Chapter Text
“El dolor adopta muchas formas, ¿no creen? Algunas son evidentes. El cuerpo sangra, los nervios gritan, y el instinto responde. Es simple. Honesto.”
“Pero la mente… La mente es más frágil.”
“A veces duele sin causa visible. Y cuando no sabes qué te está lastimando, no puedes huir, a veces, ni siquiera sabiéndolo quieres hacerlo.”
“He aprendido que no basta destruir un cuerpo para quebrar a alguien. Pero quebrar la mente es una garantía de victoria.”
“Mírense.”
“Sus manos tiemblan. Sus respiraciones revelan su miedo. Ya lo entienden, ¿verdad?”
“Esto no estaría pasando si no hubieran intervenido.”
“Si no me hubieran traicionado.”
"Ellos estarían a salvo.”
“Ustedes estarían a salvo.”
“Pero ya es tarde, Faetón.”
“Voy a cumplir la promesa que les hice.”
“Espero que hayan disfrutado su tiempo juntos.”
“Entonces…”
“¿Comenzamos?”
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Las Liebres Astutas se encontraban explorando en un Hollow, listos para salir con los datos de la Zanahoria. Algo que les venía de perlas dado que Nicole no tenía intenciones de acumular más deudas con el dúo Faetón, y el encargo no era difícil en todo caso.
“Jeje, otra misión exitosa, ¡Digna incluso de reconocimiento de los Caballeros Estelares!” Billy celebró, moviendo sus pistolas con gracia practicada mientras posaba exageradamente.
“Además, podemos cobrar un bonus por recuperar estas cosas sin ningún rasguño.” Nicole hizo una celebración antes de fijarse en el objeto que les pidieron sacar de las cavidades, el cual era cargado por Anby, un simple costal lleno hasta reventar de tuberías, sí, tuberías, no había nada especial en ellas, eran simples tuberías. ¿Por qué su cliente quería viejas tuberías? Ninguno se atrevió a preguntar.
“Aun así, ¿No les parece extraño que casi no hubiera Etéreos merodeando la zona?” Nekomata señaló mientras caminaba con pequeños saltitos y las orejas alzadas en señal de alerta.
“Bueno, es un Hollow relativamente nuevo y pequeño, así que es normal. Y personalmente no me quejo de un trabajo fácil.” La líder de las Liebres Astutas se encogió de hombros, restándole importancia al asunto.
“Yo tampoco pero normalmente terminamos en situaciones desafortunadas…”
“Es inusual.” Anby interrumpió la conversación con su propio comentario, mirando hacia los lados, como esperando un ataque. “Cuando esto ocurre, significa que pronto nos toparemos con el jefe final ha tomado el control con poderes psíquicos, impidiendo que salgamos y haciéndonos sus esclavos para ayudarlo a salir de su prisión.”
“De verdad, deberías empezar a considerar que es real y que no en una película.” Nicole se estremeció levemente ante lo detallada que era la escalofriante trama de esa cinta, ahora alerta también en busca de posibles amenazas, aunque no lo demostraba.
“Dim-dun-dun-dun, Dim-dun-dan-dun.” Sin haber escuchado a la pelirrosa, comenzó a tararear con pasión… Tanta pasión como Anby podía lograr expresar, lo cual, era extrañamente alta siempre que involucrara tararear canciones.
“¡Ay no!, ¿De verdad nos vamos a volver esclavos de un malvado?” Billy exclamó con pánico, repentinamente alerta.
“No lo creo, tú serías hackeado.” Anby replicó con total seriedad.
“¡¿No es eso lo mismo?!”
“No, cuando eres esclavo estás siendo controlado o manipulado contra tu voluntad, pero sí eres hackeado y sobreescriben tu programación entonces actúas por voluntad propia.” Mientras más hablaba la inexpresiva chica, más perturbado y pensativo se ponía Billy, observando a la peliblanca y deteniendo su caminata.
“¡Eso es aterrador!”
“No te preocupes, Billy, nadie va a hackearte mientras esté aquí para protegerte.”
