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Language:
Español
Series:
Part 6 of A través de los ojos de...
Stats:
Published:
2024-11-22
Words:
9,726
Chapters:
1/1
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4
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32
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3
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278

Las desventajas de ser la invocación de Kakashi

Summary:

Durante un relajante paseo por Konoha, Pakkun se encuentra con algo increíble.
Obviamente, tiene que hacer una fiesta.

Work Text:

El ambiente de Konoha siempre se siente un poco diferente al monte de los perros; la aldea humana es cálida, ruidosa, llena de olores increíbles y una variedad inimaginable de comida. Es el lugar perfecto para descansar y relajarse, para divertirse y jugar, para comer todo lo que le apetezca y comprar todo lo que en el monte de los perros no puede conseguir.

Así que Pakkun camina por las calles con las orejas hacia arriba, meneando la cola con felicidad mientras sostiene su enorme canasta de mimbre con la boca. En general, hace estos viajes en compañía de su manada, pero las compras de hoy son ligeras y además Pakkun quiso venir él solo porque necesita tomar un respiro y porque necesita bajar sus niveles de estrés.

Últimamente se ha sentido presionado, con muchas responsabilidades y problemas por todas partes, y de alguna manera eso lo ha llevado a exagerar y dramatizar cada situación hasta el extremo... o al menos eso es lo que sus compañeros dicen y lo que el propio Kakashi le dijo luego de que Pakkun atacara un tronco, un cúmulo de hojas y una bolsa vacía porque parecían enemigos potenciales.

"Creo que estás demasiado alterado, Pakkun". Kakashi dijo y se lo llevó cargando hasta el siguiente pueblo, dónde Pakkun siguió confundiendo sombras aleatorias con siluetas y dónde incluso confundió una rama seca con un hueso y trató de devorarlo. "Creo que en realidad estás imaginando cosas, Pakkun."

Las palabras de su jefe eran absurdas, ¡por supuesto que Pakkun no estaba imaginado nada! Aunque después de que asumió que un civil era un enemigo solo porque olía a sopa agria y por lo tanto tenía que ser malo, Kakashi lo llevó aprisionado debajo de su brazo el resto del camino. "Creo que deberías dejar de ver tantas películas."

Y a pesar de que su jefe tenía razón en que Pakkun ha visto muchas películas humanas, eso no significa que esté formando sus propias películas mentales como su manada sugiere. ¡Pakkun simplemente se volvió perspicaz y hábil para adivinar situaciones inesperadas!

Pero incluso si todavía creía que aquel civil con olor a sopa era bastante sospechoso y les contó a todos la historia que asumió luego de verlo por diez segundos, Pakkun no insistió en el tema porque Kakashi le dijo que si no dejaba de armar "telenovelas de mala calidad" en su mente entonces tendría que volver a pasar por el entrenamiento de perros ninja. ¡Y obviamente Pakkun no va a sufrir esa humillación considerando su rango! ¡Él no es un inexperto que necesita volver a la academia canina como si fuera un cachorro recién nacido!

Pero en lugar de pelear con su jefe, Pakkun decidió darse un tiempo para relajarse y dejar de pensar en tonterías. Todo lo que debe hacer hoy es disfrutar el clima cálido, comprar algunas salchichas y tocino, pasear entre los parques y tal vez jugar con algunos niños humanos que se ofrezcan a lanzarle una pelota.

Sus patitas comienzan a moverse más rápido con ese pensamiento y se apresura hacia la siguiente calle, ansioso de llegar al área de juegos en el centro de la aldea donde siempre hay infantes dispuestos a acariciarle las orejas y gastar sus energías con él.

Sin embargo, justo cuando Pakkun entra al área de juegos y levanta la mirada, su boca se abre con sorpresa y su canasta de mimbre cae al piso, regando todas sus provisiones por el suelo mientras se pregunta si está teniendo una alucinación o si de alguna manera regresó diez años al pasado.

— ¿Gai? — Pakkun jadea y parpadea muchas veces, mirando fijamente a ese niño que está parado a unos cuantos metros de él, recargando en un árbol mientras sostiene un libro de técnicas de taijutsu. — ¡¿Gai?!

Pakkun mueve las pequeñas patas al frente, sintiendo el impulso de correr hacia ese pequeño Gai y preguntarle qué se supone qué está pasando porque claramente esto no es un genjutsu y ese niño tampoco está usando un jutsu de transformación. ¡No hay duda de que es una versión joven de Gai!

Solo que antes de que Pakkun salte a los brazos de su viejo amigo humano, el niño aleja un poco el libro y descubre su cara, revelando sus rasgos y permitiendo que Pakkun lo vea con mucho más detalle, lo suficiente para notar la forma de sus ojos redondos, su boca curveada, sus mejillas ovaladas y... y se dé cuenta de que en realidad no se trata de Gai.

— ¿Quién es ese chico? — Pakkun ladea el rostro y nuevamente hace amago de acercarse a ese muchacho, pensando en preguntarle porqué está usando la misma ropa que Gai, porqué tiene su mismo corte de cabello y porqué tiene esas cejas gruesas tan idénticas a su viejo amigo.

Sin embargo, nuevamente no se acerca porque justo en ese instante el chico hace un puchero y mueve el libro frente a su cara como un abanico antes de girarlo de forma muy particular.

— ¿Eh? — Pakkun jadea y abre bien los ojos, pensando que probablemente no estaba mirando bien o que tal vez ese movimiento fue una extraña coincidencia.

Es decir, Pakkun ha visto ese movimiento desde hace muchos años, sí, pero solo lo ha visto en una sola persona en todo el mundo. Y, por supuesto, no hay modo de que ese muchacho haya imitado tan bien ese movimiento porque es un gesto muy único y característico y porque el dueño original es demasiado antipático como para enseñárselo y...

El cuerpo entero de Pakkun se paraliza y su boca se abre aún más cuando el niño frunce el ceño y luego se rasca la nariz, balanceándose contra el árbol de un modo que Pakkun también reconoce antes de volver a girar el libro de esa manera tan única.

— ¡¿Kakashi?! — Sus ojos se mueven a toda prisa, observando atentamente el cuerpo de ese niño mientras su cerebro trata de entender quién es y porqué luce y actúa de ese modo.

Claramente copió el estilo de Gai, y aunque podría ser algún fan obsesionado con el legendario maestro de Taijutsu, eso no explica sus cejas idénticas y el gran parecido. Aunque probablemente lo más extraño es la forma en la que se para, sostiene su libro y se mueve igual que Kakashi de una forma tan aterradoramente natural.

Es... es como si fuera una mezcla de ambos.

— ¿Realmente es posible? — Pakkun jadea y da un paso hacia atrás, mirando con mucha más atención al muchacho. — Pensé que nunca pasaría, pero no hay duda de que es así.

Frente a él, el niño gruñe y hace un puchero amargo al igual que Kakashi, pero luego parece animarse a sí mismo y sonríe de forma entusiasta al igual que Gai.

— Ese muchacho... ese muchacho es... — Pakkun tiembla y hace un gesto extremadamente sorprendido, tanto que si tuviera otra canasta de mimbre la hubiera dejado caer de nuevo. — ¡Ese muchacho es su hijo!

Su colita se agita con emoción y siente el impulso de saltar a los brazos de ese niño y llenarle la cara de lamidas. ¡Siempre quiso ver a los cachorros de Kakashi! Y obviamente, está seguro de que su jefe será un padre increíble y por supuesto que Pakkun va a apoyarlo y a quererlo tanto como lo hizo con él.

