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¿Es mío?

Summary:

Ninguno de los dos reaccionó de la mejor manera ante la noticia de un inesperado embarazo. La aparente duda sobre la paternidad de este bebé provoca su separación. Swing se ha marchado, Skully parece no lamentarlo, decidiendo seguir adelante con la certeza de que podrá criar solo a su bebé. Inmerso en confusos sentimientos durante el embarazo empieza a dudar si realmente podrá hacerlo.

Notes:

Esta historia se divide en cuatro escena, deseo que sea de su agrado cada parte escrita y disfruten su lectura de principio a fin. o(〃^▽^〃)o

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

»»————> 𝗘𝘀𝗰𝗲𝗻𝗮 𝟭: 𝗡𝗼𝘁𝗶𝗰𝗶𝗮 <————««

En medio de su peregrinaje por Halloween, Skully J. Graves recibió la inusual noticia de lo que en su cuerpo ocurría, los malestares de los últimos días se confirmaban con el diagnóstico de un embarazo, una pequeña vida crecía en lo profundo de sus entrañas. Conmocionado por esta novedad simplemente no podía creerlo, es decir, había escuchado de hombres que tenían la capacidad de embarazarse, lo que la mayoría consideraba solo un mito, jamás imaginó que precisamente él sería uno de los “afortunados” con esta extraña capacidad. De haber sabido de este particular detalle en su fisiología habría tenido las precauciones necesarias en su vida sexual, que algo activa se mantuvo en los últimos meses.

Abrumado después de salir del modesto consultorio médico casi por inercia llegaba a la pequeña casa que era su hogar temporalmente, su vida errante no le permitía establecerse, un detalle que al parecer cambiaría a partir de ahora con la llegada de su primogénito. Al enfrentar poco a poco esta realidad sentía sus ojos arder a la vez que se llenaban de lágrimas, una vida en su interior estaba creciendo, no creía que un milagro de este tipo era malo, solo que su llegada era bastante inesperada, sin duda sus planes cambiarían, pero sabría sobrellevarlo, pensaba tratando de animarse.

Entrando a su habitación perdió la calma al ver al hombre que lo había embarazado, este acurrucado entre las sábanas dormía muy tranquilo, un contraste del agobio y la confusión que estaba sintiendo mientras asimilaba la idea de traer un bebé al mundo. Preso de estos confusos sentimientos deseaba desquitarse con el causante de este hecho milagroso, ¿por qué debía lidiar con esta confusión sólo? Este bebé lo habían concebido juntos, era justo que lo supiera también. De forma inmadura le lanzó con fuerza una almohada para levantarlo, lo que consiguió enseguida, pues este empezó a removerse en la cama mientras maldecía por ser despertado de forma tan agresiva.

— ¿Qué te pasa? —Murmuró al sentir un segundo golpe con otra de las almohadas de la cama, entre dormido se cuestionaba internamente lo qué había hecho para provocarle un berrinche al temperamental hombre con quien mantenía una aparente relación amorosa. Sentándose en la cama daba un gran bostezo, a la vez que trataba de calmar su propia molestia, después de todo, no recordaba que hizo, y su naturaleza traviesa de hada le hacía dudar de sí mismo sobre sus fechorías, levantando su rostro fijaba la mirada en Skully, quien palidecido frente a la cama tenía los ojos llenos de lágrimas.

—Yo… yo…

— ¿Yo qué? ¿Qué pasó? —Cuestionó un poco preocupado, pero conociendo como este humano tendía a ser un poco melodramático, se calmaba, pues ya habían sido varias veces que Skully lloraba desconsolado por hechos simples como una mala cosecha de calabazas, o al escuchar a alguien hablar mal de Halloween— Si es una tontería por la que lloras así, voy a golpearte.

— ¡Cállate, no es una tontería!

—Entonces dime qué te pasa, y por qué me despertaste con golpes tan temprano

—Es mediodía. —Murmuró molesto, por su descarada actitud perezosa.

—Pero me tuviste despierto hasta tarde, ¿no?

—Fui al médico…

—Ah, ¿por eso estás enojado? Pero ya te había dicho que no te acompañaría, esos malestares deben ser por parásitos, que exagerado eres.

— ¿Parásitos? —Repitió en voz baja tornando su mirada siniestra al oír su estúpida insinuación, que de alguna forma perversa podía ser cierta, un pequeño ser ahora dependía de él, así que era molesto que lo dijera de esa forma.

—No me digas que tienes algo grave, ¿te convertirás en fantasma de forma prematura?

—No me voy a morir, creo… —Susurró siendo invadido por una agobiante sensación, pues no podía asegurar que al traer vida al mundo no moriría en el proceso. Un temor natural por la incertidumbre de este cambio en su cuerpo masculino, aún las mujeres a veces morían en medio del embarazo o al parir, por esta ansiedad repentina empezó a llorar de nuevo al pensar en el peor de los escenarios. Al notar la risa burlona de su amante, enfureció una vez más empezando a lanzar calabazas en lugar de las suaves almohadas de antes, este evitando el ataque se levantaba de la cama con molestia.

—Oye, deja de lanzarme calabazas, ¿estás loco?

— ¡No estoy loco, estoy embarazado!

Le aclaró con certeza mientras seguía lanzando calabazas, Swing se paralizó ante la noticia sintiendo como una de esas calabazas le cayó en la cabeza y por el impacto se rompió en pedazos. Un golpe que ni siquiera le dolió porque no podía creer lo que Skully había dicho, notando lo alterado que estaba no parecía estar bromeando.

