Chapter Text
Es otoño en la ciudad, las hojas de los árboles se tiñen de un rojo y naranja cálido meciendose con los agradables vientos del sur.
Una joven adolescente de cabello rubio y hermosos ojos azules corre por las calles concurridas, esquivando a la multitud porque se le hace tarde para sus clases en la escuela. Detrás de ella la sigue su mascota asistente; Un erizo de pelaje negro casi en su totalidad, solo con líneas rojas en algunas de sus púas y extremidades, lleva puesto un chaleco rojo resistente con su nombre grabado en la espalda, el número 20-04 y un collar rojo en su cuello.
-¡Vamos Shadow, apresúrate!- La joven lo incentiva a correr más rápido.
Si bien la mascota puede correr incluso superando la velocidad de un vehículo de carreras, Shadow se mantiene al margen sabiendo que su humana no puede excederse. Las mascotas asistentes de Raza Mobius tienen un solo propósito y es cuidar a su humano asignado que tenga dificultades para hacer su vida normal. María se veía como cualquier niña de su edad, alegre y llena de vida, o eso desearía Shadow con todo su corazón. Lamentablemente la niña tenía una extraña enfermedad incurable que desgastaba su salud, a veces estaba bien, otras simplemente no podía salir de la cama. Shadow está con ella todo el tiempo y se asegura de cuidarla las 24 horas del día los 7 días a la semana.
-Mira que tenemos aquí.- María es interrumpida por un grupo de cuatro jóvenes a las afueras de la escuela.- Si es la nieta millonaria y su mascota mutante.
-¿Otra vez ustedes?- María dice, con ambas manos en sus caderas y con el ceño fruncido.
-¿Por qué vienes a la escuela? - Dice uno de los cuatro niños con burla.- ¿Acaso tus padres no tienen el suficiente dinero para pagar profesores privados?
-No es asunto tuyo, Marcus.- María se defiende, no le tiene miedo a un grupo de niños tontos.
Los niños se acercan, pero Shadow gruñe notoriamente enfadado y se interpone entre María y los niños; sus púas están erguidas, con los ojos rojos intensos puestos sobre los niños que retroceden inmediatamente intimidados.
-S-Sabemos que tu monstruo no puede lastimarnos.- Dice uno de ellos, intentando ser valiente hasta que un nuevo gruñido de shadow mostrando sus dientes afilados lo hacen chillar del susto.- Dile que se siente.
-No tientes a la suerte, niño. Puedo arrancarte un dedo si te acercas lo suficiente... - Shadow dice en voz baja, la amenaza funciona. Los niños aterrados retroceden y Shadow da un paso hacia adelante.
-¡Aahh! ¡Eres un monstruo!- Grita el niño aterrado comenzó a correr.
-¡Le diré a mis padres, ya verás!- Dice otro.
Y salen huyendo hacia el patio de la escuela donde cierran la reja para que María quedara afuera.
Siempre era lo mismo, niños muy molestos que causaban problemas y se aprovechan de la debilidad de otros, pero por suerte María nunca está sola, Shadow la protegerá siempre, pase lo que pase.
El erizo negro toma a la niña en sus brazos y salta la reja de un solo impulso de sus piernas, cayendo con suavidad al otro lado.
Ya era tarde, era probable que más de un regaño del profesor recibiría María pero no fue su culpa, su chofer estaba enfermo y tuvo que tomar el tren para llegar, como no estaban acostumbrados a los viajes en el transporte público ambos se perdieron y Shadow tuvo que pedir indicaciones. Aún así, fue una aventura muy emocionante para la joven, probablemente iba a seguir tomando el tren como todos los estudiantes de su escuela desde ahora, era mucho más interesante que llegar en la limosina aburrida que solo espantaba a los demás niños.
María intenta entrar de cuclillas al salón, pero para su mala suerte el profesor ya la estaba esperando.