Además, si ese niño también es hijo de Gai, lo más probable es que sea igual de animado y juguetón que él, y Pakkun va a divertirse mucho a su lado. ¡Su familia realmente se ha hecho más grande!

Sus pies se doblan como si quisiera saltar sobre ese nuevo corte de tazón y saludarlo con una gran lamida en la cara, solo que vuelve a congelarse en su lugar mientras una grandiosa idea salta a su mente.

— ¡Tenemos que hacer una fiesta! — Pakkun dice y endereza sus patas. — Después de todo, ¡hacer una fiesta en un nacimiento es una tradición del monte de los perros!

Pakkun asiente a sus propias palabras, ignorando el hecho de que, en realidad, ni Kakashi ni Gai son parte del monte de los perros. Aunque probablemente a estas alturas eso ya no significa nada para ningún cachorro o humano. Es decir, Kakashi ha sido su compañero desde que era un bebé así que teóricamente es parte de los perros ninja más de lo que es parte de los humanos de Konoha. 

Y también, incluso si Gai no tiene un contrato de sangre con ellos, ¡él siempre les da comida y caricias cuando los ve, así que definitivamente forma parte de los perros ninja!

— ¡Genial, entonces está decidido! — Pakkun sonríe y vuelve a juntar sus cosas en su canasta antes de saltar adentro de ella. — ¡Haremos una fiesta de bienvenida para el hijo de Kakashi y Gai!

Los ojos de Pakkun se llenan de lágrimas de orgullo y usa todas sus fuerzas para no ir a presentarse con el cachorro de su jefe en este mismo instante. ¡Toda su familia tiene que estar presente cuando Kakashi les enseñe a su bebé, así que tendrá que esperar hasta su fiesta!

Pakkun suspira hondo y asiente con convicción, acumulando chakra en la punta de sus patas antes de hacer un justo de transportación y regresar al monte de los perros, ansioso por contarle a toda su manada la feliz noticia.

[...]

— ¿Qué? — Shiba dice y se pone de pie, levantando las orejas en un gesto lleno de incredulidad. — ¿Estás seguro de que Kakashi tiene un hijo?

— Estoy más que seguro — Pakkun responde y mira a su compañero. — Vi a ese niño con mis propios ojos.

Toda su manada jadea y se levanta, mirándose entre ellos con asombro y dudas antes de volver a mirar a Pakkun.

— ¿Y estás seguro de que lo es o es otra de tus alucinaciones raras? — Bisuke gruñe y frunce el ceño. — ¿No era una bolsa de plástico o algún trozo de madera tirado en el piso?

Las palabras de Bisuke son un insulto y una burla, pero Pakkun no deja que eso lo afecte y se mantiene firme, mirando a sus compañeros con una sonrisa confiada y feliz porque obviamente no estaba alucinando como cuando salieron a su misión.

— Esto fue absolutamente real. El chico estaba parado delante mi leyendo un libro — Pakkun asiente y levanta el rostro con orgullo y confianza, haciendo que todos sus compañeros luzcan aún más sorprendidos y alterados porque esa descripción suena exactamente como un hijo de Kakashi luciría. 

— Pero, ¿cómo es posible eso? — Uhei dice y se sienta en sus patas traseras. — Quiero decir, nunca vimos a Kakashi embarazado.

Uhei mira a sus compañeros como si quisiera convencerlos de que eso es una locura y como si quisiera recordarles que para tener un bebé se necesita haber estado en cinta por algún tiempo y que ninguno de ellos vio a Kakashi con una enorme panza.

— Bueno, eso es... — Pakkun carraspea y trata de pensar en algo que justifique algo así, pero antes de que su hábil mente perspicaz pueda pensar en algo, Guruko toma la palabra.

— ¡Tal vez fue Gai el que se embarazó! — Su compañero dice y mueve la cola, luciendo entusiasmado con la idea de que el bebé de Kakashi realmente sea posible.

Y aunque la mayoría de la manada luce convencida de esa posibilidad y casi salen corriendo al mundo humano para conocer al nuevo miembro de su familia, Uhei gira los ojos y vuelve a hacer un puchero.

— Hemos visto a Gai la misma cantidad de veces que hemos visto a Kakashi y tampoco lo vimos en cinta. — Uhei gruñe y levanta una pata para señalar a Pakkun. — Yo creo que nuevamente está imaginando cosas.

Toda su manada jadea y lo mira en busca de una explicación lógica, luciendo como si estuvieran a punto de apoyar la teoría de Uhei y descartar un bebé solo porque ninguno vio a Kakashi o a Gai en cinta.

Pero ahora que Pakkun tuvo tiempo para pensar y para imaginar a detalle cómo es que obviamente ocurrieron las cosas, no deja que eso lo haga dudar ni un poco. ¡Está seguro de que ese niño era hijo de su jefe y de Gai!

— ¿Al menos tienen idea de cuánto duran los embarazos humanos? — Pakkun pregunta y angosta la mirada. — Según lo que he oído, son apenas un par de semanas.

Sus palabras están llenas de seguridad y seriedad incluso si en realidad no escuchó eso en ningún lado y simplemente lo imaginó porque de ser así su historia tendría mucho más sentido y porque no se ha quedado demasiado tiempo en el mundo humano como para averiguar cuánto tiempo alguien tarda en gastar un bebé.

— ¿Solo un par de semanas? — Akino pregunta y frunce el ceño. — Pensé que eran tres meses.

— ¡Yo había escuchado que era un mes! — Bisuke dice y agita la cola.

— ¿En serio? — Uhei ladea el rostro y lo mira. — Pensé que los humanos gestaban por más de cinco meses.

— ¡¿Cinco meses?! Claro que no, ningún embarazo puede durar tanto tiempo — Urushi gruñe y chasquea la lengua, una opinión que Buru secunda cuando da un fuerte ladrido.

— ¡Un momento! — Guruko jadea y se para en sus patas traseras. — ¿Que no los humanos tenían huevos?

Todos los perros miran al cielo y tararean pensativamente, reflexionando sobre cómo se supone que los seres humanos se reproducen, aunque todo lo que parecen recordar es que los humanos generalmente solo tienen una cría por camada porque los bebés humanos son enormes y vergonzosamente débiles.

— ¡Se los dije! — Pakkun asiente después de unos segundos de silencio dónde obviamente ninguno puede recordar cuánto tiempo tarda un embarazo humano. — El hijo de Kakashi es completamente real y fue completamente posible que lo tuvieran sin que lo notáramos.

— Pero... — Akino dice y mueve los bigotes. — ¿Por qué tuvieron un bebé si no están casados? De hecho, hasta donde sabemos ni siquiera son novios.

— ¡Ja, esas cosas ya son anticuadas en la sociedad humana! ¿No lo sabías? — Shiba levanta el rostro con presunción. — Los humanos tienen bebés todo el tiempo sin ser ni siquiera amigos. Es natural pensar que Kakashi y Gai tuvieron un bebé.

— Sí, sí, sí, además... — Bisuke angosta los ojos con diversión, haciendo un movimiento para que todos se acerquen. — Incluso si el jefe nunca nos lo dijo, nosotros podemos oler cuando vuelve de ver a Gai y sabemos muy bien lo que hay entre los dos.

Bisuke guiña un ojo de forma cómplice, dejando su insinuación muy clara para el resto de sus compañeros caninos.

Aun así, obviamente Guruko se ríe y se para en sus patas traseras.

