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❝Forgive me❞│Sʜᴀᴅᴏɴɪᴄ│AU

Summary:

Jugar con los sentimientos de alguien es un pecado, y más si es ingenuo y de corazón abierto. Ser sincero tiene sus ventajas, pero ser egoísta muestra las más dolorosas consecuencias.

Él lo amaba.
Él lo usaba.

Cuando se da cuenta de su error y busca reparar ese quebrantado corazón.

Posiblemente ya no habrá retorno de su decisión.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: 🌘⚚ PRÓLOGO ⚚🌒

Chapter Text

Es un acto protocolario simplemente.

Al ser ya el único hijo de los Doom, es indispensable que el abogado de la familia cité el testamento de Eclipse; tiene que mantener la compostura frente a los socios y amigos más cercanos de la familia, aunque obviamente la cara larga y los marcados gestos de dolor se queden impregnados en su rostro.

Eclipse era su hermano mayor, quién a los diecisiete años tuvo que hacerse cargo de él, un niño llorón y malcriado de seis años después de que sus padres fueran asesinados al no pagar una extorsión.

Tenían un negocio familiar bastante deficiente, una tienda de ropa que no podía compararse a las grandes boutiques que arrasaban con la demanda, por lo que las ganancias eran realmente mínimas; su madre se encargó mayormente de la producción de los vestuarios, haciendo diferentes (bonitos) estilos con las tallas más difíciles de encontrar, así como su padre era un elocuente vendedor y encargado de la compra de materiales, mientras el primogénito llevaba las cuentas al día y los inventarios, iba a ser un auditor, que mejor que ganar algo de experiencia con su familia. Todo casi se fue a la bancarrota cuando los señores Doom fallecieron y ellos estaban en la lista de los siguientes.

No recuerda mucho porque aún era pequeño, solo que su hermano lo levantó a mitad de la madrugada para irse a tomar un expreso, y cuando despertó, estaba en otra ciudad, desde entonces, Mobius fue y es su hogar, aquí las cosas son mucho más calmadas y la seguridad convincente; volver a montar el negocio no fue sencillo, obviamente, todavía no logra encontrar el secreto de Darkling para que «Crowned Ruby» fuese hoy en día uno de los comercios más demandados a nivel internacional, con varias sedes dispersas por doquier y potentes asociados a favor.

Si su vida económica está mejor que bien, la personal lo supera. Luego de varios obstáculos y tropiezos por fin pudo casarse con su amor de adolescencia, María, y ahora están esperando a su primer hijo, que apenas si tiene forma con pocos meses de gestación; si el cáncer no hubiese vencido a Eclipse, probablemente diría que tiene una vida perfecta muy añorada por los mobians comunes.

Pero este mundo está tan podrido que no tiene nada llamado "perfección", ¿eh?

Los últimos renglones son citados, puede sentirlo, la voz pesada del anciano va en un declive anunciante del más esperado desenlace; después de todo, no hay mucho más que esperar, la fortuna él la heredaría al no tener a más familiares, pero cuando su hijo nazca, tendrá a un nuevo y mejor heredero que hará relucir el apellido Doom como lo hizo su tío.

Oh bueno, claramente no se esperó a que otro nombre apareciera en la jugada.

—Ey, disculpe, ¿puede repetir eso, lo qué acaba de decir? —interrumpió al abogado tan pronto recapacitó, quien asintió en un torpe arreglo de gafas para releer las últimas cláusulas.

—También hago acreedor del cincuenta por ciento de las acciones de la empresa familiar Crowned Ruby a Sounder Doom, haciendo la aclaración de que, tanto como mi hermano como el antes descrito, serán los legítimos dueños hasta la aparición de un nuevo heredero consanguíneo. Ambos tendrán que permanecer en mutuo acuerdo para las decisiones referidas a la empresa para que éstas procedan, de lo contrario, serán puestas en debate junto a la directiva central-

—¿¡Qué!? —el anciano calló ante el grito indignado de la señora Robotnik, quién, ante todo tipo de miradas de los demás empresarios, no disimuló su descontento con esta parte—, ¡pero eso no es posible, Shadow es su único familiar, no podría dejarle algo tan delicado y poderoso a un cualquiera que no conocemos!

—María, tranquilízate —tomó suavemente los hombros tensos de su esposa para atraerla en un reconfortante abrazo, sonrió avergonzado a los presentes y al notario—, por favor, prosiga.