—Tendrás un bebé, ¿en serio?

—Si, el médico lo confirmó… Tengo casi seis semanas, aunque no estaba seguro, tendré que hacerme otras pruebas...

— ¿Y es mío?

Era la pregunta que hizo alterar nuevamente a Skully, ¿cómo podía cuestionar algo así? En los meses que llevaban juntos jamás se habría atrevido siquiera a ver a alguien más, consideraba que su relación era seria aunque ambos la habían etiquetado como casual, no vivían juntos y había semanas que no se veían por los viajes que realizaba para dar a conocer Halloween. Es decir, en el fondo de su corazón, sabía que era natural su duda, aún así le dolía su desconfianza y el hecho que subestimara el amor que sentía, ¿acaso entregarse en cuerpo y alma no bastaba para expresar sus sentimientos?

—Eres un completo idiota…

—Oye, no quise ofenderte, es que hace seis semanas no nos vimos por días, ¿lo recuerdas?

—Te dije que no era seguro el tiempo de embarazo, en un hombre es difícil saberlo sin hacer otras pruebas.

—Bueno, dí que es mío y te creeré.

Fue su propuesta mientras buscaba su ropa que estaba esparcida por el suelo de la habitación, horas atrás habían compartido una noche llena de pasión a pesar de las náuseas y mareos que Skully sentía, al parecer el sexo era la mejor medicina para aliviar un poco sus malestares. Aunque aparentaba estar tranquilo al recoger su ropa, entraba en pánico al pensar en lo que haría ahora al tener un hijo, su vida cambiaría, y sentía no estar listo para afrontar tan grande responsabilidad, así que mostrarse renuente era su forma de negar la situación, sabía bien que el bebé de Skully era suyo también.

La mayor parte del tiempo Skully era un hombre tranquilo y mostraba bastante sensatez, propia de alguien de casi treinta años, pero podía ser todo lo contrario cuando se enojaba, en un suspiro se calmaba al recordar lo que el médico le dijo, cualquier alteración podría afectar al bebé, aunque no sabía las semanas exactas, sin duda no pasaba del primer trimestre, así que debía tener cuidado. Decidió calmarse por su hijo, a pesar de ser inesperado ya sentía amarlo por ser parte suya, aunque también era parte de ese tipo molesto que empezaba a vestirse, consideraba una humillación afirmar en palabras que era su bebé también, así que no lo diría.

—No quiero volver a verte… —Fue lo que susurró sin intención de rogarle para que se quedara por un hijo que él no creía suyo.

— ¿Realmente quieres que me vaya? Es decir, sé que los humanos tienen esos cambios de humor con el embarazo, son las hormonas o algo así…

—No estoy hormonal…

—Es cierto, usualmente eres así. —Con una burlona sonrisa decía al terminar de vestirse mientras se disponía a salir de la habitación— Voy a salir un rato y regresaré cuando te calmes.

—No me voy a calmar nada, así que no regreses.

—Como digas. —Respondió sin inmutarse ni un poco, recogiendo algunas de sus cosas salía de la habitación pasando junto a Skully, quien sin decir nada fríamente lo veía marcharse ya que no tenía intención alguna por detenerlo. Al verse solo en lugar de entristecerse por cómo había terminado esta situación, el aparente final de su relación, se armaba de coraje y declaraba para sí mismo que no necesitaría de Swing para sobrellevar este embarazo, sería “todo” para su hijo o hija en camino, no dudaría que su propia obstinación le daría el impulso necesario para seguir.

»»————> 𝗘𝘀𝗰𝗲𝗻𝗮 𝟮:: 𝗖𝗼𝗻𝘃𝗶𝘃𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮<————««

La decisión de Skully de tomarse unos meses para dedicarse de forma incondicional al cuidado del bebé que crecía dentro suyo, era la más acertada, aunque sufría un poco por no hacer sus viajes habituales le reconfortaba dar prioridad a su actual estado. Ilusionado imaginaba como su hijo en unos meses sería su compañero de travesía, porque había decidido que desde pequeño le enseñaría el amor por Halloween, solo pensar en ponerle una ropa adecuada mientras recogían dulces en las diferentes casas un treinta y uno de octubre lo hacía sonreír.

Su vientre parecía ser lo único que crecía en las últimas semanas, sintiéndose un poco incómodo y extraño por este cambio en su cuerpo casi no salía al pueblo en que eligió para vivir durante el embarazo y posterior nacimiento de su bebé. Muy a pesar de que todos los residentes allí eran amables al entender su peculiar estado y situación, podía sentirse solo en algunos momentos, sin embargo a la par de su melancolía un enojo resurgía, odiándose por extrañar al irresponsable padre de su hijo.

—Oye, no me patees así… —Exclamó adolorido al sentir como el inquieto bebé en su interior pareció patearle algún órgano, con tal fuerza que lo hizo retorcerse de dolor en la cama donde descansaba— Eso duele mucho, heredaste la malicia de tu estúpido padre, a ustedes les gusta que sufra, ¿verdad?

Con el respirar agitado reprochaba la actitud juguetona y agresiva de su hijo, al parecer tendría un niño o eso es lo que aseguraban las ancianas del pueblo por la forma de su vientre. Esa idea no le desagradaba para nada porque ya tenía el nombre perfecto para él, uno muy distinguido que lo haría resaltar, pensaba emocionado, porque desde siempre había querido llamar a un hijo suyo con el nombre de “Jack”.