— ¡Sí, podemos saber cuándo tuvieron sexo solo por el olor! — Guruko resalta ese detalle sumamente íntimo, pero por supuesto que toda la manada solo comienza a reír porque de todos modos Kakashi es como de su familia.

— Sí, no importa cuántas veces el jefe se bañe y se ponga esa loción horrible, ¡podemos oler sus hormonas y las hormonas de Gai por todo su cuerpo! — Bisuke dice con diversión y gira en el piso. — Aunque a veces ni siquiera lo disimulan. ¡Cuando vamos con Gai a las misiones son completamente obvios!

— Además — Uhei interviene y asiente. — Supongo que a veces el jefe entra en celo porque lleva el olor de Gai impregnado en su cuerpo por más de semana. Ahora que lo pienso, un bebé entre ellos dos tiene sentido.

El resto de la manada comienza a ladrar con emoción, siendo Urushi el único que se detiene y mira a Pakkun con una mirada sospechosa.

— Espera un momento — Urushi gruñe y levanta dos patas para señalar su rostro. — Todos están hablando de un bebé, pero tú dijiste que el hijo del jefe es un niño más grande. ¡Y cómo sería posible que Kakashi tenga un hijo tan grande sin habernos dicho nada!

El resto de su familia se detiene en seco, mirando a Pakkun con la misma mirada acusadora y llena de sospecha sobre esta situación porque suena completamente lógico que, si Kakashi tuviera un hijo, se los hubiera enseñado de inmediato.

Solo que Pakkun no se pone nervioso de nuevo porque de hecho él ya había pensado en esa posibilidad e imaginó con precisión lo que deben ser las obvias y lógicas razones de eso.

— Los humanos no hacen fiestas para recibir a sus bebés — Pakkun dice de forma determinante. — También, los bebés humanos nacen con los ojos abiertos y algunos incluso tienen dientes. Así que el bebé debió haber nacido y luego simplemente lo llevaron a la academia ninja. ¡Recuerden que cuando conocimos a Kakashi estaba en la academia ninja y aun así Sakumo-San lo llamaba "bebé"!

La manada asiente a sus palabras, recordando que Kakashi era un humano pequeño que ni siquiera podía bañarse o comer solo y aun así ya asistía a la escuela. También, saben que Pakkun tiene razón; Sakumo siempre se refería a Kakashi como "su bebé" incluso si Kakashi ya era un ninja bastante hábil y prometedor.

— Eso tiene sentido — Urushi asiente, comenzando a mover la cola cuando él y el resto de la manada finalmente se convence de que el jefe tuvo una cría. — ¡Eso significa que ahora nuestra familia es más grande!

Todos comienzan a ladrar con emoción, girando en círculos y lamiéndose entre todos antes de que Pakkun salte sobre la cabeza de Buru y lo haga ladrar, algo que afortunadamente tranquiliza todo el alboroto.

— Ahora que finalmente me creen, necesito su ayuda — Pakkun se para firme y mira la cara de cada uno de sus compañeros. — Ya que Kakashi prácticamente es parte de la manada, ¡es nuestra responsabilidad hacerle una fiesta de bienvenida a su hijo!

Sus compañeros caninos jadean, finalmente entendiendo el verdadero propósito de esta reunión. Kakashi es un humano y por eso es que no festejó el nacimiento de su hijo, pero ya que en realidad tiene un lugar especial en el monte de los perros, debería cumplir la tradición de los perros y festejar.

— ¡Sí, tienes razón, hagámoslo! — Bisuke agita la cola y salta. — ¡Probablemente el jefecito ni siquiera sabía que los perros festejamos los nacimientos, así que debemos enseñarle cómo se hace para cuando nazca su siguiente cachorro!

— Sí, y debemos hacer una gran fiesta para que su hijo se sienta muy bien y para que el jefe esté muy contento — Uhei dice y pone un rostro soñador. — ¡Tenemos que hacer nuestro mejor esfuerzo!

— En ese caso, ¿qué estamos esperando? — Shiba dice y saca los dientes en una sonrisa emocionada. — ¡Hay que preparar todo inmediatamente! ¡Hagamos esa genial fiesta hoy mismo!

— ¡Así se habla! — Pakkun asiente y él también sonríe. — Hagamos la fiesta canina más genial del mundo para Kakashi, Gai y su bebé, ¡andando!

¡Sí! — Todos sus compañeros gritan al unísono y luego Pakkun canalizan el chakra y se transporta al centro del monte de los perros, siendo seguido inmediatamente por toda su manada... a excepción de uno de ellos.

— Oigan, esperen un momento, ¿qué no Kakashi y Gai son dos hombres? — Guruko dice y frunce el ceño con confusión, y aunque es la primera cosa inteligente que dice en todo el día, lamentablemente el resto de su manada no puede escucharlo y antes de que su cerebro pueda razonar ese detalle, Guruko se da cuenta de que lo abandonaron. — ¡No es justo, espéreme, yo también quiero ir!

Guruko chilla y luego finalmente reúne el chakra, desapareciendo en una pequeña nube de humo.

[...]

Kakashi arrastra los pies por el pasillo frente a su apartamento. Este día fue terriblemente agotador y asfixiante. Incluso si una parte de él no quería hacerlo e incluso si esos niños tenían potencial como ninjas, Kakashi tuvo que reprobarlos porque no pasaron la prueba más importante de todas y abandonaron a su compañero atado al poste sin dudarlo.

Por suerte, el tercer Hokage entendió y aceptó su decisión y luego regresó a esos niños a la academia ninja, dónde probablemente pasarán otro largo año estudiando hasta que se les asigne otro jounin Sensei y finalmente puedan convertirse en un equipo.

De todos modos, este es el segundo año que Kakashi rechaza un equipo de estudiantes y definitivamente no fue más fácil que la primera vez. Todo el tiempo tiene miedo de arruinarles la vida y honestamente no sabe cómo Gai aceptó el suyo hace unos meses. Los niños son terribles y requieren mucha atención, dedicación y paciencia.

Y para ser un poco honesto, solo con las veces que ha convivido con Lee, TenTen y Neji se ha sentido terriblemente cansado, aunque obviamente no le iba a negar el favor a Gai de ayudarlo con las lecciones del control de chakra incluso si Lee tardó demasiado tiempo en aprender y Kakashi tuvo que pasar largas semanas entrenando al niño.

Aunque, por supuesto, el pago que Gai le dio valió completamente la pena.

Kakashi tararea y se ríe, pensando en que su autoproclamado Rival le pagó con creces todo su duro esfuerzo. Gai le cocinó, limpió su casa, ordenó su ropa, alimentó a sus perros y... le dio muchas noches de pasión. Dios, Kakashi definitivamente entrenaría a los niños de Gai por el resto de la vida si a cambio su mejor amigo promete seguir dándole ese sexo largo e intenso que dura más de una semana entera. Aunque si es un poco honesto, Gai ha sido así de intenso desde que comenzaron su relación, pero estos últimos meses se esforzó aún más solo para pagarle su ayuda.

Su cuerpo se estremece con el recuerdo del sexo incansable de Gai y piensa en que tal vez debería llamarlo e invitarlo a quedarse en su casa, después de todo, mañana tiene el día libre y no hay nada mejor que pasar el tiempo junto a su alocado e hiperactivo novio.

Lamentablemente para su libido, realmente necesita dormir un par de horas antes de traer a Gai a su cama. Los niños de hoy eran ruidosos y las orejas de Kakashi están muy sensibles. Además, todo fue demasiado agotador y le duele demasiado la cabeza. Lo último que Kakashi necesita en este momento es más ruido, más desorden y más estrés.