El resto se describe en una conclusión formalizada, una despedida afable y buenos deseos para el futuro, algo relativamente común, si la antes división de bienes hubiese contado como común. El despacho se fue quedando vacío conforme las personas perdían interés en seguir ahí, entonces el sitio quedó solo para la pareja de esposos y futuros padres, viéndose entre sí con más confusión que calma.

—¿Acaso lo conoces?, ¿es algún familiar perdido tuyo? ¿Un tío, primo o algo? —demandó saber con altanería e incredulidad; Shadow sabía que las hormonas eran muy "traviesas", por lo que esa ansiedad irracional no le tomó por sorpresa, estaba acostumbrándose a esos cambios de humor.

—Quizás, no lo sé, me parece extraño que mi hermano jamás lo haya mencionado. De cualquier forma, tiene que haber alguna manera de contactarlo, no puedo estancar las cosas solo porque Eclipse haya tomado una decisión un tanto...-

—¿Ridícula? —soltó sin mucha gracia, el moreno la vio con los labios inclinándose levemente hacia abajo, por obviedad no le dio la razón esta vez, pero la mujer no se iba a callar—, perdón, pero esto sí me parece muy ridículo, ¿tener que compartir las riendas con alguien desconocido, y qué encima no sabemos, literalmente, nada? Eclipse no fue muy-

—Disculpa, linda, pero no estoy de acuerdo y tampoco quiero discutir contigo, hablaremos en casa más tarde.

Odiaba pelear con la rubia, así que la solución menos riesgosa de acabar en ello fue salir de la oficina y vagar por los amplios y clásicos pasillos del bufete; si comparara su cerebro en estos instantes, sería como un navegador de internet con varias pestañas abiertas, y que en ninguna está concentrado; en el fondo sentía que su hermano le ocultó algo, más bien a alguien, y que de pronto, después de su muerte, se lo presentaría en pésimas circunstancias. Shadow solo tiene que respirar hondo y buscar soluciones a este enredo, individualmente, sabe que los pocos amigos de confianza que tiene pensaran igual que María: ¿por qué compartir casi la mitad de la compañía con un don nadie? Él también se lo planteaba, aunque lo mínimo que podía hacer era suprimir y acatar los últimos deseos de su hermano.

—Señor Shadow —se detuvo, apenas girando la cabeza en dirección al viejo conejo que logró alcanzarlo—, qué bueno que lo encuentro solo, debo decirle algo importante.

—¿Todavía más?

—Sí, esto me lo pidió el señor Eclipse días antes de fallecer, me dijo que debía ser estrictamente personal —volteó sus ojos avellana agrisados en distintas direcciones, procurando estar seguro de que nadie los escucharía o viese siquiera; muy despacio, sacó de su maletín dos cartas y un croquis de Station Square; primero le entregó un sobre color celeste pastel y el mapa—. Aquí, esta carta es para el tutor del señorito Sounder, y la dirección de dónde encontrarlo gráficamente, la ciudad es muy grande, esto le ahorrará esfuerzos.

—¿Tutor, señorito dijiste? ¿Qué quieres decir con-?

El conejo lo ignoró deliberadamente, ahora dándole un sobre amarillo de narcisos un tanto más grande que el primero—. Y este es para usted, debe de leerlo solo después de haber entregado personalmente la carta y dado la noticia de ser el segundo dueño de su empresa familiar. Ah, casi lo olvido. El señor Darkling fue muy claro en decir que debe visitarlo solo, sin ninguna compañía, incluida su honorable esposa, así como también no puede hablar con nadie de esto, ¿me doy a entender?

El azabache asintió más confundido que seguro, teniendo como respuesta una despedida y éxitos del señor para luego desaparecer entre los muros pintados de alba plateada. El rojinegro se restregó la cara sin entender mucho con unas indicaciones tremendamente sencillas, ahogando las ganas de abrir ambos sobres y prepararse de antemano.

Lo que hizo mejor fue guardarlas dentro de su saco para que sí encontrará a María ella no las notará, y seguir su camino. Eclipse siempre fue alguien muy raro, en el buen sentido claro; de niños adoraba los juegos de misterio que él le ponía a resolver, supuso que este sería el último de ellos, y por lo visto, el más grande.