—Ya sé que no te gusta que hable mal de él, pero… Nos abandonó. —Con pesar decía acariciando cariñoso su vientre para calmar a su vigoroso bebé que seguía moviéndose, tratando de evitar que lanzara otra de sus temibles patadas— Si, también sé que yo lo eché ese día, sin embargo, no pensé que me haría caso, nunca hace lo que le digo… Y mira, vas a nacer pronto y no se ha dignado a venir a ver cómo estamos.

En un suspiro trataba de calmar su propia vulnerabilidad al sentir que sus ojos se llenaban de lágrimas, no podía creer que se hubiera enamorado de un tipo de tan mal corazón, a quien ni siquiera le importaba su “supuesto” hijo. Lidiar un embarazo con el corazón roto era complicado, su cuerpo batallaba con las hormonas que lo ponían sensible, aflorando emociones que lo hacían debatirse sobre lo que realmente quería o sentía. Sabía que Swing no era malo, sí era odioso, pero no era malo, incluso podía ser atento y cariñoso en la intimidad de su relación, no solo sexualmente, era muy probable que esos contrastes lo hicieran amarlo.

—Sé que te he contado sobre nuestro primer beso, pero también sé que es una historia que te gusta oír… Si quieres escucharla una vez más debes quedarte quieto.

Sintiendo como su bebé se calmaba esbozaba una sonrisa, a pesar de que todavía le dolía un poco la parte de su vientre que fue golpeada con fuerza, de alguna forma tratarlo así le recordaba su convivencia con Swing, a quien también manipulaba con darle algo si se portaba bien, probablemente este niño sería una pequeña copia de su padre ausente. Pensar aquello le hizo borrar la sonrisa al evocar junto a ese recuerdo, otro en que él dudó sobre su paternidad de este bebé, lo que provocó en parte su separación aquél día, ¿cómo pudo insinuar una traición de su parte? Traicionar no era parte de sus principios.

Tomando una gran bocanada de aire se calmaba de nuevo, más al sentir como su pequeño empezaba a moverse y en cualquier momento le patearía incluso un riñon. Debía cumplir su parte del trato y contar lo que había prometido, su relato empezó en como una noche en que los dos discutían sobre Halloween y de pronto el frío los azotó terriblemente, en medio de su temblor, Swing amablemente le dio su chaqueta verde, al contar esa parte sus mejillas se tiñeron de un leve rubor. No era para menos porque ese momento lo recordaba tan vívidamente que se llenaba de emoción, debía suponer que ese era uno de los momentos más románticos de su vida, uno muy marcado en su corazón.

—Ah, no sé por qué me emociono cuando recuerdo eso… Supongo que fue muy significativo para mí, porque me di cuenta que él me gustaba y yo le gustaba también, debiste ver su cara cuando me ayudaba a ponerme su chaqueta. —Con una sonrisa decía, realmente parecía revivir ese instante de romántica interacción— Creo que ni siquiera él sabía lo que hizo, lo que provocó en ambos, se veía incómodo y avergonzado, debes saber que tu padre no se muestra así usualmente. Entonces por su reacción empecé a reírme para molestarlo, tal vez nervioso por la tensión creada entre nosotros y era mi manera de disimularlo.

Hablaba a la vez que con ambas manos sujetaba su rostro, su reacción habitual cuando algo le resultaba bochornoso, la sensación que recordaba de ese momento se agolpaba en su pecho cálidamente, era probable que esa calidez el bebé la sentía y por eso era su historia favorita.

—Mientras reía ordenó que me callara, y cómo no lo hice me besó en la boca, al final ese tonto si me hizo callar. Así es como ese beso dio inicio a todo, a este desastroso amor…

Sintiendo unas leves patadas sonreía porque su bebé parecía entender todo lo que le decía, tal vez era solo idea suya o una simple coincidencia, pues era muy pequeño para ofenderse por llamar desastroso al amor con que fue creado. Probablemente no era la palabra correcta, no todo fue un desastre, la verdad era que su relación fue más impetuosa y alocada, incluso sabía que Swing con su extraña forma de ser sentía que entre ellos había algo especial.

—No creas que me arrepiento de ti, mi pequeño Jack, eres mi vida ahora, fuiste concebido con amor, al menos de mi parte así fue… No, él también me amó a su manera.

Con un tono melancólico susurró mientras unas cálidas lágrimas rodaban por sus mejillas todavía sonrojadas, era muy extraña esta mezcla de sentimientos que le embargaban, por un lado odiaba a Swing por dejarlo cuando más lo necesitaba, lo consideraba en ese aspecto un hombre ruin y malvado. Sin embargo, era imposible no pensar en el hermoso vínculo que los unía al sentir como el bebé que ambos crearon crecía dentro suyo, aunque quisiera nunca podría olvidarlo, este bebé seguramente heredaría algunos de sus rasgos, un recordatorio de su gran amor que lo acompañaría de por vida.

»»————> 𝗘𝘀𝗰𝗲𝗻𝗮 𝟯: 𝗥𝗲𝘃𝗲𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀<————««

Aún con este inesperado embarazo que había cambiado la vida de Skully, estaba feliz por traer vida al mundo, sin duda habían sido meses complicados, aún así su mayor motivación para seguir era sentir como su saludable bebé crecía cada día. En los últimos días tocando su abultado vientre se sentía ansioso por conocer al pequeño que un poco agresivo pateaba sus entrañas, pero quien también con suaves pataditas parecía consolarlo cuando la tristeza lo agobiaba al punto de hacerlo llorar en ocasiones. La fecha de la cesárea estaba confirmada, a pesar de haber querido que su pequeño naciera el treinta y uno de octubre, era imposible, faltaban unas semanas para ello, ningún embarazo podía extenderse tanto. Tal vez era lo mejor, pensaba, porque dos hechos importantes para celebrar en un solo día hubiera sido complicado cada año.