Por suerte, finalmente llega a la puerta de su apartamento y sonríe cuando introduce la llave en el picaporte, imaginando ya su cama, el silencio, la tranquilidad, la relajación y la inagotable paz que...

— ¡Felicidades, jefe! — Una sinfonía desafinada de gritos encorados lo recibe como una fuerte bofetada, haciéndolo preguntarse si se equivocó de apartamento o si un enemigo entró a su casa y activó alguna especie de genjutsu horroroso.

Sin embargo, antes de que comience a atacar a su alrededor y antes de que reúna el chakra suficiente para huir, su mirada se aclara y se da cuenta de que esos gritos provienen de nada más y nada menos que sus ninken.

¿Qué? — Kakashi jadea y trata de preguntar qué hacen todos aquí y qué está pasando exactamente, pero sus perros comienzan a empujarlo hacia la sala, la que por alguna razón está llena de globos, serpentinas y adornos raros esparcidos por el techo y las paredes.

— ¡Qué bueno que ya llegaste, jefecito! — Guruko dice y usa toda su fuerza para empujarlo frente al sofá. — Preparamos todo y estuvimos esperándote para celebrar, ¡así que espero que te guste!

Guruko menea la cola y da una vuelta en la habitación como para mostrar los adornos elaborados, aunque Kakashi no puede verlos atentamente porque Buru lo taclea y lo obliga a sentarse.

— ¿Celebrar? — Kakashi frunce el ceño y rápidamente trata de pensar qué se supone que están celebrando.

Hoy no es su cumpleaños, y por supuesto, tampoco lo ascendieron en el trabajo ni completó alguna misión difícil, así que en realidad no entiende lo que sus ninken hacen aquí ni porqué dicen que están celebrando algo.

— ¡Sí, ya nos enteramos de la gran noticia, jefe! — Bisuke dice y da saltitos delante de él. — ¡Por eso organizamos esta fiesta!

El resto de sus perros asiente de acuerdo con sus palabras y dan vueltas a su alrededor, agitando la cola con tanta felicidad que Kakashi estaría emocionado si no estuviera completamente confundido.

— ¿Mhn? ¿De qué gran noticia hablan, chicos? — Kakashi tararea con un poco de ánimos, luciendo amistoso y un poco interesado en lo que tengan que decir porque, si sus ninken se pusieron así de intensos, debe tratarse de algo increíblemente fenomenal.

Tal vez es algo que escucharon sobre las formaciones ninja, o quizá algo pasó en el monte de los perros, o probablemente Danzo finalmente logró reintegrarlo a ANBU Raíz y Kakashi volverá a su antiguo empleo.

Solo que en lugar de una buena noticia como esa, sus perros se forman delante de él y gritan la cosa más absurda que Kakashi había escuchado en toda su horrible vida.

¡Estamos celebrando el nacimiento de tu hijo!

Los oídos de Kakashi arden ante el excesivo y agudo estruendo de sus invocaciones, pero ese dolor no es nada en comparación a la terrible sensación de nauseas, horror e incredulidad que esa idea le genera, casi como si hubiera recibido un golpe desde el interior del cuerpo.

— ¿Mi hijo? — Su voz está llena de fastidio y enojo, tanto que el dolor de cabeza aumenta y que repentinamente se siente mareado y con ganas de desaparecer.

Hoy fue un día terrible y lo último que Kakashi necesita es algo tan extraño y completamente fuera de lugar como esto.

Para empezar, Kakashi es gay, pero aún si no lo fuera lo último que querría en una relación es un bebé, o al menos no en esta etapa de su vida donde convivir solo por unas horas con unos infantes lo deja completamente cansado y sin fuerza mental. Kakashi prefería apagar una fogata con la cara antes de pensar en tener un hijo, y lo dice completamente en serio.

— ¿Dónde escucharon esa tontería? — Kakashi gruñe y gira los ojos. — Saben bien que muchas personas inventan cosas sobre los shinobi solo para molestarlos o porque están muy aburridos, así que si alguna mujer extraña les dijo que tenía un bebé conmigo es una completa mentira y ustedes no deberían creer esa clase de cosas y...

— ¡Sabemos muy bien eso, jefe, pero nosotros estamos hablando de tu verdadero hijo! — Shiba grita y luego salta hacia Kakashi, recargando sus dos patas sobre su pierna. — ¡Nos referimos al bebé que tienes con Gai!

La expresión de Kakashi cambia del fastidio y el enojo a la sorpresa e incredulidad absoluta. ¿Un hijo con su novio gay en una relación gay donde obviamente él también es gay?

¿De qué tontería están hablando sus perros ahora?

— Escuchen, chicos... — Kakashi suspira hondo y aclara su garganta, pensando que tal vez sus perros no comprenden muy bien la reproducción humana y que tal vez no saben que entre dos hombres con pene no pueden concebir un bebé, pero antes de que pueda dar un solo argumento Uhei se para en sus patas traseras y se recarga a su lado, mirándolo con un rostro extrañamente conmovido.

— Kakashi, sé que no somos perfectos y sé que muchas veces no pudimos ayudarte y te sentiste solo y abandonado a pesar de nuestra presencia y nuestros esfuerzos, como si no te sintieras parte de nuestra manada y no tuvieras un lugar al cual pertenecer — Uhei lo mira con cariño, de esa forma llena de compasión y ternura con la que lo hacía cuando Kakashi tenía seis años y se quedó huérfano. — Por muchos años tuve miedo de que eso no tuviera remedio y de que estuvieras roto permanentemente porque nunca nos decías como te sentías y no sabíamos si las heridas habían podido sanar, pero saber que te diste la oportunidad de formar una familia y seguir adelante me hizo soltar una enorme carga. ¡Finalmente siento que hicimos un buen trabajo como tu manada, Kakashi!

Las palabras de Uhei lo hacen cerrar la boca y mirar a Uhei como si no pudiera creer lo que dijo. Es decir, Kakashi pensó que sus perros eran demasiado inocentes para notar su depresión y, por supuesto, jamás se abrió emocionalmente con ellos porque no quería involucrarlos en sus tonterías, no porque no se sintiera cómodo y parte de su grupo. Por supuesto que Kakashi los ama y claro que lo ayudaron a mantenerse cuerdo y con vida.

 Simplemente, él no sabía que sus perros sentían culpa por no haberlo ayudado más.

— No se trata de eso, ustedes han hecho mucho por mí y sé que debí haberles dicho que... — Kakashi comienza a decir, pensando en explicar primero porqué fue que nunca les dijo nada sobre sus emociones y luego explicarles que definitivamente no tiene un hijo con Gai.

Solo que nuevamente no puede hablar porque Akino de para firme y lo mira.

— Así que acepta nuestros regalos, jefe, ¡los reunimos con todo el cariño y admiración que sentimos por ti! ¡Significas mucho para nosotros! — Akino asiente con decisión y prácticamente llora lágrimas llenas de orgullo y felicidad, algo que honestamente lo hace sentirse nervioso y culpable.

— Agradezco mucho su cariño y admiración, pero deben saber que...

— ¡Esto es para ti! Es una piedra que buscamos todos juntos en el lugar más alto y peligroso del monte de los perros. — Urushi se para detrás de él, saltando sorbe el respaldo del sofá antes de ponerle un lindo collar con una piedra preciosa en el frente. — En nuestra cultura, ¡esa piedra es un amuleto para que nunca te falte la buena salud ni a ti ni a tu hermosa familia!