El problema no fue que ella llegara tarde, sino la preocupación tanto de su familia como la del profesor que había sido informado de que Maria vendría sola a la escuela solo acompañada de su mascota, Shadow era suficiente para protegerla pero eso no quitaba el hecho de que ella estaba enferma y su salud era muy delicada.
El resto del día fue como todos los demás, divertido dónde aprende y juega con sus amigas. Shadow la observa desde lejos todo el tiempo, manteniéndose en el jardín de la escuela donde puede ver la ventana de su clase para cualquier eventualidad.
Solo escucha las risas con sus otros compañeros, relajando la tensión del erizo negro, haciéndolo sonreír.
-Hola, Shadow.- Escucha una voz a su lado.
Es una gata de morado pelaje, también tiene un chaleco asistente de color rosa sobra su ropa que traía puesta con su nombre "Blaze" y su placa. Ella ayuda a un niño minusválido que va a la misma escuela de María, pero para no distraer a los estudiantes con su apariencia "adorable" debían esperar en el jardín hasta el receso o la salida.
-Blaze.- Shadow asiente.
Ambos se sientan bajo la sombra de un árbol, descansando y platicando sobre la vida de sus dueños. Son mascotas después de todo, dependientes de los humanos para permanecer en esa ciudad.
Los seres de Mobius estaban prohibidos sin vigilancia y todos debían tener una placa en su cuello como indefinición... Era una obligación que muchos de ellos cuestionaban, también humanos que luchan por sus derechos y liberación. Pero también existían animales de Mobius creados en laboratorios para usos científicos, con habilidades únicas y que, por más que quisieran ser libres, estaban condenados a servir a los humanos el resto de sus vidas.
No conocen lo que es la Libertad...
Y de eso va nuestra historia, cuando un Mobian en particular solo tiene un anhelo, y es explorar el mundo con total libertad, sin jaulas, sin bozales, sin golpes....
Las orejas de Shadow se levantan cuando el timbre de la última hora de clases llega, se despide de las mascotas asistentes que lo acompañan y corre por los jardines lo más rápido posible con ayuda de sus zapatos especiales logran impulsarse. Los jóvenes estudiantes dejan con emoción los salones, corriendo alegremente por los pasillos a pesar de las advertencias de los profesores. Shadow ve a María reír con sus amigas y cuando los ojos azules de la joven se encuentran con los de Shadow su sonrisa se amplía aún más.
-¡Shadow!- Ella estira sus brazos y Shadow corre para aceptar sus mimos en un esperado abrazo. Sintiendo las suaves manos en su pelaje y algo cálido rodeándolo, es una bufanda roja que María amarra con delicadeza alrededor de su cuello. - Hace mucho frío afuera, yo también ya tengo mi chaqueta puesta.
A pesar de estar separados solo unos minutos, era como si no se hubieran visto toda una eternidad. Las amigas de María se rien y cuando ambos se separan de su saludo único las niñas aprovechan para tocar al erizo negro, acariciando detrás de sus orejas y el pelaje debajo del hocico, Shadow disfruta de las caricias, las amigas de María son muy dulces y siempre han tratando a Shadow con mucho cariño, diciendo lo adorable que es.
Es así como un nuevo día de escuela termina, y es hora de volver a casa.
Pero María tiene otros planes, sin chofer que la lleve a casa, ella se desvía por las calles concurridas y Shadow la sigue sin protestas hasta la agencia de su abuelo.
"Agencia Nacional de Asistencia Mobian"
El abuelo de María era el dueño de la agencia más importante con relación a esta especie animal tan curiosa y particular. Un científico famoso por traer no solo vida al mundo como fue la misma creación genética de Shadow y otras mascotas asistentes con habilidades extraordinarias, sino también la búsqueda de curas para enfermedades mortales y terminales humanas, la enfermedad de María fue su mayor motivación buscando una cura con los mismos genes regenerativos de Shadow logrando prolongar no solo la vida de María, miles de niños pueden tener sus vidas normales gracias a la genética y muchas familias se lo agradecen.