En un hospital de otra ciudad se veía a Skully llegar, quien había sido llevado por algunos amables residentes del pueblo, a quienes nunca terminaría de agradecer el cuidado que recibió de su parte en estos meses, aunque no era obligación suya el apoyarlo. De nuevo un cúmulo de emociones le embargaron, estaba nervioso por lo que pasaría, deseaba con todas las fuerzas de su corazón que nada se complicara en el parto, que al despertar del efecto de la anestesia lo primero que viera sería a su pequeño hijo.

— ¿Está listo? —Cuestionó el médico que lo había atendido esos meses, un buen hombre y un profesional reconocido por llevar al parecer este tipo de casos, el que se tomó el tiempo en su apretada agenda para llevar el control de su embarazo, incluso yendo a su casa los últimos meses para realizar los chequeos habituales, todo este trabajo sin cobrarle ni un solo madol. Al principio si le pareció extraño que de repente uno de los residentes lo recomendara, pero cuando el médico le aclaró que el motivo de su atención era por amar esta nueva festividad de Halloween, dejó todas sus dudas, porque si alguien amaba Halloween, era simplemente alguien de buen corazón.

—Si, estoy listo… Quiero ver a mi bebé.

—Así será, los dos están muy saludables dudo que haya alguna complicación, cuando despiertes tu pequeño Jack estará esperándote.

—Gracias, doctor… Gracias por todo.

Susurró sinceramente estando en una camilla en medio de la sala de operaciones, unas lágrimas de emoción de sus expresivos ojos brotaban mientras sentía perder la conciencia, hubiera deseado que Swing estuviera ahí para sujetar su mano, a pesar de todo, su corazón lo seguía amando. En medio de su inconsciencia pudo escuchar el eco distante de su grave voz, probablemente estaba divagando por el efecto de la medicina anestésica, dejando de percibir todo lo que pasaba alrededor se quedaba profundamente dormido. No sabía cuánto tiempo había pasado, al abrir lentamente los ojos empezaba a palpar la realidad de su cuerpo un poco adolorido, tocándose el vientre sentía un vacío, sin duda su bebé había nacido.

Antes de preguntar una respuesta le fue dada al escuchar unos sonidos guturales que provenían de la pequeña cuna junto a su cama, la emoción de su ser se desbordó en lágrimas de genuina alegría por lo que sería su primer encuentro. Si estaba cerca suyo sin ningún aparato o vigilado por una enfermera significaba que había nacido sin problema, que alivio sentía dispersando así la preocupación que había sufrido por meses. Una amable enfermera entró a la habitación tomando al bebé entre sus brazos, lo acercaba para que el tan esperado encuentro de padre e hijo se diera.

—Es un niño muy lindo y saludable… —Con ternura la mujer aclaraba al entregarle su bebé a Skully, que emocionado lo recibía, finalmente podría abrazar a quien por meses había esperado ver. Con una sonrisa en medio de lágrimas le saludaba al acogerlo en su regazo, dándole un tierno beso en su cabeza marcaba este encuentro como el más encantador de su vida entera. Su bebé era tan pequeño y frágil que sintió de inmediato el deber de protegerlo, nadie lo cuidaría mejor que él, era su promesa sin palabras, expresada solo con lágrimas de profundo amor paternal.

—Eres tan lindo, mucho más lindo de lo que te imaginé. —Decía acariciando su bello rostro, el pequeño parecía sonreír lo que embelesó más al nuevo padre, cuyo corazón parecía que se le saldría del pecho por tanta emoción. Mirando sus rasgos no había duda que era la combinación de ambos, Swing se reflejaba en el color de su poco cabello oscurecido, la tonalidad verde esmeralda de su mirada, incluso la forma en que sonreía, y sobre todo en esas pequeñas orejas puntiagudas, un pequeño con parte de naturaleza hada había nacido.

¿Cómo podría dudar que era su hijo si lo viera ahora? Pensaba Skully recordando el resentimiento que provocó su duda aquel día en que le dio la noticia del embarazo, aunque ahora podría perdonarle todo por haberle dado tan bonito regalo, todavía no podía creer que había traído al mundo a alguien tan perfecto. Sin dejar de abrazar a su bebé, lo sentía moverse, parecía más quieto que al tenerlo dentro de su vientre pateando sus entrañas, secándose las lágrimas para no mostrar una imagen patética a su pequeño recién nacido; recibiendo de la enfermera un biberón se disponía a alimentarlo por primera vez, al verlo tomar la leche con tantas ansias volvió a llorar preso de la emoción.

—Veo que ya se conocieron— Era lo que el médico acertaba a decir al entrar a la habitación de su paciente que emocionado lloraba— Señor Graves, tiene un pequeño muy saludable y tan vivaz para su edad, sin duda se debe a su naturaleza de hada, no olvide de lo que hablamos antes de que naciera.

—Si, debo estar muy atento cuando su magia despierte en cualquier momento para evitar que se descontrole.

—Exacto, aunque creo que no le será difícil porque parece que no pretende separarse de él.

—Si, es tan lindo, quiero tenerlo conmigo así cada minuto del día y noche.

—Tampoco hay que llegar a ese extremo, los bebés no deben estar en los brazos todo el tiempo, además usted debe descansar también —Le advertía, aunque sospechaba que ahora se dejaba llevar de la emoción por ser padre primerizo, un bebé no siempre era fácil de tratar, ya que no se mantenían tan quietos como lo estaba en este momento, pero suponía que eso lo descubriría en poco tiempo— En cuanto a usted, no hubo complicaciones, solo debe mantener reposo unos días hasta que su herida cicatrice bien.