— E-Esto no era necesario, yo no... — Kakashi tartamudea y mira con incredulidad el hermoso y brillante trozo de piedra que evidentemente todos sus perros se esforzaron mucho en encontrar, aunque de hecho Kakashi no necesita.

— ¡Por supuesto que es necesario, jefe! — Bisuke dice y lo mira con mucha ilusión. — Siempre estamos preocupados pensando que podrías enfermarte, ¡desde que eras un niño parecías frágil y pequeño y no hay un solo día en el que alguno de nosotros no venga a Konoha para vigilar que estés bien!

La revelación tan inesperada lo hace abrir la boca y mirar al resto de sus Ninken con incredulidad, aunque obviamente todos sus cachorros asienten de acuerdo con las palabras de Bisuke, confirmando que cada día sin falta uno de ellos viene a vigilarlo solo para asegurarse de que no hay nada de malo con su bienestar.

— Gracias. Lamento mucho preocuparlos — Kakashi tararea con sentimentalismo, pensando en decir más palabras llenas de cariño y agradecimiento y deteniéndose porque recuerda que primero que nada debe aclarar que no tiene ningún bebé. — Aunque si les digo que no lo necesito es porque en realidad no...

— ¡Ahora mira este! — Shiba dice y deja un dije metálico sobre su muslo, una pieza brillante y elegante que luce bastante costosa. — ¡Es un emblema de buena fortuna, para que nunca le falte alimento a tu hogar, especialmente ahora que tienes un hijo!

Kakashi frunce el ceño y mira de más cerca el emblema, notando que efectivamente es un metal bastante caro y preguntándose cuánto dinero tuvieron que invertir para comprarle algo tan absolutamente innecesario porque Kakashi no tiene ningún hijo.

— Es un detalle muy lindo, chicos, pero de verdad no es necesario porque yo...

— ¡Deja de decir que no es necesario! — Akino dice y coloca su pata en su rodilla. — Cuando tu papá se fue y nos dejó a cargo de ti, no sabíamos cómo convencerte para comer y ni siquiera sabíamos qué deberíamos darte. Siempre que llegábamos a tu casa el refrigerador estaba vacío, así que lo llenábamos de comida con la intención de que no dejaras de alimentarte.

— Por desgracia — Guruko continúa. — Como no sabíamos qué comían los humanos, cometimos muchos errores y cuando veías esas cosas en tu refrigerador te enojabas y lo tirabas a la basura.

— Pensabas que eran los vecinos y los enemigos de tu papá burlándose de ti, y estábamos demasiado avergonzados para admitir que fuimos nosotros, así que nunca te lo dijimos — Uhei dice y baja la cabeza. — Lo único que podíamos hacer era seguir aprendiendo qué cosas no te gustaban y cuáles sí.

— Aunque al final estabas tan cansado de nuestra comida que finalmente usaste el libro de recetas de tu papá y comiste, lo que nos hizo muy felices a todos. — Urushi dice, algo que Buru apoya con un fuerte ladrido. — Desde entonces, siempre nos preocupamos por saber si tienes algo en el refrigerador o si nuevamente tendremos que comprarte algo rico para que puedas comer.

El corazón de Kakashi se llena de emociones confusas y los viejos recuerdos que por tantos años quiso suprimir saltan a su mente, haciéndolo sentir completamente culpable y avergonzado por sus acciones incluso si en aquel entonces era solo un niño pequeño.

— Lo siento mucho, no sabía que fueron ustedes — Kakashi dice y toca la cabeza de Urushi, deslizando su mano por todos sus compañeros caninos. — Si lo hubiera sabido, me hubiera comido todas esas cosas sin pensarlo. No fue mi intención tirar todo lo que me dieron, perdón.

— No tienes por qué disculparte, jefe — Shiba sonríe y luego Kakashi extiende los brazos hacia sus cachorros, abrazándolos por unos segundos agradables y conmovedores antes de que se recuerde a sí mismo el problema central de todo este asunto.

— Mhn, aun así, debo insistir en que no hace falta nada de esto — Kakashi se aleja de sus cachorros y sonríe de forma incómoda, especialmente porque sus invocaciones realmente se esforzaron mucho planeando todo esto incluso si ciertamente Kakashi no necesita una fiesta para su hijo porque ni siquiera tiene uno. — Lo cierto es que no existe...

— ¡Kakashi! — Pakkun dice de forma repentina desde el fondo de la manada, saltando hacia la cabeza de Buru y mirándolo tan fijamente y con tanta determinación que es difícil ignorar su rostro. — El último regalo que tenemos para ti es el mayor tesoro de nuestro clan.

Pakkun da una vuelta sobre la cabeza de Buru, y aunque Kakashi teme que sus cachorros hayan comprado otra cosa innecesariamente cara y ostentosa, su pequeño perrito saca algo pequeño y esponjoso de su uniforme.

— Esto ha permanecido con nosotros durante diez generaciones, Kakashi — Pakkun dice, cargando lo que parece un pequeño pedazo de tela antes de saltar a sus piernas y sentarse sobre él. — Es algo muy importante para nuestra especie y para nuestro pueblo. Es una cadena de vida.

Pakkun abre la boca y deja el pedazo de tela sobre Kakashi, algo que ahora que lo ve de cerca no luce en realidad como un pedazo de tela cualquiera, sino que es una especie de tejido hecho de diferentes hilos, todos unidos uno al otro a través de una pequeña bolita más gruesa de estambre.

— ¿Una cadena de vida? — Kakashi parpadea y toca el delicado objeto, dándose cuenta de que a pesar de que es un recuadro pequeño, hay muchos, muchos puntos.

— Una cadena de vida es una representación de nuestra familia y de la gente que amamos — Pakkun explica y asiente. — Cada punto es un miembro de la manada que ha existido, y los puntos delante de él son las generaciones que lo sucedieron. Cada que nace un nuevo miembro en la familia, agregamos otro pequeño punto unido al anterior. Eso nos hace sentir que, incluso si morimos, seguiremos vivos a través de las generaciones futuras que hemos dejado, siempre conectados a nuestros seres amados con los recuerdos y el corazón al igual que estas pequeñas bolitas de hilo lo hacen. Por eso es una cadena de vida. Nadie muere mientras siga habiendo una nueva bolita de estambre más.

Kakashi levanta la mirada hacia sus perros, mirándolos uno a uno con una nueva sensación de admiración y sorpresa. Por supuesto que sabe que los perros ninja son seres inteligentes y hábiles tanto como los humanos, pero no pensó que su manada fuera tan sentimentalista. Realmente no esperaba que guardaran un secreto tan tierno como este.

— Pero lo que quiero mostrare, Kakashi... — Pakkun continúa y toca su pierna para llamar su atención, haciendo que Kakashi baje la mirada de nuevo. — Es esto.

La pata suave y peluda de Pakkun señala el final del tejido, ese que tiene tres pequeñas bolitas de estambre sobresaliendo del borde.

— La primera bolita color azul eres tú, la agregamos cuando Sakumo se fue. Desde entonces, al pasar tiempo contigo nos dimos cuenta de que eras parte de nosotros y de que siempre tendrías un lugar en nuestro corazón, ahora, y dentro de cien años, Jefe.

Todos los cachorros asienten de acuerdo con Pakkun, y Kakashi se sonroja y piensa en decir algo recíproco, pero su pequeña invocación sigue hablando.

