequeño. Ahora a los problemas de vida o muerte, siempre más complicados, nunca tan divertidos de solucionar.
Saca algunos libros que les quitó a los Hale cuando no estaban prestando atención y se golpea la cabeza contra ellos por las siguientes cinco horas. Para ese entonces no ha aprendido nada sobre algo que hubiera podido causar que los omegas se volvieran locos, nada sobre saltar universos, y nada sobre cuerpos compatibles, menos que menos sobre saltar un universo con uno.
Y tampoco nada sobre erradicar pixies, pero eso, al menos, no es una sorpresa, porque Stiles está bastante seguro de que las pixies son la especie con más resistencia del planeta.
Siempre es lindo cuando le pone sus esfuerzos más grandes a algo que termina siendo una pérdida de tiempo total.
Siendo positivos, encuentra cuando llega al colegio que la carne sangrienta parece haber arreglado su problema con Jordan como... bueno. Como magia.
“Hombre,” dice Scott cuando están caminando hacia los vestuarios para la práctica de lacrosse y Brandon-problemas-de-ira se encierra en una clase para esquivarlos. “¿Viste eso? Esa es como la tercera persona que hoy te ha visto y escapado en dirección opuesta.”
“Sí que lo es, Scott. Sí que lo es.”
“¡Es como si les aterrorizaras!”
“Y lo hago. Estoy mucho más loco que tu Stiles normal.”
“¿Y qué les hiciste?”
“Nada muy malo, no te preocupes. ¡Ningún estudiante fue lastimado en la práctica de esta lección de vida! Vamos, llegaremos tarde.”
“Stiles…”
“Scott.”
“Stiles, ¿qué hiciste?”
“Investigué por qué tu Stiles te estaba ignorando. Y luego me vengué. Problema resuelto.”
“O...kay, eso no me dice nada.”
“En serio, no te preocupes. Sé cuándo me paso de la raya, y no lo he hecho. No pasa nada.”
Scott, el traidor, se ve dudoso.
“¿Cómo sabes que te has pasado de la raya?”
Stiles piensa esto seriamente; es una buena pregunta.
“Supongo... que pienso, si esto hiciera llorar a Scott, es demasiado.”
“...Porque si me hiciera llorar, estaría mal.”
Bueno. No técnicamente. Porque si hiciera llorar a Scott, estaría haciendo llorar a Scott, y eso hay que evitarlo. Fin de la historia. Pero decir cosas así en voz alta es incriminatorio.
“Seguro.”
“Mientes.”
“Casi siempre, sí.”
“Stiles. ¿No soy tu brújula moral, o algo así, no?”
“¡No!”
“¿En serio?”
“...Papá ayuda.”
Scott sacude la cabeza con incredulidad. Pero no puede enfadarse por esto, porque las personas con la moral flexible siempre van a él. Stiles, Isaac, Derek. Allison. Oh Dios, Allison. No es imposible que todos estuvieran usando a Scott como guía moral. Y el hecho de que no entienda la necesidad de uno es lo que lo hace una buena persona.
Por suerte la conversación se interrumpe cuando llegan al vestuario, con toda la gente que quiere participar en esa conversación, lo que Stiles aprendió de mala manera que nunca termina bien.
Stiles lo aprendió, pero Scott aparentemente no, porque el silencio solo dura hasta que Stiles se comienza a quitar la camiseta.
“¡¿Dónde mierda conseguiste eso?!” sisea Scott, y Stiles se baja la camiseta con pánico antes de que alguien lo mire y comience a preguntar cosas muy incómodas. Dios, no se había dado cuenta qué acostumbrado estaba– su Scott tenía sus propios tatuajes de los que no se podía hablar, y nunca le habría hecho esto a Stiles.
“Deaton,” suspira Stiles.
“¿El Dr. Deaton te lo hizo?” saber eso no parece hacer que Scott se sienta mejor.
“Sí.”
“¿Por qué?”
“Es, ya sabes, mágico.”
“Da miedo, hombre. Es la cosa más fea que he visto. En mi vida. Incluyendo lo de los gusanos.”
“No es tan feo como lo de los gusanos.”
“...Sí, bueno, nada es más feo que lo de los gusanos. ¡Pero está cerca!”