—Entiendo, muchas gracias querido doctor.

—Le daremos el alta en unos días así que tendrá ayuda con las enfermeras, es lo mínimo que podemos hacer por nuestro Rey de Halloween.

—Se los agradezco mucho.

Con una sonrisa decía al sentir la sincera amabilidad de todos, aunque era un poco triste que personas con quienes no lo unía un vínculo fuerte se preocuparan más por su bienestar que con quien se suponía que si, obviamente pensaba en Swing que no estaba a su lado en un momento tan importante. En un suspiro se resignaba, no podía odiar a ese hombre, este bebé lo concibieron juntos cuando suponía que se amaron con locura, el pequeño Jack fue fruto de su amor y no era correcto albergar odio en su corazón, aún así el leve resentimiento hacia el tipo que lo abandonó no se borraría tan fácil.

Unos días transcurrieron, Skully fue dado de alta cuando la herida de su cesárea parecía estar cicatrizada en su totalidad, no había riesgo de que se abriera así que podía retomar su vida normal junto a su bebé en casa. Habiendo preparado sus cosas, tomando a su pequeño en brazos se prestaba a marcharse, empezó a preocuparse un poco cuando a pesar de la hora nadie venía a recogerlo, pensaba en cómo emprendería su viaje a casa sin ayuda. No podía llevar todos los regalos que recibió para su bebé por parte del personal del hospital y a la vez llevar al bebé en brazos, creyó que alguien vendría a buscarlo, pero al parecer no sería así, se agobió un poco al sentir este golpe de la realidad, la realidad de ser un padre soltero.

—Veo que necesitas ayuda…

Era lo que una grave voz masculina decía detrás suyo en esa habitación de hospital, Skully creyó que estaba alucinando al reconocerla, ¿era Swing? No podía evitar sentir un poco de alivio, a la vez enojo porque recién aparecía, una mezcla rara de sentimientos se agolparon en su ser, ¿por qué siempre era así con él? Al voltearse lo vio, su cínica sonrisa lo hizo irritarse, sin saber que decir, ya que no podía insultarlo ni maldecirlo al tener en brazos a su hijo que se retorcía, no tuvo más opción que contenerse.

— ¿Qué haces aquí?

—Vine a recogerte para llevarlos a casa, ¿no es obvio?

—Y todavía tienes el descaro de hablarme en ese tono. —Molesto le reprochaba— Obviamente no te esperaba porque desapareciste por meses.

—Bueno, en primer lugar, tú me echaste.

—Porque dudaste de mí.

—Solo estaba nervioso por la noticia, fue muy inesperado, sabes que a veces me comporto como un imbécil cuando entro en pánico.

—No lo sé en realidad porque nunca te he visto entrar en pánico, y eres un imbécil muchas veces sin razón.

—Como sea, ninguno de los dos reaccionamos bien ese día, la verdad es que yo sabía que era mi hijo desde que me lo dijiste. Es decir, una vez que me prueban, no necesitan a nadie más.

— ¿Quieres que te lance calabazas como ese día?

— ¿Con nuestro hermoso hijo en brazos?

Sin borrar su sonrisa se acercaba a Skully, este retrocedía sus pasos, pero al caer sentado en la cama no pudo evitar que Swing se acercara para saludar al bebé. Ciertamente tenía algo de razón, los dos actuaron por impulso aquel día, pero así eran sus personalidades, que de manera retorcida se habían complementado dando vivacidad a esta relación.

—Hola bonito hijo mío, ¿me extrañaste?

— ¿Qué? —Masculló en voz baja Skully al ver la interacción entre los dos, parecía cómo si ya se hubieran visto antes, incluso el bebé sonreía ante su presencia y pedía que lo tomara al estirar sus bracitos, era raro porque no permitía que nadie más aparte de él lo cargara. Swing lo tomó en sus brazos con entusiasmo, empezaba a hablarle cariñoso en un tono un poco ridículo que no parecía propio de él, Skully en medio de su confusión esbozó una sonrisa, no podía negar que era una adorable escena entre padre e hijo.

—Eh, no te sonrías así, a él le gusta que le hable de esta manera.

— ¿Qué quieres decir? ¿Cuándo lo viste?

—Mientras tú dormías yo lo cuidaba, ¿quien crees que lo recibió en este mundo?

—Pero… —Murmuró confundido, sin entender lo que trataba de decir, ¿desde cuándo había estado actuando tras bastidores? Eso significaba que no fue una alucinación el escuchar su voz antes de perder la conciencia en la operación.

—Estuve pendiente de ustedes hace meses, bueno después que me echaste me resentí un poco, pero lancé la moneda y decidí cuidar a mi bebé en secreto, no podía abandonarlo.

—Decidiste algo así con la moneda —En tono cansino murmuraba, no parecía tampoco sorprenderse por su estupidez— Si dices todo esto solo para que te perdone, no lo haré.

—Mi querido Skully, a veces eres tan ingenuo, ¿crees que toda la gente que te ayudaba era por su buen corazón? Claro, que lo hubieran hecho de vez en cuando, pero no con tanta devoción a diario, cada canasta de comida que recibías, la ropa holgada que usaste, las cosas raras que pedías para saciar tus antojos eran de mi parte, incluso las cartas de tus amigos sobre Halloween las traía a tiempo para que no te pusieras más ansioso.