— La bolita que sigue es Gai. — Pakkun sonríe y señala la bolita de estambre verde seguida de la suya. — Las almas gemelas siempre van juntas, y si tú eres parte de nuestra familia, por supuesto que él también lo es.

Sus perritos vuelvan a asentir y a reír, aparentemente muy felices de haber agregado a Gai a su valioso árbol familiar.

— Y la última bolita color menta... es tu hijo — Pakkun dice con emoción y luego comienza a llorar, mirando a Kakashi con tanto cariño y sentimientos que su mente se paraliza. — Desde ahora, tu sangre será como nuestra sangre para siempre. Nuestro linaje continuará contigo, Kakashi. A partir de ahora, viviremos en tu linaje y en tu corazón.

Pakkun le da el tejido a Kakashi con un movimiento bastante tierno y luego retrocede, parándose a la misma distancia que el resto de sus invocaciones en una formación llena de respeto mientras todos sus perros lo miran con orgullo y cariño y amor y esperanza y fe y... y... y ahora Kakashi no sabe cómo decirles que de hecho no tiene un hijo.

Sus ojos observan el lindo tejido en sus manos y luego mira nuevamente a sus cachorros, preguntándose cuánto tiempo y esfuerzo han puesto todas sus generaciones en algo así de importante y en cuánto dinero y voluntad tuvo que invertir su manada para celebrar esta fiesta. Kakashi no quiere romperles el corazón y no quiere destruir sus ilusiones, pero obviamente tiene que decirles que todo esto es una confusión y que no existe ningún niño nacido de su sangre.

— Yo... — Kakashi pasa saliva y mira a su alrededor, preguntándose en qué momento tuvo la mala suerte de terminar en una situación tan incómoda como esta y en porqué se siente tan culpable con la idea de admitir la verdad.

Él no tuvo la culpa de que sus perros creyeran algo tan raro como eso y tampoco causó este mal entendido, pero para ser honesto, nunca ha sido bueno con las palabras y no sabe cómo decirles que no tiene un bebé de una forma que no los ofenda ni que suene como un insulto disfrazado.

Afortunadamente, antes de que finja que va a darle un infarto o antes de que diga algo demasiado grosero, la puerta de su apartamento se abre y todos giran la mirada hacia ahí.

— ¡Gai! — Kakashi jadea y sonríe cuando ve a su novio, ignorando el hecho de que en realidad no lo invitó a su casa y no tiene idea de lo que está haciendo aquí. — Que bueno que viniste.

Kakashi dice apresuradamente y piensa en explicarle a Gai toda la situación y luego pedirle ayuda para que sea él quien le diga la verdad a sus perros. Después de todo, Gai es sentimentalista y emocional y sin duda alguna encontrará una manera amable de explicarle a su manada que no tienen un hijo y que de hecho dos hombres ni siquiera pueden tener hijos.

— ¡Kakashi! — Gai grita con dramatismo y vuelve a cerrar la puerta, caminando hacia ellos con un aire lleno de preocupación ansiosa. — Estoy aquí porque Pakkun me envió una carta diciendo que requerían urgentemente mi presencia en tu apartamento, ¿está todo bien?

Gai lo mira fijamente a la cara, pero luego parece notar los adornos brillantes pegados alrededor de la habitación y da una vuelta completa sobre sí mismo antes de volver a verlo.

— ¿Están celebrando algo, Rival? — Gai levanta las cejas con curiosidad y ladea el rostro, e incluso si Kakashi tiene la intención de arrastrarlo a la habitación para tener una conversación privada y explicarle todo lo que está pasando aquí, Pakkun salta hacia los brazos de Gai y se cuelga a su pecho.

— ¡Es una fiesta de bienvenida! — Pakkun dice con mucha emoción al mismo tiempo que todos sus perros comienzan a dar vueltas alrededor de Gai, luciendo completamente emocionados y felices.

— ¿Una fiesta de bienvenida? ¿Para quién? — Obviamente, Gai ya suena igual de feliz y entusiasmado que su manada, pero Kakashi espera que cuando escuche las tonterías de sus perros comprenda inmediatamente la situación y lo ayude a arreglar todo este problema.

— ¡De tu hijo! — Uhei dice y agita la cola, recargando sus patas delanteras en el estómago de Gai.

— ¿De mi hijo? — La sonrisa de Gai se desvanece justo como Kakashi pensó y por un momento se relaja en el sofá, esperando a que todo esto termine rápido y que su manada no se deprima luego de que Gai les diga la verdad sobre este asunto.

— ¡Sí, sobre tu hijo! — Guruko dice y sonríe, dando muchos saltos a su alrededor antes de detenerse frente a él y levantar una pata para señalar a Kakashi. — ¡El hijo que tienes con nuestro jefe!

Gai levanta rápidamente la mirada hacia él, y Kakashi suspira de alivio cuando ve que su novio también luce confundido, sorprendido, incrédulo, extrañado y... y ridículamente feliz.

Tenía que ser.

— ¡Kakashi! ¡¿Vamos a ser papás?! — Gai grita con mucha emoción y salta hacia el sofá, aterrizando a su lado con tanta fuerza que Kakashi tiene que sostenerse de la felpa para no caer al piso. — ¡¿Realmente estás embarazado?!

Los ojos de Gai se llenan de ilusión y ternura como si su pregunta tuviera alguna clase de sentido o como si siquiera algo así de extraño fuera posible. Pero probablemente la parte más absurda es cuando Gai extiende su mano hacia su estómago, acariciando su vientre con mucho amor mientras comienza a llorar como lo haría un auténtico y amoroso hombre que va a ser padre.

— ¡P-Por supuesto que no! — Kakashi gruñe y se sonroja, alejando la mano de Gai de su cuerpo porque realmente no quiere que todo se ponga aún más raro de lo que ya lo es.

— ¿No? ¡Pero tus cachorros dijeron que teníamos un hijo! — El cabeza hueca de Gai se gira para mirar a sus perros como si estuviera ofendido de que no haya ningún bebé adentro de su cuerpo, y antes de que Kakashi le dé un golpe en la cabeza para que reaccione lo que acaba de decir y comprenda el verdadero problema, Pakkun vuelve a saltar hacía el pecho de Gai y en menos de un segundo el resto de su manada sube junto a él, rodeando a Gai por completo.

— No hablamos de un nuevo bebé, ¡hablamos del hijo que ya tienen! — Bisuke dice con emoción. — ¡Es un niño un poco más grande que un bebé, pero es una mezcla perfecta entre tú y nuestro jefe!

Los ojos de Gai prácticamente sacan chispas al escuchar eso y luego levanta el puño con emoción, auténticamente orgulloso y feliz por esa idea tan descabellada.

— ¡Por supuesto que mi hijo tiene que tener las hermosas virtudes de sus dos padres! — Gai dice y llora, señalando un atardecer imaginario que todos sus perros también miran, llorando con la misma ilusión que él.

— ¡Cuéntanos todo sobre él, Gai! — Urushi dice y luego todos le clavan la nariz en la cara como para oír mejor todo el chisme. — ¿Cuántos años tiene? ¿En qué grado de la academia va? ¿Qué es lo que más le gusta? ¿Cómo se llama?

Gai se recarga en el respaldo del sofá y se frota la barbilla como si realmente tuviera que pensar en alguna respuesta además de un "no tenemos ningún hijo".

— Pues ahora qué hago memoria... — Gai tararea y vuelve a enderezarse, mirando a sus cachorros con tanta seriedad que por unos segundos parece que va a decir algo inteligente... lo que obviamente no hace. — ¡Yo no recuerdo haberle puesto nombre aún!

