Actions

Work Header

Disparo Curvilíneo al Corazón.

Summary:

La mañana de Damian Wayne es arruinada por su torpe alien, a quién llama "amigo", gracias a un arrebato infantil.

O

Damian medita tranquilo, sin interrupciones, hasta qué Jon llega de valiente y arruina todo.

Notes:

Era un ejercicio de práctica de escritura en tercera persona y terminó convertido en esto.
Qué puedo decir, a veces algo cobra vida de la nada 😃

(¡Disfruten!)

Work Text:

El césped recién podado se balancea al ritmo del viento, los troncos firmes de los árboles son golpeados por las leves ráfagas, mientras una gota tímida de agua cae con lentitud de una de sus ramas altas, recorriendo un camino tallado de forma natural por el mismo tronco.

 

Damián tenía un batarang entre sus dedos, los ojos cerrados no le pesaba, dando la oportunidad a sus oídos de seguir el movimiento de aquella gota de agua, bajar y bajar. Inhaló hondo, moviendo lo mínimo su pecho y hombros. Las manos descansan sobre sus piernas entrelazadas, con la espalda recta, sin mirar al tronco.

 

Movió el batarang entre sus dedos; con las medidas del viento, la distancia entre su cuerpo y el tronco, la fuerza que tiene que usar, aquel movimiento tenso de la gota y su posición gradual, todo en su cabeza, diseccionado en un segundo.

 

Con un movimiento de muñeca, veloz e imperceptible para los oídos, lanzó el batarang en dirección exacta hacia el tronco. Giró en su propio eje, dando un movimiento curvilíneo hasta qué, retomando la dirección, impactó de forma seca en la piel del árbol.

 

Aquella gota lenta fue cortada por la mitad con precisión, derritiéndose por completo en el ala del batarang. El objetivo fue vencido en 1,5 segundos exactos.

 

Damian se permitió exhalar.

 

La dirección del viento se vio perjudicada por una fuerza externa y velocidad, acercándose a 5km/s. Llegará en 3 segundos.

 

—Detente, Jonathan —ordenó en el mismo instante en que una presión atmosférica impactó en su rostro, deteniéndose de golpe.

 

—¡No es justo! ¿Cómo lo sabes? —se quejó Jon, seguro con los brazos cruzados.

 

Damián, sabiendo que su meditación se ha visto interrumpida de forma permanente durante ese día por el alien molesto que tiene de amigo, decidió levantarse, abriendo los ojos ligeramente.

 

—Porque eres muy ruidoso, Kent —respondió, sujetando su camisa del suelo y poniéndose de pie.

 

—¿Ruidoso? ¡Eso no tiene sentido!

 

Damian no lo miró, solo le dio la espalda para caminar hacia el árbol, por su batarang.

 

—¿Sabes qué otra cosa no tiene sentido? —preguntó Jon exasperado, acercándose en vuelo hacia él y flotando al lado de su cabeza.

 

—Ilumíname, Kent.

 

—¡Qué hayas apuñalado una gota de agua, en un árbol a cómo siete metros de distancia! —explicó Jon con los ojos muy abiertos, agitando sus brazos para demostrar el punto...

 

—¿A dónde quieres llegar? 

 

Jon voló de su lado a frente suyo, de cabeza, a centímetros de su rostro.

 

—¡No lo sé! Quizás al hecho de que pareces tener un súper oído molecular como para escuchar una gota de agua —explicó moviendo sus manos, resaltando su locura —. Supongo que a eso quiero llegar.

 

Damián lo miró impasible. Alzó su mano, y con sus dedos del medio y el pulgar le dió un golpe. Jon cerró los ojos, seguro más por instinto que dolor.

 

—Alejate diez centímetros, en primer lugar.

 

Jon se cubrio la frente con ambas manos, retrocediendo lo pedido de forma lenta, con un puchero innecesario.

 

—En segundo lugar, me sorprende que sepas el concepto "molecular" —dijo, con la sombra de una sonrisa y una ceja un poco levantada —. Veo que prestas atención a tus clases de primaria, Jonathan.

 

—¡Oye! ¡No me trates como un niño!

 

—Lo eres —replicó con firmeza.

 

Jon se cruzó de brazos, de nuevo, mientras alzaba el mentón.

 

—Igual soy más alto.

 

—También molesto. Ahora, muévete.

 

Jon, como siempre, obedeció refunfuñando en voz baja. Regresó a flotar al lado de su cabeza, mientras lo miraba sin ninguna discreción.

 

Damian, de forma inteligente, prefirió ignorar esos ojos azules con un brillo extraño, retomando la caminata anterior.

 

Una vez llegaron al árbol, Damian ya había detectado el patrón inusual: Jon lo mira de forma brillante, él le devuelve la mirada, Jon mira hacia otro lado con la temperatura facial elevada y al momento de Damian regresar su mirada al frente, Jon regresa con el brillo en sus ojos azules en su cara. Tragó saliva dos veces. Nervios por doquier.

 

¿Pero por qué?

 

Damian retiró el batarang del árbol, listo para preguntarle a Jon qué demonios le sucede.

 

—Jon...

 

Unos labios cálidos se presionaron con fuerza y ​​​​rapidez contra su mejilla, retirándose al tacto inmediato.

 

Sus manos se tensaron por la acción repentina, con el dolor de un corte seguro en la mano que sostenía el batarang.

 

—¡Lo siento! ¡No era mi intención! Bueno, sí quería besarte... ¡No! —replicaba Jonathan con su rostro volviéndose gradualmente rojo — ¡Adiós, Dami! ¡Hasta mañana!

 

Y salió despegando como un cohete hacia el cielo.

 

Damian se cortó con el batarang, su sangre chorreaba en hileras pequeñas. Soltó el arma, tocando su mejilla...besada.

 

La pérdida de sangre provoca que el corazón deba generar más, por eso bombea tan fuerte. Lo que produce un cambio en la temperatura corporal, lo que explica su rostro caliente.

 

En absoluto, bajo ninguna circunstancia, Damian Wayne se siente avergonzado. Por supuesto que no.

 

Pero un extraterrestre llamado Jonathan Kent le debe una explicación. No le importa amenazar con kriptonita si no se explica.

 

Su mañana planeada había sido desastrosa. Damian esperaba qué todo su día no fuera igual.