—Es mentira… Si es cierto, ¿por qué no te presentaste tú mismo?

—Ahh, por esto… —Con un tono burlón decía tomando con su otra mano su rostro que mostraba un gesto de enojo— Tú y yo no podríamos haber convivido juntos, yo no puedo evitar molestarte y tú eres muy fácil de provocar, entendí que debías llevar el embarazo con calma, fue la mejor decisión y el doctor me lo confirmó cuando le hablé de nuestra impetuosa relación.

— ¿El doctor?… No me digas que…

—Si, ¿crees que de verdad uno de tus vecinos conocería a un médico tan reconocido? Tsk… Pero no fue nada barato que hiciera los chequeos a domicilio, este bebé me obligó a hacer algo que no había hecho en mi vida, ponerme a trabajar en serio.

—Estás mintiendo.

—No, sabes que no es así. Oh, vamos Skully, tú mejor que nadie sabe que no soy tan mal tipo.

Aclaraba con certeza esbozando una gran sonrisa mientras seguía jugando con su bebé en brazos, Skully no podía creerlo, pero tal como dijo, sabía que no estaba mintiendo, además todo comenzaba a tener sentido. Por supuesto, que contaba con la admiración de gente a su alrededor, sin embargo, ahora entendía porqué tan devoto cuidado a alguien que no era parte de su familia, sus mejillas se tiñeron en un marcado rubor que trató de disimular al pensar en lo que él había hecho, ¿esto significaba que Swing realmente lo amaba?

—No creas que te lo agradeceré, era tu obligación cuidarnos. —Con algo de arrogancia advertía tratando de disimular el bochorno provocado por este descubrimiento, sintiendo que el resentimiento que se mantuvo arraigado en su corazón por meses desaparecía y estúpidamente sentía volver a enamorarse de ese tipo.

—Lo sé, no es necesario, yo te agradezco darme un hijo tan precioso. —Embelesado mirando a su bebé sonreía, acercándose a Skully depositaba un dulce beso en su frente, un beso que recibió sin decir nada, para que no pensara que le daba importancia, aunque era importante. No había una mejor muestra de gratitud y afecto que un beso sincero, sin un rastro de malicia ni lujuria.

— ¿Trabajaste de verdad o solo te dedicaste a amenazar gente? —Cuestionó Skully fingiendo indiferencia a su muestra de afecto, aprovechando que Swing sostenía al bebé revisaba una vez más la habitación para asegurarse que nada se le quedara.

—Sí trabajé, tuve que hacer unos encargos por los que me pagaron bien.

—No necesito los detalles. —Con una nerviosa sonrisa decía pensando en los negocios posiblemente turbios que tuvo que realizar— No creas que te he perdonado, pero quiero ir a casa a descansar, vamos.

Minutos después se veía a la pareja salir del hospital con dirección a la pequeña casa en el pueblo donde había estado los últimos meses, no estaba muy cerca así que tardarían un par de horas en un transporte alquilado. Skully sonreía emocionado por el recibimiento que hacían a su pequeño Jack, las calles decoradas en flores y globos de diferentes colores, un gran cartel que daba la bienvenida al “Príncipe de Halloween”, además los buenos deseos de la gente junto a pequeños regalos llenaron su corazón haciendo que llorara de alegría una vez más.

— ¿Tú planeaste esto? —Era la pregunta discreta que Skully hacía a Swing que estaba a su lado en medio de la algarabía de todos mientras saludaban a su pequeño.

—No, esto no lo planeé, lo hicieron por ti, Rey de Halloween.

Fue la respuesta sincera que recibió, si así era le alegraba recibir el cariño de la gente que valoraba no solo la fiesta que tanto pregonaba, sino lo que él era y la familia que ahora tenía, porque suponía que Swing se quedaría a su lado, si es que no se marchaba al echarlo en alguna discusión futura.

»»————> 𝗘𝘀𝗰𝗲𝗻𝗮 𝟰: 𝗣𝗿𝘂𝗲𝗯𝗮 <————««

Era treinta y uno de octubre, una nueva fiesta de Halloween se celebraba en algunas partes del mundo, todavía faltaban más ciudades y países que recorrer para decir que todo el mundo celebraba, aunque fue un año complicado Skully se alegraba al recibir noticias de los lugares que recorrió antes. La alegría de Skully aumentó este año por ser el primer Halloween que su pequeño Jack celebraba, quien a sus casi dos meses parecía muy feliz también por estar inmerso en esta festividad.

—Qué lindo bebé, señor Swing. —Decía una voluptuosa mujer en medio de la celebración del pueblo mientras este cuidaba al bebé, mientras su otro padre estaba preparando un desfile de disfraces con los niños de sus vecinos.

—Claro que sí, se parece a mí.

—Es cierto, el señor Swing es muy atractivo.

— ¿Eso crees?

—Si, por supuesto… Oh, no debería hablarle así, usted pensará que le estoy coqueteando.

—No hay nada de malo en coquetear un poco.

—Supongo, pero usted está con el señor Skully, y él es un gran hombre.

—Bueno, aunque vivamos juntos, no significa que estemos juntos, ¿entiendes lo que quiero decir? —Con una pícara sonrisa decía, a la vez que esa mujer parecía emocionarse por el galanteo de este hombre con un bebé en brazos— Puedo hacer hijos bonitos, ¿no quieres uno?

— ¡Oye, ¿qué crees que haces?! —Era el grito de Skully interrumpiendo esa charla, los celos eran evidentes en su reacción aunque enseguida trató de disimular— ¡No hables así frente al bebé, dámelo y haz lo que quieras!