María ya sabe cómo llegar a la oficina de su abuelo, curiosa de saber en qué nuevo proyecto está trabajando ahora y también mostrar lo grande y saludable que está Shadow, su preciado y más importante experimento que fue obsequiado a María cuando apenas era un pequeño cachorro erizo para que fuera su asistente hace ya 10 años.
Porque es exactamente así, María y Shadow prácticamente crecieron juntos. El erizo negro apenas había nacido cuando María tenía cinco años y desde entonces, ambos han sido inseparables.
-Buenas tardes, María, Shadow.- La recepcionista los saluda, entregándole una tarjeta de ingreso sin dudar. - ¿Vienes a ver a tu abuelo?
-Buenas Tardes.- Ella saluda con una sonrisa.- ¡Si! ¿Está en su laboratorio?
-En una reunión en este momento, pero puedes esperarlo en su oficina, no falta mucho para que termine.- Responde la mujer, apretando un botón para desbloquear la primera puerta de seguridad que no era más que un torniquete giratorio.
-¡Suena un buen plan, muchas gracias!- María acomoda el bolso en su costado.- Vamos Shadow, mi abuelo siempre tiene galletas en su oficina.
La mascota asiente y sigue a la niña por los pasillos hasta el ascensor. El edificio de la agencia tiene cinco pisos, en su mayoría laboratorios y centros de investigación como también de entrenamiento para animales donde adiestran a las mascotas asistentes, en su mayoría de la especie Mobius.
El abuelo Robotnik tiene su oficina en el último piso y para ser honestos.... A María no le gustaba mucho ir a ese lugar.
Cuando el ascensor se detiene y se abren las puertas, ella ya estaba un poco ansiosa al tener que pasar por los fríos pasillos de la perrera. Un lugar silencioso, frío y solitario donde los Mobians duermen encerrados en jaulas grandes, algunas hechas de vidrio templado y otras de duro metal, lo mal que se debían sentir los pobres animales sabiendo que ellos tienen tantas emociones como un humano normal, Shadow era un claro ejemplo de ello.
María camina rápido por ese largo pasillo blanco, puede escuchar a algunas personas hablando en algunas habitaciones y... Sus pasos se detienen, también los pies de Shadow quien la mira con curiosidad.
Los ojos de la niña están en una habitación en particular y el erizo entiende su interés.
"Precaución: Mantener la puerta cerrada, prohibido el paso a personal no autorizado"
Shadow mira como la tarjeta de María se acerca a la puerta y el "Click " del seguro suena, Shadow reacciona poniendo su mano sobre la de María en la manecilla de la puerta.
-Tranquilo, solo quiero darle un vistazo.- Ella le sonríe juguetona, pero Shadow niega con la cabeza.
-La última vez que abriste una puerta con esa advertencia provocaste una plaga de pulgas porque había una mascota infestada, no fue divertido tener pulgas por una semana....- Shadow entrecierra los ojos y María se ríe con torpeza sacando la lengua.
-Es solo una miradita. - Ella insiste, con grandes ojos azules. Shadow suspira negando con la cabeza otra vez, solo puede asegurarse de que no sea nada realmente peligroso.
Shadow retira su mano y María, victoriosa, abre lentamente la puerta. Las luces están apagadas en una habitación bastante pequeña a comparación al resto de las instalaciones, hay un montón de pequeñas jaulas vacías amontonadas y María entra lentamente sacando su celular para ayudarse con la linterna integrada en el aparato, no enciende las luces para no levantar sospechas de su presencia en la habitación privada, cerrando la puerta detrás de ella.
Al final del lugar solo hay una jaula de un metro de alto con una sábana azul marino sobre ella.
¿Había un Mobians adentro?
Sería muy extraño, pero la curiosidad de la niña la llevó hasta la jaula, lentamente levantando las sábanas y... Con el brillo de su celular puede ver una silueta acurrucada en el interior. Los ojos de María se abren por completo al notar unas púas sobresalir del bulto ¿Azules? Era difícil notar el color con poca luz.
