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Hold me tight

Summary:

Jeongin tiene 22 años, una tesis que no puede acabar y una vida que está llena de incertidumbre por el futuro. Un bebé definitivamente es lo último que quiere.

or

Jeongin está embarazado y no sabe qué decisión tomar.

 

Y Hyunjin no sabe qué está ocurriendo el 85% del tiempo, pero es un alfa enamorado.

Notes:

Hola

Les juro que esto acaba bien.

Y sé que tengo otros dos fics sin acabar, pero este es más fluffy y lo tengo acabado, solo debo hacerle de beta y autocorregirme.

Fluff + Angst make a perfect combo.

También lo publiqué en Wattpad ♥ mismo user, mismo título.

Chapter 1: OO

Chapter Text

Las risas y los gritos de Hyunjin retumbaron por todo el departamento. Él le gritaba algo a Felix a través del micrófono. Sus manos se movían rápidas, hábiles, sobre el control del Xbox. Las luces de la pantalla parpadeaban y él, sin perder ni un solo detalle de lo que ocurría, disparaba tantas veces como su dedo sobre el botón le permitía. 

 

Jeongin tendría que haber estado sentado a su lado, acurrucado y con la cabeza descansando sobre sus piernas, como cada viernes que el alfa se juntaba con el australiano para jugar. Pero la voz de Hyunjin se oía lejana y Jeongin se sentía completamente solo en ese momento.

 

Estaba escondido detrás de la puerta del baño, sentado en una esquina. Abrazaba sus piernas mientras esperaba que los minutos pasaran. Sus manos las sentía completamente frías, pero no paraban de sudar. Dentro de su pecho su corazón palpitaba tanto que podía escuchar los latidos retumbando en sus oídos, marcando una suave pero insistente presión en su cabeza. 

 

Sobre el lavabo había una prueba casera de embarazo. Ni siquiera se atrevía a mirarla. 

 

Dos minutos más.

 

Eran dos minutos lo que se estaban volviendo insoportables. 

 

Abrazó aún más su cuerpo. La mirada la tenía perdida sobre el suelo del baño y su mente volaba atravesando un escenario cada vez peor al anterior. ¿Qué haría si la prueba marcaba positiva? La idea le revolvió el pecho y le cerró la garganta.

 

Algo dentro suyo…

 

Algo que no debería estar ahí… todavía. Él tenía tantos planes. Quería titularse, ver a sus madres orgullosas y conseguir un consultorio bonito, algo suyo que le diera estabilidad. Quería viajar, ir a más conciertos, salir a más fiesta y comprarse tantas cosas. Y…

 

Y Hyunjin.

 

Las risas del alfa volvieron a escucharse por todo el lugar hasta perderse contra el frío azulejo de ese baño, se sintió como un recordatorio de que ese algo también era parte de Hyunjin. Jeongin cerró los ojos, sintiéndose tan, tan pequeño.

 

¿Y si su alfa no lo quería? ¿Y si Hyunjin pensaba que no era el momento? 

 

¿Y si se va? Su lobito lloró en su interior, sabiendo que no podría soportar el abandono

 

El peso de esas preguntas cayó sobre él tan fuerte que se sintió mareado, con la cabeza comenzando a dolerle hasta hacerse insoportable. Sintió que el aire le faltaba. Se inclinó hacia adelante, respirando rápido, intentando calmar el temblor en sus labios. Pero no funcionó. Cada maldito segundo parecía un siglo de espera. Cada minuto se sentía como un martillazo directo a su pecho.

 

De pronto, la alarma de su celular sonó.

 

Alzó la mirada hacia la prueba y se paró tan rápido que tuvo que sostenerse del lavabo para no caer. Su vista se nubló un poco. Cuando se sintió mejor, tomó la prueba entre sus dedos. La había colocado boca abajo a propósito. Tragando una última vez, le dio la vuelta para poder ver los resultados. 

 

Sintió que su corazón se detuvo cuando sus ojos enfocaron esas dos líneas rosadas, claras, indiscutibles. Él no era de vidrio, pero sintió que algo dentro de él se quebró. Dejó caer la prueba cuando un sollozo brutal le salió de lo más hondo del pecho, se llevó sus manos hacia la boca, queriendo callar el llanto que había comenzado a brotar de él.

 

Su lobito rasgó en su interior, aullando sin entender qué pasaba. Jeongin comprendía el peso del resultado, su animalito reaccionó como cualquier omega lo hubiera hecho: orgulloso de llevar el cachorro de su pareja en su interior. 

 

Esa misma dualidad, la diferencia entre el lobo y el humano, mareó a Jeongin. Se inclinó sobre la taza de baño y vomitó lo poco que había comido ese día. El ardor que se expandió por su garganta no se comparó con el que estaba sintiendo el resto de su cuerpo. Sus piernas le fallaron y quedó en esa posición, de rodillas.  Sus labios se movieron, intentando articular un “no” que nunca llegó a pronunciar, no tuvo la fuerza para poder vocalizar. 

 

Su mente regresó a Hyunjin, ¿qué le diría? ¿y si de verdad el alfa no quería? ¿Hyunjin sería capaz de dejarlo con ese… ese… latido que ahora seguramente ya existía dentro de él?

 

El terror lo apretó tan fuerte que se dobló sobre su propio cuerpo, abrazándose el vientre. Se sintió tan pequeño, tan completamente indefenso. Todo su futuro —todo lo que había planeado, todo lo que había soñado con Hyunjin— pendía ahora de un hilo tan frágil que podía romperse con un simple “no puedo hacerlo”.

 

Y afuera, como un cruel contraste, Hyunjin estalló en risas mientras le gritaba más cosas a Felix.

 

Jeongin hundió el rostro entre sus manos, tratando de sofocar los sollozos.

 

Estaba aterrado.

 

De su cuerpo.

 

Del amor que sentía.

 

Del amor que podía perder.

 

Y de las dos líneas que acababan de dividir su vida en un antes y un después.