El tatuaje comienza entre los omóplatos de Stiles y baja hasta la mitad de su columna; es una imagen estilizada de una persona con los ojos vendados, amordazada, y atada con cuerdas– una cuerda por cada línea de familia a la que la persona tatuada está conectada, los hilos sueltos de las cuerdas correspondientes a los individuales. Este Deaton escogió una persona atada a un árbol viejo, al estilo de la mitología nórdica. El Deaton de Stiles había elegido la cruz cristiana. Pero técnicamente una historia contribuyó a la otra, ¿no? Quizás si Stiles salta a otro universo de nuevo, terminará con un Deaton al que le guste Prometeo y un tatuaje de un tipo atado a una roca. Algo de variedad, por favor.
“¿Para qué sirve?” quiere saber Scott. O no, no quiere saber –solo siente que tiene que preguntar.
“Nada, solo– ya sabes, manteniendo la vista en mi gente preferida.”
“¿...soy una de tus personas preferidas?”
“Sí, Scott.”
“¿Así que eso significa que me estás vigilando? ¿Con tu tatuaje raro? ¿Estás manteniendo un tatuaje feo en mí? Espera…”
“Para. Para antes de que te lastimes. Y, supongo que sí... No una vigilancia literal. Significa que... siento algo de cómo te va,” además está conectado, lo que significa que es indefenso ante cualquier persona con la que está conectado, incapaz de pelear contra ellos físicamente o incluso mágicamente si alguno de ellos decide matarlo. No que vaya a hacer eso público.
Pero sí puede luchar verbalmente, y como esa es la única forma en la que pelearía contra esta gente de todos modos, no le parece mal.
Scott, porque es Scott, solo sacude la cabeza como si estuviera intentando quitarse la conversación de ella, y comienza a sacar su equipo deliberadamente y a ponérselo. Esto es demasiado extraño para hablarlo, así que va a dejarlo.
“Vendrás luego de la práctica, ¿verdad?”
“Sí,” dice Stiles, sintiéndose algo tonto con el cariño que le tiene a su mejor amigo. “Definitivamente. Tengo algunas cosas que hacer primero, pero debería llegar como a las cinco.”
“Súper.”
La forma en la que Scott puede reducir información lo suficientemente perturbadora como para dar pesadillas a una inconveniencia personal menor es posiblemente su característica preferida.
* * *
Derek está de nuevo parado intimidatoriamente en el estacionamiento de la secundaria, sin sentirse mucho mejor sobre sí mismo que la última vez. Al menos Stiles tiene práctica hoy, así que los únicos chicos saliendo del edificio y mirándolo son los atletas. Son menos miradas pero por otra parte, miradas más prolongadas, porque hay menos cosas sucediendo que los distraigan. Pensándolo mejor, no, esta vez también apesta.
Fue idea de Laura de nuevo. Por supuesto que lo fue. Derek debería hace una lista de todas las maneras en las que la existencia de Laura arruina su vida. Sería una lista larga. Tan pero tan larga.
Stiles finalmente aparece con el mismo chico morocho de la otra vez caminando a su lado. Lo saluda y camina alegremente hacia Derek, sonriéndole. Un grupo de chicos con palos de lacrosse los miran, murmurando. Stiles se vuelve a mirarlos un segundo, luego gira de nuevo, sacudiendo la cabeza.
“Piensan que eres cool,” susurra, consciente de que Derek puede escucharlo.
“¿Es por eso que me están mirando?” demanda Derek, incrédulo.
“Lo sé, ¿verdad?” concede Stiles. “Tu reputación de tipo cool también es un misterio para mí. Aunque es sorprendentemente hilarante.”
Derek ríe, porque siempre ha sido hilarante para él, pero es raro que otra gente lo encuentre gracioso. Es como que– esta gente claramente nunca lo han visto con su madre, o sus hermanas.
Stiles le dirige una sonrisa brillante, desproporcionadamente alegre.
“¿No es verdad? Supongo que tienes el look– aunque podrías dejarte más la barba…”
“Laura no aprueba la barba.”
“Eso prueba mi punto: no haces lo necesario, hombre. Ni siquiera lo intentas. ¿Cómo logras esta supuesta reputación cool? ¿Es que es solo la cara bonita? Definitivamente es la cara, no es cierto.”