Todos los perros jadean y lo miran como si hubiera dicho algo increíblemente terriblemente y absolutamente genial al mismo tiempo.

— ¿Eso significa que no tiene nombre? — Akino pregunta y luego gira a su alrededor como si esto fuera una emergencia y tuviera que asegurar el perímetro. — Gai, ¡tienen que ponerle uno ahora mismo!

— ¡Sí, sí, sí, póngale un nombre a su cachorro! — La emoción de Shiba es tan juvenil que obviamente motiva aún más a Gai y lo hace lucir lleno de ilusiones fraternales y muchas, muchas tonterías.

— ¡Por supuesto que sí! — Gai endereza la espalda y hace otro gesto pensativo y lleno de suma concentración y seriedad. — Me gustaría que tuviera mi apellido y que su nombre sea el nombre de mi suegro. ¡Maito Sakumo!

— No, eso suena muy mal — Pakkun niega y él también hace un profundo y reflexivo gesto. — ¿Pero qué tal Dai Hatake?

— ¡Ese también suena horrible! — Uhei agita la cabeza en una negativa. — Debe ser algo fresco y único. ¿Tal vez Taichi, Ryota, Makoto?

— Bah, eso no tiene nada de único. Esos nombres son muy comunes — Guruko interviene. — Además, probablemente debería ser un nombre que represente el valor de ambas familias.

— Ahora que lo mencionas, ¡tal vez podríamos hacer una mezcla de nuestros nombres! — La emoción en Gai resurge y vuelve a agitar el puño en el aire, mirando a todos sus cachorros como si se hubiera pensado en una idea definitiva. — ¡Creo que nuestro hijo debería llámese K...!

— ¡Suficiente! — Kakashi grita y se pone de pie, frenando esta locura porque es obvio que Gai no va a decirles que su hijo no existe y porque ya no le interesa romper la ilusión de estos perros locos. — ¡Gai y yo no tenemos un hijo!

¡¿Qué?! — Todos gritan al unísono, incluido Gai, lo que hace que Kakashi presione la mandíbula y gire tanto los ojos que su dolor de cabeza aumenta y que bien podría tener un paro cardíaco real ahora mismo.

— Dos hombres humanos no pueden tener hijos — Sus palabras aclaran lo obvio, y luego mira a Gai con mucha furia porque realmente pensó que su novio le ayudaría en este dilema, pero Kakashi fue muy ingenuo al pensar que alguien tan alocado y exagerado como Gai no iba a dejarse llevar por esta tontería. — ¡Y tú mejor que nadie debería saber eso!

Su dedo señala a su autoproclamado Rival, quien se encoge contra el respaldo del sofá y finalmente parece reflexionar en lo que Kakashi acaba de decir, como si hasta ahora estuviera recordando el detalle de que ninguno de los dos ni siquiera podría embarazarse.

— ¿No pueden? — Uhei jadea y mira a Kakashi con incredulidad. — ¿Los humanos son como los perros y tampoco pueden aparearse entre dos del mismo sexo?

— Exacto — Kakashi gruñe con mucha rabia y se cruza de brazos. — Eso es lo que he estado intentando decirles. Gai y yo no podemos tener hijos porque los dos somos hombres.

— ¡Entonces yo tenía razón! — Guruko da una vuelta, mirando a sus compañeros con reproche incluso si en realidad nadie escuchó cuando él dijo precisamente eso. — ¡Eso quiere decir que el hijo de Gai y nuestro jefe de verdad no existe!

Toda la manada comienza a ladrar y entrar en pánico, mirándose unos a los otros mientras lanzan preguntas raras y afirmaciones cuestionables antes de que Kakashi levante las manos y haga una señal autoritaria que los hace cerrar la boca y detenerse en seco.

— Mhn, bien, ahora que eso está aclarado — Su frente se hunde en un gesto furioso y sus ojos se angostan con amenaza. — ¿De dónde exactamente sacaron esa tontería?

Su mirada se desliza entre todos sus cachorros en busca del responsable de todo este dilema, solo que Kakashi ni siquiera necesita esforzarse en descubrir el culpable porque todos levantan una pata y señalan a la pequeña bola peluda al fondo de la habitación.

¡Pakkun nos lo dijo! — Todos dicen al mismo tiempo, incluido Gai, y Kakashi gira el rostro lentamente hacia el líder de sus invocaciones como si se hubiera transformado en un terrible lobo hambriento.

—E-Espera, Jefe — Pakkun pasa saliva y levanta una pata hacia Kakashi como si quisiera tranquilizarlo, lo que obviamente no funciona. — Hay una explicación lógica para todo esto. ¡Yo no inventé nada!

— ¿Una explicación? — Su pregunta no suena feliz, pero de todos modos endereza la espalda y vuelve a cruzarse de brazos. — ¿Y cuál explicación es esa?

Kakashi mira fijamente a su pequeño Pug al mismo tiempo que toda la manada también gira para mirarlo, nuevamente incluyendo a Gai.

— Bueno, todo empezó...

[...]

Kakashi se frota las sienes, cerrando los ojos con cansancio y exasperación mientras Pakkun finalmente termina de hablar, observando a todos como si su explicación bastara para justificar todas estas tonterías.

— Ah, ya veo — Gai dice y se recarga en los cojines, luciendo relajado porque claramente la fiesta no fue en su casa y no es él quien va a terminar limpiando todo este desastre. — Entonces viste a ese niño y pensaste que era nuestro hijo porque era muy similar a nosotros dos.

Pakkun asiente muchas veces, tratando de lucir como un cachorrito inocente y tierno que no tiene la culpa de nada incluso si obviamente tiene la culpa de todo.

— Lamentablemente, mi querido Pakkun, debo informarles que justo como mi amado Rival lo dijo, ¡nosotros no podemos tener un bebé y por lo tanto ese niño no es de nuestro hijo! — Gai dice de forma amistosa y dulce, finalmente aclarando algo que debió haber dicho desde que puso un pie en esta casa. — Sin embargo, ¡por supuesto qué sé de quién hablas!

Pakkun levanta las orejas para escuchar mejor, y obviamente el resto de su manada también se interesa en la identidad de ese niño porque ya lo estaban considerando parte fundamental de su familia.

— Ese niño es mi inocente y pequeño estudiante: ¡Rock Lee! — Los ojos de Gai sueltan lágrimas de orgullo y alegría, y obviamente señala un atardecer con un gesto emocionado solo por hablar de su equipo Genin.

— ¿Rock Lee? — Uhei pregunta y ladea el rostro. — ¿El niño con la larga trenza y ropa extranjera?

La manada hace el mismo gesto interrogativo porque así es como conocieron al alumno de Gai hace unos meses, el que de hecho Kakashi también conoció de esa manera antes de su abrupta transformación hace un par de semanas.

— ¡Sí, justo ese! — Gai sonríe y guiña un ojo. — ¡Mi amado estudiante decidió seguir mis pasos y prometió ser fiel a mis instrucciones ciegamente! Así que como recompensa a su gran esfuerzo le regalé un traje igual al mío y luego él mismo me pidió que le cortara el cabello en un genial corte de tazón igual al que yo tengo. ¡El chico realmente me admira!

Gai cierra los ojos y llora aún más, visiblemente conmovido por el compromiso de Lee y por saber que alguien cree en el método de Gai tan firmemente como él mismo lo hace.