“¿Por qué me provocas un miedo existencial y luego me calmas? En serio, ¿Qué clase de técnica malvada de amistad es esa?” El androide continuó caminando, aunque aceleró el paso lucía más calmado y, extrañamente, relajado.
“No me sorprende viniendo de ella.” Nekomata río suavemente, llevando sus manos a su boca para tratar de ahogar la risa, sin éxito.
“Esa es solo Anby…” Nicole sonrió felizmente al ver que su equipo se llevaba tan bien como siempre. “Aunque tiene razón en algo, Billy, ¡Nadie va a hackearte porque tendrían que pasar por las Liebres Astutas primero!” Aseguró la pelirrosa tacaña con confianza, no mencionando que, además, les cobraría a quién quisiera hacer eso una fortuna por intento de secuestrar a un androide.
“Uff, me siento más aliviado. ¡Gracias a todas!”
Los cuatro siguieron caminando sin preocupaciones, al menos hasta que la gata Thiren alzó las orejas con alarma, deteniéndose.
“¿Sucede algo, Nekomata?” Nicole preguntó mientras los otros dos se ponían en posición defensiva, listos para un combate.
“Creí escuchar algo…” Afirmó la pelinegra, en alerta.
“¿Un fantasma?” Anby ofreció con seguridad su evaluación.
“¿F-Fantas… F-Fantasma?”
“Espera, creo que esta situación la hemos vivido antes” Billy se unió con su propio comentario. Mientras tanto Nekomata los ignoró por el momento, en pos de buscar el origen del ruido.
“No creo que sea un fantasma…” Sin embargo, dio su propia opinión con facilidad.
“Incluso si lo es, los protegeré.”
“Deja vu…” Billy finalmente se tranquilizó, pues sus sensores comenzaron a captar algo que no era del todo amenazante.
“¡N-No hay tal cosa como fantasmas en la realidad!”
SCREEEEEP
“¡Wah!” Un lejano sonido metálico los hizo saltar a los cuatro, la pobre pelirrosa fue la más afectada, su rostro desprovisto de todo color a causa del susto.
“¿Qué fue eso?” Anby cuestionó, frunciendo el ceño y desenvainando su espada eléctrica.
“Todos, miren ahí.” Nekomata señaló una dirección, al instante los demás miembros voltearon la mirada a la dirección que señalaba su compañera, quedando intrigados. Se ocultaron tras un contenedor, solo sacando la cabeza para mirar a alguien arrastrando lo que parecía ser un tumulto de partes metálicas envueltas por una cuerda gruesa.
La apariencia de aquel extraño resultaba un poco desconcertante. Vestía lo que parecía ser un abrigo largo de color negro, provisto de una capucha integrada que ocultaba por completo su cabello, debajo, una camiseta morado oscuro. En las manos llevaba guantes sin dedos de un rojo oscuro, no parecían propios de un motociclista, que además contaban con un intrincado patrón de curvas moradas. Sus pantalones, de corte táctico, eran también negros, y el atuendo se completaba con unas botas militares.
Sin embargo, lo más extraño de todo resultaba ser su rostro, o más bien, aquello que lo ocultaba, una máscara de gas negra con una especie de pico corto unido a un tubo de filtración a cada lado. A la altura de los ojos contaba con paneles visores rojos ligeramente hundidos y alargados hacia los lados, dándole una expresión agresiva.
“¿Qué está haciendo?” Susurró Nekomata con sospecha, algo en ese sujeto no le gustaba para nada.
“¿Cómo esperas que lo sepamos?” Replicó Nicole con extrañeza, observando casi fascinada lo que este tipo estaba haciendo.
El desconocido llevó su mano dentro de su abrigo, sacando una esfera del tamaño de una manzana. Al instante de estar en su palma y apretar suavemente, alzó el vuelo, revelando poco a poco su figura hasta formar una cámara voladora.
“Comenzado grabación. Veremos los resultados ahora.” La voz del desconocido era masculina, sin embargo, estaba distorsionada por un filtro que la hacía sonar metálica y más grave, como si fuera artificial. Incluso más artificial que Billy. Aún así, sus emociones no eran ocultadas, la expectativa en su tono era inconfundible.