Derek se encoge de hombros. Puede que, en verdad, sí sea la cara.
“Oh Dios mío, ¿eras popular en la secundaria?” presiona Stiles, muy entretenido, quizás algo horrorizado.
“Supongo.”
“Entonces... ¿dónde están tus amigos de la secundaria ahora?”
“Por ahí, no sé. Fueron a la uni, pero yo comencé a trabajar. Los veo por el pueblo, pero perdí contacto con la mayoría. Igual no sabían nada de mí.”
“Oh,” dice Stiles, asintiendo sabiamente. “Eras el chico popular solitario.”
Como si eso existiera.
“Qué.”
“¡El popular solitario! Les gustabas a todos por la cara y tus habilidades raras de hombre lobo, pero nadie sabía que lo eras. Nadie conocía al verdadero tú. Eras un caso viviente de un documental de la secundaria,” sonríe débilmente y masculla: “siempre lo eres.” No es claro si todavía recuerda que Derek puede escucharlo.
“No es como si en serio estuviera solo,” insiste Derek, indignado. “No los necesitaba. Tengo a mi manada. ¿Por qué necesitaría a alguien más?”
Stiles lo está mirando como si esa fuera la cosa más triste que ha escuchado. ¿Qué mierda?
“¿Qué?”
Stiles se mueve y se deshace de su expresión.
“¡Nada! Nada, solo, uh. Nada. Um, ¿por qué estás aquí, por cierto? No que no esté feliz de verte, porque lo estoy, además de que estás mejorando mi factor cool simplemente estando parado junto a mí, oh la deliciosa ironía, pero... sí. ¿Por qué?”
“Laura,” suspira Derek.
Stiles alza las cejas, expectante.
“¿...y hay una frase que siga a su nombre, o eso es todo lo que tienes? Porque Laura tiene sus razones, incluso si son razones de las que la razón nada sabe.”
Eso es una cita de algún lado. Derek lo sabe porque ha oído a Peter decirlo. Solo... parece que Stiles y Peter deberían llevarse bien. Es raro que no sea así.
“Quiere que te convenza de venir con nosotros la siguiente vez que atrapemos a un omega,” es la cosa más estúpida que Derek ha oído.
Así que por supuesto que Stiles se encoge de hombros y dice:
“Sí, seguro.”
“¿Sí, seguro?” repite Derek con incredulidad.
“¿Eh, sí? ¿Es que lo dije mal? ¿Hay una especie de etiqueta de bruja de la que no sepa?”
“¡Eres humano! ¡¿Sabes lo peligroso que será esto para un humano?!”
“Sí... pensé que tenías que convencerme de que lo hiciera, no de lo contrario.”
“No, Laura quiere convencerte. Yo solo accedí a mencionártelo porque estaba seguro de que dirías que no. ¿Por qué pensaría eso? No es como si alguna vez hubieras mostrado tener una pizca de sentido común.” Stiles no responde porque está demasiado ocupado mirando fijamente a un chico castaño con una cámara del otro lado del estacionamiento. “Stiles. Stiles.”
El chico mira en su dirección y Stiles aguza la vista.
“Oye, Derek... ¿qué piensas del determinismo y el libre albedrío?”
“¿Qué?”
“Olvídalo. Lo siento. ¿Decías?”
“No puedes venir con nosotros a atrapar al omega.”
“Entonces... ¿por qué me invitaste? ¿Solo me invitaste porque pensaste que diría que no? ¡Eso duele, Derek! Podría haberme acomplejado. Le voy a decir a Laura.”
Derek gruñe con frustración, deseando que Stiles fuera un lobo y así Derek podría golpearle la cabeza contra el costado de su auto un par de veces sin tener que preocuparse por las consecuencias.
Esto es todo culpa de Laura.
* * *
A Danny le gusta pensar de sí mismo como alguien bastante observador. Su hermana dice que es molesto, pasando por lo incómodo y quedando firmemente en el reino de lo raro, pero es solo porque Danny siempre sabe cuando tuvo sexo, y aunque ella no lo crea, no se necesita a un genio para eso.
De todos modos, sí, tiene una buena habilidad de observación. Y lo que está observando ahora es que Stiles Stilinski ha tenido como un maldito cambio de personalidad. Lo que no sería tan importante, excepto que ahora es un cambio de personalidad que da miedo, y está comenzando a afectar la vida de Danny.