— Pero si ese chico es Lee, ¿entonces porqué también se parecía a nuestro jefe? — La pregunta de Shiba hace que todos vuelvan a lucir confundidos, pero Kakashi interviene antes de que sigan alargando ese tema de conversación.

— Gai me pidió ayuda para entrenarlo. Es muy malo para la formación del chakra y necesitaba a un experto. — Kakashi dice y agita una mano como para restarle importancia al asunto. 

— ¡Exactamente eso! — Gai agita la cabeza y sonríe. — Y, como tal vez no lo saben, mi pequeño Lee aprende con el ejemplo. Así que supongo que ver a Kakashi todos los días lo hizo aprender inconscientemente sus hábitos más comunes al leer y pararse con casualidad. Después de todo, la mayoría del tiempo que practicaban su formación de chakra casi siempre mi amado Rival solo estaba parado debajo de un árbol mientras leía un libro. ¡Era obvio que mi Lee terminaría imitando esas características!

La explicación de Gai es emocionada y entusiasta, pero aun así todos los perros jadean con decepción y bajan el rostro, visiblemente tristes con el hecho de que Kakashi no tenga un hijo con Gai, especialmente después de que organizaron esta fiesta tan costosa y de que tejieron una bolita de más en su cadena de vida.

— Mhn, sí, bueno, como sea — Kakashi gira los ojos y se pone de pie, estirando su cuello antes de volver a mirar a sus cachorros. — Hoy fue un día muy largo y necesito dormir, así que todos pueden irse.

Su manada asiente y hacen amago de acumular chakra y desaparecer, pero antes de que lo hagan, Kakashi se mueve a toda velocidad y sostiene a Pakkun por el borde de su pequeña camisa de perro ninja.

— Todos excepto tú, por supuesto — Kakashi cierra los ojos en una sonrisa, pero todos pueden darse cuenta de que su sonrisa es una mentira total. Kakashi está terriblemente enojado.

— Pero, Kakashi... — Pakkun chilla como perrito mojado y lo mira con temor, lo que no funciona para convencerlo de dejarlo ir y para ser honesto ese rostro inocente solo lo hace sentir más molesto. Realmente todo lo que quería hacer esta tarde era dormir, pero ahora...

— Maa, supongo que pasaremos todo el fin de semana en el entrenamiento de perros ninja. — Kakashi suspira con resignación, mencionando algo tan terrible que el resto de su manada desaparece sin hacer preguntas y que Pakkun salta en su mano, luciendo completamente ofendido por algo así.

— ¡Kakashi, no soy un cachorro inexperto que necesite regresar a la escuela! — El pánico en la voz de Pakkun es auténtico y Kakashi sabe de sobra que eso va a herir por completo su orgullo como el líder de la manada, pero cuando Kakashi dice algo lo dice completamente en serio. — ¡Esto ni siquiera fue una telenovela inventada, Jefe, yo tenía razones válidas para creer que Rock Lee era hijo tuyo y de Gai!

— Mhn, ¿dices que no era una telenovela inventada pero en lugar de preguntarme si teníamos un bebé decidiste decirle a todos la manada y hacer una fiesta? — Kakashi levanta una ceja en un gesto interrogativo, girando los ojos cuando Pakkun se queda en blanco y simplemente comienza a agitar las piernitas como si quisiera correr en el aire y huir.

— Bueno... en ese caso creo que lo mejor es que yo también me vaya — Gai se pone de pie y se da la vuelta, tratando de huir disimuladamente de esta situación antes de que Kakashi lo atrape por la parte posterior de su chaleco.

— En realidad, tú también te quedas — La sonrisa terrorífica de Kakashi aparece otra vez y Gai pasa saliva, dándose la vuelta para mirar a su novio con un rostro lleno de cariño que intenta disimular los nervios.

— Pero, mi amado y querido Rival, ¡lo único que yo hice fue...!

— ¿Por qué pensaste que yo estaba embarazado, Gai? — Sus dientes se presionan con tanta fuerza que hacen ruido, y Gai comienza a sudar y a temblar como si también fuera un cachorrito mojado.

— Eso... ¡fue porque tu manada me dijo que teníamos un bebé! — La garganta de Gai tiembla cuando pasa saliva con más fuerza, visiblemente nervioso por la reacción de Kakashi.

— Mhn, sí, pero... ¿por qué exactamente pensaste que eso era posible? — Kakashi angosta los ojos y se acerca medio paso, preguntándose si tal vez también debería regresar a Gai a la academia ninja para que nuevamente tome clases de biología y reproducción humana.

Solo que Gai cambia su rostro asustado por una expresión más suave e inesperadamente íntima.

— Para ser un poco honesto, pensé que tal vez nuestro amor era tan puro y honesto que la vida nos había regalado un maravilloso milagro. — Gai cierra el puño y solloza con dramatismo antes de sonreír, mirando a Kakashi con picardía. — Aunque también pensé que tal vez habíamos forjado a ese bebé a base de esfuerzo y trabajo duro. Después de todo, ¡tuvimos tanto sexo durante los últimos meses que no tenía una sola duda de que podría haberte hecho un bebé después de todo lo que me vin...!

— Pensándolo bien, no digas nada, Gai, gracias — Kakashi gruñe y pone la mano sobre la boca de novio para que se calle de una vez por todas, sintiéndose completamente avergonzado por su justificación tan absurda y pervertida. Cómo si pudieran tener un bebé solo por hacer un duro intento todas las noches. Gai realmente necesita volver a la academia ninja y volver a releer todos los libros importantes sobre el cuerpo humano y la reproducción.

Sin embargo, probablemente ya tendrá tiempo de reiterarle a Gai que en realidad el esfuerzo, la dedicación y el trabajo duro no pueden superar todas las cosas imposibles, aunque probablemente sería mucho más divertido y apasionante si Kakashi no le dice nada y deja que Gai siga intentando concebir un bebé el resto de su vida.

De todos modos, no es momento para ponerse cachondo y Kakashi regresa su atención a Pakkun, quien ya se hizo una bolita en su mano en un intento de pasar desapercibido, lo que claramente no funciona.

— Ahora que lo pienso, ya que los dos parecen tan entusiasmados, supongo que no habría problema si es Gai el que te da el entrenamiento de perros ninja — Kakashi tararea, mirando a Pakkun y a Gai con un gesto divertido y falsamente amigable.

Y aunque por un momento Gai y Pakkun parecen felices con esa idea porque obviamente ambos lo tomarían como un juego lleno de diversión, Kakashi sonríe de forma aún más tenebrosa.

— Supervisado por mí, obviamente — Sus palabras desaniman a su novio y hacen que Pakkun se enrosque otra vez, colgando de su mano como una pelota desinflada y vieja. — Bien, en ese caso, andando. Comenzaremos inmediatamente.

— P-Pero, Rival, yo todavía tengo cosas que hacer hoy y...

— ¿Mhn? ¿Acaso quieres que hable con el Hokage para que regreses a la academia ninja como todos los Genin que rechacé luego de explicarle que no sabes lo básico sobre la composición humana?

—...y me encantaría ayudarte, ¡por supuesto que no te abandonaría nunca, mi amado hombre del destino! — Gai levanta el puño con emoción, caminando voluntariamente hacia la puerta incluso si después Kakashi tiene que empujarlo para que camine, llevándolos a ambos al campo de entrenamiento más cercano dónde desgraciadamente desperdiciará todo su fin de semana enseñándole a ambos como se supone que funciona la humanidad.

Ah, y Kakashi que no quería ser maestro todavía.

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