Rápidamente tomó la tapa de uno de los tantos contenedores cilíndricos que había, lo único que lo diferenciaba de los demás era unas pequeñas manchas de pintura verde.
El extraño no perdió tiempo, abriéndolo ansiosamente, sacando un cilindro conectado a un dispositivo de medición. Aunque no podían ver exactamente de qué se trataba, las Liebres Astutas aún podían identificar desde lejos que su dueño no estaba nada feliz.
“Tch, cómo lo sospechaba, el Éter de un Hollow pequeño no es suficiente para almacenarlo en un plazo de tiempo razonable. Debería ir a una más grande pero conseguir zanahorias es difícil y no tengo las habilidades para ello… Además, no confío en los Proxies.” Así, el extraño comenzó a hablar a la cámara, enumerando datos, usando terminología de ingeniería, mecánica, robótica y demás ramas científicas.
A pesar de lo interesante que era, las Liebres Astutas decidieron colectivamente que el asunto ya no era tan emocionante debido a todos los datos técnicos que ninguno entendió del todo. Se levantaron, dispuestos a dejar que el extraño hiciera sus cosas extrañas con su maquinaria extraña.
Marcharse en silencio con las aburridas tuberías del encargo era el plan, hasta que aquel tipo sacó de su abrigo largo lo que parecía un pequeño objeto en forma de huevo, color negro con patrones en líneas desiguales de color morado y cian. Lo apretó con fuerza hasta romperlo, al hacerlo, una especie de neblina con los colores mencionados se extendió por su mano.
"Al menos nadie me ha descubierto todavía, eso sería desafortunado.” Habló por última vez antes de extender el brazo hacia arriba y bajarlo con brusquedad, como si diera un zarpazo al aire, la neblina desapareció de su brazo; al instante, se abrió una fisura familiar negro, azul y morado.
“¿Acaba de… Acaba de crear una salida del Hollow?” Nekomata preguntó, buscando la mirada de sus compañeros, encontrando los ojos abiertos, la mandíbula caída y el inconfundible brillo de incredulidad en Nicole, (una expresión que seguramente era muy similar a la suya). El hiperactivo Billy estaba totalmente callado, sus digitales ojos naranjas, usualmente amables, abiertos y curiosos, se encontraban más extendidos de lo que la Thiren había visto nunca. E incluso la usualmente inexpresiva Anby tenía una cara única en la vida, pareciendo más sorprendida que nunca. Si no estuviera en shock, Nekomata habría tomado una foto.
“¡Eso es ridículo!” Nicole negó con firmeza tras un breve silencio, incluso cuando ella misma no creía su propia mentira para escapar de la realidad que acababa de presenciar. “Si existiera algo así, algo capaz de hacer eso ya estaría en todas las noticias…”
“Tal vez sea como un Proxy independiente.” Anby decidió dar su propia teoría, mientras apretaba el costal que cargaba con más fuerza de la necesaria.
“¿Así que eso es lo que llamaríamos ‘tecnología clandestina’?” Billy cuestionó, recuperando en su expresión aunque luciendo intrigado
El cuarteto se calló al instante tras notar que el extraño se detuvo, antes de girar en su dirección; hubo una pausa, observando detenidamente, antes de avanzar hacia salida artificial de la Cavidad, el portal se cerró tras él.
“...”
“...”
“...”
“No vamos a hablar de esto, ¿Cierto?” Nekomata cuestionó tras el silencio, observando a Anby acomodarse el saco de tuberías. A pesar de ya no estar presente ninguno hizo un esfuerzo por levantarse.
“¡Claro que no!” Nicole negó con la cabeza, no eran NEPS, no era su trabajo hacer de detective, y mucho menos gratis. “Espero no encontrarme con ese tipo nunca más, huele a problemas.”
“Aunque sería una buena oportunidad para obtener ganancias si logramos replicar su salida manual.” Billy reflexionó despreocupadamente, y tras escuchar al androide los ojos de la pelirrosa se iluminaron al instante.
“¡Ojalá nos encontremos con ese tipo para hacer negocios!” Nicole río oscuramente, una sonrisa siniestra en su rostro. “¡Podríamos librarnos de todas nuestras deudas!”