Estaba caminando en el pasillo detrás de Lydia y Jackson hace hará un mes, y pasaron a Scott y Stiles yendo para el otro lado. Stiles alzó la mirada y dijo:
“Hola, Lydia,” nada grave, aunque parecía más distraído y menos desesperadamente esperanzado que lo habitual. No, eso no fue lo extraño. Lo extraño fue que continuó, en el mismo exhalo y con solo un poquito menos de familiaridad: “Danny, Jackson.”
Y luego siguió caminando. Como si no fuera nada. Como si nunca hubiera habido un dilema entero con Jackson en el quinto grado que terminó con sangre chorreándole a Jackson de la nariz, Stiles con dos ojos negros, Danny jurando que nunca hablaría con Stiles de nuevo, y Scott jurando que nunca hablaría con Jackson de nuevo.
Claro que es estúpido. Era el quinto grado. Jackson recién se había enterado que era adoptado, la madre de Stiles recién había muerto, y ninguna maestra con medio cerebro les hubiera dejado estar en el mismo patio porque terminaría con llanto y sangre. Así que sí, tantos años después no tiene sentido, pero es un hábito. Un hábito tan normal que, si Stiles hubiera decidido repentinamente superarlo, hubiera hecho algún tipo de gesto para hacerles saber. Además Jackson debería haber hecho algo al menos simbólicamente lindo por Scott. Danny conoce bastante bien a Stiles, luego de todos estos años.
¿Y esto, como si se hubiera olvidado de repente que ya no se hablan? Esto no es normal. Incluso Scott lo miró como si estuviera por entrar en pánico ahí en el pasillo. Pero Stiles, Stiles ni se dio cuenta que algo estaba mal. Ya se había ido para cuando Jackson se recuperó lo suficiente como para demandar de qué mierda iba todo eso.
Y eso fue solo el principio.
Stiles, bastante obviamente, había entrado en algo estúpido con Jordan, Verónica y compañía el año pasado. Estaba completamente bajo sus pulgares; Danny casi sentía lástima. La humillación pública fue solo gratuita.
Este año, Jordan se sobresalta con sonidos bajitos y Lydia reportó que Verónica se encierra en el baño diariamente para llorar de forma histérica, y Stiles parece... extrañamente apartado de la escuela. Pasó todo el tercer año viéndose estresado y fuera de sí. Ahora parece, Dios, aburrido, molesto, distantemente entretenido.
Stiles Stilinski de repente se ve como alguien con quien es tonto meterse. No como si antes lo fuera, porque siempre devolvió la pelea como un maníaco, y la fuerza no hace mucho contra su determinación de hacer absolutamente cualquier cosa para ganar. Pero ahora es más que eso. Ahora es como si... quizás espere, si lo enfureces. Quizás espere hasta que estés solo, te mate, y haga que parezca un accidente. Y luego se olvidará de que existías.
Danny comienza a leer la sección de crímenes de Beacon Hills con una atención religiosa. Pero además de los ataques animales, nada parece muy fuera de lo normal.
A menos que esos sean, digamos, “ataques animales”.
Stiles también ha comenzado a juntarse con los Hale. No con las gemelas, eso tendría sentido –están en la misma clase y todo– pero con los Hale más grandes. Laura y Derek. Que son adultos. Y adultos que dan miedo, además– no que las gemelas no lo den. Los Hale en general dan mucho miedo. Como si supieran algo que tú no. Como si no le temieran a nada. Como si todo el mundo fuera su chiste interno personal.
De ellos y de Stiles, aparentemente.
En otras noticias menos atemorizantes pero más incómodas, si el ridículamente hermoso Derek Hale planta a Stiles contra su auto una vez más, a Danny le va a explotar una arteria en cualquier parte de su cerebro que controle la lujuria. No es justo. Hoy, por ejemplo, Stiles está inclinado contra su auto con Derek prácticamente entre sus piernas, y no hay ni un movimiento abrupto ni una risa incómoda a la vista. Como si pensara que allí mismo es donde Derek debería estar. Además de otras cosas molestas, ese tipo de confianza se ve pésimamente bien en Stiles, y Danny no suele pensar que algo se vea bien en Stiles.