-¡Es un erizo!- Dice María con notable asombro.- Como tú, Shadow.
Shadow se acerca curioso, la visión nocturna es muy buena gracias a sus habilidades y puede ver a un Mobian acurrucado en la jaula, acostado como un perro sobre si mismo, la cabeza sobre ambas manos que tiene encadenadas a la jaula y... Tiene un bozal en el hocico.
Shadow no puede evitar ponerse tenso y es en ese momento donde le presta más atención al cuerpo del erizo encerrado, su pelaje está enmarañado con un chaleco de mascota de color rojo pero desgastado, algunas heridas con intentos de vendajes sobrepuestos que solo aumentan las dudas.
María revisa la jaula, notando un papel pegado con cinta sobre un archivador de madera.
"Nombre: Sonic The Hedgehog
Especie: Erizo azul.
Sexo: Macho.
Número de placa: 19-91"
Junto a la información se encuentra la fecha de mañana sin ninguna descripción. ¿Este erizo estaba enfermo? ¿Por qué lo tenían tan aislado? Era difícil encontrar una explicación y todo parecía ser un verdadero misterio, más al notar el bozal apretado que rodeaba la cabeza, parecía que había intentado quitárselo con sus propias patas dónde algunas marcas de garras estaban en el pelaje melocotón de su hocico.
-¿Hola?- María prueba saludando.- ¿Eres Sonic, verdad?
Tanto María como Shadow se acercan más, notando que el erizo azul mueve una de las orejas, uno de sus ojos se abre lentamente y el brillo del celular se refleja en un esmeralda brillante casi artificial como los ojos de un felino en la oscuridad de la jaula. Claramente está escuchando y es muy consciente, pero por alguna razón ignora a la niña y el erizo azul aparta la cabeza, acomodándose hacia el otro lado dándole la espalda a los dos intrusos que perturban su sueño. María y Shadow se miran, el erizo negro se encoge de hombros.
-¿Crees que está enfermo? - María retira el papel de la jaula por completo y vuelve a bajar las sábanas para dejarlo tranquilo, está convencida en averiguar qué pasa con este "pequeño" erizo.
-No creo que sea necesario un bozal para un erizo enfermo.- Shadow razona, le parece extraño y sigue a María saliendo rápidamente por la puerta.
Hay otra recepción al final del pasillo donde se encontraba la secretaria del Doctor Gerald Robotnik, el abuelo de María.
- ¡Señorita Ingrid!- María dice exaltada, dejando el papel sobre la mesa con un fuerte golpe con la palma de su mano. La pobre mujer se sobresalta.- ¿Que significa esto?
-Señorita María.- La secretaria se levanta de su asiento para mirar correctamente a la niña detrás de la mesa del alto mostrador. No fue sorpresa encontrarse también con el erizo negro.- ¿De dónde sacaste esto?
La mujer toma el papel y se coloca los lentes para leerlo adecuadamente.
-Es de la habitación prohibida.- Dice la niña sin más, haciendo que la mujer se bajara los lentes levemente y entrecerraba los ojos.- ¿Que sucede con ese erizo? Trae un chaleco como el de Shadow, lo que significa que también es una mascota asistente ¿Está enfermo?
-Si, lo era.- Dice la mujer con un suspiro. - Fue dado de baja hace unos días, Sonic es... Algo problemático.
¿Problemático? A Shadow no le gustaba nada como sonaba eso. Explicaría la razón del bozal y algunas cosas que cuadran en su lugar, las heridas en el pelaje azul como también el poco interes en hablar con ellos.
-¿Dado de baja?- María se ve preocupada ahora, ignorando por completo el "detalle" que le había dado la mujer. -¿Que pasará con él ahora? No puede vivir el resto de su vida en una jaula, eso sería terrible.
La secretaria no parece muy cómoda hablando del tema.