“Su personalidad es muy honesta.” Nekomata sonrió, sus colas gemelas se agitaron suavemente, volteando a ver dónde estaba el portal manual, frunciendo el ceño suavemente.
“¿Deberíamos decirle a alguien?” Billy reflexionó animadamente.
“Nu-uh, es un secreto comercial ahora.” Nicole desestimó con frenesí codicioso, tanto Billy como Nekomata podían jurar que sus ojos se transformaron en deniques.
“Hmm, no sé, hay algo raro en todo ese asunto de vestir como si fuera un mafioso.” Nekomata reflexionó, pero Nicole solo se rió suavemente.
“¡Parece un villano de los Caballeros Estelares!” El robot, androide, autómata, lo que sea profundizó su voz como el narrador de su película favorita.
“Hay que mantener el misterio, es clave cuando vas a hacer una negociación o trabajo de ese calibre.” La líder pelirrosa se acomodó lentes inexistentes con una sonrisa confiada antes de notar que su miembro más confiable estaba mirando por encima del hombro. “¿Anby?”
Anby no respondió de inmediato, solo miró por última vez el lugar donde ese tipo había estado antes colocando sus máquinas. Por alguna razón tenía un mal presentimiento sobre ese sujeto. “Apoyo a Nicole.” Expresó su acuerdo finalmente.
“Oh bueno, esperemos que no sea uno de los muchos problemas en los que nos metemos.” Billy se quejó con cansancio ante los innumerables e innecesarios problemas en los que solían meterse con solo estar ahí.
“¿Hablas de la corporación Visión?” Nicole recordó con una risita, aquello todavía parecía demasiado cercano. Contando el hecho de que el juicio se pospuso a causa del escape de Perlman.
“Sí, eso fue un fiasco, ¡Realmente tenía ganas de ver a ese enano declarado culpable!.” Nekomata se expresó enojada, pisando el suelo con fuerza.
“Aunque eso nos permitió conocer a la gatita.” Anby reconoció.
“¡Sí!, a pesar de todo no fue- ¡¿A quién llamas gatita?!” A pesar de su minúscula sonrisa petulante ante el enojo de Nekomata a su provocación una pequeña parte de ella, su instinto como ex militar entrenada, le decía que algo malo estaba tramando ese sujeto. Pero al ver lo animados que estaban sus amigos decidió dejar el tema por ahora, después de todo, un presentimiento sin pruebas no es nada, por mucha mala espina que sintiera…
O tal vez tenía ganas de una hamburguesa…
…
Quizás, dos hamburguesas…
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“Realmente no puedo extraer datos suficientes de un Hollow tan grande eficazmente, nunca fue mi fuerte de todas formas. Incluso con los rastreadores es muy difícil navegar sin una zanahoria.”
La máscara se abrió con suavidad pero rapidez, el visor subiendo mientras la parte inferior se soltaba antes de retraerse a los lados. Se levantó de la computadora, dirigiéndose al baño, tambaleándose a causa de un intenso mareo.
“Necesitaré la ayuda de un Proxy la próxima vez.” Se miró en el espejo, frunciendo el ceño ante las pequeñas venas verdes alrededor de su rostro. Con un suspiro frustrado llevó su mano al gabinete y tomó una jeringa junto a lo que parecía una cápsula conteniendo un líquido color turquesa. Colocó la cápsula y procedió a inyectarse a sí mismo. Un gruñido de dolor escapó de sus labios mientras sostenía el lavamanos con fuerza, apretando los dientes antes de relajar sus músculos. “Espero que los Ethereals no encuentren la baliza está vez, sería molesto reemplazarla de nuevo.”
Cerró los ojos, pasó un largo instante procesando el ardor en sus músculos, finalmente se levantó y tomó una toalla para limpiar el sudor de su rostro. Observó el espejo, sonriendo débilmente al notar que el Ether había retrocedido.
“Debería ver una película…” Dejó caer la jeringa en la basura y se dirigió a la cocina.
El dolor lo quemaba, sus nervios gritaban.
Pero simplemente no prestó atención.
Siempre había cosas más importantes que escuchar.