(Okay, eso es mentira, pero el punto es que solía ser una mentira convincente, y ahora Danny ni siquiera puede fingir que lo cree.)
Y la forma en la que Stiles sonríe socarronamente a Danny como si pudiera leerle la mente a través del estacionamiento tampoco está bien. El bastardo solía fingir ser hétero; no deberían dejarle quedarse con alguien como Derek Hale.
* * *
“Entonces...” dice Scott lentamente, intentando matar a Stiles en la pantalla mientras piensa en toda la información nueva que le ha arrojado hoy. “¿Tu amigo hombre lobo te pidió que cazaras hombres lobos omega locos con él pero en realidad no quiere que vayas, simplemente hace todo lo que su hermana le diga?”
“Todo de todo,” respira Stiles con júbilo. “Su hermana lo mandonea. Es la cosa más graciosa desde que Jackson se resbaló en el barro y cayó de cara contra un cactus aquella vez.”
“¿Lo mandoneaba también en tu, uh, mundo?”
“No, su hermana estaba muerta.”
“...Oh.”
“O sea, todos estaban muertos. Había, había bastantes muertes. Solo tenía un familiar vivo al final, y ese tipo era de mucha desconfianza.”
“¿Cuántos familiares vivos tiene ahora?”
“¿Um, once? ¿Creo? Me parece que sí.”
“Whoa. Esos son bastantes muertos.”
“Sí, esta cazadora loca los encerró en el sótano y quemó la casa. ¡Oh! Es la tía de Allison.”
Scott deja caer los controles, lo que resulta en la victoria instantánea y sin remordimientos de Stiles. ¿Quién deja los controles? Solo los débiles.
“¿Mi Allison?” demanda Scott, horrorizado.
“Sip,” confirma Stiles, arrojando sus brazos al aire para hacer manos de jazz de la victoria, girándose a Scott y fingiendo tomárselo en serio. “Sí mencioné que su familia estaba llena de cazadores locos, ¿verdad?”
“Dijiste locos, ¡pero no creí que querías decir que queman gente!”
“Ya hemos hablado de cómo tienes que escucharme cuando te hablo.”
“¡Era justo asumir que yo no, no sé, saldría con alguien de una familia de malditos asesinos en serie!”
“Scott, como nos ha dicho Finstock tantas veces, asumir cosas nos hace idiotas tanto a mí como a ti.”4
“Nunca cites a Finstock de nuevo.”
“Cierto.”
“Gracias.”
“Además, técnicamente era una asesina en masa, no en serie. Con los de series, hay un período de espera, además ella…”
“¡Stiles!”
“Sip, ya me callo.”
Y así Scott se niega a hablar de algo que no sean juegos y los horrores del pre-cálculo por el resto de la noche. A Stiles no le molesta. Scott muchas veces necesita unas horas para procesar.
Es por eso que no le sorprende cuando comienza la mañana siguiente acosando a Stiles en el estacionamiento y diciendo:
“¿Y Allison sabía de lo de su tía?”
Oh, Scott. Ni siquiera conoce a Allison, y ya es tan predecible.
“No. No lo sabía, y lo tomó bastante mal una vez que lo supo. Línea del tiempo: comenzó a salir contigo, se enteró de que los hombres lobo existían y su familia los cazaba, se enteró de que tú eras un hombre lobo, su tía intentó matarte, un hombre lobo arrancó la garganta de su tía, tú le salvaste la vida, ella comenzó a tener sexo contigo, un hombre lobo mordió a su madre, quien luego se suicidó... ¿sabes? Viéndolo de esta forma, toda esa fase homicida que tuvo no es nada sorprendente.”
“¿Fase homicida?” repite Scott débilmente.
“No pasa nada,” lo tranquiliza Stiles. “Nunca intentó matarte. Bueno, no en serio.”
“No en se…” Scott se interrumpe y sacude una mano, posponiendo esos pensamientos para otro día. “Lo que sea. Lo del omega. ¿En serio irás?”
“Seguro.”
“¿Por qué “seguro”?”
“Quiero verlos, Scott. Hay algo muy mal con ellos, pero no puedo saber qué es hasta ver uno yo mismo. Podría estar relacionado con... otras cosas, y es mi trabajo averiguarlo. Mi deber, podríamos llamarle.”