-Ese animal fue devuelto varias veces por sus dueños, es una mascota asistente del "proyecto S" creado por tu abuelo. - Explica la mujer y Maria se ve sorprendida al igual que Shadow.
- Proyecto S... Significa que fue creado junto conmigo.- Dice Shadow sacando sus conclusiones. Y la mujer asiente, confirmando la información.
-Pero salió con ciertas "fallas".- Agrega Ingrid- No le gusta obedecer órdenes, es muy rebelde y cada vez que es asignado a una nueva familia apenas dura una semana antes de que lo devuelvan a la agencia.
-¿Es... Peligroso?- María pregunta con angustia.
No es primera vez que sufren de agresividad, son animales después de todo y a veces se salen de control.
-Es... Un poco extremo con sus niños.- Dice ella con los brazos cruzados.- La última familia que lo devolvió reportó que Sonic se lanzó en un tabla de snowboard desde una montaña con el hijo de la familia en silla de ruedas, la familia lo denunció como algo inaceptable.
Okey... eso era realmente extremo, Shadow entendía el porque esos padres denunciaron el hecho. Era poner la vida de su niño en peligro y era complemento indignante para el lema de una mascota asistente, su trabajo es mantenerlos a salvo, protegerlos y darle una vida llevadera ¿En qué demonios estaba pensando ese estúpido erizo?
-¿El niño está bien?- María pregunta, sus dos manos están sobre su pecho.
-El niño falleció al día siguiente, al parecer eso fue lo que realmente alteró a la familia.- Dice la mujer con tristeza.- A pesar de que la autopsia arrojara los resultados de que la muerte del niño fue causa por su enfermedad, un avanzado cáncer cerebral, los padres llevaron el caso a juicio diciendo que Sonic lo asesinó y que es un peligro para la sociedad. Casi matan al pobre erizo a golpes, incluso lo tenían amarrado y aún así no tuvo piedad con él.
- Pobrecito...- María mira la hoja con la información de Sonic con las cejas encorvadas.
-Si bien el Doctor Gerald ganó el juicio con las pruebas de la autopsia, se decidió dar de baja los servicios como mascota pero ...- La mujer no sabe cómo decirlo, más sabiendo que era la nieta de su jefe. Y la mirada intensa de Shadow sobre ella tampoco era tranquilizadora.- La agencia no puede seguir encargándose de él, por lo que le dieron fecha de un mes para encontrarle un hogar permanente. Lamentablemente esa fecha se cumple mañana, por lo que ya dieron la orden de dormirlo.
Los ojos de María se abren sorprendidos, pero Shadow no entiende a que se refiere. ¿Dormirlo? Una larga siesta, nunca había escuchado esa expresión humana antes. Pero incluso cuando quiere preguntar abriendo la boca, María arrebata el papel de las manos de la mujer y comienza a correr por los pasillos.
-¡Maria! ¡Espera!- La secretaria grita, pero la joven desaparece por los pasillos.
Shadow no entiende que está pasando pero la sigue sin dudarlo por las escaleras de emergencia hasta el piso inferior. Lo único que entiende es que María está alterada, sus signos vitales se elevaron y se tuvo que detener un momento para respirar. Shadow la ayuda a sostenerse y tan rápido como recupera el aliento vuelve a mover los pies, está vez sin correr, pero sus pasos son firmes hasta llegar a la zona de reuniones donde ignora los llamados de la recepcionista de ese piso y abre la puerta con brusquedad, encontrándose con una mesa ovalada dónde varios doctores e inversionistas estan sentados, el Doctor Gerald está de pie justo en frente de una pizarra digital con su presentación. Todos los presentes miran hacia la puerta donde la niña está parada respirando agitada, a su lado está Shadow.
-¿María?- Su abuelo no entiende que sucede.
Pero la niña está decidida, se puede ver en su mirada. A su vez, Shadow sabe que su humana está a punto de cometer una locura.
Lo que no sabían, es que María cambiaría la vida de todos.
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