Todos alrededor observaban la escena, la mujer avergonzada en medio de una disculpa a Skully se alejaba con prisa, Swing solo sonreía por esta bochornosa escena de celos, el tipo con quien tenía un hijo era extraño, vivían juntos, pero en estas semanas no había permitido ningún acercamiento de tipo romántico y aún así lo consideraba suyo. Por ello no le pareció mala idea provocarle algo de celos, su intención era confirmar que él seguía amándolo, en realidad no tenía intención de estar con nadie, su interés amoroso era solo Skully J. Graves, ese hombre de fuerte temperamento que llevándose al hijo de ambos refunfuñaba en el camino.

— ¿Vas a seguir molesto conmigo? Era solo una broma. —Con una cínica sonrisa decía Swing cuando se sentaba en el sofá de la sala después de hacer dormir al bebé esa noche en que Halloween estaba a punto de terminar. Un gesto que solo hacía enfurecer más a Skully, quien se sentía avergonzado por haber sido expuesto de esta manera.

—Odio tus bromas, te odio a ti.

—Mi lindo Skully, ¿no sería más fácil si retomamos lo nuestro?

—No quiero, anda hacerle hijos a las mujeres del pueblo.

—Te ves adorable cuando estás celoso, creo que me prende un poco verte así.

—Aléjate de mí… —Susurró Skully algo nervioso e intimidado por las intenciones de Swing al acercarse provocativamente, acorralándolo sin demora en el sofá. No podía negar que seguía enamorado de él, y que por alguna absurda cuestión de orgullo se negaba a reanudar su relación a pesar del profundo sentimiento que los unía, el que se fortalecía en esta nueva dinámica familiar.

—No quiero hacerle bebés a nadie, solo a ti. —Afirmó aquello antes de besar sus labios, un beso que se sentía como si fuera el primero, Skully se resistió en un principio, pero pronto correspondía ansioso. ¿Cuántos meses había estado sin besarlo? Sucumbió a sus encantos una vez más, era inevitable, solo ese idiota podía provocarlo de esta manera. Los meses de abstinencia se hicieron evidente en la necesidad de ambos al querer tenerse, unos segundos apenas pasaron cuando ese fogoso beso en que saborearon sus bocas incitó a que se quitaran la ropa en medio de la oscuridad de la sala.

—Qué linda cicatriz en tu inmaculada piel. —Era el comentario de Swing acariciando la cicatriz de su cesárea al rozar su piel desnuda que se estremecía con su tacto— El significado nos une aún más, ¿verdad?

—Si, lo sé… —Tembloroso por la excitación decía, a la vez que se tensó un poco al saber lo que estaban a punto de hacer, no estaba listo para un nuevo embarazo, no por ahora— Quiero hacerlo, pero no quiero embarazarme… No es que esté arrepentido de nuestro bebé es solo que…

—Entiendo, y sé que sería muy pronto que te embaraces cuando tu cuerpo apenas se está reponiendo.

— ¿De verdad lo entiendes? ¿Eres Swing?

—Ah, no molestes, puedo ser muy sensato y nada egoísta a veces. —Susurró con una sonrisa sin apartarse, parecía que su intención de estar juntos esa noche era bastante seria, la magia de Halloween haría su efecto— Prometo que no terminaré dentro tuyo, apenas empiece a gotear lo sacaré, solo te advierto que acabarás muy salpicado.

—Idiota… —Skully le regañó con mala cara, pero en realidad no le molestaba nada ser salpicado, en su intimidad todo estaba permitido, solo haría este tipo de perversiones con él, con nadie más— ¿Lo prometes?

—Lo prometo.

Con la mirada cargada de deseo reafirmó su promesa, en realidad si estaba preocupado por el bienestar de Skully, aunque el deseo era tener muchos hijos con él, formar una familia grande era su anhelo y sabía que con el tiempo lo cumpliría, no en vano era el Rey del Deseo. Pero por el bien de ambos era mejor postergar su deseo, porque Skully tampoco parecía negarse a la posibilidad de embarazarse después, así que estaría bien disfrutar de su relación unos meses junto a la crianza de su primogénito. Así ambos dieron rienda suelta a la pasión que habían contenido en esta separación, avanzada la noche se veía a un agotado Skully recostado sobre el cuerpo de su agitado amante, ambos en el suelo jadeaban al haber experimentado esta sensación de sublime placer más de una vez.

—Se nota que me extrañaste, Skully.

—Cállate, siempre he sido así. —Un poco avergonzado murmuró escondiendo el rostro en su cálido regazo, se sentía más que satisfecho, era un hombre adulto que disfrutaba del sexo, no había razón para sentirse avergonzado, aún así se sentia así por su insaciable forma de ser en la intimidad, la verdad era apasionado en cada aspecto de su vida. De todos modos se sentía complementado en este sentido por Swing, quién era igual de impetuoso y apasionado, solo que él era más sinvergüenza.

—Me recordó la primera vez que lo hicimos, así de ansiosos estábamos, ¿te acuerdas?

—No, ya lo olvidé.