“Yo... no lo haré. ¿Tu deber? ¿Cómo es que es tu deber?”
“Alguien por quien me preocupo me pidió ayuda. Ya sabes cómo soy.”
Scott suspira con exasperación, pero no discute porque sabe cómo es Stiles. Lo sabe con lujo de detalles.
“¿Cómo puedo ayudar?”
Scott es el mejor.
“¿Con lo sobrenatural? No puedes. Pero voy a obligarte a que hagas toda una clase de cosas humanas por mí. No te preocupes, amigo, serás utilizado.”
“Genial,” masculla Scott, ojeando a Stiles de lado.
“¿Pero sabes a quién podría usar para lo sobrenatural?”
“¿A quién?”
“Vernon Boyd y Erica Reyes.”
“¿Boyd? ¿Erica? La– ¿por qué? Tiene convulsiones, Stiles. Sería una muy mala idea meterla en esto. ¡Podrías matarla! Y además, ¿por qué?”
“Porque no lo parece, pero secretamente es rebelde. Nunca se rinde, es como, suicidamente valiente, y tiene la tolerancia al dolor más loca del mundo.”
“Solo para que sepas, la tolerancia al dolor no es algo que la mayoría de las personas busquen en un amigo.”
“Lo sé. Hey, pero también es genial investigando. Y me aterroriza, pero podemos arreglar eso.”
“Pero…”
“Eso es lo más lindo que alguien ha dicho de mí,” dice Erica suavemente desde donde está parada directamente detrás de ellos, puta madre. No debería poder hacer eso sin sus superpoderes de loba. Stiles quizás se sobresalte y mueva los brazos como un loco. Restringidamente. “A pesar de lo de que te asusto– ¿en serio? Ni siquiera pensé que sabrías mi nombre, Stiles.”
“Ah,” dice Stiles con inteligencia, porque es el inteligente. “Resulta que sí.”
“¿Crees que soy valiente?” pregunta, viéndose... Dios, tan confundida, y además como si sospechara que esto es una broma.
“Lo eres,” le informa Stiles. ¿Qué? Lo es. Valiente y terrorífica y quizás algo sedienta de poder bajo influencia de la lobería, pero hey, nadie es perfecto.
Da un paso adelante y lo mira. Es como que duele mirarla, porque Stiles sabe cómo se ve cuando tiene esperanza. Algo de expectativa de que las cosas mejorarán, de todos modos. Pero esta Erica... se ha rendido. Está viviendo, pero no tiene nada mejor en el horizonte. Piensa que su vida está acabada, y solo tiene diecisiete.
Por supuesto, Stiles también sabe cómo se ve cuando su vida se le acaba literalmente a los diecisiete.
“¿Quieres mi ayuda?” pregunta con cautela. “¿Para hacer qué?”
“No, mira– es locamente peligroso, esto en lo que necesito ayuda. En serio. Tanto que hay gente encerrada en sótanos y torturada, para elegir un ejemplo cualquiera. Y sí, tu ayuda sería genial, pero no quiero... no quiero arruinarte la vida, ¿está bien? No quiero ser responsable de eso.”
“Oh, ¿pero a mí sí?” demanda Scott, indignado.
“Hey, ni lo pienses. Me hiciste decirte, hombre. Tú te arruinaste a ti mismo. Además, no es como si te estuviera haciendo hacer el trabajo sucio.”
“Quiero saber,” dice Erica tercamente.
“¿Por qué?” pregunta Stiles, algo desesperado. “Por qué querrías– no me debes nada. ¿Quién soy yo para ti? Nunca hice nada por ti. Y no tienes que probarme nada, porque yo ya sé qué tan genial puedes ser. No ganas nada, pero sí tienes tu cordura y seguridad personal que perder. En serio. No estoy bromeando. Esto termina con llanto y sangre y gente que corre y grita en la noche. Y no es una metáfora.”
“Quiero saber,” repite.
“Oh Dios mío, ni siquiera me estás escuchando,” se vuelve a Scott. “Me olvidé de lo malo: no sabe escuchar.”
“No dije que ayudaría,” espeta con impaciencia. “Solo dije que quiero saber, así podré tomar una buena decisión. ¿Te parece bien? ¿Puedo tomar mis propias decisiones basándome en hechos?”
Stiles le sonríe a pesar de la situación, a pesar de lo secretamente triste que es su porfía. Esto explica cómo se metió con los hombres lobo la primera vez– está pensando, cualquier cosa es mejor que esto. Es una peligrosa actitud. Además no es correcta. Solo porque no puedes imaginarte nada peor no significa que no exista.
“Lo que le dije a Scott,” suspira Stiles, rendido. “Era mi secreto. Pero lo que te quiero decir a ti es el secreto de alguien más. Así que tendré que hablar con ellos primero. Si dicen que está bien, puedo... Dios, llevarte al bosque a un lugar que no conozcas para hablar con extraños, supongo. Y esa ni siquiera es la razón de por qué esto es una mala idea.”
Erica alza una ceja. Stiles suspira de nuevo y se prepara mentalmente para una charla bastante incómoda con los alfas Hale.
“De acuerdo.”
“Qué dulce,” dice Erica sarcásticamente, tocando su puño contra el Jeep y yéndose. Tan familiar. Aparentemente una Erica molesta es una Erica molesta sin importar la enfermedad debilitante. Esto va a terminar muy mal. Aunque con suerte no tan mal como la vez pasada.
“Bueno, eso fue un desastre. ¡Oh!” Stiles castañea los dedos. “Eso me recuerda: Scott, tu primera misión, si decides aceptarla, es adoptar a Isaac Lahey.”
Parece que Scott no sabe si estar preocupado o simplemente confundido.
“¿Quién?”
“¡Isaac Lahey! Vamos, hermano, juega lacrosse. Sé que lo conoces.”
“¿...lo hago?”
“Bueno, deberías. Y lo harás. Y luego lo adoptarás, porque yo lo digo y yo siempre tengo razón. Y porque su padre es un maldito abusivo, y nadie lloró cuando lo despedazó un lagarto gigante. ¿Qué tal eso para un epitafio?”
“Ese es... un epitafio muy largo. Espera. Espera, ¿el lagarto gigante era Jackson?”
“¡Sí me escuchas! Sí, el lagarto era Jackson. Oh, también deberíamos comenzar a almorzar con Boyd.”
“¿Vas a hacer que Boyd te ayude?”
“Quizás. Pero incluso si no lo hace, igual deberíamos almorzar con él.”
“¿Por qué?”
“Por principios. Nos cae bien.”
“¿En serio?”
“Podría. Es cool. No pierde la cabeza en una crisis.”
“¿...tolerancia al dolor?”
“Eso también.”
“Ajá. ¿Cómo nos cae Matt? Porque lo miras todo el tiempo, así que supongo que sentimos algo sobre él.”
“Odiamos a Matt.”
“¿De verdad?”
“De verdad. Matt... okay, Matt te disparó una vez, y esa fue la menor de las ofensas que cometió ese día.”
“Puta madre.”
“Observaremos a Matt muy de cerca, Scott. Y si comienza a hacer cosas, ya sabes, como de asesino en serie, vamos a acabarlo.”
“No lo... uh. No lo matamos ni nada, ¿no?”
“Nop.”
“Oh. Bien.”
“Gerard lo hizo.”
“Oh. ¿Nos cae bien Gerard?”
“Gerard una vez me llevó a su sótano y me pateó el trasero,” se siente raro decir eso en voz alta. Stiles nunca le dijo a su propio Scott sobre lo de Gerard. Obviamente no– no le dijo a nadie, porque su cuerpo no es ninguna pizarra en donde escribir mensajes para la gente. Pero es lindo poder decirle a Scott. Es seguro decirle, no entiende lo que significa. “Además te apuñaló.”
“Entonces,” dice Scott, con los ojos como platos, por suerte sin entender. “No somos muy fans.”
“No tanto, no. Pero finalmente tú lo envenenaste. Estoy muy orgulloso,” bastante. Aparte de lo de las mentiras innecesarias.
“En serio no creo poder envenenar a nadie.”
“Scott, mi amigo, te prometo que sí. Cuando necesitas hacerlo.”
Scott tiembla y se calla. Es peligroso cuando Scott se calla; significa que está pensando en serio. Puede ser muy perceptivo cuando se detiene a pensar. Por suerte no pasa muy seguido.
“¿Oye, Stiles?”