Swing sabía que eso era una mentira, porque nadie olvidaría algo así con la persona que suponía amar, aunque habían pasado casi dos años de ese primer encuentro estaba muy fresco en la memoria de ambos. Recordaban como después de unos días de su primer beso en esa fría noche, se sedujeron mutuamente para caer en el abismo de placer que desearon nunca dejar de disfrutar al estar juntos, de alguna manera esa hambre de tenerse volvieron a sentirla esta noche, haciendo de esta entrega una muy placentera para los dos. Su relación no era como las demás, pero ellos tampoco eran como otros, su peculiaridad y excéntricas personalidades hacía de su vínculo uno muy especial. Sus labios se unían de nuevo en un beso, Skully apreciaba que Swing cumpliera su promesa, aunque sospechaba que él sabía que de no hacerlo la velada hubiera acabado desde el primer orgasmo. El llanto del bebé resonó en la silenciosa noche ante la mirada de complicidad de los amantes, quienes esbozaban una sonrisa, eran conscientes que su vida sexual tendría este tipo de interrupciones a partir de ahora.

—Tal vez se levantó porque fuiste tan ruidoso. —Comentaba con burla Swing mientras oían el llanto del bebé como música de fondo.

—No fui ruidoso, antes sí, pero ahora no. —Con su rostro teñido de rubor aclaró dejándose molestar— Tal vez tiene hambre, voy a darle el biberón.

—No, no… Tú quédate y descansa.

—Eres muy amable. —Un emocionado Skully decía por este gesto de caballerosidad en un momento tan íntimo.

—Que asqueroso sería que el bebé te vea todo salpicado con el fluido con que lo concebimos.

—Eres un…

Decía Skully lanzándole una pequeña calabaza en la cabeza por decir algo tan vergonzoso, que fuera verdad no quitaba lo bochornoso que era que lo expresara en palabras. Swing satisfecho por la reacción al molestarlo reía mientras se ponía su ropa interior, Skully con enojo lo veía alejarse, a pesar del enojo no se arrepentía de este amor. Su relación se reafirmaba con el pasar de los días, unos padres amorosos que cuidaban a su inquieto bebé que crecía hermosamente y como pareja con su peculiar forma de tratarse seguían acostumbrándose a estar juntos, sumando a esto estaban los viajes de Skully para propagar su amor por Halloween.

—Swing, ¿seguro que podrás preparar el pastel de cumpleaños de Jack?

—Si, si, qué tan difícil es seguir una receta.

—Porque podríamos comprarlo, es decir el pastel del primer año es especial.

—Ehh, ¿dudas de mis habilidades culinarias?

—Si. —Con una sonrisa malvada respondía Skully viendo el gesto malhumorado del padre de su hijo, el pequeño en sus brazos muy animado también sonreía. Skully sentía que la vida era tan buena que no podía evitar sentirse feliz, tenía todo lo que alguien podría desear, el amor de una familia y una misión que hacía a otros felices. De pronto su alegría se vio opacada por un mareo le hacía perder el equilibrio, Swing enseguida se acercó para tomar al pequeño y llevar a Skully a un asiento para que descanse.

— ¿Estás bien?

Era la pregunta de un preocupado Swing al ver como estaba tan pálido que parecía estar a punto de desmayarse, Skully no dijo nada hasta que recordó esta sensación de vértigo y las náuseas repentinas que sentía ahora, ¿se había embarazado de nuevo? No estaba contemplada todavía esa opción en su vida y con un Halloween cercano, no lo entendía, porque habían tenido las precauciones esta vez para evitarlo, ahora si debían ser parásitos aunque sabía que no era así.

—Creo que… —Murmuró en voz baja tocando su vientre, su instinto maternal se lo confirmaba, pero no quería creerlo.

— ¿En serio? ¿Y es mío?

— ¿De nuevo con eso…? —En un tono siniestro dijo en un murmullo con un gesto sombrío que hizo asustar al pequeño Jack en brazos de su idiota padre.

—Lo digo porque ya sabes, el gran Swing no dejó su semilla dentro de ti en estos meses.

—Pues a veces una gota basta, si se confirma, ¿piensas abandonarme otra vez?

—Yo no te abandoné, tú me echaste.

—Voy con el médico del pueblo, dame a mi bebé, si te vas no te lo llevarás.

Swing daba un fuerte suspiro por la actitud de Skully, ya se había alterado como la primera vez, ¿podía seguirle la corriente para repetir la historia o calmarlo para no dejar a su pequeño que era su adoración? Acercándose a Skully en lugar de entregarle al pequeño lo abrazaba y depositaba un beso en su frente. —Vamos al médico, no entremos en pánico sin saber.

Skully ahora se sentía avergonzado por su propia actitud, por comportarse así frente a su pequeño, como odiaba que Swing mostrara más madurez entre los dos y lo hiciera quedar mal. La pequeña familia salió en dirección al consultorio médico, donde confirmaron un embarazo de casi dos meses, la familia crecería y esta vez al parecer Swing no huiría y Skully trataría de controlar sus emociones. Los dos estaban dispuestos a ceder si querían permanecer juntos, esta sería la mayor prueba de su amor, el soportarse, al menos se esforzarían en ello. Lo que llamó la atención de ambos fue la sonrisa feliz de su hijo, quien parecía entender lo que ocurría, suponían que no había mejor regalo de cumpleaños que recibir la noticia de que tendría un hermano o hermana, pensaban. Aunque el pequeño no tuvo nada que ver con este hecho, tal vez lo había deseado con tal intensidad que su deseo fue cumplido, ¿podría ser ese el motivo por el que no molestaba dejando que ellos pasaran más tiempo a solas por las noches? Una táctica que sería propia del hijo del Rey del Deseo y el Rey de Halloween, no podrían descartarla por completo, después de todo este pequeño era el reflejo de ambos, así que no se sorprendían de su astucia a pesar de tan corta edad.

Notes:

Muchas gracias por llegar hasta aquí, espero que hayan disfrutado al leer de esta historia como yo al escribirla. ♥︎

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