“¿Sí?”
“Um. No te enfades, pero... mi Stiles era mucho más... No sé. Posesivo. No– no de mala manera, es solo que... No le gustaba que otra gente, uh, estuviera mucho tiempo conmigo.”
Scott se siente dejado de lado porque Stiles no se está comportando como un idiota celoso. Jesús.
“Y sé exactamente cómo se sentía tu Stiles,” lo hace, esa es la triste realidad. “Pero la cosa es que cuando tú y tu Stiles arreglaron los términos de su amistad, era bajo el entendimiento de que ustedes tenían las mismas probabilidades de morir. ¿Sí? Ambos podrían haberle dado a ese venado. Eso lo hacía justo, ¿ves? Lo mismo conmigo y mi Scott. Los cazadores podrían haberlo cortado a la mitad o un hombre lobo podría haberme despedazado a mí.”
“Okay. ¿Y?”
“Así que tú y yo, esta no es una situación justa. Yo tengo mil veces más probabilidades de morir que tú.”
“Stiles…”
“No, cállate, lo prefiero así. Pero para ti no es justo; probablemente seas tú el que quede solo aquí. Así que necesitas otras personas. Necesitas gente que no vayan a, oh, correr sin armas hacia un hombre lobo rabioso. No es que quiera que te juntes con Isaac, pero necesito que lo hagas, así que cuando muera de alguna forma estúpida…” o cuando deje a todos para volver a su universo, no que vaya a admitirlo, “tú no quedes solo.”
Scott le frunce el ceño.
“No me gusta que hagas todas estas locuras solo. O sea, la vez pasada moriste.”
“Ni siquiera soy tu Stiles,” le recuerda Stiles.
Scott le transmite una punzada de miseria y, extrañamente, culpa como respuesta, pero las ignora.
“¿Y? Eres el único Stiles que tengo.”
Stiles odia cuando a Scott se le ocurren cosas que suenan estúpidas pero tienen mucho sentido.
Ahora sí se siente mal por todo el plan de saltarse universos.
“Bien. ¡Bien! Prometo que no haré locuras solo,” suspira. “Tengo, ya sabes. Amigos lobos. Son duros. Mucho más difíciles de matar que asmáticos humanos.”
Scott asiente pensativamente.
“Los Hale, ¿cierto?”
“¿Qué? No.”
Scott rueda los ojos. ¡Rueda los ojos!
“Hombre. ¿Te pensaste que no me iba a dar cuenta que de la nada te juntas con Derek Hale todo el tiempo? Porque sí me di cuenta. Todo el mundo se dio cuenta.”
“Cuando dices todo el mundo...” murmura Stiles, haciendo una mueca.
“Quiero decir que hay un buen rumor sobre ti por primera vez en la historia. Felicitaciones, supongo.”
“No, Scott, esta definitivamente no es una instancia para condolencias.” Mierda, esto es lo último que necesitan– más atención.
“Lo que sea, no es que la gente te vea con ellos y piense “Oh, debe ser un hombre lobo”. Todos te ven a ti y a él y piensan, uh. Otras cosas,” Scott desvía la vista. Genial. Genial, porque ese tipo de desvío de ojos solo puede significar una cosa.
“¿Cosas como violación de menores?” demanda Stiles con un grito ahogado.
“¿...puede ser?”
Oh, Dios. Eso explica la cara incómoda de Derek cada vez que ve a Stiles en la escuela, porque si la gente habla del tema, Derek puede escucharlo. Esto también cambia todo el tema de las miradas de Danny, porque todavía estaba pensando en lo de Miguel y las camisetas y lo de hackear y se olvidó que, por supuesto, eso aquí nunca pasó, así que cuando Danny lo mira de esa forma, no está pensando en Derek sin camiseta, está pensando, piensa…
Wow. Stiles sería el peor espía del mundo.
“Sonó la campana,” señala Scott. “Clase, Stiles. Stiles. Stiles, tenemos que ir a clase. En serio, hermano, piénsalo en clase, ¡vamos!”
Seguro. Puede pensarlo en clase. Y luego puede pensar en la charla que tiene que tener con los padres de Derek sobre convertir a adolescentes humanos en hombre lobo, gracias, Erica. Seguro que eso no va a ser para nada incómodo.
Ha ha.
